¿CÓMO TRATARLA?
Intentando acercarse
Si alguien va a caerte bien… que seas tú…
Estancia de la Mansión Kaioh
La chica marina había avanzado por la entrada con fastidio sin percatarse en su entorno, nada le importaba; los días no eran para ella más que espacios constantes en un continuo que no lograba entender. No sabía por qué seguía, ni siquiera como lo hacía; su cabeza se atormentaba de ideas pero todas ellas eran tan fugaces que no se detenía a prestarles atención a ninguna, solo deseaba continuar y seguir, sin aferrarse.
— ¿Qué tal tu día hermana? — Dorian se presentó con alegría en la estancia mientras la chica pasaba con un desinterés automático en el camino que reconocía como diario.
— Bien — la indiferencia en su voz ya se estaba volviendo conocida en su hermano.
— ¿Nada que contar? — el chico inquiría con total desilusión en apenas un albergo de esperanza de encontrar en ella las emociones que pudo ver en sus ojos el día anterior.
— Nada — La chica subió sin siquiera prestarle una ligera atención a su interlocutor.
— Señorita — de pronto una mujer del servicio se topó en su camino y con duda y temor se ofreció a tomar las cosas que la ojiazul cargaba, la cual las entrego con desidia, hasta que notó el temblor de las manos de la mujer frente a ella.
¡Miedo?, ¿era lo que ahora inspiraba?; antes el orgullo y admiración era la mirada que reconocía en cuanto entraba a cualquier lugar; se vanagloriaba de ellos y del poder que le infundían dichas apreciaciones. Sí, en su momento el miedo fue una carta de control entre su mano en los diversos juegos sociales en lo que había sido participe, lo supo jugar del modo que su ego fuera ensalzado en su pedestal, pero ahora eso se le hacía tan frio y lejano, estúpido y sinsentido en el roto desquebrajo que el tiempo y sus memorias le acarreaban.
Apenas ese mismo día vio la evolución del cambio en su apreciación misma y en los demás de forma acelerada en unas cuantas horas; reconocía las voces calladas de los murmullos a su lado, desde la exaltación admirada hasta la mueca amarga del desagrado.
Había jugado hace tanto que se reconocía a ella misma ahora como una pieza en medio del tablero de los rumores y bisbiseos; se odiaba por haber formado parte de aquellos círculos en los que se formaban las reglas y con vanidad se jactaban de una gloria sin valor, jamás regresaría a eso; pero… odiaba aún más ser el centro del juego, por lastima o por miedo, daría lo que fuera por ser el vacío desconocido e inmensurable.
Quería borrar el dolor, las caras falsas… jamás volver atrás, pero, ¿Qué culpa tenían ellos?, algo dentro de sí le decía que era lo ideal, dañar, antes de que te dañen… pero otra voz gritaba sorda en su interior que no, no más, ya había suficiente dolor; recordó de pronto el miedo en todos los ojos que la seguían, la duda y desconcierto y recordó los orbes esmeralda de su Mentor.
Apenas el día de ayer los quería entender, leer en ellos como en los de ella, miedo, temor, era lo que relataban sus propios ojos, ¿Por qué tenía que verlo en los de los demás? ¿Por qué no la dejaban olvidar su tormento?, pero, ahora era ella quien lo causaba, entonces, ¡era ella misma quien se lo recordaba?, ¡quién no se permitía olvidar?… maldito juego de su subconsciente…
No podía más con sus conflictos, no soportaba ver el miedo que ella misma quería borrar de sí a su alrededor, soltó sus cosas en las manos de la doncella girando bruscamente y encerrándose en su habitación, sólo quería alejarse… de ella, de sí misma, de todo… de todos…
Explanada Escolar
— ¡Señorita! — Haruka llamaba alegremente a su aprendiz en su paseo mientras acoplaba sus pasos al tiempo de ella colocándose a su lado.
— Ya sé el camino a clases, no tiene por qué esperarme — respondió con fastidio y arrastrando la obviedad de sus palabras frías como la mañana del invierno en el que se encontraban.
— Pero es mi deber, si no ¿quién recibirá la bala por usted? — justo en el blanco; su comentario causo la gracia de la marina al recordar la interpretación de su hermano afirmando las capacidades de su Mentor como guardaespaldas, la comedia en hecho.
No paso mucho tiempo antes de que los grupos de chicas volvieran en busca del interés de la rubia; de un día a otro el grupo parecía haberse multiplicado considerablemente y ahora no temían en en captar la atención del atractivo "chico"; cada una por si sola parecía amedrentarse ante la presencia de la compañía de la ojiazul al lado del objeto de sus ilusiones, sin embargo en grupo parecían animarse unas a otras; todas ellas con total emoción que no pasaba desapercibida para la pareja. Haruka respondía alegremente mientras la chica a su lado evitaba lo posible encontrarse con esas miradas.
— Parece que sus admiradoras le esperan.
— ¡Oh!… — la observación la tomo con desconcierto; sonaba extraño para ella, una frase que pudiera ser de ánimo y reprobación al mismo tiempo — pueden esperar… no se preocupe…
— Por favor, por mí no se detenga — insinuó con desagrado.
— ¿Y privarme de su presencia? — la mirada de fría incredulidad fue la respuesta al apenas dejo sarcástico presente en sus palabras.
— Esta bien — Haruka vio casi de inmediato la ira en el rostro de la ojiazul, parecía haber tocado sensiblemente las fibras de la chiquilla; optó por dar un poco de espacio a la mujer que le brindaba la excusa adecuada para hacerlo — permítame.
Haruka de inmediato se acercó al grupo, las muchachas la recibieron con euforia, varias de ellas intentaban hacerle algún tipo de charla o preguntas, pero ella desviaba cualquier comentario con una sonrisa permitiendo que el dialogo fuera guiado por ellas y evitando en lo más posible que su voz sonara más allá del congratulado social por el cual se había acercado en su supuesto; agradecía suavemente la atención de la mayoría de las chicas, en especial de la a su parecer más tierna e inocente de todas que era por quien se había acercado a ellas el día de anterior, la chiquilla era un manojo de nervios y no cabía más en su sonrojo al aproximarle un pequeño paquete a forma de obsequio que entregaba tímidamente a la rubia.
La aquamarina no perdía ni un solo detalle de las escenas en las que se veía envuelto su Mentor y esta vez no temía en el descaro con lo que su mirada recriminante y fría salía en pos del escenario en el que se desenvolvían los hechos; algunas chicas al percatarse de la situación empezaron a alejarse temerosas, pues no sabían cuál era la situación para con la pareja, y por como lo veían, el preguntar también era uno de sus temores; la blonda al darse cuenta de ellos suspiró resignada despidiéndose cortésmente de su recién formado club de fans en busca de su aprendiz con cara de pocos amigos… aunque, "pocos amigos" sería una suma mayor a la real.
— ¿Todo bien? — su aire de superioridad realmente se alzaba en las notas de su voz.
— Claro — respondió Haruka sorprendida ante lo que más que una duda parecía una reprimenda.
— ¿Cubrió la cuota del día?
— "¡En serio pregunto eso?" — pensaba la rubia sin dar crédito a lo que parecían celos por parte de la niña — Nah, el sarcasmo solo debe ser su juego, bien, "al César, lo que es del César" — fue fugaz el pensamiento, casi no lo meditó y de inmediato ya sabía cuál sería la posición que tomaría ante la niña.
— Cinco más y mi almuerzo es gratis — por fin dijo en voz alta y con descaro ante la incredulidad en el rostro de su aprendiz que le seguía en silencio, totalmente fúrica al no tener respuesta alguna ante tal "burla" o era así como ella lo sentía.
Aula del Nivel A
Las clases no habían pasado en nada diferentes al día anterior; quizá únicamente en la forma en que a cada vistazo que le daba alguien a la aquamarina en lugar de buscar su acostumbrado comentario mordaz para desterrar a las personas de su espacio esta simplemente volteaba la cabeza con frialdad; la indiferencia a la gente a su alrededor era gélida totalmente. Haruka se detenía en sus pensamientos buscando entender que era peor en la actitud de la chica, el veneno en su lengua o su total indolencia contra todo ser vivo; se detenía cada instante a observarla, no sabía en el momento en que se perdió en esos ojos tristes como si buscaran escapar de todo; era como entenderla sin palabras. Esa ansia de estar en la nada, sin voces alrededor, sin miradas recriminantes, no sabía si hacía bien al verla a sabiendas de comprender lo que pasaba, pero era hipnótico el deseo de estar, de permanecer y perderse en ese vacío junto a la chica.
— Parece que lo esperan, vaya por su almuerzo — la rubia se despertó de pronto a la voz casi confidente de la mujer, quien hizo voltear su atención; aparentemente el receso había iniciado y ya había chicas en el exterior del aula atentas a la espera del "chico", a lo cual sonrió nerviosa.
— No, hoy no tengo hambre — contestó restándole importancia al asunto.
— Oh, no quiero que sus fans digan que yo lo mato de hambre.
— Si voy con ellas es sólo por ser amable… — se excusó ante el tono de voz; le agradaba en cierta forma la ocupación que tenía la chica para con ella.
La respuesta fue como un interruptor encendiendo las memorias de Michiru… furia ira, tristeza, dolor… todo… todo se estaba desgarrando dentro de la psique de la chiquilla, no se podía contener; su desesperación era tal que no se detuvo un instante en su rápida salida entre empujones a una que otra chica de las que se encontraban atestando la salida de su aula, mientras otras tantas se hacían a un lado atemorizadas de la muchacha que en tan solo un par de días ya se había hecho de una fama nada alentadora para cualquier persona.
— ¡Qué dije? — La rubia se quedó desconcertada ante las acciones de la mujer, pero sobre todo por esa mirada.
— ¡Haruka! — el grito llamando su atención por parte de sus fans no se hizo esperar, pero ella no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera en la chica marina.
— Lo siento Señoritas, otro día será, mi cabeza hoy tiene dueña — se apresuró a excusarse mientras intentaba salir y buscar el rumbo que la chica había tomado Y si no me apresuro me la arrancan
— ¡Haruka!… — la voz suave de Amy llamó con duda a la chica rubia, quien por suerte escucho el tenue susurro de su compañera.
— ¿Eh?
— ¿Todo bien? — preguntó en un tono igual de bajo demostrando en su voz la real preocupación que se veía en sus ojos.
— Claro, ¿qué puede estar mal?… — la rubia se detuvo y suavemente se acercó a la chiquilla nerviosa, tomó su rostro en su manos y expulsó las palabras suavemente con una sonrisa tranquilizadora que enamoraba al solo verla.
Las chicas a su alrededor gritaron emocionadas y una que otra celosa ante tal escena, lo que despertó del ensueño a ambas chicas, la más pequeña con el rostro rojo de la impresión; era común para ella ver ese tipo de atenciones de la rubia para con sus compañeras, más para con Usagi, pero, jamás ella misma se había perdido en el océano verde de los ojos luminosos de su amiga; realmente fue algo que la sacó de balance totalmente.
En cuanto ambas voltearon hacia al grupo, el pánico parecía haberse apoderado de sus rostros; una con el miedo de la segura carrera que tendría que librar para deshacerse de ellas, ya se había acostumbrado a eso en alguna ocasión, la otra con el terror de las preguntas consecuentes que vendrían.
La carrera empezó con desespero, Haruka volaba entre el alumnado como el mismísimo viento; rápidamente pudo perder al grupo que la seguía y aun mientras corría no podía dejar de pensar en su aprendiz, su mirada destructiva, era un dolor muy reconocido por ella; el dolor de la destrucción, de sentirse derrotada… la mirada de acabar con todo… con todos, incluyendo a sí misma; no se sentía con orgullo de tener la memoria de esos sentimientos, pero había sido parte de su vida, algo que tuvo que enfrentar y superar.
Circuito Común del Campus Medio
Apenas unos días había conocido a la violinista y ya sentía que algo fuerte la unía a ella más allá de los protocolos académicos que en la fortuna del destino las había reunido; aunque fuera exasperante le agradaba estar a su lado más allá de que fuera su simple deber.
No dudó un momento en iniciar la búsqueda de la chiquilla, cuando de pronto la vio, caminando a solas perdida en sus pensamientos en un lateral del edificio donde tomaban clases. La chica llamaba la atención de todos, pero sin lugar a dudas el aura que desprendía hacía prácticamente imposible el que alguien se le acercase.
Haruka se sentía con una confianza incrementada desde el día anterior y crecía a cada instante más en sus deseos de lograr entender a la diosa de los mares, y con ello, a sí misma.
— Me permite enseñarle otro espacio de la escuela — se acercó suavemente buscando llamar la atención de la chica con una sonrisa confidente, su voz era aún más suave que la sonrisa en sus labios, realmente sentía aprecio por la princesa con el corazón de hielo.
— ¿Tengo opción? — preguntó con energía casi apagada, como si la emoción hubiera abandonado su vida tan de pronto y tan de lleno como recibir un balde de agua fría por todo su cuerpo.
— Claro que no — le sonrió suavemente y alegre tratando de animar a la chica, parece que lo había conseguido; de inmediato la rubia impuso el camino por el cual recorrerían el rumbo que se daría durante el día.
— ¡Vaya!, otro edificio Tenoh — mencionó con notorio sarcasmo; ya no era sorpresa para ella realmente el encontrar ese tipo de edificaciones que ensalzaban el nombre familiar de su Mentor, pero le encantaba hacerlo notorio ante el nerviosismo del joven en busca de explicar y excusar el porqué de ello.
— Sí, mi bisabuela se puso terca y no dejo de pelear hasta que admitieran mujeres en la escuela — aparentemente el edificio al que se hacía mención era uno de los dormitorios comunales de señoritas con los que contaba el campus para las estudiantes que venían de fuera o para quienes por alguna razón buscaban el hospedarse dentro de las instalaciones como mejor conveniencia.
— ¡Dios bendiga a los Santos Tenoh!… — la burla no se hizo esperar por parte de la talentosa prodigio.
— ¡Dios los tenga a Fuego Lento!… — fue la respuesta desinteresada del chico con una sonrisa amigable a su compañera.
Al parecer el juego de nervios en el que creía tomar el poder de esas relaciones estaba mellándose de alguna forma, ya que en diferencia al día anterior el muchacho a su lado se buscó más avispado y los nervios en sus excusas se veían notoriamente disminuidos al incluirse a sí misma en el juego de bromas y sobajas que la violinista había marcado. Realmente era una sorpresa para ella, era cómodo y extraño; una confidencia natural de sabores a su ser que la hacían sentir cómplice, acompañada, sin ser presionada, la hacía sentir una mezcla incongruente en sus emociones, cómoda por una parte al no sentirse forzada o juzgada.
Por otra parte se sentía totalmente exasperada por permitirse abrirse, pensaba en ¿Por qué abrirse si lo que más desea es alejarse? o en ¿Cómo es que pudo dejar que alguien se metiera en su zona de confort sin darse cuenta? Se enfurecía por las capacidades de su Mentor de lograrlo, pero era más su ira para consigo misma al permitírselo; todo era tan irreal e ilógico; y, a pesar de su fría y sobria mascara, parecía poder ser leída a voces silencias por el chico que la acompañaba.
— Es broma — apuntó una Haruka sonriente, rompiendo así el silencio introspectivo — realmente no es mucho, sólo es que somos algo tercos.
— Le creo… — su respuesta buscó ser fría sin embargo Haruka logró escuchar un cambio en su tono… algo dulce y simple; le agradó.
Haruka solo respondió con otra más de esas sonrisas que se estaban volviendo naturales en ella, lo extraño es que parecían ser un regalo exclusivo para los ojos azules de su compañera; ni ella lo entendía, solo nacían y las dejaba ser, al tiempo que hacía una mueca con sus hombros restándole importancia al asunto.
Mientras caminaba no era raro observar a los demás estudiantes admirándolos; la aquamarina se preguntaba ¿Cuáles serían los pensamientos de esas personas al verles juntos?, sin lugar a dudas más de uno pensarían que su relación se desenvolvía más allá del simple trato escolar… en esas cavilaciones estaba cuando se percató de un grupo especial de chicas, reconocía bien ese perfil, mujeres soberbias de un gran orgullo que inflamara su ego; apenas y reconoció al grupo la voltearon a ver con una mezcla de odio, miedo y rabia entre todas ellas… odiaba esas miradas.
— Si quiere que dejen de verla así, podría ser amable de vez en cuando, un "perdón, disculpe, con permiso, gracias, de nada", no mata a nadie — finalizó su exposición con las manos al aire después de haberla realizado con suma gracia y mímica para explicar cada punto de su idea.
— Es por eso que no los ocupo, si no los mata, ¿con qué fin usarlos? — sagacidad, era algo que no se podía negar de sus respuestas.
— ¿Por qué siempre es tan fría y ofensiva? — la pregunta denotaba que el juego parecía haber terminado, sin embargo el tono en sus palabras parecía más divertido que recriminante; buscaba aparentemente no darle importancia a las cosas.
— ¿Por qué siempre es tan fresco? — el tono demostraba el incremento en la ira de la chica y aunque no lo quería demostrar ella había perdido el juego.
¿Siempre?, bueno soy algo relajada, pero de antier a hoy, apenas hoy podría afirmar esa frase, ¿cierto? pensaba Haruka mientras buscaba la respuesta ideal en su cabeza y se afirmaba a si misma de que de dos tres cosas que podría aprender de esa chiquilla una sin lugar a dudas podría ser la velocidad en encontrar réplicas.
— Sólo decidí tomarme las cosas con filosofía, ¿gusta? — cerró su argumento al tiempo que extendía en compartir a su acompañante la bolsa con galletas que su tierna admiradora le había obsequiado horas antes.
— No, gracias, no quiero incomodar a sus seguidoras — respondió la chica con burla, ocultando lo mejor posible la incomodidad y asco que no sabía qué le causaba, si la acción o las galletas de una fan embelesada…aunque ni ella misma comprendía por qué de esos sentimientos.
— Ellas no se molestan.
— ¿Cómo sabe?
— Lo sé — dijo sin prestarle importancia al asunto comiendo una de las galletas, en verdad estaban deliciosas.
— Además quien sabe que tenga — trató de menospreciar el encanto que parecía haber cautivado al muchacho.
— Oh vamos, un poco de carne en esos huesos no está de más — apenas Haruka hizo un ademan que mostraba el desinterés que mantenía ante los, obviamente a propósito, hirientes comentarios sobajándolos al consumir otra galleta, su rostro sintió la furia de la mano de la chiquilla impactándose contra su mejilla.
Sus galletas cayeron por la fuerza del impacto, la sorpresa en sus ojos no se hizo esperar; la chica marina no mostró ni un atisbo de furia en su mirada, solo algo… extraño… y luego frialdad… y continuó su camino de regreso a clases; la rubia se quedó estática ante la actitud, aun no entendía que paso, olvido las galletas detrás de ella y se decidió a seguir a su compañera.
Cafetería "SoulStar"
— Si serás... — decía su tía Yumi mientras colocaba un poco crema sobre la herida de su "sobrino", al paso del día el rostro de la rubia se había hinchado dejando la marca de los dedos de la chica sobre el — te dijimos que las trataras como a una de las chicas, no como tratarías a Mamoru — terminaba de reprender a la chica dándole un golpe en su nuca.
— Debió ser genial, aun se ven las marcas de sus dedos… — añadió Ari con alegría mientras inspeccionaba la herida, sorprendida de un par de marcas de arañazos que cruzaban la mejilla de la joven — ¡qué decir de eso?… ¿traía un anillo?
— Creo que fueron sus uñas — tocó su rostro mientras hacía una mueca de dolor incapaz de contener al contacto.
— ¿Te duele?
— Tiene la mano pesada, ¿y cómo no?, si es puro hueso… pero… — una sonrisa, al parecer del par de adultas algo estúpida, se apoderó de su rostro dejando atónitas al par de mujeres — mi tía tiene razón… fue genial
La duda crecía cada vez ante la pareja, ¡su "sobrino" se estaba volviendo loco?, quizá la chica le había pegado más fuerte de lo que pensaban y había aturdido de más las ideas de su pobre "pequeño".
— Por un momento en lo que la vi molesta, la vi… — la chica estudiaba la mirada extraña en los ojos de la chica, era algo diferente, con un brillo propio que le había encantado — la vi … viva y de paso… lo sentí yo también.
— Jóvenes… — la más pequeña reprendió con su cabeza en negativa mientras se retiraba pero la risa de su pareja la detuvo al instante.
— ¡JAJAJAJAJA! — la risa estridente de pronto se detuvo cuando la idea del trasfondo en la palabra pronunciada por Yumi cruzó por su cabeza — ¡hey! … ¡no somos tan ancianas!
— ¡Tan? — la mirada interrogativa de la morena no se hizo esperar ante el comentario de la pelirroja.
— ¡Jajajajaja! — Haruka no pudo evitar el reírse ante el rostro de espanto de su tía y su incomprensión de no saber que responder una vez que ya sabía había errado su comentario.
Yumi y Ari realmente eran una pareja envidiable, Haruka las adoraba y realmente deseaba algún día poder ser como ellas… si tan solo encontrara a alguien… si tan solo se permitiera a si misma por lo menos intentar buscarlo…
Estancia de la Mansión Kaioh
Michiru no había dejado de pensar en todo el día, ¿Por qué había hecho eso? Ni ella misma lo comprendía, el juego lo había iniciado ella… y había perdido en más de una ocasión ante el rubio sin comprender como lo había logrado; se salió de sí, no supo en qué momento se descontrolo, ¡¿en qué momento le importó lo que los demás decían?, bueno, no los demás, lo que ÉL decía… ¡¿en qué momento lo dejo entrar tanto?, había sido inmune a los demás, su castillo de hielo había tenido murallas infranqueables por tanto tiempo… ¡¿porque de pronto todo perdió el sentido?… ¡¿Por qué se atrevió ÉL… ¡ÉL?... ¡Cómo pudo atreverse?… eran sus pensamientos mientras ingresaba con desespero, desconcierto e ira a su casa, espantando a su hermano y al par de doncellas que ahí se encontraban y que de inmediato se pusieron a trabajar evitando la mirada de la prodigio.
— Sera imbécil… — pronunció con furia apenas se sintió dentro de la "comodidad" de su hogar.
— ¿Quién? — Dorian inquirió apenas escuchó la entrada estrepitosa de su hermana.
El chico ya estaba haciéndose de la costumbre de comer con su familia, quería disfrutarlos lo más que pudiera; sabía que sus padres pronto emprenderían un viaje así que no dudaba en pasar el rato libre lo más cerca de la compañía de ellos y, en especial, de su hermanita. Quería averiguar todo lo que fuera posible de lo que a ella le pasara y ver que podría hacer en lo posible por ayudarla, pero, realmente lo desconcertaba.
— Tenoh… ¿Quién más? — respondió como si sus palabras fueran la obviedad más grande del mundo, desconcertando aún más al muchacho.
— El nombre Katzuo viene a mi mente… — respondió tratando de aligerar el ambiente haciéndose el gracioso; la mirada de ira, no se hizo esperar haciéndole conocedor de había metido las cuatro y en grande, de inmediato buscó disculparse e indagar; la duda lo carcomía — perdón… ¿Qué hizo?
— NADA… — gritó con furia haciéndole saber a él y a quien fuera que la conversación se daba por terminada.
La chica iba pensando en su día mientras subía decidida las escaleras; pensaba una y otra vez repasando cada momento como de a poco el rubio ganaba una posición dentro de ella… no lograba entenderse… algo la hacía querer pensar en las palabras del rubio… lo hacía por su bien, era lo que una parte de ella quisiera apreciar, a pesar de que casi toda su conciencia gritaba que no debía permitírselo.
— Dorian… — la chica regresó en sus pasos, tímida, sin ver a los ojos a su hermano.
— ¡Qué? — respondió de inmediato con el nervio que ya causaba naturalmente la chica en todas las personas.
— ¿Me veo muy delgada? — preguntó con timidez casi en un susurro, un sonrojo parecía quería mostrarse en su rostro, pero de inmediato lo borró.
— No… — respondió por cortesía inmediata, pero al ver a su hermana levantar la mirada con duda, optó por la verdad —… bueno… algo…casi no comes…
El silencio se apoderó un momento del lugar, durante la introspección que tenía la ojiazul; de pronto de forma rígida e imperativa la chica llamó la atención a una de las doncellas que se encontraban en sus cercanías — TÚ — pronunció en casi un esputo mientras la señalaba.
— ¿S-s-sí señorita? — la muchacha se acercó indecisa.
— Mañana quiero que me prepares un bento ligero para mis clases, nada complicado, fruta y algunos vegetales, ¿entendiste? — fue su orden firme y cruda; la chica sorprendía a su hermano en su toma de decisiones.
— S-s-sí señorita — la chica nerviosa acepto su encomienda en búsqueda de una rápida huida del lugar en que se encontraba.
— ¡HEY! — apenas la doncella vaciló en su desaparición del sitio, fue nuevamente llamada por la voz enérgica de su ama.
— ¿S-s-sí señorita? — el miedo en su voz crecía bajo apenas el atisbo de la mirada que le daba la aquamarina a través del rabillo de su ojo.
— Gracias — susurró la diosa de los mares mientras dejaba de verla y subía nuevamente los escalones que la llevarían a su alcoba, dejando a su hermano y al par de doncellas perplejos ante sus acciones.
— ¿Me dio las gracias? — susurró incrédula la pobre muchacha con su mirada perdida en la nada que quedaba en el lugar en donde antes se había encontrada posada la joven prodigio.
— ¡Así parece! — contestaron el par a su lado con notoria sorpresa, y mientras el par de doncellas desaparecían del espacio, la incredulidad de Dorian crecía con alegría y euforia mientras pasaba ambas manos por su rostro y cabellos convenciéndose a sí mismo de que no vivía en un sueño.
Explanada Escolar
— ¿Otra vez? ¿No se cansa? — exclamó con sorpresa Michiru a su Mentor quien parecía llevar tiempo esperándola apaciblemente recargado en los pilares que formaban la entrada a la explanada principal de su escuela.
— Es mi deber… — contestó el chiquillo con una sonrisa ilusionada y sincera.
— Las constantes en cada mañana de Haruka Tenoh habían cambiado en definitiva, sin embargo esta nueva rutina parecía a ella más ideal y entretenida… y ¿cómo no?
Regresé... lamentablemente tuve algunos problemas familiares y me ausenté más de lo previsto... espero les guste, ya estoy trabajando en lo que sigue, quiero agradecerles a todos por su apoyo... realmente lo necesitaba... días difíciles que puedo decir...
Son dos capítulos que son hermanos... tenían que estar uno con el otro... sino no había chiste... esto es un poco para darse a la idea de cómo es que es realmente el comportamiento de Michiru...
Este par de capítulos están dedicados a las siguientes personas:
Crapy Crap, Aurora Kaioh y Haruka Tenoh: en verdad les agradezco muchísimo su preocupación, de verdad sus comentarios me han hecho poder levantarme y sentirme mejor después de todo... de verdad les agradezco y no saben cuánto.
TimmyShane, shizuka22 y Canuta, gracias en verdad por sus comentarios, realmente alzan mi ánimo y la inspiración para poder continuar con esta historia, por ustedes... en serio Canuta, todo un honor viniendo de ti...
Además de todo...
Leidenschaft FansClub, todos en verdad... wow... se siente genial formar parte de un grupo tan genial como lo son ustedes y que podamos compartir el amor y aprecio que tenemos para con esta pareja H&M, realmente gracias por existir, ser quienes son... y esperemos que esto crezca... por qué esta pareja en serio lo merece, es un amor que ni la distancia ni el tiempo ha podido borrar...
Y como siempre a todos en FF. net y COYUHI ustedes son geniales, a todos quienes lo leen, gracias... porque de verdad... me agrada hacer esto, y espero poder transmitir un poco de la dicha que siento al hacerlo a ustedes al leerlo... en verdad gracias
Ya estoy trabajando en la continuación.
*Nota a Hamichi: sí, lo aclarare en su momento... es que el chiste es eso… porque eso es podría decirse la base de la historia... no te preocupes se revelara todo.
