Título: Draco Malfoy y el Corazón de la Obscuridad
Continuación de Draco Malfoy y la Leyenda de la Serpiente Plateada - DMLSP
Rating: R
Autor: Youko Gingitsune -
Página: www. / darkcrimson (punto) net / veneficus
ADVERTENCIA: Este fic es SLASH -- Draco/Harry. Lucius/Snape, Lupin/Snape, Blaise/Seamus.
Les recomiendo que hayan leído DMLSP antes de comenzar a leer este fic, caso contrario no van a entender la mitad de lo que sucede aquí.
Derechos: Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Nota1.- Este capítulo no está revisado, así que de seguro van a encontrar varios errores por ahí xq ni tiempo tuve de darle una segunda mirada... Y vean el rating, es R, así que avancen con cahutela ;)
Nota2.- Muchos saludos para la gente que los pidió :) como no tengo tiempo, los reviews los voy a responder en el siguiente capítulo... que no sé para cuando saldrá . ' o subiré otro con las respuestas. Y como no tengo tiempo, tampoco hay traducción de canción para esta vez, la hago después, ok? Es que... estoy saliendo de viaje... y tengo que estar en el aeropuerto en 1 hora... O.O
Capítulo Diez
Las gotas que habían comenzado a caer en los últimos minutos del partido se habían convertido, en tan sólo unos minutos, en una tormenta que azotaba los cielos sombríos de invierno con toda crueldad.
Ya habían pasado el antiguo almacén de escobas, y siguieron caminando en silencio por el oscuro pasillo. La única iluminación que les permitía ver el camino era la esporádica aparición de relucientes relámpagos que se dibujaban en el tormentoso cielo.
"Suficiente?" Draco observó a su alrededor cuando otro relámpago rasgó el firmamento. "O piensas llevarme al otro lado del castillo?" El sonido de sus pasos cesó y el siguiente relámpago delineó su silueta frente al ventanal.
Escuchó, más que vio, al otro muchacho sacar su varita de entre sus ropas. Ambos todavía llevaban puestos sus uniformes de Quidditch. Apartó su capa verde y se sentó el amplio alféizar de la ventana, por donde se podía ver claramente la furia de la tormenta.
"Flammo." Llamó al fuego en latín y la antorcha más cercana se encendió en flamas naranjas.
"Estamos empapados." Rió Harry observando al rubio apoyarse contra la gruesa lámina de vidrio.
"Tú y tus brillantes observaciones." Comentó Draco mientras miraba con desconfianza al Gryffindor que caminaba hacia él.
Escuchó otro estruendoso trueno, un rayo golpeó la tierra y la luz deslumbrante de un relámpago lo iluminó todo, haciendo fantasmagóricamente visible la figura del muchacho que se acercaba a él. Y por un momento, los ojos esmeralda brillaron como la maldición mortífera que le había dejado esa cicatriz en la frente y lo había hecho famoso.
Draco quiso pensar que la razón por la que se sentía atrapado en aquella mirada eran los efectos entumecedores del frío, que el temblor que le recorrió el cuerpo cuando Harry se posó frente a él y le tocó el rostro, era el tiritar causado por sus ropas húmedas secándose en su cuerpo, y que el súbito deseo que lo invadió era el resultado de la adrenalina que todavía recorría por sus venas después del partido.
Obvió la absurda idea de que el efecto de la luz le había dado a las irises verdes un brillo peligroso que encontraba absolutamente erótico, y que la adrenalina que comenzó a volver a recorrerle el cuerpo era fruto del deseo.
Draco se lamió los labios. Si algo no sucedía en los próximos minutos tomaría a ese chico entre sus brazos y lo devoraría.
Harry sintió el cambio en Draco. La sinuosa iluminación del fuego que acariciaba el rostro pálido le dejó ver las pupilas del rubio dilatarse, y su reflejo en una gota que resbalaba por la mejilla del rubio capturó su atención. Agachándose un poco acercó su rostro y tomó la gota con la lengua, y lamió el trayecto hasta llegar hasta las primeras raíces del cabello rubio platinado. Metió la nariz en el cabello sedoso. Lo único que sabía mejor que Draco era Draco-después-de-Quidditch.
"Qué estás haciendo?" preguntó Draco, algo más relajado, mientras Harry seguía lamiendo. "Te crees gato?"
"Estás mojado." La respuesta fue prácticamente susurrada contra su mejilla.
"Tú también, y no me ves lamiéndote." Dijo en tonos quejumbrosos, pero no hizo ningún esfuerzo por quitarse a Potter de encima.
"Entonces qué esperas?" respondió Harry en aquella voz insinuante que a Draco le encantaba. "O qué? Preferirías hacérselo a Zabini?"
"Zabini? Potter, este asunto de Blaise…" comenzó Draco, ya algo fastidiado. No quería hablar de eso
"Sí, Malfoy, qué hay con ese asunto de 'Blaise'?" Gruñó Harry, abriéndose paso entre las piernas del rubio, atrapándolo entre la ventana y su cuerpo.
"Eso no te incumbe!" respondió Draco, arisco, y con un empujó intentó apartar el otro muchacho de sí.
"El hecho de haber estado calentando tu cama por los últimos meses me da todo el derecho a exigir una explicación!" Harry cogió un puñado de las ropas del rubio y lo golpeó contra el grueso vidrio. Por un momento el ligero gesto de dolor el rostro pálido le hizo sentir algo de culpa, pero se la tragó y miró a Draco con rabia. "Y me vas a decir exactamente qué pasó con Zabini esa noche!" Volvió a sacudirlo, pero no contó con la fuerza del rubio cuando éste lo golpeó en el pecho para luego apartarlo de sí con un empujó que casi lo tumba al suelo.
"Tuvimos sexo, pero eso tú ya lo sabías!" Draco saltó de la ventana y caminó hacia Harry amenazadoramente "Me abstengo de los detalles, pero si los quieres, porqué mejor no vas a preguntarle a tu amiguito irlandés!" le dio otro fuerte empujón a Harry, haciéndolo retroceder hasta golpear la pared.
Ambos estaban furiosos y ninguno sabía a quién exactamente culpar.
"Me pareció escuchar que quizá Seamus tuvo algo que ver…" Harry maldijo a Seamus en su mente por haber desaparecido del mapa, o por lo menos de su mapa, a Zabini por ser tan especial para Draco, y a Malfoy por confiar como pocos en ese idiota.
"Algo que ver!" la indignación en el tono del rubio lo sacó de sus furiosas divagaciones. "Algo que ver!" los ojos gélidos que fulguraban con rabia y la sonrisa sardónica en los labios rojos hicieron a Harry querer retroceder, pero no lo hizo. "No, nada que ver! Es sólo que me cansé de lo aburrido que eres en la cama y siempre encontré en Blaise a alguien que sabía lo que estaba haciendo entre las sábanas. O fuera de ellas."
"Bastardo!" gruñó Harry alzando el puño para darle en la cara, pero los reflejos del rubio funcionaron más rápido de lo usual y lo cogió ante que llegara a tocarlo. Intentó zafarse pero no pudo "Estoy hablando en serio!"
"Oh, pero yo también estoy hablando en serio." Por primera vez en mucho tiempo la forma en la que el rubio arrastraba las palabras le pareció desagradable. "Blaise sabe exactamente qué hacer y cómo hacerlo… además de tener una imaginación muy productiva." Harry alzó el otro puño con fuera, pero el rubio también lo detuvo, esta vez a meros centímetros de su rostro, y obligó a Harry a retroceder un paso. "Sabes lo que me regaló por mi cumpleaños cuando todavía estábamos juntos?" la voz del rubio se tornó rasposa, como cuando Harry tenía la mano metida en sus pantalones. El Gryffindor forcejeó, intentando empujar a Draco con su cuerpo, pero sólo consiguió que el rubio atrapara ambas manos sobre su cabeza y su cuerpo contra la pared.
"No me interesa!" gritó al tiempo que otro trueno retumbaba a lo lejos.
"Me llevó a su casa en las costas mágicas españolas por el fin de semana, y cuando llegamos, ahí estaba: un exquisito sureño con piel dorada y ojos miel." Sus labios húmedos acariciaron los rojos de Harry, que se partieron inmediatamente para responder.
"Te alquiló un puto?" siseó Harry contra la boca del otro.
"Un profesional en las artes carna… ow!" Potter lo mordió, y sintió el sabor metálico de su sangre. Estrechó los ojos y le dio una mirada ponzoñosa, pero cuando el Gryffindor abrió la boca, sacó la lengua y le lamió los labios, Draco olvidó tomar la debida represalia… por unos segundos. Como la serpiente que era, el rubio atacó con un movimiento rápido, e inmediatamente sintió el tibio líquido que manaba de los labios del otro mezclarse con el suyo. No lo soltó, tenía el labio inferior de Harry entre sus dientes, y comenzó a succionar.
Los pequeños gemidos de placer del Gryffindor sólo sirvieron para incrementar su sed de poseerlo, así que le soltó las muñecas y cogió la nuca de Harry con una mano, asiéndose de sus cabellos negros para tomar control sobre la posición de sus rostros y así poder besarlo como quería. Con el otro brazo lo tomó de la cintura, pegándolo a su cuerpo aún más si eso era posible, mientras metía su pierna entre las del otro y comenzaba a moverse contra él.
Harry distinguió una sombra a través de ventana, afuera, mojándose en la lluvia, pero la mano que lo tenía cogido de los cabellos lo sujetó con más fuerza, juntando más sus rostros, obligándolo a abrir más la boca al delicioso beso que se intensificaba con cada segundo… prácticamente obligándolo a ignorar las alarmas en su cabeza que le decían algo sobre aquella sombra. Atrapado entre la pared y el firme cuerpo del Slytherin, Harry alzó una pierna para liberarse un poco de la posición que lo tenía restringido, la colocó en la cadera del rubio, prácticamente colgándose de ahí mientras ambos se frotaban en uno contra el otro con deleite, y sus brazos rodearon le rodearon el cuello. Ah, como le encantaba enredar los dedos entre los sedosos cabellos rubios.
Se besaron por varios minutos en medio de aquel oscuro y solitario pasillo, entre rayos, relámpagos y truenos que sacudían el negro infinito como si quisieran hacerlo pedazos. El cielo se encendió nuevamente en un flash de luz tan intenso que encegueció todo a su paso, luego un relámpago seguido de un trueno ensordecedor, un sonido desgarrador, que terminó con un haz de luz que rasgó el firmamento.
"Y…" intentó continuar Harry mientras se mordisqueaban los labios. "y que hicieron… con el sureño?" La otra boca se alejó de la suya y cuando el Gryffindor abrió los ojos vio esa sonrisa entre traviesa y maliciosa que lo volvía loco.
"Qué no hicimos…" una corriente le recorrió el cuerpo a Harry cuando Draco se relamió los labios con esa deliciosa lengua roja. Desenredó los dedos del sedoso cabello rubio y los pasó por aquellos rojos pecaminosos. "verás," Draco le besó los dedos sin dejar de hablar. "nos dejó hacer de todo."
"De todo?" gimió Harry cuando Draco sacó la lengua y comenzó a jugar con sus dedos, sus cuerpos frotando deliciosamente el uno contra el otro cada vez con más intensidad.
"Inclusive nos dejó tomarlo," metió los dedos en su boca, "al mismo tiempo." y los succionó con fuerza, haciendo a su amante cerrar los ojos mientras se venía, y se siguió frotando contra él hasta que el Gryffindor se desplomó en sus brazos.
Cuando Harry recobró el aliento se dio cuenta de unas cuantas cosas: Primero, que el aire que sentía por sus piernas era porque su pantalón estaba colgando sólo de una de ellas ahora, mientras ambas estaban completamente abrazadas a la cintura del rubio. Segundo, que dicho rubio que se encontraba mordiendo su cuello mientras sus manos estrujaban sus glúteos y jugaban placenteramente con ellos. Y tercero, que algo grueso, firme y cliente estaba frotándose entre sus nalgas mientras un dedo acariciaba su recientemente lubricada entrada, por ratos presionando pero sin entrar, por ratos metiendo sólo la punta para luego sacarla inmediatamente, haciendo que el líquido viscoso se esparciera por toda su ranura, sobrecargando sus terminaciones nerviosas, haciéndolo suspirar con lujuria.
"Draco!" gimió cuando el dedo entró de improviso en su totalidad y salió con la misma rapidez. El rubio estaba intentando enloquecerlo y lo estaba consiguiendo. "Tómame! Ya!" gritó entrecortadamente entre gemido y gemido. Los dientes en su cuello mordieron con más fuerza en el área ya sensible y Harry echó la cabeza hacia atrás en éxtasi, dando mejor acceso a su garganta. "Hazlo ya!"
Harry no necesitó repetir la orden dos veces, el dedo salió rápidamente, largas manos cogieron sus nalgas y las separaron lo más posible, y de pronto una punta mucho más gruesa se posó en la entrada de su cuerpo, pero no entró, sólo que quedó ahí. Sabía que Draco estaba conciente que no lo había preparado, "Estoy listo," de cuando en cuando le gustaba así, y le gustaba porque sabía que eso volvía loco al rubio. Estaba conciente de que sería salvaje, y que sangraría, y que al día siguiente no podría sentarse con tranquilidad a pesar del hechizo de curación, y que no borraría las marcas que las uñas de Draco dejaban en sus caderas y glúteos simplemente porque le gustaba verlas ahí y sentirlas. Se lamió los labios con anticipación, preparado y ansioso para lo que venía. "Dámelo todo, Draco…" susurró con su voz más seductora.
El bien lubricado miembro entró en él en una brusca embestida, todo completo, hasta el fondo.
Harry gritó cuando su estrecho pasaje fue violentado y clavó las uñas en la nívea espalda de su amante. Sintió, en un segundo plano, cuando algo en su interior se rasgó, haciendo que las sensaciones que estremecían su cuerpo fueran una exquisita mezcla entre placer y dolor que lo sometían al más puro delirio.
Obligó a su cuerpo a relajarse, dejándose invadir, y aun así se sentía imposiblemente lleno. Gemía, gritaba y jadeaba al tiempo que el rubio entraba y salía de su cuerpo sin miramientos, con fuerza, hasta el fondo, arremetiendo con violencia mientras Harry lo abrazaba fuertemente
"Je sais que tu adore que je te prenne, 'Arry…" siseó Draco lamiendo un camino hacia su boca, arrebatando un prolongado gemido de su amante. "Tu aimes que je vienne en dedans de toi, n'est pas?" Tomó su boca en un beso intenso, metiendo y sacando su lengua en la boca del otro al mismo tiempo que su miembro entraba y salía del Gryffindor, haciendo que Harry terminara de perder el control.
Sus caderas, que hasta ese momento se habían dejado conducir por el rubio, comenzaron a moverse con ímpetu, al ritmo que el Slytherin había fijado, haciendo de la penetración cada vez más profunda y fuerte, deleitándose en la sensación de ser llevado hasta el límite. "Draco!"
Ah, como adoraba estar así, con las piernas abiertas y Draco entre ellas, entrando y saliendo brutalmente de su cuerpo, usándolo y abusándolo, invadiendo no sólo su cuerpo sino sus sentidos, hablándole en francés con ese acento le erizaba la piel… le gustaba cuando le decía cosas sucias al oído, y aunque no entendía lo que Draco estaba diciendo, era muy excitante.
Su cuerpo subía y bajaba con la fuerza de las etocadas, y gotas de sudor recorrían su cuerpo, pero cuando sintió a Draco lamerle el rostro supo que las gotas que el rubio estaba probando eran sus lágrimas, lágrimas de pasión. Cuando el rubio lo tomó en su mano y comenzó a masturbarlo, un espasmo le recorrió todo el cuerpo, la sensación fue electrizante… podía sentir su pasaje contraerse fuertemente, varias veces, dolorosa pero placenteramente alrededor del cuerpo que seguía moviéndose dentro tuyo sin piedad, aumentando su velocidad y… El cuerpo de Harry se arqueó al sentir que era llenado y sin poder controlarse más, y con un último grito de pasión, también se vino con fuerza.
Cuando regresó en sí se dio cuenta que ambos habían resbalado por la pared y ahora estaban sentado en el suelo. O para ser más específicos, Draco en el piso y Harry sobre Draco. El Gryffindor miró por la ventana, la tormenta ya estaba menguando y no se había dado cuenta, había perdido completamente el sentido del tiempo y del espacio. Era principalmente por eso que sesiones tan intensas como la que acababa de ocurrir no sucedían regularmente. Perdía totalmente el control, sus facultades mentales se hacían polvo… pero a la vez sabía que era adicto a ellas. O para ser más sincero, al rubio que tenía entre brazos.
"Me encanta cuando haces eso," murmuró Harry besándole la oreja.
"Y a qué te refieres, al hecho de tomarte contra la pared o a hablarte en francés?" Sonrió con picardía. "Sólo necesito decir algo en francés y te derrites."
"Eso me excita, pero yo estaba hablando de otra cosa." Rió el chico de cabellos negros. "Me gusta cuando me llamas por mi nombre." Metió la lengua en el oído del rubio, haciéndolo sisear. "Nadie pronuncia mi nombre como tú lo haces."
Si no hubiera estado ya todo rojo por el maravilloso que acaba de tener, el Slytherin se hubiera muerto de la vergüenza al ruborizarse por semejante tontería… especialmente si semejante tontería le hacía sentir mariposas bailándole en el estómago. "No te pongas sentimental. Además, cómo puede gustarte 'Harry'? Es un nombre tan común… ouch!" Draco empujó a Harry ligeramente, tocándose la oreja, donde el Gryffindor había mordido nada gentilmente. "Qué te pasa, Potter!"
"Claro, no te gusta, quizá Blaise te parece mucho menos común, más exótico!"
"Ya basta con eso de Blaise!" Draco lo empujó de nuevo, ahora con más fuerza, e intentó sacarlo de encima, pero el Gryffindor no lo dejó, se aferró a él con las piernas.
"Te acostaste con él!" Harry le golpeó el hombro con fuerza. "tienes la audacia de amenazar a Seamus! Y ahora me rehuyes! No creas que te puedes librar de mí tan fácilmente Malfoy!"
"No te he estado rehuyendo, Potter! He estado ocupado! Acaso crees que todo gira alrededor tuyo? No sé los demás, Potter, pero yo no." Mentira, mentira, cantaba una vocecita en su cabeza, pero la ignoró. "Y no hables de cosas que no entiendes."
"Explícame entonces!" Harry lo cogió del cabello con fuerza y tiró hacia atrás. "Si no entiendo, explícame." Gruñó.
"Tú lo escuchaste, Potter!" Draco cogió a Harry de la nuca y lo atrajo hacia sí. "Nos seguiste y escuchaste lo hablamos, debes haber atado unos cabos, eres muchas cosas, pero estúpido no es una de ellas!" Terminó gritando.
Harry lo miró con preocupación. "Por lo que dijeron, parecía como si… pero no es posible, tú…"
"No soy uno de tus amiguitos, todos inocente de toda culpa, ya sé." Sonrió sardónicamente el rubio, sin un rastro de picardía. Todo lo contrario. Lucía como si acabase de morder un limón.
"No! O bueno, sí… no… no es eso! Es sólo que no me entra en la cabeza que hayas caído tan fácilmente en una trampa que Seamus planeó! Y que tu amigo haya abusado de ti…"
"No lo hizo!" gruñó Draco. "Yo estaba… Blaise no… había algo en…" el rubio se cogió de los cabellos y se mordió el labio.
Harry le quedó mirando algo sorprendido. No era usual en Draco el quedarse sin palabras.
"No fue Blaise!" Gritó Draco, parándose de golpe y tirando a Harry a un lado.
"Draco!" Harry consiguió coger la capa y tiró de ella. "Espera!" el rubio se fue para atrás con el jalón, y case se cae, pero recuperó el equilibrio y, tirando con fuerza, liberó su capa y salió corriendo.
Harry maldijo entre dientes al intentar levantarse, le dolían los músculos y partes de su cuerpo se rehusaban a cooperar con él. Con algo de dificultad consiguió ponerse de pie y pudo sentir con claridad el líquido viscoso que salía de su cuerpo y se deslizaba por sus muslos. Sabía que estaba sangrando ligeramente y que tendría que curarse a sí mismo antes de poder ir tras Draco. No le gustaba tener que hacerlo él mismo con su varita, era tan… impersonal; además que lo dejaba algo entumecido. Suspiró. Prefería estar tendido de barriga mientras el Slytherin usaba en él una poción curativa que lo dejaba muy sensible a los dedos que la aplicaban. Draco lo estaba malacostumbrando y lo sabía.
Le tomó más tiempo del esperado limpiarse, curarse y ponerse la ropa. Suspiró. Sabía que para esos momentos Draco ya se encontraba en Slytherin, atrincherado en su cuarto. Maldijo entre dientes. Tenía que encontrar a Seamus o se iba a volver loco…
Se dio la vuelta para recoger la varita que había dejado a un lado cuando, por el rabillo del ojo, le pareció ver algo cerca de la ventana. Se acercó al alfeizar, y ahí estaba, una bolsa de cuero. Pero… dónde la había visto antes?
En el cinturón de Draco.
Claro, la había visto atada al cinturón del rubio.
Tiró de la cuerda que mantenía cerrada la bolsa y cuando la rugosa y suave piel cedió, el distintivo sonido de botellas chocando unas contra otras, por alguna razón le hizo erizar la piel. Sacó de ahí con cuidado 5 botellitas. Todas tenían algún tipo de líquido aceitoso dentro, todas de diferentes colores. Las colocó todas al frente suyo, en el mismo alfeizar, y las observó por largos segundos.
Qué serán…? Se preguntó y metiéndolas todas de nuevo a la bolsita, se las llevó a su cuarto.
BEDSHAPED
Many's the time I ran with you down
The rainy roads of our old town
Many the lives we lived in each day
And buried altogether
Don't laugh at me
Don't look away
You'll follow me back
With the sun in your eyes
And on your own
Bedshaped and legs of stone
You'll knock on my door
And up we'll go
In white light
I don't think so
But what do I know?
What do I know?
I know!
I know you think I'm holding you down
And I've fallen by the wayside now
And I don't understand the same things as you
But I do
Don't laugh at me
Don't look away
You'll follow me back
With the sun in your eyes
And on your own
Bedshaped and legs of stone
You'll knock on my door
And up we'll go
In white light
I don't think so
But what do I know?
What do I know?
I know!
Ooh
And up we'll go
In white light
I don't think so
But what do I know?
What do I know?
I know!
ARTIST: KEANE
