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La noche en aquella isla era completamente tranquila, el clima era suave perfecto para disfrutarlo con un paseo nocturno, aún así Sherry no quiso salir de la habitación. Recién bañada y con el yukata ya puesto se encontraba tumbada en su futón, con una mano apoyada en su frente mirando al infinito hundida en sus pensamientos.
Sabía que si salía de la habitación las posibilidades de encontrarse con Gin aumentaba, no tenía ganas de hablar con nadie, ni con su hermana… aquella maldita sacerdotisa le había vuelto a hacer recordar lo que sentía por él, apenas tenía información, solo los informes con las conversaciones que había tenido con la gente del pueblo. Solo quería dormir para olvidarse de todo.
Sherry empezó a cerrar los ojos pero la melodía de su teléfono móvil se lo impidió, se incorporó un poco y acercó la mano para recoger el pequeño aparato. El número salía como desconocido, seguramente era alguien de la Organización…
–¿Sí? –preguntó volviéndose a tumbar mientras lo descolgaba.
–Sherry, ¿Qué pasa con Gin? –preguntó una voz femenina de mala manera.
–¿Vermouth?
–Claro gatita estúpida –se burló cruelmente –. ¿Quién voy a ser?
–Pues no sé dónde está Gin, ¿Por qué?
–No me coge el teléfono –explicaba sin ganas, seguramente a Vermouth odiaba a Sherry –, ¿Es demasiado difícil para ti que vayas a su habitación a mirar? y ni se te ocurra colgarme...
La chica suspiró levantándose de la cama llevándose consigo el teléfono móvil.
''Creo que su habitación está en el piso de arriba'' pensó dirigiéndose a las escaleras del hostal.
–¿No has llamado a Vodka? –quería entretener a la mujer mientras buscaba.
–¿Tú qué crees? –le había molestado la pregunta de la joven científica –, ¿Piensas que tendrías el honor de hablar conmigo si no fuera porque me ha dicho que no estaba con él?
–Mmmm…
–¿Le estás buscando o qué?
–Sí, sí… –no le podía alzar la voz, finalmente abrió la puerta de la habitación de Gin.
El hombre se encontraba asomado en el balcón, fumando tranquilamente uno de sus cigarros, en la barandilla se hallaba una botella abierta, se giró al escuchar la puerta abrirse. Sherry en parte se quedó sorprendida siempre le había visto vestido de negro, pero esa vez llevaba también el característico yukata y los cabellos totalmente mojados, libres, sin aquel sombrero… al parecer acababa de salir de darse una ducha.
''Mierda no llamé a la puerta…'' se sentía avergonzada por la situación.
–¿Pasa algo? –preguntó Gin como si nada acercándose a ella.
–Eh, sí… –levantaba su mano con el teléfono móvil –, Vermouth quiere hablarte, decía que no lograba contactar contigo.
Lo curioso es que al lado del futón del hombre se encontraba el teléfono móvil conectado, en la pantalla se podía observar el aviso de las varias llamadas perdidas. Gin cogió sin ganas el pequeño aparato de la mano de Sherry.
–Vermouth ya me cansas con tus tonterías –contestó fríamente, con su otra mano cerró la puerta de la habitación para impedir que ésta saliera… no le hizo mucha gracia ese gesto pero sintió como Gin le cogía de la mano y la llevaba al balcón.
Gin cogió el pequeño vaso de la barandilla para irse al otro lado del balcón, seguramente no quería que la chica escuchara lo que decía la asesina de rubios cabellos.
–Vermouth, me aburres… –contestó después de beber, Sherry cogía la botella y miraba que contenía –, si no cogía el teléfono era por algo.
Intentaba no escuchar y mirando la botella recordó que no era buena idea estar ahí, pero él había cerrado la puerta para que no saliera. Seguramente quería decirle alguna cosa, además no podía salir sin el teléfono móvil ya que Akemi la llamaba todas las noches. Observó al hombre que aún le daba la espalda y después volvió a mirar el recipiente que cogía con cuidado entre sus manos.
–Te creerás que eres la reina de la Organización, pero ni a mí me interesas –se mofó, Sherry opinó internamente que estaba siendo bastante cruel con ella… por sorpresa, Gin ya no le daba la espalda, la estaba mirando fijamente de arriba a abajo.
Gin cerró los ojos mientras agachaba un poco la cabeza, al parecer Vermouth le había dicho algo que le parecía divertido.
–¿Y si así fuera que? –contestó sonriendo con su típica sonrisa fría volviendo a mirar a la chica que tenía delante de manera lasciva, por suerte Sherry le daba la espalda en ese momento y no lo vio –, Vermouth creo que he sido bastante amable contigo al haber cogido el teléfono…
Se escuchó la voz femenina algo molesta, Sherry quería salir de ahí lo antes posible…
–La próxima vez que veas que no cojo el teléfono no molestes a los demás, porque nosotros si que estamos ocupados y no estamos para tus tonterías –apartó el teléfono de su oído y colgó sin esperar la respuesta.
Gin se acercó a la joven, esta dejaba la botella en la barandilla de madera para aceptar el teléfono móvil en la palma de la mano.
–Es ginebra –explicó cogiendo la botella y llenándose nuevamente el vaso –, te daría pero sé que aún eres menor.
Sherry asintió con la cabeza.
–Hace poco que cumplí los 16 en Estados Unidos, al menos podía conducir un auto no como aquí que todo es a los 21 años –guardaba el teléfono en el bolsillo del yukata algo nerviosa, nunca se acostumbraría a tener una conversación tranquila con Gin –, hay muchas cosas que aún no puedo hacer.
–Pero muchas otras si –sonrió pasando su brazo por la cintura de la joven para acercar rápidamente sus labios a los suyos, sorprendiéndola, esta respondió abofeteando la cara del hombre para separarse.
