Les regalo el ultimo capitulo de interrogantes, a partir del próximo las cosas se explicaran por si mismas, espero me regalen su opinión, perdonen las siempre presentes faltas orográficas… Disfruten…
Capitulo 10: Mi madre y su legado.
Pues allí estaba yo en mi nuevo salón de pintura, me arriesgue a darle una impresión equivocada de mi mismo a mi jefe, pero me importo poco; no tenia interés alguno en seguir viajando a las casas de los clientes, no quería mas aventuras con muchachas adineradas y descorazonadas, no quería amor por paga. Me sentía usado y en algún momento, luego de descubrir cada punto en el cuerpo de una mujer promedio perdí el interés en esos cuerpos voluptuosos y blandos; cuerpos demasiado fáciles de controlar. Mujeres demasiado fáciles de controlar "No Sakura? Ino?" dije en mi mente. Pero supongo que mi vida sexual no ha de importarles aunque conlleve un papel importante en mi historia.
Para mis veintitrés años era alto y bien formado, tenía una voz profunda pero no demasiado grave, el cabello un poco más abajo de los hombros de un azabache azulado bastante peculiar. Era un pintor abstractista pero no era reconocido como tal sino como un retratista talentoso y nada mas, hoy doy gracias a ese titulo vacío por que fue este el que llevo a la razón de esta historia a mis manos llenas de oleo.
Recuerdo ese lunes de invierno, helaba afuera, el día anterior había consumido algo de mi blanca inspiración para calentarme. Jamás lo admitiría pero me había vuelto bastante dependiente de esa sustancia, hasta el punto en que los únicos síntomas de que la tomaba eran mareos que controlaba con facilidad, mi palidez y mis ojeras.
Ese lunes la rubia de grandes facultades había entrado, en algún momento llegue a pensar que sus senos crecían con la edad, le dedique una mueca que entendió como sonrisa y empezó una conversación rutinaria.
Uchiha-chan – me extraño su formalidad pero tenia sus razones – Tienes 3 años trabajando en esta compañía, eres muy conocido en Konoha – soltó una especie de gruñido – como un verdadero prodigio – solté un "hmp" y continuó – quiero encargarte un trabajo que podría sacarte de esta empresa, que podría darte la oportunidad de volver a Tokio - hizo una pausa y tomo asiento.
Instintivamente comprendí que no seria otra recomendación de trabajo, y que no seria una charla breve. Le ofrecí un café que Anko me trajo amablemente y continuo con el motivo de su visita.
Sasuke, sabes por qué te elegí esa vez de entre los aspirantes a mi academia de artes?
La verdad, no, no lo se, imagino que por mi talento.
En parte muchachito – sonrió y dio un sorbo a su café – Yo conocí a tu madre Sasuke, la conocí antes de que se fuera a Tokio – la mujer aparto su vista a un punto muerto - ella fue una prodigio de la pintura, como tu, Sasuke.
Hizo una pausa demasiado larga para mi escasa paciencia, se tomó el café de un solo sorbo y volvió su vista hacia mí.
Uchiha eh? – dijo cambiando el tema de una manera demasiado irritante – Con que tu madre lo logro?
Eh?
Tu madre se fue de Konoha buscando a tu padre, Fugaku, no es así? – hice una mueca de molestia – es la misma mueca que hice yo cuando lo conocí – pero es una historia muy larga. Ese día te reconocí por tu apellido, y por tu estilo de dibujo muy parecido a las pinceladas multicolores de tu madre. Una pintora prodigiosa, amable y hermosa; y tu padre la alejo de todo eso, de eso y de sus amigos – posos sus ojos marrones sobre mi y continuo – tienes alguna idea de por que tu madre recayó en es enfermedad?
Ummm? – me sobresalte un momento – usted sabe de la enfermedad de mi madre?
Yo se muchas cosas Sasuke – suspiro – sé que tienes un hermano mayor, a él lo conocí cuando era apenas un niñito, y supe de tu nacimiento, pero nunca te conocí sino hasta que llegaste a la academia – cerró los ojos unos segundos – menos de un mes después de la muerte de Kushina – tragó seco y bajo su mirada.
Kushina? Que tengo que ver yo con esa mujer?.
Frunció el ceño y alzo un poco la voz – Esa mujer, era la mejor amiga de tu madre! – exclamo – esa mujer te puso tu nombre Sasuke… - soltó un bufido – tu madre se quedo sola cuando tu viniste a Konoha y Kushina murió, yo tuve que darle la noticia – sus ojos se oscurecieron bajo su cabello – No escuche ni un sollozo, ni una exclamación, desde ese día no supe nada mas de ella hasta que me dijeron de su delicado de salud y posteriormente de su muerte.
Y si era tan amiga de mi madre por que ni tan siquiera fue a su funeral! – grite levantándome de mi lugar.
No sabia que eras su hijo cuando te vi al lado de su ataúd con esa mirada gris – apreté los puños – le di el pésame a tu hermano pero no pude soportar ver a Mikoto allí acostada, me fui casi tan pronto como llegue.
Trague fuerte, como si me hubiera metido a la boca un puñado de piedras. Recordé ese día y mi experiencia sobrenatural o mejor dicha, extrasensorial que atribuí a mis nervios y a mi tristeza. Ese día comprendí mejor que nunca la frase "La soledad puede volverte loco".
Sasuke…
Déjame solo…
Tu madre te dejo una carta? – interrumpió antes de que continuara.
Como lo sabe?
Puedo verla? – me esquivo.
Hmp – pensé un momento – no la tengo aquí – trate de salir de lo incomodo del ambiente.
Decía algo sobre un niño?
Un escalofrió martilleo mi espina dorsal y erizo mi piel de pies a cabeza. Me revolví en mi asiento y volví a verle de frente antes de responder, esa mujer sabia a que se refería mi madre con "cuida al niño". Me trague parte de mi orgullo y conteste en un tono mas bien sombrío "Cuida al niño, decía"
Tu madre fue siempre una mujer muy inteligente, pero con demasiado corazón – en su cara se poso una sonrisa melancólica – tu madre te dejo una tarea Sasuke – se aclaró la garganta – tu madre te dejo aquello que ella no pudo tener.
Termine de decir que me dejo! – exclame dejando salir todo el aire de mis pulmones – maldición! – mi paciencia llego al limite atentando contra mi cordura.
Tu madre te dejo un niño Sasuke! – se levanto y tomo sus cosas – el hijo de Kushina, Naruto! Sabes que es un vidente? – no espero respuesta – Kushina sabia de su muerte y tu madre como buena entendedora prometió cuidar a su hijo si eso pasaba, pero no contaba con su enfermedad. En esa carta te otorga la custodia de un niño Sasuke! Es tu deber decidir! – Camino a paso decidido a la puerta – llámame – y lanzo el pedazo de madera contra su propio marco con su fuerza sobrenatural.
"Maldición Sasuke!" Me dije a mi mismo insatisfecho con la explicación de la mujer.
"Maldición sasuke"
