Canción: Miedos/ Shé

-*El fin de la diversión*-

La gente chocaba contra Sakura más y más, Tenten no había dejado de sujetarla con firmeza y eso le daba algo de seguridad aunque Karin había sido arrastrada por una horda de gente espantada hacia vaya uno a saber dónde. Tenten siguió tirando de Sakura hasta que chocaron contra un enorme guardia de seguridad que quería retener a todos los que intentaban salir hasta que la policía llegara.

—Por favor —Pidió Tenten asustada, sus ojos castaños la delataban a pesar de que su voz era fuerte y calmada. El hombre negó. Pero gracias a la suerte o al destino, Neji Hyuga que por allí estaba detuvo al corpulento hombre.

—Que pasen ellas dos… y también Hinata —Neji empujó a su prima contra las dos chicas. Neji era empleado del lugar y el guardia sólo debía obedecer aunque no le gustara—. Cuídenla. Llévenla con ustedes, la buscaré en cuanto pueda. Debo quedarme —Explicó de manera rápida mientras las empujaba para afuera con cautela y miraba a los lados aguardando entre impaciente y nervioso la llegada de los policías. Neji regresó y se cruzó de brazos en su lugar pensando mentalmente en las explicaciones que les daría a los oficiales y en todas las excusas que debía poner. La fiesta que debía ser la mejor de la última década había quedado completamente estropeada y decaída. La gente seguía corriendo haciendo mucho barullo.

Sakura y Tenten seguían trotando por la calle atestada de gente, personas que salían de la fiesta y gente que venía a buscar a familiares y amigos que estaban dentro. Hinata las seguía con timidez y nerviosismo. No las conocía más que porque trabajaban en el bar, pero así y todo Neji la había dejado bajo el cargo de esas dos jóvenes que no eran mucho mayores que ella.

—Disculpen… —Habló animándose mientras se aceraba un poco más, con pasos acelerados a las chicas que la miraron de reojo nerviosas— Si quieren puedo irme de aquí, no tienen por qué cargar conmi…

—Será mejor que nos mantengamos juntas, Hinata ¿verdad? —Ella asintió. Tenten era la que le había hablado y Sakura sabía perfectamente por qué quería mantenerla bajo su cuidado, era una perfecta excusa para acercarse al primo de Hyuga Hinata. Aunque no era momento para hacer comentarios burlescos, aun así dejó escapar una sonrisa pícara.— Si nos quedamos juntas será mejor ¿No viste por casualidad a una chica pelirroja y bonita de anteojos rectangulares?— Preguntó a la chica de largo cabello negro que la miraba con gratitud.

—¿Te refieres a la prima de Naruto—Kun?— Al mencionar el nombre del joven rubio el corazón le dio un salto. Esperaba que se encontrara bien y que hubiera podido salir del tumulto.

—Sí, Karin Uzumaki.

—Lo siento no la vi. Había mucha gente como para prestar atención a alguien en específico ¿No estaba con ustedes? —Hinata volvió a ponerse nerviosa. No sabía bien por qué razón le afectaba tanto que la prima de Naruto pudiera haber quedado dentro. Se retorció las manos impaciente.

—Estaba —Habló Sakura por primera vez, ya había recuperado el habla ahora que se encontraban a varias calles del conflicto—. Se nos perdió entre la gente cuando nos chocó un grupo. No volvimos a verla.

Siguieron caminando.

Karin estaba horrorizada, había caído despatarrada en la arena que ya no estaba ni suave ni cálida, estaba sucia, llena de pisadas, bebidas volcadas y basura y estaba muy, muy fría. Se había levantado y al hacerlo sus amigas ya no estaban allí, esperaba que hubieran podido salir pero ahora ¿Cómo salía ella? Miró a su alrededor abrazándose los brazos con miedo. No pasaría nada muy grave si la policía la agarraba para unas cuantas preguntas pero quería evitarlo a toda costa y definitivamente no quería estar cerca de un cadáver por mucho tiempo más y los paramédicos no habían podido llevarse a la chica en medio de esa conmoción. Comenzó a caminar más rápido mirando hacia los lados, no podía salir por la única salida que había que daba a la vereda y también estaba imposibilitado pasar por debajo de las cintas y correr por playa abierta ya que había enormes guardias de seguridad y patovicas impidiendo que la gente hiciera aquello. Karin comenzó a ponerse nerviosa.

Una mano firme y callosa se cerró alrededor de uno de los flacuchos brazos de la chica.

—Ven aquí, estúpida, tengo sobornado a un guarda —Eso la tomó por sorpresa, tanto por lo que había dicho aquella voz masculina tan familiar como por que jamás se habría imaginado que él sería su rescatador. Suigetsu la guio unos pocos pasos hasta el sitio en el que Hidan estaba escapando por debajo de la cinta con el guarda sobornado haciendo caso omiso, Suigetsu y Karin lo siguieron aunque unos minutos después de caminar distraídamente por la playa sin rumbo alguno lo perdieron de vista.

Temari, sus hermanos y Sai habían logrado salir del lugar con ayuda de una generosa suma de dinero, al igual que había hecho Suigetsu anteriormente. Por una vez en su vida agradecieron tener tanto dinero en su familia. Aunque Sai era de clase media y muchas veces no podía permitirse pagar determinadas cosas, la familia de sus amigos tenía mucho más dinero que él.

—¿Qué hacemos ahora? —Preguntó Sai una vez que ya habían salido. Se habían infiltrado entre un montón de personas y habían trotado por la vereda hasta alejarse lo suficiente, ya habían comenzado a oír las sirenas de la policía y aún había mucha gente en la fiesta que no podía salir de allí.

—Irnos… A casa, o a un hotel, da igual… —Temari había hablado con tono nervioso pero como siempre que se trataba de poner a sus hermanitos a salvo, decidida y madura.

—¿Qué hora es? —Preguntó el menor de los Sabaku No con su voz apaciguada y ronca mirando alrededor mientras continuaba caminando para alejarse lo más lejos posible del horrible espectáculo.

—La una de la madrugada —Respondió Sai, que extrañamente había estado muy callado y serio durante casi toda la noche.

—Tal vez todavía podamos tomar algún bus que vaya hasta casa. Cuanto más lejos del desastre mejor —Volvió a hablar el muchacho pelirrojo con los ojos verdes moviéndose de un lado a otro.

—Sí, será mejor que vayamos a una terminal de autobús y veamos si podemos tomarnos el que salga más rápido hasta el centro de Tokio —Accedió Kankuro mirando a su hermana mayor para ver si estaba de acuerdo, al ver que la rubia no reaccionaba, el castaño la tomó de un brazo y comenzó a caminar más deprisa hacia el lugar al que habían acordado ir—. Lo único que falta es que nos relacionen con la fiesta, con las drogas y papá tenga problemas. —Refunfuñó el castaño. Una de las peores cosas de ser reconocido era eso: La mala prensa.

Sakura metió la llave en el ojal de la cerradura e hizo pasar primero a su amiga y a Hinata, que las acompañaba en silencio retorciéndose las manos muy nerviosa. Después de pasar ella misma cerró la puerta con llave y se la quedó mirando como si esperara que en cualquier momento, hombres uniformados la tiren abajo para llevárselas presas a las tres. Realmente pensaba en Karin; Ino se había marchado antes del incidente y ahora estaría feliz de la vida abrazada a la cintura de un dios griego de la hermosura, pasaría con él la noche y se enteraría de todo lo ocurrido recién al despertar, cuando, llegando a la habitación de hotel que ella misma había elegido sus amigas le contarían todo… Pero Karin. Ojalá pudiera salir rápido de allí. Ojalá.

—¿Quieres que te preste algo de ropa? —Oyó que Tenten le preguntaba a Hinata y Sakura se decidió a voltear para mirarlas. Tenten se estaba quitando las hebillas y se estaba desarreglando el cabello que estaba lleno de arena y tierra— Trajimos algunas prendas, puedes bañarte si quieres y cambiarte. Y, envíale un mensaje de texto a tu primo con la dirección del hotel.

Hinata la miraba un poco aturdida. Sakura decidió ser amable con ella también. Estar en esa situación de completa intranquilidad, metida en una habitación de hotel con dos extrañas y sin saber qué había sido de sus familiares y amigos debía ser más aterrador de lo que Sakura podía imaginar.

—El baño es por aquí —Le informó. Abrió una puerta que estaba a la derecha de la puerta de entraba y salida de la habitación y le mostró un baño pequeño pero reluciente a su nueva compañera de cuarto. Hinata lo observó, era una habitación rectangular: había un retrete, al lado un lavabo y al lado una ducha pequeña de vidrio muy bonita—. Si quieres puedo prepararte el agua y Tenten te prestará ropa —Continuó Sakura.

—Como puedes ver —prosiguió Tenten, Sakura supuso que quería hablar para distraerse y no perder la calma—, hay cuatro camas, sólo ocuparemos tres…. Es decir, si Karin vuelve esta noche, así que puedes usar la cuarta. Nuestra amiga Ino fue a dormir a otro lado.

La habitación era pequeña pero muy cómoda y estaba impecablemente limpia. Para ser un hotel tres estrellas era algo precioso. Todo lo que había en la habitación era un pequeño armario con varias frazadas adentro y todo el resto del espacio libre, una televisión chiquita colgada en la pared y dos camas cuchetas muy ordenadas.

—Gracias —Asintió Hinata y se metió en el cuarto de baño sin más.

—¿Trajiste suficiente ropa? —Preguntó Sakura a Tenten que asintió.

—Sí, traje la ropa que llevaba puesta cuando vine, la que tengo ahora para la fiesta y la que me iba a poner mañana para volver. Pero puedo usar la misma que tenía de venida, total, está limpia —Se encogió de hombros y Sakura asintió.

—Espero que Karin vuelva pronto…

Cada vez que Suigetsu y Karin intentaban cruzar la calle para retirarse rápidamente de la playa sin ser vistos, divisaban a la distancia a un policía, a algún guarda o a una horda de gente que trabajaba para Konoha's Rock. Habían caminado de un lado para otro pero no había caso: parecía que la policía había enviado gente por todos lados para bloquear las salidas por cualquier calle y estarían así un largo rato.

—¿Qué hacemos? —Preguntó Karin asustada, Suigetsu la miró y luego volvió a ver en todas direcciones— En cualquier momento comenzarán a buscar más a fondo ¿O no?

—Espero que no… Vayamos hasta el muelle… Allí podremos refugiarnos de la arena y otras cosas hasta que los oficiales se vayan —Suigetsu señaló el muelle que tenían cerca. Unos enormes y altísimos troncos gruesos sostenían un precioso camino de madera que utilizaban los pescadores para pescar. Si se metían allí abajo los policías no los verían y por tanto, no los retendrían innecesariamente. Caminaron hacia allí con dificultad ya que los pies se les enterraban en la arena fría y los hacía detenerse de vez en cuando, pero así y todo llegaron rápido a su destino, aunque con las piernas muy cansadas.

Suigetsu, con fingida indiferencia se tiró en la arena y se quedó recostado debajo del muelle mirando el techo que tenía a su cabeza. Karin lo miró mucho más nerviosa que él y se abrazó los bracitos flacuchos con firmeza; comenzaba a hacer frío. Se sentó a un lado del muchacho.

—¿Crees que estaremos aquí mucho tiempo? —Susurró la joven al momento que se acomodaba los anteojos.

—Tal vez…

—Será mejor que les avise a las chicas —Tomó su celular y escribió un rápido párrafo que fue enviado directamente al grupo de WhatsApp que compartían las cuatro amigas—. Así no se preocuparán… Espero que hayan logrado salir.

—¿Por qué no estaban contigo?

—Nos perdimos. Hubo una estampida de idiotas que provocaron que nos separáramos. Pero las puertas estaban bloquea… —Se interrumpió al notar su vibrante celular rebotando contra su muslo, lo quitó del bolsillo y leyó el mensaje. Suspiró— Salieron. Están en el hotel.

—Bueno… Iré a nadar.

—¿Qué? —Karin lo miró con ojos desorbitados sin poder creer lo que el chico le decía. Su vecino estaba completamente desquiciado, eso lo sabía desde niña. Un día la había empujado de lo alto de un juego para trepar y Karin se había fracturado un brazo mientras él reía divertido, pero creía que con los años se había compuesto un poco.

—No voy a esperar aquí sin hacer nada… Voy a ir a nadar un rato.

—¡Pero está oscuro! Y si… ¿Y si te pierdes y no sabes dónde está la orilla? —Suigetsu rio.

—¿Me crees imbécil?

—Sí. La verdad que sí… —Karin ya se estaba enojando. No podía creer que en el mundo existiera gente tan inconsciente.

—Bueno… No me alejaré.

Suigetsu comenzó a caminar hasta la orilla pero Karin volvió a retenerlo con la voz.

—¡Por favor! No me dejes aquí sola… me muero de miedo —Admitió abochornada sin mirarlo a la cara, pero eso fue suficiente porque después de unos segundos de silencio Suigetsu volvió hasta donde estaba sentada Karin y se sentó a su lado dibujando en la arena con un palito que había por allí. Ninguno de los dos habló.

—Habló Karin —Anunció Tenten a Sakura que había entrado hacía sólo dos segundos al baño para ducharse. Hinata estaba secándose su largo cabello con una toalla rosada que había sacado del baño e iba vestida con una calza turquesa y una blusa azul oscuro con hombros descubiertos que se le levantaba un poco a la altura del ombligo con determinados movimientos puesto que sus pechos grandes hacían que la blusa de Tenten se tensara más de la cuenta. La joven extranjera era la única de las tres que todavía no se había quitado las prendas de la fiesta. Sakura, dentro del baño, desnuda y con la ducha encendida a sus espaldas había leído el mensaje de Karin al mismo tiempo que Tenten se lo anunciaba.

—Sí, lo leí —Le respondió metiendo un pie en el agua tibia y dejándose llevar por el placer de una buena ducha después de un día agotador. Oyó vibrar su celular nuevamente entre las toallas y las prendas limpias, pero ya estaba mojada y no se animó a volver a tocar el teléfono sino hasta haber salido de la ducha, haberse secado y haberse vestido. Era un mensaje de Ino al grupo preguntando qué había pasado y por qué sus amigas eran tan aguafiestas que se habían ido tan temprano de la fiesta. Sakura no pudo evitar sonreír y cuando estaba a punto de contestar, notó que Tenten ya lo había hecho de forma concisa y directa.

Naruto miró a ambos lados estaba sentado en el medio de dos antiguos amigos, él y la banda se habían reunido en el Hotel que habían alquilado; a un lado de la habitación de Sakura y las chicas se encontraban ellos. Bee era uno de los más espantados, y eso que siendo el adulto uno pensaría que mantendría la calma. Darui y Samui estaban sentados en una cama en absoluto silencio, tiesos como estatuas. Omoi había dejado de lloriquear pero de vez en cuando se tironeaba el albino cabello con preocupación; a su lado, Karui estaba completamente dormida, desprendiendo un olor hediondo a alcohol al que los demás ya se habían acostumbrado. Atsui estaba parado mirando fijamente el canal de noticias que todos escuchaban. Los periodistas habían sido rápidos, el encabezado de la noticia rezaba «Escándalo en la Mega Fest de Konoha's Rock. Muerte y Drogas» Naruto estaba en una cama cucheta, en la parte alta, con los pies colgando y ojeras de cansancio pero no se dormía, a su lado, se encontraban Chouji y Shikamaru, quienes los habían acompañado al salir juntos del tumulto escandalizado de gente. De fondo sonaba un tema de rap, Miedos de Shé.

—¡Ya saquen eso por favor! —Exclamó Omoi en un momento. Para sorpresa de todos Atsui apagó la televisión haciendo caso a su amigo.

—Sí… No van a dar información… ¿Ustedes creen que esta noticia nos hará más conocidos o sólo brindará infama? —Qué pregunta. Naruto no sabía qué decir, por lo que decidió seguir en silencio, sacudiendo los pies. No fue el único. La habitación estaba tan silenciosa como si no hubiera nadie, ninguno miraba a otro a los ojos, nadie miraba a nadie. Todos estaban en su propio mundo individual. Una muerte en la que se suponía iba a ser la mejor noche de sus vidas. La policía en el medio, un disturbio gigante, reporteros, periodistas, canales de televisión y periódicos involucrados ¡Qué desastre!

—Mejor voy a ver cómo está mi prima. Quiero saber si salió bien del lugar —Comentó Naruto, desperezándose en su lugar y saltando de la cucheta donde estaba. A su alrededor nadie dijo nada, parecían ocupados con muchos pensamientos a la vez. Karui soltó un gemido en sueños cuando el rubio salió de la habitación y caminó por el pasillo hasta la puerta contigua donde tocó suavemente para no perturbar a las chicas. Le sorprendió que quien abrió la puerta no fue ni su prima, ni ninguna de las amigas de ésta, sino Hinata Hyuga, vestida diferente, oliendo a jabón y con el cabello largo húmedo. Pareció decepcionarse de que fuera Naruto el responsable de los golpes en la puerta.

—¿Hinata qué haces aquí?

—¿Naruto qué haces aquí? —Preguntaron al mismo tiempo, Naruto sonrió.

Sakura que lo había visto desde dentro le hizo señas para que pasara y el rubio así lo hizo. Escudriñó la habitación con sus azules ojos brillantes y comprobó que no había nadie más a la vista, eso le llamó la atención más que el toparse con Hinata.

—¿Dónde están las demás? —Sakura sonrió intentando parecer despreocupada ante la pregunta del recién llegado.

—No te preocupes, todas salimos. Tenten está en el baño, Ino se fue a dormir a otro lado y tu prima aún no pudo llegar pero está bien, con un amigo de confianza —Sakura omitió decir que ése muchacho era amigo de confianza de Karin sólo cuando niños, y que ahora se aborrecían con la furia de mil soles. Naruto pareció aliviarse y se dirigió a Hinata, que había cerrado la puerta nuevamente a sus espaldas.

— ¿Y tú, Hina?

—Mi primo me permitió salir y me pidió que viniera con ellas, estoy aguardando su llegada— Comentó ella con su voz angelical, Naruto se estremeció un poco al oírla, no supo por qué, pero eso le incomodó. El rubio asintió pero no pudo despegar sus ojos de los aperlados de la chica que había comenzado a ruborizarse por el contacto visual.

Tocaron la puerta nuevamente y Hinata otra vez abrió, esta vez sí fue Neji quien entró, miró a los lados y se acercó a grandes pasos a Sakura, la miró a los ojos verdes y con total seriedad le dio las gracias. A Naruto todo le pareció extraño, pero se quedó allí sin decir nada, pasó la mirada a la prima del recién llegado y notó que ésta también lo veía. La chica enrojeció de golpe, por completo, como un tomate. Naruto le sonrió, tratando de sosegarla, pero ella desvió la mirada con rapidez, casi instantáneamente, como si estuviera asustada, y el rubio sólo se confundió más. Era una chica tan extraña, era bonita y divertida pero no parecía saberlo, era tímida y rara… Era diferente, me pregunto por qué.

—Gracias de verdad por cuidarla, Hinata es algo inocente y distraída, puede perderse en la calle con facilidad —Hinata no negó lo que su primo mayor acababa de decir, parecía estar de acuerdo con él.

La puerta del baño se abrió y Tenten salió de allí vestida igual a como había viajado esa mañana con las chicas, con su cabello castaño suelto y húmedo contra su espalda, sus ojos marrones no tardaron en notar que había más gente de la que debía, y tomó una expresión similar a la de Hinata cuando el joven muchacho musculoso de cabello largo y ojos plateados clavó su mirada en ella.

—Te agradezco también, Tenten, por cuidar de mi prima.

Ella se paralizó. Él había recordado su nombre, sólo habían hablado una vez pero la había recordado. Tenten recordó que debía soltar el aire y volver a inhalar y así lo hizo, después sonrió de manera tonta antes de contestar.

—No hay problema. Hinata nos cae bien.

—¿Qué sucedió allí, con la fiesta? —Fue Sakura quien interrumpió la intensa mirada que Tenten y Neji se estaban dedicando el uno al otro. El muchacho se volteó a mirar a la joven de cabellos rosados y tanto Naruto, como Tenten y Hinata prestaron atención a la respuesta del joven muchacho.

—Todavía no llegaron a nada, mi tío me dejó salir pero él está en la comisaría arreglando varias cosas. Por lo menos, parecen haber determinado que la chica muerta se drogó varias horas antes de entrar a la fiesta, por alguna mezcla que hizo después las drogas surtieron un efecto retardado y provocaron que su corazón se detuviera… Algunos chicos están detenidos en la comisaría, gente que no pudo salir a tiempo de la fiesta. Les están haciendo preguntas, espero que no los tengan mucho tiempo o no querrán regresar a una fiesta de Konoha's Rock nunca en la vida.

—Es normal que te preocupe tu empleo, pero la verdad es que estoy muy preocupada por estos jóvenes… Y ésta chica que murió… Así de un segundo al otro —Sakura estaba recién salida de un estado de shock. No podía creer que ella estuviera estudiando medicina. Vamos, Sakura, te enfrentarás a esto todo el tiempo en un futuro cercano. Sé fuerte. No era nada sencillo lidiar con la muerte.

Un celular sonaba insistentemente en una mesita de noche. La habitación estaba en penumbras, el teléfono había sonado dos veces antes pero Ino no lo había contestado, no eran sus amigas: era su madre. La rubia no quería saber nada con atender el celular, no quería tener contacto con nadie de su familia, había logrado escapar de su insoportable hermano mayor y ahora su madre la molestaba. La joven y libertina muchacha no tenía intención de ceder a la obediencia y ser amable con su mamá, no quería salir de su embelesado encuentro sexual con esa hermosa criatura que Dios había creado.

Ino se encontraba en una cama matrimonial, tendida sobre su espalda y a un lado de un precioso joven de largo cabello negro y piel pálida que dormía sin ser molestado por las vibraciones que el aparatito lanzaba contra la madera de la mesita. Ino no quería moverse, estaba abrazada por Uchiha Itachi, el chico le rodeaba la cintura desnuda con un brazo, estaba lanzado boca abajo, había quedado completamente dormido después de la noche de pasión que habían vivido y ella se había dormido con él… pero ahora su madre la molestaba. El sonido dejó de molestar, habían cortado la llamada. Ino se puso de espaldas a la mesita y observó los delicados rasgos del rostro del muchacho, era mayor que ella… No mucho mayor pero lo era, y era tan hermoso, era divino, casi perfecto. Tenía una perfecta mancha de nacimiento en la parte baja del cuello, casi llegando a su espalda, solía estar oculta por su cabello negro pero en ese momento se dejaba entrever. Ino sonrió, se preguntó si al día siguiente él le propondría volver a verse. O si se pasarían los números telefónicos. O si querría salir con ella de manera más formal.

El teléfono volvió a vibrar. Era extraño que la madre de Ino la llamara a esas horas de la madrugada, serían alrededor de las tres, hacía rato que tenía que estar durmiendo. La chica se volteó con cuidado para no despertar al adonis que dormía a su lado y contestó con sumo enfado.

—¿Qué quieres mamá? —Habló bajo, en un susurro.

—¡Ah! ¡Ino, por fin! ¡Vi las noticias, estaba tan preocupada! ¡Cuando hablé con tu hermano me dijo que no te había visto en la fiesta y me asusté aún más! ¿Estás bien mi niña? —¡Vaya! Sí que estaba alterada y eso no era normal. Ino se extrañó. Su madre era una mujer mayormente calmada, no quería decir que no se alterara nunca pero solía contenerse. Era castaña, madura, bella, sensual pero adecuada, todo un modelo a seguir y todo lo contrario a lo que Ino se sentía.

—¿Por qué no lo estaría?

—¡Ay, ya sabes cómo soy Ino! ¡Cosas así sí me preocupan! ¡Una muerta! ¡La policía! ¡¿Yo cómo iba a saber que no eras tú?! —Ino ya estaba perdida. No quiso esperar a que su madre soltara la información por pura coincidencia, decidió que era mejor ir al grano.

—¿De qué demonios hablas, mamá?

—¡De la fiesta! ¡La de Konoha's Rock o como se llame! ¡Mira que ir a morirse justo allí y arruinar tanto preparativo!

—¿Quién murió?

—¡Ino! ¡¿Dónde demonios estás?! —A Ino casi le revienta el tímpano el grito de su madre.

—Ya, mamá, no estoy enterada de nada… Fui sólo un rato a la fiesta pero volví antes porque me sentía mal; pero todo está bien, ahora cuéntame qué sabes…

La mujer narró todo lo que había visto en las noticias más la información que Deidara le había dado, Ino se mantuvo callada todo el rato, incluso después de que la mujer terminara su relato. Itachi lanzó un pequeño ronquido. La rubia se quedaría sin el número de teléfono de ese joven hermoso, sin una salida extra, sin nada de lo que había pensado… Antes que nada, estaban sus amigas.

Se levantó con sumo cuidado, se vistió apuradamente mientras le colgaba el teléfono a su madre, tomó su cartera y salió con sigilo de la habitación.