n/a: Bien bien...corto, lo sé. Pero es para aclarar las dudas en cuanto...el misterio de Sora y Riku. ¿que puedo decir? el capitulo 11...estara mas lleno de accion...Espero que este capitulo sea algo digno...
DISCLAIMER: KH no...es mio...intenté intercambiarselos por galletas. CASI los tengo.
Disfruten
"No me visites jamás".
Sora despertó en Twilight Town.
Solo.
Deseoso de encontrar a ese que le había sido arrebatado.
Fue hace un año y medio o menos, cuando Riku se fue al lado oscuro y Sora se decidió en traerlo de vuelta.
Supo que seria difícil…supo que ya estaba con la organización. Pero podía hacerlo.
Ah…eso lo hubiera pensado antes…antes de que Senmax se lo arrebatara.
De alguna manera supo de los sentimientos de Riku…y…pues.
Lo desterró a Twilight Town como pensó hacerlo con Roxas tiempo mas tarde.
Sora tuvo que reaccionar, dándose cuenta de que si iba por él, nada seria igual a como lo fue un día en las Islas del Destino.
No se rendiría, sabia que podrían volver a estar juntos.
Lo volvió a ver una tarde de otoño en la plaza donde el reloj marcaba impotente las 6…unos niños corrieron a su lado como pájaros volando de techo a techo hacia sus madres que los esperaban para llevarlos a su casa.
Riku leía un libro en una de las varias bancas ya ocupadas…vestía con una gabardina negra y una bufanda roja, perfecta para resaltar el color de sus ojos que a Sora le robaban el aliento…y no se había percatado de la presencia del castaño hasta que se sentó a un lado de él….Sora pudo sentir sus ojitos clavándosele en la cien y una mirada de asombro se topó con la cara del castaño.
"…Hola".
"…Hola".
"¿T-Te he visto en alguna parte?". Sora preguntaba con algo de nerviosismo en la voz, viendo una sonrisa en los labios de Riku de reojo.
"No lo se… ¿tu que dices?".
"Eh…Talvez, creo que un día soñé con ángeles".
Riku le volteó a ver no muy perturbado…viendo como Sora le ofrecía su mano.
"Soy Sora".
"…Riku".
El reloj marcó las seis y media.
No había nadie alrededor.
Y Sora se sintió renacer.
Le quedaban dos días.
Y tomó acción.
Fue corriendo a casa del chico que había buscado, para saludarlo, para intentar convencerlo de que había llegado por él para salvarlo de la ciudad imaginaria en la que había vivido…para intentar explicarle el porque de sus enfermedades seguidas y el porque de la intensidad de ellas cuando llegó a la ciudad…desde hace ya cinco días…
Entró y después de una plática Riku confesó sus sueños con él y el nombre que había aparecido unas pocas noches en su cabeza.
Sora entonces le dijo sobre la razón de su visita…El mayor no se veía perturbado sino preocupado, tenia en su cabeza aún los frescos recuerdos de su amigo y él el las Islas del Destino con una tal Kairi que jamás olvidaría.
Menos por el hecho de que…bueno, ya había besado a Sora en sueños.
Esa tarde se repitió el momento.
La tarde se convirtió en una sesión de confusiones y lagrimas…y después en un momento urgente de hacer el amor.
Jamás lo habían hecho…y lo nuevo fue una sensación que se llevarían para siempre. Nuevos enamorados…tomados de las manos juraron el nunca jamás olvidase. Y Sora cumplió bien la promesa hasta esos días de tristeza y soledad que le llegaron más adelante.
Escaparon de la ciudad, corriendo a la mansión abandonada para moverse el día siguiente que era su última oportunidad, para escapar o condenarse.
Durmieron el uno junto al otro…sin buscar otra cosa más que el tacto del otro, acariciándose las mejillas de un lado y entrelazados de los dedos de la otra mano…Riku vió dormir a Sora a su lado y le vigiló los sueños…temía cerrarlos y abrirlos en agonía de un vomito de sangre…prefería gastar sus ojos…en ver al chico que lo había vuelto loco y poner el tiempo que le quedaba en admirarlo….Riku ya sentía algo en su estomago…el virus del que le había platicado el castaño…seguramente ya estaba haciendo su trabajo. Pero ¿Qué podía importarle ahora?. Ver a Sora era lo que le importaba, le daba besos en la frente cada media hora…junto con una tierna sonrisa y mirada de los cuales, el castaño jamás se enteraría. Riku paró hasta que notó que el Sol los estaba viendo con sus ojitos entrecerrados, entre la oscuridad de la madrugada
Entonces era hora de irse
Sora sabía que cerca de ese bosque profundo e infinito se hallaba la puerta para salir de la simulación y entrar al lugar donde ambos seria libres…con una sonrisa en la cara…y una sensación en el estómago de alegría, se acercaban cada vez mas con cada pequeño paso.
Lo que no tenia el cuenta, es que el virus, durante la noche ya lo había estado matando.
Llegaron muy tarde.
A mitad del camino…Riku ya estaba vomitando sus entrañas.
Sora jamás había llorado tanto en toda su vida.
Sostenía el cuerpo de Riku con los brazos débiles y asustados que le habían abrazado una vez…el chico del cabello de luna aún mantenía su sonrisa… ¿Cómo podía ser eso?...Riku había manchado con su sangre las flores, el pasto y la cara de Sora.
"…Gra-cias…Sora".
El castaño solo pudo apretar su mano blanca y débil.
"Pase la mejor….semana de mi vida con…tigo".
"…R-R-Riku…n-no hables...".
"Sora…". Rió. "Me estoy muriendo Sora…"
"N-no…R…Riku…".
"Quiero…que me prometas una cosa…."
"…R-Ri-".
"…No me visites…a mi tumba…jamás".
Sora lo miró desde arriba.
"Prome…temelo Sora".
Alcanzó su mejilla con la mano manchándola de sangre.
"…Hazlo".
"…Prometido".
Sora dejó caer su lágrima sobre el chico de cabello color plateado, lavando la sangre…dejando que Riku sonriera a gusto.
"…Te amo So-Sora…"
Y así…el sonido de su voz quedo mudo por siempre….Fué talvez la distancia…pero nadie oyó a Sora…nadie oyó su grito desesperado, ni sus lagrimas caer al pasto.
Desde ese día, que volvió solo después de haber enterrado a Riku, se decidió ser un técnico de ese que se lo arrebató para ayudar a esos que estuvieron en su lugar.
No quería ver una escena así nunca más.
Ayudaría a Axel a sacar a Roxas de ahí….
Por el orgullo de Riku
Y el que quedaba del suyo…
