¡Hola, FanFiction!

En realidad, quería subir este nuevo cap cuando finalmente hubiera terminado de escribir el fic, pero me di cuenta de que con todos los trabajos de la U no me dará la vida hasta las próximas vacaciones, entonces... aquí lo tienen.

Sin más que decir, nos leemos abajo.


10. No todo es lo que parece

Maka, tal y como era de esperarse, era terca y no hizo caso a las indicaciones del vampiro de ojos celestes. Quería hablar con Soul, y no iba a quedarse allí acostada haciendo nada hasta que pudiera encontrarlo.

Sujetándose de las paredes, avanzaba lentamente por el otra vez solitario corredor. De seguro todos se encontraban en las aguas termales, el karaoke, el salón de juegos o en el pequeño spa. Bien, para ella eso suponía buenas noticias, ya que si nadie la veía en ese deplorable estado, se ahorraría las excusas y explicaciones… y probablemente un viaje al hospital más cercano.

Suspiró, todavía sosteniéndose de las paredes. Realmente le costaba mucho trabajo dar unos pocos pasos, y comenzaba a pensar que debió haberle hecho caso al muchacho.

Estaba a punto de dar media vuelta y regresar a su cuarto, cuando oyó unos chillidos ahogados y hasta podría jurar que algo… ¿placenteros?

Se sonrojó levemente al pensar lo que podría estar provocando esos ruidos, y sacudió un poco su cabeza para intentar alejar esas suposiciones pervertidas. De todas formas, la curiosidad terminó por ganar la batalla, haciendo que siguiera el sonido con cuidado de no hacer ningún ruido ni de caerse. Claro está, repitiéndose a sí misma que no era una pervertida ni nada por el estilo, sino que estaba echando un vistazo nada más porque era curiosa y no estaba segura de haber identificado bien el sonido. Claro que era por eso…

Le costó enfocar su vista gracias a la oscuridad presente en ese pequeño rincón de un delgado corredor sin salida, pero no tuvo mayor problema al reconocer la escena. Bien, no se esperaba aquello.

Era una chica de su clase, siendo mordida en el cuello por un hambriento vampiro.

—V-Vlad…— Murmuró apenas.

El aludido retiró los colmillos del cuello de su víctima para encontrarse con la mirada de ella, y Maka recién en ese momento cayó en cuenta del estado en el que el muchacho se encontraba.

Tenía notorios raspones en el rostro, la ropa sucia y algo rota, manchada de sangre. Heridas abiertas que comenzaban a curarse, y sus ojos brillaban de un hambriento rojo. Al sentir que sus heridas estaban sanando gracias a la sangre, soltó sin mucho cuidado a la chica inconsciente y se puso de pie.

—¿Qué sucedió?— Inquirió ahora algo preocupada, mirando de reojo a la chica en el suelo y pasando a un lado de ella para acercársele.

—No estoy seguro…— Bajó un poco la mirada y apretó los puños con fuerza. —No alcancé a verlo, pero me basta con saber que es muy fuerte… demasiado fuerte.

—¿De qué hablas?— Sus facciones cobraron un poco más de seriedad, mezclada también con un tinte de preocupación.

—Hay un tercer vampiro aquí, Maka… De seguro fue él el que te quitó toda esa sangre anoche— Se le acercó para sostenerla al verla tan frágil todavía. Antes de dejarla decir algo, tomó primero la palabra. —Debes esconderte, si regresa por ti te matará— La alzó nuevamente para llevarla de regreso al cuarto.

Ella se aferró débilmente a su ropa.

—Espera… ¿Cómo que hay un tercer vampiro?— Quería más detalles, porque a juzgar por las heridas de Vlad y de la expresión de su rostro, estaba muy lejos de ser un aliado, y con todo este escándalo del Fénix Plateado lo menos que necesitaban eran más problemas. —¿Dónde está Soul?— La pregunta surgió en su mente de forma involuntaria, soltándola en el mismo instante.

—…— Guardó silencio por unos momentos, llegando ya al cuarto de ella. —No lo sé… esa cosa se lo llevó y…— Antes de que Maka lo interrumpiera con horrorizados reclamos, él mismo cortó el relato, ladeando su cabeza hacia uno de los lados y frunciendo un poco el ceño.

—¿Qué sucede?— Quiso preguntar por Soul, pero tras de que se le hacía difícil hablar normalmente por lo débil que estaba, consideró más prudente preguntar por la nueva reacción del vampiro. Bien podía estar sintiendo la presencia del otro.

Él olfateó un poco, para luego entrecerrar los ojos.

—Huele a sangre… apesta a sangre, y al parecer, en grandes cantidades.


Sus pies descalzos pisaban graciosamente el piso de madera con el caminar, al estar dando brinquitos y algunas vueltas. Una pequeña toalla colgaba por uno de sus hombros, y la yukata sencilla era su única prenda. Tarareaba contento una canción, y con una de sus manos jugaba a lanzar y atrapar el anillo.

Nada mejor que un relajante baño matutino en las aguas termales para relajarse un rato.

Con su paso bailarín, llegó a una de las salas comunales del lugar. Según él, era la de juegos, pero notó que se equivocó de lugar al ver que más bien parecía ser una antigua sala de masajes. Se notaba que ya no estaba en funcionamiento. Las ventanas estaban tapadas con tablas de madera, oscureciendo el lugar, y la estancia en sí se veía abandonada.

Hero entró de todas formas para saciar su curiosidad y explorar un poco el lugar, quizá hasta podría encontrar algo interesante. Cerró la puerta corrediza tras de sí y con una sonrisa curiosa se puso a investigar. Se encontraba abriendo una de las cajas cuando un estruendo a pocos pasos de él lo hizo pegar un brinco del susto.

Se giró de inmediato, alarmándose terriblemente al ver la escena.

Acababan de romper el techo, dejando un enorme hueco por donde había caído el cuerpo herido y ensangrentado de Soul, quien parecía ser un simple muñeco de trapo al no emitir ya ningún sonido ni movimiento.

Sobre él, se encontraba una enorme bestia que no pudo identificar muy bien debido a la oscuridad, pero tenía el pelaje claro, y sus ojos brillaban como dos rubíes en las sombras. El rugido feroz llenó todo el cuarto, y Hero retrocedió temblando y con los ojos abiertos de par en par hasta que tocó con la pared.

Chilló como una niña asustada al ver que el enorme animal se acercaba, con claras intenciones de cazarlo.

—El… anillo…

El rubio apenas pudo oír ese débil susurro por culpa del rugido, y comenzó a alternar rápidas miradas entre el animal y el muchacho, intentando no caer al suelo, ya que las piernas le temblaban como gelatina.

—Usa el anillo…— Volvió a indicar Soul, esforzándose por hacer que su voz sonara más fuerte.

La bestia ladeó ligeramente el rostro para mirar de reojo al vampiro, mientras que Soul intentaba ponerse de pie, algo tambaleante y con mucha dificultad a causa de sus heridas. Chorreaba sangre y daba la impresión de haberse metido en una licuadora gigante, pero a pesar de todo lo encaró, iniciando un duelo de miradas rojizas e iracundas.

El humano, tembloroso y ya en el suelo, parpadeó confundido unas cuantas veces, planteándose en su mente si no se trataba de una pesadilla. En medio del pánico, trató de hallar una salida o algo que pudiera salvarlo, y recordó las palabras del albino…

Miró de reojo el anillo, que se hallaba a pocos centímetros de él, en el suelo, y sin pensarlo dos veces, estiró una mano temblorosa hacia él, aprovechando que el temible monstruo se había dado vuelta para encarar al otro.

Tragó grueso, y sostuvo el brazo que sujetaba el anillo con su otra mano para que le temblara menos, apuntando con la gema hacia la bestia, como si esperara que la piedra plateada lanzara algún rayo mágico o algo así que hiciera desaparecer a esa cosa.

Con un rugido algo ronco, el enorme animal se volteó para mirarlo, con sus penetrantes e intimidantes ojos rojos, que luego se posaron en el anillo. Rugió otra vez, con más ferocidad, antes de saltar hacia él con un rápido movimiento y lanzarle un zarpazo con sus afiladas garras.

Hero lo esquivó por poco, chillando y gateando de inmediato hacia el otro extremo del cuarto, apenas percatándose de que le había sido arrebatado el anillo y de que ahora se encontraba en algún punto desconocido de la habitación.

—Maldición…— Bramó el vampiro por lo bajo.

La bestia estaba a punto de lanzarse contra él una vez más, cuando un inesperado pero oportuno intruso ingresó de forma brusca, abriendo otro agujero en el techo y aterrizando a pocos pasos del monstruo. Vlad se irguió y fulminó con sus ojos escarlata a aquella enorme bola de pelos con garras y colmillos, que ahora, al haber más luminosidad, podía apreciarse mejor.

Hero, ya trastornado con todo lo demás, alternaba ahora su mirada entre el recién llegado y el animal, descubriendo que se trataba de un enorme tigre de bengala, que ahora centraba su atención en el pelinegro y se preparaba para saltar hacia él, soltando un rugido largo pero bajo como advertencia.

Vlad rápidamente se preparo para atacarlo.

—Prepárate, gatito… ahora mismo te haré pagar por lo que…— Dejó de hablar y de un momento a otro abandonó su postura para tambalearse y luego caer al suelo. —¿Qué demonios?...— Murmuró con cierta dificultad, incorporándose un poco y mirando con horror al Fénix Plateado a escasos centímetros de él.

—¡Oh, maldita sea, pequeño idiota!— Bramó entre indignado y molesto el otro vampiro, llevándose ambas manos hacia su blanco cabello para comenzar a jalárselo con desespero, dejándose caer de rodillas. Le costaba mucho trabajo mantenerse en pie.

Ahora sí estaban acabados, él, que se encontraba casi desecho a causa de las heridas, un niñato estúpido que no hacía más que chillar y lloriquear contra una de las paredes, y otro vampiro mucho más idiota e inútil por haber caído justo al lado del maldito anillo. Estaban muertos, muertos y enterrados.

O eso pensaba, hasta que de improvisto el sonido de dos disparos resonó por toda la estancia, poniendo alerta a todos. Seguido al sonido, se sumó el rugido adolorido del enorme tigre blanco, quien comenzaba a retorcerse y a chocarse contra las paredes descontrolado.

Las otras tres miradas se centraron como pudieron en el lugar de donde provenían los disparos, encontrándose inesperadamente con un muchacho tapado con una gabardina negra, con el símbolo del Shibusen en ella a modo de escudo y decorado.

Sujetaba firmemente la pistola plateada, apuntando aún a la bestia que no dejaba de retorcerse. Hizo girar el tambor de su revólver y colocó su dedo en el gatillo una vez más, agudizando su mirada dorada para tratar de dar en el blanco, cuando su contrincante se percató de sus intenciones y se apresuró a derribar una de las paredes para huir del lugar, salvándose así de recibir más disparos.

Tras admirar el escape del monstruo, las tres miradas volvieron a centrarse en el recién llegado, quien guardaba ya su pistola dentro de la gabardina.

—Hay que ver… y yo que pensaba que daría más pelea…— Murmuró para sí mismo, pasando una rápida vista por sobre todo el lugar y arrugando un poco el entrecejo con disgusto. —Lo mataré… ¡¿Cómo rayos se cree que puede andar por ahí dejando todo este desastre asimétrico por donde pasa? ¡Esa cosa no merece vivir!

Y allí se fue por el retrete el poco respeto que Kid había logrado infundir en Soul durante esos breves instantes.

Kid ignoró olímpicamente la mirada que le lanzó el albino, y se encaminó a paso tranquilo hacia el otro vampiro para luego agacharse un poco y tomar el anillo, aliviando un poco al pobre muchacho, que ni bien pudo moverse de nuevo, comenzó a alejarse más, arrastrándose por sobre los escombros.

Kid dirigió ahora su mirada hacia el humano, quien seguía allí, hecho un manojo de nervios contra la pared y con el rostro pálido. Alzó el anillo hacia él, como señalándolo.

—Por tenencia ilícita y uso imprudente del Fénix Plateado, queda confiscado hasta nuevo aviso— Anunció con su voz firme y seria, dejando al otro muchísimo más confundido que antes. Observó ahora a los vampiros. —En cuanto a ustedes…— Guardó el anillo en uno de los bolsillos de su gabardina. —Deberán acompañarme un momento. Es hora de que tengamos una pequeña charla.

Soul soltó un escupitajo de sangre en el suelo, para luego limpiarse la comisura de sus labios ensangrentados con la manga de su camisa, antes de ponerse de pie con cierta dificultad.

—Ya lo creo…— Contestó finalmente algo repuesto el vampiro de cabello oscuro. Sus ojos ahora celestes miraban escudriñadoramente al otro pelinegro, sospechando ya de su oficio al ver a través de la gabardina ligeros indicios de armas… armas capaces de matar a un vampiro, sin mencionar que en su mano enguantada de negro, llevaba en un dedo otro anillo con la maldita gema.

—Pero de momento, creo que tenemos algo más importante que decidir…— Soul rompió el silencio, a escasos centímetros del humano, quien lo miraba como un pequeño animalillo asustado. Sin previo aviso, estampó un certero puñetazo contra su rostro, dejándolo inconsciente de inmediato. Lo tomó sin mucho cuidado de la parte trasera del cuello de la yukata para alzarlo un poco y señalarlo con un dedo de su otra mano. —¿Qué hacemos con él?— Miró a Kid, tranquilamente, omitiendo el detalle de lo que acababa de descubrir y tratándolo como normalmente lo hacía. —Vio todo… ¿No me lo puedo comer?— Se lo pensó un momento y luego arrugó la nariz. —No, mejor no… yo no como basura… ¿No podemos deshacernos de él?

Le pareció extraña la actitud del peliblanco, pero no dijo nada al respecto. Con sus facciones inmutables como siempre, se giró un poco para tenerlo bien frente a frente.

—No, no pueden— Sentenció con su voz seria. —Después se decidirá si le borramos los recuerdos o lo conservamos así como está.

Vlad se acercó ahora a Soul, arqueando una ceja con escepticismo y desconfianza.

—¿Y a qué se debe el plural en tu respuesta?— Inquirió con voz tranquila, pero algo a la defensiva.

Como única respuesta, el otro suspiró, antes de dar media vuelta y darles la espalda para caminar hacia la salida.

—Síganme, es una de las cosas que planeaba explicarles…— Abrió la puerta corrediza y salió de allí.

Los vampiros intercambiaron miradas, antes de seguirlo, a cierta distancia. En un silencioso y sincronizado acuerdo, Soul le entregó al otro vampiro el costal humano que sostenía, y Vlad para trasladarlo se limitaba simplemente a arrastrarlo sin cuidado.

—¿A dónde nos llevas, Kid?— Inquirió el de ojos rojos, ya un poco más serio… más suspicaz.

El aludido notó aquello, pero contestó de la misma forma que antes, sin voltearse para verlos y caminando con tranquilidad.

—A otra estancia abandonada. Maka tal vez ya haya despertado y los esté esperando.

Ambos se tensaron un poco. Habían retirado a Maka de su cuarto y ahora estaba bajo el poder de ellos, porque era obvio que Kid no estaba solo. Bien podían utilizarla como rehén o para chantajearlos de alguna manera… pero Soul albergaba un mínimo de esperanzas de que no fuera así, ya que mínimamente había logrado conocer a Kid, y estaba seguro de que ese tipo de actos no serían para nada propios de él.

—Ella está muy debilitada. Es peligroso moverla, debieron dejarla en su cuarto— Habló Vlad de un momento a otro. Su voz intentaba retener cierto enojo, pero no podía evitar que algunos vestigios se notaran en sus facciones.

—Precisamente para eso nos la llevamos, la estamos tratando— Se volteó ligeramente, sin dejar de caminar por ese oscuro, viejo y abandonado corredor de la parte antigua de la estructura. —Iba a morir si simplemente la dejábamos allí.

Los otros dos se aliviaron con esa respuesta, y no volvieron a decir nada en todo el trayecto, que poco duró.

Llegaron al final del pasillo, donde había una enorme puerta corrediza con algunos diseños. Kid la abrió e ingresó tranquilamente, haciendo un ademán con la cabeza para que los otros entraran también.

—Soy yo— Avisó el muchacho, mirando hacia el frente, donde se encontraba otra puerta idéntica a la que acababan de abrir.

Se oyeron algunos sonidos del otro lado, y la aguda vista de los vampiros percibió la apenas visible silueta delgada que se aproximaba desde el otro lado, abriendo con cuidado y lentitud la puerta. Nadie se asomó, y la silueta volvió a irse.

Kid avanzó hasta entrar en la segunda división de la estancia, siendo seguido siempre a cierta distancia –a causa de los efectos de su propio Fénix Plateado- por los otros dos.

Esperaron a que el otro se acomodara a una distancia prudente de ellos… o más específicamente, bien contra una esquina del cuarto, para terminar de entrar.

Tardaron un momento, algo estáticos mientras procesaban la imagen, para luego soltar al humano sin ningún cuidado y acercarse rápidamente hacia Maka, quien permanecía acostada y algo pálida sobre el regazo de Chrona. La segunda, con un notorio nerviosismo en el rostro, permaneció en silencio, tratando de seguir concentrada y sin despegar las manos de ella.

La chica de cabello rosado tenía firmes ambas manos a los lados de la cabeza rubia, pudiendo apreciarse un brillo rosado proveniente de las palmas de sus manos. El rostro de Maka estaba relajado, y por lo menos tenía más vida que cuando la había visto Vlad hacía algunos momentos. Cerca de ellas dos se encontraban vacíos dos envases de sangre y una jeringa con restos de ella, delatando una improvisada transfusión.

Los dos observaban disimuladamente a Chrona, en silencio, sintiendo a su vez la mirada de Kid sobre ellos.

—¿Podría alguien explicarnos ahora lo que sucede aquí?— Pidió finalmente el vampiro de cabello negro, soltando la pregunta antes de que Soul lo hiciera.

Chrona dirigió una tímida y nerviosa mirada hacia Kid, haciendo que este soltara un leve suspiro y se acomodara mejor en su lugar para quedar frente a ellos, siempre evitando acercarse, pues no quería matarlos con su propio anillo.

Hero despertó en esos momentos, sintiendo un malestar en la zona afectada por el golpe. Quiso comenzar a quejarse y abrir los ojos, pero se detuvo al oír las voces. Se quedó quieto en su ligar, tieso, asustado, recordando lo sucedido momentos antes. Comenzó a sudar frío. Si de verdad todo aquello no fue un sueño, ahora mismo se encontraba en problemas, o eso suponía, por lo que debía hacerse el dormido, o de lo contrario ellos podrían hacerle algo.

—Bien, supongo que no es necesario explicarles que soy un caza-vampiros— Comenzó tranquilo y serio como siempre, ya sentado "simétricamente".

Los otros dos arrugaron un poco la nariz en una mueca de disgusto, pero no hubo mayor efecto, ya estaba más que claro.

—Shibusen es en realidad una academia especial creada por uno de los más grandes caza-vampiros, "Shinigami", mi padre— Explicó brevemente. —No obstante, la institución no necesariamente cumple el objetivo de entrenar a futuros cazadores o algo similar. Se trata también de un abastecimiento— Extrajo del bolsillo interno de su gabardina la pistola que había usado momentos antes. —Tanto de armas como de información— Dejó el arma a un lado, en el suelo. —A pesar de ser cazadores, y de que la gran mayoría de nuestro personal docente está involucrado de alguna forma u otra con el mundo sobrenatural, no tenemos nada en contra de los vampiros u otros seres que deseen ingresar— Razón por la cual ellos habían sido aceptados. —Nos limitamos a tratar con los problemáticos, aquellos que desequilibran el mundo y suponen un peligro para los seres humanos, como el tigre de hace un rato.

Ambos vampiros observaban atentos a su cazador, analizando sus palabras y asociando hechos, reuniendo las piezas del rompecabezas dentro de su mente.

—Entonces, no pretenden matar a todos los vampiros existentes, sino a aquellos que interfieran drásticamente con los humanos y sean peligrosos, ¿verdad?— Quiso confirmar Vlad, todavía desconfiado.

—Exactamente— Asintió serio. —No les haremos daño, ustedes no representan ningún peligro, no tenemos razones para darles caza— Agregó, sabiendo la ruta del pensamiento de los otros dos, intentando tranquilizarlos.

—¿Qué tipo de armas abastecen a los cazadores?— Inquirió ahora Soul. Jamás imaginó que todavía existieran tantos cazadores como para necesitar un abastecedor de esa manera. Hasta donde él sabía, se habían ido reduciendo hasta desaparecer casi por completo y los pocos que quedaban eran tachados de locos y exiliados… sin contar que el avance del tiempo y la tecnología los haría desarrollar nuevas armas, más potentes y precisas, como esa arma plateada.

Kid siguió la dirección de la mirada rojiza hasta centrarse en su propia arma. La tomó y extrajo de ella unas cuantas balas, exhibiendo una de ellas.

—Esta por ejemplo, es un arma que usa balas de agua bendita.

Los dos se estremecieron. Ambos, en algún momento de su vida, habían experimentado el agónico dolor que suponía el contacto con una pequeña gota de agua bendita… no querían ni imaginar lo que se sentiría un disparo como ese. Ahora comprendían a la bestia y el modo en el que huyó.

—Tenemos muchas otras. Bombas con polvo de ajo reforzado con plata, cruces de oro con punta afilada para doble uso como estaca, entre otras cosas… ¿Alguna otra duda?

Los vampiros intercambiaron miradas. Ellos lo sabían, y los dos querían preguntar por el número actual de los caza-vampiros y su ubicación, pero no les convenía abrir la boca para soltar aquello. No por ahora.

Vlad se puso de pie.

—¿Qué haremos con esto?— Alzó sin mucho cuidado al humano por el cuello de la yukata, zarandeándolo de un lado a otro como un peso muerto. —No podemos dejar que se vaya como si nada luego de haberse involucrado con vampiros… ¿Lo podemos matar?

Hero ahogó un chillido ahogado, y trató en vano de seguir aparentando que estaba inconsciente.

—Me temo que no es prudente— Contestó el cazador. —Matarlo implicaría muchos problemas, explicaciones, quejas, y mucho encubrimiento de pistas— Explicó como si nada. —A como yo lo veo, tiene dos opciones.

Vlad miró al rubio y lo zamarreó nuevamente con el brazo que lo sostenía.

—Oye, pon atención y deja de hacerte el dormido— Ordenó con cierto fastidio.

Hero en ese momento abrió los ojos con pánico. ¿Todo el tiempo sabían que había despertado? Y lo peor, por lo que acababa de oír y ver hacía unos momentos, estaba siendo sujetado por un vampiro. Chilló y se movió desesperado, tratando de huir, antes de que su captor lo soltara, haciéndolo caer de sentón.

—Hero— Lo llamó Kid, haciendo que este lo mirara temeroso. —La primera opción, consiste en un pequeño lavado de cerebro para borrarte la memoria. Es un proceso realmente sencillo y rápido, Chrona puede hacerlo ahora mismo si así lo deseas— Señaló a la aludida con un ademán, haciendo que se tensara un poco, pero sin quitar nunca la vista del rostro de Maka dormida sobre su regazo. —La segunda: Únetenos.

Hubo un leve lapsus de silencio luego de eso, que no tardó en ser roto por las carcajadas estridentes de Soul, quien se encontraba en el suelo retorciéndose de la risa y luego quejándose por el dolor de las heridas. Vlad miró con pena al muchacho, y Kid mantenía su misma postura seria, sin quitarle los ojos de encima a Hero.

El rubio mantenía todavía los ojos desorbitados y una expresión estupefacta, intentando comprender la absurda e irreal situación.

Al terminar de reír, Soul logró incorporarse apenas para apuntar con uno de sus dedos al humano.

—¿Este inútil? ¡Por favor, sólo es un pequeño renacuajo bueno para nada!— Volvió a estallar de la risa ante la imagen de Hero como caza-vampiros.

Aquél comentario pareció hacerlo reaccionar.

—¡Oye!— Miró con el ceño fruncido al albino a modo de reclamo. —¡Claro que me uno entonces! ¡Puedo perfectamente cazar alimañas como tú!— Finalizó muy confiado, apuntándolo también con uno de sus dedos.

Ahora fue Vlad quien rió, pero fue más bien una risotada ahogada.

Soul estaba a punto de contestarle unas cuantas verdades, hasta que Kid le ganó y tomó primero la palabra.

—En ese caso, está decidido. Nos aseguraremos de iniciar tu entrenamiento tan pronto regresemos.

Hero volteó a verlo ahora sin una pizca de la confianza que había mostrado momentos antes.

—¿D-de verdad?... ¿Esto es así de fácil?...— Se encogió en su lugar, sintiéndose empequeñecido ante la mirada dorada del otro.

—¿Prefieres entonces el lavado de cerebro?— Enarcó una ceja, al tiempo que Chrona miraba al chico también, quitando sus manos de la cabeza de Maka para mostrar con más plenitud el brillo rosa que las cubría.

Hero retrocedió asustado hasta tropezar y caer de espaldas, negando violentamente con la cabeza.

—No hay nada más que decir— Sentenció Kid.

—Por cierto— Habló Vlad una vez pasado el alboroto, mirando a la pequeña muchacha de cabello rosado. —Dijiste que habían otros seres sobrenaturales en el Shibusen aparte de vampiros, ¿No es así?— La pregunta fue para el otro, pero no despegó sus escudriñadores ojos de ella, poniéndola nerviosa. —¿Ella qué es?

Kid guardó silencio por unos momentos, entrecerrando levemente los ojos y mirando no muy contento al muchacho. Por alguna razón no le había agradado la manera en la que lo dijo. Más específicamente, el tono en el que formuló la última pregunta.

—Es una bruja— Contestó finalmente.

—Hmm…— Murmuró el otro pelinegro, inclinándose a su altura y acercándose para verla mejor, haciendo que ella retrocediera un poco, algo temerosa. —Nunca había visto a una…

—Hay unas cuantas como ella, entre otros seres sobrenaturales— Intervino nuevamente Kid desde su lugar, delatando con el tono de su voz cierta molestia, molestia al ver lo cerca que el vampiro se encontraba de ella.

Vlad entrecerró los ojos y volvió a retirarse, habiendo decidido que no encontraría ya nada interesante en ella.

—La mayor prioridad ahora es asegurarnos de que ese tigre no vuelva a atacar. Puede estar merodeando por los alrededores— Agregó nuevamente el cazador.

Soul se recargó contra una de las paredes, sentado, y luego suspiró con pesadez.

—Lo dudo mucho, Wes no seguiría rondando por aquí ante una humillación como esa— Aportó, mirando hacia el techo.

Todas las miradas se centraron en él, y el otro vampiro enarcó una ceja.

—¿Conocido tuyo?

—Hermano— Contestó sin más.

Ninguno se esperaba esa respuesta, pero no se sorprendieron mucho… o por lo menos no tanto como Hero y Chrona.

—Pues vaya hermano que tienes…— Comentó Vlad, sin una pizca de tacto.

—Oye, ni yo me esperaba que hiciera eso— Le mandó una mirada fastidiada. —Él no era así de fuerte, no era un Nivel Superior, no sé qué rayos le sucedió.

—¿Nivel Superior?— Indagó Kid, con cierta curiosidad. Si bien era cazador, sólo se dedicaba a encontrar sus puntos débiles y matarlos, no a clasificarlos, por lo que no tenía ni la más remota idea de cómo estaba dividida la jerarquía vampírica.

—Los vampiros más poderosos son conocidos como "Los Antiguos"— Explicó Vlad, recargándose contra otra pared. —Son pocos los que existen actualmente, y su poder supera por mucho a los de nuestra raza. Luego están los de Nivel Superior, que son vampiros Sangre Pura como nosotros, pero que han bebido la sangre de un Antiguo. Muy por debajo de la escala, están los Impuros, que son los simples humanos que han sido convertidos en vampiros.

—Eso significa que tu hermano ha bebido la sangre de un Antiguo— Supuso rápidamente el cazador, centrando ahora su mirada en el albino.

—No hay otra explicación— Contestó este sin más. —Pero es extraño de todas formas…— Intercambió miradas con el otro depredador. —Son pocos los Antiguos que quedan, y recuerda que ellos son los más ambiciosos— Le hablaba únicamente a él, pareciendo olvidar a los demás. El destinatario de su plática asintió, mirándolo. —Ellos no se molestarían en andar creando Niveles Superiores sin ningún motivo, algo traman.

—Puedo asegurar que Vladimir no hizo nada— Contestó ahora, guardando sus manos en los bolsillos, defendiendo a su predecesor. —Ha estado durmiendo dentro del ataúd del castillo desde hace siglos.

Kid oía atentamente los diálogos, suponiendo que Vlad se estaba refiriendo a Vlad Tepes, o conocido también en el mundo de los vampiros como "Vladimir Dracul". Debido al repentino silencio que hubo de un momento a otro, decidió intervenir.

—Shibusen ha estado lidiando principalmente con un vampiro que es la causa de todos nuestros problemas— Explicó brevemente, llamando la atención de los demás. —Es el que más peligro representa, ya que sabemos de sus planes de atentados contra la humanidad. Tal vez sea el mismo Antiguo que convirtió a tu hermano. ¿Les suena por casualidad el nombre de Asura?

Hero se tensó en su lugar al oír el nombre, y los dos vampiros intercambiaron miradas con cierta incredulidad.

—Es imposible, Asura no se ha aparecido desde hace por lo menos ochenta años— Negó Vlad, completamente seguro.

—Lo último que supimos de él fue que había sido atrapado por una Orden de caza-vampiros y que lo habían sellado con un conjuro especial de mil años, con ayuda de una bruja— Agregó Soul.

Hero soltó algunos murmullos que llamaron la atención de los otros dos, y se sobresaltó mucho más cuando el par de ojos rojos y celestes se posaron sobre él.

—¿Sucede algo?— Inquirió el cazador, mirándolo también.

El rubio se encogió más en su lugar, en una esquina del cuarto, temeroso como si se lo fueran a comer o a quemarlo en la hoguera. Le costó articular algo decente para dejar de balbucear.

—Y-yo si c-creo que es ese tal A-Asura…

Kid enarcó una ceja y le exigió al instante una explicación.

—¿Por qué piensas eso?

—M-mi abuelo era caza-vampiros… p-pertenecía a la Orden de María, los encargados de mantener el sello de Asura…— Con forme iba relatando, el nerviosismo parecía irse alejando. —Él nos contó a modo de cuento… hace muchos años, que en sus tiempos de cazador le asignaron una noche el vigilar el templo donde tenían al vampiro sellado.

Los otros dos se acomodaron más cerca de él para escuchar con más comodidad el relato, sabiendo ahora la procedencia de su anillo.

—Esa noche, hacía mucho frio, no había electricidad y decidió refugiarse en el templo. Nos contó que era un lugar aterrador por culpa de tantos sellos y que allí estaba visible el ataúd d-donde tenían atrapado al vampiro— Hizo una pequeña pausa, notándose repentinamente más nervioso. —Él entró con una vela para iluminar un poco el lugar, pero aún así todo se encontraba muy oscuro… dijo que se acercó un poco al ataúd por curiosidad, pero que de un momento a otro escuchó que golpeaban la tapa desde adentro— Tragó grueso. —Él se asustó y soltó la vela cuando tropezó al retroceder… y la vela comenzó a incendiar uno de los pergaminos sagrados… e-el fuego se extendió hasta consumir rápidamente todos los demás, como si tuviera vida. Mi abuelo sigue insistiendo en que el vampiro estaba controlando el fuego para librarse de todos los sellos, y así lo hizo. D-dijo que cuando el último sello sobre el ataúd se incendió, el monstruo salió disparado hacia el cielo, rompiendo el techo y perdiéndose a lo lejos… dice que se salvó por eso, porque llevaba prisa y no lo vio…

Un tic apareció en uno de los ojos de Kid, al tiempo que Vlad sujetaba a Soul por detrás para que no se le lanzara al humano.

—¡La inutilidad viene de familia! ¡Oh, pequeño imbécil! ¡Tenía que ser ancestro tuyo!— Protestaba furioso e indignado, tratando de librarse del agarre del otro para poder golpearlo.

—Contrólate, ¿Quieres?— Intentó frenarlo. No era que no quisiera golpearlo también, pero sinceramente no era momento para una absurda pelea y discusión que no los llevaría a ninguna parte.

—Tengo que informarle de esto a mi padre…— Se lamentó Kid también con indignación tras saber la causa por la cual semejante vampiro ahora andaba libre por allí, cuando se percató de la mirada de Chrona fija en él.

Le devolvió la mirada, intentando descifrar su expresión.

—¿Ya terminaste con Maka?— Inquirió con cierta suavidad en su voz.

Ella asintió, pero continuó mirándolo, algo preocupada.

—¿Qué sucede?— Se le acercó un poco.

—T-tengo que d-decirte algo…— Susurró por lo bajo.

Kid no dijo más nada, se puso de pie y le tendió una mano para ayudarla a incorporarse tras haber acostado a Maka.

—Mañana regresamos al Shibusen, allí trataremos los detalles con mi padre— Avisó a los otros, teniendo que alzar un poco la voz para que le pusieran atención, ya que se encontraban muy ocupados armando su propio jaleo.

No se molestó en cerciorarse de haber sido escuchado, apretó un poco el agarre de la mano de Chrona y se la llevó a otra división de la estancia, para luego cerrar la pequeña puerta corrediza.

CONTINUARÁ…


Y aquí comienza la verdadera trama. Será algo corta, pues estamos en la etapa final.

Bien, ¿Qué les ha parecido este repentino giro en la historia? Un capítulo muy cargado, lleno de sorpresas y descubrimientos.

Les aviso que a partir de ahora Hero no será el mismo inútil de siempre, ya por lo menos servirá de algo.

En fin, ¿Algún alma caritativa que quiera ayudar a esta escritora a alimentar al monstruo come reviews? De lo contrario me termina comiendo a mí(?)

Nos leemos~