Narra Edward
El tiempo transcurría de manera extraña, algunas veces pensé que esto de mi existencia tendría algo que ver con el destino y cosas así. Cada día esa afirmación se iba acentuando. Luego de que me reconciliara con Carlisle, y que volviéramos a vivir todos juntos, les comente de lo que me había sucedido. El estar en ese lugar, en ver a Bella, poder conversar con ella y todo más ínfimo detalle que les pudiera brindar, excepto tal vez lo de besarnos, eso lo guardaba para mi. Era extraño pero parecía tan real. Carlisle quedo estupefacto, jamás, en toda su existencia había presenciado algo así u oído hablar de algo semejante.
Desde ese día no me ha vuelto a suceder algo parecido (aunque que no daría porque ocurriera), deseaba verla, cruzar aunque sea un hola con ella. Al parecer nuestra conversación surtió efecto, pues desde ese día, la idea del suicidio ya no esta en mis planes. Necesito encontrar respuestas. Sólo que mejor dicho, necesito volver a verla, volver a ver sus hermosos ojos chocolates. Escuchar su voz. Aunque sea un instante.
Hoy tenia planeado, como todas las noches, ya que era mi rutina, vigilar la casa Swan. Esperaba que Marie apareciera, si Bella había dicho la verdad, ella era la conexión que buscaba, la que me llevaría a la chica de mis sueños.
Alice me había preguntado mi cambio de parecer, ya que cuando decidí que no me suicidaría ella lo supo, sólo que aun no se explicaba mi cambio tan repentino.
Seguía meditando sobre lo que habíamos conversado aquella tarde, cuando sin darme cuenta ya había llegado a mi destino. Me quede en el edificio del frente de la casa, esperando. Al parecer tenían visitas.
"¿Cómo es posible que mi tía se vea tan fuerte con todo lo que ha pasado?, si algo le pasara a mi pequeña Marie, moriría"
Era la voz de una mujer, supuse que la misma mujer que vi en el cementerio. Claro que esa vez no la había observado con detenimiento. Empezando a recordar, bueno, era de estatura normal, es decir, no sobrepasaba el metro cincuenta, su pelo caía por sus hombros, era completamente liso. Aunque la pequeña Marie no lo había heredado, ella en cambio tenia rizos muy definidos, su cabello era de color negro. Sin embargo el tono de su piel era muy blanco, casi albino. Sus ojos completamente azules. Aunque esa vez en el cementerio, bueno de un momento a otro cambiaron a mi favorito chocolate. Esa niña representa un completo misterio para mí.
"La tía Renne siempre tan valiente, si algo la pasara a Kris o a Marie… no, mejor ni pensarlo."
Deje de escuchar lo que pasaba en la casa y me concentre en las estrellas, pensaba en mi Bella. Sea donde estuviera ¿me vería?, ¿se preocuparía de mi?...sin embargo la pregunta que no me atrevía a formular era ¿Quién será el idiota que encontró ese lugar para ella? Y como si eso no fuera poco, lo que empeoraba todo era que a ella le fascinaba. ¿Cómo era posible que sintiera celos de una muerta?
Quite esas ideas de mi cabeza cuando oí que se habría la puerta de la casa Swan, se estaban despidiendo. Al parecer la cena había terminado. Estaba observando atentamente a la pequeña Marie, la niña miraba hacia todos lados, como si estuviera buscando algo. Sólo que no podía leer lo que pensaba, esto realmente estaba tomando matices insospechados, luego clavo la vista en mi, sin embargo era imposible que me viera, ya que estaba a unos veinte metros de altura, y para la vista de un ser humano cualquiera, la noche estaba oscura. Su madre la sostenía de la mano y se disponía a despedirse de Renne, ella me sonrió y me hizo señas con la mano izquierda, en la cual llevaba tomada una muñeca. Yo le sonreí, habían sucedido tantas cosas extrañas este ultimo tiempo que el shock, o debo decir el asombro se me paso bastante rápido.
Se que era la pequeña la que me saludaba ¿Cómo? Porque el color de sus ojos seguía siendo de ese tono azul característico de ella. Me sonrió y se giro al momento que su madre la tomaba en brazos.
Los seguí para saber donde estaba la ubicación exacta de la casa de Marie, luego de unos minutos se acercaron a una pequeña casita de madera, color tabaco, que tenia ante jardín. Era de dos pisos, bastante grande para una familia que solo contaba con tres integrantes.
Me senté a esperar, no tenia planeado nada en especial, pero me gustaría vigilar el sueño de la pequeña, no se que me motivaba, llámenlo sexto sentido o lo que sea.
En fin esa noche fue tranquila. Estuve 6 horas como estatua, si así se le puede llamar, aunque mejor dicho parecía una gárgola. Tenia planeado acercarme a la pequeña, solo que aun no veía la mejor manera de hacerlo. Tendría que hablarlo con Alice.
Me devolvía a mi casa, donde me esperaban, supuse. Fue entonces cuando la voz de una niña susurro "Edward, se que estas ahí". Me hele por completo.
Baje del árbol donde me encontraba y me asome a la ventana de la habitación de la pequeña Marie. Al mirar por ella, vi algo que no me esperaba. Siempre he tenido la opinión de esperar lo inesperado, pero esto era pasarse de la raya.
