DISCLAIMER: Todos los personajes de BLEACH pertenecen a Tite Kubo sama, yo solo le pido prestado algunos para hacer cosillas interesantes jujuju...


El diario
by Hana Hime

Reciprocidad.

-¿Qué… es esto? –jadeó Ichigo con las palmas de las manos picándole al ver ese pequeño diario enfrente suyo.

-Reciprocidad –respondió el noble enigmáticamente.

-¿Eh…? –pero el pelirrojo se encontraba demasiado shockeado por el dibujo de la portada como para ponerse a descifrar el lenguaje Kuchiki nivel Byakuya.

El noble, como toda respuesta arqueó una ceja. A veces Kurosaki podía ser tan obtuso.

-Diario por diario, Kurosaki.

-¡Oh! ¿Y ese diario es de… Rukia? ¿O de Hisana-san?

-No suelo decidir sobre la privacidad de Rukia –le espetó como si fuera algo obvio –y si te permito indagar en la de Hisana es porque has demostrado ser juicioso al traerme su diario… -por un segundo se interrumpió y bajó la mirada –gracias por eso… -susurró inclinando levemente la cabeza.

Ichigo estaba alucinado, había hecho que Byakuya se inclinara –ligeramente, pero se inclinó al fin –pero, pensándolo bien…

-¡Oh! Y-yo t-también te agradezco p-por el diario que me das… -exclamó recordando sus modales e inclinándose a su vez.

El muchacho no pudo asegurarlo, pero le pareció ver un atisbo de satisfacción en los ojos del capitán de la sexta. Bien, quizás debería recordar sus modales más a menudo. Ya vería.

Silenciosamente le extendió el pequeño diario con el solitario conejo en la tapa y en contraprestación, recibió el diario con el dibujo de la extraña pareja y una cosa más.

-¿Y esta carpeta? –inquirió el joven agarrando el pedazo de papel color madera.

-Cuando Hisana me encomendó encontrar a Rukia, mandé a hacer una investigación. Más que nada para saber de lo que había sido de la hermana de mi mujer luego de que se separaran.

-¿Y por qué no lo hiciste mientras Hisana estuvo eh… viva? –inquirió el joven insuflando todo el respeto posible en su tono de voz. Era una pregunta un tanto impertinente y él lo sabía.

-Porque Hisana no quiso. No le pareció correcto investigar los antecedentes de Rukia porque no quería prejuzgarla. La vida en el Rukongai después de los primeros diez distritos no es fácil y mi mujer lo sabía. A mí sí me pareció más práctico investigarla –respondió alzando ligeramente los hombros e Ichigo lo entendió, después de todo, era hombre y la practicidad era lo primero –más que nada encontrarás algunas indagaciones de mi investigador, el informe del shinigami a cargo del área de Inuzuri donde vivía Rukia, algunas hojas del expediente de Rukia en la Academia y los papeles de adopción. Puedes mirar la carpeta siempre y cuando continúes siendo juicioso y aceptes la responsabilidad por la información que recibirás.

-¿El shinigami ese no fue el que…?

-Si –respondió Byakuya frunciendo el ceño –el mismo que fue infectado y muerto por el Hollow al querer atacar a Rukia….

Ichigo entendía bastante bien cómo se sentía el noble. Así como había shinigamis que eran justos y honrados, había shinigamis que se aprovechaban del poder y autoridad que tenían y trataban mal a los habitantes del Rukongai. Era bastante irónico siendo que la mayoría de ellos había salido de alguno de los distritos.

-Yo ehm… me gustaría quedarme pero… -balbuceó el joven sin querer parecer irrespetuoso.

-Puedes retirarte. A mí también me gustaría empezar a leer –respondió el noble, causándole gracia el nerviosismo que siempre ocasionaba en el poderoso y aún así jovencísimo guerrero.

No acabó de decirlo que el muchacho ya se había esfumado.


Ichigo se sentía satisfecho. Había devuelto el diario al que consideraba su verdadero dueño. Que se jodieran los dueños del museo de Karakura. Su consciencia estaba tranquila y sabía que, en parte, era por el egoísmo de no querer sufrir el sólo las revelaciones de la Kuchiki mayor.

Ahora tenía en sus manos un segundo diario de Hisana y una carpeta llena de datos de Rukia. ¿Sería correcto que leyera cualquiera de las dos cosas? Hasta ahora había vivido el diario de la hermana de su nakama casi como una novela, pero con los archivos que acababa de darle Byakuya, se volvían aún más reales, si eso era posible.

Estaba cavilando sobre la legitimidad de su derecho a leer cuando un estruendoso golpe lo mandó a volar contra la pared de su habitación, lejos de la cama en donde estaba sentado.

-¡ICHIGO! ¡¿POR QUÉ CARAJOS FUISTE AL SEIREITEI?! –exigió saber la pequeña shinigami con un claro gesto de furia en su rostro.

-¡Rukia! –jadeó el muchacho sorprendido.

-¡¿ACASO NO PODÍAS ESPERAR A QUE REGRESARA QUE FUISTE A MOLESTAR A NII-SAMA?! ¡¿EH?! –le chilló la morena en volumen nivel estéreo.

-¡NO FUI A MOLESTAR A TU QUERIDO NII-SAMA! –gritó el muchacho perdiendo los estribos como siempre que se ponía celoso.

-¡PUES NO TE CREO! ¡SI NO FUISTE A HACER ESO, ¿ENTONCES QUE?!

-¡FUI A DEVOLVERLE EL ESTÚPIDO DIARIO DE TU HERMA…! –el joven se tapó la boca con las manos al darse cuenta de la metida de pata que se había mandado.

-¿Q-qué…? –balbuceó la joven Kuchiki un minuto después, trastabillando de la impresión. Ichigo había dicho… ¿Qué había dicho…? ¿Su hermana…?

-Joder… Rukia, de verdad lo lamento, no quería decírtelo así… -se excusó el sustituto sudando frío. Tanto cuidado había tenido en que nadie se enterara del asunto y él como un reverendo estúpido venía a deschavárselo así. Joder. Joder. Mierda.

-Ichigo, tienes tres segundos para explicarte –gruñó la morena escupiendo dificultosamente cada palabra. Ella odiaba estar confundida, porque eso la volvía débil y la entristecía, y cuando ella se entristecía, más les valía a todos correrse. Era más fácil enojarse que entristecerse. Era un defecto de carácter que tenía la morena, un defecto que reconocía tener y que le era muy dificultoso superar.

El muchacho suspiró. Sabiendo lo torpe que era con las palabras intuía que iba a ser una larga y –muy probablemente –violenta noche para él. Sólo esperaba que los golpes de Rukia no le afectaran demasiado el cerebro.

-Todo empezó cuando fui de visita al museo de Karakura con Kon…


Cuatro horas después, Ichigo tenía ganas de transformarse en shinigami, tomar su zampakutou y hacerse el harakiri para morir con honor*. Se sentía miserable por hacer llorar a Rukia de esa manera. No es que esperara otra cosa de la pequeña después de todo lo que le había contado. Por más temple que tuviera, le había revelado cosas de su fallecida hermana, quien para Rukia era un ser casi mitológico. Había escuchado hablar de Hisana, la habían comparado con ella en incontables ocasiones y siempre la describían como un ser lleno de amor y bondad. La legendaria mujer de Byakuya Kuchiki, aquella que había roto las barreras sociales, quien había visto y sacado a la luz el lado más suave del capitán de la sexta. Y por el otro lado, la mujer que la había abandonado siendo sólo una bebé en el peligroso distrito setenta y ocho.

-Perdóname Rukia… -susurró Ichigo inclinándose para recibir su merecido castigo.

Rukia se secó las lágrimas que caían por su rostro y lo miró, extrañada y enternecida.

-Baka… no hay nada que perdonar –aclaró revolviendo el cabello del joven pelirrojo.

Éste levantó tentativamente la mirada y la clavó en los ojos de su compañera, brillantes por el llanto.

-Pero…

-Nada. Ichigo, escúchame… es obvio que me duele, porque más allá de que no recuerde nada de ella en esta vida o en la anterior, era mi hermana… y por lo que me cuentas, me quería mucho –susurró con los ojos brillantes gracias a una emoción cálida cuya visión tranquilizó un poco al torturado joven –más allá de eso, me gusta… me hace feliz conocer cosas de ella.

Mucho más aliviado, Ichigo discretamente tomó la mano de la morena y ésta la apretó ligeramente, agradeciendo el apoyo.

-Ahora… ¿dices que mi nii-sama te dio un segundo diario?

-Ajá, y una carpeta con todas tus fechorías… -se burló el joven mirándola malévolamente.

-¡Óyeme! ¡Más respeto mocoso! –se ofuscó la morena divertida.

-Claro… AN-CIA-NI-TA…

Si, paulatinamente, todo iba volviendo a la normalidad dentro de la no-normal vida del joven shinigami sustituto. Ahora que tenía a la co-protagonista de aquella novela, sus dudas y recelos desaparecían ante el panorama de leer estando acompañado por Rukia.


*La frase mencionada fue extraída del capítulo 5 de 'The Girl Next Door' de Ela-sama. La frase me resultó del todo irresistible. Por cierto… AMO LOS FICS DE ELA-SAMA . SON LO MÁAAAAAAAAAAAAAAAAS.

No sé si haré lemon... si me inspiro, quizás venga uno en avión (?) LOL

Kisses.

Hana.