CAPITULO 10: TRANQUILIDAD
En los dos meses siguientes murieron un gran número de criminales. Las personas, desconcertadas, no sabían que estaba pasando pues según las autoridades, Kira, había muerto al ser arrestado. Pero la confusión no duro mucho porque al poco tiempo de empezar la purga, Sakura TV emitió un video.
En esos momentos todas las personas sintonizaban la misma cadena para enterarse de que estaba ocurriendo.
En el video aparecía un fondo negro junto a una palabra en color blanco en la que se podía leer claramente: KIRA
-Como todo el mundo a podido comprobar no he muerto-la voz salía del video totalmente distorsionada imposible de identificar- desmiento todo lo dicho por las autoridades, tanto mi arresto como mi muerte- la voz hizo una pausa- y para demostrar que sigo vivo matare al representante del gobierno que anuncio mi muerte y que ahora mismo esta dando un discurso en otro lugar de Japón-
En todas la televisiones apareció en una de las esquina un pequeño recuadro donde se podía ver al representante del gobierno hablando a unas personas reunidas junto a él.
Al instante el hombre se encogió y se llevo una mano al pecho. Inmediatamente después calló al suelo muerto con las manos puestas en el corazón.
-Seguro que eso es suficiente para ahuyentar la dudas. Ahora solo me queda decir una cosa, todos aquellos que cometan algún delito serán juzgados por mí, junto a todos los que se me opongan. Con esto quiero conseguir un mundo sin maldad, donde las personas puedan vivir tranquilas sin tener miedo hacer atracadas o asesinadas en cualquier momento por un criminal.-El video terminó y de nuevo salio la presentadora.
En este momento los seguidores de Kira están saliendo a las calles para festejar la resurrección de este. Y los que se oponen a Kira o no quieren saber nada se refugian en sus casas con la esperanza de que el gobierno haga algo.- explicó la presentadora
Tanto Misa como Mizuro estaban sentados en la mesa del salón cenando y viendo como en todas las cadenas salían millones de personas aclamando a Kira.
-El mundo se ha inclinado a mi favor-pensó Mizuro- Con el tiempo todos los países aceptaran a Kira como la ley y dejaran de intentar oponerse.
En la televisión seguía hablando la presentadora pero en ese momento paro y comenzó a comentar otra noticia.
-Noticia de ultima hora, el orfanato Wammy's House se a incendiado-empezaron a salir imágenes del edificio en llamas- las autoridades explican que el fuego fue originado por uno de los niños, también se a revelado en las autopsias que los demás inquilinos del orfanato estaban ya muertos cuando comenzó el fuego- en la pantalla salían bomberos intentando apagar el fuego con sus mangueras-no hay ningún superviviente por lo que…-la presentadora seguía hablando pero Mizuro no le presto atención y apagó el televisor.
-Ahora ya no tendremos ningún problema para cumplir el sueño de Light- dijo Mizuro dirigiéndose a Misa
-Seguro que él estaría muy contento- en la cara de ella se reflejo una mueca de tristeza
-¿Otra vez te vas a poner a llorar? Si quieres te pongo los pañales y te traigo algunas muñecas para que juegues un poco…-bromeo levantándose y llevando su plato a la cocina.
-Ja,ja… que ingenioso eres…-respondió Misa sarcásticamente.
-Anda ve a acostarte que mañana tienes que seguir juzgando criminales-Mizuro la empujo hasta que la llevo delante de la escalera que sube a los dormitorios.
-Vale, vale tranquilo que ya me voy…-respondió Misa con voz cansada mientras subía las escaleras.-Buenas Noches
-Buenas Noches- se despidió
Mizuro se fue a la cocina y puso todo en orden. Lavo los platos, recogió lo que quedaba de mesa y limpio la cocina un poco. Cuando termino se dirigió hacia la escalera pero antes de llegar, sintió un dolor profundo en el pecho.
Las piernas le fallaron y cayó de rodillas en el suelo, tosiendo. Para que Misa no lo escuchara se tapó la boca con la mano ahogando el sonido.
Se arrastro como pudo hacia el sofá del salón y se tumbo allí esperando a que se le pasara.
Dejo de toser y retiro la mano. Al separarla de la boca se fijo en que estaba llena de sangre.
-¡Joder!-susurro-menos mal que Misa y Ryuk están arriba no me gustaría que me vieran así-pensó
Cuando se sintió mejor fue al lavabo, se lavo las manos y se mojo un poco la cara. Acto seguido subió las escaleras con la fuerza que le quedaba y entró con mucho cuidado en su cuarto.
-Misa ya esta dormida- se acostó en la cama con la misma ropa que llevaba puesta- no tengo apenas fuerzas…
Se giro hacia el lado de la joven y miro su cabello rubio.
-Aun le sigue dando miedo acostarse sola-pensó
La luz de la luna se colaba por la ventana, iluminando con su pálido resplandor la cara de Misa.
Se puso boca arriba mirando al techo.
-Debo cumplir mi promesa antes de que se me acabe el tiempo- Mizuro cerro los puños.
Un incompresible murmullo lo sobresalto. Giró la cabeza y vio que Misa estaba hablando dormida, al tiempo que se agitaba a causa de un mal sueño, extendió la mano y le acaricio suavemente la rubia cabellera. El tacto de su mano pareció tranquilizarla.
Luego se puso de espalda a la joven y cerró los ojos.
-Definitivamente sigue siendo una niña pequeña- susurro con una sonrisa y se quedo dormido.
En los días siguientes todos los países fueron doblegándose a Kira. Ya nadie se le oponía. La delincuencia había bajado hasta tal punto de no haber. La gente ya no se atrevía a cometer ningún delito por mínimo que fuese, no por miedo a Kira sino por ser denunciado a este por otra persona. El mundo se iba convirtiendo en lugar de armonía y felicidad donde las personas honradas y los débiles pueden vivir libremente.
Pero la que estaba más feliz era Misa, su humor había mejorado de forma que hasta su habilidad en la cocina aumento. Ya podía cocinar casi toda la comida japonesa que quisiera, sin quemar nada. Por eso Mizuro decidió enseñarle a cocinar platos de otros países como los de España. Dado que el país natal de su padre fue España el aprendió algunas recetas de allí.
Lo primero que le quiso enseñar era, el gazpacho. Desde el principio tuvo muchos problemas porque le costaba acordarse del nombre y mas pronunciarlo.
-Se dice Gaz …pa…cho-dijo Mizuro deletreando lentamente.
-Gas…pa…yo-repitió Misa
-No es gaspayo sino gazpacho, bueno mira déjalo- cogió un cuenco de barro y se lo dio.
- Hay debes mezclar todo lo que te he traído añadiéndole el aceite, el vinagre y el agua- le explico señalándole unas cuantas hortalizas que había encima de la mesa del comedor.
-Ok, no problem- exclamó la joven echando el pimiento en el cuenco para hacerlo trizas.
-Pues yo creo que si vamos a tener muchos problemas- suspiro Mizuro viendo que le daba más golpes al cuenco que al pimiento.
Durante casi toda la tarde estuvieron metidos en la cocina. Cuando Misa se sentó en el sofá parecía haber salido de una batalla. Tenia el delantal manchado hasta abajo de tomate y demás manchas que iban hacer muy difícil de limpiar.
Comieron y limpiaron la cocina como mejor pudieron pues el cansancio que tenían apenas les dejo.
-Creo que voy a tener que enseñarte algo mas sencillo- Mizuro se tiro al sofá ocupándolo entero.
-Oye, déjame algún espacio que yo también estoy cansada- exclamó Misa mirándolo con cara de reproche
-Este sofá es para los que saben cocinar- dijo con una mirada maliciosa-
-que te lo has creído tú…- gritó Misa
Se lanzó hacia Mizuro como un león cazando a un conejo. Cayó sobre él y cogiendo un cojín empezó a golpearlo.
-Venga, defiéndete, ya que eres tan fuerte- ahora le había puesto el cojín en la cara haciendo como si lo asfixiara.
Mizuro la cogió por la cintura y se intercambiaron los puestos ahora él estaba arriba y ella abajo. Cogió un cojín y cuando se disponía a entablar combate contra ella, recibió un empujón de Misa que lo tiro del sofá.
-Al final yo me he quedado con el sofá, experto cocinero-Exclamó victoriosa alzando las manos.
-Esta vez te dejare ganar pero la siguiente no seré tan piadoso- Mizuro se dirigió hacia la salida del salón con el cojín en la mano.
Pero antes de marcharse se paro en la entrada desde donde se podía ver el sofá.
-Misa se me olvidaba, toma esto- dijo él
-¿El que?-Ella se puso de rodillas en el sofá y asomo la cara por encima del respaldo, al instante recibió el impacto de un cojín en la cara.
-Eso- Mizuro salio riendo de la sala.
Mientras en otro lugar de Kânto una joven con el pelo rubio y ojos verdes esmeralda se encontraba en una sala de color verde sentada en un sillón, rodeada de cuatro hombres.
-¿Esta todo dispuesto?- preguntó
-Si, V- dijo un hombre calvo dirigiéndose a la joven
-Bien pues entonces comencemos la operación…-la joven abrió un libro de bolsillo- busquemos a Kira…
