Cálido Invierno
La mañana era fría, sin embargo la lluvia por fin había cesado, dejando a su paso las calles húmedas y los cielos grises. El frío invadía la habitación, Koala sentía la baja temperatura que podía suponer fuera de las sábanas blancas, sin embargo, protegida por la gruesa tela de la cama y un par de masculinos brazos alrededor de su cuerpo, sentía la más cómoda y relajante calidez nunca antes vivida, su voluntad se sujetó a la idea de permanecer así para siempre, pues no había jamás hallado tal sensación de estar en las nubes.
Dios bendiga la calidez que irónicamente otorga el invierno.
No quería abrir los ojos, sólo aferrarse a esa fuente de calor que no recordaba bien de qué se trataba, poco a poco su mente despertó del letargo inevitable del sueño, y entreabriendo lentamente los ojos fijándose en el pecho del chico y la tela blanca de las batas con que ambos vestían, recordó que no estaba sola y que ese calor tan delicioso provenía de su amigo.
Volvió a cerrar sus ojos, fue consciente de que su compañero en la cama era Sabo, pero no quería soltarlo, fue consciente de su posición, su cabeza descansaba en el espacio entre el cuello del chico, su brazo izquierdo rodeaba la cintura del rubio, su pierna izquierda entre las piernas de Sabo, quien parecía corresponder del todo a tal posición, ambos brazos rodeando el cuerpo de la chica, él boca arriba con su cabeza descansando recostada en su cabello marrón, el aroma del shampoo invadía la almohada, la frescura de la ducha de anoche aún permanecía en sus cuerpos.
¿Cómo habian llegado a esa posición? Pero más que eso ¿era correcto que aún siendo consciente de ello, desee permanecer así? La chica no quiso pensar más, su mente luego se perdía lentamente en aquel calor en medio de las bajas temperaturas otorgadas por el clima, y poco a poco fue cayendo nuevamente en la relajación absoluta del sueño.
Esta vez fue el chico quien despertó, hallándose en las mismas sensaciones, sus adormilados ojos se fijaron en la frágil figura que sus brazos rodeaban, y sonrió ante la comodidad que sólo mañanas de invierno podrían ofrecer, más placenteras aún cuando despiertas con el calor de alguien más a tu lado.
Sus brazos atrajeron más el cuerpo de la chica, su cabeza se movió para acomodarse más cercar y respiró profundamente en busca de prolongar el sueño.
Pero un teléfono sonó.
Sabo ni siquiera intentó moverse, sus brazos aún aprisionaban a Koala e ignoró totalmente el timbre de su teléfono móvil, sin embargo la chica pareció volver a despertar y moviendo su cabeza, alzó la mirada al chico y por fin sus adormidos ojos se encontraron.
Y ambos sonrieron.
—¿No vas a contestar?—Preguntó la chica mientras volvía a acomodar su cabeza en el cuello del chico.
—No quiero—Respondió con voz ronca mientras se acomodaba un poco más.
—Podrían ser tus hermanos.
Sabo de inmediato se movió, rompiendo el cómodo abrazo con la chica, quien de mala gana sintió el frío invadir su cuerpo. El rubio se estiró un poco hasta alcanzar el teléfono sin levantarse, y viendo en su pantalla la fotografía de Ace, comprobó que efectivamente se trataba de su hermano.
—Ace...—habló de inmediato al responder.
—Hey Sabo, ¡buenos días! ¿Que tal tu noche, eh?
—Acabo de despertar.
—¿Enserio?... Lo siento. La tormenta acabo en la madrugada, son las diez de la mañana ahora, pensé que estarías despierto.
—¿Las diez de la mañana?—El rubio miró un segundo la pantalla de su celular—Es cierto...
—No quise despertarte.
—No, ya estaba despierto.
—Oh...—El chico soltó una pequeña e insinuante risa la cual Sabo pudo interpretar de inmediato—¿Entonces están despertando a penas, eh? Jo~.
—Ace...
—Hermano, no te molesto más, tomate tu tiempo. Sólo llamé para informarte que Luffy ya habló con ese sujeto.
—¡¿Qué?!—El rubio se incorporó sentándose en la cama—Pensé que sería esta noche.
—Las cosas están serias, Sabo. Ese sujeto llegó hasta donde Luffy estaba de camino a la universidad y lo obligó a entrar a la camioneta donde él y sus dos hombres se movilizaban, y ahí hablaron.
—¡¿QUÉ?!
—Cálmate... También me alarmé, pero Luffy está bien, él mismo vino a contármelo.
—Entonces está bien... Ya veo.
—Sí, debido a esto, la reunión se adelantará para esta tarde, así que supongo que vendrás antes de eso.
—Voy de inmediato.
—Bien, nos vemos... Saludos a tu novia—Colgó el pelinegro primero.
Sabo miró un segundo su teléfono celular, su preocupación por el bienestar de su hermanito se acrecentó, Koala al percibir la repentina tensión del chico, se incorporó en la cama quedando sentada a su lado.
—¿Ocurrió algo?
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La mañana continuaba fría, Sabo ingresaba al apartamento con la llave que le regaló Ace. En la mañana Luffy había sido secuestrado por unos minutos en una camioneta y le preocupaba la clase de trato o amenazas que habrá recibido, por lo que luego de esa llamada de inmediato se alistó y se despidió de su amiga quien comprendió y corrió hasta llegar aquí.
—¡Luffy!—Gritó el rubio, quien una vez cerrada la puerta, corrió hasta la habitación del menor, pero no lo halló.
—Hey Sabo—habló Ace desde el pasillo—Luffy está bañándose, él- ... ¡Oye espera!
Sabo no lo dejó terminar y corrió hasta el baño, donde estrepitosamente abrió la puerta y encontró desnudo a su hermanito.
—¡Luffy! ¡Rayos! ¡¿Qué te hizo ese imbécil?! ¡¿Estás bien?! ¡¿Te golpeó?!—Sabo ingresó a la ducha y tomó del brazo a Luffy—¡¿Por qué no me avisaste?!
—¿Ah? No me hizo nada, estoy bien shishishi—El pelinegro rió divertido—Oye Sabo, ¿Sabes jugar baloncesto?
—¿Qué?...
—Estas en el equipo temporal.
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—¿Equipo temporal?—Preguntó el chico de la nariz larga quien se encontraba sentado al lado de Zoro—Oye, oye, oye... ¿entonces de verdad jugaremos? ¿No hay otra forma?
—No la hay, Usopp, Mingo puso las condiciones, él tiene a Nami—Habló el pelinegro quien se encontraba sentado sobre la mesa.
-Flash back-
Las calles angostas que conectaban al puente se encontraba concurrida, estudiantes caminaban en dirección a la universidad, el pelinegro del sombrero de paja se adelantó y caminó solo sin esperar a su hermano Ace, ambos acostumbraban a ir juntos, sin embargo Luffy, quien carece que cualquier rastro de paciencia, salió antes que él. Dobló la esquina donde una camioneta negra estaba estacionada, en el momento en que le dio la espalda al vehículo, un par de musculosos brazos rodearon su cuello y lo empujaron hacia atrás hasta meterlo en el auto.
—¡¿Qué demonios?!
—Fufufufu.
—¿Quién eres?
Un hombre rubio de peculiares lentes y abrigo rosa se encontraba sentado en la parte delantera del auto, a su lado el conductor era el mismo sujeto del jamón en su mejilla, sólo que esta vez tenía una salchicha. Luffy trató de liberarse del agarre pero el tipo que lo aprisionada tenía bastante fuerza.
—¡Contéstame!
—Escuché que eres un excelente jugador, y que de hecho eres el jugador estrella del equipo de baloncesto y sobresales entre los demás equipos a nivel nacional, ¿es eso cierto?
—¡¿Y qué si es así?! No me has dicho quien eres.
El rubio lentamente empezó a doblar su cuerpo hacia un lado para poder mirar a Luffy a la cara—Eso es interesante, Mugiwara-ya... ¿Así te llama Law, no? fufufufu
—¿Mingo? ... ¡Eres Mingo!
El sujeto seguía riendo mientras sus hombres se encontraban en silencio, Doflamingo le lanzó a Luffy un papel el cual cayó en sus piernas, era el mismo cartel de promoción del evento que le mencionó Baby 5 a Law.
—¿Quieres negociar, Mugiwara no Luffy?
Luffy estaba agitado por tanto esfuerzo, sus ojos ahora se centraron en el cartel para después mirar al rubio que estaba frente a él.
—¿Quieres a tu amiga de vuelta? fufufufu
—Maldito...
—Entonces negociemos. Tu equipo jugará para mi en éste evento el cual se llevará a cabo mañana en la noche—El rubio volvió a mirar hacia el frente, dándole la espalda a Luffy mientras continuaba hablando—Ganarán y les devolveré a la chica... Ciertamente representará una ganancia mayor para mi.
Luffy lo miraba con desprecio, aún trataba de liberarse del agarre del sujeto que lo sostenía.
—Pero... Si pierden, ella se quedará conmigo y ustedes sabandijas tendrán que esconderse.
—¿Qué?
—Porque la gente entrometida de verdad me hace enojar—Un par de venas se llenaron en su frente—No he olvidado el alboroto que causaste en mi casino, por tu culpa casi fue desmantelado mi negocio.
Luffy sonrió con malicia, satisfecho de al menos haberle causado malestar al sujeto frente a él, sin embargo, se llenó de preocupación al pensar que quizás ese malestar se lo desquitó con Nami.
—¿Cómo está ella?
Mingo se quedó en silencio, sus hombros se movían por la risa que contuvo en el momento—Ella está en perfectas condiciones... No es presentable que una mujer golpeada y herida apueste en un elegante casino. ¿No lo crees así? fufufufu
Luffy respiró profundamente y aflojó la tensión de su cuerpo—Bien...—El chico dejó de forcejear para liberarse y decidió tomar la calma y hacerlo a la manera de Mingo, al menos por ahora.—Entonces... ¿Cual es el trato?
Doflamingo soltó una carcajada e hizo una señal con sus dedos a uno de sus hombres, quien de inmediato le entregó a Luffy un aparato el cual el pelinegro lo identificó al instante, se trataba de un receptor de GPS.
—Te enviaré las coordenadas de nuestro encuentro, ve preparado con tu equipo y reza a tus dioses para que aparezca un buen apostador que de una gran suma de dinero para apostar por el otro equipo al que se enfrentarán ustedes, no quiero que intentes nada fuera de lo que te he dicho, esas son mis condiciones.
—Estás dejandolo a la suerte, ¿Qué pasa si nadie ofrece por ellos?
—Sería aburrido, y créeme, allí nadie desea aburrirse, fufufufufu.
Luffy frunció el ceño, quería patearle el trasero, pero sabía que por ésta vez no podía ser el imprudente impulsivo de siempre.
—Sáquenlo de mi vista.
El sujeto tomó de nuevo a Luffy, abrió la puerta corrediza de la camioneta y lanzó al pelinegro fuera de ella, de inmediato el auto arrancó estrepitosamente dejando polvo detrás de sí, el pelinegro cayó al suelo y cuando pudo levantarse, ya la camioneta no estaba.
-Fin del flash back-
—Oye Luffy, no es propio de ti seguir condiciones, ¿Qué te está pasando?—Usopp dio una palmada en el hombro de Luffy.
—¿Y quien ha dicho que seguiré sus condiciones? lo único que espero es que envíe las coordenadas que él mismo dijo que enviaría al GPS que me entregó.
—Mugiwara-ya, esto es serio, debemos seguir las condiciones si queremos sacar a tu amiga de esto sin salir perjudicados legalmente.
—Para empezar debemos tener un plan—Robin se acomodó en el sofá al lado de Franky, sus manos rodeaban un par de pequeñas tazas de té que humeaba bajo su rostro, colocó una en la mesa y empezó a sorber de la otra tacita.—Esta vez no podemos ocultarnos, todos fueron reconocidos allá excepto los que no estuvimos involucrados directamente en el conflicto desde el inicio, es decir, Koala, Hack y yo.
—Es cierto, Nico-ya, ustedes no fueron identificados, básicamente no están en la mira de esos sujetos, así que podríamos planear una estrategia para infiltrarnos por medio de ustedes.
—Yohohoho ¿puedo ayudar?—Una voz conocida para todos los presentes sonó desde la entrada del taller.
—¡Brook!—Gritó Luffy desde la mesa—¡Años sin verte!
—Yohohoho, me enteré por medio de Robin-san lo que estaba ocurriendo, ella tuvo un plan desde el principio y de hecho he logrado infiltrarme.
—¡¿Qué?!—Gritó Usopp—¿Estas de broma?
—Usopp-san, deberías tener más fe en mi—El hombre delgado se sentó al lado de Robin y tomó la tacita de té que ella había colocado en la mesa, al parecer destinada a la espera de su presencia—Gracias Robin-san... por cierto...
Todos lo observaron un segundo.
—¿Podrías mostrarme tus bragas?
Usopp le dio una palmada en la cabeza—¡Cállate pervertido! ¡Esto es serio! ¿Cómo es eso de que ya te has infiltrado?
—Yohohoho, le juré mi vida a Luffy-san el día que me salvó de aquella soledad absurda, más espesa que la niebla... No vacilé e ingresé al casino a pedir empleo, le dije a uno de los sujetos que necesitaba el empleo y que en todas partes en donde lo solicitaba me pedían datos que no tengo, que estoy desesperado. El sujeto me dijo que necesitaban meseros pero que era en un evento fuera del casino, algo reservado, que si estaba dispuesto, me lo darían. Entonces yo les dije "Necesito dinero" y el hombre parecía estar harto, así que me dijo "Tendrás el empelo si no mueves tu lengua para contarle a alguien sobre esto" y yo le dije "Tranquilo, mantendré mi lengua quieta, aunque no tengo lengua, Yohohoho" y eso pareció agradar a los tipos y me contrataron.
Luffy soltó una carcajada—Brook, eres sorprendente.
—Bien, de alguna manera nos sirve, aunque sea sólo de mesero—Dijo Law con aparente mal humor.
—La juventud de ahora es muy grosera, Yohohoho
—¿Qué hay entonces del resto?—Preguntó Franky—Luffy, Zoro, Usopp, Chopper, Sabo, Ace, Law y yo estaremos en el equipo temporal, Sanji no ha aparecido y necesitamos más jugadores.
—¿Y si hablamos con nuestro entrenador?—Propuso Usopp
—No quiero meter en esto a Rayleigh, ha hecho mucho por mi—Dijo Luffy con mirada seria, sus hermanos se mantenían cerca a él, de alguna manera continuaban dejando esto en manos de Luffy y sus amigos y ellos esperarían el momento para intervenir.
—Pe.. ¡pero él es de confianza! Vamos Luffy—El chico de la nariz larga empezó a llorar—Necesitamos más fuerza, por favor.
Robin soltó una risa gutural—¿Porqué no solicitamos la ayuda de los fieles seguidores de Luffy?
—¿Seguidores?
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Habían solicitado más ayuda, por lo que el equipo estaba conformado del todo sin contar con la ayuda de Sanji, de quien no se sabía su paradero. El plan empezaba a tomar forma, Hack ingresaría virtualmente al sistema mientras esperaban las coordenadas que Mingo enviaría, Robin se haría cargo del receptor mientras las coordenadas son enviadas, Luffy y su equipo conformado por Ace, Sabo, Zoro, Usopp, Franky, Law, Bartolomeo, Ideo, Marco, Chopper y Cavendish. establecerían las estrategias del juego, Koala y Brook serían los empleados para infiltrarse y obtener información adicional, ésto ultimo dejó preocupado a Sabo, hablaría con ella más tarde, pues la chica se fué del lugar con Hack para llevar a cabo parte del plan y regresaría en cuanto pudiera.
—Chicos, los que necesiten buscar algo a sus casas, háganlo ahora—Habló Ace desde el mueble donde estaba sentado con su mejor amigo Marco—Debemos prepararnos y de inmediato regresar, pasaremos aquí la noche, entrenaremos y mañana esperaremos las coordenadas.
—¡SÍ!
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Era medio día, habían pasado toda la noche entrenando por lo que decidieron reponer fuerzas durante la mañana, Robin y Franky eran los únicos despiertos, el resto se encontraban acostados en sillas y el suelo con almohadas improvisadas, la mujer de cabellos negros tenía sobre la mesa cerca a ella el receptor de GPS mientras en sus manos tenía un libro.
Franky por su parte daba los últimos toques de mantenimiento a las dos camionetas que decidieron llevar a la misión, el peliazul se levantó y secando el sudor de su frente, se tiró sobre el sofá cercano a la mesa donde leía Robin.
—¿Por qué no descansas un poco, Franky?
—¿Estas de broma? Estos bebés deben estar en su supeerrr optimas condiciones para esta noche.
La mujer soltó una risita, y cerrando su libro miró el aparato en sus piernas—Creo que las coordenadas lo más probable es que las envíen un par de horas antes del evento, por precaución.
—¿Precaución de qué?
—De que intentemos algo al conocer por tiempo anticipado el lugar.
—Eres muy lista, seguramente es así.
—Sanji~ carne...—Decía un adormilado Luffy desde el sofá donde en la madrugada su hermano Sabo lo acostó cuando el chico se había quedado dormido mientras caminaba.
—Me pregunto donde estará ese tonto—Dijo Franky mientras destapaba una botella de cola.
Robin volvió a reír—Bueno, debemos tener más fe en nosotros como equipo. Él no desaparece sin razón alguna.
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Un hombre rubio de elegante vestimenta caminaba por la solitaria carretera, sus zapatos negros ahora estaban llenos de polvo debido a la tierra en donde empezaba a caminar para poder llegar a su destino, de la mano llevaba a una hermosa mujer de cabellos oscuros y ojos marrones, el opaco sol de la tarde brillaba sobre sus cabezas, sus pasos levantaban el polvo del desértico lugar, a espalda de ambos se podía ver el automóvil deportivo azul estacionado a orillas de la carretera donde habían estado viajando para poder llegar hasta aquí. Poco a poco Sanji fue capaz de ver a lo lejos un amplio y enorme edificio gris descuidado cuyas instalaciones externas daban la impresión de ser un lugar abandonado, la mano de Violet apretó su agarre con la del chico y con voz suave se dirigió a él.
—Ese es el lugar...
—Entonces es allí.
—No debemos acercarnos mucho, hay hombres vigilando la entrada.
El rubio se quitó los lentes de sol y con esfuerzo pudo ver con más claridad la entrada del sitio donde dos hombres cuya estatura podía estimarse de dos metros aproximadamente, vigilaban armados la entrada.
—Me sorprende tu capacidad visual, Violet-chan.
—Debemos entrar de otra manera esta noche.
—No te preocupes, has hecho bastante con contarme los detalles...—El cocinero se colocó de nuevo sus lentes y con la misma mano tomó el cigarrillo y exhaló el humo entre sus labios—Déjamelo todo a mi.
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La noche empezaba, el cielo azul oscuro podía apenas permitir asomarse la luz de unas cuantas estrellas, los jóvenes se encontraban preparando todo para cuando las coordenadas por fin sean enviadas. Koala había llegado hace poco, ella se quedó hablando con Robin dentro del taller mientras todos esperaban impacientes afuera del lugar, sobre todo Luffy quien estaba sobre el techo de una de las camionetas mientras gritaba a todo pulmón amenazas contra Mingo.
Sabo por su parte vio cuando Koala llegó, sin embargo no se acercó a ella porque trataba de controlar a Luffy y sus impaciencias, la chica saludó e ingresó al taller y desde entonces no ha cruzado miradas con ella. El rubio entró al lugar y observó cómo Koala estaba sentada en el mueble dandole la espalda a la entrada mientras conversaba animadamente con Robin, el chico entonces decidió esperar su oportunidad. Ace entró en ese momento y se puso de pie al lado de Sabo.
—Nico Robin, ¿el receptor aún no da señal?
La chica de cabello negro miró hacia atrás al chico y observó el aparato en sus manos—Aún no.
Ace caminó hasta quedar frente a las chicas—Luffy está incontrolable ¿Cuando enviaran esas benditas coordenadas?
Sabo se acercó a la conversación y se detuvo al lado de Ace—Estoy seguro que en menos de una hora ya tendremos las coordenadas, entre más lejos sea el lugar, más pronto las enviarán por motivos de tiempo.
—¿Entonces qué está esperando ese sujeto?—Se dirigió Ace a Sabo.
—Hack está esperando esas coordenadas para movilizarse e ingresar al sistema—Habló Koala desde su puesto en el sofá—Sin eso no podemos adelantar ningún plan.
Ace suspiró—Law nos dijo hace un momento que al parecer Baby 5 no se ha comunicado porque no ha tenido la oportunidad, quizás ese sujeto está con ella.
—¡MIIIIIIINNNNGOOOOO!—Se escuchó la voz de Luffy desde afuera del taller.
Ace dio una palmada en su frente, estaba al borde de la impaciencia con Luffy y sus afanes, Sabo por el contrario soltó una carcajada, Luffy nunca cambiaba.
—Nico Robin, por favor—Dijo Ace juntando sus manos—¿Podrías echarme una mano con Luffy? Estoy a punto de darle unos buenos golpes.
La mujer alta rió, y con elegancia se levantó del mueble y le entregó a Ace el receptor GPS y empezó a caminar hacia la salida, seguida por un cabreado Ace quien esperaba no recurrir a los golpes para aquietar al imprudente de su hermanito.
En ese momento Sabo y Koala quedaron solos, la chica se quedó sentada y miró a Sabo quien parecía querer decirle algo.
—Koala...—El rubio metió sus manos en los bolsillos y respiró profundamente, por alguna razón su corazón estaba más acelerado de lo normal—¿Estas segura de participar en esto?
La chica sabía el porqué estaba preguntándole eso, desde el momento en que se incluyó en el plan que ella se infiltrará, el rubio no dejaba de mirarla con preocupación, él no quería que ella lo hiciera, eso era más que evidente.
—Estoy segura, Sabo-kun, no hay problema.
El pensar en los peligros a los que ella posiblemente se enfrente, lo hacía preocuparse demasiado, confiaba en ella y sus habilidades, pero esto era un problema que llegaba a otro nivel, se trata de personas peligrosas.
—No estoy de acuerdo—Mencionó Sabo con el ceño fruncido, en ese momento la chica se puso de pié y le dio la espalda para salir.
—Pues no te pedí permiso, te preocupas demasiado, Sabo-kun.
El rubio se enojó e impulsivamente tomó el brazo de la chica y la atrajo para que le diera la cara, Koala lo miró y se deshizo de su agarre quedando ambos frente a frente.
—¿Por qué actúas de esta manera de repente?—Dijo agitada mientras lo miraba a los ojos—¡No es propio de ti que te preocupes demasiado por mi!
—¡Me preocupo porque es peligroso! ¿Te das cuenta a lo que nos enfrentamos?
La chica quedó en silencio mirándolo por un segundo.
—Koala...—habló más tranquilo—No es necesario que vayas, yo te metí en esto, ya has hecho suficiente.
Koala cerró sus puños, su corazón acelerado no le permitía respirar correctamente, no sabía cómo sentirse, sólo quería agarrar a golpes al idiota que estaba frente a ella.
—¿Qué?...
—No puedes exponerte tanto, ¿Qué pasará si nos descubren? ¿Y si llega la policía? o peor aún, ¿si nos captura el enemigo? No quiero que salgas manchada legalmente o... que salgas herida.
—Sabo-kun...
—No quiero ni pensarlo, no puedo concebir la idea de que te suceda algo malo, ¿entiendes?
—No.
—¿Qué?
—En primer lugar, tu no me metiste en esto, yo me metí en esto porque tu estabas metido, lo hice porque debía ayudarte.
El rubio la miraba atónito mientras ella seguía hablando.
—En segundo lugar, si tu estas hasta el cuello, entonces yo también. Así que no te atrevas a prohibirme ir con ustedes.
—¿Pero entonces qué pasará con tu vida? Tus planes, tus proyectos, tus sueños...—El rubio no soportó más y la tomó de los hombros en un intento por hacerla reaccionar—Tu trabajo que tanto te costó conseguir, ¿Qué pasará con tu familia?
Koala metió sus brazos entre el agarre del chico para que soltara sus hombros, sin embargo el rubio no la soltó, en ese momento ella suspiró y lo miró a los ojos—Sabo-kun... Mi familia me dio la espalda hace mucho tiempo, mi trabajo es sólo un trabajo, mis planes no dependen de ello, y mis proyectos se basan en mi felicidad.
El chico la miraba en silencio, en ese instante las manos de Koala tomaron las mejillas del rubio y continuó.
—Y si tu no eres feliz, Sabo-kun ¿Cómo esperas que yo lo sea?
—...
—No podría cumplir mis sueños viéndote fracasar.
Estaban cerca, sus alientos se mezclaban y sus ojos se encontraban en aquel punto mágico donde el brillo se hace más evidente, el rubio apretó su agarre en los hombros de la chica, un hormigueo en su estómago y su corazón acelerado dirigieron su mirada a sus labios, sin embargo aún estaba enojado, impotente por no poder evitar que ella se involucre, pero también fundido en las sensaciones que generaban su cercanía y sus palabras.
—Sabo-kun, parte de mi sueño es verte cumplir los tuy-
Sabo juntó sus labios con los de ella impulsivamente, cortando cualquier oportunidad de seguir hablando, Koala de inmediato cerró sus ojos, recibiendo el beso del chico y respondiendo de la misma forma, sus labios se movían con calmada pasión sobre los de ella mientras su mano izquierda se deslizó desde su hombros hasta los cabellos de la chica, mientras que su mano derecha bajó hasta la cintura pequeña, atrayéndola más hacia él, sus respiraciones entrecortadas evidenciaban las sensaciones placenteras de las que eran prisioneros, sus alientos chocaban entre sus labios en medio de los apresurados besos mientras Koala abrazaba el cuello del rubio y lo obligaba a inclinarse más a ella, sus lenguas se encontraron y la suavidad de sus bocas encontradas erizaron la piel del chico, quien dejó escapar un gruñido mientras la chica masajeaba los cabellos rubios, sus sentimientos se hicieron notar, sus ganas de continuar, de respirar sobre la piel del otro, de sentir cada centímetro de su ser pegado a su cuerpo, rozando su piel.
Fue el chico quien empezó a caminar hacía adelante, obligando a la chica dar pasos hacia atrás hasta chocar contra la pared, donde el beso tomó más fuerza y empezó a sentir el fuego de la pasión invadir su cuerpo, el rubio no paraba de besarla, sus respiraciones ahora más agitadas en busca de oxigeno no era impedimento para continuar sintiendo la oleada de sensaciones placenteras que le generaba el degustar la boca de la chica, mientras asaltaba con su lengua en respuesta a la sensualidad con que Koala se movía entre sus brazos, como si sus cuerpos se movieran con sus labios, el rubio logró arrancar un gemido de la chica cuando ambas manos se aferraron a su delgada cintura y la atrajo más a él, el calor invadía ambos cuerpos y la chica se abandonó a sus deseos mientras sus labios se movían en busca de más, y sus cuerpos en definitiva pedían mucho más.
Hasta que alguien repentinamente abrió la puerta.
—¡Hey Sabo! Ya nos han enviados las coordena-
Se trataba de Ace, quien al ingresar, sus ojos se encontraron con aquella fogosa imagen de su hermano besando a Koala con pasión, en ese instante, ambos se separaron rompiendo el beso inesperadamente y Koala le dio la espalda al pelinegro mientras se cubría los labios con sus manos, dando dos pasos hacia un lado para alejarse de Sabo, quien sólo se mantuvo de pié frente a la pared donde hace un momento prácticamente se devoraba con la chica.
—Eh...—El pelinegro no sabía que decir, estaba tan sorprendido que sus ojos no dejaban de abrirse y sus mejillas se tiñeron de rojo por la vergüenza de haber interrumpido algo tan intimo.
Sabo llevó su mano derecha a sus labios y miró la pared un segundo mientras se reponía de aquello que por poco lo hace perder cualquier rastro de cordura, su respiración aún estaba agitada y lentamente miró a un lado donde se encontraba un petrificado Ace.
—... Eh... Lo siento—Fue lo único que pudo soltar el pelinegro con un hilo de voz apenas audible, el bochornoso incidente ahora no permitía hacerlo pensar con claridad, ¿Qué se supone que debes hacer cuando interrumpes un momento tan importante en la vida de tu hermano? los ojos de Ace hicieron una lastimosa mueca como señal de disculpa a su hermano, quien negó con la cabeza tratando de despreocuparlo.
—¿Qué sucede Ace?—Soltó Sabo tratando de reponerse, su voz un poco inestable aún evidenciaba su agitado estado.
—Ehh... Ah... ¡AHH! Ya nos enviaron las coordenadas—El pelinegro se recuperó de su estado y rápidamente levantó con su mano el aparato de receptor GPS—Todos estamos listos.
Koala reaccionó y por fin pudo darle la cara al pelinegro—¿Las coordenadas?—La chica caminó hasta llegar donde Ace y tomó el receptor de GPS de las manos del chico pecoso.
—Sí, es un lugar fuera de la ciudad, tenemos tres horas de viaje hasta llegar.—Observó el pelinegro cómo Koala examinaba el aparato, los labios de la chica estaban levemente hinchados y rosados. Las mejillas del pelinegro se tiñeron de rojo nuevamente y alzó la mirada hasta su hermano quien se encontraba en el mismo estado que ella, el rubio se acercó hasta quedar al lado de la chica y observó la pequeña pantalla del receptor.
Koala sacó su teléfono móvil y marcó un número, y mientras esperaba que le respondieran, Ace empezó a hacerle señas a Sabo dándole a entender que aprobaba del todo su relación, a lo que el rubio empezó a mover su mano para que dejara de hacer tantas muecas. En ese instante Koala alzó la mirada a ambos chicos quienes de inmediato dejaron de hacer movimientos con sus manos y miraron a otra parte.
Su llamada al fin era contestada.
—Hack...
—Dime que hay noticias, Koala
—Ya lo tenemos, acabo de enviártelo.
—Bien, dame un segundo...
—Ok.
Los chicos se volvieron a mirar, luego Sabo bajó su mirada a la chica quien no dejaba de observar el artefacto en sus manos, una oleada de sensaciones se acumuló en su abdomen, recorriendo parte de su pecho, recordando lo que hace unos minutos ocurría y también evocando en su mente la noche anterior en el hotel, donde si no hubiese controlado sus impulsos, esa noche habría ocurrido de todo entre ellos, pues no sólo era él quien tenía estos sentimientos reprimidos, sino también se hicieron evidente los de ella.
Por su parte, Ace no sabía si sentirse orgulloso o impresionado, jamás pensó ver a Sabo tan metido por una chica.
—¿Y bien?
—Nos vemos en la cima, señorita.
—Perfecto—Koala colgó su teléfono y miró a ambos chicos—Es hora de irnos.
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La noche estaba llena de estrellas, un poco inusual cuando se trataba de noches de invierno, una chica de largos cabellos naranjas caminaba por un pasillo oscuro, podía escuchar muchas voces que provenían fuera de las instalaciones, por lo que caminó hasta asomarse por el largo balcón que daba la vista a un espacioso lugar casi tan amplio como un par de estadios juntos, el cual estaba dividido en varias secciones, muchas personas caminaban entre los distintos sectores iluminados en los cuales se desarrollaban competencias donde apostadores de elite ponían en juego sus ganancias.
"Así que éste es el lugar."
Nami miró al cielo, su mente se transportó a aquellos momentos donde junto a sus amigos se divertía y disfrutaba de la tranquilidad, en medio de esos recuerdos se iluminó la sonrisa más terca y contagiosa que había conocido.
"Luffy..."
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Espero lo hayan disfrutado, ¡Gracias por leer! hace muchos meses deseaba escribir éste capitulo, ya saben porqué.
Me gustaria saber sus opiniones ¿Review?
