Steve abrió los ojos cuando rayos de luz comenzaron a colarse por las cortinas, estiró el cuello para ver la hora, 8am marcaba el reloj, era la primera vez en su vida que se despertaba tan tarde. A su lado Natasha seguía plácidamente dormida, le quitó de la cara algunos mechones de cabello y se levantó con cuidado de no despertarla. Junto su ropa y cuando estuvo vestido busco una hoja y papel para escribirle una nota que dejó en su buró y en silencio salió de su habitación.
-¿Steve? - La voz de Wanda lo llamó desde el extremo opuesto del pasillo.
Wanda se encontraba parada fuera de su habitación, vestía de pijama, tenía el cabello recogido en un moño desordenado, con varios mechones sueltos, una taza humeaba en sus manos. El corazón del soldado se detuvo un segundo, no es que estuviera haciendo algo malo, pero ¿Cómo le explicaba a Wanda que hacía saliendo de la habitación de Natasha a las 8am con la ropa de la noche anterior?
-Buenos día. – Le contestó sin saber que más decir.
- ¿Te quedaste cuidándola? ¿Se encuentra ya mejor? – Preguntó la castaña acercándose a él para no tener que hablar en voz alta y así no despertar a Sam que dormía en la habitación de enfrente.
La noche anterior, antes de acercarse a Natasha en el balcón se encontró con Wanda y Sam, estaban hablando con T'Challa sobre algún otro lugar que visitar. Había visto la cantidad de copas que la pelirroja tenía a su lado, no quería que pensaran mal de ella, así que les mintió diciendo que llevaría a Natasha a casa pues se sentía mal.
-Si, ya está mejor, sigue dormida. – Respondió Steve señalando la habitación de la que acababa de salir. – Me voy a dar una ducha e iré a ver a Bucky rápido, después regreso para ver cómo sigue.
-Creo que yo dormiré un poco más, llegamos casi a las 5, pero si necesitas algo llámame.
Steve asintió en agradecimiento y Wanda regresó a su habitación. Se baño rápido y después se dirigió al centro médico. Después de sus visitas diarias ningún médico detenía su trabajo en presencia del rubio, sabían que cada día iba a contarle a su amigo todo lo que había pasado, pero esa mañana no pudo, no del todo, le habló de la coronación, el baile y de cómo se encontró con Sharon, le contó a Bucky que hablaron, aclararon su situación, y como ella le deseo la mejor de las suertes, parecía haber entendido que se estaba enamorando de otra, pero no le contó sobre lo que pasó entre él y Natasha, había demasiada gente a su alrededor como para hablar de un tema tan íntimo y ¿Qué pensaría Natasha si le contara sobre sus intimidades a su mejor amigo? Le sonrió con tristeza al hombre dormido detrás del cristal, deseando que estuviera despierto para que lo pudiera aconsejar sobre qué hacer, palmeo la superficie a manera de despedida, como lo hacía también todos los días.
Normalmente caminaba de ida y regreso al centro médico, y casi siempre acompañado por Natasha, pero hoy había manejado, no quería tardarse, quería estar de regreso en casa antes de que la pelirroja se despertara y a la hora que prometía en su nota.
Natasha se despertó a las 9am, se sentó en la orilla de la cama para poder estirarse, estaba adolorida. Tras recordad los eventos de la noche se giró al lado de la cama que creía ocupado para descubrirlo vacío, la ropa de Steve tampoco estaba, después vio la nota en la mesa de noche.
"Perdón por irme sin avisar, no te quise despertar, regreso a las 10. Tenemos que hablar. Steve."
Un nudo se formó en la boca de su estómago y la culpa la atacó nuevamente, él quería hablar y ella no sabía que decirle. Se puso de pie y se dio una ducha caliente, dejando que los chorros de agua masajearan sus adoloridos músculos. Se vistió con ropa cómoda y desenredo su cabello, para cuando bajó a la cocina a prepararse algo de comer era cuarto para las diez. Al ver el reloj de la cocina su estómago se llenó de mariposas, estaba nerviosa, no sabía que esperar.
Había amanecido con resaca, le ardía el estómago por todo el alcohol ingerido, decidió que café no era la mejor opción, llenó la tetera y la puso al fuego. Sacó los sobres de té de manzanilla y puso uno en su taza, cuando la tetera silbó avisando que el agua estaba hervida la retiró del fuego y llenó su taza de agua que pronto comenzó a teñirse de amarillo. Soplaba al humo que salía de la taza, esperando poder enfriar un poco su contenido, lo suficiente para ser bebible, cuando escuchó la puerta principal abrirse y el sonido de unas llaves que eran dejadas sobre la mesa de entrada.
Alzó la vista cuando ante el sonido de unos pasos acercándose a la cocina, Steve estaba parado en la entrada mirándola fijamente, con las manos en los bolsillos delanteros de su pantalón y una sonrisa en los labios.
-¿Té? – Le ofreció Natasha tras no saber que más decirle.
Steve asintió, Natasha se giró para tomar una taza, ponerle un sobre y llenarla de agua, cuando se giró Steve ya estaba parado detrás de ella. Tomó la taza que le ofrecía. No dijeron nada por varios segundos, simplemente se miraron.
-Nat.
-No creo que este sea un buen lugar para hablar. – Lo interrumpió la pelirroja. - ¿Vamos a tu cuarto?
Steve asintió, ambos salieron de la cocina en silencio, y así estuvieron por largos minutos en su cuarto. Natasha estaba sentada en medio de su cama, con las piernas cruzadas, pasaba la mirada por cada rincón de su habitación mientras tomaba pequeños sorbos de su té, él estaba sentado en la silla de su escritorio, mirándola con la taza de té casi llena en sus manos. Cuando Natasha se estiró para dejar la suya en el buró él se tomó lo que le quedaba de té casi de un sorbo y la dejó en su escritorio, junto al cuaderno de dibujo que había casi llenado en el poco tiempo que llevaban en Wakanda.
Se puso de pie y se acercó a la cama, Natasha se hizo a un lado, para dejarle espacio, Steve se sentó en la orilla, a su lado.
-Y bien, ¿de qué quieres hablar soldado? – Preguntó la pelirroja con fingidos ánimos.
Steve no hablo hasta estar seguro de que iba a decir.
-Cuándo íbamos a Nueva Jersey, en aquella camioneta que tomamos prestada.
-Y que no devolvimos. – Bromeo Natasha.
-Y que no devolvimos. – Repitió Steve. – En esa ocasión me preguntaste que es lo que quería que fueras, y te dije que una amiga. – Hizo una pausa para mirarla a los ojos. – Lo cierto es que, una amiga fue la respuesta con la que me conforme y no creo que eso sea…
-Steve. – Natasha lo volvió a interrumpir, puso una mano en el hombro del soldado. – Perdón que te interrumpa, yo no puedo explicar lo de anoche porque ni siquiera entiendo que paso, se lo que vas a decir, y antes que lo hagas te quiero pedir una cosa.
Steve asintió, no sabía que decir o hacer, su corazón se aceleró, había llegado con una ilusión y tenía el presentimiento que la pelirroja sentada a su lado estaba por romperla.
- ¿Podemos no ponerle etiqueta a esto? Tal vez en el futuro lo podamos volver a discutir, pero no ahora, creo que es mejor que lo disfrutemos, así como está ahora, en su burbuja, sin presiones ni expectativas. Y sin decirle a Sam, Wanda, o Bucky.
El rubio seguía sin palabras, no estaba seguro de entender completamente lo que Natasha le estaba diciendo. ¿No quería una relación? Tal vez en el futuro, eso había dicho, solo disfrutar el momento, ¿Quería solo sexo? Iba a decirle que no, así no era él, no es lo que buscaba, pero lo detuvo el cachito de esperanza que luchaba por vivir, tal vez en el futuro, eran sus palabras, no las de él, y si había mencionado un futuro significa que eventualmente cedería a una relación. Así que asintió, para hacerle saber que había entendido, que aceptaba sus condiciones, y las aceptaba porque lucharía para hacerla cambiar de parecer.
Natasha lo atrajo hacia ella, cerraban su pacto con un beso. Pronto se vio sobre ella, besándola con la misma intensidad que la noche anterior, con sus manos acariciándola por debajo de su blusa y las de ella luchando por deshacerse de su camisa. Y ahí estaban nuevamente, sus cuerpos desnudos fundiéndose en uno, besos, caricias y gemidos, Natasha pidiendo más y el entregándose completamente.
