Salimos del hospital caminando tranquilamente las 4, por más que quería no pude rechazar a Beth en su invitación, Quinn no se veía muy cómoda con la idea, pero a ambas no nos quedó más que sonreír.

-Bueno y a dónde iremos?- la pequeña le preguntaba directamente a su hermana que estaba completamente metida en sus pensamientos. -¡Quinn!-

-Eh si perdona, ¿Qué me decías?-

-¿Qué a donde iremos a comer?, estoy muriendo de hambre- exageró levantando una ceja exactamente igual que lo hace la Dra Fabray.

-Pues, la verdad es que no se- notaba a Quinn completamente incomoda, y demasiado insegura para ser ella. Así que me decidí a interrumpir.

-Si quieren podemos ir por mi auto que está estacionado no muy lejos de aquí, y podríamos ir a un restaurant al que suelo ir cuando vienen mis padres de visitas, solo si quieren claro- alterné mi mirada en las 3 mujeres que me acompañaban. En Beth pude ver un dejo de alegría, en Elise un poco de temor, y por último en Quinn no pude ver nada porque estuvo siempre con la mirada pegada al piso, y esto era realmente algo que me estaba impactando, nunca la había visto tan insegura desde que la conozco.

-Si a mí me gusta la idea de Rachel, aparte el transporte público la verdad mucho no me gusta- Beth sonreía ampliamente.

-Bueno vamos por el auto- sin pensarlo tomé la mano de Beth y me aleje con ella mientras las otras dos nos seguían a unos metros de distancia, no quería estar cerca de "esa" Quinn, porque por mucho que me cueste admitirlo, prefiero mil veces a la Quinn prepotente, soberbia e irónica que a esta que apenas levanta la mirada del piso.

-Beth, que crees que le pasa a tu hermana, está algo rara- sin pensarlo le consulto. La pequeña me mira directamente con sus poderosos ojos avellana, y me hace estremecer, luego gira la mirada hacia atrás mirando a su hermana y su tía, y cuando vuelve a mirarme puedo sentir en su rostro que se siente culpable.

-Yo, soy una tonta- maldice por lo bajo, creyendo que yo no la escucharía.

-¿Por qué dices eso?- le pregunto directamente, para no darle la posibilidad de evadir la respuesta.

-No importa- me contesta seca y cortante.

-Vamos pequeña, dime que es lo que sucede- no podía quedarme con la intriga y todo el mundo parecía saber algo que yo ignoraba completamente. Beth me mira dubitativa como analizando si debería o no contarme lo que estaba pasando con su hermana.

-Está bien, te lo diré, pero debes prometerme que no le dirás nada a Quinn y actuarás normalmente- la miré incrédula, para tener 11 años sabía muy bien cómo manejar a la gente a su antojo, y como imponerse ante situaciones. Le sonreí.

-Lo prometo-

-Ok- un largo suspiro sale de su boca antes de comenzar a hablar. –Quinn no tiene dinero, es decir todo lo que tiene se lo gasta manteniéndome a mi, y seguramente está muerta de miedo de ir a algún lugar donde la plata no le alcance, o donde se quede sin nada para terminar de vivir el mes- termina agachando la cabeza completamente avergonzada, y yo me golpeo internamente por no haber pensado en esto antes de proponer un lugar.

-Beth, mírame- la pequeña levanta la cabeza y yo le sonrío buscando que recobre la seguridad de hace unos momentos, puedo percibir que el tema "dinero" no ha sido fácil para ninguna de las dos. –El lugar que he propuesto es muy económico, gastaremos muy poco, así que no te preocupes, y cuando Quinn sepa a donde vamos de seguro que vuelve a estar bien- automáticamente cambie el destino, ya no las llevaría al lujoso restaurant que visitaba con mis padres, iríamos a uno completamente diferente.

Llegamos al auto, Beth empujó a Quinn al asiento de copilota sonriendo maliciosamente, es evidente que está empeñada en que suceda algo entre nosotras. Fabray por otro lado seguía sin decir palabra alguna.

-Quinn, pensaba ir a "Castiglione" ¿lo conoces?- era un restaurant ubicado en pleno centro de Seattle, completamente económico, lo único que vendían eran pastas italianas, no era el mejor, ni el más rico, ni el más nada, pero sus precios no tenían comparación con ningún otro. Cuando Fabray me miró lo primero que noté fue la confusión en su rostro, y enseguida mentí sin vacilar. – Uno de mis padres muere por las pastas, es lo único que le gusta comer cuando está fuera de casa, y ese fue el primer lugar al que fuimos y ya no hay manera de llevarlo a otro lado- Quinn seguía mirándome sin expresión, hasta que logre ver el alivio en su mirada.

-Genial, Beth te va a encantar- dijo casi sonriendo, mirando a su hermana, y yo al fin respire aliviada.

Ingresamos las 4, pedimos una mesa, enseguida nos atendieron aunque había una demora, por lo que deberíamos esperar un poco.

-Rachel, gracias por acompañarnos, haces que estas dos no peleen tanto, no tienes una idea lo que son cuando no hay nadie de afuera- Elise me hizo sonreír auténticamente, ya me imaginaba a Quinn a la altura de Beth discutiendo por todo.

-Eso no es así, Quinn se pone súper boba cuando le hablo de las chicas que le gustan- ¿ChicaS? Osea que todo lo que me dice Santana es verdad, agache la cabeza desilusionada, no sabía porque pero aún tenía la esperanza de que no fuera así. Después escuche como Quinn casi se atraganta con su saliva y a continuación la risa estruendosa de Elise y Beth.

-Bethany Fabray no digas ridiculeces, no me pongo boba cuando hablas de las chicas que según tú me gustan, porque para tu información no hay absolutamente ninguna chica que me guste- la cara de Quinn parecía fuego, de lo sonrojada que se encontraba, Beth no parada de reír, y yo no paraba de darle vueltas en mi cabeza a todo lo que me iba enterando.

-Está bien, puedes seguirlo negando, pero yo se muy bien que hay una chica que te trae tonta desde que la conoces- Beth me guiñó un ojo, y ahora la que estaba completamente roja era yo.

-Bueno basta yo que creía que con gente de afuera se iban a comportar- para mi suerte y la de Quinn su tía puso remedio a la situación.


Quería matar a Beth con mis propias manos y en este preciso momento, maldita enana traidora, encima de que invitó a Rachel sin preguntar, de que casi me da un infarto por si me faltaba dinero para la cena, tengo que aguantar que me deje en completa evidencia.

Miré a Berry de reojo, y pude ver que sonreía tímidamente, y maldita sea, como me gustaba esta mujer, su perfil sonrojado es hermoso, su nariz, sus ojos potentes, esos hoyuelos que se le hacen al sonreír, es ridículamente preciosa, y ya sin darme cuenta la estaba mirando intensamente.

-Si la sigues mirando así la vas a gastar- la maldita enana nuevamente.

-Bethany, basta- mi tía nuevamente me salvaba de tener que contestar algo que no iba a ser otra cosa más que dejarme en evidencia otra vez.

Al fin nos trajeron los pedidos y comimos ya más relajadas, la conversación se fue dando naturalmente, aunque por supuesto que el centro de atención era Beth, y más allá de querer matarla casi constantemente me gustaba verla hablar tan maduramente, y con tanta seguridad.

La comida llegó a su fin y al momento de pagar discutí un poco con Berry, ambas queríamos pagar el total de la comida, y ninguna daba el brazo a torcer.

-Paguen la mitad cada una y vamos, estoy muerta de sueño- Beth ya se había cansado de escuchar una y otra vez los mismo argumentos de parte de ambas.

-No, mi última oferta es que yo pago lo de mi familia y tú te pagas lo tuyo- sentencié mirando directamente a esos ojos marrones que tanto me gustaban.

-Ok, Fabray como quieras- me contesto completamente borde.

-Ok-

Salimos del lugar, y Beth sin dudarlo volvió a empujarme al asiento de copiloto, y si me encantaba estar así con ella, haber compartido una cena familiar con Rachel, debo admitir que me hizo sonreír un poco el corazón, pero no podía dejar de sentir que todo esto no era más que una estupidez de mi parte que esto no podía darse y que debería de alejarme lo más que pueda de ella.

-Bueno a donde las llevo- nos preguntó con una resplandeciente sonrisa, ya olvidando lo que sucedió en el momento de pagar la cuenta.

-Nos estamos alojando en el hotel "Rastrerrich", ¿sabes dónde queda?- le pregunte, un poco avergonzada, porque era de todos los hoteles de Seattle el más económico que encontré.

-La verdad que no, pero indícame- volvió a sonreírme poniendo ya en marcha el vehículo.

Fui indicándole todo el camino, y para nuestra suerte no había casi tráfico, no tardamos demasiado en llegar.

-Bueno señoritas, hemos llegado- dijo concentrado su mirada en Beth.

-Muchas gracias Rach, de verdad que la he pasado muy bien todo el día contigo, así que espero pronto verte de nuevo, y ya si como la..- mi tía la interrumpió abruptamente, porque ya todos veíamos venir lo que seguía en esa frase… "como la novia de mi hermana". Agradecía a la tía con la mirada.

-Muchas gracias por tu compañía Rachel has sido muy amables de traernos- miró a Beth antes de seguir. –Bethany dale un beso a Rachel y vayamos entrando- mi hermana al escuchar su nombre completo quedó seria mientras automáticamente hizo lo que la tía le había ordenado, saliendo disparada del vehículo.

Quedé sola con Berry en su auto y unos increíbles nervios invadieron mi cuerpo de golpe, millones de preguntas se agolpaban en mi mente, ¿cómo debía despedirme? ¿tendría que hacer algo? ¿le agradezco por todo lo que hizo? Y así miles de cosas se formulaban en mi mente, mientras Rachel me miraba divertida.

-Eh, perdón, suelo irme de este plano algunas ocasiones- sonreí forzadamente, mientras una mis manos viajaba directamente a mi nuca.

-No hay problema a todos nos pasa de vez en cuando- y su sonrisa se ensanchó aún más.

-Rachel de verdad que muchas gracias por todo lo que hiciste hoy, desde cuidar a Beth en el hospital, hasta traernos hasta aquí- me tomé unos momentos para controlar la energía que recorría mi cuerpo, porque lo único que podía llegar a pasar era que me tirara directamente hacia sus labios y aliviara el deseo de besarla ya mismo. Suspiré.

-De verdad Quinn que no fue nada, es más me he divertido a lo grande, y me ha encantado conocer a tu familia- estaba a punto de dejarme llevar y olvidarme de todas mis estúpidas reglas, y comerle la boca ya mismo, cuando su celular comenzó a sonar, cortando con las intensas miradas que nos estábamos regalando.

Podía jurar que ella quería exactamente lo mismo que yo, porque apenada y con un poco de ira en su rostro busco su celular del bolso que llevaba. Sin decir nada desvió la llamada, y sus ojos volvieron a clavarse en los míos. Pero mis nervios ahora si volvieron con demasiada fuerza y no podía aguantarle la mirada, así que hice lo único razonable.

-Eh bueno debería irme- sin saber mucho que hacer, me acerqué lentamente a su rostro, pude ver como sus ojos se cerraban, sentí su aliento chocar contra mi cara, y me acobarde totalmente, dejando al fin un beso tímido en su mejilla, para luego salir atropelladamente del auto.

Antes de ingresar al hotel me giré a mirarla, pero ella ya se había marchado. Y una increíble sensación de arrepentimiento y vacío lleno mi cuerpo, Berry me gustaba demasiado, y esto ya se estaba saliendo de mi control.

N/A: Espero que les guste como va la historia, que me disculpen por las demoras, y espero todas las sugerencias que gusten darme!... Mil gracias por los que siguen ahí!

Besos