N/A: Hola, no saben lo feliz que soy de poder escribir otra vez, primero disculparme con ustedes, por no actualizar. Sé lo horrible que es esperar meses por un nuevo capítulo. Lamentablemente, sufrí un accidente, nada grave, y me fracturé la muñeca. Traté de escribir pero me fue imposible, incluso tuve que rogarle a mi hermano para que escribiera. Ahora estoy totalmente recuperada y no voy a parar hasta terminar este fic.

En otras cosas, algunos reviews preguntan la edad de los chicos, creo que lo mencioné por ahí, pero porsiacaso lo vuelvo a decir, Mello y Matt tienen quince y Near tiene catorce, es por eso que tienen un comportamiento tan inmaduro e infantil… Es más o menos como me los imagino, aunque debo decir que con Matt no planeé que tuviera tanto protagonismo, ¿Será que el niño es tan adorable? Como ha muchos les ha pasado, Matt me ha agradado más gracias a este fic, y me parece un poco injusto que haya tenido tan poco papel en las series de DN. Prácticamente lo vemos unas cuatro veces antes de su muerte…

Todo se explicará en los siguientes capítulos, no les quiero arruinar la sorpresa. ¡Gracias por leer!

FWOMP!

Capítulo X: Verdades

Misa bajó las escaleras después de mucho tiempo.

Y cuando lo hizo, nadie pudo evitar poner cara de asombro. Se había arreglado como si fuera a salir y tenía en el rostro una sonrisa de oreja a oreja que a todos dejó perplejos. Matt sin querer desvió su vista a L que había visto a Misa y regresó a su comida, como si no hubiera nada interesante ahí.

Watari se levantó de inmediato y trajo prácticamente un banquete sólo para ella, a lo que Misa agradeció casi riendo…

… Hasta que reparó en el rostro lastimado de Near.

- ¡Near!- Gritó, levantándose de un salto y acercándose hacia el albino. El muchacho supuso que algo así sucedería, y le mandó una mirada a Mello, quien de inmediato volvió la cara y dijo que había terminado.

- ¿Qué pasó?- Preguntó Misa a nadie en particular. Fue Watari quien respondió.

- El joven Near…- Comenzó el anciano.

- … Fue Mello- Terminó Matt, en voz baja, pero Misa lo escuchó perfectamente. Con el ceño fruncido quiso seguir a Mello escaleras arriba, y realmente Matt no estaba en desacuerdo con que le gritase todo lo que quisiese. Esta vez Mello se había pasado del límite.

Pero Near la detuvo, negando la cabeza atrajo la atención de la rubia.

- No es necesario- Dijo, con el rostro serio, y Misa no pudo evitar pensar cuán maduro lucía así, tan poco niño.

Con cuidado se apoyó sobre él, acariciando débilmente el cabello del menor, sumida en sus pensamientos, y aquello duró muy poco, porque el sonido de L levantándose de la mesa hizo que Misa volviese a la realidad.

Siguió con la mirada a Lawliet, mientras éste regresaba a la oficina.

Un silencio incómodo gobernó en la mesa, hasta que fue reemplazado por la furia líquida de Misa Amane.

- Eh… ¿Misa? ¿Estás bien?- Se atrevió a preguntar Matt, no tenia ganas de comer ya, mientras que Near continuaba comiendo como si nada de lo ocurrido lo incluyera.

Misa siguió mirándolo de manera asesina.

A Matt se le ocurrió que estaría molesta con él por ser el mejor amigo de Mello, así que más o menos era su embajador en esa mesa. Seguramente también creía que los dos habían golpeado a Near…

- Misa está muy molesta con Mello- Dijo simplemente, y aunque estuviese molesta el ceño sólo la hacía parecer una niña engreída a la que le han negado algún gusto, miró a Near y su ceño desapareció, y luego se volvió a Matt y el pelirrojo no pudo evitar sostener la respiración.

Distraídamente la mujer desvió la mirada, parecía cansada.

- Creo que es mi culpa- Soltó Near, tranquilamente. Matt no pudo ni fijarse en la reacción de Misa porque él mismo se encontró poniéndose de pie de un salto y se enfrentó a Near.

- ¿Tu culpa? ¿Crees que es TU culpa que salieras golpeado?- Near lo miro sorprendido, de todo lo que se hubiera imaginado alguna vez el que Matt lo defendiera no estaba en su lista- Es culpa de Mello por ser tan… Tan… Impulsivo, tú no tienes la culpa. Si alguien ha de tenerla ese es Mello… Y yo, por no detenerlo a tiempo- Dijo, volviéndose a sentar.

Deacuerdo, entonces ahora estaba preocupado por Near. ¿Qué más necesitaba hacer para que Mello lo odie? Ah, si, claro. Odiar a L, porque lo de ser amigo de Kira ya lo tenia hecho.

- ¿Porqué dices que es tu culpa, Near-kun?-

El albino respondió, mirando algo sospechosamente a Matt, talvez pensando, como el mismo pelirrojo, que había perdido la cabeza- Yo inicié la pelea-

Tanto a Misa como Matt, la idea de que Near iniciara una pelea era por demás imposible. Así que el mayor tuvo que intervenir.

- No inició la pelea, Misa. Sólo dijo alguna cosas que eran ciertas y que molestaron a Mello-

Near volvió a hablar- Pero inicié la pelea-

- Ya, bien, bien, iniciaste la pelea- Dijo Matt con desgana.

Quizás Misa inquirió que las cosas que Near le había dicho a Mello eran sobre ella, o quizás sólo decidió que mejor era dejar las cosas así, porque no preguntó nada y continuó comiendo, haciendo preguntas a ambos muchachos sobre cosas sin importancia y mirando de manera extraña a Near.

Cuando ambos se fueron, Watari se acercó a la muchacha mientras insistía por enésima vez limpiar él solo la mesa.

Llevaron los platos a la cocina, y mientras Watari los lavaba, Misa se sentó en una de las sillas altas, sumida en sus pensamientos.

- ¿La señorita aún piensa en Near y Mello?- Preguntó el anciano con simpatía. Había sido mucho tiempo desde que alguien se preocupara por los pequeños del orfanato, salvo ellos, claro.

- Eh… Sí, Misa…-

El rostro de la muchacha lo daba a entender todo, para ser una gran actriz era muy mala para esconder sus sentimientos.

- ¿Aún le preocupan los sueños que tuvo?- Preguntó con precaución el anciano, la muchacha esperó unos minutos antes de asentir con lentitud.

Pero luego esbozó una sonrisa algo nerviosa- Oh, pero no importa. Ryuuzaki le dijo a Misa que esos sueños no eran nada, así que Misa le cree al pervertido…- Quería creerle.

Más, en su mente, sólo había preguntas. ¿Si lo del suicidio lo había soñado y había resultado ser algo real, entonces porqué no lo eran los demás sueños? ¿Qué si Ryuuzaki sólo intentaba protegerla y por eso no había querido decirle la verdad sobre su pasado Kira?

Misa trataba de no pensar, trataba de seguir como si nada, pero si no tenía respuestas pronto aquellos sueños, ¡Pesadillas!, la atormentarían por siempre… A menos que se fuera… Porque, y Misa en verdad evitaba pensar en ello, desde que había dejado su departamento y se había mudado ahí, los sueños habían aparecido.

Y lo peor es que la fuerza que tuviera para querer irse en los primeros días, la habían abandonado totalmente. Ella quería quedarse, quería seguir despertando con la sonrisa de Watari y muchos pastelitos hechos en casa, quería hablar por horas mientras Near construyera sus interminables torres, quería jugar videojuegos con Matt, incluso extrañaría pelear con Mello…

Y estar junto a Ryuuzaki.

- Señorita Misa- Empezó el inventor, Misa lo observó atentamente- L tiene razón, no debe preocuparse por esas cosas… Confiemos que con el tiempo desaparezcan…- Dijo, no muy convencido, por lo poco que le había dicho L, esos sueños continuarán hasta que ella recuerde totalmente lo que pasó, incluso si eso significase volver a ser Kira…

La muchacha sonrió aliviada, y se levantó a ayudar a Watari con los platos.

El anciano dejó que lo hiciera, no porque estuviese cansado, sino porque ver a Misa feliz empezaba a hacerlo feliz a él mismo.

Near caminaba distraídamente por el patio, o al menos así le parecía a Matt que se encontraba tumbado bajo un árbol, descansando.

- ¡Eh, Near!- Llamó, el albino sólo se quedó quieto viéndolo fijamente, a lo que Matt sonrió nerviosamente pensando lo extraño que era el menor- ¡Ven un rato!-

El menor caminó hacia él, pero parecía esperar que de un arbusto saliera Mello para hacerle una de sus bromas, porque, ¿A quien quería engañar, Matt? Las únicas veces que se veía obligado a tener alguna interacción con Near era sólo cuando Mello estaba ahí, pero ahora Matt había conocido mejor al pequeño genio y la verdad es que no le desagradaba. No entendía muy bien de dónde sacaba Mello que era insufrible si Near no hablaba más de una oración completa al día.

De todas formas, aún se sentía culpable por no defenderlo, así fuera Mello y así dijera Near que era culpa suya.

Near llegó a él y Matt tuvo que decirle que se sentara.

Y el albino esperó…

- ¿Te parece raro, verdad?-

El muchacho dirigió la mirada hacia donde Matt la había fijado. El lago.

Asintió.

- ¿Buscabas a Misa, cierto?- Inquirió. Near lo observó, sin decir palabra, Matt asumió que eso era un 'Sí'.

- ¿Confías en ella?- Preguntó otra vez.

Near bajó la mirada, y luego la dirigió al lago. Matt supuso que se encontraba en una encrucijada, su lógica le dictaría que Misa había engañado a tantos antes, y que por lo tanto no era de fiar. Pero sus sentimientos le dictarían otra cosa.

- No - Dijo finalmente, con ligero tono triste, que Matt tardó en definir.

- ¿Crees que fue buena idea que viniese aquí?- Preguntó, quitando la vista del paisaje frente a él.

- La idea fue de L- Dijo, como si eso de por si fuera suficiente respuesta. Y talvez lo era. El amor y la idolatría que el albino sentía hacia Lawliet era muy conocido y aunque alguna vez cuestionara las decisiones del detective, al final, terminaba estando deacuerdo.

- Ustedes sí que son algo- Reflexionó en voz alta el pelirrojo, Near no desvió la mirada, parecía absorto en sus propios pensamientos- Mello y tú, queriendo tanto a alguien que no habían visto hasta hace unos meses… Al punto de dar la vida por vengarlo, es… -Rió-… Eso es realmente algo-

Al ver que Near no iba a responder, el mayor se estiró y volvió a hablar- Yo no lo había visto hasta ahora. Sólo hablé con él una vez, cuando ustedes también hablaron con él, ese día en el orfanato… El punto es, que yo no hice todo lo que hice por vengarlo- Admitió, y aunque sabía que no debía sentirse mal, no pudo evitarlo- Lo hice para ayudar a Mello, porque él lo quería tanto, deseaba hacer pagar a Kira tanto que estaba dispuesto a morir. Ama más a L que de lo que te odia- No sonó para nada caballero decirlo, pero no es como si Near lo fuera a odiar por decirlo.

- Lo sé- ¿Te habías aprovechado un poco de eso, Near? De seguro que sí.

- ¿Y tú, Near?- Preguntó de pronto, no muy seguro de que valga la pena preguntárselo- ¿Qué piensas de L?-

- Es un gran detective- Dijo, algo esquivo. Matt sabía que al igual que Mello y él mismo, Near guardaba un gran cariño hacia el detective, y que aunque no lo quisiera decir era bastante obvio. De lo contrario Near tampoco hubiera dejado tantos cabos sueltos en la investigación. De lo contrario el genio hubiera pensado con la cabeza fría, en vez de dejar que su corazón lo hiciera bacilar.

Por unos minutos no hablaron, y a diferencia de otras veces con Mello que el silencio era insoportable, con Near era distinto, lo contrario.

- Por cierto, ¿Qué le preguntaste a L aquella vez?- Preguntó, curioso.

El albino siguió sin voltear- Nada- Dijo.

- ¿Es en serio, nada?- Near asintió- ¿Nada de nada?- El albino no se molestó en asentir nuevamente- Oh… Yo le pregunté cuántos años tenia- Dijo, arqueando una ceja.

Mientras Near y Matt pasaban algo de tiempo juntos, Mello buscaba con qué distraerse al otro lado del lago.

- Pfff…- Bufó con aburrimiento.

En realidad, tenía con QUÉ distraerse, sólo buscaba con QUIÉN.

Matt seguía muy molesto con él, y Mello no sabía qué cosa le fastidiaba más, que Matt no le hablara o que todo fuera por el imbécil de Near.

Talvez lo último…

Pero no importaba, él no necesitaba a Matt. No. Para nada. Él podía divertirse mucho sin él. Matt podía seguir defendiendo a Near, para lo que a él le importaba.

Sin mucho cuidado Mello sacó de su bolsillo una especie de cohetillo de un tamaño considerable, y con una sonrisa propia más de un criminal que de un niño travieso, buscó el lugar adecuado para jugar con el cohetillo.

- ¡Matt-kun! ¡Mello-kun! ¡Near-kun!- Se escuchó, y Mello frunció el ceño en cuanto notó que la voz era de esa mujer estúpida. Ignoró el llamado.

Siguió con el trabajo de colocar el juguete en una buena posición, quería ver que tan bueno era lo que había hecho luego de noches en vela y sin que Matt le dirigiese palabra alguna.

Encendió el cohetillo, la mecha emitió una luz intermitente, y al verlo se preguntó si el cohetillo lograría atravesar el lago. Cambió la dirección, sin tener en cuenta la inestabilidad de aquella bomba casera.

La mecha se partió, y algo en el interior del cohetillo salió volando, casi golpeando a Mello en el proceso, el muchacho había quitado las manos del objeto por instinto, pero volvió a cogerlo. Mello adoraba el reto y el peligro, no iba a dejar que un objeto inanimado le diera miedo.

Pero ocurrió lo inesperado, el cohetillo entero empezó a humear, y Mello se quedó lamentablemente quieto, mirando con un embelesamiento irracional el objeto entre sus manos.

Mello no supo en qué momento cayó al suelo, no supo en qué momento el cohetillo explotó y lo que quedó dio un giro en el aire antes de caer a unos metros de él, no escuchaba nada, sólo veía el camino de humo que había dejado su creación.

- ¿Qué rayos…?!- Apenas hubo dicho eso, sintió finalmente unos brazos alrededor suyo, y antes que se pusiera a maldecir por todo lo alto, escuchó algo parecido a un quejido… Con toda la fuerza que pudo empujó aquél cuerpo sobre el suyo y se levantó de inmediato.

- ¡¿QUE HACES?!- Gritó, fuera de sí a Misa, que se levantó también con renovada fuerza al ver el rostro fúrico del rubio.

- ¿Qué hace Misa? ¡Salvándote la vida!- Gritó, no porque quisiera sino porque Mello le había gritado así que ella pensó que lo mejor sería devolverle el mismo trato.

- ¡No te me acerques, Kira!- Cogió con furia el resto del cohetillo y caminó muy molesto hacia la casa, dejando a Misa hablando sola, le dolía el brazo por la caída, y su rostro estaba cubierto de suciedad, pero no le importó.

Matt y Near caminaban hacia la casa cuando se tropezaron con Mello, el rubio pensó que nada podía salir peor ese día. Los fulminó con la mirada, pero aún así Matt se acercó al rubio para preguntarle si todo estaba bien, cuando Misa los alcanzó.

- ¡Fuera de aquí!- Gritó desesperado, le asqueaba haber tenido a esa criminal cerca, y lo peor es que de alguna manera lo había salvado…

- ¡No seas maleducado!- Gritó la muchacha- Misa acaba de salvarte de esa cosa… ¡Casi explota contigo!-

Matt miró desconcertado a Misa, y luego a Mello, fijando su mirada finalmente en los restos del cohetillo en su mano izquierda, el rubio evitó su mirada lo mejor que pudo, y el pelirrojo comprendió lo que había sucedido.

- ¿Encendiste un cohetillo casero?- Preguntó, sabiendo ya la respuesta. Mello volvió a enviarle una venenosa mirada.

- ¡Ese no es problema de ustedes!- Se quejó- ¡No quiero se esta criminal se me acerque nunca más, y ni crean que los necesito! ¡Puedo cuidarme yo solo y sé lo que estaba hacien…!- Un sonido seco detuvo los gritos enojados del muchacho.

Plaf.

El silencio reinó por unos minutos a los tres muchachos y a Misa, fue Mello quien lo cortó.

- ¿Porqué rayos has hecho eso?- Dijo, siseando. El odio en sus ojos era evidente, casi palpable.

Misa tenia los ojos abiertos, y tartamudeando y con las mejillas coloradas respondió- ¡L-Lo hice para que dejaras de comportarte como un crío! ¡Todos estaban muy preocupados por ti! ¿Acaso tienes idea de lo peligroso que…? ¡Hubieses muerto, Mello!-Terminó con emoción.

Mello cambió de expresión, de enojado pasó a insolente- ¿Pff, y qué?-

- ¡La muerte no es algo con lo que puedas jugar!- Acoto la rubia, frunciendo el ceño.

- ¡Oh, y me lo dice el segundo Kira, no?- Soltó Mello, una sonrisa, no, una mueca apareció en su rostro. Veía cómo poco a poco Misa se iba rompiendo frente a él, y eso le encantaba. Destruir su perfecto mundo, desequilibrarla.

Misa cerró los ojos, estuvo a punto de llorar, pero mantenía el ceño fruncido- ¡Misa no fue Kira! ¡Y la vida no es algo para jugar! -

- ¡Y qué te importa! ¿¡Que haces aquí jugando a ser la madre de todos?! ¡El que Near y Matt hayan caído no quiere decir que yo también terminaré queriéndote!- Sin querer perdió el control de si mismo, sin cerrar los ojos y fijando ambos puños a sus costados, gritó no con más fuerza pero sí con más emoción- ¡¡Jamás te querré… Por tu culpa casi perdimos a L!!-

Los ojos de Misa se aguaron, y era cosa de minutos antes que se echase a llorar pero incluso así Mello seguía. El ambiente se volvió tenso.

- Mello…- Murmuró Matt, quien había tratado de ver la manera de detener todo eso, pero sin saber cómo- Ella no sabe… No tiene idea…-

- Entonces debería dejar de hablar- Siseó Mello, los puños a sus lados- Gracias a ti murieron muchas personas, gracias a ti por poco mueren Watari y L. Gracias a ti casi morimos nosotros- El veneno en su voz era suficiente.

- No tenía… No sabía…-

- Yagami Light…- Comenzó Near, sin dejar de ver a Misa debilitándose ante los ataques verbales del rubio.

- No- Siseó el rubio, interrumpiendo a Near- Ella tuvo tanta culpa que él, ella pudo detenerlo, cooperar con L, sólo por su supuesto amor…-

- Yo amaba a Light- Dijo la rubia entre sollozos, y aquella seguridad hizo que el rubio nuevamente perdiese el control, la tomó de los hombros y la sacudió con fuerza.

- ¡Eso no era amor! ¡TU no entiendes nada!- Maldijo- ¡Nadie que no pudiese amar a si mismo podría amar a alguien más, y no de la forma enfermiza en la que tu lo hacías!-

- ¡Es suficiente, Mello!- Intervino Matt, empujando a Mello y caminando frente a Misa, el ceño fruncido indicándole a Mello que no jugaba.

- ¡No, estoy harto! ¡No puedo soportar tenerla aquí, comer en la misma mesa que L! ¡No sé cómo ustedes pueden soportarlo!- Dijo, se contenía para no ir a pasar del daño verbal al físico.

Matt se asustó porque parecía que Mello iría a golpearla en cualquier momento.

Near le sostuvo la mirada, se levantó y se acercó a Misa, la tomó de las manos y fulminó a Mello, ambos genios intercambiaron miradas feroces.

- Tú no entiendes nada. L no querría que nos portásemos así- Comenzó el albino, su voz calmada contrastaba enormemente con la voz alterada de Mello. Sus ojos negros con los ojos azules teñidos de sangre por la furia frente a él.

- ¿Acaso quiere que perdonemos a esta criminal? ¿Eso quiere?- Preguntó el rubio, mirando con desdén a Near y a Misa.

- Todos merecen una segunda oportunidad- Respondió Near.

- ¿Las personas a las que mató tuvieron una segunda oportunidad?- Dijo Mello, casi gruñendo cada palabra.

- No pienso hablar contigo ahora- Sentenció el albino, guiando a Misa hacia dentro de la casa.

- ¿¡Qué?!-

- No estás pensando correctamente, tus emociones están dominándote- Y entraron.

Mello y Matt los siguieron, el último tratando de que el primero entrase en razón, o al menos dejase de pensar con el hígado.

- El tiene razón, Lo siento- Dijo Misa a Near, en cuanto llegaron a la escalera, y aunque su voz no era muy fuerte, Mello y Matt lo escucharon- Yo arruiné sus vidas y las de muchos… No sé…- Se mordió los labios y subió las escaleras casi corriendo, terminando en su cuarto cerrando la puerta de un portazo.

Matt y Near miraron a Mello con diferentes expresiones. La de Near era la misma estoica de siempre, pero sus ojos se fijaban duramente en el rubio, y la de Matt era de decepción total.

- A veces me pregunto porqué sigues siendo el sucesor de L. Eres un idiota- Dijo, subiendo las escaleras.

Mello fue a la cocina, tomó unas cuantas miles barras de chocolate y subió a su dormitorio. Matt no estaba ahí.

Decidió que no le importaba, siguió leyendo un par de libros y se aburrió. Al querer sacar otro encontró uno de los juegos de Matt. Se le quedó viendo. Luego pensó en el segundo Kira, en sus ojos rojos de tanto querer aguantar el llanto, finalmente en L y…

Mierda.

Él iba DEFINITIVAMENTE a lamentar esto.

- ¿Amane?- Abrió la puerta del dormitorio de Misa. Al demonio los modales.

La encontró echada boca arriba sobre su cama, de no ser por los ojos abiertos hubiera creído que estaba dormida- Escucha, lo siento. No… No debí decir todo eso…-

- Pero…- Dijo Misa, a tiempo que se levantaba y se sentaba en la cama, Mello desvió la mirada.

- No, espera. Quiero hablar… Mi opinión sobre ti no ha cambiado, aún creo que tienes la culpa por todas esas muertes y por encubrir a Yagami… Pero, también soy testigo de que no eres la misma, y al no poseer una Death Note todos tus recuerdos fueron borrados y ya no eres más Kira. No fue tu idea la de matar criminales, pero lo hiciste por Yagami, ¿Cierto?-

- Sí- De haber visto a los ojos a Misa, Mello sabría que había dejado pasar un detalle importante, y que ahora la rubia sopesaba en su mente.

Al no poseer una Death Note todos tus recuerdos fueron borrados y ya no eres más Kira.

Esa frase… Death Note… Todo tenia sentido ahora.

- Lo siento- Dijo Misa, Mello asintió y todo aquello parecía necesitar un sello por ambas partes, así que con mucho cuidado la muchacha se levantó, quedó frente a frente con Mello y muy cuidadosamente lo abrazó.

Mello se tensó, pero luego de unos minutos se relajó, cerró los ojos y se sorprendió al sentirse bien.

- No creo que ahora seas una mala persona, pero es muy difícil…- Murmuró.

- Misa sabe que sospecharás de ella siempre. Misa está agradecida por eso- Dijo la rubia, con una sonrisa, y sin soltar al menor.

Mello no respondió.

- Misa tiene mucho miedo…- Murmuró, y en vez de consolar a Mello, parecía que era ella la consolada. Mello la miró de reojo, totalmente sorprendido por la declaración- Misa teme que vuelva a convertirse en una asesina, pero está más tranquila al saber que la vigilarás-

Cuando Misa bajó a la oficina de L, no estaba alterada, sino más bien, poseía la resolución de alguien que acepta su destino.

- Ryuuzaki, Misa quiere hablar contigo…- L no tuvo tiempo de siquiera decirle que pasara, la muchacha entró y se sentó en el sillón más grande, su mirada fija en el suelo.

- ¿Es cierto? ¿Misa fue… Kira?- Preguntó, y observó a L. El moreno pudo ver en sus ojos la respuesta. No tenia caso mentir.

- Sí, fuiste el segundo Kira- Dijo, y en su pecho el peso que aquello tenía se aflojó. Finalmente.

- Pero si los sueños de Misa son recuerdos… Misa recuerda haber planeado algo con Ryuuzaki, Misa no era mala…- Dijo, pensativa, murmuraba palabras y parecía haberse olvidado de Ryuuzaki, luego murmuró muy bajito- Misa creyó… Misa creyó que a quien amaba…-

- Era a mí- Sentenció el muchacho, sentado en esa forma peculiar que lo asemejaba a un simio.

Misa se quedó callada.

- No es verdad, todo lo que recuerdas es cierto, solo que no recuerdas todo- Dijo, rompiendo el silencio.

- Pero Misa le salvó la vida a Ryuuzaki, él mismo lo dijo… Misa no haría nada así si no fuera porque… Y… Esto- Puso una de sus manos en su pecho, como si le faltase aire- ¡Ryuuzaki está mal! ¡No entiende!-

L se mantuvo tranquilo, pero algo en él experimentó un sentimiento de dejavú a esas palabras. ¿Qué era lo que no entendía, porqué siempre ella le decía que no entendía?

Entonces, si a quien verdaderamente ama Misa es a Light, ¿Por qué duele? ¿Por qué su corazón siente que ama a L?

- Misa...- Comenzó el muchacho, viendo el conflicto interior en la muchacha, y observando con pena lo que ello sugería.

La rubia elevó la mirada.

- ¿Quieres saber la verdad?-

Misa lo miró con miedo, con terror- Si es así… Misa… Seguirá siendo Misa, ¿Cierto?-

- Sí- Espero.

El ambiente derepente se tensó, y Misa supo que este era, aquí terminaba todo o comenzaba, aquí su vida iba a cambiar.

Por un lado podía decidir vivir en feliz ignorancia, pero los sueños, los terrores, las voces y los rostros no iban a poder dejarla en paz. Tenia que saber. Por otro lado era el perder lo que ella se había convertido, había visto lo que era antes de perder la memoria, ese ser de ojos rojos…

Finalmente se decidió.

- Misa quiere recordar-