Capitulo 10

"Armonía"

En la tierra Willy había mostrado a Allard los principales cuartos de la fábrica explicando al niño todo lo que preguntaba. Willy estaba preocupado al principio pues no sabia que costumbres tendría o si es que tenia algún modo especial de comer o simplemente de comportamiento, pero en cuanto convivió las primeras horas con Allard aquella preocupación desapareció.

-estas bien entrenado ha-ha – dijo Willy increíblemente feliz mientras caminaban por un pasillo que parecía interminable.

-Nimra me enseñó todo acerca de la tierra.

-ya veo… dime pequeño ¿Tienes hambre?

Pararon de caminar y Willy soltó la mano de Allard para agacharse situarse frente a el. El niño no había dejado de sostener fuertemente la mochila que llevaba colgando y que no había dejado que Willy cargara.

-aquí traigo comida.

Willy analizó los ojos del pequeño, a pesar de que le había mostrado cosas maravillosas la tristeza estaba presente en sus ojos, el quería verlo feliz y que sus ojos brillaran igual como hacían los de su madre, sin embargo estaba consiente que todo era cuestión de tiempo. Allard abrió su mochila y saco de su interior un cubo metalizado que apenas y cabía en su mano ofreciéndoselo a Willy.

-si quieres puedes comer de lo mió.

-¡ow!… gracias… - Willy se sintió como aquella vez que estuvo en loompalandia y tuvo que comer esas horribles y desagradables orugas.

-Nimra lo preparo para que lo comiera en el viaje… pero no me dio hambre.

-ha-ha… bueno… pues habrá que probarlo viene de muy lejos y debe ser… delicioso – Willy había tomado el pequeño paquete para abrirlo, la verdad era que no sentía deseos de comerse lo que fuera que estuviera dentro pero tampoco podía decirle que no a su hijo.

Cuando terminó de abrirlo lo miró con detenimiento parecía una especie de masa compactada de granos semejantes al arroz, se veía de un color casi blanco con unos pequeños puntos de color morado que se dejaban ver en las caras del cubo, dudando un poco lo acerco a su nariz para olerlo primero pero no pudo percibir ninguna aroma especifico ni agradable pero tampoco desagradable. Allard lo miraba entretenido, Willy le sonrió un poco y dio una mordida al alimento intergaláctico. Mastico un par de veces la textura era masuda pero fresca, al principio insípida pero entre mas masticaba el sabor iba mejorando, al final Willy quedo completamente sorprendido por el increíble sabor que se había formado en su boca, un exquisito sabor a blueberry, fresa y hasta alcanzo a percibir un poco de durazno, cuando lo terminó de pasar su lengua parecía que había comido lo que mas le gustaba en el mundo, la sensación de sabor a chocolate.

-esto… esto… ¡es asombroso! – Exclamó extasiado por el alimento que había probado -¿Qué es? Digo… parece sushi, pero no sabe a sushi.

-Se llama Kartofag esta hecho con frutillas de Silabub y granos de alboryen ¿te gustó?

-¡por supuesto! ¡Había tantos sabores en mi boca! ¡Me recuerdan mi goma de mascar de alimentos completos pero esto es mucho mejor!

-sabe a lo que te gusta comer.

-Voy a guardar el resto porque tengo que analizar esto con calma ¿kay?

Willy volvió a envolver el alimento guardándolo en una de las bolsas de su saco, si lograba identificar como funcionaba esos extraños ingredientes seguramente seria un hit para su amplia y variada gama de dulces.

-ven, ahora quiero que tu pruebes mi comida.

Volviendo a tomar de la mano a Allard para guiarlo hacia el comedor. Los oompas lompas les prepararon una cena ligera y saludable, pero sobre todo fácil de digerir así Allard no tendría problemas y poco a poco se iría acostumbrado a la comida terrestre por su composición química.

-Estas Allard – comenzó Willy explicándole mientras comían – son frutas de la tierra, piña, fresa, kiwi, melón y eso blanco cremoso del centro es crema batida.

-¿y esto? – pregunto el niños refiriéndose al hilo de color café que adornaba en espiral todo el plato.

-eso mi pequeño es chocolate, delicioso y riquísimo chocolate. Adelante prueba todo.

Allard comió de todo un poco al principio, quería conocer todos los sabores de aquellas frutas que solo había sabido de ellas por medio de hologramas. Ahora conocía su textura olor y sabor quedando maravillado por los increíbles sabores que había en la tierra.

-Es hora de dormir, vamos – Willy lo llamo caminando hacia el ascensor de cristal – ¿puedo ayudarte con tu mochila?

Esta vez Allard no se negó, quitándosela del hombro se la dio a Willy quien la recibió con una calida sonrisa. Ambos entraron al ascensor. Willy presionó el botón que había sido recientemente puesto indicando la habitación de Allard. El aparato se elevo a una gran velocidad haciendo que el niño se agarrara de la pierna de Willy quien se sobresaltó al sentirlo.

-creo que faltan cinturones de seguridad – dijo Allard.

-Para que, eso le quitaría lo divertido ha-ha – comentó Willy alegre cuando las puertas del ascensor se abrieron dejando ver una puerta circular color blanca – vamos aquí será donde dormirás.

Ambos entraron al cuarto que estaba alfombrado de color gris claro, lo extraño de aquella habitación era su forma esférica, no había ni una sola esquina y las ventanas que se encontraban al fondo eran ovaladas, todo estaba decorado con estrellas y cometas tanto en la alfombra como en las paredes y techo. La iluminación de color azul era proveída por una larga y delgada lámpara que se encontraba justo a la mitad de la esfera y alumbraba dándole al entorno un aspecto limpio pero moderno harmonioso como si se tratara de un horizonte de hielo. A la izquierda la cama de color azul oscuro parecía integrada a la misma esfera, no había separación entre esta y la pared, los muebles se fusionaban con la pared, y al centro un enorme puff con muchos animales de peluche.

-¡Wow! – Exclamó el niño corriendo hacia los juguetes – ¡león, tortuga, nutria, elefante, tigre!

-¡ha-ha si! ¡Muy bien! Veo que te gustaron ¿sabes? Te voy a llevar al zoológico para que veas animales de verdad.

-¿zoooológico? –

-aja, zoológico – le dijo corrigiendo su pronunciación – ahí están todos los animales del mundo… bueno la mayoría.

-¿cuando podemos? – pregunto entusiasmado

-¡mañana mismo! Pero por ahora debes dormir.

Willy hizo algo instintivo lo tomo en sus brazos y lo llevó a su cama. Cuando lo dejo sentado lo miro con detenimiento. Un niño tan pequeño viviendo con el, era tan indefenso y hermoso, su sonrisa de Allard le recordó la forma en que reía Sahira. Willy cerró los ojos un momento y al abrirlos abrazó a su hijo. Una lágrima recorrió su mejilla, deseaba tanto que su hada estuviera junto con ellos. Antes de separarse la limpio para que Allard no se percatara de aquello.

-bueno… ¿veamos tienes pijamas en esta mochila? – pregunto Willy buscando.

-¿pi…jamas?

-si esa ropa que te pones para dormir.

-Nimra me ponía un traje calorífico por las noches

-amm… déjame ver que tenemos por aquí – Willy se puso de pie y camino hacia uno de los muebles, presionando un botón lateral se abrió un cajón que tenia varias opciones de tamaños y colores de pijamas, tomo dos mostrándoselas a Allard – Cual te gusta, la verde con aviones o la morada con dulces.

-¡Morada!

-si también a mi ha-ha – Willy regreso ayudó a ponérsela – ahora hay que dormir ¿kay?

Willy quito las cobijas dejando que el niño se acostara en la cómoda cama, lo abrigó y acaricio su frente haciendo a un lado su suave cabello.

-hasta mañana Allard vendré a despertarte para que vayamos al zoológico.

-amm… ¿papá? – Willy casi se desmaya cuando escuchó que lo llamaba así por primera vez.

-¿dime?

-¿no vas a programar mi sueño?

-¿tu sueño? ¿Debo programarlo? – no sabia a que se refería su cerebro procesaba toda la información posible que le llevara a la solución de aquella pregunta.

-si no lo haces no dormiré lo suficiente.

-te refieres a…

-8 horas duerme el humano, un niño como yo alrededor de 10… - Willy comprendió en ese instante.

-¡oh! Ya veo. No estrellita no te preocupes yo me encargare de eso… a ver veamos – Willy entendió que era posible que en Silabub la noche fuera mas corta y por eso Nimra programaba su ciclo de sueño de acuerdo a su edad.

Tomando el reloj digital de la mesa al lado de la cama marco la hora para que el despertador sonara.

-listo, ya esta programado, de cualquier forma yo vendré a ayudarte cuando salga el sol ¿kay?

-oookay – contesto Allard tomando las cobijas con sus manos.

-buenas noches – Willy comenzó a caminar de nuevo a la puerta.

-¿papá?

-¿si? – Willy regreso al lado de la cama una vez más.

-pero no tengo sueño.

-kay… a ver… hay algo que se hace en estos casos… - Willy trato de encontrar una alternativa para conciliar el sueño, contar borregos, pensar en nada, música… pero nada le convencía, hasta que tuvo un flashback cuando el era niño tal vez mas pequeño que Allard. Una escena que hacia mucho tiempo no recordaba. Su madre contando una historia para dormir.

-kay… escucha imagina y relájate… no soy muy bueno haciendo esto, pero era algo que mi mama hacia… En un país muy lejano, que ningún humano conocía vivían unas pequeñas criaturas de colores cafés, peludas y ojos color verde, parecían algo así como… ardillas y les gustaba comer todo lo dulce que crecía en ese país, frutas, semillas, flores. Hasta que un día ya no había nada de comer y no tuvieron más remedio que comer lo que encontraban, muchos de ellos comenzaban a tener hambre pues no querían lo que había. Hasta que llegó un explorador de un lugar muy alejado y les enseño como hacer que su comida favorita nunca se acabara y…

Willy noto que Allard tenia los ojos cerrados y su respiración era lenta, se había quedado dormido. sonrió para el mismo no sabia si era porque su historia había sido muy buena o muy mala pero al menos había funcionado, dándole un beso en la frente a su hijo bajo la intensidad de la luz dejándola muy tenue. Salio dejándolo tranquilo.

Caminó hacia su cuarto que estaba una docena de metros alejado de la de Allard. Se cambio de ropa y fue directo a la cama, esa noche estaba exhausto. Programo su despertador o su programador de sueño como Allard lo nombraría y se dispuso a dormir.

-Willy… Willy… - escucho una voz cuando apenas estaba quedándose dormido, quiso despertar pensando que seria Allard quien lo necesitaba – Willy soy yo Sahira.

Willy se contuvo y se dejo llevar por aquella hermosa voz.

-Sahira. Mi estrella fugaz – le dijo cuando la vio con su eterno vestido blanco.

-¿Cómo estas? ¿Cómo esta Allard? – pregunto preocupada.

-estamos bien, el es un niño maravilloso, apenas lo conozco y se que no podría vivir sin el, le tomara un poco de tiempo adaptarse a vivir sin tanta tecnología pero lo lograra.

-me tranquiliza mucho escuchar eso.

Willy se acerco a ella abrazándola, tratando de sentirla mas cerca, aspiro su aroma tratando de recordar a lo que olía, beso su mejilla queriendo sentir su rostro tibio. Pero todo parecía tan vago y superficial.

-es un sueño Willy recuérdalo… - le dijo Sahira al saber lo que intentaba hacer.

-te extraño mucho, quiero que estés aquí – le dijo juntando sus frentes y cerrando los ojos,

-no puedo amor, lo lamento.

-te amo – pronuncio en susurro antes de besarla con ternura.

-y yo a ti – Sahira lo abrazo por un largo tiempo sintiéndose protegida en sus brazos, olvidando por un momento la terrible situación que estaba surgiendo – Willy debo decirte algo.

-¿Qué sucede? – pregunto preocupado al ver lo ojos rosados de ella.

-Nimra fue capturada después de que dejó a Allard contigo… no se que pasó con ella, ni si esta bien, no me he podido contactar, le debieron de haber inhibido su mente o algo.

-¿tienes alguna idea de quien pudo haberlo hecho?

-eso es lo que mas me preocupa, temo que haya sido Sorcha… todos estamos en peligro, justo lo que no quería que pasara… poner peligro a Allard y a ti podría suceder – Sahira estaba muy conmocionada y lagrimas se acumulaban en sus ojos a punto de salir.

-no te preocupes yo cuidare de Allard haré todo por el, me prepare aquí para lo que pueda suceder.

-no quiero que les pase nada… a ninguno de los tres – sus lagrimas caían rodando por su rostro hasta que Willy las detuvo y limpio con sus pulgares.

-todo saldrá bien… tranquila.

Willy la abrazo una vez mas atrayéndola a su pecho para transmitirle calma, como muchas veces ella lo había hecho en sueños pasados.

-debo irme… quiero ver si puedo averiguar algo mas y también quiero visitar a Allard.

-esta bien. Hasta luego mi amor.

Ambos se despidieron con una tierna mirada, Willy siguió durmiendo placenteramente el resto de la noche resultado del encuentro con Sahira.