¿Qué tal les pareció Robert ah? Ojala lo amen por que saldrá en muchos capítulos. Y si Alice y Bella se pusieron locas por que Edward y Rob son igualitos y supongo que se fijaron hasta en las manos para comprobarlo.
Disculpen la tardanza, pero bueno ya entre a la escuela y eso me quita mucho tiempo, además voy en la tarde.
Disclaimer: La historia pertenece a Stephenie Meyer y la historia a KiyaRiven.
Capitulo 10. La After Party.
EPOV
La música se oía fuerte. La audiencia gritaba.
-¡Por favor denle las gracias a Edward Cullen!-
Los gritos incrementaron. Rob puso sus brazos alrededor de mis hombros y saludo al resto del reparto alrededor de nosotros. Podía ver a Bella y Alice en la primera fila, gritando y aplaudiendo. Intente seguir sonriendo mientras personas me abrazaban y me susurraban felicitaciones.
Apenas y escuche cuando Rob se inclinó y dijo. –Una chingonada de trabajo, hombre. En serio.-
Después de lo que me pareció una eternidad, la música se detuvo. Conversaciones se escuchaba alrededor de mí pero las bloquee todas. Mascullé mis felicitaciones a Rob y al elenco, y me fui al camerino, azoté la puerta con fuerza y me tiré en la silla.
Bien. Necesitaba fumar un chingo de cigarros, beber un puto alcohol fuerte e inyectarme alguna pendejada de droga para que hiciera cogerme a la más cercana desesperada fan.
Puse la cabeza en las manos y me jalé el cabello e intente calmar al maniático que estaba brincando en las paredes de mi cerebro.
¿Qué putas me esta pasando?
Idiota, estas celoso.
¿De que? ¿De Rob y Bella? Nada pasó por el amor de Dios. Solo estaban hablando.
¿En serio? ¿Entonces por que estas tan enojado?
Me enfurecí mientras pensaba en como ellos bromearon y rieron juntos como viejos amigos. Era como si hubieran tenido una conexión instantánea. Jesús, ella y yo peleamos como perros y gatos por días, ¿pero ella y Rob? Se veía como si hubieran sido mejores amigos desde siempre, y me molestaba un chingo.
¿Cómo se atrevía ella a tener una conexión con alguien que no fuera tu, eh, Cullen? Esa maldita, perra egoísta. Es que bueno, pudo sobrevivir sin amigos por años, y ahora te tiene a ti, a Alice Y AL ingles. Es una vaca ambiciosa.
Me levante violentamente de la silla y me miré en el espejo.
Eres un estúpido, arrogante, egoísta hijo de puta Cullen.
Si, bueno, no te voy a discutir eso.
Hubo un rápido toque en la puerta, y luego Alice entro, casi tirándome al suelo de la fuerza de su abrazo.
-¡ERES MARAAAAAAAAAVILLOSO!- chilló feliz y a pesar de cómo me sentía, sonreí. Me soltó de su abrazo asfixiante y puso sus manos en mis mejillas. –Dios, Edward, se que a veces puedo ser una perra, y YO SE que tu a veces piensas en todas las formas en las que me puedes matarme y que jamás encuentren mi cuerpo, pero esta noche… esta noche es la razón por lo que hago lo que hago. Para que la gente pueda ver lo MARAVILLOSO que eres.- me abrazó otra vez y me besó la mejilla. –Dios, te amo, ¡me querido, talentoso, fabuloso hermano!-
La abrace más fuerte y susurré. –Gracias, Alice.-
-Tengo que ir a tranquilizar a los reporteros de la compañía disquera que vinieron, pero te veré pronto.-
Mientras la veía salir, vi a Bella. Estaba parada en el pasillo, mirándome.
La respiración se me quedo en la garganta mientras caminaba hacía mi.
Mi Dios, es tan hermosa.
El corazón me latía incomodo en el pecho. Toda mi furia y miedo desaparecieron mientras ella se acercaba cada vez más. El maniático se fue y se sentó callado en la esquina, y por primera vez en todo el día, me sentí… en control.
Ella se paró frente a mí con el gesto mas magnifico en la cara. Era una mezcla de orgullo, lujuria y algo más que hizo que mis pulmones se contrajeran dolorosamente. Ella sonrió, y en ese momento, me sentí tan poca cosa como para merecerla.
-Hey- dijo, y el dolor en mi pecho se quito de inmediato.
-Hola tú.-
Deslizó sus brazos en mi cintura y se puso cerca de mí, suspirando bajito mientras descansaba la cabeza en mi pecho. La abrace y la acerqué aún más, cerrando los ojos y saboreando su intoxicante cercanía.
Si me cayera un rayo en este momento, moriría feliz.
Demasiado pronto ella se alejo y me miró a la cara. –Cullen, esta noche… tú… fuiste… muy bueno.-
Me reí y le entorné los ojos. -¿SOLO muy bueno?-
Intentó no sonreír. –Ok, ok… estuviste… más que bien.-
-Oh, ¿así que fui de bueno a más que bueno?-
-¿Placentero?-
-Por favor…-
-¡Oh ya se! Estuviste muy… bien.-
Rodee los ojos y gemí. –Mátame ahora- la puse contra mi y le di mi mejor mirada ablandadora. –Swan, estas ahogando mi ego. Como mi publicista y novia falsa, ¿no se supone que tienes que animarme?-
-Bueno- dijo en voz grave, sosteniendo mi mirada. –Si considere decirte que creo que eres el más increíble, talentoso, devastadoramente guapo y más espectacular sexy hombre que haya visto en toda mi vida, pero me imagine que decirlo de esa manera te inflaría la cabeza.-
Inhale con fuerza mientras mi cuerpo respondía a sus ojos y palabras.
Gemí, -No hubieras estado muy equivocada.-
Sus ojos se movieron por mi cara y se detuvo en mi boca. Mis manos se enredaron en su cabello mientras ella se presionaba contra mí. Cerré los ojos y pelee con el deseo de ponerla contra la pared y meterme en ella con fuerza.
-Con una chingada, ¿ustedes dos no entienden?-
Desvié la mirada para ver a Alice parada en el marco de la puerta, con una expresión de disgusto. Se puso entre nosotros y nos separo.
Cristo, que fuerte era.
-¿Cuántas veces tengo que decirlo? ¡NADA DE TOCARSE! ¿Quieren explotar de tensión sexual no liberada? Por que eso les pasará, ya saben. Esa pendejada es peligrosa. ¡Sheesh!-
Bella y yo nos miramos sobre la cabeza de Alice y suspiramos.
Dios te bendiga, Alice.
-Ahora, Edward- dijo en su voz de te-voy-a-decir-que-hacer-y-no-tomare-un-no-por-respuesta. Gemí de inmediato. –Los reporteros de la compañía disquera les gustaría comprarte un trago para felicitarte por tu actuación de esta noche, así que arreglas tus pendejadas y nos vamos.-
Bella me miró. -¿Pero no vamos a ir a la after party?-
De repente la cabeza de Rob se asomó por la puerta. –Hey chicos- las cabezas de Alice y Bella giraron de inmediato al mismo tiempo. -¿Disfrutaron el show?-
Alice lo abrazó y lo apretó. Los ojos de Rob casi se le salen de la cara.
-Jesús, Alice- dijo sin aliento. -¿Has estado comiendo tus espinacas, amor?-
Alice se alejó y lo miro con pesar. –Buen trabajo, Rob- dijo ella sinceramente.
Bella se acercó a ellos y le dio un abrazo cálido. El maniático se puso de pie y gruño un poco.
-Estuviste genial, Pattinson- dijo con cariño. –Estaba un poco decepcionada que no hicieras la cara de orgasmo, pero supongo que no puedes complacer a toda la gente todo el tiempo.-
Él se rió y paso los dedos por su cabello.
-Bella, consideré en hacerla, solo por ti, pero no quería ser conocido como el poni que solo sabe hacer un truco, ¿sabes? Quiero ser respetado por mi mente y talento, y no solo por que tengo una cara de orgasmo chingona.-
Bella asintió seriamente. –Entiendo. Un hombre no puede sobrevivir solo de su cara de orgasmo.-
El le dio una sonrisa enorme. El maniático se rió con amargura.
Ellos tienen una conexión real, Cullen ¿no lo crees? Mejor te fijas bien en lo que haces. Es diferente a lo que tú tienes con ella, pero definitivamente esta ahí. ¿Qué es lo que vas a hacer?
Rob se acercó a mí y me palmeo el hombro. –Y tú… Jesús, Edward, ¡Estabas ardiendo!- en más de una manera. –Es decir, YO SABIA que eras genial, pero carajo, ¡esa fue una mierda muy impresionante!-
Amordace al maniático y lo patee en las bolas.
-Gracias, Rob, eso significa mucho para mí. Tú también estuviste chingón. La escena con las animadoras fue muy graciosa.-
El asintió y sonrió. –Sip, me gusta una buena animación.- miró a las chicas. -¿Y ya van a la fiesta?-
Alice camino hacia mí y me tomó el brazo.
-Primero tengo que llevar a Pantalones Listos de aquí para que impresione a los reporteros. ¿Por qué no tú y Bella se adelantan y los vemos allá en un rato?-
El maniático golpeo la pared.
¿Qué putas esta haciendo tu hermana? ¿Esta INTENTANDO torturarte?
Rob miró a Bella y levantó las cejas.
-¿Señorita Swan? Dijo galante. -¿Me haría el honor de ir a la puta fiesta conmigo?- le hizo una caravana. El maniático rodó los ojos.
Que pendejo.
-Pero por supuesto, Cara de Orgasmo- dijo ella con el peor acento ingles que haya escuchado. Ella nos miró y sonrió mientras salían por la puerta. –Los veo en un rato. No se tarden mucho ¿si?-
El maniático caminaba de un lado a otro furioso.
Puedes contar con eso. No te voy a dejar sola con ese cabrón ni un segundo más de lo necesario.
Tomé el brazo de Alice y la jale al pasillo.
-Alice, te estoy diciendo esto ahora para que no te cagues después. Un trago, luego nos largamos de ahí.-
Ella levantó las cejas mientras sus pequeñas piernas intentaban mantenerme el paso.
-Jesús, Edward, cualquier pensaría que te estas apurando solo para ir a otro lado.-
Gruñe y prácticamente la cargue el resto del camino.
Para cuando dejamos el bar para ir a la fiesta, Alice ya no intentaba alcanzarme. Corrí hacia la recepción del hotel y hacía la terraza del jardín donde se llevaba a cabo la fiesta. El maniático estaba lloriqueando en el rincón, traumatizado ante la posibilidad de que Bella y Rob estuvieran en algún lugar recitándose Mont Python el uno al otro y se les hubiera caído la ropa de sus risas histéricas.
Escanee la multitud rápidamente. No podía verlos.
No es una buena señal Cullen.
Baje las escaleras y choque contra Lorne Michaels.
-¡Hey Edward! Un show fantástico amigo, ¡realmente maravilloso!- Si, si. ¡Quítate a la chingada de mi camino! –Y Pattinson estuvo hilarante- Bella de verdad estaría de acuerdo. La voy a MATAR si se le cae la ropa de la risa.
-Lorne, ¿Has visto a mi amiga, Bella?- dije desesperado. Él frunció el ceño. –Ya sabes, cabello y ojos castaños. Maldice como camionero…-
Sus ojos se prendieron de reconocimiento.
-Oh si, ¿la novia de Pattinson?- *eche humo por las orejas* -Creo que los vi cerca del bar.-
Masculle un gracias y camine furioso entre la multitud. Al fin los vi. Los dos tenían la cabeza hacía atrás de la risa, por supuesto. El maniático se paro de puntitas para ver mejor.
Oh gracias Señor.
Su ropa estaba firmemente en su lugar. Intente componer mi cara en una sonrisa casual mientras caminaba hacía ellos.
Bella giró y me vio. Frunció el ceño.
-Jesús, Cullen, ¿estas bien? Te ves estreñido.- *más humo por las orejas*
-Estoy genial, Bella, ¿y como estas tú? Robert…-
Rob me sonrió cálido. –Cullen, déjame traerte un trago. ¿Qué te pido?-
-Un ron triple con coca, gracias- Bella me golpeo el pecho con fuerza. –Solo la coca, gracias.-
Rob miró a Bella. -¿Y para usted, señorita Swan?-
-Nada, gracias Pattsy- ¡ella NO lo acaba de llamar Pattsy! –Creo que mejor le bajo o estaré en el baño toda la noche.- sigue bebiendo. No serás capaza de llamarlo Pattsy si estas en el baño de damas y no intentaras detenerme cuando lo madree hasta la muerte con un vaso de cocktail.
El pequeño gramo que me quedaba de lógica y que todavía funcionaba en mi cerebro nublado de celos intentó hacerme ver con sentido.
Okeeeeeeeeeeeeeey tiempo para tranquilizarse. De verdad te estas poniendo trastornado…
¡TÚ eres el trastornado!
… y un poco inmaduro.
Suspiré frustrado. Bella me miró. –Cullen ¿Qué putas te pasa?-
Solo dile. La verdad. No una pendejada para proteger tu estúpido sentido de orgullo.
¿Decirle que? ¿Qué estoy celoso? ¿Qué me enloquece verla con otro hombre, no importa lo inocente que sea? ¿Qué estoy enamorado de ella?
Ohh. Hay que enfocarnos en la ultima parte, ¿si?
Dios, no sé. Nunca he estado enamorado antes.
¿Alguna vez habías sentido lo que sientes por Bella?
No…
Las posibilidades son…
Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando Rob apareció junto a nosotros y me dio mi bebida. Bella seguía mirándome pero decidió dejar el tema.
-Bien chicos, voy al baño. Aquí se quedan ¿si?-
Cuando paso junto a mi, puedo jurar que la escuche murmurar algo que sonaba mucho como a: "Por favor Dios, mientras no este, no dejes que se hagan una sola persona."
Le tome a mi coca y me di cuenta que Rob estaba viendo para todos lados, discretamente.
-Edward ¿Quieres salir para una chupada?-
Pestañee.
-¿Perdón?-
El sonrió y dijo. -¿Te gustaría tener una chupada conmigo? No podemos hacerlo aquí obviamente, por que ya es ilegal, pero hay un lugar a la vuelta de la esquina donde podemos ir.-
Mi cerebro intentaba comprender.
¿Pattinson acababa de hacerme una proposición? ¡Dios santo!
-Mira, Rob- dije con cuidado. –Yo… um… la verdad no hago ese tipo de cosas… -
El levanto las cejas. -¿En serio? Creí que lo hacías. Mi error.-
De pronto estaba emocionado y horrorizado al mismo tiempo. Emocionado por que Pattsy obviamente era joto y por lo tanto no tenía planes inmediatos de tirarse a mi novia falsa y horrorizado por que claramente yo era un punto gordo y enorme en su radar gay.
Debí haberme dado cuenta que él era del otro lado. Ningún hombre heterosexual puede verse y oler así de bien.
¿Estas SEGURO que tu no eres gay?
Chingame.
Rob comenzó a palmear sus bolsillos.
-Bueno, ¿quieres hacerme compañía mientras me tiro uno rápido?-
Dios mío ¡Este tipo no se rinde!
Finalmente encontró lo que estaba buscando y sacó un paquete de cigarros.
Por fin mi cerebro entendió todo.
Oh… chupada… ciiiiiierto. Estúpidos términos coloquiales británicos.
De pronto, estaba aliviado y horrorizado. Aliviado de que Rob no pensara que jugaba para el otro equipo, y horrorizado de que a Bella se le cayera la ropa de la risa con este payaso todavía era una posibilidad.
Me le quede viendo a los cigarros. El maniático miró alrededor para fijarse si alguien estaba viendo.
Solo uno estará bien. Nadie tiene que enterarse. Podría ser nuestro pequeño secreto.
Cerré los ojos e intente bloquear la seductora voz.
-Eh… ¿no deberíamos esperar a que Bella regrese?- dije, intentado desesperadamente mantenerme en control.
Rob apunto el final de las escaleras donde Bella y Alice estaban hablando animadamente.
-Creo que se tardaran un rato, amigo- dijo él riéndose.
-Entonces esta bien- dije. –Vamos.-
Seguí a Rob mientras el caminaba hacía un pequeño patio que estaba a lado de la terraza. El maniático sonrió por el triunfo.
¡Siiiiiiiiiiiii!
Sentía una necesidad de justificarme.
NO voy a fumar ¿de acuerdo? Simplemente voy a observar al británico fumar y si pasa que inhale su simple humo de segunda mano entonces no hay mucho que pueda hacer.
El maniático refunfuño. Como sea, Cullen.
Entramos al patio y me di cuenta que un pasillo cubierto daba a la calle. Rob puso un cigarro en su boca y lo encendió. Mientras el exhalaba yo me acerqué, desesperado por el dulce olor.
Mientras el familiar olor llegaba a mis fosas, inhale profundamente, cerrando los ojos mientras gemía un poco.
-Um… ¿Edward?-
Abrí los ojos de inmediato y vi a Rob viéndome preocupado.
-Tengo muchos, por si de verdad quieres uno.-
Me ofreció la cajetilla abierta y mi corazón se aceleró. Mire con anhelo los tubos blancos en la caja dorada. El maniático comenzó a golpear las barras de su jaula con una taza de metal.
Me gritaba: "¿Qué queremos? ¡CIGARROS! ¿Cuándo los queremos? ¡AHORA!"
Me pase los dedos por el cabello y gemí otra vez.
-De verdad no debería hacerlo, estoy intentando dejarlos- dije patético.
Rob asintió.
-Oh, bueno, bien por ti. Nunca tuve mucha suerte dejándolos, pero me gusta. Puto mal habito.-
Comenzó a cerrar el paquete. Lo agarre desesperado de la mano y lo abrí.
-Oh, Jesús, Pattinson, deja de sermonearme. Me convenciste de hacerlo.-
Rápidamente saque un cigarro y lo puse entre mis labios. Mire a Rob expectante. Él se veía nervioso.
-Edward, ¿estas seguro de querer hacer esto?-
El maniático se incendio detrás de mis ojos y resistí la urgencia de golpear al británico en su bonita nariz. Lo mire feo y hable por el precioso tubo que tenía firmemente entre los dientes.
-Cállate la puta boca, Rob, y enciende el puñetero cigarro.-
El se encogió de hombros y puso el encendedor en la punta. Inhale profundo.
Oh Dios.
La garganta me quemaba. Mis ojos se llenaron de agua. Y me dieron un poco de nausea.
Oh dulce nicotina, ¡como te he extrañado! Si el cielo estuviera en llamas y lleno de sustancias destructivas, sabría como tú.
Saque el humo e inmediatamente sentí al maniático masajear mis hombros.
Eso esta mejor ¿no? ESTA es la razón por la que debes escucharme más seguido. Yo te doy lo que tú quieres. Lo que tu NECESITAS. Solo deja de resistirme, Cullen, y los dos estaremos mucho más felices.
Lo ignore. Le deje tener su pequeña victoria, pero solo sería una excepción, no la regla. Rob y yo fumamos en silencio por unos segundos, cada quien disfrutando de un tiempo tranquilo con nuestra adicción.
El se giró hacia mí, de pronto animado.
-Hey, ¿te importa si vamos a la calle de abajo por un periódico? Se supone que habrá una crítica de Little Ashes hoy y me gustaría mandársela a mi mami.-
Inhale otra vez y deje que el humo saliera en un relajante puff.
-Seguro, Rob.-
Iría a cualquier parte contigo en este momento, mi dulce proveedor de los deliciosos cigarros.
Caminamos por el pasillo cubierto y salimos a la calle. Había una tienda al final de la cuadra y nos dirigimos hacia ahí.
-Hey, Edward- dijo Rob con cuidado. -¿Cuál es la historia contigo y Bella?-
Le di una calada a mi cigarro.
Esa es una muy buena pregunta, mi amigo británico. Si yo supiera la historia, o los puntos principales de la historia, no pasaría la mayor parte del tiempo obsesionado con ella y tratando a mi pene como un juguete que se jala.
Suspire.
-Bella y yo… somos… complicados.- admití.
Rob me miró.
-¿Entonces son novios?-
Negué con la cabeza.
-No. Definitivamente no somos novios.-
-¿Cogen?-
El maniático rodó los ojos. Ya quisiera…
-Nop.-
Rob me frunció el ceño. -¿Entonces que carajos pasa entre ustedes? ¿Solo son amigos?-
El maniático bufó para si.
PODRIAMOS ser amigos con beneficios si el joto de aquí le salieran bolas.
-Rob, si de algo estoy seguro, es de no somos solo amigos.-
El le dio una calada a su cigarro.
-¿Entonces que son?-
Suspire.
-Rob, Bella y yo… tenemos esta… cosa. Ella es la única persona que he conocido que puede calmarme y animarme al mismo tiempo, ¿sabes? Es una mujer increíble, fuerte en sus opiniones y la persona más graciosa que conozco. Ella es…- ¿hermosa? ¿De cabeza fuerte? ¿Dañada? ¿La mujer que amo? -… ella es… Bella.-
Rob se rió debajo de su aliento y tiró el cigarro en un bote de basura cercano. Mis ojos volaron hacía él e hice lo mismo.
-¿Qué? – pregunté defensivo.
-Hombre, estas taaaaaaan jodido.-
Asentí y exhale.
-Lo sé.-
Comenzamos a caminar otra vez.
-¿Y que tal tú, Pattinson? ¿Tienes novia?-
Por favor di que si, entonces no tendré que asesinarte la próxima vez que te acerques a mi mujer.
-Nop. Acabo de terminar con alguien.-
-¿Ah si? ¿Cómo era ella?-
-Ella era hermosa. Inteligente. Ocurrente como la chingada.-
-Así que obviamente estaba muy por encima de tu alcance.-
Él se rió. –Totalmente. De hecho, se parece mucho a Bella.-
El maniático apretó los dientes. ¿QUE acaba de decir?
Rob me miró de lado y comenzó a reírse.
-Jesús, Cullen, cálmate. Se ve como si quisieras matarme.-
Intenté calmarme. Me palmeó la espalda y me ofreció otro cigarro. Tomé uno y el lo encendió enseguida.
-Mira, no te voy a mentir y decirte que no encuentro atractiva a Bella, por que es verdad. Ella es increíble, y si ella no te viera como si fueras el centro del universo, entonces estaría desesperadamente cortejándola…- el maniático rugió posesivo. -… pero puedo ver que ustedes dos tiene mucho mojo pasando entre ustedes y nunca haría nada para alterar eso.-
Nos paramos enfrente de la tienda y Rob abrió la puerta. El se dio la vuelta.
-Pero entérate de esto: en el segundo en la que cagues con esa chica, el juego empieza.- dijo con una sonrisa.
Sacudí la cabeza y me reí.
-Ve por tu puto periódico, Pattinson, antes de que te agarre a putazos.-
El se rió y entro a la tienda.
Fumé en silencio mientras lo esperaba.
De verdad me gustaba el británico, y me molestaba y respetaba su honestidad. Solo afirmo lo maravillosa que era Bella. Si solo llegara a hacer una cosa bien en mi vida entera, eso sería decirle a Bella lo que siento por ella, y dedicarme cada momento a hacerla feliz. Miré el cigarro en mi mano, e inexplicablemente, de pronto ya no lo quería.
Lo pise mientras Rob salía de la tienda. Tenía el periódico abierto y estaba frunciendo el ceño. Me incliné y leí la crítica sobre su hombro.
Oh. Nada bueno.
El cerró el periódico rápidamente y lo tiro al bote de basura.
-Oh bueno- dijo ligeramente. –Supongo que después de todo no se lo mandare a mi mami.-
Le palmee la espalda.
-No te preocupes por eso, hombre. Los críticos no saben de qué putas están hablando.-
Comenzamos a caminar hacía el hotel.
-Si, es fácil para ti, Cullen- dijo riéndose. –No has tenido una mala crítica en toda tu vida.-
Asentí.
-Mi punto exactamente.-
Los dos comenzamos a reírnos cuando lo escuchamos.
-¡No mames! ¿Ese de ahí es Edward Cullen?-
-OMG como que si es. ¿Esta con RPATTZ? ¡NO PUEDE SER!-
-¡AAAAAAAHHHHHHHHHHHH! ¡EDWAAAAAAAAAAAAAAAAARD! ¡ROBEEEEEEEEEEEEEEERT!-
Rob y yo nos miramos con horror.
-Gritonas- dijimos al mismo tiempo.
Los gritos se hicieron más fuerte mientras nos dimos la vuelta y corrimos calle abajo.
-Creo que las perdimos- susurró Rob, intentando recuperar el aliento.
Me asome por detrás del bote de basura donde nos estábamos escondiendo. No pase desapercibida la ironía de nuestra localización
Todavía podía escucharlas a la distancia.
-Démosle un par de minutos, solo para estar seguros.- jadee.
Los pulmones me quemaban y mi pulso palpitaba. Miré a Rob. Se veía verde. Sus ojos estaban cerrados y los pulmones le chillaban alarmantemente.
-Rob- susurré preocupado. -¿Estas bien?-
Abrió los ojos y me miró.
-Tío, las gritonas hacen que cague de miedo… y de verdad necesito renunciar a las chupadas.-
Asentí y dije. –Se como te sientes.-
Cerró los ojos otra vez y se puso contra la pared.
-¿Edward?-
-¿Si?-
-¿Podemos irnos ahora? De verdad necesito orinar.-
Escuche con cuidado. Las voces se estaban acercando otra vez.
-Desaparecieron por aquí cerca…-
-Jesús, Amy, si no te hubieras detenido para arreglar tu gloss ¡Los hubiéramos atrapado!-
-¡Cállate Mel! No iba a conocer a los dos hombres más guapos del mundo sin la cantidad necesaria de gloss ¿de acuerdo?-
-Bueno, ya no los vas a conocer ahora, ¿verdad, idiota? ¡Se fueron!-
-Tienen que estar por aquí cerca. ¡Sigue buscando!-
Pase los dedos por mi cabello y me di cuenta que Rob hizo lo mismo.
-Solo unos minutos más, Rob, y se rendirán, ¿si?-
Se movió incomodo. –No creo que pueda esperar más.-
-Ah, bueno- miré alrededor. –Si de verdad no te puedes aguantar, mea por allá.- dije, apuntando una coladera en el pavimento a un metro de ahí. –Yo cuido que nadie vea.-
Se puso de pie y camino hacía la coladera. Escuche que se bajo el cierre y suspiró de satisfacción mientras se liberaba. Mire a la esquina y esperé a que terminara… y espere… y espere… y espere.
-Dios, Pattinson- dije maravillado. -¿Cuánto tomaste?-
-¿Qué puedo decir, Edward?- dijo riéndose. –Tengo una vejiga enorme.-
Finalmente, terminó y lo escuche maldecir en voz baja.
-¿Qué paso?- pregunte.
-Mi maldito cierre se atasco.-
-Bueno, desatóralo.-
-Brillante idea, Cullen, ¿Cómo no pensé en eso?- lo escuche gruñir de frustración. –Muévete… hijo de puta.-
Lo miré. Estaba inclinado sobre su cierre y cada vez que lo jalaba saltaba un poco.
Bufé y me reí a carcajadas. Me miró feo sobre su hombro.
-Si, si… muy gracioso. ¿Podrías venir a ayudarme?-
Me reí más fuerte.
-Pattinson, no hay manera de que ponga mis manos allá abajo, ¿si? Se de tu reputación, hombre. Podría contagiarme de un montón de gérmenes raros.-
El gruño e hizo otro brinquito mientras jalaba el cierre.
-¡CULLEN! ¡Trae tu culo para acá o te pateo las pelotas!-
Me levanté, todavía riéndome y camine hacía él. Me incline para ver como estaba el asunto.
-Tienes tu camisa atorada ahí, pendejo.- dije riéndome.
Jaló su camisa. Pero no se salía.
-¡Mierda! Esta atorada, no puedo sacarla.-
-Oh, Dios déjame hacerlo. Tienes que bajarlo primero- me puse de rodillas frente a él e intente bajar el cierre. Se negaba a moverse. –Nop, definitivamente atorado.-
Fue en ese momento, mientras estaba de rodillas con mi mano asegurada frente los pantalones de Rob, que una luz de flash llenó el oscuro callejón con una explosión de luz. Rob y yo miramos con horror para ver un paparazzi ahí, tomando fotos como si su vida dependiera de eso.
Estaba sonriendo como loco.
-Oh, chicos- dijo extasiado. –Estoy taaaan contento de haber escuchado a esas chicas buscándolos. Acaban de hacer mi puta carrera.-
Se fue corriendo del callejón.
Rob y yo nos miramos y gemimos.
Esto era malo. Esto era MUY malo.
-Mierda, mierda, mierda, mierda…- Rob estaba diciendo en voz baja mientras regresábamos al hotel. –Mi manager me va a matar cuando escuche de esto.- metió las manos en los bolsillos enojado.
-Relájate, Rob.- me reí. –Hay cosas peores que te atrapen en un callejón con un famoso rock star que parece estar a punto de bajar en ti…-
Puta madre, eso es lo que la gente va a pensar ¿verdad?
-Nombra una- dijo Rob con amargura.
Mi mente se puso a trabajar. –Um… ¿te la pudo estar mamando un don nadie?-
El se rió. –Ah, a la chingada, Cullen. Si tuviera que salir del closet, estaría feliz de que fuera contigo. Eres un hombre muy atractivo.-
Le sonreí. –Tu también, Pattsy.-
Los dos nos reímos mientras entrabamos a la recepción.
-Esta bien, vamos a regresar a la fiesta como si nada hubiera pasado.- dije confiado. No podía ni siquiera imaginar como iba a reaccionar Alice cuando esas fotos vieran la luz. Tal vez si la ponía en un seguro de vida ahora, me iría muy bien cuando su cabeza explotara.
Grite como una niñita cuando Alice salió de la nada y se puso frente a mí.
-¿Dónde PUTAS has estado, Edward?- dijo furiosa. -¡Todos te han estado buscando!-
Rob y yo nos miramos. Alice me entorno los ojos.
-¿Edward?- dijo amenazante. –Te ves culpable… y enfermo… y un poco feliz.- ahogó un grito y me golpeó con fuerza en el pecho. ¡Mierda! -¡Estuviste fumando!-
Miré hacia abajo.
Atrapado.
-¡Eres un hombre muy estúpido! Después de todo lo que pasaste durante la ultima semana ¿Cómo pudiste?-
Mi mente corrió, desesperado por encontrar una excusa. Apunté a Pattinson.
-¡El me obligo Alice! Todo es culpa suya.-
Rob levantó las manos. –Hey por favor… yo solo le di el arma. El jaló el gatillo.-
La intensidad de la mirada de Alice se incrementó a su máximo nivel mientras nos escrudiñaba a los dos. Rob lloriqueó un poco.
-¿Hay algo que ustedes me quieran decir?- preguntó.
Rob y yo nos miramos, el miedo llenando nuestros ojos. Negué con la cabeza imperceptiblemente y un silencioso acuerdo pasó entre nosotros. Volteamos a mirar a la diminuta rompe bolas frente a nosotras.
-No, Alice- musitamos al mismo tiempo.
Nos vio feo por un par de segundos antes de tomar mi brazo en un agarre de muerte.
¡Jesús! ¡Ow!
-Claro, vendrás conmigo para que puedas agradecer a los productores antes de que todos se vayan a casa. Te veo después, Rob- dijo mientras me arrastraba por la multitud.
-Adiós, cariño- dijo él. –Te veo después. A ti también, Alice.-
Podía escucharlo reírse mientras nos alejábamos.
Pendejo.
Una hora y media después, Alice me había liberado por mi buen comportamiento, y me puse a buscar entre la gente a Bella. Me había decidido decirle como me sentía, sin pendejadas y sin retener nada. Simplemente la verdad: que estaba enamorado de ella.
Dios, con solo pensar en decirlo mi corazón latía tan fuerte que sentía que se me salía del pecho.
Creó que una parte de mí siempre supo que estaba enamorado, desde el primer momento en que nos conocimos en ese sucio callejón. Nadie me había hecho sentir de la forma en la que ella me hacía sentir. La forma en que sus ojos me quemaban, como me podía hacer reír en cualquier situación, como me hacía querer asesinar a cada persona que la había lastimado, como prendía mi cuerpo con una sola mirada. Ella era la mujer hecha para mi, estaba seguro de eso, y por primera vez en mi vida, NO iba a cagarla en esto.
Cuando finalmente la vi, el corazón se me quedo en la garganta. Estaba con Rob. Estaban sentados en la orilla de la terraza, lejos de todos. Estaban sentados en una banca de piedra y sus cabezas estaban juntas. Se estaban riendo.
Deje de respirar.
Me puse detrás de una gran planta y me puse a observarlos, mi respiración se puso errática y mi mente se lleno de venenosos pensamientos. El maniático también se puso a ver y podía sentir su furia llenar mis venas.
Se estaban viendo a los ojos. Rob le estaba hablando suavemente. Bella sacudió la cabeza y se inclinó hacía él, intentando explicar algo. Rob tomó su mano y Bella suspiró pesadamente.
Bella, por favor no hagas esto.
Sentí la emoción levantarse en mi garganta. Tragué incomodo y respire profundo.
¿De verdad significo tan poco para ti que te lanzas al primer pendejo guapo que se te atraviesa?
Sentí un dolor en el pecho cuando me di cuenta por primera vez que Bella tal vez no se sentiría de la misma forma que yo. El maniático comenzó a golpear su cabeza contra la pared.
Bella… por favor... levántate y vete. Bella miró hacía abajo. No se fue. Rob… vamos hombre, por favor… aléjate de ella. Dijiste que no harías esto. Creí que eras mi amigo. El maniático se rió con amargura. Los hombros de Bella cayeron. Rob se acercó y tocó su cara. El maniático se volvió loco.
¡MALDITO PATTINSON CHUPA PITOS! ¡JURASTE QUE NO TE IBAS A METER ENTRE NOSOTROS! ¡ERES HOMBRE MUERTO CABRON!
Intenté desesperadamente calmarme pero el maniático era demasiado poderoso. Verlos juntos así le había dado fuerza sobre humana.
Salí de detrás de la planta, y mis puños se apretaron mientras el maniático planeaba como arruinar la bonita cara del británico. Marché hacía ellos, la furia llenando mi mente e hirviendo mi sangre. Cada músculo de mi cuerpo se tensó y apreté los dientes.
De pronto, mi acercamiento asesino fue interrumpido cuando una alta, rubia amazona se puso frente a mí.
-¿Edward?- preguntó sexy.
El maniático se distrajo un poco. Su vista fue del hombre muerto que estaba con Bella a la sexy rubia frente a él.
Mmmmm… eanie… meanie… minie, mo…
-¿Edward? Soy yo… Rosalie… ¿te acuerdas?-
El maniático entornó los ojos a la hermosa rubia y la reconoció en su ira.
Rosalie… claaaaaaaaaaro.
Nos habíamos enredado hace un año, justo antes de que fuera a rehabilitación por tercera vez. Tuvimos un increíble maratón de sexo que duro tres días, llenos de grandes cantidades de tequila y cocaína.
Ella me levantó una ceja, y se lamió los labios. –Me recuerdas, ¿verdad Edward?-
Mi rabia se evaporo y de pronto se remplazo con miedo. La parte racional y cuerda de mi cerebro se puso a trabajar y comenzó a pensar en una cubierta.
Edward, aléjate de esta chica ¡AHORA!
Dio un paso hacía mí. Yo di un paso atrás.
-¿Recuerdas nuestro fin de semana donde nos perdimos, Edward? ¿Todas las cosas que nos hicimos el uno al otro?-
El maniático comenzó a tocarse y yo de inmediato me puse duro.
Dile que no la recuerdas y vete a la chingada de aquí.
-Me acuerdo- dije con voz ahogada. Ella seguía moviéndose hacía a mí. Me pare contra la planta y ella se presiono contra mí.
-Podemos continuar donde nos quedamos. Mi apartamento queda dando vuelta a la esquina…-
Miré hacía Bella. Rob la estaba abrazando y acariciando su cabello.
¡Puto cabrón!
Regrese la vista a la bomba sexual que estaba frente a mí. Su cara estaba muy cerca de la mía y podía sentir su aliento bañado en alcohol contra mis labios. El maniático gimió mientras ella pasaba los dedos por mi quijada.
Cullen, esto tiene que parar. No quieres a esta zorra, tú quieres a Bella. ¡Pelea por ella por el amor de Dios!
Respiré profundo y tomé las manos de la rubia para alejarlas de mi cara.
-Lo siento, Rosalie- dijo suavemente. –Estoy viendo a alguien más.-
Dolor pasó por sus ojos antes de que se llenaran de furia.
-¿Estas viendo a alguien?- bramo sarcástica. –Jesús, Cullen, no quiero un maldito anillo de compromiso, ¡solo quiero que me cojas!-
Tomó mi cuello con fuerza y me puso contra sus labios. Su lengua se metió forzosamente en mi boca mientras yo intentaba soltarme de su agarre. Tome su mano de mi nuca y la quite de ahí, empujándola con algo de fuerza.
-¡No!- ahogué un grito.
Exhale y la miré enojado.
-No.-
Solté sus manos y me aleje de ella. –Adiós, Rosalie.- dije con firmeza.
Mientras me daba la vuelta vi la parte de atrás de la cabeza de Bella mientras salía rápidamente. Miré hacia delante y vi a Rob a unos metros de mí, viéndome decepcionado.
No, no, ¡NO!
Me di la vuelta y vi a Bella desaparecer en el lobby del hotel mientras Rob suspiraba a un lado mío.
-Cullen, eres un pendejo de primera clase ¿sabias eso?-
Gire y mi furia salió de nuevo.
-¿Y que hay de ti, Pattinson?- bramé enojado. –Me convences de todas estas pendejadas de que como puedes ver como estamos conectados Bella y yo, y luego vengo aquí para encontrarte sobre la mujer que TU SABIAS tengo sentimientos. ¿Qué putas fue eso?-
Pase los dedos por su cabello con rudeza.
-¿Eso fue lo que creíste ver?- demandó. –Cullen, Bella estaba contándome lo difícil que era mantenerse alejada de ti, lo mucho que la mataba la forma en la que tan desesperadamente lo quería. ¡Le estaba asegurando que tú te sentías de la misma forma IDIOTA! ¡Te estaba haciendo un favor!- mi respiración se detuvo. –Entonces cuando nos damos la vuelta, te vemos comiéndole la cara a una rubia misteriosa. ¿Qué putas fue eso?-
Mis mejillas se sonrojaron de vergüenza mientras me presionaba el puente de la nariz y gemía con fuerza.
-No me la estaba comiendo… ella me agarró… yo estaba intentado quitármela de encima.-
Escuché a Rob suspirar.
-Desafortunadamente, Cullen, la verdad no parecía eso- lo miré y vi la lastima en sus ojos. –Probablemente deberías buscar a Bella- me miró con simpatía. –Es horrible ser tu, tío.-
Tragué la bilis que estaba llegando a mi garganta y corrí hacía las escaleras. Empuje personas con rudeza, sin importarme si me decían obscenidades. Apenas y me di cuenta de la cara sorprendida de Alice cuando pase corriendo junto a ella.
Atravesé el lobby y salí a la noche, deteniéndome para ver como loco para todos lados, buscando cualquier seña de Bella. Pase los dedos furiosamente por mi cabello mientras escaneaba las calles que estaban a mi lado. Finalmente, vi una cabellera castaña a la distancia a mi izquierda y corrí hacía ahí.
Mientras me acercaba podía ver la furia en sus pasos.
-¡Bella!-
Ella me ignoró y caminó más rápido, Yo corrí más rápido.
-¡Bella, detente!-
Ella comenzó a correr, dando un giro brusco para poder meterse a una calle lateral.
¡Carajo!
Puse todo lo que me quedaba en perseguirla, cerrando el espacio entre nosotros. La tome del brazo y la jale hacía mí.
-Bella- jadee. –Por favor… déjame explicarte.-
Ella giró y me dio una cachetada. Todo el aliento dejo mi cuerpo. La miré, anonadado. Ojos asesinos y llenos de dolor. Intente respirar y abrí la boca para hablar. Ella se hizo para atrás y me golpeó otra vez… más fuerte.
¡Dios! ¡Eso me dolió un chingo!
Tomé sus dos manos y puse su espalda contra la pared más cercana, presionando mi cuerpo contra el de ella.
-Podrías POR FAVOR dejar de golpearme- dije enojado. Ella se movía mucho debajo de mí. Su cara estaba roja de rabia y sus dientes estaban apretados.
-¡Suéltame con una chingada, Cullen!- gritó.
Con fuerza puse ambas manos sobre la pared y la empuje con fuerza.
-No hasta que te calmes y escuches lo que tengo que decir.-
-¿Por qué debería?- replicó. – ¡Dudo mucho que puedas explicarme por que esa Barbie zorra te estaba lamiendo las amígdalas!-
Ella gruño e intento liberar sus manos. Puse todo el peso de mi cuerpo contra el de ella y sentí el aire dejar sus pulmones. Sus ojos me vieron enojada, y verla lastimada e indignada hicieron que me doliera el peco.
-Mira, Swan- dije. – Dame un segundo ¿si? Se como te debes sentir…-
Ella me interrumpió.
-Te vi, Cullen- dijo con voz sorda.
Bajo los ojos, con la vergüenza y traición en toda la cara.
-Te vi, y mi cerebro colapso por que yo pensé, estúpidamente, que tú y yo teníamos algo… especial- su respiración incremento y mi corazón se rompió en pequeños pedazos. –Te vi pegado con esa maldita modelo de Victoria Secret y lo perdí. Me tomó todo lo que tenía alejarme de ti y no partirte la cara- me miró otra vez y la mirada asesina había regresado. –La única vez que sentí algo CERCANO a esto fue la noche que casi maté a Phil, y déjame te digo, si hubiera tenido un bate de beisbol esta noche, NO estuviéramos teniendo esta conversación.-
Me gruño y comenzó a luchar con más vigor.
-Así ¡Que vete a la chingada, cabrón!- me gritó, empujándome. -¡No tienes IDEA de cómo me siento!-
-¡SE como te sientes!- rugí mientras luchaba para retenerla. –Bella, ¡no sabes por el purgatorio por el que he pasado desde el momento en que conociste a Pattinson hoy!-
Los movimientos se hicieron más débiles mientras ella me volteó a ver rápidamente, con la confusión por toda su cara. Rechine los dientes y decidí decirle lo jodido que estaba de verdad.
-¿Sabes lo que sentía al verlos juntos? Para empezar, ¡lo veías como si fuera un dios griego que vino a la tierra! Te deja sin habla, Swan, y no te he conocido por mucho tiempo, pero de verdad pensaba que eso era ¡imposible! Pero ahí estabas tú, ¡callada de la impresión por el bonito británico! ENTONCES ustedes dos comienzan a actuar una maldita comedia como si se conocieran de toda la vida… lo llamas por su apellido… te hace revolverte incomoda por al amor de Dios ¡mientras tu hablabas de su CARA DE ORGASMO! Bella, pensé que había muerto y me había ido al infierno por que no entendía como podía sentir tanta ira, dolor, celos y MIEDO ¡y aún seguir viviendo! Cada vez que los veías quería sacarme los ojos de la cara. Cada vez que lo tocabas quería madrearlo hasta dejarlo irreconocible… y cuando los vi en la terraza… hablando… tocándose… íntimamente… ¡me volví loco! Nunca había querido lastimar tanto a alguien como quería lastimar a Pattinson esta noche… por estar contigo cuando yo no estaba… por tocarte cuando yo no podía. Me volví LOCO Bella, y si Rosalie no se hubiera puesto enfrente de mí, entonces nuestro amigo Rob ¡Estaría en una sala de emergencia en este momento!-
Jadee pesadamente mientras mi pulso palpitaba incómodamente. La miré expectante. Ella había dejado de moverse y tenía la boca abierta. Esperé a que dijera algo… lo que fuera.
Oh Dios, eso la llevo al límite. Expuse toda mi locura y ella se dio cuenta de la enormidad.
La solté y la deje pararse con delicadeza. Sus ojos otra vez se llenaron de ira y me golpeó otra vez.
¡Jesuscristo!
-¡Podrías POR FAVOR dejar de hacer eso!- grité. Ella estaba encendida, golpeándome la cara y pecho con la ferocidad de un gato salvaje.
-¡OW! BELLA… puta madre… ¡ALTO!-
Tomé sus muñecas y la puse contra la pared antes de que pudiera hacer más daño. Ella apretó los dientes y gruño, intentando desesperadamente empujarme lejos.
Mi Dios, se ve magnifica cuando esta furiosa.
De inmediato tuve una erección y reprimí un gemido
-¡De verdad eres uno de los hombres MAS ESTUPIDOS que he conocido!- bramó acida. -¡Ves todo y no entiendes NADA!- dejó de luchar un poco y yo con cuidado aleje mi pelvis de ella. -¿Crees que me gustaba Pattinson? Cristo ¡Que idiota eres! La única razón por la que me dejo sin palabras es ¡por que se parece mucho a TI! Su cara, su cabello, ¡sus malditas manos! ¡Podrían ser hermanos por el amor de Dios! La única diferencia es que cuando estoy con ÉL, puedo funcionar. No tengo a mi cuerpo traidor gritándome para que te toque y para que me toques. Puedo hablar con el sin la obsesiva compulsión para probarlo y darle placer. Entonces si, ¡Es un buen puto cambio después de haber estado contigo!-
Comenzó a luchar otra vez y presione todo mi peso, mi erección contra ella. Sus ojos se agrandaron y ahogó un grito.
Cerré los ojos e intenté respirar.
Cuando los abrí ella me estaba viendo furiosa, con los ojos oscuros de deseo.
-¿Y crees que me pone incomoda? Cuando estaba hablando su cara de orgasmo, en lo único en que podía pensar era en cuantas veces había imaginado TU cara de orgasmo cuando me acaricio hasta liberar una FRACCIÓN de la tensión sexual que tengo ¡al no poder ver tu verdadera cara de orgasmo!-
Yo pulsaba incomodo por sus palabras e intente controlar el ritmo loco de mi corazón.
Ella presiono su cabeza contra la pared y cerró los ojos, suspirando profundamente. Vi sus parpados arrugarse y un gesto de dolor cruzó por su cara. Cuando abrió los ojos, una mirada de horror estaba por toda su cara mientras me veía incrédula.
-¿Fue por ESO que le succionaste la cara a la rubia puta? ¿Por que pensaste que estaba caliente por Rob? ¿Para vengarte? ¿Para lastimarme?- abrí la boca para contestarle pero ella me interrumpió con una fuerza violenta de sus movimientos. -¡Eres un triste, sádico CABRÓN!-
Se empujo con toda su fuerza, pero yo reaccione, rápidamente aplastándonos a los dos contra la pared con todo mi considerable peso. El aire salió de nuestros pulmones y por un segundo los dos no pudimos hablar.
Eventualmente, di un respiro inseguro.
-Bella- dije con los dientes apretados. –Yo no la bese… ella me beso- quite un poco de mi peso sobre ella y la sentí jalar aire. Su mirada fiera nunca me dejo. –Si hubieras esperado un segundo antes de salir corriendo, me hubieras visto empujarla, con mucha rudeza.-
Ella jalo sus manos otra vez y yo relaje mi agarre, viéndola a los ojos, intentando desesperadamente comunicarle la sinceridad de mis palabras.
-Ella es alguien de mi pasado, Bella, de un tiempo donde coger sin sentido y estar drogado era suficiente para mí. Pero eso fue hace mucho tiempo, antes de rehabilitación, antes de que corriera a ese estúpido callejón y te conociera. Ahora, necesito más. Tú me haces QUERER más.-
Moví mi cuerpo de ella y se veía casi decepcionada por la perdida de contacto.
Suspiré y continué. –Dios, Bella, ella pudo haber bailado desnuda enfrente de mi haciendo el baile de "cógeme fuerte sin consecuencias o complicaciones", y no me hubiera importado menos. En todo en lo que podía pensar era en ti, tu maldita bruja irritante, hermosa y sensual.-
Ella pestañeo y su expresión cambio, confusión e incertidumbre pasaron por su cara. Comencé a acariciar sus dedos con los míos, poniendo tanto cariño y sinceridad como fuera posible con mi toque.
Mi corazón se contrajo mientras apenas y pude decir en un susurro. –Por favor créeme Bella. Eres tú a quien quiero. No a ella.-
Ella libero su mano derecho y la levantó para golpearme otra vez. La atrapé y la puse contra mi pecho, presionándola contra mi errático corazón.
-Bella… - dije sin aliento mientras soltaba su otra mano y enredaba sus dedos con los míos. -… di que me crees.-
Sus ojos aletearon mientras su respiración se aceleraba. El fuego todavía quemando sus ojos, pero su cara se suavizó. Ella busco mi cara.
-Estas mintiendo.- dijo suavemente.
La mire de regreso con absoluta honestidad.
-No lo estoy.-
La mano en mi pecho se contrajo, apretándome con fuerza sobre mi playera. Cerré los ojos y sisee.
-Cullen, ¿sabes lo que me hizo verte con ella?- dijo furiosa. Su otra mano había dejado la mía y había alcanzado mi cara. –Sentí como si mi cabeza fuera a explotar.- tocó mi oreja ligeramente y enredos sus dedos en mi cabello. Mis ojos se abrieron y sabía que estaban oscuros de deseo.
Bebí la expresión de su cara. Era intensa, llena de pasión y me emociono hasta lo más profundo de mí ser.
Estaba celosa. Fieramente celosa. Tan locamente posesiva de mí como yo lo era de ella.
Mi corazón volvió a la vida en mi pecho y gemí de placer. Los ojos de Bella se agrandaron por el sonido y jalo mi cabello con fuerza, haciéndome ahogar un grito. Jalo mi cara hacía abajo para que estuviera sobre la de ella, su dulce aliento estaba por toda mi cara. Podía oler su increíble aroma e inconscientemente puse mi erección contra ella. Inhalo ruidosamente y me miró intensamente.
-Si me vuelves a hacer sentir así, Cullen- dijo amenazadora. –Te haré pagar. ¿Me entendiste?-
Me acerqué más, mi boca cerca de la suya, respirándola. Los dos estábamos jadeando mientras nuestros ojos veían nuestros cuerpos con hambre. Ella jaló mi cabello otra vez haciéndome gruñir.
-¿Me entendiste, Cullen?- susurró.
Enredé mis manos en su cabello.
-Si, Bella- gruñí mientras renunciaba a mantener el control. –Entendí.-
Incapaz de aguantar más tomé su boca con la mía, succionando y lamiendo con hambre su dulzura. Ella gimió cuando metí mi lengua en su boca y bajaba mis manos por su espalda.
Jesús
Cada parte de mi cuerpo explotó en vida, palpitando de necesidad por ella, incapaz de tener suficiente de sus caricias, de su sabor.
Saboree y acaricie cada musculo y curva, pasando mis manos sobre sus brazos, espalda, cintura y caderas, desesperado por sentirla, para que también ella me sintiera.
Cuando alcance su culo, lo agarré con fuerza y lo apreté. Ella gimió y levanto su pierna, para enredarla sobre mi cadera y chocar su pelvis contra la de ella.
¡Oh, mierda!
Me aleje e intente recuperar el aliento mientras sentía húmedo calor sobre mi erección, no podía creer el poder que su cuerpo tenía sobre el mío. Jadee y subí sus dos piernas sobre mi cintura, restregándome contra ella con fuerza, necesitando estar lo mas cercano posible. Ella ahogó un grito y llevo su boca a mi cuello, succionando fuerte, sus dientes y lengua volviéndome loco. Sus manos moviéndose por mis brazos y pecho, incendiando cada musculo que tocaba.
Comencé a moverme contra ella, con ritmo mientras ella succionaba mi cuello y oído, gimiendo con fuerza cuando sentí la inconfundible presión creciendo dentro de mí.
-Oh, Jesús… Edward- gimió y casi pierdo la cabeza con la presión que se había juntado en mi cuerpo al escucharla decir mi nombre.
-Bella- dije con voz rasposa. –Disculpa si te estoy lastimando.-
La bese profundamente, todavía moviéndome contra ella y la presión creciendo. Pase mi boca por todo su cuello y ella hizo la cabeza para atrás, dejándome probar el dulce sabor salado de su piel. Mis manos exploraron su glorioso cuerpo y ella temblaba debajo de mis caricias, gimiendo y gimoteando y aferrándose a mi desesperada.
-Eres todo para mí- murmuré contra su cuello. –No se que es lo que haría si te perdiera.-
-Edward… Dios, te necesito… siempre…- ella gimoteo y se presionó más contra mí, acariciando mi entrepierna y mi dureza de arriba abajo. -¡Oh Jesús, Edward! ¡No puedo estar lo suficientemente cerca de ti!-
Jalo mi cabello con fiereza y me puso de nuevo contra su boca. Los dos gemimos cuando nuestras lenguas se encontraron y nuestros cuerpos continuaron su ritmo.
-Bella- dije sin aliento mientras alejaba mi boca de la de ella. –Te amo tanto.-
De pronto, el tiempo se detuvo.
Los dos dejamos de respirar.
Ella se hizo para atrás y se me quedo viendo, shock y asombro paso por su cara mientras jadeaba ruidosamente. Mis ojos buscaron los de ella. Mi propio aliento ensordecía mis oídos y los segundos pasaban en silencio.
Cristo, di algo Swan… por favor.
Su boca se abrió y se cerró, y su ceño se frunció. Desenredo sus piernas de mi cintura, y yo sin muchas ganas la puse de pie en el suelo, mi cuerpo gritaba de frustración mientras ella se alejaba de mí.
Ella se recargo contra la pared y dio un respiro tembloroso.
Por favor, Bella, habla conmigo…
Me incliné hacía ella y puse las manos a cada lado de su cara, forzándola a que me viera a la los ojos.
Ella pestañeo rápidamente y sacudió la cabeza como si intentara aclarar sus pensamientos.
-Lo siento, Cullen, ¿Qué fue lo que dijiste?-
Me reí suavemente y me acerqué más, poniendo mi cara sobre la de ella.
-Estoy enamorado de ti, Swan- susurré, mi corazón explotó de emoción al oír esas palabras.
La parte cuerda de mi cerebro se fue al rincón, esperando su reacción.
Ella frunció el ceño otra vez.
Oh-oh. Esto no se ve bien.
Se puso a divagar mientras intentaba buscar las palabras correctas.
-Tu estas ¿qué? ¿Qué quieres decir? Estas… ¿Qué? ¡Que putas! No puedes "estar enamorado" de mí Cullen. Jesús, ¡apenas y me conoces! Estoy enojada… y… y… tu eres un tarado… y… es imposible… que tú…- se talló la cara y después los ojos. –ES QUE NO ES POSIBLE QUE EN ESTE PUTO PLANETA QUE EL HOMBRE DE MIS SUEÑOS ESTE ENAMORADO DE MÍ, CHINGADA MADRE, ¿DE ACUERDO?-
Mi corazón latió con fuerza mientras ella jadeaba pesadamente, y me acerqué para quitarle las manos de la cara. Ella se resistió, así que comencé a besar sus manos con ternura, pasando suavemente mis labios por su cálida piel, asegurándole que lo que estaba diciendo era verdad.
Ella gimoteó.
Lentamente, sus manos cayeron de su cara y llevé mis labios a los de ella, besándola con reverencia, amor, saboreando la suavidad de sus labios, el dulce néctar de su lengua. Inhale su aroma y suspiré contento, alejándome solo lo suficiente para poder verla a los ojos. Estaban brillando con lágrimas.
-Oh, Jesús, Bella, no…-
La puse en mi pecho y la abracé, sosteniéndola contra mí mientras ella sollozaba suavemente, sin darse cuenta que mis propias lágrimas también comenzaban a caer.
-Bella, por favor… perdóname. Lo que sea que haya hecho, perdóname.- me enterré en su cabello y brazos que estaban en mi cuello y la apreté. –Mi hermosa Bella- susurré. –Perdóname.-
Ella se hizo para atrás de repente y me dio un puñetazo en el brazo.
-Chingada madre ¡Claro que debes pedirme perdón, Cullen!- bramó, con la furia en sus aún húmedos ojos. -¿Cómo te atreves?-
La miré confundido.
-¿Cómo te atreves a salvarme de una vida en las calles y llevarme a vivir contigo en tu lujoso pent-house?-
Ella comenzó a picotearme el pecho con el dedo, empujándome hacía atrás.
-¿Cómo te atreves a tratarme con decencia y respeto y dejarme pasar tiempo con tu espectacular hermana? ¿Cómo te atreves a cambiar mi vida de tantas formas que NUNCA seré capaz de pagarte por todo, no importa cuanto lo intente? Y finalmente, ¡¿Cómo te ATREVES a enamorarte de mi cuando SABES que nunca, NUNCA voy a merecer todo lo que me has dado? ¡-
Habíamos llegado al otro lado del callejón y mi espalda golpeó la pared con un golpe sordo. Ella me vio feo.
Yo me encogí de hombros.
-Siendo francos, Swan, si no hubieras querido que me enamorara de ti entonces no hubieras sido una mujer tan chingona e increíble. Solo tienes a ti para culparte.-
Las esquinas de su boca se levantaron y ella se acercó y me tocó la mejilla con ternura, pasando su dedo por mi quijada y yo cerré los ojos y suspiré. Sentí su boca contra la mía y yo la abracé y la atraje hacía mí. Nuestros labios se movieron sobre los otros sensualmente, haciendo mi erección más dura mientras la empujaba contra ella. Ella ahogó un grito y se hizo para atrás, y un lloriqueó patético se escapo de mi boca a la perdida de contacto.
Sin otra palabra ella tomó mi mano y me sacó con fuerza del callejón, caminando con firmeza en la calle y gritando por mi taxi. Ella abrió la puerta rápidamente y me metió de empujón, mascullando la dirección del nuestro hotel antes de de jalar mi cara contra la de ella, y atacó mi boca con nueva ferocidad.
Yo gemí y me hice para atrás.
-Swan- dije sin aliento. -¿Qué estas haciendo?-
Me metió la lengua otra vez antes de contestarme, jadeando y jalando aire. –Te estoy llevando de regreso al apartamento, Cullen, donde te haré ver la cara de Dios y que olvides tu propio nombre.-
Nuestros ojos se quedaron atrapados viéndose el uno al otro y la electricidad entre nosotros era casi dolorosa.
Me encogí de hombros ligeramente e intente respirar.
-Okey-
Jalo mi cabello con rudeza y me devoró otra vez, gimiendo en mi boca mientras pasaba mis manos por sus senos, tocando sus pezones erectos. Ella gimió mi nombre y mi verga pálpito con fiereza, desesperado por estar dentro de ella, por sentir su calidez alrededor de mí.
Finalmente se alejó, sus labios hinchados y enrojecidos, sus ojos quemándome de una forma que hacía que respirar fuera casi imposible. Ella jadeó y me tocó los labios con los dedos, trazando gentilmente la suave piel mientras mis ojos la miraban.
-Por cierto, Cullen- dijo con el gesto más espectacular que había visto en mi vida. –También estoy enamorada de ti. En caso de que te lo estuvieras preguntando.-
Mi corazón explotó por sus palabras. Tome su cara entre mis manos y trace sus magnificas facciones, la sangre me palpitaba en las venas mientras que todo en el mundo que no fuera Bella desaparecía.
Regrese a la realidad cuando el taxi se detuvo de repente. Le arroje un montón de billetes al chofer y la jale dentro del edificio.
Apreté el botón del elevador impaciente, y cuando llego cargue a Bella y la arroje dentro, poniéndola contra la pared y enterrando mi cara en su cuello, succioné la delicada piel con hambre mientras ella jalaba mi cabello con fuerza y yo gemí fuertemente. Sin ningún aviso, ella bajo la mano y agarró mi erección por encima de mis jeans, haciendo que mi cabeza se hiciera para atrás y que gruñera de placer.
Demasiado pronto, y no suficientemente, las puertas del elevador se abrieron y arroje con fuerza a Bella sobre mi hombro, corriendo por el pasillo hacia nuestra puerta. Pelee con mi cartera por la llave-tarjeta y la puse torpemente en el seguro, intentando controlar el temblor de mis dedos y mis hormonas alborotadas. Finalmente abrí la puerta de un golpazo y corrí hacia mi cuarto, agarrándole el firme culo a Bella mientras iba hacía ahí.
En cuanto llegue a la sala, me detuve con un chillido.
Alice estaba parada en medio de la habitación, con las manos en las caderas.
Deje de respirar y baje a Bella con delicadeza hasta ponerla de pie, escuchándola tomar un respiro tembloroso cuando vio a Alice.
-¿Qué esta pasando chicos?- dijo Alice con un perturbador tono neutro.
Mi cerebro lucho para comenzar a funcionar. Toda mi sangre en este momento estaba ocupada en otra parte, manteniendo mi increíble dura y dolorosa erección.
Miré a Bella. Ella me miró de regreso y podía ver en sus ojos que se estaba acordando de que no podía tocarme. Miró hacía mi erección y gimió suavemente.
De pronto, sus ojos se llenaron de determinación y giró hacía Alice.
-Alice- dijo con voz confiada que puso más dura mi verga. –Edward esta enamorado de mi y yo estoy enamorada de él. Ahora, se lo voy a hacer apasionada y ruidosamente en aquella habitación, así que a menos que quieras quedar permanentemente traumatizada por el sonido que hace tu hermano cuando se corra fuerte y repetidamente, te sugiero que salgas por un par de horas.-
Bella tomó mi mano con firmeza y me jalo hacía el cuarto. Vagamente registré el gesto de suprema sorpresa de Alice cuando la pasamos.
-Mejor que sean unas tres o cuatro horas- le dije por encima del hombro mientras azotaba la puerta y tomaba a Bella en mis brazos.
Mmmm… parece que habrá lemmons en el próximo capitulo.
Mejor traen calzones extras para la próxima vez.
¿Su parte favorita? ¿Cuándo se confesaron su amor? ¿La parte de Rob y Edward en el callejón? ¿Lo adorable que es Robert? ¿Lo loca que esta el maniático dentro de Edward? Me lo imagino como un mini Edward…. ¡A mi me gustaron todas esas partes!
Paciencia chicas, próximo capitulo es… tiempo sexy! Y bueno, se que me tardare un poco, así que pido paciencia. Créanme que no es fácil traducir cuando tienes kilos de tarea y pocas horas de sueño, además de hambre feroz.
Dejen un poco de amor en sus reviews y hagan a Rob y Edward unos muy felices falsos amantes gays.
Pero en serio dejen reviews
Son gratis y ayudan al alma… y a mi ego xD
Las amo.
