Capítulo X: Nuevos Horizontes

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Los días pasaron rápidos, el rodaje en Tokushima llegó a su fin con éxito y pudieron regresar a Tokyo.

Kyoko estaba emocionada porque, según le había dicho Yashiro-san, en dos semanas vería al director Matsumoto-san y en cuanto él le diera el visto bueno comenzaría su anuncio de cuento de hadas, "aunque la protagonista fuese la bruja" pensó ennegrecido el repentino y esplendoroso brillo que habían adquirido sus ojos.

De momento ella estaba de descanso, haciendo sólo alguna que otra entrevista, esperando el guión de lo que sería la segunda temporada de Box-R y por supuesto cumpliendo con su papel de Setsuka Heel.

— Cain, como no te levantes ya, tiraré por la ventana todos tus cigarrillos— dijo Setsu con soltura y con una mano fuera de la ventana lista para soltar el paquete de tabaco hotel abajo.

Cain sacó la cabeza de entre las mantas y la miró fijamente.

— No te atreverás— aseveró él

— Prueba— le contestó ella sacando la otra mano por la ventana y empezando extraer de la cajetilla los cigarros y a lanzarlos uno a uno hasta que sintió a su hermano detrás de ella quitarle rápidamente su diversión de las manos.

— Ves como puedes si quieres— se burló de él mientras le veía guardar las escasas tres unidades que se habían salvado— y para esto me tienes media hora llamándote. Dúchate, vístete y no me gruñas, que llegamos tarde.

Durante ese tiempo había podido observar que Tsuruga-san ya no se desviaba para nada del personaje de Cain ni de B.J., la oscuridad y agresividad eran la justa y necesaria que requería el momento pero no había vuelto a sentir esa sensación de "vacio sangrante" como lo había denominado para sí misma.

Parecía que el viaje a Tokushima y los sucesos acontecidos allí habían sido de ayuda para Tsuruga-san y sus problemas. "Me alegro mucho por ti, senpai"

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Por fin había llegado el día y estaba realmente ansiosa, ¡quería ese trabajo, realmente lo quería! Sentía que si conseguía llegar a hacer un anuncio para una marca de lujo se acercaría un poco más al pedestal donde se encontraba Tsuruga-san.

Estaba nerviosa esperando en la pequeña sala de recepción de la lujosa corporación, su manager temporal había dicho que vendría en un momento y había desparecido tras la puerta blanca delante de ella que ahora mismo se abría y le daba paso junto a un hombre de unos treinta años y aspecto elegante.

— Kyoko-chan te presento a Matsumoto Akira-san— dijo Yashiro-san

— Mucho gusto, Matsumoto-san— saludó educadamente Kyoko haciendo una elegante reverencia.

Yashiro parecía totalmente tranquilo y seguro de que todo saldría bien, así que, como siempre, hizo acopio de todo su valor e intentó mostrarse serena y segura de sí misma.

— Igualmente Kyoko-san— correspondió el hombre— He oído hablar mucho de ti últimamente, por eso quería conocerte en persona antes de empezar con el trabajo— Le dijo el hombre cordialmente— Debo decir que me encantó como actuaste en Dark Moon, Mio era…encantadora a su manera, pero cuando vi lo que iba a ser Natsu, tuve claro que no podía dejar la oportunidad de trabajar contigo.

Kyoko se ruborizó ante el comentario y le agradeció con una inclinación de cabeza propia de una geisha. Esto sorprendió y emocionó al director, al cual no le habían pasado desapercibidos los extraños buenos modales de la muchacha.

— Veo que no me equivoqué contigo, Box-R está teniendo un gran éxito en este mes y medio que lleva de retrasmisión, Natsu como personaje está despertando mucha expectación y ahora que te conozco en persona puedo ver en ti un gran aura de elegancia, y si me permites decirlo, de potencial erotismo.

Ahí tanto Kyoko como Yashiro se ruborizaron. "Oh no, esto no es lo que tenía pensado, Ren me matará. Calma, no tiene porque enterarse, Kyoko-chan no se lo contará, si tú no se lo cuentas todo estará bien" Pensaba Yashiro un poco nervioso.

— ¿Pe…Perdón? — tartamudeó todavía estupefacta, no sabía cómo sentirse, pero desde luego no se sentía alagada.

— No me malinterpretes Kyoko-chan, toda persona desprende algo, llámalo halo, presencia, aura… es eso que hace que alguien se fije en ti, es lo que despiertas en la gente. El aura que vamos a utilizar esta vez para vender Pandora, que es la joya que supongo habrás visto, es la elegancia y arrogancia de Natsu— explicó Matsumoto paseándose por la estancia.

— Pero como buena actriz que has demostrado ser, si este comercial sale bien, espero poder volver a trabajar contigo, ya que tengo varios encargos más y ninguna modelo parece estar a la altura— dejó su paseo y la miró a los ojos desde la distancia.

Sí, lo veía, el potencial que no lograba vislumbrar desde hacía mucho tiempo.

Kyoko no sabía de qué iba todo aquello, ese hombre de aspecto elegante y serio que nada más verlo le había despertado confianza y respeto, de repente le habla de erotismo y planes futuros, como si de repente el motivo de su visita de ahora, el trabajo que estaban pactando no importara… no entendía nada.

— El futuro ya se verá, Matsumoto-san— dijo Yashiro al ver a Kyoko confusa y al hombre descentrado del punto fundamental: Pandora

— Es cierto, lo siento— rió el hombre— desvarío cuando me encuentro con algo fuera de lo común— dijo mirando en dirección a Kyoko y haciéndola sentir incomoda— Por supuesto, vengan a los estudios de la empresa el lunes día veinte a las ocho, si todo va bien terminaremos esa misma mañana.

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— Kyoko-chan ¿todo bien? — preguntó Yashiro después de un largo silencio en el taxi de vuelta al LME.

— Sí— respondió ella saliendo de su ensimismamiento y dejando de mirar por la ventanilla para mirar a su manager— todo perfecto.

Aunque ella le devolvió una sonrisa armoniosa, Yashiro era experto en sonrisas perfectas falsas y por sobretodo conocía a Kyoko-chan y sabía que los comentarios del hombre la habrían descolocado, como mínimo.

— Matsumoto Akira-san es un hombre que ha vivido la mayor parte de su vida en Estados Unidos, así que a veces sus comentarios pueden resultarnos fuera de lugar a nosotros los japoneses, mientras que para él son lo más natural del mundo— explicó Yashiro mientras se recolocaba las gafas sobre el puente de la nariz.

Kyoko lo miró sorprendida, no creía que hubiese sido tan evidente.

— Es un hombre que dice las cosas tal y como las piensa, no importa si tiene que herir los sentimientos ajenos, sin embargo te puedo asegurar que no te pretendía insultar en lo más mínimo, realmente está interesado en ti.

— Mmm— asintió comprendiendo que Yashiro-san sólo trataba de animarla, tal vez se había tomado su comentario muy a pecho, después de todo los americanos tienden a ser más extrovertidos y directos.

— Por cierto ahora vas al LME ¿verdad?

— Sí, debo ver a la señorita Woods y cambiarme— respondió ella tranquilamente.

— Y luego irás con tu nii-san ¿verdad? — preguntó astuto Yashiro entrecerrando los ojos.

Kyoko, reconociendo esa mirada y viendo por donde iba el tema, se preparó para un final de recorrido de evasivas, monosílabos y giros argumentales para no tener que contestarle a nada.

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Había sido horrible, ese hombre era lo más insistente que había conocido en su vida. Podría ser que Tsuruga-san fuese manipulador y convincente gracias a su hermosura y brillo que podía ir desde lo angelical hasta lo más diabólico existente, pero desde luego Yashiro-san y sus técnicas de "sonsacamiento de información" no tenía nada que envidiarle.

Los quince minutos que había tardado en llegar a la oficina y los otros cinco en encontrar a Jelly Woods le habían hecho desear la muerte. No había dicho nada, simple y llanamente porque era físicamente imposible para ella, ni siquiera se tenía permitido recordar nada de lo sucedido, con forme le venía a la mente lo desechaba.

Suficiente tenía con convivir con ese hombre que había sacado una parte de ella que no debería existir, como para que ahora viniese alguien de fuera a intentar que hiciese un esfuerzo y le contase con todo lujo de detalles que había pasado y qué sentía ¡No lo sabía! ¡No quería saberlo! Temblaba de sólo pensar qué pasaría el día que dejase de ser Setsuka Heel y tuviese que verlo como Mogami Kyoko ¡Moriría! ¡Definitivamente!

— Nii-san ya estoy en casa— suspiró Setsu cerrando la puerta de la habitación detrás de ella.

— Has tardado— dijo recostado en el sofá

— Bueno, te dije que lo haría— le replicó ella mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba en una percha— ¿porqué no estás durmiendo?

— Prefiero esperarte— explicó él observándola detenidamente y decidiéndose a levantarse del cómodo asiento y dirigirse hacia su hermana quien parecía tener problemas con las enrevesadas ataduras del corsé que llevaba puesto— me siento solo desde que ya no dormimos juntos.

Un escalofrió recorrió toda la columna vertebral de Kyoko al oírle decir eso mientras sentía sus hábiles dedos deslizándose entre los lazos que mantenían firme su espalda. Dejó caer sus propias manos a ambos lados de sus costados dejándole libre acceso.

— ¡Que se le va a hacer! Tú mismo lo viste, la mesilla de noche que hay entre las dos camas está atornillada a la pared, así que las camas no se pueden juntar y si hacemos algún desperfecto habría que pagarlo, nii-san— terminó echándole una mirada de reojo.

El corsé terminó por ceder dejando al descubierto la camisa negra de rejilla que llevaba debajo.

Sin darse la vuelta, Setsu cogió su ropa de dormir y se dirigió hacia el baño, pero justo antes de cerrar la puerta dijo con una media sonrisa:

— Pero Cain siempre es bienvenido en mi cama.

Cain se quedó un rato en silenció hasta que se escuchó el murmulló del agua de la ducha cayendo.

— ¿Eso es cierto? — se preguntó a sí mismo— Tal vez algún día debería comprobarlo.

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Akira era considerado por todos, incluido él mismo un gran artista en cuanto a la dirección, pero también un gran cazatalentos. Él mejor que nadie sabía que mujeres bellas había por doquier, pero eso no era lo importante, en el mundo de la moda si no desprendes nada, si tu esencia no llega, entonces no eres nadie.

Pero esa joven que le llamó la atención en un adelanto de una serie que no pensó que mereciese mucho la pena y que acababa de conocer hacía unos días… esa chica era un diamante en bruto, no, tal vez diamante no era la definición exacta, cualquiera se da cuenta de la belleza del diamante, ella era más parecida al cristal, algo que nos pasa desapercibido si no lo pules bien, y que puede ser pulido y cambiar de forma constantemente, pero que tiene el potencial de convertirse en la joya más hermosa de todas por si sola y de reflejar cualquier luz que le llegue. Sí, Kyoko era como el más puro cristal de roca.

Tomó un sorbo de su whiskey mientras observaba la ciudad atardeciendo desde su inmenso despacho.

Pandora sólo era el principio, algo que sería opacado rápidamente por lo que tenía en mente por y para ella, el problema es que la muchacha parecía ser algo tímida… bueno eso también se podría utilizar para dar encanto.

Alguien lo sacó de sus pensamientos al tocar la puerta un par de veces.

— Matsumoto-sama, el secretario de Paco Rabanne quiere saber si ya tiene la modelo para la campaña de "Dead Moon".

Akira no giró su vista del gran ventanal hacia su secretaria, simplemente sonrió levemente y le respondió.

— Casi.

La secretaria apretó las carpetas que llevaba en sus manos, nerviosa.

— ¿Casi? Pero, Matsumoto-sama, no le puedo responder eso al representante de la compañía Rabanne.

— Tienes razón es demasiado escueto— dijo volviéndose hacia ella— dile también, que he cambiado el argumento del comercial— terminó sonriendo ampliamente ante su aterrorizada ayudante.

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Yashiro y Ren estaban sentados en el despacho del manager, mirándose fijamente a los ojos, después de tanto sin verse.

— Ren— dijo Yukihito con seriedad inusitada en él— supongo que sabrás que época es.

— Sí— respondió él, igualmente serio, con pesar.

— La semana de la moda de Tokyo se celebrará en menos de quince días, ya están finalizando los preparativos y tú tienes contrato con Armani, Dolcce & Gabbana y Paco Rabanne para desfilar— dijo el manager con efusividad acomodándose las gafas mientras notaba como cada palabra era un latigazo para su cliente.

Él bien sabía la poca gracia que le hacía a Ren acontecimientos de ese tipo. Lo llevaban de un lado para otro peinándolo, cambiándolo, maquillándolo, desfila y vuelve a tras bambalinas rápidamente a peinar, cambiar, maquillar… Pero eran vitales para su carrera, Ren no sólo era un icono como actor sino también como modelo en todo Japón.

Maldición, ya había llegado ese tiempo otra vez. Después de una semana de esas siempre terminaba ojeroso y más delgado. El problema era que Yashiro se empeñaba en que hiciese campañas publicitarias y a él no le importaba ser la imagen de una marca de ropa, tener que posar para un catalogo, anuncio, o algún desfile aislado ¡pero una semana entera! Eso era demasiado para él, a demás en esos tiempos, siempre se acordaba de su madre y se preguntaba como ella podría soportarlo…

— Bueno, no se puede hacer nada— suspiró Yashiro sacándolo de sus cavilaciones— el contrato ya está hecho.

— ¿Si verdad? — le respondió irónicamente mirándolo con una sonrisa brillantemente espeluznante.

— Bueno, bueno, hace tiempo que no nos vemos Ren-kun, cuéntame de ti— cambió rápidamente de tema Yashiro con una voz un poco más aguda de lo normal.

— Estoy bien, gracias— le respondió gentilmente— ¿y tú que tal, Yashiro-san?

Yashiro hizo un mohín infantil ante su obvia evasión de tema, ¡pero no se iba a rendir!, ¡no le iba a dar esquinazo como Kyoko-chan!

— Muy bien, el otro día fui a una entrevista de trabajo con Kyoko-chan, por cierto ¿Qué tal con ella? — dijo parpadeando muy rápidamente y con ojos brillosos.

— Oh, pues está muy bien, le daré recuerdos de tu parte, bueno creo que es hora de que me vaya si no tienes nada más que decirme— dijo empezando a levantarse cuando una mano demente le agarró firmemente de la corbata obligándole a quedarse donde estaba.

— ¿¡Qué ha pasado!? ¡Sé que ha pasado algo entre vosotros y no me lo queréis contar! — dijo con voz de fangirl neurótica.

— Cálmate Yashiro— dijo Ren quitándoselo de encima— ¿Qué te hace pensar que entre nosotros ha pasado algo?

— ¡Ahh! — exclamó el manager señalándolo— ¡no lo niegas, a demás cuando quedé con ella para la presentación de Box-R y le trate de sonsacar información sobre ti se puso muy nerviosa!

— No tienes que sonsacar información sobre nadie— le dijo Ren mirándolo ceñudo.

"Maldición, como pensaba Ren tampoco piensa decirme nada" se dijo Yashiro mientras observaba como Ren se recolocaba la corbata y se ponía la chaqueta dispuesto a salir del despacho. "Kyoko es incapaz de hablar sobre el tema, lo que quiere decir que ha pasado algo y algo importante… bueno no quería hacer esto pero tendré que probar, lo siento Kyoko-chan tendrás que pagar tú los platos rotos"

— ¿Has visto algún capitulo de Box-R la nueva serie de Kyoko-chan? — preguntó Yashiro desde su asiento acomodándose en el respaldo y juntando las manos entre sí.

— No, como Cain Heel, a demás de no tener mucho tiempo no tendría interés.

— Está teniendo mucho éxito en las semanas que lleva emitida, en especial Natsu, su personaje, según los ranking está incluso por encima que el de la protagonista en popularidad masculina— Yashiro pudo observar con regocijo como Ren apretaba los puños.

— La popularidad es buena, pero es mejor que te respeten y te reconozcan como actriz— contestó él.

— Es cierto, bueno, que se puede esperar de un público mayoritariamente adolescente y adulto joven. Pero no te preocupes, Matsumoto Akira, es el director que va a guiarla en su primer anuncio, uno de bisutería, lo visitamos hace unos días y estuvo encantado con ella, cree que tiene mucho potencial y que desprende un gran aura de elegancia y erotismo— Terminó diciendo la última frase con especial énfasis.

No se hizo esperar, una mirada fulminante como un rayo cayó sobre el manager, quien previamente mentalizado, intentó no atragantarse con su propia lengua y morir asfixiado ahí mismo.

"Matsumoto Akira" citó Ren. Ese hombre era un famoso director de comerciales de talla mundial, conocido por su originalidad en las campañas y su buen ojo a la hora de escoger a sus modelos, por eso las grandes compañías muchas veces solían dejar a su elección al modelo incluso como representante de la marca.

Que se hubiese fijado en Kyoko significaba que ella podría convertirse en un gran icono de la moda, él lo sabía bien, él Hizuri Kuon hijo de la famosísima top model Hizuri Jullie, de hecho fue él mismo quien le enseñó el catwalk propio de su madre, él fue el primero que vio su belleza, por no decir que él mismo también había trabajado para Matsumoto en más de una ocasión.

Mierda, eso era peligroso, una cosa era un anuncio de joyería pero otra era convertirse en una idol de la noche a la mañana y con ese hombre podía si de verdad había demostrado tener interés en ella.

Debía averiguarlo.

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Kyoko salía del despacho de Sawara-san un poco deprimida, había estado hablando con el jefe de departamento de actores y habían acordado que lo más conveniente era que dejara su trabajo como Bo en Bridge Rock. Ella ya estaba muy ocupada con Box-R, o por lo menos lo estaría en cuanto empezase el rodaje, a demás de su misión LoveMe (los hermanos Heel) que le ocupaba la mayor parte del tiempo y le había alejado mucho del programa, a demás ahora era un buen momento para recibir buenas ofertas.

Suspiró entristecida, ese había sido su primer papel como actriz y ahí había hecho buenos amigos, Hikaru-san y los demás eran muy amables con ella y siempre la animaban, a demás era un trabajo desestresante, conocía a personas diferentes todos los días, era divertido… aunque pasara mucho calor dentro del disfraz.

Ese iba a ser su último día en el programa, suspiraba en los vestuarios mientras se empezaba a denudar y colocar el llamativo uniforme LoveMe para dirigirse a los estudios donde se rodaba Bridge Rock, lo iba a echar de menos…

— ¿¡Porqué no me lo has dicho!? — Preguntó un enfurecido Tsuruga Ren abriendo la puerta de golpe y haciendo que la joven actriz que no se había podido subir la parte de arriba del traje, pegara un grito y se girara cubriendo sus pechos.

— ¡Kyyyya! ¡Tsuruga-san! ¿¡Qu…Qué hace!?

— Pe…perdón, no sabía que te estabas cambiando— Contestó girándose rápidamente para dejar que terminase de vestirse.

— Estoy en un vestuario ¿qué más puedo hacer? — Contestó ella avergonzada, terminando de vestirse a toda velocidad e intentando calmar los latidos de su corazón.

Pasaron los minutos y se dio cuenta de que aunque estaba completamente vestida y debería estar calmada, no quería ¡no podía! girarse hacia Tsuruga-san, porque era Tsuruga-san y aunque estaba prácticamente segura de que no había visto nada o desde luego no mucho más de lo que no hubiese mostrado como Setsuka Heel ¡ahora no era Setsuka Heel! Y no sabía cómo enfrentarse a él. Ese era el momento que había temido por mucho tiempo y había llegado tan repentinamente…

— Bien volviendo al tema— volvió a decirle él sacándola de su ensimismamiento y obligándola desde la distancia a girar su mirada asustada hacia él.

— …

— He oído que tienes un nuevo trabajo como modelo— Dijo con un tono levemente enfadado.

— S… sí, así es— respondió Kyoko sin saber del porqué de su estado de humor.

— ¿Estás trabajando con Matsumoto Akira? — volvió a preguntar él en aumentando levemente el aura de agresividad.

— S… s..sí— "qué le pasa a este hombre" pensó Kyoko volviéndose y retrocediendo unos pasos ante su mirada.

— ¿Te ha dado su visto bueno él mismo? — Preguntó después de un silenció seco, nombrando la frase como si de su respuesta dependiese su posterior condena.

Kyoko sólo pudo asentir ligeramente.

Catastrófico. Esto tan sólo se podía definir como catastrófico, para él por lo menos, para Kyoko iba a ser una gran oportunidad.

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Bueno hasta aquí el capítulo de hoy… y de hace mucho tiempo. Debo decir que me tuve que releer mis propios dos capítulos anteriores porque debido al mes de exámenes y trabajos que llevo no he podido escribir casi nada y lo poco que podía me lo tenía que volver a leer cada vez que me ponía escribir a la siguiente ocasión porque ya ni me acordaba de por dónde iba. Pero ya he terminado y espero poder volver al ritmo normal, muchas gracias a todos por el apoyo, la paciencia, por leer y comentar.