CHAPTER 10.
POV DE TRUNKS.
Pesadamente abrí mis ojos, y casi no siento que este cuerpo me pertenezca, todo se ve borroso, y tan confuso, que no logro identificar en dónde demonios estoy. De todas maneras, mi vista clavada en el techo de color amarillo no ayuda mucho que digamos.
Intento levantarme, pero me cuesta demasiado. Siento como si estuviese en la cámara de gravedad, y la verdad no recuerdo el porqué.
¿Qué demonios pasó?
Inspeccionando un poco la habitación, veo la espalda de mi padre en la sala.
¿Qué está haciendo allí?
"¿Dónde está Son Pan?"
Maldita sea. Ahora lo recuerdo.
"Dinos"
Esos hombres. Su llegada. Buscaban a Pan.
"¿Qué quieren?"
"¿Dónde está Son Pan?"
Por un carajo ¿Qué pasó después? Solo recuerdo haberme….
—¡Trunks!
A toda carrera, mi papá se aproxima, y lo veo tomarme en brazos, pero ni siquiera lo siento tocarme.
—¡Trunks!—vuelve a zarandearme para que intente reaccionar, y por Kami, es lo que más pido en este momento.
Pan.
¿Dónde está Pan?
"Iré a casa de la abuela, regreso en la tarde"
"Sí, ve. Te espero para cenar."
Maldición.
—¡Trunks! ¡Reacciona, por un carajo!
—¿Eh?
Mi padre ha colocado su mano en mi mentón y ahora lo puedo ver que la moviliza para obligarme a masticar la semilla para tragarla.
A pocos segundos de haberla comido, sentí que mis energías habían sido restauradas por completo.
Me levanté en ese momento del suelo, y mi padre me puso al tanto de la situación.
—¿Y Pan?
—Está con tu madre en este momento, así que sirve de algo, y sal a pelear.
Asintiendo con la cabeza, salí.
Me siento una mierda ¿Cómo es posible que un par de hojalatas me ganaran con un simple golpe?
Es increíble. Maldita sea. Y para el colmo de todos los males, mi padre tuvo que curarme.
No tendría vergüenza si los oponente hubiesen tenido más fuerza que yo, pero no, me habían derrotado un par de inútiles, y todo por haber bajado la guardia por unos cuantos segundos.
—Vaya ¿Más saiyajins?
Lo que dijo mi oponente, me hizo hervir la sangre en la venas. No esperé más para lanzarme en ese instante en contra de él.
Debía recuperar mi dignidad.
POV DE BULMA.
—¿Qué se sabe?—lanzó la pregunta el líder de división.
—Se están enfrentando contra los amigos de Son Goku. A decir verdad, no sabíamos que serían tantos.
—¿Estamos ganando?
—Ah…
—¡Pregunté si estábamos ganando!
—No, señor—apenas dijo eso, mi corazón se tranquilizó un poco. Los muchachos no tardarían mucho en venir por nosotras. Pero también, nuestra seguridad no estaba garantizada, en especial porque, si ellos estaban hablando, justo ahora, solo podía significar una cosa:
Nada de eso saldría de estas paredes, porque no habría que dejar testigos.
—Date prisa, Goku—murmuró Milk mientras sus dedos peinaban el cabello de Pan, yacida ya inconsciente en el suelo, mientras su cabeza reposaba en el regazo de Milk.
Después de dejarla inconsciente, nos dijeron que la recogiéramos del piso, pero poco habíamos podido hacer por ella, no pudimos cargarla hasta el sofá, así que ahora, un simple suéter de Milk le servía de apoyo a su espalda.
—Por favor, Goku—Volvió a murmurar Milk, y solo quería que mi amigo viniera.
Si bien es cierto, Pan, a pesar de estar inconsciente, estaba bien, eso no quitaba el hecho de que en cualquier momento, esos malditos androides la atacaran cuando aún estaba indefensa, eso era lo que tanto Milk como yo más temíamos. El que ellos pudieran matarla, y nosotros no pudiésemos hacer nada—¿Por qué demonios no viene? Es su nieta, por el amor de Kamisama.
—Tranquila—intenté calmarla—, Goku vendrá. Él vendrá.
—Lo sé, Bulma. Mi Goku vendrá, pero ¿Cuándo? Necesitamos sacar a Pan de aquí.
—¡Lo sé, Milk!—Yo misma me había sorprendido al perder los nervios de esa manera—. Pero ahora, servirle de sostén a Pan es lo único que podemos hacer. Al igual que tú, yo también estoy preocupada por Pan, pero al menor intento de huir nos asesinarán.
—¿Crees que no lo sé?—inquirió con el cejo fruncido. Era increíble decir que a pesar de las condiciones en las que nos encontrábamos, estuviésemos peleando—. Es por eso precisamente que estoy preocupada, si a ellos se les da la gana de matarnos, lo harán. Por mí… no temo, pero la que me preocupa es Pan, y la nena que lleva.
—Sí, pero también, así quisiésemos huir, no podremos, no podemos cargar con Pan, y pretender huir, nos matarán antes de llegar a la salida.
—Goku.
—Sch ¡Malditos sean!—declaró furibundo el líder, estampando su mano contra la superficie de la mesa—. Envía más ¡Ahora!
—¡Sí!
Tal como llegó, el subordinado, salió corriendo de la habitación.
Ahora solo nosotros tres, con el androide 34, dándonos la espalda, con las manos cruzadas detrás de ella, llenábamos la habitación.
—¿Creen en el destino?
Al escuchar esa pregunta, tanto Milk como yo nos sorprendimos demasiado ¿Qué clase de pregunta era esa? ¿Qué podía pasar si la contestábamos mal?
—Hablen.
Las dos nos miramos fijamente por minutos que parecían interminables. Después de considerarlo silenciosamente, sabía lo que tenía que responder.
—Sí. De no haber sido así, no estaríamos aquí.
—Respuesta simple, pero…—Pausó antes de proceder a caminar por la sala— ¿No es mejor considerar que todo es una serie de eventos desencadenados por sus propias decisiones?
¿Por qué preguntaba eso? ¿Qué ganaba con aquello?
Dejándome de esas preguntas, supe que quizá esta era una de las pocas oportunidades que tendríamos para ganar tiempo para Goku. Porque si de algo estaba segura, era de que él vendría.
Mi amigo nunca nos fallaría.
—En efecto—respondí después de un largo letargo, a mí parecer—. Pero…
—¿Pero?
—Si eso no es destino, entonces, no sé de qué realmente se trate, porque...—pausé para verificar que dos pares de ojos me miraban, me estaban prestando atención, pero especialmente Milk me decía que tuviera cuidado con lo que decía, me conocía de sobremanera como para decírmelo en una súplica silenciosa.
—Continúa.
—Porque de no haber conocido un determinado tema, no se habrían tomado las demás decisiones, es… causa-efecto. Nosotros…
—Suficiente. Es todo. Solo quería comprobar cuánto conocimiento tendrían los humanos acerca de este tema. Para nosotros que somos androides, realmente eso es irrelevante, no nos interesa, solamente que… es demasiado tentador saber… Si ustedes pudieran escapar a su destino ¿Lo harían?
—No—contestó Milk, adelantándoseme—. Nada. No cambiaríamos nada.
—¿Por qué, humana? Si supiera lo que pasará en tu futuro ¿Eso no te prepararía mejor para ello, e incluso, evitarlo?
—Preferiría no conocerlo.
—¿Por qué?—volvió a inquirir el androide, y ahora yo la que le pedía a Milk mesura para con sus palabras.
—Porque… no significaría vivir.
—Tú respiras justo ahora, estás viendo tu alrededor justo ahora—empezó—. Según la computadora, esas son funciones básicas de los organismos vivos. Ahora mismo, en tu interior, están sucediendo miles de reacciones químicas justo ahora, miles—recalcó—, solo para que tú puedas ver, mover incluso tu cuello, y responder mis preguntas justo como lo estás haciendo. Eso es vivir. Así que ¿Por qué no habrías de vivir si conocieras tu destino? Eso no cambia nada, tú conocerás lo que vivirás, y continuarás respirando aun así. Entonces ¿Por qué decir que no vivirías?
—Porque…—quise hablar, pero Milk me interrumpió.
—No me refería a algo fisiológico, sino, más bien, a algo emocional.
—Explícate—pidió él— ¿Sí sabes que de no ser por Goku, no estaría aquí, o no?
—Sí.
—¿Y?
—Aun si vaya a morir, no me arrepiento de haber conocido a mi Goku.
—Hm—bramó la máquina—. No cabe duda de que los humanos son unos imbéciles. Sch. Dejarse llevar por sus sentimentalismos, muchas veces les cuesta la vida.
Apenas terminó de decir aquellas palabras, direccionó su mano robótica hacia nosotros, con toda la intención de lanzarnos ki.
Milk y yo nos miramos brevemente, como aceptando que sería nuestro fin. Pareciere irónico, pero solo atinamos a darnos una media sonrisa. De ninguna manera moría suplicando.
La Gran Bulma Briefs no haría eso.
Había pasado por muchas cosas para venirle a suplicar a una máquina que me perdonara la vida. Milk al parecer pensaba lo mismo que yo, así que solo pudimos desafiarle, clavando nuestra mirada en él.
—Esa no es una mirada de terror.
—No—respondió Milk—, porque resulta que no queremos darte ese gusto.
Con el rabillo del ojo, pude apreciar que la mirada de Milk se dirigía a Pan, la oí tragar grueso, acarició brevemente el cabello de Pan.
Sabía lo que pasaba por su mente.
Estaba demasiado preocupada por lo que iba a pasar con Pan y su bebé. Yo también lo estaba, demasiado, pero ¿Qué podía hacer yo?
La única solución sería que Trunks y los muchachos vinieran, pero ya habían pasado cerca de quince minutos, y ni rastro de mi hijo, ni de mi esposo, y peor aún de Goku.
La mano de la máquina, de pronto, se tornó de una coloración amarillenta. Con la energía reunida en sus manos, apuntó a nosotros, y solo pude cerrar los ojos para recibir el impacto.
Este es el fin.
Tres, dos, un…
—Interesante—sorprendida abrí mis ojos, para tan solo verlo alejarse, sin hacernos el menor daño—. Los humanos… se vuelven fuertes de la nada.
Tanto Milk suspiramos aliviadas cuando lo vimos alejarse con dirección a la ventana, pero aún no estábamos seguras, aún estábamos a su merced. Si él quería, en cualquier momento nos convertiría en polvo estelar.
—Señor—el subordinado de extraño color naranja, entró apresurado, le notificó algo al oído, que no pude escuchar.
—Entonces, ten todo listo.
—Sí, señor.
—Ve. Esta noche, nos libraremos por fin de los saiyajins.
POV DE GOKU.
Un solo golpe fue suficiente para acabar con mi contrincante pero como ya lo había previsto, tres más aparecieron.
Colocándome en posición de batalla, aguardé que ellos atacaran. Pero ninguno de nosotros movía un solo músculo, tan solo nos estábamos alistando.
—Papá—dijo Goten colocándose a mi lado—. Yo te ayudo.
—Goten. Necesito que hagas algo—murmuré, casi sin vocalizar bien las palabras.
—¿Qué cosa, papá?
—Ve por Pan—murmuré.
—¿Qué?
—No siento su ki.
—¿Qué? Enseguida—dijo mi hijo antes de salir volado.
Un par de androides despegaron detrás de él, pero Vegeta logró derribarlos. Ni siquiera vi de dónde demonios salió.
—Sch ¿El cobarde tu hijo ya no va a luchar?—preguntó con los brazos cruzados sobre el pecho.
—No es eso, Vegeta.
—¿Entonces qué es?
—¿Acaso sientes el ki de Pan?
—¿Eh?—concentró su atención por breves momentos, y al fin contestó:—Sch. Esa mocosa debería estar con Bulma ¿Por qué no está con ella?
—No lo sé, Vegeta. Estoy preocupado. Su ki desapareció hace rato.
—¿Qué dices?
—Como lo oyes, creo que…
—No digas estupideces, Kakaroto.
—Entonces no sé qué más pensar, Vegeta—le dije con el cejo fruncido—. Por eso, Goten ha ido por Pan.
—Sch. ¡Eh! ¡Trunks!—le gritó a su hijo. Él estaba peleando no muy lejos de nosotros. Trunks giró brevemente hacia nosotros, mientras preguntaba qué rayos quería su padre. No pasó mucho tiempo para que tan solo quedáramos Gohan, Vegeta y yo.
POV DE TRUNKS.
A toda velocidad, volé con dirección a C.C. No tardé mucho en llegar, y la batalla había ya iniciado.
Goten ya se hallaba luchando contra los androides, mientras yo trataba de rastrear el ki de Pan, sin éxito alguno. Aunque, para la maldita suerte, no tuve que buscar mucho.
Un hombre de cabello negro, y uniforme militar salió del balcón, con Pan entre sus brazos.
—Hm. Son Goku tiene que mandar a sus mensajeros.
—Sch—Me coloqué en frente de él, con los puños fuertemente apretados—. Suéltala.
—¿Eso quieres?—me dijo riéndose de la situación. Si la soltaba, ella caería de bruces sobre el suelo.
Maldita sea.
¿Qué demonios le había hecho a Pan?
—¿O quizá preferirías negociar por estas otras dos? —Ni siquiera me dio tiempo a contestar cuando Milk-san y mi madre salían del interior de la habitación—. ¿Qué dices, hijo de Vegeta?
—Sch. Pagarán.
—¿En verdad?
POV DE BRA.
—Papá ¿Dónde está Trunks?
—Él está con tu madre ahora—contestó mi papá brevemente mientras destruía al enemigo—. Sch. Vaya que son molestos. Mientras, a lo lejos, el señor Goku se enfrentaba a los androides, yo había terminado con el grupo que había sido enviado para mí.
Manteniéndome estática en un sitio. Me concentré en sentir la energía de mi hermano, y me encontré con la novedad de que su ki se hallaba alterado, mucho a decir verdad.
—¿Lo sentiste, Bra?
—Sí, papá.
—Ve con ellos.
—¿Papá?
—Haz lo que te digo.
Sin replicar nada, volé con dirección a mi casa. Aunque, no le hallaba la gracia tampoco. De seguro, Trunks y Goten ya habrían acabado con muchos de ellos. En especial porque fuerza física no poseían, lo que vaya que sí era molestoso era la cantidad de androides que nos desafiaban.
Aceleré la velocidad, y apenas puse un pie en el jardín de la casa, supe que todos mis anteriores pronósticos eran ciertos.
Goten ya se hallaba exterminando a unos cuantos, mientras Trunks estaba peleando con un hombre enfundado en un traje de militar.
Mi ki se concentró en mi madre, hallándola en el balcón, en compañía de Milk-san, ambas siendo vigiladas por un centinela.
¿En dónde estaba Pan? Se supone que su obligación era cuidar de ellas ¿En dónde demonios estaba?
—Disculpa.
—¿Eh…—Sin darle tiempo de nada, había destruido a ese inútil androide, colocándome a sus espaldas, y arrancándole la cabeza metálica del cuello.
—Mamá ¿Estás bien?
—Bra—dijo mi madre zarandeándome—. Busca a Pan. Se la llevaron. Por favor, búscala.
—¿Qué?
—Así es, Bra—confirmó mi mayor temor, Milk-san.
Si Pan no estaba con ellas, es porque algo le pasó. Intenté localizar su ki, pero fue inútil.
—¿Qué paso con ella, mamá?
—Ese maldito la dejó inconsciente y para cuando llegó Trunks se la entregó a otro androide, y no sabemos de ella.
—Maldición. No puedo sentir su ki.
—¿En verdad no puedes, Bra?—suplicó Milk-san—. Por favor, Bra. Trata de nuevo, ella debe emitir algún tipo de energía, por más débil que sea. Por favor.
Asentí con la cabeza, y me concentré profundamente. Sin embargo, nada. Ni el rastro de ki de Pan.
¿Dónde demonios estás, Pan?
—¿Qué pasó, ya la encontraste?
—Lo siento, Milk-san. No puedo dar con ella.
—Trata, Bra. Por favor.
—Milk-san…
—Bra—la madre de Goten me miró suplicante, como si yo no supiera que esto era en verdad grave.
¿Qué pretendían para Pan?
¿Asesinarla? O quizá en todo caso, ¿Ya estaba muerta?
No.
De ninguna manera, Pan no moriría de esa manera. No pudieron haberla matado tan fácilmente, los androides no eran lo suficientemente fuertes como para hacerle eso. A no ser que…
—¿La hallaste?
—No, Milk-san.
—Por Kamisama. Es que está inconsciente ¿Cómo podemos saber en dónde está?
POV DE GOKU.
Maldita sea. Estos androides nunca se acaban, parece que mientras más acabamos con ellos, aparecen más de donde sea que salgan.
Ya llevamos destruyendo muchos, pero aun así, vienen muchos más.
—¿Sorprendidos?—preguntó uno de ellos por primera vez durante todo el encuentro. Hasta había creído que eran mudos—. La grandeza del Doctor, Gero no tiene límites, su inteligencia sobrepasa la barrera del tiempo.
—Sch. Solo digamos que hasta ahora es difícil acabar con todos ustedes.
—Hm. Son Goku. La computadora ha registrado todos tus movimientos. Sabemos todo sobre ti. Los movimientos que más utilizas, el poder que mayor se concentra en tu cuerpo. Aun así ¿Por qué no podemos ganarte?
—Quizá porque no pelean con todo lo que tienen.
—Sch. Ya verás, Son Goku. Descubriremos tu punto débil.
POV DE TRUNKS.
Una patada más y la hojalata se estrelló en el jardín trasero de mi casa. No esperé para darle oportunidad siquiera de levantarse de su sitio, y arremetí contra él con todo lo que tenía a mi disposición, lancé patadas y puños que vaya que surgieron efecto, y ahora, la hojalata, un tanto tambaleante, se volvía a colocar en posición de batalla.
—No es posible. Tú no tienes ese poder para vencerme.
—Sch. ¿Eso crees?
—Yo, he sido creado con el mejor material genético que haya habido de los mejores guerreros, y eso incluye a tu padre.
—Hm. Solo eres basura.
—Sch.
Intentó darme un puño, pero lo detuve antes de que siquiera osara levantar su brazo en mi dirección.
—Te lo dije, no eres más que basura.
—Sch. Tú no puedes ganarme.
—Pues ves—mi mano, fue más rápida que mis palabras—, que lo estoy haciendo, soy mucho más fuerte que tú, no hay comparación conmigo.
—Sch.
Disfrutaba ver a mi enemigo frustrado hasta el tuétano. Hay algo en ver a alguien, incluso si es un androide, desesperado hasta el punto de la paranoia. Lo cual, al parecer, lo incentivó aún más para atacarme con todo lo que tenía. La ronda de puños y patadas de mí parte no se hizo esperar, como tampoco las de él.
—¿Te estás burlando de mí?
—Sí.
Pretendió lanzarme un puño, pero esquivaba todos con suma facilidad.
—¿Eso es todo lo que tienes?—pregunté, y el androide frunció el cejo anormalmente. Su cara se desfiguró, producto de la ira y la frustración.
En un determinado momento, elevó su ki, el terreno empezó a levitar mientras él no dejaba de gritar para elevar al máximo su energía. Y de pronto, una patada pasó cerca de mi cabeza.
—¿Hay más basura?
—¿Ah? ¿Qué es lo que…
Un golpe en el estómago, y luego otro en la cara lo hicieron alejarse de mí. Concentró aún más su energía, me lanzó varias patadas con dirección a la cara, pero como antes, logré esquivarlas todas.
—¡No me provoques!—soltó ya sacado de quicio, se alejó un poco, y entonces lanzó un Garlic-Gun. Cómo si no supiera que hacer con él.
Esperé en ataque, y justo a tiempo, lo lancé lejos de mi campo.
—Si sobreviví a mi padre. Hm, tú no eres nadie.
—Eres un miserable ¡Toma esto!—se elevó por los aires para concentrar sus energías en las palmas de sus manos para crear un Kame hame ha, que evidentemente me lanzó de lleno. Sin mover un músculo en mi cuerpo, concentré lo máximo que tenía para devolvérsela con creces. Había aprendido mucho en el tiempo que había entrenado con Pan como para saber cómo detener un ataque así.
—¡Tómala tú!
El impacto le di de lleno, arrancándole con aquello, el brazo y la pierna izquierda. Pero como ya lo supuse, el cuerpo de ese infeliz se regeneró. Algo como solía hacerlo el señor Piccolo, pero, había cometido un enorme error.
—¡No te burles!—pretendió atacarme, pero un solo puño en el estómago fue suficiente para que se arrodillara en frente de mí, vomitando el contenido que había tenido. Un par de androides, y entonces recordé al enemigo Cell.
Era idéntico a cómo me habían contado que era. De seguir así, yo ya había obtenido la victoria.
—Gusano ¡Pelea!—coloqué mi pie en su cabeza, estampándola en el suelo innumerables veces—. Eres un aburrido.
POV DE GOKU.
—¡Goten!—apenas si puse un pie en el suelo, me enfoqué en la pelea que Trunks llevaba a cabo.
—Papá. Pronto acabará.
—Sí. Trunks está dando una buena batalla ¿Encontraste a Pan?
—Tanto Bra como yo hemos tratado de dar con ella, pero no hemos podido.
—¿Cómo es eso posible?—preguntó Vegeta a nuestras espaldas—. ¿Qué acaso no sabes hacerlo, niñato?
—No es eso, señor Vegeta—pretendió defenderse mi hijo—. Pero no podemos dar con ella.
—Sch.
—Vamos a buscarla, Goten ¿Todos están acabados, Goten?
—Sí, papá.
—Dense prisa ¿Vegeta? —le pregunté, sabía que me contestaría.
—¿Qué quieres, insecto?
—¿La encontraste?
—¿Por qué supones eso, Kakaroto?
—Solo es una simple pregunta, Vegeta. Ahora, dime ¿La hallaste?
—Sí, lo hice.
POV DE TRUNKS.
—¡Acábalo, Trunks!—me gritó mi padre desde su lugar de espectador.
Al parecer, ellos ya habían terminado con todos los androides.
— ¡Termina de una vez!—también gritó mi hermana.
—Sí, ya es hora—le dije al androide—. Prepárate.
—Sch. Solo eres basura.
Nos lanzamos golpes, patadas, y ki de nuestras manos, al parecer, él también estaba jugando un poco, no me estaba demostrando su verdadero poder.
La pelea se intensificó un poco más, y ahora vaya que me estaba llevando al límite.
—Te dije que no me subestimaras.
—Hm. Solo digamos que lo estoy disfrutando.
—Hm. No soy tu diversión, niño. Pero, no te preocupes, te mandaré al infierno para que descanses, después de esto. Así que…—Realmente no supe en qué momento me dio una patada que fracturó mi brazo, pero no fue lo suficientemente fuerte como para detenerme.
POV DE PAN.
"Tú solo descansa"
—Mm ¿Qué rayos…
Abrí mis ojos e inmediatamente, me levanté de mi lugar.
La habitación estaba en penumbras, así que por medio del tacto, logré ubicarme.
Estaba en la cámara de gravedad.
Caminé un poco antes de toparme con el centro de control de la habitación e encendí las luces.
—Malditos—Sisee.
¿Cómo pudieron haberme derribado con algo tan simple?
—¡Maldición!—estampé mi mano contra el tablero.
Mira que tirarme aquí como si fuese algo inservible.
—Jamás se los permitiré.
La rabia me inundó por completo, mi orgullo había sido herido, pero me calmé inmediatamente cuando mis ojos de posaron en mi vientre abultado. Mi hija estaba antes de todo, incluso de mi orgullo de guerrera.
—Pan.
—¿Eh?
Giré sobre mis talones, y me encontré con Bra, y los muchachos, todos con huellas de batalla en sus cuerpos.
Eso significaba que había pasado mucho.
¿Cuánto desde aquello?
—Pan ¿Estás bien?—preguntó Bra, después de ponerme al tanto de la situación.
—¿Cómo está Trunks?—inquirí.
—Él está muy bien. Está peleando con el último que queda, terminará en breve.
—Ya veo. Bra ¿Y mi abuela y Bulma? ¿Cómo están ellas? ¿Están bien?
—Sí, ellas están con Goten justo ahora, están rastreando de dónde vinieron los androides. Ya sabes, tenemos que destruir los laboratorios.
—Sí, entien…
Ni bien terminaba de decir eso, cuando una nube de polvo nos cubrió. Trunks había atravesado la habitación.
—¡Trunks!—le grité en medio de la polvareda.
—¡Estoy bien!
Las luces de emergencia se encendieron en ese momento, y pude ver al androide en su máximo esplendor.
—Vaya. Hasta que despiertas, niñata.
—Hm. Agradece que no pueda matarte con mis propia manos.
—Sch. Aunque quisieras no podrías—me contestó mirándome lascivamente, menos mal no duró mucho tiempo antes de que Trunks se lanzara de lleno hacia él.
Salieron de la habitación, y ahora peleaban suspendidos.
—Son muy rápidos—comentó Bra a mis espaldas, y yo no podía estar más que de acuerdo, mis ojos se movían de lado a lado para tratar de seguirles el paso.
—Trunks está jugando—dijo mi abuelo. Hasta él se había dado cuenta.
Trunks…
Se estaba divirtiendo. No estaba explotando su máximo poder.
—Sch. Ese idiota—bramó Vegeta—. ¿Por qué no acaba en este instante con él?
—Déjalo, Vegeta—le dijo mi abuelo—. Después de todo, ha pasado mucho desde que algún enemigo nos haya atacado. De seguro Trunks está divirtiéndose.
—Hm.
—Vegeta. Goku—llamó Bulma a nuestras espaldas. Apenas sí me habían visto, ambas se lanzaron a abrazarme.
—¿Qué quieres, Bulma?
—Vegeta. Ya rastree de dónde vinieron.
—Dime.
—Es al sur de la capital, en dirección a las montañas Shient. Vayan y terminen con aquel laboratorio. Gohan y Goten ya partieron.
—Sí—dijo mi abuelo Goku antes de colocar una mano sobre mi hombro—. Regresamos enseguida.
—Sí, abuelo.
—Vegeta—dijo mi abuelo, y salió volando por los cielos.
—Hm—contestó el mencionado, con su usual postura de brazos cruzados. Levitó por el cielo unos cuantos minutos antes de gritarle a Trunks: — ¡Eh! ¡Trunks! ¡Acaba con él ahora!
Todos esperábamos eso, pero al parecer Trunks quería entrenar un poco más. De algo tenía que servirle aquel androide.
De seguro eso era justamente lo que él estaba pensando.
La batalla inició nuevamente, con nosotros como espectadores. Aunque, sabía que pronto terminaría.
El androide se arrodilló delante de Trunks. La batalla estaba terminándose. Trunks había ganado.
Inevitablemente sonreí orgullosa. Trunks se había lucido. El tiempo que habíamos tenido de vacaciones, en las cuales entrenamos, le habían servido. El haberlo prácticamente obligado para que entrenara, vaya que había tenido efectos demasiado buenos para él.
—Trunks…—se me escapó de los labios.
Estoy orgullosa de ti, Trunks.
Muy orgullosa.
—¿Algo más que decir antes de que te mate? —preguntó Trunks con la bola de energía en sus manos.
—Esto no puede estar pasando—comentó frustrado el androide—. No eres nadie para humillarme de esta manera—estampó su puño contra el suelo—. Debes, pagar esta humillación. La pagarás muy caro, hijo de Vegeta.
—No lo creo—comentó mi arrogante esposo. Lo sabía, él se había divertido—. Ahora, desapare…
—¡Pagarás caro!
—¿Q-qué?
En un instante, el androide desapareció de nuestra vista.
—¿Dónde demonios está?—preguntó Trunks, mientras sus ojos los buscaban incesantemente.
—No tengo ide…
—¿Me extrañaste, niñata?—esa voz, gélida y con toda la sorna del mundo se colocó a mis espaldas.
—Sch… ¿Cómo es que…—yo misma me sorprendía de lo rápido que había aprendido a hacer la teletransportación, fue tan veloz, que apenas sí lo pude verme sonreírme maquiavélicamente.
Adiós. Vocalizó, y un calor extraordinario se extendió por todo mi cuerpo, seguido del dolor insoportable que sentí.
—¡Ah!—grité.
El dolor me obligó a apretar mis puños a cada lado de mi cuerpo. El tiempo se detuvo para mí, y mis ojos se volvieron brillosos, mientras un nudo horrible en la garganta, me obligó a callarme enseguida.
—¡Pan!—escuché a Trunks gritarme, pero las fuerzas literalmente me habían abandonado, instintivamente, abracé mi vientre pronunciado. Mientras mi cuerpo temblaba demasiado.
—¡Te dije que me las pagarías, hijo de Vegeta!—gritó el androide justo antes de desaparecer de mi vista.
—¡Pan!—gritó mi abuela corriendo hacia mí—. ¡Por Kami!
—¡Pan!
Sin fuerzas ya, me desplomé en el suelo, mientras solo pude ver como Bra me tomó en brazos, y allí pude ver mis propias manos manchadas de sangre.
Mi sangre.
—Pan. Resiste—dijo mientras toda su expresión se deformó— ¡Mamá!—la estaba llamando.
Mi niña. Mi nena.
Por Kami.
Mi niña.
—Yu-yunny… ah… ah… ah… ah
—Pan—apenas sí podía distinguir, pero creo que era Trunks el que estaba en frente de mí—. Nena… Pan… Resiste, por favor.
—Ah... ah… ah…—así hubiese querido no pude contestarle, me estaba hiperventilando, inclusive ya no podía respirar bien, me costaba demasiado y comencé a ahogarme, mi cuerpo ya no me pertenecía, y todo se estaba adentrando en la oscuridad.
Era innegable. Estaba agonizando.
—¡Pan! ¡Por Kami! ¡Hija!
—Ah… ah… ah… Yu-yunny…
—Pan, resiste ¡Resiste, Pan!
Yunny, mi niña.
Mi Yunny.
¿Qué tal te ha parecido la historia?
Espero que te haya gustado.
Déjame conocer tu opinión en la caja de comentarios. Siempre leo tus comentarios, y en la medida de lo posible, trato de contestarlos.
Un saludo.
Odette Kaidens Zeng.
