Cuando Emma y Henry volvieron del restaurante, Regina se encontraba paseándose de un lado a otro en la habitación. Se paró y levantó la vista cuando los dos entraron por la puerta.

Su cara estaba llena de angustia: los ojos rojos y los labios presionados fuertemente. En su posición, alternaba la mirada entre el chico y la mujer intentando descubrir mediante sus reacciones cómo había ido el paseo. Después de unos cuantos segundos de contemplación, Regina se dio cuenta de que no estaba descubriendo nada al leer sus caras y volvió a pasearse de un lado a otro.

''Qué tal si vas a cambiarte Henry. ¿Nos das diez minutos?'' dijo Emma, aunque sus ojos permanecían fijos en Regina. No se dio la vuelta para ver si él la había escuchado, pero supo la respuesta cuando escuchó el ruido de sus pies subiendo las escaleras.

Emma se acercó a Regina y puso ambas manos en sus brazos, acariciándolos hacia arriba y abajo para calmarla.

''No te preocupes. Todo ha ido bien,'' dijo Emma sonriendo, ''el chico sólo quiere asegurarse de que merezco tu atención, su Majestad.''

La oscuridad que hubo en el rostro de Regina momentos antes se fue y apareció un pequeño rayo de luz que tomó forma de pequeña sonrisa.

Henry sacó una silla de la mesa de la cocina y se sentó en medio del comedor. Se sentó en ella, inclinándose con los codos en sus rodillas y se quedó mirando a las dos mujeres que tenía enfrente.

Durante el tiempo que había tardado e ir a coger la silla, había corrido al lavabo y se había peinado el pelo con agua. Había intentado hacerse un peinado de gángster pero sólo había conseguido parecer un ejecutivo que pretendía vender sus productos de pelo.

Emma y Regina estaban sentadas en el sofá enfrente de él. Henry había insistido en que se sentaran por separado, separadas por un cojín del sofá. Se estaba tomando todo esto del interrogatorio muy seriamente.

Regina estaba inquieta, pero Emma estaba sentada de forma casual en el sofá, preparada para todo lo que su hijo iba a decirle. ¿Qué tan malo podía ser?

''Esta conversación va a tener lugar mientras hablamos y hacemos señas'' empezó a decir Henry mientras sacaba las manos delante de él para cumplir con su promesa.

''¿Y tú cuántos años tenías?'' preguntó Emma pero Regina le golpeó el brazo para que se callara.

''Es igual, empecemos.'' Henry chascó las manos juntas y se volvió hacia la rubia con una sonrisa malévola en su cara. ''Emma Swan. Ese es tu nombre real ¿correcto?''

Emma rodó los ojos ante eso. ''Si quieres comer, más vale que te des prisa chico.''

''¿Es Emma Swan tu nombre real?'' volvió a preguntar Henry, un poco más fuerte esta vez, completamente dentro del personaje. Emma respondió mandándole una mirada asesina. Nunca tendría que haberle dejado ver esos programas de televisión de investigaciones policíacas.

''¡¿ERES EMMA SWAN?!''gritó él mientras golpeaba la mesa del comedor con las manos, inclinándose hacia ella.

''Si, soy Emma Swan.'' Suspiró Emma mientras Regina, quién se había relajado ligeramente ante la ridícula situación que estaba teniendo lugar delante de ella, se rió. Henry miró a su madre morena, contento de que al menos esta vez la hubiera hecho reír en vez de llorar.

''¿Cuál es tu color favorito?''

''¿Qué tiene que ver esto con tu madre?''

''¡Estoy juzgando tu carácter!''

''¿Qué? Eso no tiene sen-está bien. Es el verde.''

'Como tus ojos,' interjectó Regina, haciendo que Emma mostrara una sonrisa radiante.

Dios están tan enamoradas que dan ganas de vomitar, pensó Henry sin ningún tipo de humor. Pensó las preguntas que podía preguntarle a Emma. En vez de escoger las dos mejores, decidió que las soltaría tal cual le vinieran para ver si la mujer se ponía nerviosa al estar bajo presión.

''¿Sabor favorito de batido de leche?''

''Chocolate''

''¿Tienes segundo nombre?''

''Nops.''

''¿Podemos ponerte uno nosotros?''

''Nops.''

''Ugh, está bien. ¿Estación del año favorita?''

''Otoño.''

''¿Equipo favorito?''

''Los Red Sox.''

''¿Comida favorita?''

''Mmm…probablemente las hamburguesas.'' Regina le dirigió una mirada desaprobatoria mientras ella sólo encogía los hombros.

''Las hamburguesas están deliciosas,'' respondió Henry con una sonrisa en la cara.

''Ya ves las que hacen en Granny's están realmente-'' Henry la interrumpió golpeando las manos sobre la mesa de nuevo. Necesito parar de hacer esto, me está empezando a doler.

''¡Las hamburguesas son malas para ti! ¿Quieres que mi madre tenga que llorar tu muerte?''

''Em, ¿no?''

''Buena elección sobrelas hamburguesas Emma. Eso te ha hecho ganar puntos,'' Regina estaba confundida y contempló a su hijo, quién se situaba entre rechazar las hamburguesas y ser el mayor fan de ellas en cuestión de segundos. No tenía ni idea de qué estaba pasando, pero Emma sí.

''Henry, no puedes ser el poli bueno y el poli malo a la vez. Hace que parezcas que estás loco.''

''Oh. Olvida lo que he dicho, las hamburguesas son buenas. ¡Cambiemos de tema! Rasgo físico favorito de mi madre.''

''Sus-''

''¡No seas pervertida!'' le recordó Henry. Después de todo, él tenía unos límites.

''Sus ojos.''

''Vale bien. ¿Tienes algún apodo?''

''¿Em? ¿Ese cuenta?''

''No. Algo como Asesina o La Traficante o Pasta Gansa?''

''Henry, no estoy de humor para…''

''¡Sólo me estaba asegurando!''

''¿Perro o gato?'' preguntó Henry de golpe, como si fuera la cosa más importante del mundo.

''Perro, cien por cien segura.''

''¡Guay! ¿Mamá podemos tener un perro cuando Emma venga a vivir aquí?'' ambas Regina y Emma se sonrojaron ante la proposición del chico.

'Ya lo veremos.' Señaló Regina ante los dos pares de ojos que esperaban su respuesta.

''Pero por favor mamá,'' gimoteó Emma mientras hacía señas, imitando a Henry de broma.

'Henry, date la vuelta un segundo' pidió Regina, moviendo su dedo mientras Henry rodaba los ojos. Una vez su espalda estaba de cara a las dos mujeres, Regina empezó a hacerle señas a Emma.

'Bueno, querida, será mejor que a estas alturas no decidas aliarte con Henry'

'¿Por qué no?'

'No sé si te acuerdas exactamente de lo que estábamos haciendo en mi habitación antes de que mi cocina casi saliera ardiendo, pero si quieres te recuerdo que lo estabas disfrutando bastante y odiaría que eso tuviera que acabar…' finalizó Regina con una sonrisa y un brillo malévolo en los ojos.

'La cosa es que no creo que seas capaz de resistirte a mí, especialmente cuando alcanzo ese lugar debajo de tu cadera que tanto te gusta,' Emma sonrió de lado y alzó las cejas retándola.

Se quedaron mirándose la una a la otra, esperando a ver quién de las dos se rendía primero, pero en realidad sabían que saldrían vivas por poco de esta charla con Henry antes de saltar la una encima de la otra. Las chispas que habían saltado sutilmente cuando se habían conocido por primera vez eran ahora la fuente de un salvaje fuego que ambas tenían dentro, y no había agua capaz de extinguirlo.

'¿Sólo hemos estado juntas un día y ya me estás retando?' Regina inclinó la cabeza hacia arriba y se relamió los labios. La tensión entre ambas se estaba volviendo imposible de soportar.

'Bueno, cariño, parece que es así como hacemos las cosas.' Regina se mordió el labio, amando el hecho de que la mujer no hubiera cambiado nada durante todo el tiempo que la conocía. Aún la sacaba de sus casillas. Aún la seguía volviendo loca.

''¿Todavía no habéis acabado chicas?'' se quejó Henry y Emma le pasó el mensaje a Regina mediante señas.

''Espera un momento…'' Emma se inclinó tan rápido que sorprendió a Regina, le besó los labios una vez, y después otra vez pero más rato, ''Vale ya está ya puedes darte la vuelta Henry''

Se dio la vuelta con la intención de pillar a ambas en medio del acto para poderles hacer bromas sobre ello, pero al girarse estaban sentadas cada una en su sitio. Notó que Regina tenía un sospechoso rubor en sus mejillas y cuello, pero lo dejó estar y continuó con el cuestionario.

''Volviendo a Emma.''

''Ahá.''

''¿Cuáles son tus intenciones con mi madre?''

''Eh…¿salir con ella?'' contestó Emma mientras Regina estiraba la mano y cogía la mano de Emma, entrelazando los dedos. Henry apuntó con el dedo las manos juntas.

''Tocamientos aún no. Todavía no he decidido si esto es seguro para ti, mamá,'' le suplicó Henry a Regina, su naturaleza sobreprotectora, a pesar de que estuviera haciendo broma, hizo que se le llenara el corazón.

''¿Y por qué deberías salir con mi madre?'' dijo él volviendo a la rubia. Emma lo pensó durante un minuto.

''Porque es perfecta.'' ¿Qué más podía decir a parte de la pura verdad?

Regina no pudo contenerse, y se acercó a Emma y le cogió la mano para acariciarla.

''Está bien. Supongo que podéis entrelazar las manos ya que eso ha sido muy bueno Emma.'' Henry se inclinó hacia delante para estirar su mano debajo de la mesa. Emma también lo hizo y le golpeó la mano chocando los cinco.

''Gracias chico.''

''¿Si estuvieras en una isla desierta y sólo pudieras llevarte dos cosas cuáles serían?''

''¿Esto está relacionado con el interrogatorio?''

''…si''

''Entonces te llevaría a ti y a tu madre.''

''¡¿Nos castigarías hasta la eternidad en una isla desierta contigo?!''

''Eh…¿sí?''

''No puedo decidir si esa es una buena respuesta o no,'' admitió Henry. Emma sólo se encogió de hombros.

''¿Y por cuánto tiempo planeas estar con mi madre?''

Emma se acarició el cuello con nerviosismo y empezó a sonrojarse. ''Eh, Henry anoche nos besamos por primera vez. No quiero hacer esto incómodo.''

''¡¿Os habéis besado?!''

''Oh dios pensaba que lo sabías. Perdón por la imagen visua-''

''Es broma. ¿No te acuerdas Emma de lo que he visto esta mañana?'' Henry se golpeó la cabeza y rió. El interrogatorio estaba cayendo a pique y el supuestamente intimidante entrevistador estaba perdiendo seriedad.

''A mi madre le gustan las flores, ¿puedes con eso?''

''Le traeré flores a tu madre cada día si ella quiere. O incluso cuando no las quiera.''

''¿Y que ella sea sorda no te molesta?'' preguntó Henry tan pronto como ella había respondido a la anterior pregunta, mirando intensamente a Emma. Regina alzó las manos.

'Henry…' señaló con una mirada cautelosa, advirtiéndole de que parara, pero Henry continuó de todas formas.

''No, mamá, ¡es importante!'' chilló él volviendo a mirar a Emma, esperando la respuesta.

La gente podía decir muchas cosas sobre cómo Henry actuaba con su madre, que era borde, desagradecido, maleducado, pero siempre había sido el más protector cuando entraba en juego el hecho de que ella era sorda.

''No pasa nada, Regina.'' Emma posó su mano encima del hombro de la morena, y se volvió hacia Henry. ''Ser sordo no es algo que ni siquiera debería preguntarse si 'molesta o está bien'. Entiendo el por qué porque he conocido a algunos verdaderos idiotas en esta ciudad, pero para mí es sólo algo que tiene Regina. Algo como que también tiene el pelo castaño, es sólo una parte de ella. Eso es todo lo que hay.''

Los ojos de Regina empezaron a humedecerse inesperadamente. Nunca había sido mucho de llorar, pero en los últimos días la rubia le había provocado tantas emociones que ahora mismo no tenía ni idea de cómo definirse a sí misma.

''Bien.'' Asintió Henry, satisfecho con la respuesta, ''Ahora a ti: Regina Mills.'' Regina se sentó recta cuando leyó su nombre de los labios de Henry.

''¿Qué piensas de esta mujer?''

''Oh, venga ya, ¿no le preguntas si Regina Mills es su nombre real?'' se quejó Emma, pero Regina sólo la mandó callar inclinándose hacia ella y dándole un beso. Henry gruñó pero su sonrisa contaba otra historia diferente.

''¿Qué piensas de ella?'' Henry señaló a Emma y Regina leyó las señas que él hacía, sonriendo un poco.

'Ella es bien…' señaló Regina, riendo cuando la boca de Emma se abrió de par en par.

''¡Esto es serio Regina! ¡No va a darnos su aprobación!'' Regina acercó a Emma con otro beso para calmarla y le guiñó el ojo a Henry.

''No te están yendo bien las cosas Emma…''

''Con lo bien que lo estaba haciendo…'' respondió Emma con sarcasmo, antes de que Regina empezara a mover las manos otra vez.

'Ella hace sentirme mejor persona' empezó a decir Regina, llamando la atención de Emma y Henry.

'Ella me ve por quién soy. Ella ve todo lo que los demás ven en mí, todas las cosas que no quiero ser y,' Regina paró, intentando descifrar cómo ponerle palabras a lo que sentía, 'todas esas cosas que odio y que te hago a ti Henry, y a los demás. Y ella coge todo eso y no le da importancia, haciéndome mejor persona. Pero también me deja ser yo misma.'

Emma miró a la decidida mujer que había a su lado, con una sonrisa orgullosa en sus labios. 'Y quién yo quiero ser' finalizó Regina y posó sus manos en su regazo. Todos estaban callados y Regina empezó a ponerse nerviosa de que hubiera dicho demasiado.

''Wow,'' dijo Henry mientras miraba a las dos mujeres, posando sus ojos en Emma dijo, ''creo que has aprobado.''


N/T: Doble actualización porque voy encontrando más tiempo para actualizar! Este último capítulo ha sido muy divertido de traducir, sobre todo la parte de Henry! Gracias por todos los reviews, favoritos y follows! Me alegro que os guste esta magnífica historia tanto como a mí :)