¡Hola de nuevo! Aquí dejo la última entrega, la parte diez. He echado cuentas y contará con tres partes más, así que a esto le queda poco. Espero que disfrutéis lo poco que nos queda y que esta historia deleite a los fans de Miku y Len, que hay poco en el mundo de esta pareja y quiero darle salida.
Aishite
Parte X – Kocchi Muite Baby
Tras haberle pedido disculpas a Luka por desatender su teléfono y descubrir que el extraño comportamiento de la chica se debía a su reciente ruptura con sus sentimientos por Gakupo-sensei, Miku decidió que lo mejor era dejar a Len con sus ensayos y no separarse mucho de su amiga, porque parecía que la suerte no estaba de su lado. No supuso un problema, porque el pobre chico no tenía apenas tiempo para él desde el festival, y creía saber el porqué.
Hacía no mucho se dirigía al cuarto de baño del instituto y descubrió que el pasillo desierto no estaba tan vacío. Len estaba apoyado en unas taquillas, de brazos cruzados, mientras Alita Neru se crecía ante él.
-Ya te he dicho que lo siento.-Comentaba el chico, cansado de repetirse.
-¡Te dije que aprovecharíamos el puente para ensayar por la mañana!
-Te avisé de que iba al festival, porque no había ido nunca.-Se explicó. No parecía comprender la desesperación de la rubia.
-Podrías habérmelo dicho. Habría ido contigo.-Relajó el tono.
-¿Para ensayar allí? Lo lamento, pero quería disfrutar del evento.-Alzó la palma de la mano, en señal de parar su proposición absurda.
-Podríamos haber ido como amigos. Quizá hubiésemos hablado algo del concurso, pero lo hubiésemos pasado bien.
-Neru, yo ya tengo otros amigos a los que tengo más confianza. No te ofendas, pero te conozco relativamente poco como para invitarte a ti.
-¡Pero tenemos algo especial!
Ya había tenido suficiente. Estaba claro que, desde el día en que se encontraron, Akita Neru había puesto el ojo en Kagamine Len, y se la iba a jugar a la carta más alta, pues sabía que así mataría dos pájaros de un tiro, entre ellos, a Miku. Optó por alejarse antes de interponerse entre ambos y negarse a renunciar a Len, porque sería estúpido mostrarse así delante de los dos, por lo que se alejó discretamente hacia el baño de otro piso. Aún así, la conversación continuó.
-Sí, un concurso entre manos. No voy a consentir que te pongas así conmigo por un grupo de música de instituto, sinceramente.- Se incorporó, alejando su espalda de la taquilla.-Seguro que tu invitarías a Gumi y Akaito antes que a mi.
Ella quiso replicar, pero se dejaría descubierta si lo hiciera, y desvió la vista hacia el suelo con las mejillas incendiadas.
-Os habría avisado a todos...-Mintió.
-Pues yo decidí ir con Miku-chan...
-¡¿Qué?! ¡¿Con... esa?!
-¡Es mi amiga! ¡La primera amiga que tuve desde que llegué aquí!
-¡Pero es el enemigo!
-¡Sólo es un concurso!-Repitió, desesperado.
-Pues es lo único que me importa ahora. O ensayas con nosotros, o te vas.-Estalló, y se marchó, dejando al muchacho a solas.
No iba a tolerar que esa chica se lo robara, ni por asomo. Si tenía que monopolizar su tiempo y agobiarlo hasta que no pudiesen verse, lo haría. Había visto como lo miraba, y ahora mismo no solo le interesaba Len, si no destrozar los sueños de esa niña de papá. Gumi se encargaría de hundir a la otra estúpida, pero Hatsune Miku era un enemigo personal.
Apenas se habían cruzado, y si lo hacían en algún pasillo o calle se saludaban con una gesto o una sonrisa, pero terminaban por irse cada uno por su lado, cabizbajos, sintiendo que perderían la amistad por un desinterés que ninguno deseaba tener con el otro.
De todas maneras, la chica quería centrarse en apoyar a Luka, y no le preocupaba lo atareado que pudiera estar Len, sin darse cuenta de que esto lo machacaba.
-¡Miku!-Llamó Luka, cuando la descubrió perdida en sus pensamientos.
-Lo siento, estábamos con la letra de "World is Mine!", ¿verdad?
-Ya está acabada. Estábamos componiendo la melodía de "Just Be Friends" para piano.
-Cierto.
-¿Qué te ocurre? Si sigues así no podremos ganar el concurso ni por asomo.- Dell y Mikuo las observaban en silencio, sin apenas moverse.
-Solo estoy preocupada por Akita Neru, es todo.
-No le des más vueltas. Morderán el polvo.-La apoyó Mikuo, con calma y una sonrisa.
-Además, a casi nadie le cae bien, piensa que cuando los jueces vean al público abuchearla, no le darán ni una oportunidad.-Comunicó Dell riendo.
-Creía que era súper guay y por eso la gente la respetaba.-Se extrañó.
-No, tonta, se dedica a meter miedo y amenazar, por eso nadie la molesta. Sólo unos pocos le plantan cara y por eso les coge manía. En realidad es una envidiosa.
Ambas permanecieron pensativas, empezando a comprender un poco el porqué del comportamiento que tenían con ellas, porque no podía haber otra razón. No pudieron evitar compadecer al grupo en total y pensar que era una lástima que Len se hubiese metido ahí, temiendo que acabasen por amenazarlo a él también. ¿Y si lo estaban utilizando solo para hacerles daño?
-Creo que necesitamos un descanso.-Propuso Mikuo, al ver a Dell agotado y a las dos chicas demasiado distraídas.-Os invito a un helado.-Dijo, ahora que por fin llegaba el buen tiempo.
-¡Me apunto!-Saltó el bajista, guardando el instrumento en la funda.-¿Cuándo nos vamos?
Las dos chicas se pusieron en pie, y se estiraron, dispuestas a pasar un buen rato y descansar la mente. Miku decidió coger algo de ropa del armario para salir, una camiseta aguamarina de hombros descubiertos y unos shorts de color gris. Salió a la calle, dónde le esperaban los demás, y se colocó junto a Mikuo y Luka, mientras Dell iba algo más adelantado, deseoso de llegar a la heladería más cercana.
-¡Hola, sensei!-Saludó el de cabello blanco y Miku vio que se trataba de Kamui Gakupo, que, cuándo saludó a Dell, levantó la vista hacia Luka y su expresión cambió, mirando un punto fijo. Miku siguió su mirada y pudo ver que Luka y Mikuo iban cogidos de la mano. Él parecía apurado, a su lado, y la otra desafiante. La de coletas se adelantó para posicionarse junto a Dell y tener conversación, a pesar de que vio la intención de su primo de pedirle que se quedara.
Continuaron su camino, y no hubo saludos por parte de nadie más, pues Mikuo quiso hablarle al de cabello morado pero algo le decía que no quería escucharlo.
-¿Y qué tal Haku?
-¿Cómo quieres que lo sepa? No me paso todo el día con ella, solo somos amigos. ¡Si, nos conocemos muchos años! Pero ella es mayor que yo y no creo que le interese pasar tiempo con un crío.-Soltó de carrerilla el más joven de los cuatro.
-Yo... Solo quería saber si la habías visto... Últimamente...-Se sorprendió la chica.
-¿Eh?-Se sonrojó el pequeño.-¡Ah, ya! Pero no la veo casi, esto me mantiene ocupado, y tengo amigos con los que pasar el tiempo.-Recuperó la compostura rápidamente y se irguió con orgullo.
Ella se limitó a reír, sintiéndose identificada con la situación. No veía porqué una chica de su edad como Haku no querría estar con un chico de la edad de Len, como lo era Dell. Quizá porque él era muy rudo a veces, y hasta chulesco. No le gustaba mostrar sus emociones, pero estaba segura de que, a pesar de la timidez de Haku a esta le gustaba estar con él, pues había sido su amigo desde niño. Quizá le pasase algún día eso a Len con ella, que era su primera amiga en la ciudad. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos tontos de niña, y se recordó que debía pasar y hacerse la interesante, para que él demostrase si quería algo más también.
Tomaron asiento en el interior del local, dónde el aire acondicionado era el gran protagonista. ¡Cómo lo agradecían! Pidieron cada uno su sabor favorito y por fin Luka había soltado la mano de Mikuo. Miku no pasó el detalle por alto y quiso comprender un poco mejor la situación. Luka parecía muy segura de sus actos, pero Mikuo no parecía contento con los recientes sucesos. Además, la actitud de ella se centraba del todo en Gakupo, y por mucho que no quisiese decirlo, sabía que al saber de los sentimientos de él, querría provocarlo antes que dejar el orgullo a un lado y reconocer que se había equivocado.
-¿Y desde cuándo sois pareja oficial?-Preguntó, apuntando a ambos con la cucharilla y con una mirada cargada de significado.
-N-No... No somos...-Empezó Mikuo, sonrojado, sin mirarla.
-¡Vamos! ¡Os he visto cogidos de la mano! Era lo que buscabas, ¿no, Mikuo?-Chinchó.
-Y-Yo...-Luka lo miraba, como si esperara una respuesta concreta.
-S-Si, claro...-Apartó la mirada de Luka y ni siquiera se atrevió a mirar a su prima.
-Sin embargo, parecías incómodo de que os pudiesen ver. ¿Te has vuelto tímido?
-Miku, basta.-Pidió la de cabello rosa.
Ya hablarían luego, de eso estaba segura. Con una mirada desafiante dejó de lado la conversación y sonrió antes de coger el teléfono. Mandó un mensaje a Mikuo pidiéndole que inventase una excusa para marcharse antes, y en ese momento vieron entrar en el establecimiento a Megpoid Gumi con Kamui Gakupo. El hombre se quedó helado, mirando hacia Luka, mientras que Gumi le hacía burla sin que el más alto se percatase. Lo que esta no sabía era que él nunca notaba esas cosas porque se embobaba con la más mayor. La de cabello largo y rosa se levantó, tomó a Mikuo de la mano y salió del lugar mostrando la sonrisa más dulce que pudo.
Gumi solo pudo seguirla, estupefacta, sin perder detalle del hecho de verla de la mano con el joven, pues había creído durante años que Megurine Luka estaba enamorada de Gakupo. Dell salió detrás de la pareja con los brazos tras la cabeza y Miku se acercó despacio a Gumi, y pretendía que la escuchase el profesor también.
-Si, querida, salen juntos. Mikuo fue más espabilado que otros y ella se cansó de esperar por nada.-Dijo con altivez y soberbia.-Sayonara.-Sonrió con ternura y se marchó.
-Hay que tener mal gusto...-Murmuró la chica de pelo verde, restándole importancia con un gesto de la mano.
-Veníamos aquí porque querías que te resolviera unas dudas urgentes, no te distraigas.-Riñó él, más seco que nunca, y consiguió que lo soltase de una vez.
Miku se acercó a la de pelo rosa y le pidió que se quedase con ella antes de volver a casa, pues sabía que lo necesitaba.
-Chicos, tengo que marcharme. Mi madre ha preparado algo especial por el cumpleaños de mi padre y no puedo llegar tarde. Hasta luego.-Se despidió Hatsune Mikuo, y se marchó al trote.
-Bueno, Dell. Puedes irte ya. No ensayaremos más por hoy.-Comentó la anfitriona, y el joven recogió sus cosas y se marchó.
-El concurso es en una semana, así que seguiré ensayando en casa.-Aseguró, antes de salir por la puerta.
-¿Una semana? El tiempo vuela, ¿eh?-Comentó Luka, suspirando.
-Si, desde luego que se nota. Han cambiado tantas cosas desde que empezó el curso.
-¿Cómo qué?
-Pues Len se mudó, me enamoré, dejé de viciarme a ese juego online...-Rió, y Luka la acompañó.-Además, me he apuntado al concurso de talentos.-Se tumbó en el suelo, cansada.
-Viste el festival por primera vez, y con quien menos te esperabas.
-Si. Y nos enteramos de que le gustas a Gakupo-sensei y de que le tomas el pelo a Mikuo.
-¿Perdona?
-¡Oh, vamos!-Se incorporó, sonriendo.-¡Niégalo! Puede que te lo escondas a ti misma, pero yo sé que has aprovechado lo de Mikuo para poner celoso a Gakupo-sensei por haber esperado tanto. Y en parte fue tu culpa no tomar antes esa actitud de ignorarlo, porque ha sido a raíz de eso que él se ha confesado. Incluso si se lo hubieses dicho tu, creo que ambos hubierais esperado a que terminara el curso. -Soltó.
-Miku... yo... No quiero hacerle daño a Mikuo y por eso continúo con esto. ¿Quién sabe? Quizá surja algo bonito. Igual he rechazado al amor de mi vida todo este tiempo por un capricho...-Se encogió de hombros.
-¡Eso no es un capricho! Os queréis los dos. No te has dado cuenta siquiera, por tu egoísmo, que Mikuo se siente incómodo con esto.
-¡No voy a dejarle ahora porque en realidad si me quiere la persona que quiero!
-No sé si es porque sabe que no le quieres, o porque ya ha desistido y no quiere herirte, pero Mikuo está deseando que lo dejes. Ni siquiera le has dado un beso pero andas diciendo que es tu novio y él siempre apunta que aún os estáis conociendo. Solo lo usas para que crean que tenéis algo serio y Gakupo se sienta como te has sentido tú todo este tiempo.
La otra chica permaneció en silencio, mirándose las manos sobre el regazo, conteniendo las lágrimas. No sabía cómo decirle que tenía razón y que se sentía horriblemente mal por Mikuo.
-No quiero que sigas haciendo esto, porque acabarás siendo como Akita Neru. Eso si que es un capricho: usar a Len para hacernos daño. ¿Crees que no me duele ver que pasa más tiempo con ella? ¡Y encima saber que también le gusta! Incluso Mikuo me ha pedido que me rinda, pero sé lo mucho que me he enamorado de Len como para dejarlo pasar. Y Akita Neru solo quiere acercarse a él para hacer daño, pero sé que él se dará cuenta de quien le quiere de verdad y quien no, y si quisiera estar conmigo aquí le espero, el tiempo que haga falta.
-T-Tienes razón, Miku-chan. Llamaré a Mikuo y le contaré la verdad.
-¡Esa es mi chica!
Se despidieron con un fuerte abrazo y Luka no pudo evitar llorar antes de irse a casa. La semana transcurrió con normalidad, a pesar de que Luka parecía algo tensa y distraída, pero Miku la miraba y ella negaba con la cabeza y sonreía de nuevo. Mikuo parecía más contento y relajado y Dell había mejorado más aún con el bajo. Parecía que Miku tenía un don resolviendo problemas ajenos, pero los suyos propios eran más complicados que todo eso, al menos para ella.
Apenas se había cruzado con el rubio desde la última vez que lo vio, y todo por culpa de Neru y su grupo. Aún así le deseaba suerte al chico, pues no quería ser injusta con un amigo por un grupo de tontos, como los llamaba ella por ser suave.
El día anterior al concurso había llegado y había recibido apoyo de todos sus profesores y de algunos compañeros. De camino a casa, en el tramo en el que ya iba sola, porque Len no tenía apenas tiempo de volver a casa, ya que le obligaban a comer durante los ensayos, pudo imaginar lo duro que debía ser ponerse en un escenario a actuar. Si otros lo habían conseguido, estaba segura de que ella podría hacerlo. Subió las escaleras, respirando para calmarse, y pudo ver a Len al fondo del pasillo hablando por teléfono. Parecía de muy buen humor.
-...genial, mamá. ¡Hasta luego!
-¡Len-kun!-Saludó ella, cuando guardó el teléfono y caminó en su dirección.
-¡Miku-chan!-Trotó para acercarse a ella, que aún llevaba el uniforme.
-¿Qué haces aquí tan pronto?
-Neru nos ha dado el día libre antes del concierto, para no forzarnos.
-Me alegro. Suerte mañana.
-Igualmente. Estoy seguro de que vais a ganar.
-No estés tan seguro.-Rió ella.-Te veo especialmente contento. ¿De que se trata?-Preguntó, introduciendo su llave en la cerradura.
-Mi madre tendrá menos turno en el hospital a partir del mes que viene. Y te contaré algo increíble.
-Estoy impaciente.-Sonrió, verdaderamente sorprendida y nerviosa. ¿Qué querría decirle?
-Ya lo entenderás.-Respondió.-Voy a hacer una visita al hospital. ¡Hasta luego!
Ella se despidió con la mano y lo vio bajar corriendo los escalones. Le gustaba tanto verlo feliz que no podía evitar estar feliz también. Se quitó los zapatos en el recibidor y se adentró en la silenciosa casa para dejar sus pertenencias en su dormitorio. Cogió una llave, una foto y un rotulador del cajón del escritorio, y se dirigió a un cuarto en desuso que tenían en casa. Allí se encerró y se dirigió a una cortina que había en una de las paredes laterales. La corrió y tras ella se encontraba una foto de Len conectada por hilos rojo a otras fotos de diferentes chicas del instituto. Colocó una foto de Kaai Yuki, que le había costado mucho conseguir, y la tachó con el rotulador.
-Está claro que con Yuki no tiene nada, y que Gumi está por Kamui-sensei. Neru sigue siendo mi gran problema. Tengo que esperar a ver qué ocurre tras el concurso...-Susurró.
Tenía también algo de información con los gustos y costumbres de Len, además de una lista negra con las cosas que él odiaba. A un lado había una especie de altar con los regalos que él le había hecho, o detalles que tenían que ver con él. Quizá su lucha por él había ido más lejos de lo que ella podía controlar, pero no estaba dispuesta a perder su oportunidad. Ni por todo el oro del mundo. Salió de allí, cerró con dos vueltas de llave y la escondió de nuevo en un cajón, al fondo.
El fatídico día había llegado y la joven estaba aterrada. Apenas acertaba a pasar la mano por la manga del chaleco que había elegido como parte del vestuario del grupo. Luka era muy buena cosiendo y había confeccionado para ella un chaleco gris con cuello de camisa. La falda era corta, negra, como las botas altas y como detalles llevaba puntillas aqua, a juego con la corbata, y el ribete de la falda y las botas. Mikuo tenía uno similar, de manga corta y pantalón largo, con los mismos colores. El de Dell llevaba los detalles en morado y el de Luka era negro y dorado, con la falda abierta y transparencia desde la cadera hasta debajo del pecho.
Agarró su guitarra, que era la segunda, y las partituras antes de salir de la casa y prepararse para reunirse con el grupo en un aula. A mitad de camino se topó con Luka, también vestida con su propio traje y llevando un carro con los estuches de la batería. Su primo Luke llevaba el teclado, pues se lo había traído él al instalarse en su casa por vacaciones. Trabajaba en una multinacional en Londres, como intérprete y comercial y podía permitirse hacer esos regalos.
Lo dejaron todo en el aula que les habían dado, y se encontraron de camino con algunos alumnos que solo iban como espectadores. Ellos iban dirección al salón de actos, y se quedaban embobados mirando el equipo que traían.
-Voy a coger sitio. Mucha suerte.-Se despidió el mayor, antes de salir, y cederle el paso a Honne Dell.
-¡Hola, chicas!-Saludó.-¿Nerviosas?
-¡Eso no se pregunta!-Se quejó la mediana, mientras la otra reía.
-Gomen.-Se frotó la nuca, cohibido.-He visto a Mikuo a la entrada. Me ha dicho que un tal Akaito le ha cogido la guitarra cuando la ha dejado en el suelo para recoger las partituras, y que esperaba no mancharse de sangre la ropa.
-¡Menudo idiota!-Se quejaba la cantante.-Lo que faltaba, se ponen a hacer trampas.
-La recuperará, ya verás.
Pero no fue así.
-No lo diré más veces. Dame mi guitarra.-Exigió, con la mano tendida, manteniendo la calma. La puerta del aula estaba cerrada, en el ala contraria del centro a la que le correspondía a Mikuo.
-Entonces retírate del concurso. O retiraos todos, eso sería mejor.
-Está bien, lo diré solo una vez más. ¡DILE A TU GORILA ESTÚPIDO QUE ME DEVUELVA MI PUTA GUITARRA!-Chilló, señalando a Akaito, que estaba tras Akita Neru.
-Ya te he dado tus opciones para recuperarla.- El otro chico reía.
-¿Tanto miedo tienes de que Miku te pegue una paliza sobre el escenario? Yo también le tendría miedo a mi prima. Tiene una pedazo de voz...-Pudo ver como le cambiaba la expresión a la chica, de desconcertada a cada vez más furiosa.-Incluso sin mí, podrían ganar este concurso.-Desafió.-Así estaréis empatados, porque no veo al pringado de Len por aquí.
-¡Si no te vas tu te echaremos nosotros!-Pasó por su lado, echando chispas por los ojos, y salió del aula junto a Gumi.
Akaito la siguió, guitarra en mano, y Mikuo trató de recuperarla. El pelirrojo lo empujó a una taquilla y cerró con llave, guardándola en su bolsillo. Se llevó la guitarra y, por algún motivo, supo que no volvería a verla. Suspiró y se resignó, sin intentar pedir ayuda pues, con el barullo de los ensayos previos y demás, nadie podría oírle.
Estaban afinando los instrumentos sin dejar de mirar el reloj y ver que Mikuo no aparecía. La chica daba patadas al suelo, frustrada, pensando que aquello no podía estar pasando. La puerta se abrió de golpe y todos se volvieron hacia el recién llegado.
-¡Mikuo!-Chilló Miku, pero se dio de bruces con una cabellera rubia que ya conocía muy bien.-Len...
-Si no soy bien recibido-apuntó con su dedo pulgar por encima de su hombro-me voy.
-¡No, no!-Es solo que Mikuo no llega y somos los siguientes.
-¿Ha pasado algo?
-Si, que vuest—Luka tapó la boca de Dell rápidamente y se apresuró a contestar.
-Seguro que ha tenido un contratiempo. Ya verás.
-Bueno. Venía a desearos mucha suerte...-Extendió la mano hacia Miku.
-Gracias. Igualmente.-Se la estrechó y las agitaron durante unos segundos, bastante incómodos.-Yo...
Len tiró de ella y se fundieron en un estrecho abrazo, que decía más que palabras. Ella no pudo evitar sonrojarse y sintió su corazón latir tan fuerte que parecían dos corazones apunto de explotar.
-Espero que cuando todo esto acabe podamos vernos como antes.-Dijo sin soltarla.-Y que podáis perdonarme.-Miró a Luka durante un momento antes de separarse de la chica.-Cuando salgamos de aquí espero que me invitéis a algo con el dinero del premio.-Rió y se alejó saludando.
-¿Quién sabe? Igual invitas tu.-Comentó la de dos coletas, riendo.
Él se volvió hacia ella un segundo más y se encogió de hombros con una amplia sonrisa, caminando de espaldas por el pasillo para ir a coger su guitarra. Miku volvió al interior y cerro tras de si.
Se escucharon los aplausos del público en algún rincón del instituto y sus latidos se pararon a la vez. Se miraron atemorizados, sabiendo que les tocaba salir a escena y que les faltaba un miembro.
-¡Y, a continuación, la actuación de Project Mirai!-Se escuchó claramente la voz de Kaito Shion, dando paso al grupo.
-Mierda...-Masculló la voz de Honne Dell.
-Y aquí estoy, encerrado para siempre, hablando con una manzana que alguien ha olvidado en su taquilla. Y ahora alguien entra por la puerta y pensará que estoy loco por hablar con una fruta. ¡Espera!-Mikuo se puso de pie en la taquilla y miró por las rendijas de esta para ver a alguien moverse en el aula.-¡Eh!-Chilló, mientras golpeaba la puerta metálica.-¡Oye!
-¿Hola?-Se asustó el joven, tras coger su guitarra.
-¡Len! ¡Soy yo, Mikuo!
-¿Mikuo? ¿Dónde estás?
-Dentro de una taquilla.-Dio unos cuantos golpecitos en la puerta y Len se acercó para mirar por la rendija. El otro se pegó al fondo de su jaula de metal, llena de polvo, para dejarse ver.
-¿Qué haces ahí? Os toca ya. ¡Y te están buscando!-Se escandalizó el más joven.
-Es que tengo pánico escénico. Voy a tocar desde aquí.-Ironizó, desesperado por la actitud ingenua del rubio.
-¿Se puede hacer eso?-Mikuo rodó los ojos.
-¡No, idiota! Me ha encerrado aquí tu querida amiga rubia.
-¿Neru?
-Akaito me ha robado la guitarra y me han amenazado para devolvérmela. Tenía que dejar tirado al grupo.
-¡Eso no se hace por una guitarra!
-¡Y no lo he hecho! Por eso estoy aquí dentro.
-Vaya... No sé que decir... Lo siento, no esperaba que fueran capaces de algo así.
-Miku siempre quiso advertirte, pero no quería ponerte en contra de nadie. Es demasiado...
-¿Buena?
-Tonta.-Completó el otro, apuntando a Len con el dedo índice y con el pulgar levantado, con expresión chulesca.
-¿Cómo puedo sacarte de aquí?
-Akaito tiene la llave. Es imposible.
-No puedo dejar que Miku y Luka pasen por ese trago. Es el sueño de Miku desde hace años.
-¡Oh! Eso si se ha atrevido a contártelo.-Se burló.
-¿Qué quieres decir?
-La tonta de mi prima ha querido protegerte tanto sin condicionarte que ha acabado por dejarse pisar.
-No te pases con ella.-Amenazó.
-¿Y que vas a hacer?
-Yo estoy fuera de la taquilla. Puedo mandar a un profesor a sacarte. No a tiempo, pero puedo reducir tu tiempo de estar dentro. O alargarlo...
-Pff...-Se quejó, había perdido. Anunciaron que los siguientes eran el grupo de Miku y Luka, y ambos miraron hacia arriba, ya que la voz procedía de los altavoces.-¡Mierda!-Se enrabietó el de cabello aguamarina.-Si no fueras tan corto de entendederas ya estaría fuera, o incluso estarías en el grupo con Miku y Luka y yo no estaría aquí. No sé que vio en ti...-Murmuró, cruzándose de brazos y dejándose caer hasta quedar sentado en el pequeño armario.
-¿De qué hablas?
-Nada, olvídalo.
-¡Habla! O no te sacaré.
-La idiota de mi prima está pilladísima por ti desde hace tiempo. Está segura de que Akita quiere separaros para hacerle daño, y hasta ahora todo le está saliendo bien. Por eso no se atrevía a decirte que estuvieras con ella en el grupo, ni a quedar contigo. Porque está empanada.-Soltó, total, ya estaba en una taquilla, Miku no podía hacerle mucho.
Len parecía pensar a toda velocidad, y Mikuo se habría hecho el sorprendido de haber podido verlo. Lo escuchó caminar a toda prisa fuera del aula.
-¡Voy a pedir ayuda! No te muevas.
-No pensaba hacerlo...-Se quejó, creyendo que el rubio ya le estaba tomando el pelo.
Len entró en el aula dónde Neru le había dicho que les habían cambiado, tras recoger su guitarra. Allí estaba Akaito.
-Hola.
-Se están cambiando.-Dijo. Sabía que no hablaban mucho entre ellos, y por eso, nada más saludar, les dijo dónde estaban las chicas.
-Yo voy a cambiarme aquí.-Dijo, sacando unos pantalones cortos negros con cintas amarillas, y una camiseta blanca.
-Mejor me voy, no quiero pasar vergüenza.-Se burló por lo bajo, y salió del aula.-Además, tengo una charla pendiente con mi querida Zatsune.-Rió y se marchó con aires de superioridad.
Cuando la puerta se cerró, agarró una funda de guitarra y salió a toda prisa en dirección contraria a la del pelirrojo.
Estaban terminando de conectar los instrumentos para que se abriera el telón y se encendieran las luces. La gente empezaba a impacientarse y en la sala hacía mucho calor. Mikuo seguía sin aparecer y el primer tema tenía un solo de guitarra que él debía realizar. Miku sentía que le sudaban las manos, y no podía respirar. Luka le puso una mano en el hombro para calmarla, pero su expresión seguía siendo triste. Dell sintió que no podía abandonar ahora, pero que tenía unas ganas locas de salir corriendo.
Len se hizo hueco entre el público, con unas partituras en la mano, tras haber dejado la guitarra de Mikuo en el despacho de Meiko, a quien había ido a pedir ayuda. Vio que no sería fácil, pues tenían sus propias canciones compuestas y que nadie podría aprendérselas en tan poco tiempo. En primera fila había llegado ya a leer un buen trozo de la partitura y el telón se abrió. Se horrorizó al ver que había un solo de guitarra y que estarían perdidos. Se mordió el labio y miró como se encendían las luces y los tres integrantes temblaban. Volvió la vista rápidamente al folio, releyendo a toda prisa.
Miku miró al gentío, asustada, y descubrió al rubio en primera fila, leyendo unas hojas. Ni siquiera estaba interesado en verlos. Y lo peor es que los escucharía hacer el ridículo.
-¡H-hola!-Saludó, con el micro delante.-Nosotros somos Project Mirai y hemos compuesto nuestras propias canciones.-Dijo, procurando sonar convincente, pues no sabía dónde pero entre la gente había un grupo de seleccionadores.
Los primeros acordes llegaron a oídos del público, sonaba bien, pero faltaba una guitarra principal, y se notaba de lejos.
Len seguía repasando las hojas, y el momento estaba cerca. Aún así, parecían disfrutar lo que hacían, casi habían olvidado la ausencia de Mikuo. Ahora estaban todas las cartas sobre la mesa, y no podían echarse atrás. Con el estribillo Len puso los ojos en Miku, sin poder llegar a creerse que ella estaba loca por él.
¡Vamos, mira esto Baby!
No puedes decir que no.
Lo estoy diciendo enserio esta vez.
Y con mis delicados labios
besos, besos cautivadores
y te haré mi esclavo,
y no podrás escaparte.
¡Ah!
Come on baby!
¡Ahhh!
Todo el tiempo eres un terco
no puedo ser honesta. ¡Ya que mas da!
Quiero que me abraces y me digas "te quiero".
¡Bromeaba!
Espera, ¡¿qué estás haciendo?!
¿Acaso había hecho la letra para él? ¡No! Hacía no mucho que se había dado cuenta de lo mucho que le gustaba la chica, pero no esperaba que ella le correspondiese, sino que creía que lo había convertido en un amigo más. Pero todo aquello le recordaba a los momentos que habían pasado a solas. Dio media vuelta y salió de entre el gentío con su guitarra a la espalda.
Las palabras no alcanzan para
expresarte este gran signo de
corazón.
¿Qué podré hacer si mi corazón
ya se está acelerando? Ah~
Eres culpable.
¡Hey!
Todos voltearon sorprendidos a ver la nueva entrada en escena. Al altavoz de Mikuo había conectada una guitarra y alguien la estaba tocando maravillosamente. Len había entrado en escena suplantando a Mikuo y se volvió hacia Miku para sonreírle.
Cuando terminaron la primera actuación, Len se reunió un segundo con ellos en el centro del escenario, mientras el público aplaudía.
-¿Qué haces aquí?
-No podía dejaros así. Me moría de ganas de participar con vosotros, y Neru y los suyos han jugado sucio, así que he decidido abandonarlos.
-¿Y cómo han reaccionado?
-No lo saben.
-Bien, ahora es la parte de Luka a piano, pero la parte a capella... Mikuo me acompañaba en algunas partes...
-Cantaremos mi canción.-La cogió de la mano, y todos miraron el gesto y luego a la chica, que solo podía mirar al rubio, colorada.-Me dijiste que si participaba con vosotros me dejarías cantarla, y aquí estoy.-Rió.- Canta conmigo.
Luka sonreía, feliz, y Dell parecía algo perdido, pero no le dio importancia, como si no creyera posible que hubiera esa química entre un chico de su edad y una chica de la edad de Haku.
-Es la proposición más bonita que me han hecho nunca.-Musitó la joven, mirándolo a los ojos.
Salieron de escena y dejaron sola a Luka, que se sentó al teclado que había montado en el centro del escenario, delante de la batería. La joven comenzó a tocar su canción, con calma, en el tono más triste y con el corazón más roto que nunca. Miku creía que lloraría, y pudo ver a Gakupo contener las lágrimas, al fondo de la sala. La estancia se llenó de aplausos en cuanto la chica finalizó su obra maestra, se levantó del asiento y saludó al público, disimulando las lágrimas. Vio dos siluetas de pie: una era su primo, la otra Gakupo-sensei.
Por último, Luka se sentó en su asiento para batería, Dell en un taburete y en el centro, Miku y Len se sentaron en otros dos, cogidos de la mano. Empezó ella a cantar:
Por favor rescátame. Estoy a punto de morir de amor.
No hay nada que hacer si no estás junto a mi.
Nuestro amor está dividido por alguien más,
que destruyó este cuento de hadas
del que no quedará nada.
Len no quería mirarla por si se perdía en sus facciones, pues bastante le distraía su hermosa voz. Cuando ella apartó la vista fue él quien la miró y continuó su parte:
Te suplico "bésame" que quiero despertar
de este sueño.
¿Podrás escuchar la voz de mi interior?
Quiero encontrar la puerta hacia la salida y escapar,
y con un beso despertar.
Se retiraron del escenario, tras saludar, con el sonido de los aplausos de fondo, y se toparon de frente con Akita Neru y su grupo, y ninguno parecía muy contento. Ella, cruzada de brazos, esperó a que Len llegase abajo, cogido aún de la mano de Miku.
-¡Te parecerá bonito! ¡Después de todo lo que hemos ensayado! Nos dejas tirados como a colillas...-Espetó.
-Vosotros habéis jugado muy sucio, y no voy a permitir que mis amigos lo pasen mal por culpa de...-la miró de arriba a abajo, con asco-gentuza como vosotros. -Ella abrió la boca, ofendida y sorprendida por el trato recibido.-Si me disculpas...-Se apartó de ellos, para reunirse con Luka y Dell, que parecían discutir sobre algo que había en la mesa.
-¡No! Vas a subir con nosotros y explicarás que te han obligado a ayudarles porque un miembro de su grupo los abandonó.-Exigió ella. Len soltó a Miku y se encaró a la joven, que era más alta que él.
-Meiko-sensei ha ido a por Mikuo, que estaba encerrado en una taquilla de nuestro anterior camerino. Qué curioso, ¿no?-Ella miró a ambos lados, nerviosa.
-No puedes demostrar que fuésemos nosotros. De todas maneras, nos valdremos muy bien sin ti.
-Adelante pues. Me voy con mis amigos.
El joven se retiró junto a Miku, que se atrevió a sacarle la lengua a la rubia, haciéndola enfadar aún más. Kaito pasó junto a ellos para salir a escena, con unos folios en la mano, y su voz se hizo oír de inmediato entre la multitud.
-¡Y ahora, recibamos con un fuerte aplauso, al grupo Música con pedos! ¿Eh?-Las risas eran ensordecedoras, y Neru y los suyos abrieron la boca, asustados por el comentario del personal docente.-¿Cómo ha llegado esto aquí? Perdón, son los...
Tanto Miku como Len reían junto a Luka y Dell, y este era el más escandaloso de todos, que los señalaba con el dedo sin dejar de llorar de la risa. El profesor bajó y trataron de disimular, mientras este seguía mirando los folios, desconcertado.
-Os toca chicos. Y lo siento de veras, alguien ha cambiado el nombre con rotulador rojo.-No pudieron aguantar más la risa y los observaron todos. Dell llevaba un rotulador del mismo color en la mano, y miraba a la rubia y sus secuaces con maldad y una sonrisa burlona.-Esta letra... ¡¿Honne Dell?!-Alzó la mirada para toparse con el de cabellos blancos.
-Me toca huir.-Rió mientras corría por el pasillo con Shion Kaito detrás, que volvió a dejar sus papeles en la mesa, cerca de Luka. El grupo de Gumi, Akaito y Neru subió al escenario, con la vergüenza escrita en la cara. Fue entonces cuando la mirada sorprendida de Sakine Meiko los hizo ponerse serios.
-¿Esa era Kaito-sensei tras Honne Dell?
-Desde luego, sensei.-Respondió Len.
-Entonces todo normal.-Hizo un ademán con la mano para restarle importancia.-Creía que eran alumnos jugando. ¿Cómo ha ido?
-Ha sido genial.-Respondió la cantante, radiante por el resultado obtenido.
-Me alegro. Siento no haber llegado a tiempo. Os traigo un regalo.-Anunció, y se hizo a un lado para mostrarles a Mikuo. El muchacho estaba despeinado, sudoroso y lleno de polvo. La corbata le quedaba suelta, pues se había acomodado durante la espera. Miku se lanzó a su cuello y lo abrazó.
-¡Mikuo-kun!
-¿N-No estás enfadada?
-No ha sido tu culpa.-Respondió.
-Veo que ya sabéis lo que ha pasado. Lo siento.
-El único problema que veo aquí es que Hatsune Mikuo asegura que fue Akaito, por orden de Akita Neru, quien le encerró en la taquilla, además de que robó su guitarra. Pero no veo pruebas suficientes para acusar a nadie, y eso sería una falta muy grave.
-Ya recuperé su guitarra.-Anunció el rubio.-Estaba en el nuevo aula que utilizó el grupo para prepararse.
-No le mentiría, profesora.-Alzó la palma de la mano izquierda, se llevó la derecha al corazón y cerró los ojos con la cabeza alta, en señal de dramatismo absoluto. Ella no parecía creer en esa faceta suya.
-Por mucho que quisiera creerle, no podría hacerlo, señor Hatsune. Si me disculpáis, me marcho.
Se quedaron desolados, pero al menos habían rescatado a Mikuo. Este se acercó a Len y, sonrojado, sin mirarlo a la cara le tendió la mano como agradecimiento por la ayuda, no solo a él, sino al grupo. Len la estrechó de buena gana. La paz se rompió cuando unos pasos se hicieron oír entre bambalinas, y el grupo de Neru volvió a juntarse con ellos.
-¡Vaya! Veo que habéis recuperado al tonto número dos de la familia Hatsune.
-¡Calla, hija d-!-Miku lo sujetó y le tapó la boca, llena de rabia.
-Ya le ha contado a Meiko sobre vuestra hazaña.-Len hizo el gesto de las comillas con las manos para resaltar que ironizaba con la heroicidad de su acto.
-¿Y? No tenéis pruebas.
-La llave de la taquilla sigue en poder de Akaito.-Mikuo la sacó del bolsillo del chico, a quien había visto guardarla.
-¡Muy bien, genio! Y ahora la tienes tu.-Rió Gumi.-Cualquiera creería que lo hiciste para robarle el puesto y quedar como héroe.-Ahora se dirigía a Len.
Todos se miraron en silencio, entendiendo que habían metido la pata. Unos tacones rompieron el silencio, y casi algún cuello cuando se dieron la vuelta para ver a la recién llegada. Las caras de horror de los otros tres no podía describirse con palabras.
-Ya tengo todo lo que quería. Una sola confesión: la mejor prueba que existe.-Sonrió la castaña de prominente busto, al entrar contoneándose en la habitación. No sabían bien si Akaito la miraba así por el pánico o por deseo, pero estaba claro que podría cumplir el sueño de dejar que lo castigara.-Será un placer encargarme de vosotros tres como mi última medida disciplinaria en el centro.
-¿Cómo?-Se sorprendió Luka, y se voltearon a mirarla los demás, extrañados.-¿Se marcha?
-Si. Hace no mucho decidí dejar la enseñanza en el centro.
-Pero, ¿por qué?
-Aquí le tenemos miedo, pero la queremos mucho.-Añadió el de chaleco gris, apenado. Meiko le pasó un brazo por los hombros, con una sonrisa.
-He decidido montar mi propia academia de formación musical y escénica para jóvenes que quieran completar sus estudios y para mayores de treinta.-Explicó con orgullo.
-¡Eso es genial!-Comentó Miku.-¿Me admitirá?-Pidió, con los ojos haciendo chirivitas de ilusión.
-Desde luego.-Le sonrió.-Ahora podéis ir a disfrutar de la merienda que hay tras el concurso, antes de anunciar al ganador. Vosotros tres-señaló a los gamberros- quedáis descalificados por trampas y venís conmigo a cumplir un castigo. Esperadme en el aula cinco.
Los vio salir con resignación, incluso le parecía que Neru lloraba. Los demás continuaron hablando al salir al pasillo, riendo, menos Luka, que permanecía atrás.
-¿No quieres unirte a tus amigos?-Preguntó la mayor.
-Es solo que me parece una decisión muy repentina por su parte. Usted suele meditar más las cosas.
Meiko le sonrió con dulzura, pues sabía que tenía razón y que era una joven muy observadora.
-A veces no nos queda más remedio que tomar algunas decisiones sin meditarlas lo suficiente por motivos que desconocemos.-La mujer volvió al cabeza para ver a Kaito volver por el pasillo, agotado de perseguir a Dell, y eso que ya sabía que en esas carreras nunca ganaba.-Por el bien de otros, eres capaz de renunciar a todo.-Luka pudo notar la forma en la que miraba al de cabello azul, que le sonreía de igual manera a la profesora desde la lejanía. La muchacha no pudo más que sonreír y ver como su primo Luke se acercaba con un ramo de flores en la mano. Se posicionó junto a ella y esperó a que terminara su conversación.-Estoy segura de que me comprendes.-Ella asintió.-Incluso Kamui-sensei ha buscado un suplente para sí mismo.
-¡¿Qué?!-Se notaba en su voz que estaba desolada.
-Debe de querer mucho a alguien para renunciar así a su trabajo.-Le guiñó un ojo y se marchó, esta vez cogida de la mano del profesor.
-¿Va todo bien, Luka-chan?
-Si, Luke-san. Es solo que...-Negó con la cabeza para alejar los pensamientos negativos. Sentía que últimamente no hacía más que darle vueltas a todo.-¿Y estas flores?-Sonrió.
-Esperaba dártelas cuando hubieses ganado, pero después de lo que he visto, para mi ya eres una ganadora.
Sintió que casi podría llorar ante aquellas palabras, y él la abrazó con cariño. Se veían cada poco tiempo, pero se querían mucho, pues eran casi como hermanos. Ninguno había notado la presencia de un tercero.
-Primero, Hatsune Mikuo, y ahora esto. Pensaba que era demasiado mayor para ti, pero veo que no tiene nada que ver.-Dijo el hombre de cabello violeta desde el umbral de la puerta. Su mirada destilaba rabia e impotencia. Dio media vuelta como un huracán, y se perdió de la vista por un pasillo lateral.
-¡No! Luke, reúnete con los demás en el comedor escolar. Iré después.-Pidió, dándole las flores al muchacho, y corrió tras el ex-profesor.-¡Kamui-sensei!-Llamó, y lo vio al doblar una esquina, en un pasillo por el que entraba la luz de la tarde.-¡Gakupo!
Él detuvo el paso y se paró a mirarla, aún dolido. Ella lo alcanzó respirando con dificultad, y le pidió con un gesto de la mano que la escuchara. Incluso con la mirada suplicaba unos minutos para recomponerse.
-¿Qué quieres?
-Yo... ¡Gomennasai!-Se inclinó ante él, de una manera que jamás lo había hecho.-Ese chico es mi primo, Megurine Luke. Viene desde el extranjero por vacaciones y ha decidido acompañarme.-Él arqueó una ceja, más relajado, y ella no pudo verlo porque permanecía reverenciada, con los ojos fuertemente cerrados, como así recibiera fuerza para hablar.-Lo de Mikuo fue un error, porque también le hice daño a él. Solo quería olvidar... Olvidar lo que duele creerse no correspondida por un amor que dura muchos años, pero está prohibido. Al final fue usted quien me demostró que yo era igual de querida que todo lo que yo había amado. Sin embargo, fui muy infantil, a pesar de querer mantener mi decisión de esperar a final de curso para evitarle problemas en el trabajo. He sido aplicada para llamar su atención, he sido disciplinada, discreta y me han hecho mucho daño por quererle... No quería que pasara por lo mismo. Y ahora, Meiko-sensei dice que usted... Se va...-Rompió a llorar, entre hipidos, pero se detuvo en seco cuando sintió la mano del profesor sobre su cabeza.
-Megurine, mírame.-Pidió. Ella se irguió de golpe, dejando que las lágrimas se esparcieran por el suelo, y observó sorprendida como él también lloraba.-Yo también he querido protegerte, y admiro mucho tu determinación a proteger mi trabajo. Pero ya no soy tu profesor. Podría llamar a mi suplente y cancelarlo todo. ¿Qué te parece si-?
Las palabras se perdieron la boca de Kamui Gakupo, porque Luka se había lanzado sobre él, agarrada de su cuello, y había plantado un beso sobre sus labios, como nunca creyó que pudiese hacer. Fue casi tan maravilloso como la primera vez. O más. O igual. ¡No lo sabía y no importaba! Él rodeó su cintura y la estrechó, no queriendo separarla de sí, nunca.
-No voy a volver a echarte de menos. Dime que no voy a hacerlo más.
Ella solo sonrió y pegó su frente a la de él, antes de caminar de la mano hacia el comedor dónde todos se reunían y charlaban, a expensas de conocer al ganador del concurso.
La hora había llegado y los cinco jóvenes se cogían de la mano, ansiosos por saber si habían quedado entre los tres primeros. La voz de Meiko anunció al tercer grupo. Respiraron tranquilos al principio, pero su tensión aumentó cuando se dieron cuenta de que solo quedaban dos puestos a cubrir. La voz de la profesora anunciaba el segundo puesto, y tampoco fueron ellos. La decepción se dibujaba en la cara de los más pesimistas, como Mikuo y Dell. Miku estaba dudosa, y Luka y Len ansiaban conocer el resultado para dejar de sufrir.
-Y el primer puesto es para...-Se escuchó en el micrófono como abría el sobre y unos segundos de tensión se convirtieron en horas.-¡Project Mirai!
Los saltos se escucharon incluso desde las butacas, los gritos de los componentes, los vítores del público y los aplausos. Miku abrazó a Len como si no hubiese un mañana. Subieron uno a uno al escenario, y Miku cogió la mano de Mikuo para que subiera con ella. El chico se mantuvo al margen, y les aplaudió como el resto, pero se sintió parte de algo grande.
-Los caza-talentos que hoy nos acompañaban harán la entrega de los premios que han seleccionado para los jóvenes.-Se hizo a un lado y cedió el micrófono a una mujer rubia de gran busto, muy elegante. Esta procedió a leer su hoja, con voz solemne.
-El comité decide hacer entrega a Hatsune Miku del premio de mil dolares y una beca para la academia de prestigio que ella elija, dentro y fuera del país. A Hatsune Mikuo-señaló a Len, que prefirió no decir nada a pesar de que el chico quería protestar- le hace entrega de un curso totalmente gratuito de guitarra y un año de gira como telonero del grupo que elija.-Len le guiñó el ojo el muchacho y sonrió. Este alzó el dedo pulgar en señal de aprobación.-Para esto podrá llevar consigo al resto del grupo, siempre y cuando, sea el líder.-Todos asintieron.-A Honne Dell, se le entrega una beca para completar sus estudios en este centro y para su futura especialidad musical en el centro que prefiera. Finalmente, a Megurine Luka, se le ofrece la oportunidad, debido a la finalización del curso, de trabajar en el extranjero como pianista profesional en eventos y restaurantes con una conocida empresa de prestigio. Se pagará el viaje para ella y un acompañante.
Los aplausos invadieron la estancia y saludaron al público al borde de las lágrimas. La emoción los embriagaba. Lo último que se escuchó, cuando todo quedó en silencio y el público volvió a su asiento, fue la voz de Gakupo murmurando:
-Menos mal que no he llamado a mi suplente para cancelar nada.-Se alegró, con la mano tapándole el rostro.
El fin del segundo trimestre ya había llegado, y con él las vacaciones de primavera. Tendrían un par de semanas de descanso antes de empezar el plato fuerte del curso y reponer fuerzas tras sus esfuerzos. Las clases de gimnasia empezarían con un nuevo profesor, pues Gakupo había mantenido el trato con el suplente y había solicitado plaza en el mismo destino al que viajaba Luka al final del curso. Durante las vacaciones, aprovechando el vuelo de su primo, irían los dos de visita para conocer la empresa, la ciudad y decidir si se instalarían allí, o cual era la mejor zona durante el tiempo que permanecieran allí. Miku y Len los despidieron en el aeropuerto y luego volvieron a casa en el coche de los padres de Luka, que parecían aceptar bien el hecho de que su hija hubiera iniciado una relación sentimental con un hombre cuatro años mayor.
-Es una pena que Luka se vaya a perder tu cumpleaños, la verdad.
-¿Eh?
-Es la semana que viene, ¿verdad?-Comentó Miku, abriendo la puerta de casa, e invitó al chico a pasar.
-Si, bueno. Pero no suelo celebrarlo.
-¿Por qué? Los cumpleaños son bonitos. Y no siempre se cumplen quince.-Animó ella.
-Bueno, estos días estoy especialmente alegre, y no quiero hablar del tema. Pero cuando todo pase te contaré porque hace dos años que no me hace feliz cumplir años.-Sonrió. Ella no quiso insistir, pero con su sonrisa dulce se acercó al rubio y lo abrazó con cariño.
El silencioso abrazo duró minutos largos, y Len respondió a él con la necesidad de sentirse arropado como no lo hacía en tiempo. Ella se separó de él, mirándolo a los ojos y ambos parecían olvidar que las manecillas del reloj se movían. Ella entornó los ojos ligeramente, inclinando la cabeza, sintió como él se acercaba peligrosamente, pero solo apartó un mechón de cabello aqua.
-Tengo mucha suerte de haberte conocido.-Dijo él.-Te prometo que el día después de mi cumpleaños lo pasaré contigo, de veras. Pero iré al hospital a ver a mi madre y esas cosas.-Comentó, algo triste.
-Lo comprendo, Len-kun. Cuenta con que te estaré esperando.-Le puso una mano en el hombro, dándole aliento.
-Arigato.-Agradeció el muchacho, sentándose junto a ella en el sofá.
Pasaron la tarde viendo programas cómicos, riendo y tomando refrescos. La tensión se hizo palpable cuando él interrumpió la conversación, cambiando de tema de forma radical.
-Me estaba preguntando...
-¿Si?
-¿Te gustaría...?-Se miró los pies, nervioso y colorado- Bueno... ¿Salir un día?
-Claro. ¿Hay otro festival?-Bromeó ella.
-En plan... cita.-Se frotó la nuca, sonriente, sintiendo que no podría esconder su sonrojo aunque metiera la cara en el congelador.
¡Creemos tensión! ¿Si? Sé que os gusta la tensión (insertar emoji con gafas de sol)
Más adelante continuaré dónde lo hemos dejado ahora mismo, porque estoy con proyectos finales de dos cursos diferentes, trabajo, y un embarazo plagado de síntomas.
¡Nos leemos!
