Es ahora o nunca

Parte 3

Disclaimer: Esto es ridículo… ¡Inuyasha no me pertenece y ya dejen de preguntar! De acuerdo calma chica…

Entonces, ¿Quién habrá logrado acertar con la pregunta del millón? Yo se quien si lo hizo aunque no se lo dije en el momento lo diré ahora… casi cof todos cof cof… Si lo se, esta vez les recompensaré todo lo malo que hice. Sé que soy una maldita por dejarlo en lo mejor, pero ya saben como es el business.

No los detendré más. Lo siento mucho por la demora.

Lean y Enjoy!


—Creo que en tu posición puedes pensar mejor muchas cosas, no puedes actuar a la ligera. —Expresó Eri con su tono psicoterapéutico.

—Yo creo que ella debería de hacer lo que su corazón le indica, aunque ese chico no lo sepa aprovechar. —Contra ataco Ayumi.

—Kami sama… tranquila Kagome, respira… todo estará bien. ¡Solo espero que no se le ocurra salir!—pensó aterrada Kagome al imaginarse un sinfín de cosas que podían suceder.

—Esta bien chicas, ya bájenle el humo al asunto. Necesitamos saber algunas cosas. —Dijo pícaramente Yuka viendo como Kagome inmediatamente se ponía tan roja como la braga que seguramente ese día se había puesta Yuka.

— ¡Si, si, si! Necesitamos algunos detalles braguitas caliente…—

— ¡Chicas! No hablare de nada de eso con ustedes, yo solo ah…ah…— Kagome estaba mas atemorizada al sentir que la mano se había deslizado un poco mas arriba de sus piernas yendo hacia la rodilla ya que ella estaba sentada de espaldas a la cama y por lógica la persona que estaba debajo de la cama tenia total acceso a la parte de atrás de Kagome y nadie lo podría descubrir.

— ¿Qué sucede Kagome? ¿Te sientes mal? – Pregunto muy preocupada Ayumi.

—No, no es nada. Solo es que de pronto me vienen unos dolores extraños. Aun no se porque son pero no le pongan mente. — Kagome tan solo esperaba que esto no pasara a mas que el la asustara con ciertos toques.

Si el muy desgraciado se atrevía a tocarla en serio, se encargaría de que el sufriera la desesperación que ella sufría en estos precisos instantes.

Por el contrario, Inuyasha estaba un poco molesto con las amigas de Kagome. ¿Cómo se atrevían a decirle que el no fuera suficiente? Y también creía el que ella tenia culpa al no ponerle un alto, además ella dijo que no tardaría mucho y según el tiempo del Hanyô. Había tardado demasiado.

—Vaya Kagome… has estado muy mal últimamente. Aunque eso no te baja el hormigueo ¿no?—

—Chicas, por favor yo ¡AH!...—Kagome al instante de su grito-gemido se tapo la boca y se toco el vientre. El idiota de Inuyasha había pasado una de sus garras por encima de su braga todavía un poco mojada.

— ¿Qué te pasa Kagome te sientes mal? ¿Quieres que llamemos a un doctor?—dijo Ayumi muy asustada después de escucharla.

—No chicas estoy bien. —

—Pero estas algo roja. —contra ataco Ayumi.

—No te preocupes Ayumi, si ella dice que esta bien por algo será. —

—Esta bien. Kagome ahora cuéntanos. ¿Qué se siente tener ese pedazo de carne en tu poder?—

— ¡¿Que?!—Grito sumamente sonrojada la azabache por semejante atrevimiento.

— ¡Si! Yo quisiera ser computadora para verificar su sistema…—Dijo Yuka muy coqueta.

— Lástima que no sea fin de año para comerme ese pavito…— susurro Eri muy encantada con la idea.

— ¡Por Kami chicas! ¿No conocía ese lado tan oscuro de u..uste..des?—dio un pequeño gemido al sentir como el dedo de Inuyasha pasaba lentamente por el perineo de la chica y oprimía un poco el área cerca de los labios menores femeninos.

—Vaya si que te afecta recordar el momento ¿no?—

—No es eso chicas solo es que me duele un poco la cabeza… Creo que es mejor que hablemos otro día. — Kagome se sentía en la gran obligación de salir de inmediato de esa situación.

El sentimiento de placer que ella sentía cuando los dedos del Hanyô pasaban por lugares estratégicos para lograrle un orgasmo estaban empezando a realmente darle un serio dolor de cabeza.

—A mi me parece que no te gusta que hablemos de tu hombre. Claro que a nadie le gusta que coqueteen con la persona que amas. —menciono Ayumi.

Inuyasha estaba ya algo harto de la "platica" que se tenían. Así que pondría las cosas un poco más calientes, bueno más que todo para Kagome.

Poniendo en práctica lo que pensó empezó a mover un poco mas su dedo y para añadirle emoción empezó a usar mas de un dedo. Moviendo suavemente su mano logro hacer que su mano pudiera caber en todo el espacio libre que quedaba entre el suelo y el centro femenino de la chica.

—Diablos Kagome estas tan mojada…— Susurro lo mas bajo que pudo el Hanyô. La pequeña travesura que él estaba haciendo estaba empezando ha afectarle a él. Claro que el al sentirse mas excitado empezó a ponerle mas empeño al trabajo.

—No puedo imaginarme lo que ese chico te ha de haber hecho para que te pongas así, es como lo que dijo Yuka el otro día. Contigo me vuelvo computadora, porque me enciendo con un solo toque. —Dijo Eri tratando de igualar la voz de Yuka y aumentando el tono.

Kagome ya no ponía atención a nada, simplemente la inundo el placer que sentía a causa de la mano de Inuyasha. El ya no se limitaba a tocar y masajear; si no que ahora hizo un pequeño orificio en la braga de la chica que por simple "casualidad" dio a dar con la dulce entrada de ella.

Termina con esto ya Kagome…— pensó Inuyasha frotando su dedo en la entrada de ella.

—Uh…— susurro casi inaudible la azabache mientras que empezaba a mover levemente sus caderas con el ritmo que llevaba Inuyasha con su sensual toque.

—Entonces Kag, ¿Cómo fue? Por lo que vimos no fue nada aburrido…—

Estaba harta de preguntas. ¡Solo quería que se fueran para que pudiera disfrutar de lo que se estaba perdiendo!

Era hora de ponerle fin.

—Chicas, creo que no me siento bien…— Dramatizo la chica poniendo su mano en su vientre simulando algún tipo de ataque de Youkais ahí adentro.

—No es cierto. Solo quieres que… ¡Ah!—Grito asustada Yuka al creer que Kagome casi le dejo ir el desayuno encima. Así es, la "santita" había hecho un pequeño gesto de nauseas para que "quisieran" irse.

—Chicas creo que es mejor que dejemos a Kagome, no se ve muy bien.—Dijo Ayumi muy comprensiva por el asunto.

Kagome saludaba levemente con su mano derecha desde la ventana de su habitación a sus no tan queridas amigas. Mientras que el si muy querido Hanyô se encontraba recostado sobre la cama rosa de la chica.

—Sabes Inuyasha, no debiste haber hecho eso. Eso fue muy atrevido de tu parte. —

— ¿Pero de que diablos te enojas si te gusto mentirosa?— Dijo esto muy tranquilo el chico sabiendo que iba a provocar un sensual sonrojo en ella.

— ¡No es cierto! Lo que pasa es que yo…—

—Espera. ¿De quien es esa voz?—

Kagome… ¿Estas ahí?— Susurro muy bajo una voz claramente masculina.

Al Inuyasha darse cuenta que era el estúpido humano, volteo su mirada de nuevo a Kagome quien lo miraba desconcertada. En ese momento sintió su sangre arder y formularse miles de preguntas en la cabeza. Una de ellas en especial era ¿Por qué ese idiota la buscaba a escondidas en su cuarto?

Kagome al intentar entender un poco la situación solamente opto por acercarse sigilosamente hacia Inuyasha e intentar aclara algunas cosas.

—Inuyasha… no es lo que parece. No sé que hace el aquí. Yo nunca te mentiría. ¿Me crees verdad?—

El chico solo miraba fijamente a Kagome con ese mirada que conocía tanto y que le hacia tener miedo al mismo tiempo. Sabia lo que pensaba y según sus experiencias tenia tres opciones. La primera era calmar a Inuyasha cosa que es imposible. La Segunda seria suicidarse en el momento, para eso tendría que saltar por la ventana cosa que también no podía porque ahí esta Hôjô y como no tenia ningún voluntario para su muerte entonces no tenia de otra. La tercera y última opción seria hacer que Hôjô se fuera por las buenas.

—Quítate. —Le dijo cortante y fríamente Inuyasha a Kagome quien estaba de frente a él.

— ¿Sabes que? Me contaron que eres bueno para jugar a las escondidas, comencemos entonces: escóndete antes de que yo cuente hasta diez. ¿Si?—

—Si todavía no aprendes a superar tus problemas; propinarte una patada en el culo será la única forma de ayudarte a seguir adelante. —Susurró fríamente Inuyasha por el comentario estúpido de la azabache.

Kagome solo se quedo estupefacta, ¿en serio él le había dicho eso?

—Definitivamente los que creen en la rencarnación son los más pendejamente masoquistas, yo con una vida de mierda ¡ya tengo suficiente!—Grito furioso Inuyasha caminando directamente hacia donde Kagome que le obstruía su objetivo. La estúpida ventana.

—No Inuyasha… Por favor tranquilízate. Tienes que creerme y dejar la locura a un lado. —Expresó la chica con voz tan dulce que pudo haber matado al pastel de chocolate de Hershey's blanco pero por obvias razones Inuyasha logro llegar hasta la ventana.

Hôjô por el otro lado quedo sorprendido al ver que la persona que se asomaba por la ventana no era su querida amiga.

— ¿Qué haces tu en la habitación de Kagome?—Le dijo Hôjô a Inuyasha, era de esperarse que el humano sintiera algo de miedo por Inuyasha aunque el realmente no sabia con exactitud de lo que él es capaz.

— ¿Tu que crees idiota?—Expresó Inuyasha recostándose sobre un costado de la ventana con su cara de superioridad. Su famosa sonrisa de lado endemoniadamente sexy esta vez a Kagome no le provoco lo que normalmente siente.

¿Era su imaginación o Inuyasha le estaba insinuando a Hôjô lo que hace unos minutos ellos hicieron?

— ¡Estas loco! Kagome nunca permitiría que eso sucediera. —Kagome se enterneció por el comentario de Hôjô, de la manera que la estaba defendiendo aunque no fuera cierto le daban unas ganas horribles de agarrar a patadas a Inuyasha.

— Yo no sufro de locura niñito, la disfruto a cada segundo. —Vaya la azabache ya tenia comprobado que el peli plateado no era bueno discutiendo con personas de su época. Estaba empezando a sentir pena por el humano.

— ¿y que vas hacer? ¿Golpearme? Esa es tu única solución a todo. ¿Por qué mejor no piensas en solucionar las cosas y tratar de una buena forma a Kagome? El que golpees a la gente no soluciona tu problema. —

— ¿Que los golpes no arreglan nada? Qué bueno, la idea es dejarte la cara sin remedio. —Farfullo fríamente ya planeando como le sacara la piel con los dientes.

— ¿Sabes una cosa? El helado de la vida puede venir con una bola de chocolate, una de mantecado y con seguridad, también con una bola de imbéciles. Probablemente tu estés en esa lista. No puedo creer que ella te prefiera a ti que a cualquier hombre saludable mentalmente hablando. —

—Me gustaría probar qué tan inteligente eres, lástima que por encima se te note que solo dejas sabor a mierda. —Dijo esto ultimo con toda la arrogancia que Inuyasha podía escupir.

Esa fue la piedrita que desato el derrumbe. Kagome estaba que moría de la vergüenza y sabía que si se metía en ese problema saldría muy mal parada, además que Inuyasha se enojaría con ella. Era hora de buscar como que Inuyasha perdiera el interés en eso y solo conocía dos cosas que podía funcionar. El caso era que solo una tenía a la mano.

— Es tan divertido saber que aquellos que te desean lo peor, tiene que soportar que te ocurra lo mejor en esta vida. ¿Cómo Kagome no lo crees?—Sonrió maléficamente ante esa ultima pregunta. Sabía que ese era su punto débil y para no golpearlo hasta matarlo prefería mantener una plática de lo más educada.

— ¡Espero que cuando te mueras haya suficiente espacio para tu ego en el ataúd, para que también se pudra contigo!—Grito exaltado al decirle eso. Él podía jugar con lo que fuera pero Kagome era una santa y no se podía tocar.

—Escúchame inepto, cuando quiera tu opinión te vas a dar cuenta porque voy a golpearte la jaula ¿De acuerdo?—

— ¡Ayuda al medio ambiente: Con tanta basura acumulada en tu cerebro lo mejor que puedes hacer, es reciclarlo! ¡Por un mejor planeta sin basura mental!—

Kagome empezó rápidamente a buscar sus mejores prendas de ropa interior. Si, así como lo leen Kagome va a seducir a Inuyasha para que busque "entretenimiento" en otros lugares. Ella intentaba evitar escuchar los insultos que se lanzaban. No obstante tenía que admitir que tenían un buen repertorio.

Luego de unos cuantos segundos de búsqueda encontró un conjunto de ropa intima que no era tan sexy por así decirlo pero si le agregaba accesorios sabia que llamaría la atención del chico. Ella no era del tipo de mujer que hacia eso, sin embargo no sabia porque jodido iba a intentar tapar el sol con un dedo, ambos se deseaban y ya lo habían hecho. No había nada de malo ¿o si?

Lo que ella logro al final era un brassier blanco con pequeños dibujitos de color rojo y rosa que hacia juego con su braga de la misma tonalidad. Le agrego unas medias que le llegaban a la mitad de sus muslos color rosa, se miraban muy tiernos pero tenían su pizca de sensualidad cosa que rogaba a Kami sama que funcionara.

—Escúchame bien cara de murciélago afeitado ni se te ocurra volver a pasar por aquí si no quieres que te enseñe lo que significa la palabra tortura. ¿Me entendiste?—Rugió enfadado hasta los colmillos.

— ¡Tú no eres nadie para decirme eso!—

—Respira, tranquila. Todo saldrá bien. —Kagome ya se estaba empezando a auto animar. Era el momento, no podía dejar que la situación avanzara. Claro que tenía en cuenta que lo que iba hacer no era la forma más convencional que existe para calmar a Inuyasha.

—Ja ja ja se te cayó la cara de vergüenza, lástima que la de pendejo aún te quedó puesta niñito. Ya deberías irte me estas colmando mi paciencia, si no te vas en 5 segundo juro que te matare de la forma más lenta y dolorosa. Si se te vuelve a ocurrir…— Se callo rápidamente al escuchar la voz de Kagome y sentir al instante la sensación de adrenalina y sexo.

—Inuyasha…— Estaba totalmente asustada. Si bien ellos ya habían tomado ese paso no quitaba que solo había sido una vez, ella no era ninguna experta pero además de la situación en la que se encontraba era una muy buena excusa para hacer algo que siempre quiso con el.

—Kagome pero que…— Inuyasha estaba sin palabras. Nunca creyó que ella haría algo así, era algo sin precedentes. Se miraba de una forma tan angelical pero al mismo tiempo con un deje de travesura. En tan solo un instante ella logro que él se excitara de sobre manera haciendo que su ropa no tuviera espacio suficiente para dejar tranquilo a su miembro endurecido.

No había necesidad de palabras, simplemente él se acercó lentamente a ella quedando cara a cara. Inuyasha no estaba seguro del porque ella había hecho eso, pero el creía que era necesario poner algunas cosas en claro. Como por ejemplo que lo que había pasado hace un rato no había sido por placer carnal. Él la amaba y no sabía por que la tonta no se había dado cuenta.

El levanto su mano hasta dejarla cerca de su cabello, pasaron un par de segundos para que el dejara caer su mano suavemente por su cabello sedoso. Luego con la yema de sus dedos trazo miles de líneas imaginarias por todo su rostro. Sintiendo cada rasgo de su cara y sin dejar ni un solo instante de verla directamente a sus ojos. Nunca en su vida le había sido relevante ver profundamente a alguien a los ojos, pero ahora comprendía por qué nunca lo hizo.

Era algo sin igual. Ellos estaban totalmente excitados y ambos lo sabían por como cada toque sentía que ardía el contacto, pero eso solo hacia mas delicioso el juego preliminar.

Kagome ya se estaba frustrando al no ver que el tenia intensiones de besarla. Solamente esperaba que el no estuviera haciendo eso simplemente para darle vueltas al asunto y luego decirle que no de una manera dulce. Si sucedía eso Kagome se declaraba oficialmente muerta.

No obstante, Inuyasha se moría por arrancarle la ropa y hacerla suya, pero no podía hacer eso. El la quería y esta vez haría las cosas bien, le demostraría que él la amaba y le haría el amor de una manera que nunca podrá olvidar.

Kagome situó sus manos en el pecho masculino. Si él no estaba dispuesto a no dar el primer paso estaba empezando a creer que ella lo iba a tener que dar. Lentamente acercaba su cuerpo al cuerpo masculino. Inuyasha noto el movimiento hecho y como un libro abierto logro leer lo que por la cabeza de la azabache se estaba formulando. Así que para no crear ilusiones falsas el empezó a acercar sus labios a los de ella.

Mirándolos fijamente y deleitándose por el momento que ella dulcemente creo. Kagome sentía que se derretía como si fuera azúcar en una lluvia, la manera en como la tocaba y como la miraba así que quisiera tirársele encima y violarlo ahí mismo.

Kami sama, era el hombre mas sexy que había tenido tan cerca. Tanto tiempo esperando por esto y el hacia que todo fuera mas deliciosamente lento.

Cuando por fin los dos amantes juntaron sus labios en un dulce y casto beso, moviendo ligeramente sus labios en un ritmo bastante lento y desesperante. Al parecer la pasión desenfrenada les gano y se besaron fervientemente.

—Te deseo tanto Kagome…— Gruño Inuyasha mientras besaba salvajemente a la chica que tocaba fuertemente la espalda varonil y gemía cada vez que el deslizaba su mano un poco mas debajo de su clavícula.

Inuyasha deslizo gradualmente el tirante del brassier rosa que le impedía ver de nuevo esos lindos y redondos senos que le hacían querer morderlos por placer, sin perder más tiempo beso la parte del seno que salía a relucir por culpa del estúpido brassier pequeño.

—Ah... Inuyasha…— se arqueo violentamente al sentir como chupaba el comienzo de su seno mientras que la mano derecha del Hanyô frotaba deliciosamente el trasero de ella estrujándolo.

La azabache se sentía abrumada en todo concepto. Ya no pensaba en nada. Solo era el Hanyô y sus manos recorriendo su cuerpo ansioso de que la hiciera suya.

De pronto Inuyasha se detuvo y miro serio a Kagome quien asusto en el acto haciéndole creer que él se había desinteresado por algo o que hacia algo mal. Todo seria su culpa.

— ¿Qué sucede?—Pregunto la azabache con un nudo en la garganta. Esto no podía estar pasando.

—Yo… yo no puedo hacer esto. Tengo que explicarte algo. No puedo hacerte esto Kagome…—

Esto no podía estar pasando.

Sencillamente no era posible.

—Yo… no puedo…—Susurro Inuyasha bajando la cabeza con una mirada adolorida y su voz quebrantada.

Continuara…


Lo se… ¡LO SE! ¡Ya basta! Sé que he tardado mucho pero tengo muchas cosas que hacer y se q también corto el cap en lo mejor. ¿Por qué creen que Inuyasha no quiere hacerlo con Kag? Mmm… a lo mejor se dio cuenta que no la ama y no quiere lastimarla. ¿Qué creen? También sé que ya hice largo esto.

Asi que perdónenme y déjenme sus comentarios sobre lo que debería pasar en el siguiente capitulo.

Nos leemos luego. Ja ne.