¡Hola a todos! Espero que se encuentren bien y pues, tal como dije en el capitulo anterior, aquí les traigo el episodio final de Mi familia
Desenlaces…
Tanto Hibari como I-Pin compartían un lazo especial, una tan fuerte que ninguno de los presentes en aquella sala lograba comprender, ¿Cuándo nació? ¿En qué momento se volvieron tan unidos? ¿Quién sabe? El hecho era que ambos estaban juntos y eso no cambiaria pues ni siquiera la muerte había logrado separarlos, la derrotaron y regresaron solo para poder vivir el uno al lado del otro como lo que eran: Una familia…
Habían pasado apenas unas horas desde el anuncio de Shamal, Hibari estaba con vida y fuera de peligro, sin embargo aun no despertaba, además de los sedantes el estaba muy lastimado, según las propias palabras del doctor, tardaría unos días en recobrar la conciencia, solo era cuestión de tiempo. I-Pin apenas salía del hospital, permanecía en la habitación prácticamente día y noche junto a Kyoya además de Kazuya claro está, solía hablarle de lo que sucedía en la base, siempre con una sonrisa en los labios y sujetando su mano entre las suyas, esperando pacientemente su despertar…
-Hemos pasado por mucho ¿Verdad Kyoya? … -Dijo en un susurro la china acariciando el rostro del guardián- Nunca creí que podrías fijarte en mi –agrego con una ligera sonrisa- y míranos ahora, vamos a tener otro hijo…
Hibari podía escucharla, claro que lo hacía, todas y cada una de sus palabras era oídas por él, pero su cuerpo se sentía demasiado cansado como para siquiera, abrir los ojos, sin embargo le daba la razón, después de todo lo que había vivido durante su infancia no pensó que sería capaz de amar a alguien, pero ahí estaba, totalmente domado por una mujer, SU mujer, y tal como ella dijo, pronto tendrían otro pequeño demonio en casa…
-¿Recuerdas la noche en que me mude contigo? –Cuestiono la china manteniendo su sonrisa, esta vez, acariciando sus negros cabellos- no quisiste esperar hasta la boda –agrego ensanchando su sonrisa- eres realmente todo un caso Kyoya…
¿Cómo podría no recordarlo? Aquella fue la primera noche en la que pudo dormir plácidamente, teniendo una magnifico despertar al tener a su futura esposa al lado, jamás olvidaría esa imagen ni esa noche ocurrida ya varios años atrás…
Un par de años atrás…
Esa noche que había empezado como cualquier otra, con I-Pin de visita en su base como ya era costumbre para él pues apenas salía de la escuela ella se dirigía allí, solía ayudarla de vez en cuando con la tarea de matemáticas y japonés dado a que era bueno en lo que a conocimientos se refería debido a su estricta crianza. Cuando terminaban sus labores solían tomar el té en su habitación, ella le contaba sus actividades diarias, hablaba de sus compañeros mientras que el se limitaba a escucharla en silencio, anotando mentalmente el nombre de los herbívoros que golpearía después por acercarse a I-Pin, siendo ella misma quien lo sacaba de sus pensamientos de tortura al acercarse a él para reclamarle por no escucharla, acercando su rostro al suyo con las mejillas coloradas simulando estar enfadada, a partir de ahí… las cosas se calentaban en la habitación. No era su culpa que I-Pin madurara tan rápido, ni que su cuerpo no pareciera el de una chica tan joven, tampoco que los botones desabrochados de su blusa mostraran su nívea piel incitándolo a tocarla, o su cuello descubierto le gritara "muérdeme", no, claro que no era su culpa, por lo que, según él, tampoco era culpa suya que terminaran enredados entre las sabanas que cubrían su funton. Aquella noche no había sido diferente, ambos estaban recostados, ella con la cabeza recostada en el pecho de él, cayendo presa del cansancio y durmiéndose con el rítmico latir del corazón de su futuro esposo, mientras que él, acariciaba los negros cabellos de la china, sonriendo ligeramente al verla dormir aferrada a su cuerpo, todo era perfecto, salvo por un pequeño detalle que siempre molestaba al guardián, la alarma del reloj… esa maldita alarma que sonaba siempre a las diez en punto, despertando a la mujer que tenía en brazos, como odiaba ese molesto sonido, quería destrozar aquel endemoniado objeto y ya en una ocasión lo había hecho, llevándose una buena reprimenda de parte de I-Pin que no volvió por la base en varios días, casi le da un ataque al no verla durante casi una semana, después de eso decidió no volver a meterse con el "maldito reloj". Ella no vivía sola como muchos creían, sus padres le habían enviado un tutor para que cuidara de ella y ese era el tío Kawahiro por lo que no podía llegar muy tarde a casa, pocos sabían de ello, apenas y se lo había contado a el por ser su novio, por eso y por qué de lo contrario no la dejaría salir de su habitación
-¿Ya son las diez? –Cuestiono la china medio dormida mientras se sentaba sin recibir respuesta del guardián- ¿Kyoya?
-Esto me molesta –Respondió el aludido sentándose también-
-Sabes que no pudo quedarme –Contradijo la china mientras tomaba el rostro del guardián entre sus manos- El tío Kawahiro se preocupa si no llego a casa –agrego mientras veía divertida como el guardián desviva la mirada con cierta molestia- ¿No recuerdas la vez que no llegue por que "alguien" rompió el reloj?
-Lo recuerdo –Respondió Hibari sin mirarla aun-
-Tsuna-san tuvo que cubrirnos –Dijo la china recordando como Hibari había "convencido" al decimo-
-Eso no quita que sea molesto –replico el guardián mientras tiraba del brazo de la china provocando que esta se apoyara en su pecho y sus rostros se acercaran demasiado- Quiero que te quedes aquí, conmigo… -susurro a su oído repartiendo besos húmedos desde su cuello subiendo hasta sus labios, arrancando ligeros gemidos de parte de la china- hacerte el amor toda la noche…
-Kyo-Kyoya… detente… -pidió I-Pin tratando de pararle las manos al guardián- de-debo irme…
-Quédate –dijo de repente el guardián de la nube mientras la apresaba contra el funton inmovilizándole los brazos sobre la cabeza-
-No puedo… -replico la china con una ligera sonrisa, cuando se comportaba así le parecía un niño, uno muy terco- pronto nos casaremos y…
-No quiero esperar –Refuto mientras se acercaba peligrosamente al rostro de la china robándole un beso que le quito todo el aire de los pulmones- quédate esta noche y todas las que vengan…
-Me estas pidiendo que… -dijo la china después de recuperar medianamente el aliento comprendiendo la palabras del guardián- pero Kyoya, en un par de meses tendré edad suficiente para casarnos y…
-Como quieras –Replico liberando a la china para luego sentarse en el suelo dándole la espalda-
-¿Estas molesto? –Cuestiono I-Pin asomando la cabeza por el hombro de Hibari-
-No –respondió cortante-
-Sí, estás molesto – afirmo la china esbozando luego una ligera sonrisa, en verdad a veces podía ser como un niño-
-No lo estoy –volvió a negar para luego dirigir de forma disimulada la vista a I-Pin que comenzaba a vestirse-
-¿Nos vamos? –cuestiono la china una vez estuvo lista-
-Kasukabe puede llevarte –respondió mientras se recostaba nuevamente en el funton-
-¡Solo vamos! –Exclamo mientras tiraba del brazo del guardián inútilmente pues él era demasiado pesado como para que pudiese moverlo- ¡Kyoya!
-No tendrías estos problemas si te quedaras –replico el guardián mirando por el rabillo del ojo como I-Pin parecía hacer un puchero-
-¡Para eso quiera que me acompañaras! ¡Necesito traer mis cosas genio! -exclamo mientras soltaba el brazo de un sorprendido Hibari para luego darle la espalda e irse del lugar- ¡A veces eres peor que un niño!
-Sus cosas… -susurro el guardián mientras la veía marcharse- ¡Demonios! –maldijo por lo bajo mientras se ponía los pantalones-
Para cuando salió la vio subiendo al auto que, afortunadamente para él, era conducido por Kasukabe, el cual tuvo la "delicadeza" de esperar a su jefe, para luego ser echado del auto por el mismo, quedándose a solas con I-pin, causando la risa, disimulada claro está, de Kasukabe pues por la cara que traía I-Pin y la forma en que su jefe había salido casi corriendo de la casa podía deducir fácilmente que habían discutido, se le hacía raro ver al frio y despiadado guardián de la nube comportándose de esa forma, pero con el tiempo había aprendido a vivir con el trauma, lo único que realmente le importaba era que su jefe estuviera feliz, de lo contrario él y su integridad física además de la económica pagaban las consecuencias pues las facturas del hospital no eran nada baratas…
Durante todo el camino Hibari había tratado de decir algo, hasta un "Perdón" llego a salir de sus labios, pero I-Pin parecía no dar su brazo a torcer, si ella no lo disculpaba estaba seguro de que esta vez sí le daría un ataque… I-Pin no pudo soportar más el ver la desesperación, por vez primera, en el rostro de Kyoya y estallo en carcajadas por lo que el guardián detuvo el auto al instante, mirándola luego con cierta confusión en el rostro, ¿No se suponía que estaba enfadada?
-Perdón, perdón –se excuso la china mientras secaba una pequeña lagrima que escapaba de sus ojos después de burlarse del guardián- es que te ves gracioso así
-Yo no le veo la gracia –replico el guardián mientras desviaba la vista de ella ¡Se estaba burlando de él!-
-¡Oye! –Contradijo la china- si alguien aquí tiene que estar molesta soy yo –agrego mientras cruzaba los brazos- no hagas que me baje del auto en este momento…
-Está bien, no tienes que hacer eso –replico el guardián mientras daba su brazo a torcer pues aunque lo negara… ¡Lo había domado completamente!- Lamento lo sucedido, no quise presionarte –agrego para luego esbozar un ligera sonrisa al notar la expresión de sorpresa en el rostro de la china- ¿contenta?
-No lo sé… -Contesto la aludida desviando ligeramente la mirada, pretendía hacer sufrir un poco, al guardián, pero solo un poquito- convénceme…
-Eso será sencillo –susurro mientras se acercaba peligrosamente a ella y se apoderaba de sus labios hasta dejarla, para variar, sin aire- ¿Sigues molesta?
-U-un poco… -susurro con las mejillas sonrojadas, el juguito se le estaba saliendo de las manos y Kyoya parecía disfrutarlo-
-Eso puede arreglarse… -Contestó en un susurro para luego volver a besarla, lo bueno de todo era que estaban solos en el auto…-
-Kyo-Kyoya… mi celular… -susurró al escuchar el timbre del mismo- ¡Tío Kawahiro! –Exclamo empujando al guardián para contestar el teléfono- ¡si señor! ¡Ya estoy llegando!
-Kyoya, será mejor que… -replico para luego detenerse y reprimir una carcajada al verlo sobándose la cabeza- ¿Qué te paso?
-Nada… -contesto en un susurro mientras se acomodaba correctamente en el asiento del conductor-
-El tío Kawahiro está preocupado –replico la china mientras cerraba algunos botones de su blusa que, mágicamente, habían sido abiertos- llévame a casa ¿Si?
-Entonces… ¿Te mudarás conmigo? –Volvió a preguntar ya con el auto en marcha mirándola por el rabillo del ojo-
-Nunca te rindes ¿Verdad? -Contesto con una ligera sonrisa, después de todo ¿A quien quería engañar? Ella también quería estar con él, si no fuera por su edad, hace mucho se que se hubiesen casado- De acuerdo, déjame hablar con el tío Kawahiro
-No, yo lo hare -Contradijo para luego ver un atisbo de miedo en el rostro de la china- Tranquila, esta vez sí hablare con él, no voy a pelear
-Eso es difícil de creer –respondió mientras se recostaba en el hombro del guardián- pero por esta vez… confiare en ti…
Hibari esbozo algo parecido a una sonrisa y acelero para llegar lo más pronto posible al lugar, después de todo conociendo como él conocía a I-pin podía arrepentirse… poco después se encontraban estacionados frente a la casa, I-Pin inhaló hondo como para darse valor para luego bajarse del auto y abrir la puerta de su casa, solo esperaba que Kyoya no terminara armando pelea…
-Bu-buenas noches –saludo la china a su tutor con una sonrisa nerviosa al notar como miraba a su futuro esposo-
-V-voy a mi habitación –informo la china mientras veía a Kyoya como diciéndole "nada de peleas"- ya vuelvo
-Debo suponer qu tu eres el misterioso novio –Dijo de repente Kawahiro al guardián que se limito a mirarlo en silencio- ¿no es así? Shinoda Kyoya…
-¿Cómo lo sabe? –Cuestiono sin dar a notar su sorpresa-
-Espero que sepas lo que estás haciendo –replico evadiendo la pregunta del guardián- ¿I-Pin sabe quién eres?
-Si –Contesto el aludido sin cambiar la expresión de su rostro- ella vendrá conmigo
-¿Podrás protegerla? –Pregunto el mayor tratando de medir la determinación del guardián-
-Por supuesto –respondió el aludido mientras alzaba una de sus tonfas-
-Bien – afirmo el mayor esbozando una ligera sonrisa- espero cumplas tu palabra
-T-tío Kawahiro… -susurro la china una vez salió de su habitación con una maleta- yo…
-Lo sé –respondió el aludido mientras acariciaba la cabeza de la china como si de una niña se tratase- espero que me inviten a la boda
-Si señor –dijo la "pequeña" I-Pin esbozando una sonrisa para luego tomar el brazo de Kyoya- Hasta pronto
-Suerte –replico el hombre para luego dirigir la mirada al guardián- ahora es tu turno, cuida de ella…
Hibari asintió ligeramente para luego salir de la casa acompañado por su futura esposa, quien simplemente se aferro a su brazo esbozando una amplia sonrisa, las cosas no podrían ser mejores…
Tiempo actual…
-Me preguntó… -susurró la china recordando parte de los eventos sucedidos años atrás- ¿Qué le dirías al tío Kawahiro?
-Cosas de hombres –respondió el guardián esbozando una ligera sonrisa al notar la sorpresa en el rostro de su esposa- lamento la tardanza, no quise preocu…
-¡Kyoya! –exclamo la china abrazando al guardián como si la vida se le fuera en ello, mientras las lagrimas no tardaron en brotar de sus ojos, esta vez de felicidad- Despertaste…
-No llores –pidió mientras hacía que lo mirase y secaba sus lagrimas son sus pulgares- sabes que no me gusta que lo hagas…
-Perdón… -su excusa la pelinegra mientras esbozaba una sonrisa tratando de calmar su llanto- no debería llorar ahora que estas aquí, iré por un doctor –dijo mientras se separaba del guardián- tiene que revisarte y…
-No quiero –intervino mientras tiraba del brazo de la china y la atraía hacia él y unía sus labios a los suyos-
-Es hora de su rev… - dijo una enfermera deteniéndose al instante al notar lo que sucedía en la habitación- volveré en otro momento… ¡Esperen! –Exclamo de repente la mujer dirigiendo la cita nuevamente a la pareja que veían divertidos sus reacciones- ¡El paciente despertó! ¡Doctor!
I-Pin no pudo hacer más que reír al ver como la enfermera salía casi corriendo de la habitación en busca del médico, mientras que Hibari se limitaba esbozar un ligera sonrisa, pronto escucho el llanto de su hijo quien parecía reclamar también la atención de su padre, I-pin acerco al pequeño al guardián depositándolo en sus brazos, cosa que pareció calmarlo pues apenas tuvieron contacto el pequeño dejo de llorar, poco después llego el médico para revisar a Hibari quien aun permanecía en un estado de Shock después de oír que i-Pin no había perdido al bebé, definitivamente nada podría ser mejor…
Poco después dieron de alta al guardián, primero, por que sus heridas habían sanado increíblemente rápido, y segundo…. Por que no querían más escenas indecorosas en el hospital pues siendo quien era, Kyoya no tenía problemas en seducir a su querida esposa en medio del cuarto de hospital causando varios traumas a las enfermeras de turno. Ya en casa, la palabra descanso no era la adecuada para describir su situación, pues el guardián parecía querer recuperar el tiempo perdido con I-pin, siendo interrumpido de vez en cuando por Kazuya, cosa que terminaba frustrándolo y quien pagaba los platos rotos era el décimo Vongola que siempre tenía la mala fortuna de estar cerca cada vez que algo así ocurría.
Los meses fueron pasando y su "pacifica y sobre todo "tranquila" vida volvió a cambiar, siendo sustituida por los antojos más extraños acompañado por cambios de animo tremendos, si creyó que el embarazo de Kazuya fue malo, el de su segundo hijo fue peor… lo culpaba de todo lo malo que sucedía, lloraba sin motivo alguno, lo golpeaba hasta cansarse, en resumen… fueron los peores nueve meses de su vida…
Una niña, no fue un varón como todos creían debido a las patadas que daba en el vientre de su madre, fue todo lo contrario, una pequeña niña de negros cabellos y los mismos ojos que su padre, y esperaban con el carácter de su madre pues de lo contrario, ya tendrían dos futuros herederos de las tonfas del guardián pues el pequeño Kazuya parecía haber sacado el carácter de su padre haciendo llorar siempre al hijo del decimo Vongola…
El tiempo pasó rápidamente y pronto cinco años habían pasado desde el incidente de Urami, Hibari veía ahora como en el patio de su casa sus hijos trataban de bañar a un perro que por capricho de sus pequeños demonios había tenido que comprar, bueno I-Pin fue quien lo convenció ¿De qué manera? Eso es algo que preferiría no recordar, pues se había negado a comprarlo, a pesar de que le agradaban los animales, por lo que la china le había quitado el habla y también "otra cosa" causándole un ataque al pobre guardián que, al cabo de una semana termino comprando al bendito perro. Un suspiro escapo de su boca seguido de una ligera sonrisa al sentir como I-Pin se sentaba a su lado y apoyaba la cabeza en su hombro, ambos observando a sus dos pequeños hijos llenos de espuma. Cuando la china noto que Kazuya comenzaba a perder la paciencia se acercó a ambos salvando al pobre e indefenso perro del carácter endemoniado que el pequeño había heredado de su padre, el mencionado guardián veía divertido como batallaban con el perro terminando I-Pin con la ropa empapada; definitivamente se había hablan dado, tal y como su madre le dijo aquel día, decidió dejar atrás su pasado y perdonar a su padre, cosa que aun le costaba pero los niños parecían divertirse con su abuelo, pues por petición de I-Pin habían terminado visitando la casa de su padre, no fue fácil pero lo había logrado gracias a que ella y sus hijos estuvieron con él. Pronto vio a I-Pin haciéndole señas para que les ayudar con el "Pequeño" perro que habían comparado, a decir verdad, cuando lo compraron si era pequeño, no esperaron que creciera tanto, pero eso ya no venia al caso, Hibari se levanto pesada mente de su cómodo lugar para terminar lleno de espuma después de la sacudida que se dio el perro, tanto su esposa y sus hijos se echaron reír al verlo así, por un momento se enfado por su situación pero termino cediendo y esbozando una ligera sonrisa, había pasado por mucho para conseguirlo, sufrió como pocos y peleo como el mejor solo para protegerlos y ahora estaba ahí, acompañado por su familia, todos estaban a salvo, y lo mas importante, estaban juntos…
Fin
Notas de la autora
Y pues, ahora si llegamos al final de esta pequeña historia, ¿Qué les pareció? espero que haya sido de su agrado y pues que no los haya decepcionado este final… hablando de finales… tengo la idea de un epilogo rondando por la cabeza ¿Qué dicen? ¿Les gustaría uno? Bueno, si así lo quieren háganmelo saber, bueno eso es todo, me despido de todos ustedes, los lectores que siguieron está loca idea surgida de mi loco cerebro XD sin más que decir solo puedo agregar ¡Gracias por el apoyo brindado!
¡Hasta la próxima!
