Desclaimer: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima-sama n.n

Holaa *-* fui a broncearme un rato con mis amigos e.e Estoy un cangrejo T.T me duele mi hombro :( Pero bueeeeno comencemos :3

Lo Que Una Vez Amé

Capítulo 9 (Parte 2): Sabertooth

Capítulo anterior:

—Lucy... quisiera hablar esta noche contigo —dijo seria y con una sonrisa.

—Bueno. Claro. El lugar donde me quedo es enfrente del apartamento de Sting y Rogue.

—Bien. Iré allí después... —pausó — después de las compras —luego nos estiró a las dos diciendo— vamos que las mejores tiendas solo se abren hasta las 20:00hs. y ahora son las 18:30hs.

—S-sí —dijimos con Yukino pero devolviendo una sonrisa a Minerva que parecía estar ruborizada.

Presente:

—Fuimos de compras con Yukino y Minerva, ella se veía feliz y me elegía la ropa igual que Yukino, decían que debía adoptar otro look pero no estaba muy convencida. Al final Yukino se compró su ropa y me recomendó un vestido color turquesa largo hasta tres o cuatro dedos encima de mi rodilla, cuenta con un escote corazón y un cinturón en la cintura color dorado adornado con piedras, claro y Minerva una campera de cuero negra —le conté a Virgo— no son mi estilo Virgo-san además, estamos entrando en invierno ¿de qué me va a servir el vestido?

—Bueno Hime-sama, no es que no fuera tu estilo es solo que no lo sabes lucir.

—¿¡Qué dijiste!?

—Por aquí Hime-sama —Virgo hizo que entre a una tienda. Cuando estaba mirando las cosas ya Virgo había comprado un montón de ropa.

Flashback

Oye Yukino-san no crees que es muy formal —dije teniendo en mis manos el vestido que me había pasado Yukino.

Es perfecto para una cita a uno de los mejores restaurantes de aquí.

Insisto, es muy formal.

Vamos Lucy, te verás bien —dijo Minerva.

No lo sé...

Pruébatelo—dijo con aura oscura.

¡S-Sí!

Después de que salí con el vestido...

Muy formal

Perfecto —dijeron las dos. Suspiré en resignación.

Fin del Flashback

—V-Virgo... no crees que es mucho —ni se le veía su cara de tantas bolsas.

—Vamos, Hime. Aún no hemos terminado. Faltan zapatos.

—¿Eh? —¿de que me había perdido?. Luego del vestido las chicas se me habían perdido y Virgo forzó su puerta y me está acompañando ahora.

Fuimos a un tienda de zapatos y Virgo los compraba muy rápidamente. Sentía que mi dinero se iba en cosas que no quería.

—Vamos, Hime —me dijo mientras estaba distraída.

—¡Sí!

Mientras estábamos caminando de vuelta al apartamento comenté a Virgo:

—Oye Virgo, ¿sabes que Minerva quiere hablarme esta noche? Y, estaba ruborizada cuando lo dijo.

—¿Crees que sea lesbiana, Hime? —lo dijo directamente como siempre.

—¡¿Qué?!. ¡No!. ¡Virgo!, ¿cómo se te ocurren esas cosas?

—Lo siento Hime-sama. ¿Tendré un castigo?

Suspiré —No... como sea, ¿que crees que pase?

—Yuri

—¡Virgo-san!

—Lo siento de nuevo, Hime-sama. Supongo que querrá hablarte sobre el pasado si no es eso. ¿Castigo?

—No, pero supongo que tienes razón. Debe ser lo que ocurrió en el Daimatou Enbu. Gracias.

Estaba frente a mi puerta que no estaba con seguro. Esto me preocupó y entré con Virgo sigilosamente hasta que vi en el sofá a Sting, Rogue, Fro y Lector viendo la televisión.

—Oi

—Hola

—¡Lucy-san!

—¿Chi-chicos? —respiré hondo— ¿que hacen aquí?

—En tu apartamento da más gusto que en el nuestro —dijo Sting.

—Es lo mismo —respondí frunciendo el ceño mientras Virgo dejaba las cosas a un costado. Y se retiraba a su mundo. Agradeciéndole por todo.

—Somos hombres, Lucy —respondió de nuevo Sting.

—Rogue... —una voz fría me salió.

—Lo siento Lucy pero este sofá y la cocina son muy cómodos y limpios. Además, tienes un buen estilo.

—Es lo mismo. Todo lo hizo mi espíritu.

—Mismas dimensiones de cada cuarto, no mismas cosas —aclaró Lector con la boca llena haciendo que pedazos de su comida salieran (estaba comiendo un pescado). Ese gato empezó a irritarme.

Suspiré y me rendí. Fui a mi habitación y me tiré boca abajo en mi cama que era tan suave y con las sábanas de color rosa que parecían algodón como la suavidad que tiene Aries.

Luego de un tiempo, alguien golpeó mi puerta y entró, me di la vuelta y encontré a Sting con el vestido en sus manos.

—Bonito. Tus pechos sobresalían bastantes.

—¡Cállate! —me ruboricé y miré a otro lado. El sonrió y dejó el vestido sobre el tocador.

—¿A qué se debe que tengas ese vestido?

—Yukino y Minerva. ¿Y Rogue?

—¿Minerva? —preguntó extrañado— se fueron a comprar los combustibles para preparar la cena —afirmó.

—Así es... me dijo que quería hablar conmigo y luego fuimos a comprar algo de ropa.

—¿Algo? Necesitarás un segundo guarda ropa para todo eso —se acercó a mi cama y se sentó mientras yo seguía acostada, mirándolo de reojo— ¿y para qué lo usarás?

—No lo sé. Supongo que la ropa se usa para no irse desnuda por la vida, ¿no?.

Sting sonrió y yo le dije: —deja de hacer eso.

—¿Hacer qué? —dijo inocente.

—Sonreír así y esperar a que las chicas se enamoren de ti.

Sting se quedó así sonriendo y luego rió— solo una —murmuró.

—¿Qué dijiste?

—Nada.

—Sting...

—Nada, rubia. Bien, de cualquier modo, debería irme antes de... —mientras él se levantaba lo agarré de la muñeca.

—Quédate.

Se quedó mirando un tiempo y creí que me diría que no porque... y alguna de sus excusas pero esta vez dijo: —Si quieres —y volvió a sentarse.

Estábamos en silencio, yo no me di cuenta que mi mano seguía sobre su muñeca hasta que él pasó su otra mano sobre la mía.

—Tu mano es cálida, ¿sabes? —se burló.

—No es mi culpa que mi mano casi siempre esté fría —bufé.

—¿Y la mía como es?... ¿Sabe tocar? —empezó a sonreír.

—¿Tocar? ¿Tocar qué Sting?.

—No lo sé. ¿Por qué no lo averiguas? —su voz tenía picardía y era burlona a la vez. Yo no sabía a que se refería o al menos no quería imaginarme cosas ¿y si me ilusionaba y era otra cosa y Sting se reía de mi por toda la vida?. Mejor no arriesgarse.

—¿Y si no quiero?

—Luego me pedirás.

—¿Alguna vez fuiste inocente? —suspiré para calmar mis nervios.

—Hmm... Sí lo fui —se levantó y se agachó hasta mi oído, con su aliento que hacia erizar mi piel— hasta que te vi

Me sonrojé profundamente y luego traté de disimular y solo me reí— Jajaja. Hay chicas mejores que yo —respondí— ¿cómo si fuera que nunca te fijaste en algunas de ellas?.

Se levantó completamente y se giró para caminar hacia el tocador mientras yo me senté y veía su caminar. Una vez que se apoyó sobre el tocador, cerró los ojos y sonrió.

—Ninguna como tú.

—Sting... —suavicé mi voz— ¡Sal de aquí ahora mismo! ¡Maldito pervertido! ¿¡Crees que voy a caer rendida a tus pies porque me hables bonito!? —la verdad me encantó— ¡Odio tus estúpidas bromas!.

—¡Argh! ¡Rubia!. No grites. —pasó las dos manos en cada oído y frunció el ceño. Luego de un tiempo volvió a sonreír y cruzó sus brazos —¿Crees que estoy bromeando? —me miró directo a los ojos— Ahora... me preguntó ¿el rojo de tu cara es por qué te pusiste histérica...

—¡Yo no estoy histérica! —y le tiré un almohada que él pudo agarrarla fácilmente y luego volvió a caminar hacia mí, dejando la almohada donde estaba y acercando su rostro al mío.

—O por qué te gustó lo que te dije hace un momento, eres tímida, avergonzada, y no querías que me diera cuenta de eso?

—La primera —contesté rápido. Mientras su cara estaba a siete centímetros de distancia y se iba acercando.

—Me parece la segunda — cuatro centímetros, su mano izquierda tocando mi mejilla, pasando su pulgar sobre mi labio inferior y luego hacia mi corazón— puedo escuchar que está latiendo rápidamente, ¿emocionada? —sonrió de nuevo burlándose.

Me alejé por vergüenza y miré a otro lado— Aléjate —inmuté

—Sabes que no quieres —dijo firmemente. Luego un segundo de silencio.

—La verdad no pero te detesto.

—Y yo a ti, rubia. Una ex hada que fue débil y luego...

—¿Entonces? —dije despacio y adolorida en el interior.

Alguien llamó a la puerta de la sala y traté de huir rápido pero en la puerta de mi cuarto Sting me rodeó mi cintura con sus brazos.

—Más adelante te lo diré. No es como piensas, te lo aseguro. No bromeo. ¿Quieres salir conmigo el próximo fin de semana?.

—¿Por qué no mañana? —seguí cortante.

—Porque debemos hacer las misiones y necesito dinero.

Sonreí por un momento y luego llamaron por segunda vez la puerta. Sting se despidió de mi plantando un beso cálido sobre mi frente y luego salió por la ventana.

Fui hacia la puerta y la abrí. Minerva estaba ahí parada con una sonrisa tímida. La invité a pasar y se sentó en el sofá donde Rogue estaba sentado.

—¿Sobre que querías hablarme, Minerva-san?

—Es solo que... ahora que estás en Sabertooth. Todo es muy raro, complicado. Quisiera saber, ¿cómo fuiste capaz de venir a nuestro gremio? sabiendo como son nuestras reglas, estilo de vida, sabiendo que estaba yo que una vez te torturé. ¿Tan grave fue lo que las estúpidas hadas te hicieron?.

Bajé la mirada y me senté a lado de ella y asentí. Estaba dudando de si debía o no confiar en Minerva. Ella me había torturado y humillado frente a todos en los Grandes Juegos de Magia.

—¿Que hicieron Lucy? —se tensó.

—Yo... no sé si deba, Minerva. Ya sabes... tu y yo...

—Sé que te torturé en el juego naval pero ahora estamos en el mismo gremio. No tenemos título de ''familia'' pero... en el interior somos tigres. Tanto como tú y como yo, sabemos que deberíamos llevarnos bien, no solo por el hecho de que nos veamos casi todos los días, sino porque también ahora eres fuerte y seguro nos pondrán en equipos para misiones de clase S.

—¿Clase S? Ya veo... Tienes razón. Lo había pensado pero para serte sincera lo que más pensaba era en demostrarte que no soy la misma.

Ella sonrió como siempre y me dijo: —entonces demuéstramelo con tu carácter. Diste un gran paso al venir hasta aquí como una ex hada diciendo que querías venganza y haberme desafiado. La mayoría de los magos solo entraron sin ni siquiera desafiarme ya que no estaba o me daba cuenta de lo débiles que eran pero el gremio necesitaba de ellos.

—Aún así... Sabertooth es algo cruel.

—Sí. Yo también pero... sé quienes se merecen y quienes no. La mayoría de las personas lo merecen.

—¿Por qué?

—Porque en el mundo, Lucy. No todo es color de rosa; No todos son tus amigos, otros te utilizan y luego te dejan, te tratan como basura. Engañan, roban y juegan. Aún hasta las parejas se hacen eso. —Luego de un tiempo conté lo que me sucedió a Minerva. Ella se tensó más, frunció el ceño y sentía su rabia.

—Cálmate, Minerva. Por favor.

—Lucy. ¿Sabes el porque te torturé? —dije y luego se tranquilizó, yo empecé a temblar y un nudo se formó en mi garganta— fue porque vi la confianza que tenías en ellos, la de determinación que había en tus ojos, el ''no voy a fallar'' que inspirabas. Aunque no eras rápida para defenderte en el agua y tu espíritu aquario te abandonó aún así mirabas retadora. Cuando el locutor decía como era yo. Cuando sabías y sentías mi poder pero no ibas a fallar por nada del mundo a tu familia. Diste todo para al menos sumarles puntos aunque no ganarás el primer lugar. Es por eso, sentía... envidia de que fueras así, el ver como te trataban ellos. Pero ahora que me cuentas lo que te sucedió me dí cuenta de que el maldito título que esos asquerosos tenían era solo un engaño.

—No era un engaño.

—Entonces, ¿por qué te echaron? ¿por qué quieres venganza? ¿Por qué te lastimaron con sus palabras, te ignoraron y sus magias impactaban contra ti? —me quedé en silencio —Nosotros no nos llamamos familia... ''sé fuerte si quieres sobrevivir'' pero aún así nos apoyamos. Sting pudo ser duro cuando echaron a Yukino por perder contra kagura pero él tanto como Rufus, Orga, Lector, Fro y Rogue se preocuparon por ella, no solo por el castigo que le esperaba, sino que de verdad les preocupaba.

—Minerva...

—A mi me ven como un demonio, Lucy. Me lastimaron igualmente. Mi propio padre no actúa como padre sino como un pervertido que hace desnudar a las mujeres que fallan y golpea brutalmente a los hombres que lo hacen también. Pero en el fondo Jiemma, es como Makarov incluso más que esa basura de persona. Es solo que... —dudo en decirme— Mamá nos traicionó. Ella no me quiso. Esa fue una pérdida muy grande para los dos. Decidimos cerrar nuestros corazones y no dejar que nadie nos lastime —un deje de tristeza había en su voz— luego de un tiempo ella murió. Para preservar un amigo 3 cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite. ¿Ellos hicieron eso contigo, Lucy?.

La abracé y ella lo hizo también— Eres la primera persona a cual cuento esto, Lucy. ¿Sabes? No quiero que los chicos sientan lastima y más por mi padre.

—No te preocupes. Te prometo no contarle a nadie, Minerva-san.

—He oído que los magos celestiales nunca rompen una promesa. Y puedes llamarme Min-chan, si quieres.

—Y así es. Nunca lo hacemos, Min-chan —luego las dos sonreímos. y fue la primera vez que vi a Minerva con una sonrisa verdadera, sin soberbia ni otro sentimiento de ''témeme'', sino era una que estaba verdaderamente feliz y agradecida. Aunque no estuve junto con ella ni una día pude darme cuenta que de verdad, ella no se mostraría así frente a otros, con los ojos cristalinos, los labios temblándoles pero con una sonrisa, y su nariz ligeramente roja. La primera lágrima la vi, la segunda la atrapé y la tercera evité que se cayera. Murmuró un ''gracias'' y solo el abrazo se hizo más fuerte. Quizás esta era la primera vez que se abría a alguien.

—Maldición no quería...

—Esta bien, Minerva. Uno no puede ser fuerte todo el tiempo.

Luego de un tiempo, fuimos a la cocina y ella estaba esperando ahí mientras hablábamos, ella me decía como era Sabertooth, con quienes seguro me llevaría mucho mejor y que se dio cuenta cuando salió la cara de celos que Sting presentaba por kenta.

—¿Entonces te gusta Sting? —preguntó ella haciendo que el huevo que estaba partiendo se me rompa de más.

—¿Eh? No, no yo...

—No te culpo. Él me atraía.

—¿Qué?

—Pero ya pasó, no te preocupes. Me había fijado antes en un muchacho de otro gremio pero ahora ya no sé nada sobre él, nadie nunca lo reemplazó hasta ahora. Me gustaría saber ¿qué habrá pasado de él?.

Me fui picarona y riéndome un poco de ella, coloqué sobre su hombro mi brazo izquierdo mientras le molestaba

—Así que a Min-chan le gusta alguien de otro gremio, ¿eh?. ¿Cuenta como se llama? ¿Cómo fue?

Minerva se ruborizó y miró hacia el lado opuesto con simpatía y con dulzura respondió: —Kimura Katsu. Tenía su pelo color castaño oscuro, muy oscuro y ojos violetas claros. Fue en una misión y mi padre quería que empiece el trabajo. Sabertooth se había unido con un gremio para eliminar a un gremio oscuro que iba a formar la alianza Balam, ese fue el gremio que tuvo la idea de todo eso de la alianza pero por nosotros no pudieron hacerlo, luego de un año otros tres gremios si formaron aquella alianza. Su gremio era Draco.

—¡¿Draco?! ¡Su gremio era el más fuerte entre todos antes. Unos años antes de que me una a Fairy Tail ellos habían desaparecido! Minerva.

—Así es. Su marca era la de un dragón pero luego el gremio se dice que fue atacado por Tártaros y desde esa vez ya no se sabe nada de ellos. Yo era una niña en ese entonces y él era un niño también. Me había salvado y me entendía sin la necesidad de hablar, sabía que estaba pasando por mucho dolor y él estaba ahí.

—Lo siento.

—No te preocupes. Aún siento que está vivo, en alguna parte. Pero deberías saber que el maestro de Draco era el hermano de mi padre, era mi tío Ryo. Draco y Sabertooth. La palabra en latín Draco que es ''Dragón'' y Sabertooth en inglés ''dientes de sable''. El dragón y el tigre, los clásicos más poderosos. Ryo y Jiemma eran muy unidos. Son solo ellos dos hermanos solos, tenían una hermana pero murió al tratar de defender a una parte del gremio Draco, su nombre era Aimi, su nombre compuesto de Ai (amor) + Mi, de 'mei' (belleza). Su significado abstracto sería que es bella y de buen corazón y de verdad que era muy cariñosa y hermosa. Era la mejor.

—Pasaste por mucho Min-chan

—Jaja. No te preocupes, rubia.

—No me digas rubia, ya me basta con Sting.

—Te seguiré llamando rubia. Como sea en el gremio si alguien tiene noticias de Draco aún se debe notificar inmediatamente. Te lo digo porque algunas noticias siguen viniendo, no con frecuencia pero vienen. Hasta ahora nada importante pero cualquier información es crucial.

—¡Sí! En especial para ti porque —enrollé mi lengua— t-te gusdsta Katsuu.

—Detente —se volvió a poner roja. Era increíble como a pesar de los años que pasaron ella aún siga enamorada de él.

Luego de cenar todo Minerva se había ido, me enteré de varias cosas. Fui a tomar un baño y luego a dormir.

Me desperté a la madrugada por una pesadilla cuando tuve toda la consciencia me di cuenta de la tormenta que había afuera, los rayos y los truenos me asustaban pero aún había luz y fui a la cocina por un vaso de agua, lo tomé rápido y cuando acabé se había cortado la luz. Caminé en la oscuridad hasta llegar a la puerta de la sala y salí afuera.

Un viento me azotó y sentía algunas gotas llegaban a mi por el corto corredor abierto. Cuando me di cuenta, en el medio del frío que sentía Sting también había abierto su puerta y estaba frente a mi.

—Wooah. Este viento...

—¿Vienes? —le pregunté a Sting.

—No —y se dio la vuelta para entrar otra vez con una sonrisa.

Fui hacia él que por cierto tenía un short blanco pero no tenía camisa y lo agarré de su músculo del brazo —vienes —afirmé.

Así estiré a Sting y lo metí dentro, una vez que cerré la puerta dije:— ¿puedes hacer luz?

Una gota de sudor cayó —¿me estás usando como lámpara o que, rubia?

—¡No me llames así, abeja! —luego de eso Sting hizo brillar una luz blanca sobre su mano que alumbraba bastante bien.

—Bien, ya.

—Ahora a mi habitación.

—Jajaja tranquila, rubia —y luego puso su mano cerca de mi pecho y sonrió —no tienes sostén.

Luego lo pateé y la luz se volvió a apagar.

—Idiota —murmuré. Sting gimió por el dolor y luego volvió a prender.

—Oye... ¿No te parece malo faltarle el respeto al gran Sting Eucliffe?

—¿Faltarte el respeto? Eres tú, el que quiere ver mis senos.

—Jajaja sueñas.

—Te mueres por eso, admítelo abejita.

—Si yo quisiera podría tener mejores.

—Si yo quisiera podría tener cuerpos más tonificados —me tapé la boca por eso y Sting sonrió.

—¿Así que piensas que soy sexy?

—No. Jamás dije eso.

—Lo pensaste. Lo sabía te mueres por mí —afirmó con seguridad.

—Quisieras —contesté.

—Bueno. ¿Quieres que duerma contigo?

—¡¿Qué?!

—Mira —acercó de nuevo su mano a mi cara— tu cara está roja, Lucy. ¿Estás pensando cosas morbosas sobre mi?

—No. No. —me di la vuelta y se empezó a reír. Definitivamente era un estúpido.

—A ver, rubia. Cuando me refiero a dormir es dormir pero para cuidarte de la tormenta.

—La tormenta no muerde Sting... —dije desinteresada y luego un trueno sonó mucho más cerca lo que hizo que por inercia abrace a Sting.

—No pero te asusta.

—¡Cállate!

—Estas roja de nuevo —volvió a burlarse señalándome.

—Te odio —él se rió.

—Vamos —me cogió de la mano y fuimos a mi habitación. Pudimos ver desde la ventana como caían rápidamente las gotas junto con los rayos. Él me miró y me guió hasta la cama, hizo que me acueste primero y luego fue a cerrar la cortina.

Vino junto a mí, me abrazó y me acercó más a su cuerpo cálido. El apagó su luz y mis manos estaban sobre sus pechos. Otro trueno sonó y no pude evitar saltar. Él me abrazó con más seguridad y me mandó su mano a mi cabello, mi frente estaba sobre su boca y él me plantaba un beso diciendo que todo estaba bien, que nada iba a pasar, era solo una tormenta... pero lo que él no sabía que en mi pesadilla había una tormenta y... su muerte con ella. Lo abracé y mientras me tocaba el pelo dije:

—Prométeme que nunca me abandonarás.

—No lo haré. Lo prometo.

—Sting...

—¿Sí?

—Te quiero... idiota —una sonrisa se dibujó conociéndole.

—Yo también, rubia. Ya duerme. Todo estará bien.

—Gracias.

Luego caí en un profundo sueño.


Fairy Tail

Mientras Lucy estaba con Minerva

(Punto De Vista De Porlyusica)

Entré nuevamente por las puertas del gremio y me fui junto a Makarov. El gremio estaba muy callado y el ambiente se sentía pesado.

—¿Qué sucedió?

—Wendy y otros de mis hijos están gravemente heridos —dijo con seriedad

—Veré que puedo hacer —luego de seguir a Makarov hasta la enfermería del gremio pude ver las heridas graves que presentaban cada uno de ellos.

—Gray tiene veneno aún en su cuerpo. Según los guardias él es el más afectado —me avisó Makarov mientras veía que con Gray estaba Juvia, con Natsu estaba Lisanna y con Erza estaba Mirajane y Mystogan aunque yo sabía que en realidad era Jellal. Miré de reojo a Lisanna y ella me frunció el ceño en un momento y cuando la miré directamente cambió su cara a una preocupaba.

—Atienda primero a Natsu, por favor —dijo Lisanna cambiando completamente.

—Veré a cada a uno y el que esté peor lo atenderé.

—Pero Gray-sama...

—Juvia —la detuvo Makarov.

—Lo siento —dijo y bajó su mirada hacia Gray y agarró fuertemente su mano.

Fui junto a Wendy, no estaba mal herida pero se nota que tuvo un fuerte golpe en el abdomen. La curé.

Observé a cada uno nuevamente Gray respiraba con dificultad y tenía fiebre de más de 40° grados.

—Con una planta medicinal podría dejar de tener esa fiebre y eliminar el envenenamiento, ¿verdad? —preguntó Juvia desesperada— yo podría ir a traer.

—No solo con eso. Primero se deberá sanar la herida de su costado —dije quitando la venda que lo tapaba. Me di cuenta que esta era la magia de espíritus celestiales bastantes fuertes— La herida es la causa de la fiebre y de hay viene el envenenamiento. No es algo solo en el interior, la herida parece superficial como fallada pero fallada o no, aún es mortal. Necesito que me traigas estas plantas —escribí sobre una hoja que me trajo Makarov en el momento que Juvia se ofreció a traer.

—¡SÍ! —Juvia salió disparada yendo a buscar los materiales.

Luego pasé junto a Erza y dije: —Tiene algunos huesos aún rotos en especial las costillas que hacen dificultad también en la respiración, podría perforarse el pulmón si se le mueve bruscamente—Mira y Jellal que miraba preocupado, se alejaron y empecé a curar cuidadosamente a Erza. Luego de 45 minutos ya estaba estable —se despertará en un buen tiempo.

Después fui por los gatos: —ellos solo están desmayados por el impacto, estarán bien —pero también era celestial el impacto.

El siguiente fue Natsu y él era el peor de todos.

Su cuerpo parecía que solo a sido golpeado pero el ataque no solo fue celestial, sino no conozco a ningún espíritu que ataque internamente tanto como físicamente. Las heridas de Natsu en interior fue en los; músculos, en el estómago, en unas costillas y en el nervio de su hombro. Debía hacer que todo esté bien ya que parecía que una oscuridad como un peligroso veneno se estaba propagando haciendo que estos se pudran menos el nervio ni los músculos.

Estuve con él durante dos horas, la magia era realmente poderosa hasta que al fin pude quitarle la mitad al menos. Tomé un descanso, sino llegaba se moría esta noche, luego de otras dos horas más pude sanarlo por completo. Nunca había visto tanto poder recibido por golpes físicos e internos.

—A Natsu le costará mucho más moverse ya que el atacante lo golpeó en músculos, estómagos, costillas y un nervio que tenemos enfrente al hombro.

—Él es muy fuerte —dijo Makarov. (se refería al atacante)

—Se nota que sabe los puntos de dolor en el cuerpo.

—Sí...

—Pero podría hablar a solas con usted, ¿anciano? —pregunté a Makarov mirando a Lisanna.

Lisanna, Jellal y Mirajane salieron de la enfermería y yo bloqueé la puerta luego.

—¿Qué sucede Porlyusica? ¿Algo pasa con mis hijos?

Hice un conjuro donde se hizo una burbuja rosada aislante, nadie más podía escuchar nuestra conversación.

—Makarov, necesito ponerte esto. Confía en mí —le mostré una jeringa.

—¿Que-qué sucede Porluysica? ¿Qué qui-quieres con esto?. Claro que confío en ti... solo que esto es...

—Es un antídoto

—¿Antídoto? Pero yo estoy bien.

—No recuerdas a Lucy. No estás bien. Te borraron la memoria con magia negra.

—¿Negra? ¿Quién?

—Un farsante —fui hacia a él y lo inyecté en el hombro. Él ahogó un grito y cayó dormido.

Avanzo Del Próximo Capítulo

Una semana después...

—Sting. Déjame ver. Quítame esto.

—No, rubia.


Hasta aquí! :D

Espero que les haya gustado. Pronto la conti.

En el próximo capítulo respondo los RWS de este capi y del anterior, ya que alguien me quitó mi chocolate y no se quedará así -.- :3

Y chicos una aclaración sobre lo de Minerva. Yo no sé si ustedes ven el manga o no, ya que algunos esperan el anime vuelva pero hay otros como yo que no puede esperar y ya sigue el manga. Lo que sí, no recuerdo si Minerva mencionó alguna vez a su madre pero en esta historia ella ha muerto :3

Bueno creo que eso es todo

LOS QUIERO

Nos leemos pronto :* Gracias

*Zoey fuera*