Pero que tarde!! Vamos vamos… miles de perdones UU Pero tenéis que entender que tengo una vida y que hay semanas que el tiempo no me da para escribir. Sin embargo, eso no quita que me comprometiera y no cumpliera UU, por favor, leed el capitulo a ver si os gusta, lo intenté ains… (este fic cada vez se me hace más difícil de seguir…)
TRATO
Naruto empujó a Suigetsu dentro de la habitación y cerró la puerta. Esta se encontraba en penumbra, aun teniendo unas cuantas velitas encendidas. El ambiente era un poco pesado y la imagen de todo era de un color naranja oscuro.
-Bueno…-, comenzó a hablar, pasándole la mano por la frente para quitarse el sudor, -¡pero que calor hace aquí, tebayo!-.
El rubio sentía la camiseta negra pegada a su espalda y como su entrepierna comenzaba a escocerle. Aquello era tan sofocante que se prometió apresurarse para poder salir de allí.
Suigetsu se acercó hasta él y le tocó la morena mejilla, observando como los enormes ojos azules se alzaban afilados hasta su cara, en una señal clara de advertencia.
-Entonces…-, se retiró y se cruzó de brazos, con una de sus encantadoras sonrisas, -¿para que me has traído aquí? Yo que creía que habías cambiado de gustos…-, se encogió de hombros y meneó graciosamente la cabeza, dejando que las hebras plata se mecieran ligeramente, -que desilusión-.
El Uzumaki se quedó pensativo. Tenía que reconocer que era bastante guapo ¿más que Sasuke? No lo creía, pero sin embargo… era… diferente. Se dio un golpecito en la frente para quitar aquellos problemáticos pensamientos y decidió ir al tema que le interesaba.
-Necesito pedirte un favor-, se acercó un poco más, hasta casi quedar frente a él, -tienes que ayudarme-.
Para estar pidiendo un favor, su tono era bastante arrogante y molesto. Como siempre, el rubio era alguien orgulloso. No quería caer tan bajo pero, antes que él siempre estaría Sasuke. Tenía que saber, de cualquiera de las formas, que le había sucedido a Sasuke.
-De acuerdo ¿Qué quieres saber?-, Suigetsu había quedado recto y mirándolo fijamente, con aquellos ojos dorados que hacía quedar fijo en ellos. Totalmente brillantes.
Naruto se sintió un poco perdido, apartó la vista de ellos y recobró el sentido de la frase que iba a decir.
-Quiero que me digas, que es lo que Karin le ha hecho a Sasuke-.
Suigetsu no pudo evitar mostrar una clara expresión de sorpresa, aunque claro, si el rubio lo sabía sin duda esto era cosa de Juugo. Pensó que hacer y sobre todo, que ganar con todo esto. Algo que molestara a Sasuke… algo que lo molestara… algo… De repente sus ojos dorados comenzaron a brillar de nuevo y una sonrisita maliciosa se le formó en la boca, ya lo tenía. Solo tenía que jugar un poquito con aquel precioso rubio y lo tendría en la palma de su mano.
-Te lo explicaré así que atiende bien-, Naruto desconfió un poco pero terminó asintiendo, -Karin tiene una técnica ocultar permanente-.
-¿Permanente? ¿Cómo el Sharingan de Itachi?-.
El mayor negó con la cabeza y precisó su explicación, tendría que hacerlo pues parecía que Naruto era un poco difícil de entendederas.
-Itachi puede desactivar su Sharingan cuando quiere, pero Karin no. Así que la única forma que tiene de evitarlo es ponerse esas gafas. Son una forma de detener el jutsu-, lo miró fijamente intentando adivinar si el Uzumaki lo había cogido, parecía que si, -así que ya sabes, contra más lejos te mantengas de su mirada mejor y si se quita las gafas nunca ¿me oyes? Nunca la mires a los ojos-.
El kitsune lo entendía… pero… ¿Cómo de peligroso podría ser caer a merced de esa mujer? Nada más de pensar en todas las cosas que le podía haber echo al Uchiha se le crispaban los nervios.
-Vale, muy bien, lo he entendido-, levantó la vista hacia él, -gracias por la advertencia, ahora… dime que leches le hizo a Sasuke-.
Suigetsu agrandó la curvatura siniestra de sus labios y se deslizó hasta la espalda del Uzumaki, rozándole la nariz por la curvatura de su cuello. Olisqueándolo.
Naruto se puso tieso, notando como su cuerpo vibrara y se estremecía a la vez. Graduó su respiración y se separó de él, tan rápido como pudo, que la verdad, no fue mucho.
-¿Qué estás haciendo?-, gritó sofocado, -¿es que quieres que te parta la cara o que?-, con las oleada de aliento que echaba por la boca, la amenaza no se veía muy creíble.
Suigetsu se echó a reír y cruzándose de brazos, se de caer de lado en la puerta, mirándole fijamente y con aquella sonrisa en la cara.
-¿Crees que te lo diría sin obtener nada a cambio? No soy uno tipo estúpidamente buenejón como esos de Konoha. Soy un inmoral. Ya lo sabes…-, se despegó de la puerta para dirigir sus pasos hacia él, -haría cualquier cosa para conseguir lo que quiero-.
Naruto dudó. Si lo único que quería era tocarlo no habría problemas. Lo más importante en ese momento era Sasuke. Tendría que arreglar lo que había echo Karin, así podría hacer que volviera, o que lucharan juntos… ¡tenía que hacer algo, demonios!
-Muy bien, que no eres un santo ya lo imaginaba-, soltó levantando la mano para que el otro no avanzara más, -te dejaré que te tomes algunas libertades conmigo sin que en ningún momento lleguen a ser sexo, hasta ahí te lo puedo permitir-, Suigetsu pareció replantearse la oferta, -pero a cambio, quiero que siempre estés dispuesto a ayudarme y sobre todo a decirme todo lo que sabes-.
¿Qué era un sacrificio para todo lo que podía ganar con este trato? Al final bajó la mano y quedó quieto. Esperando.
El peliplateado se quedó mirándolo y avanzó, recogiendo la estrecha cintura con sus manos y hundiendo la nariz en el cabello dorado que caía sobre el morenito cogote. Lo olió y resbaló la cálida lengua por el cuello, saboreándolo. Naruto encogió la cara y suspiró quedamente. Intentando resistirse sin mucho éxito.
-Muy bien, acepto. Aunque no desistiré hasta que seas tu el que me pida a mí que tengamos sexo. Y hasta me dejo ser el pasivo ¿no te parece tentador?-.
¡Vaya si se lo parecía! De repente negó con la cabeza y lo separó despacio. Ahora venía tratar el tema de importancia y dejar lo demás para otro momento.
-Ahora dime que le hizo Karin a Sasuke-.
Suigetsu lo miró dudoso y volvió a sonreírle. Chistó con los labios dándole una clara negativa.
-Antes quiero algo que sepa que harás que cumplas tu promesa ¿me ves cara de tonto o que?-.
-Un poco-, gruñó el rubio, escuchando una risita como respuesta.
Pensó que podría darle como fianza. Le parecía ridículo, eso si, pues él nunca rompería una promesa, tendría que recordarle que aquí el inmoral era él. Sin embargo, prefirió callarse, tendría que hacerle caso, lo tenía en sus manos después de todo.
Al final, se decidió por algo muy querido, algo que no dejaría nunca en manos de nadie. Se fiaría, pero no predecía lo que ocurriría después de eso.
-Quédate quieto y cierra los ojos-.
No hacía falta decir que el mayor desconfió un poco, sin embargo lo hizo. Dejó los brazos caídos a sus costados y cerró sus hermosos parpados con suma tranquilidad. Le daba hasta morbo la situación.
Escuchó un pequeño "clic" e inmediatamente después, los brazos del rubio ascendieron por su pecho hasta rodearle el cuelo, sintió un calor inmenso, deseando abrir lo ojos y estrellarlo contra la pared mientras se lo comía vivo. Aguantó hasta escuchar de nuevo el "clic" y algo cálido y suave le rozó sus labios. El cuerpo del zorrito se retiró del suyo.
Cuando Suigetsu abrió los ojos, notó como algo frío le caía sobre le pecho, ya que con tanta calor él tampoco llevaba camiseta. Recogió el pequeño colgando y lo dejó resbalar entre sus dedos, admirándolo.
-Es muy bonito, hace conjunto con el hermoso brillo de mis ojos-, y se rió de esa forma juguetona y maliciosa que tenía.
Naruto sintió un calor en las mejillas ¡por dios, si parecía un regalo echo a una novia! Se las palpó sintiéndolas realmente calientes. Suspiró y rechazó la idea ¡Sasuke pasándolo mal y él ahí, sonrojándose!
-Vale, Suigetsu, te queda bien, pues ya sabes, es algo muy preciado. Así que suelta ya lo que tengas que decir y cuídamelo bien o te juro que te perseguiré hasta el mismo infierno, bastardo-.
La risita se incrementó hasta el punto que parecía que el peliplateado se descojonaría.
-¿Bastardo? De eso nada-, cerró los ojos en una preciosa mueca, -desde ahora me llamaras Sui-chan, me gusta jeje-.
A Naruto le nació una enorme vena en la frente. Había pensando que el sacrificio sería pequeño pero… ¡se la estaba ganando ese estúpido!
-Suigetsu…-, gruñó con el puño en alto. Este únicamente tosió recordándole lo que tenía que hacer y después de que el kitsune gruñera más fuerte, apretó los dientes y lo dijo, bajito pero lo dijo, -Sui-chan…-.
Las carcajadas volvieron a sonar, igual que el asentimiento de cabeza del mayor.
-Muy bien, eres un buen chico. Ahora… te contaré lo que quieres saber-, la furia de Naruto se disipó, cambiándola por suma atención, -Karin es como medusa, cuando mira a alguien a los ojos, los deja petrificados y sin conciencia. Aunque claro, no te preocupes, no las convierte en piedra-.
-Entonces ¿las dejas así por un motivo o que ocurre mientras?-, el rubio sabía que algo más había por medio, que no le había contado.
-Muy listo-, sonrió, -cada vez que ejecuta su técnica, puede entrar en los recuerdos de esa persona, revolverlos y modificarlos, hasta puede llevar a borrar trozos-.
Naruto tuvo un escalofrío por todo el cuerpo. Tuvo que reunir todo su autocontrol para no salir corriendo y reventarle la boca a aquella zorra. Solo hubo una pregunta que se le ocurrió en ese momento.
-¿Sasuke lo sabe? ¿Sabe lo que le ha hecho Karin?-.
Suigetsu se encogió de hombros.
-Si lo sabe no ha dado muestras de ello. Aunque… lo que si conoce es su técnica. Ya que me contó que la quería usar en Itachi-, y se cayó, guardándose un par de partes que no quería añadir.
Naruto se dio cuenta pero…esperó, ya habría más momentos en lo que conversar. Ahora sentía la urgencia de ir en busca de Sasuke. Aunque terminaran discutiendo. Lo necesitaba.
-Creo que me voy-, es lo único que dijo antes de hacer amago de salir de la habitación, lo único que consiguió fue abrir la puerta.
El peliplateado lo cogió del brazo y le hizo volverse hacia él, parecía un poco más serio de lo normal.
-Antes de irte ¿que te parece un besito de despedida, angelito rubio?-.
El Uzumaki lo miró con furia, con coraje. Atrajo a Suigetsu hasta él cogiéndolo de la cintura y se hundió en su boca, besándole con fuerza para terminar con todas sus ansias. Sintió los brazos del mayor sobre su cuello, acariciándole los pelitos del cogote mientras le raspaba con los dientes cada porción de labio que quedaba expuesto a ellos. Naruto tuvo que separarse de él, sobre todo cuando sintió una erección presionada por los pantalones ¡si hasta lo había puesto cachondo!
-Ahora… me voy, Sui…-, carraspeó la garganta irritado por tener que llamarle así, -chan…-.
Lo único que quedó a su espalda fue la risita de Suigetsu. Este lo contemplaba de irse y terminó relamiéndose los labios, un trato era un trato, y él se juró disfrutarlo de todas las formas posibles.
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Yondaime se agitó en la cama. Sintió como a su lado, el cuerpo cálido de Itachi se acomodaba bajo su brazo, pegado a su costado izquierdo. Le caían hermosas hebras azabache por toda la cara, haciendo contraste y demostrando lo blanca que esta era. Sus labios, finos pero rosados, totalmente apetitosos se abrieron y dejaron que una pequeñita lengua los mojara.
-¿A dónde vas?-, preguntó.
El rubio lo miró sorprendido ¿estaba despierto? ¿desde cuando? ¿y como diantre sabía que quería marcharse? Se tranquilizó unos momentos y se dispuso a dejarse de nuevo caer tendido en la cama. Acariciándole el cabello con la mano, jugueteando con el y deslizando sus yemas por un delicado mechón que empezaba a deshacerse entre ellas.
-No sabía que estabas despierto-.
Itachi sonrió aun con los ojos cerrados.
-Lo he estado desde que empezaste a moverte ¿A dónde ibas?-, volvió a preguntar.
Yondaime dudó. No quería que se enterara de la visita, y menos que empezara esa pequeña cabecita a maquinar razones por la cual la iba a hacer. Sin embargo, no encontró ninguna excusa creíble y decidió decirle la verdad.
-Iba a ver a Obito. Necesito hacerle cambiar de opinión-.
El Uchiha abrió sus preciosos ojos afilados, dejando que el Sharingan brillara con una fuerza espléndida y sutilmente hermosa. Sus labios se fueron arqueando poco a poco…
-¿Obito? ¿Te refieres a Uchiha Obito, el primer experimento de Orochimaru?-.
Kaseiyo en ese momento, se dio cuenta de hasta donde había metido la pata. Pero la sonrisita de Itachi le decía que él ya lo sabía todo. Que no le sorprendía en lo más mínimo.
-No preguntes. Tu ya lo sabías ¿a quién quieres engañar?-.
Itachi se puso de rodillas en la cama. Dejando ver con claridad cada forma de su cuerpo, blanco y delicadamente musculado. Sin previo aviso, se dio la vuelta y se acomodó sobre el cuerpo del rubio. Su espalda se acopló con el pecho moreno y encajó su cabeza bajo la barbilla del mayor, alzando mientras los brazos para ahora ser él quién le acariciara esas fuertes hebras doradas, que al tacto parecían más el cabello de un león que el de una persona.
Yondaime gimió, no solo por el calor de aquel cuerpo que se empezaba a fundir con el suyo propio. Si no por la tersura de aquellas nalgas que apresaban justo en medio, su ahora rígido miembro.
-I… Itachi…-, susurró desesperado, encogiendo la cara de sumo placer cuando este comenzó a restregarse encima. Flexionando las rodillas para bajar y subir por su cuerpo, -Ita… oh… joder….-.
El Uchiha comenzó a reírse y apretó su trasero alrededor de aquella bestial erección que buscaba un hueco por donde meterse. Sin embargo no le dio el placer, quedó presionado sobre ella y abrió la boca para tomar aire, en un movimiento que hizo que todas las hermosas y largas hebras azabaches cayeran sobre la cara del mayor. Deslizándose por ella y comenzando a hacerle exquisitas cosquillas.
-Traje a Deidara para que me contara todo lo que sabía de Tobi. Pues estaba más que claro que si el líder se había enterado de mis dobles intenciones era a causa de él. Aunque también dudaba de Zetsu. Sin embargo, cuando vosotros distéis indicios de conoceros, estaba más que claro quién era él-.
Antes de que Kaseiyo pudiera aportar nada. El Uchiha ya se había levantado y bajado de la cama. De pie, frente a él, lo miraba con aquellos ojos carmesí como si quisiera evaluar las fuerzas que aun le quedaban, sin embargo, le dio la vuelta a una silla y se sentó a horcajadas sobre ella, apoyando ambos brazos sobre la base del respaldar.
-Ahora iré a hablar con Tobi, hay algunos asuntos que tenemos que tratar-.
El rubio se incorporó en la cama. No podía dejar que Itachi fuera a hablar con Obito ¿lo mataría? Tendría que estar seguro de que sí que lo haría. Su respiración se hizo confusa y rápida. No, no lo mataría. Si lo hiciera antes de ir en busca de Naruto, el líder se lo impediría y sus planes se verían trucados. Pero entonces… ¿para que quería hablar con él? Y lo más importante ¿Cómo él lo podía impedir?
-Soy yo el que va a ir, así que mejor quédate aquí ¿o es que no te duele el culo?-.
Itachi le sonrió y su mirada se dirigió hacia la entrepierna del Kage, esta estaba totalmente despierta después de los insinuantes roces anteriores. El moreno se relamió los labios, y presionó sus labios sensualmente unos con otros, incitantemente.
-Pareces que primero tienes que apagar unas cuantas necesidades ¿no crees?-.
La respiración de Kaseiyo empezó a entrecortarse, y sintió como su erección vibraba, sobre todo con aquellos labios que se mojaban, con esos ojos escarlata que se fijaba en ella, que la recorrían, se posaban en la punta y parecían saborearla. Un pinchazo de placer le recorrió la ingle y tuvo que inclinarse hacia delante para resistirlo. Gimió, sin siquiera tocarse, ya estaba a punto.
-Si, las tengo. Así que… ven Itachi-.
Este negó con la cabeza, y se quedó observándolo en silencio, relamiéndose una y otra vez los labios… Yondaime pilló el juego, lo estaba intentando excitar, quería ver como se masturbaba, como lo hacía sabiendo que él lo miraba.
-¿Quieres que te hable mientras….?-, el rubio asintió con la cabeza y apoyó la espalda en el cabezal mientras se cogía su erección con una mano, comenzó a sacudirla, notando como esta, caliente y dura se agitaba bajo la presión de sus grandes dedos, -¿Qué te estas imaginado que me haces…? o…-, el sudor comenzó a bañar el fuerte cuello, cayendo a perlas brillantes por él, parecía evaporarse a causa del calor que expulsaba el cuerpo, que ahora rígido, comenzaba a sentir pequeñas convulsiones, -¿… que imaginas que te estoy haciendo yo?-, la mano de Yondaime aceleró el ritmo, aquella voz tan sexy le inundaban los sentidos y le hacía ver el mismísimo cielo, -¿mis labios te rozan la punta?-, un relampagazo recorrió los músculos de sus muslos y se sintió contraerse, -¿te la estoy chupando, Kaseiyo? ¿te gusta como me la meto en la boca y te la estrujo? ¿Cómo te la succiono y la trago con violencia?-.
Yondaime se sintió morir, la velocidad de la mano era tanta que casi no se podía percibir con claridad, su pecho, vibrara lujurioso igual que sus nalgas, que apretadas, reclamaban la culminación de aquel placer. Cerró los ojos y gimió, tan roncamente que sintió como le raspaba la garganta.
-Itachi… me voy a correr…-, se mordió el labio y echó la cabeza hacia atrás, apoyando la nuca en la madera del cabezal.
Entonces fue cuando el Uchiha se bajo de la silla y se subió a la cama. Felinamente le abrió las piernas y le quitó la mano con la que se masturbaba. Un gruñido de protesta inundó sus labios ¡el quería correrse, maldición!
-Tranquilo…-, soltó gravemente Itachi, -esto te gustará más…-.
Y se la metió en la boca, rodeándola con su lengua y abriendo ampliamente los labios, dejando que estos la engulleran y la presionaran ricamente, succionándole de una forma totalmente deliciosa.
-Ah… Ahhh… Itachi-, gritó, apretando las sábanas entre sus dedos.
Su cuerpo se convulsionó estrepitosamente, apretándose de tal forma que creyó que se le montarían todos los tendones de su cuerpo. Inclinó la cabeza hacía atrás y abrió la boca, suspirando ampliamente y apretando los músculos de su garganta ¡aquello era el puto cielo!
Sus nalgas se presionaron y su miembro rígido como una piedra, entró por última vez en aquella calurosa y deliciosa boca, expulsando su semilla hasta la misma garganta, por donde, cálida resbaló. Yondaime cayó a la cama totalmente exhausto, cerró los ojos y ahí quedo, como si estuviera muerto.
Itachi se limpió con el antebrazo la boca y terminó relamiéndose los labios. Aquella salada esencia le había resultado terriblemente deliciosa, creía que hasta podría quedar adicto a ella. Sin embargo, ahora no era momento de pensar en eso, tenía que seguir con su plan.
Sigilosamente ascendió por el pedazo de cuerpo moreno, hasta que quedó apoyado en su pecho. Le susurró, roncamente y con una vibración de los más sensual.
-Kaseiyo… mírame…-.
Este, débilmente, comenzó a abrir los ojos, hasta que tuvo el Sharingan frente a él. Lo sintió de rodar, de meterse en su retina y derretirle los nervios, antes de que pudiera evitarlo su conciencia se esfumó.
-Itachi…-, fue lo único que logró decir antes de que todo terminara.
El Uchiha se levantó de su regazo y comenzó a vestirse, no podía hacer otra cosa. Tenía que cerciorarse de que quedaba quietecito sin meter las narices donde no le llamaban, la conversación que estaba a punto de acontecer no tenía nada que ver con él. No podía dejar que se inmiscuyera ya que lo empeoraría todo.
Ahí durmiendo y totalmente vulnerable, le resultó hasta tierno. Le hacía gracia pensar, que la persona que le había estado follando tan salvajemente, ahora pareciera un angelito al acecho de cualquier depravado demonio como él.
-Lo siento Kaseiyo…-, susurró algo serio, hasta que llegó a la puerta, -no te muevas de ahí-, sonrió, -hasta ahora koi…-, y la puerta se cerró con un crujido.
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Naruto corrió por el pequeño sendero. La kusanagi no estaba clavada en el suelo donde momentos antes la había lanzado Sasuke, así que lo único que significaba es que había vuelto a por ella y ahora se dirigía de nuevo hacia el río.
Apresuró el paso, tenía que hablar con él, le resultaba bastante irritante todo lo acontecido con Karin, juró que como la encontrara antes de que se le fuera el enfado la mataría allí mismo.
Tuvo que parar cuando llego al río y se lo encontró de espaldas, totalmente desnudo y metido en el agua fría. Lo único que dejaba mostrar era el torso, aunque el agua era tan cristalina que se podían imaginar perfectamente los contornos del resto de su magnífico cuerpo.
Aguantó la respiración por unos momentos. Aquella espalda, realmente fuerte, le estaba absorbiendo los sentidos, igual que los maravillosos músculos de sus hombros que se contraía cada vez que los movía para frotarse el cuerpo. Rozándose los pezones y suspirando a la vez que se los acariciaba, igual que su cintura, sus caderas. Naruto sintió un pinchazo en su entrepierna, una fuerte erección le cubría los pantalones, que al ser anchitos más o menos la ocultaban.
Pero había algo a parte de aquel espectacular cuerpo que le llamaba la atención. Y era su pelo. Que ahora mojado, caía liso hacia abajo, casi sobre sus hombros, bastante largo sin los picos que acostumbraban a moldearlo. Se veía tan extremadamente violable que sintió otro fuerte pinchazo en la entrepierna.
-¿Te vas a quedar ahí de por vida, Naruto?-.
La voz de Sasuke no lo sacó de su ensimismamiento, es más, le produjo un leve elixir de deseo que le recorrió cada vena de su cuerpo.
-No creas que no me gustaría…-, conforme lo dijo, se quedó a cuadros, y completamente rojo, tosió y decidió cambiar de conversación al no escuchar respuesta, -quiero hablar contigo, Sasuke-.
-¿Ahora sí?-, contestó con una sonrisita amarga mientras se iba volviendo hacia él, -se lo que estabas pensando… me parezco a Itachi ¿verdad?-.
Naruto dudó. Lo miró otra vez y al final decidió negar lo evidente. Sí que se le parecía pero no pensaba decírselo.
-Tu cabello es más azul, tu cuerpo…-, se relamió los labios inconscientemente, -es mas fuerte, más… bello. No te pareces a él, Sasuke-.
Este sonrió cerrando los ojos y bajando la cabeza. Ocultando la mirada bajo el largo flequillo mojado. Todavía no dejaría el tema, sentía un espinita de inseguridad en el pecho y quería disiparla de una vez. Levantó la cara y lo volvió a mirar.
-¿Y que piensas de Itachi?-, los ojos grises se quedaron intactos sobre los azules de Naruto. Con una profundidad tal que el rubio se sintió incómodo.
-Pues… Itachi tiene algo sensual… algo… rematadamente… sexy-, cuando vio el ceño del moreno se intentó corregir, sin mucho éxito, por cierto, -pero tu eres mas hombre, te veo más masculino, Sasuke-.
De nuevo la sonrisa amarga volvió a sus labios. Se volvió completamente hacia Naruto y comenzó a andar fuera del río. Cada vez que avanzaba iba bajando el nivel del agua, dejando más y más pedazos de su cuerpo a la luz de la luna, que parecía enfocar solo la transparencia de su piel.
-Es decir, que Itachi es más deseable que yo…-, su tono, ronco y se podría decir que un poco triste, trastocó los sentidos del Uzumaki ¿Qué debería decir?, -a él serías capaz de tomarle, pero a mí no ¿verdad? Yo no te excito de esa forma-.
Naruto intentaba que su cabeza trabajara a toda velocidad para encontrar una respuesta a aquella insinuación ¿le estaba pidiendo lo que él creía? ¿Pero no tendría que estar furioso por la escena anterior con Suigetsu? ¿Qué le había pasado durante ese escaso tiempo en que habían estado separados?
Sasuke ya había salido y ahora se precipitaba sobre sus ropas. Iba a cogerlas cuando por fin, algo se le iluminó. Si, si quería se lo demostrara, él sabía muy bien la forma de hacerlo.
-Sasuke… acércate un momento-, el Uchiha levantó la vista hacia él, lo escrutó, con un deje de amargura en su oscura mirada, al final, sin siquiera ponerse los pantalones y totalmente desnudo, se acercó a él. Las gotitas que caían de su cuerpo formaban pequeños charquitos alrededor de sus pies, dejando que gracias a la escasa luz, brillaran, -dame la mano-, sin esperar respuesta el mismo Naruto se la cogió y con brusquedad, la presionó contra su erección, -¿crees que conseguirías esto si no me pusieras de esa forma?-.
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Vale, venga XD. Este capítulo me ha gustado muchísimo XD Se ha descubierto pocas cosas más, pero creo que la narración es bastante buena comparada con los otros capítulos. Todo de un tirón, me ha encantado realmente XD
Sobre lo de que Sasuke no le ha reprochado lo que ha pasado con Suigetsu, no es un fallo mío, es algo que tiene que ver con la trama. Es que a veces no explico las cosas bien y me decís que me equivoco en cosas que hago a conciencia jeje.
Espero que este capitulo haya sido de vuestro agrado, se ve que tiene un morbo bastante escandaloso.
Muchas gracias a las que me dejaron reviews, no puedo ponerlas porque no tengo tiempo y me tengo que ir a comer, además un poco más tarde se va mi Internet, y ya no puedo cogerlo, gomen ne UU
De todas formas prometo que el próximo capitulo, tanto en este como en Luz y oscuridad, los contestaré jeje.
Me gustaría que me comentarais que os parece y ya esta, nos vemos en el próximo, muchos besitos.
