~Canciones~

Avril Lavigne – Rock'N Roll


En el bloque…

Fate en su forma animal y sin saber cómo, se encontraba entre los brazos de la cobriza y a la vez hablando con Verossa sobre su nueva posición, ignorando las risas de diversión de cierta castaña.

-¡Verossa!- Carim irrumpió en el salón con un buen portazo logrando asustar a todos los presentes.

-Ah eso le llamo yo, ser una persona sutil.- comento Teana a la nada.

-¿No les pillaron los policías?- pregunto Verossa en un falso intento de evadir a su hermana.

-Sabes perfectamente que con levantar una barrera los puedes dejar fuera de esto.- vociferó un tanto molesta.

Fate pareció reaccionar a ello, pues sus orejas puntiagudas saltaron.-"Pero mira que soy…"

-Yo que tú me iría pitando.- soltó el peli verde señalando a una joven de pelo magenta atado en una trenza por un listón azul al igual que el traje de batalla.

-Amitie.- atino a gritar Carim.

La susodicha, giro algo confusa, encontrándose así con una Carim bien pálida, que se había tapado la boca poco después de haber pegado el chillido aterrorizado.

-Carim-chan~- canturreo Amitie saltando encima de la nombrada, quien hizo un intento de escapar de las garras de la joven y acabó rodando por el suelo con la peli magenta encima.- Cariño~ no sé porque te empeñas en escapar de mi si sabes que te voy a cazar.- dijo en un tono meloso por consiguiente la joven de debajo, se golpeó la cabeza bien fuerte contra el suelo en signo de extenuación.

-Enserio me puedes dejar en paz, pesas mucho.- pronunció Carim intentando sonar lo más borde posible.

-¡Espera un momento!- exclamo Fate igual de aterrada que Carim.- Si Amitie está aquí…

-Así es Fate-chan.- gritó un lobo de pelaje rosa abalanzándose contra ella.

Ambas acabaron rodando por el sofá hasta acabar en el suelo, con Fate de espaldas a este y la loba rosa encima de ella, apoyada en su pecho con sus patas delanteras.

-¡Ky-Kyrie!- exclamo avergonzada por la posición en la que estaban.

-Fate-chan te extrañe~- canturreo en un tono, igual o más, meloso que el de su hermana.

-Pues yo no.- replico una Fate muy alterada.

-Ownn… eso dolió.- dramatizo la chica en un aullido.

Por otro lado, tanto Hayate como Nanoha desprendían un aura tan tenebrosa que los de su alrededor tuvieron que apartarse por si recibían.

-Amitie quieres dejarme.- se quejó Carim intentando soltarse de las carantoñas que le hacia la peli magenta.

-Cuando encuentres a tu amor verdadero y yo esté de acuerdo.- pensó en voz alta ocurrentemente, volviendo a saltarle encima con el fin de sentarse a horcajadas encima mientras iba bajando por el torso bien formado hasta...

-Bien porque la tienes delante de ti.- declaro Carim apartando aquellas manos tan molestas que le causaban unos escalofríos impresionantes.

Al momento de apartar las manos de la Florian mayor, dirigió su mirada llena de ternura hacia Hayate, por consiguiente consiguió que el aura negra de Hayate se desvaneciera.

-¿Eh? Vaya parece que Carim-chan creció.- sonrió pícaramente apartándose de la chica.-"Te recalco la parte en la que yo esté de acuerdo si te merece o no."- comento telepáticamente.

-"No hace falta porque digas lo que digas no pienso separarme de ella."- sentencio enseñándole la lengua infantilmente mientras iba a abrazar a su castaña.- ¿Qué dices Hayate? ¿Quieres ser mi novia?- pregunto con un sonrojo bastante notario.

-Baka, claro que si.- susurro Hayate pasando las manos por detrás del cuello de la rubia para darle un beso largo y duradero para que quedase por siempre en sus memorias.- Propongo que nos teletransportes lejos de aquí antes de que recibamos por culpa del Demonio Blanco.- Hayate propuso deshaciendo muy lentamente aquel beso.

-Propuesta aceptada.- sonrió al ver que solo ellas y cuatro personas más se habían quedado dentro de la sala.

-Voy con vosotras.- dijo Amitie posando una mano en el hombro de la oji azul, cual asintió.


Fuera del bloque…

La gran mayoría de los presentes en la sala salieron por miedo, de otros usaron como excusa ir a ayudar a Zafira y de otros… porque no tenían nada mejor que hacer, pero querían seguir con vida.

-Etto… ¿Suzuka?- llamó Arisa sintiendo sus mejillas arder.

-Espera no te muevas, que acabo en seguida de curarte está herida.- pidió vendándole el antebrazo con unas vendas que le dio Shamal.

-Err… bueno estás segura de… ya sabes… de…- pronunció con la respiración entrecortada.

-Sí, sí que lo estoy.- Suzuka abajo la cabeza al vendaje.- Toda mi vida me la he pasado siendo protegida, viendo como otros arriesgaban sus vidas por mí y yo sin poderles dar nada a cambio.- explico con un dejo de tristeza mientras se recababa de espaldas en el pecho de la oji verde.

-Eres igual que Aya en este sentido, je.- pasó su mano libre por la cintura de la peli morado y la acercó un poco más.- Ambas estas cansadas de siempre ser las protegidas también queréis proteger ¿no es así?- Tsukimura le dio un leve asentimiento con el propósito de continuar ella.

-¿Pero según dijo Aya estabas reacia a querer escucharle?- Suzuka enarco una ceja viéndola desde su posición.

-Lo aprendí por las malas.- rememoro algo apenada.- Y no me gustaría volver a pasar por ello. Por eso decidí confiar en ambas.- suspiro al ver que Rin se acercaba con Kero.

-Gracias, no te arrepentirás Arisa.- beso la mejilla de la rubia quien asintió al momento.

Rin paro enfrente de las chicas, cuales se separaron poco a poco.- Bien traigo a Kero.- anuncio la pantera parando su trote.- ¿Están seguras?

-Segurísimas.- respondieron al unisón.

-Kero.- ordeno apartándose.

-¡Yeah!- dijo en pose militar.

El pequeño hurón, saltó al suelo y alargo una pata con el propósito de empezar el conjuro de unión.

Un círculo mágico blanco apareció bajo sus pies y una luz cálida y muy agradable empezó a emanar de esta, llevando a las dos jóvenes dentro del círculo, a un estado de éxtasis.

-¿Saben los pasos u os lo tengo que repetir?- pregunto Rin con su típica cara de poker.

-No-no hará falta.- pronunció Arisa con nerviosismo sin apartar la mirada de los violeta que la miraban igual o más intensamente que los de ella.

Ambas portaban un bonito sonrojo en las mejillas, estaban absortas en su mundo, como si no hubiera nadie más que ellas y la cálida luz del conjuro. Arisa sentía que no era dueña de sus acciones, solo de lo que sentía en ese mismo instante, pasó una de sus manos por la cintura de la joven de enfrente, y con la otra, le alzó la cabeza por el mentón mientras se iba acercando lentamente.

Suzuka quedo ensimismada en los esmeralda que la miraban con deseo, sintiendo cada toque y cada roce marcándose a fuego en su piel hasta el punto de hacerla temblar. Deslizo sus manos por los fornidos brazos de Arisa, acabando en los hombros de la rubia en un intento de sostenerse y no caer.

Apenas faltaron meros milímetros, cuando Suzuka no pudo más y los acorto en un beso, pasional y bien profundo.

En ese movimiento, la joven pantera, quien le hervían las hormonas a diestro y siniestro, apartó la mirada en un acto reflejo.

-¡Pactio!- grito Kero con la emoción a flor de piel.

Pasados unos minutos, ambas jóvenes volvieron en sí, provocando que el aire volviera a correr entre ellas. Una bola de luz empezó a salir del cuerpo de Arisa causándole un pequeño dolor, que desapareció cuando por fin salió del cuerpo y quedo enfrente de Suzuka, quien inconscientemente alargo las manos para coger aquel orbe luminoso. Este exploto en mil pedazos de pequeñas bolas de luz y dejo caer un anillo.

-Hello, my name is Snow White.

Fue tal la impresión, que Tsukimura lanzó a volar el objeto, seguido de un buen grito.

-Ten cuidado.

Arisa alzó la mano en alto, cogiendo en el acto el dispositivo hablador.

-Lo siento es que me sorprendió y…- paro su disculpa al ver la cara de pánico de Arisa.- ¿Arisa-chan?- ladeo la cabeza extrañada por el cambio repentino de la oji verde.

-Wow Suzuka-chan ¿y esas orejas de gato?- dijo Hayate desde la lejanía.

-A que orejas te ref…

Viro a ver al zorro en busca de una respuesta a lo que estaba notando, cosa que no sucedió, a cambio recibió una disculpa sigilosa de la chica.

-Yagami, te lo resumiré en una palabra.- Rin anduvo hasta parar enfrente de la nombrada.- Pactio.

-¿Entonces ya puede utilizar magia?- pregunto sacando todo la emoción que le provocaba, con un destello de luz en sus ojos azul rey.

-Técnicamente sí.- respondió Rin cruzándose de brazos.

-Wow, wow, wow… Suzuka-chan enséñame que sabes hacer.- mandó de un modo que asusto a la aludida.

-Hayate-chan dale un poco de margen ¿quieres? Apenas acabamos de hacer el Pactio.- pidió Arisa cruzada de brazos y con un ojo cerrado.- Toma Suzuka este es tu dispositivo, cuídalo bien.- agrego entregándole el anillo.

Suzuka se puso el anillo, cual le iba a la perfección, y levanto la mano hacia el cielo para fijarse mejor en los detalles.

Tal objeto lucia de un color plata, más el material con el que estaba hecho se sabía que no era de la tierra, en medio de este sobresalía una especie de semicírculo cual era el núcleo del dispositivo, rodeado por tres pequeños fragmentos de cristal del mismo color, formando una especie de flecha.

(N/A: Si han leído MSLN Innocent el Duelo 7 sabrán como es, aunque aduras penas pude verlo jeje.)

-E-entonces, te lla-lamas Snow White ¿verdad?- tartamudeo tímidamente.

-Certainly pero puede llamarme como quiera Tsukimura-san.- respondió el anillo con pequeños parpadeos de luz en el núcleo.

-Llámame Suzuka, Snow White.- pidió con una cálida sonrisa.-

-Certainly Suzuka. Déjame explicarte mi funcionamiento.

-Gracias te lo encargo.

Después de unos minutos de explicación, de lo básico y del funcionamiento del dispositivo, de parte de Snow White hacia Suzuka y Hayate quienes se habían quedado a escuchar.

-Básicamente te centras en la defensa.- delibero mirando una pantalla delante suyo.- Puedes localizar a tus aliados o enemigos usando "el modo radar" ¿verdad?

-Así es, aprende muy rápido Suzuka.- alabo el dispositivo.

-Así que el atributo asignado a Suzuka-chan es el hielo.- comento Hayate mirando la pantalla de radar.

-Certainly Hayate.- le dio la razón para explicar una última cosa.- Su habilidad especial es el hielo si desea invocarlo solo debe que concentrarse. Su forma animal saldrá sola así que no se asuste cuando pase.- acabo su explicación de lo básico.

Posteriormente de darle las gracias al objeto, Suzuka junto sus manos y cerró los ojos para poderse concentrar. Al instante un círculo mágico apareció bajo los pies de la joven y pequeños fragmentos de hielo flotantes comenzaron a formarse en las manos de esta.

-Wow increíble. Además de que te ves muy mona con las orejas y la cola de gato.- Hayate le guiño un ojo, sacándole un sonrojo a Tsukimura, que se desconcentró y paró su magia mientras las carcajadas de la oji azul rey se hacían más sonoras.


-Dentro del salón-

-Fate-chan sabes… estoy notando algo duro golpeándome…

Esa fue la gota que colmó el vaso, haciendo que los celos del Demonio Blanco salieran a relucir junto con la desesperación de Fate para sacarse la loba rosa de encima cuanto antes.

Ring, Ring…

El sonido del teléfono invadió la sala, Fate quien ya se había quitado de encima a Kyrie dirigió una mirada inquieta hacia la cobriza.

-Waa… perdón es el mío nyahaha.- se disculpó ya en un tono más normal.- Hola…- respondió al teléfono mientras iba saliendo del salón.

Fate estuvo todo el rato siguiéndole con la vista y eso lo noto Kyrie, quien hizo un puchero y frunció el ceño.

-Kyrie puedes ir con los demás.- pidió con extenuación algo decaída.

-Claro, no me gustaría molestar té con esa humana.- el tono sarcástico en que contesto, más los pisoteos en suelo consiguieron sacarle un bufido de hastió.

Después de un momento de tranquilidad, Nanoha volvió a entrar más calmada.

-¿Quién era?- inquirió en su forma humana.

-Mi padre. Me pide que vuelva cuanto antes.- explico acercándose a la rubia.

-Bueno pueden irse cuando quieran, además de que debemos buscar otro lugar para instalarnos.- Fate abrió los ojos de par en par, mentiría si dijese que no le impresiono la acción que hizo la cobriza

Por alguna extraña razón, Nanoha se le había casi lanzado encima en un abrazo de oso y enterrado el rostro en su hombro.

-Mmm… ¿Fate-chan puedo hacerte un pregunta?- inquirió Nanoha sintiendo los brazos temblorosos de la canida rodeándole la cintura.

-Humu…- asintió.

-¿Q-Que hay entre tú y Kyrie?- pregunto tímidamente.

-Nada en especial.- no quiso hacerle mucho caso a la pregunta, pues no entendía nada de a que venía pero aun así contesto.- Solo la salvé de un rio poco después de que mi hermano, Chrono desapareciera.- explico con su rostro contrariado, cosa que hizo que Nanoha se sintiera mal, pues que con el paso del tiempo pudo observar como todas intentaban evadir su pasado o no comentar nada.

-Perdón, por recordarte el pasado pero Yuuno-kun lo menciono y...

-No pasa nada.- respondió con calidez y serenidad.- Tengo que acostumbrarme o seré un blanco fácil para mis enemigos.- bromeo en un intento de aligerar el ambiente.

-Fate-chan hay demasiada falsedad en esa sonrisa.- Nanoha cogió el rostro de Fate entre sus manos, consiguiendo que los orbes carmesí de la rubia la miraran a los ojos.- Bueno a lo que me quise referir es a que si quieres puedes hablar conmigo si eso te hace sentir mejor.- sonrió con sinceridad al igual que sus palabras.

-Te lo agradezco, enserio.- y con ello acercó a nueva cuenta el cálido cuerpo de la chica contra el suyo ignorando los pechos de la chica en su torso.-"Algún día de estos lo haré."

-Vaya no sabía de este lado tan mimoso que tienes.- dijo alzando una ceja con diversión mientras pasaba sus brazos por el cuello de la oji carmesí.

-Hmm… pues espero enseñarte más.- susurro a su oído muy pero que muy seductoramente, lo que causo que el corazón de la joven latiera con rapidez.

-Esp… ¡¿Fate-chan me estas olfateando?!- musito un tanto alarmada, al notar los labios de la hanyõ rozándole la piel expuesta de su cuello.

-¿Qué hay de malo en ello?- se defendió con la cara levemente roja, como si estuviera en una especie de trance del cual no pudiera salir.

-"¿Por qué mi cuerpo se mueve solo?"- se preguntó sin dejar de subir por el cuello de Nanoha, quien ya hacía rato que le había cedido el paso y solo se dedicaba a regular su respiración entrecortada.

-Sir siento interrumpir pero tiene un llamada entrante de Zafira.- intervino el dispositivo sacando a ambas de su trance.

-Bardiche se lo puedes transferir la llamada a Prediction Card.- En si se alegró de la interrupción del dispositivo, de no haber sido así…

Con solo pensarlo, las mejillas cambiaron a un tono rojizo. Sacudió fuertemente la cabeza apartando aquellas estupideces que se le venían en mente.

-Yes Sir.

-Argh... Hum… etto… Nanoha.- llamo sin atreverse a mirarla en los ojos a pesar de tener las manos de la joven en sus sonrojadas mejillas.

-Di-dime.- tartamudeo llevado su mirada al suelo.

-Te-te acuerdas de lo de esta mañana. Ya sabes lo de la apuesta con Arisa y eso…- trago pesado esperando a que se acordara, por una extraña razón sentía que estaba bien dejar un poco de lado a la manada y al menos darse un pequeño capricho.-"So-solo será por esta vez."- se excusó en sus pensamientos.

-Te refieras a seguirle el ritmo a Arisa-chan.- se aseguró dándole una pequeño vistazo.

-Si eso mismo.- afirmo.- Bueno me-me preguntaba si querías te-tener… unacitaconmigo.- acabo de lo más rápido y flojo posible.

Nanoha no pudo ocultar su sorpresa, rápidamente dirigió su mirada en busca de los carmesí, sus ojos se abrieron de par en par, estaba boquiabierta.

-Sa-sabes o-olvídalo ¿sí? Solo se soltar memeces…- dijo paliativamente, deshaciendo el abrazo con pesadumbre.

-Me encantaría tener una cita contigo Fate-chan.- declaró Nanoha con exaltación y mucha felicidad, lo que hizo que la ilusión contenida de Fate saliera a relucir.

-Más tarde te digo hora y lugar ¿sí?- acordó Fate llena de felicidad al ver la reacción de la joven de enfrente.-"Solo es un capricho."- se repitió en un fútil intento de convencerse de que solo sería una vez.


Arisa se encontraba de brazos cruzados observando por el rabillo del ojo a Suzuka y Hayate quienes hablaban muy animadamente.

Carim soltaba pequeñas y discretas risillas, sin dejar de ver a su ahora novia jugando traviesamente con la peli morado, y a la que sus miradas se cruzaban le saludaba alzando una mano.

-¿No crees que Fate se está demorando?- pregunto Arisa a la rubia, cual se hallaba sentada en el muro del edificio y ella de pie a su lado.

-Tranquila Kyrie ya salió del edificio así que no creo que haya ningún peligro.- respondió cambiando su rostro a uno serio.

-Sabes que me refiero a esa ley de líderes.- dijo escuetamente.

-Sí, pero es una decisión que ella debe tomar. Seguir el ejemplo de su padre o seguir la ley.- suspiro.- Lindy-san, el padre de Fate, quiso estar junto al lado de la persona a la que amaba y lo hizo.- explico con cara de poker.- Lo que provoco que esa ley se agrietara y que muchos extremistas empezaran a dudar de esta. Si te digo la verdad no se que pasara… todo es muy incierto, sobre todo después de la guerra...- comento con preocupación agachando la cabeza.

-Llamada transferida de Bardiche, master.

-Y como siempre aquí la tenemos pasando el muerto a los inocentes.- se quejó soltando todo el aire a modo de cansancio.- Conecta.

-"¿Carim?"

-Escucho.

-"Ya nos encargamos del centro. Hemos dejado a todos las personas que fueron convertidas en semivampiros a la vista para que los encuentre la policía y hemos levantado la barrera."

-Bien te lo agradezco Zafira ahora mismo nos encontramos en la entrada del bloque, también hemos levantado una barrera para apartar a los más curiosos.- informo pegando un bote para aterrizar en el suelo.

-"Enseguida volvemos."

-Ajá. Ya me ocupare de que reciban un buena recompensa.- bromeo acercándose a su novia.

La pantalla de su lado desapareció y al instante cambio su semblante a uno más divertido.

-Parece que se divierten ¿eh?- intervino la oji azul seguida de Arisa.- ¿Conseguiste algo Suzuka-chan?

-Por el momento un par de fragmento de hielo.- respondió la nombrada un poco apenada.

-Tomate tu tiempo para adaptarte.- animo Arisa con las manos en los bolsillos del pantalón.- Aprovecha ahora que Shamal levanto una barrera así no te molestaran.- informo señalando con el pulgar a la curandera cual se podía ver a duras penas.

-¿Donde? Yo no veo nada.- dijo Hayate posando su mano a modo de visera.

-Ah yo sí que la veo.- anuncio sin esfuerzo alguno.- También puedo escucharla desde aquí. Parece que está riñendo a Signum-san por algo.- comento con una sonrisa de júbilo.

-Oh, me lo imagine.- declaro Arisa inclinándose para ver esos ojos violeta que tanto le gustaba.

-Esto se pone interesante.- puso una mano en el mentón.- ¿Suzuka-chan intenta saltar con todas tus fuerzas?- dijo Carim para comprobar sus sospechas.

-¿Y eso porque Carim?- inquirió extrañada.

-Después cuento.

Suzuka miro a la oji verde un poco insegura a lo que Arisa respondió con un asentimiento para tranquilizarla.

-Te acuerdas ¿no? de lo que hice en el patio para subir ¿verdad?

-Sí.

-Solo intenta imitarme. Enseguida iré a por ti si es que ocurre lo que creemos.- le regalo una sonrisa tranquilizadora.

-Bien.

Tras imitar los movimientos de Arisa de una forma más elegante y grácil, solo pudo saltar como lo hacía siempre.

-Vaya pues falle.

-Bueno eso confirma que no se volvió hanyõ lo cual es un alivio.- comento eficazmente.- Vayamos por partes etto… Suzuka quiero que pruebes otra cosa si no es ningún problema.

-Claro que no es ningún problema y menos si me lo pides tu.- respondió negando la cabeza.

-Ok.- atino a sonrojarse.- Snow White prepárate.- llamó al dispositivo cual respondió al momento.- Suzuka repite conmigo lo que voy a decir.- pidió recibiendo otro asentimiento.- Yo que he aceptado esta misión…

- Yo que he aceptado esta misión…- una luz igual de cálida que la de hace unos momentos volvió a rodear el anillo.

-Por el antiguo contrato, te ordeno que liberes tu poder.- finalizo Arisa sabiendo que las últimas palabras le saldrían solas ya que ella hizo lo mismo cuando le entregaron a Flame eyes.

-Por el antiguo contrato, te ordeno que liberes tu poder.- repitió llevando sus manos al pecho para concentrarse.- Snow White Set Up.- acabo abriendo los ojos de golpe.

-Stand by ready.

La esfera de luz empezó a ensancharse hasta llegar a cubrir por completo a la joven.

Detrás de las paredes de luz se hacía imposible ver nada, tras pocos segundos de espera, esta se rompió dejando ver a una Suzuka sorprendida por su ropa.

Su Barrier Jacket era un de un estilo elegante, su pelo estaba atado en una cola de caballo junto con su diadema blanca, en sus manos aparecieron un par de guantes de invocador y en sus tres primeros dedos, pulgar, índice y dedo corazón, estaban cubiertos por lo que parecía unas garras de hielo, pero con más resistencia.

-¡Felicidades!- felicitó Arisa llevando sus manos detrás del cogote.- Ya es oficial que Snow White es tu compañero.

-Muchas gracias Arisa-chan.- exclamo Suzuka saltando al cuello del zorro para robarle un beso delante de todas.

-Own… que monas que se ven juntas.- molesto Carim.

-¿Arisa-chan que fue lo que le hiciste repetir a Suzuka-chan?- interrogo Hayate, más centrada en el conjuro que en el tierno beso que se dieron las chicas de enfrente.

-Es una especie de conjuro para dejarle en claro quién es el dueño al dispositivo.- explico Carim por Arisa.- Si no se hace cualquiera podría utilizarlo ya sea en contra o a favor.

-Solo comprobamos que Suzuka no se hubiera convertido en hanyõ.- explico Arisa al ver que la castaña volvía a abrir la boca.

-Conclusión.- siguió Carim cerrando un ojo.- No es que se haya convertido en hanyõ, si no que por cosa de la magia le han aparecido las orejas y la cola aun así siguen siendo humanas con poderes mágicos.

El rugido del estómago de Arisa hizo que todas se la quedaran mirando.- ¿Qué? me muero de hambre saben.- recalco lo obvio.

-Podrías ser un poco más educada sabes.- se les acercó Aya meneando su cola felpuda de un lado a otro.

-No después de haber tenido que lidiar con un montón de vampiros y compañía.- se defendió sacándole la lengua.

-Pues volvamos a casa.- dijo Aya tensando las orejas a modo de haber tenido una idea.- Hay sitio para todas y hace poco he contactado con Hans para que nos vaya a preparar la comida.- propuso energéticamente.

-¿Que me dicen quieren venir?- acepto Arisa relamiéndose la boca al pensar en la tan deliciosa comida del castaño.

-Siento declinar la oferta pero debo encargarme de unos asuntos un tanto urgentes.- rechazó Carim dirigiendo su mirada a un cuarto de la manada.

-Ni yo ni Suzuka-chan tenemos ningún problema.- sonrió Hayate con sinceridad, aun que le apenara que su rubia no pudiera asistir.

-Voy a proponérselo a Teana, Subaru, y si encuentro a Nanoha-chan y a Fate-chan igual.- anuncio muy animadamente la oji marrón.

-Aquí estaremos.- dijo Suzuka despidiéndose con una mano.- Ahora díganme…- volteo a ver a ambas rubias.- ¿Cómo hago para volver a la normalidad?

-Concentración Suzuka.

-Cualquier problema puedes consultarlo con Snow White. Él te ayudara, después de todo es tu compañero.- concluyo Carim posando sus manos a ambos lados de la cadera.


Horas después de la llegada de Zafira, Fate se puso al día con todos las presentes. Por el momento no había nada anormal dejando de lado el incidente. Según le había contado el peli blanco, no habían encontrado ni rastro de enemigos que no fueran algunos vampiros y los humanos transformados. Aquello apuntaba a una estrategia por parte de Scrya, pero algo no le encajaba a cierta líder.

-…bien entonces te lo encargo todo a ti, Signum.- concluyo apenada.

-Aja.- sonrió de medio lado.- Testarossa procura divertirte en tu primera cita.

Fate entre abrió los labios en un intento de réplica hacia lo dicho, mas fue cortada por uno de sus camaradas.

-Líder.- llamó uno de los camaradas a cargo de encontrar un nuevo bloque disponible.

-Bien, tú dirás.

-Ya encontramos otro piso franco que le dejo su padre.- se puso en pose militar.- Ya estamos trasladando todo lo importante y sus pertenencias; si me deja opinar…- espero un leve asentimiento de la loba cual asintió en seguida sin mirarlo a la cara mientras empezaba a andar en dirección al grupo.- En mi opinión este está mejor ubicado, cuenta con mayores defensas y seguridad, además de que pasa desapercibido…

-Sera perfecto… tienes algo más.- cortó Fate de forma amable, puesto que no le hacía falta, en cierto punto los detalles irrelevantes. Había aprendido y no iba a fiarse durante un largo periodo de tiempo.

-¡Sí! El capitán Zafira le envió las coordenadas de aquel bloque y le pide que por favor aumente el número de hanyõ en la misión si no…

-Está bien, no te preocupes.- volvió a cortar más seria.- Esto es lo que haremos… no mandaremos más gente a la misión.- negó con la cabeza segura de lo que hacía.- En cuanto a todos los presentes… Arisa me dijiste antes que podrías… ¿verdad?- miro a la susodicha cual sonrió enseguida.

-Claro tu confía en mí y en Hans, tenemos espacio de sobra en el piso de debajo de casa.- dijo guiñándole un ojo mientras se golpeaba el pecho con todo el orgullo del mundo.- Claro si no os importa a vosotras…- miro a las restantes.

-Que va, así podré pasar más tiempo con mi novia.- dijo Hayate estrechando el abrazo de la rubia oji azul.

-Contra más mejor ¿no?- dijo Subaru mirando a las tres chicas que faltaban que asintieron corroborando aquello dicho por la peli azul.

-Nada.- contestó Carim levantando la mano.

Al momento de elegir hora y llevarlas a sus respectivas casas para que se prepararan; fueron a aquel piso franco, cual se encontraba ubicado cerca de la playa, un tanto alejado de las casas en la dirección a la casa de Arisa y Aya.


Momentos después de recorrer aquel edificio y memorizar todo; se dispusieron a ir al baño comunitario que tenían en la 2 planta, acabada aquella tarea, fueron a cambiarse para luego, marchar corriendo a la comida/fiesta en casa de Bunnings.

La primera en salir fue Carim quien se puso una camisa de botones blanca con los dos primeros botones desabrochados, unos jeans Negros con una cadena metálica, unas bambas DC y una chaqueta de plumas amarilla.

Subaru se vistió con unos jeans una camiseta de manga corta negra, encima una sudadera sin mangas azul rey, unas vans negras y una chaqueta marrón con pelos blancos en la capucha.

Fate la siguió llevando una camisa de botones completamente negra, unos pantalones blancos que le quedaban holgados, unos zapatos negros masculinos y encima una americana blanca a petición de su prima Arf.

Al acabar con el baño todas su vieron a por lo indispensable y así marchar de una vez a la casa de ambos zorros.

Antes de salir Arf se giró a encarar a su prima.

-¿Segura que no quieres venir?- la miro interrogante.

-Segurísima no quiero tener que volverme a cambiar por algún que otro accidente con aquella panda de cerdos.- rememoro pensando en aquellas pequeñas fiestas que montaban una vez a la semana en la cueva.

-Ok, ya sabes tienes todo en la nevera, recuerda que debes pasar a por Nanoha a las 4 a.m… ah y otra cosa más… toma. La tienes aparcada enfrente de la puerta.- acabo mientras corría para fuera del apartamento dejando a Fate con unas llaves de una Yamaha YZF R1.


Casa de los Takamachi…

Cierta joven cobriza iba entrando tímidamente por la puerta de casa por miedo a que saltaran con un interrogatorio de preguntas que no podría contestar.

-Ya- ya llegue.- anuncio en un hilo de voz mientras dejaba los zapatos en la entrada.

-Buenas hermanita.- saludo una energética Miyuki quien llevaba una lata de refresco en mano.

-Etto… ¿No está papa en casa?- curioseó Nanoha paseando su mirada por el salón de la casa.

-Al parecer se le alargo el trabajo y llegara tarde por la noche.- ladeo la cabeza extrañada por la repentino interés de su hermana pequeña.

-Ya… veo…- suspiro en alivio, acción que no paso por desapercibido de la picara de Miyuki.

-Nee… Nanoha-chan.- la miro con una sonrisa gatuna.- Dime quien es él… o ella, me da igual sabes que me importa un comino las orientaciones sexuales.- tomo un trago del refresco en mano.

-O-Onee-chan.- replico la aludida roja como un tomate.

-Ara… Así que mi pequeña ya tiene alguien especial.- aparecía Momoko por detrás de la mediana de los hermanos.

-¡Mama! ¡¿Tú también…?!

-¿Cómo se llama esa persona tan preciada?- pregunto con una sonrisa de júbilo.

-Fate… Testarossa…- susurro jugando con sus dedos.

-Mmm… ¿Testarossa? ¿eh?- repitió llevando un dedo en el mentón.- Ok y… ¿cuándo me vas a presentar a Testarossa-san?- volvió a mirar a Nanoha.

-Eh… Eh quedado con ella para esta tarde ¿Puedo?

-No sé para qué preguntas si ya has quedado con ella.- intervino Kyouya secándose la cabeza con una toalla.- Tienes suerte que no este papa.

-De mi parte sabes que si hija.- le guiño un ojo ignorando al mayor.- Ahora sentémonos a comer antes de que se enfrié la comida.- camino para dentro del living para sentarse en sus sitio seguida de sus tres hijos.

La comida transcurrió entre plática y plática; de unas normales y cuotidianas, a unas un poco más íntimas y vergonzosas.

Una vez acabada la hora más bochornosa de toda su vida, subió a darse un buen baño y cambiarse con un conjunto que dejaría pasmada a la hanyõ.


Casa Yagami…

-Oye primita como crees que me queda.- preguntó Hayate bajando por las escaleras de su casa y parándose en el marco de la puerta que daba al living.

Al voltearse a verla, Hayate consiguió que el vaso que traía en mano se derramara en el sofá, que los ojos de ésta se abrieran y que empezara a balbucear cosas inentendibles.

La castaña lucia hermosa, vestía con un vestido largo sin mangas de color blanco, ajustado a su cuerpo con un tajo perfecto en la pierna derecha hasta el final del vestido y unas sandalias de piel del mismo color.

Se había maquillado un poco, pintando levemente sus labios color carmín, su pelo estaba recogido en una cola alta, en uno de sus mechones traía sus dos broches amarillos cruzados y en sus orejas unos pendientes de plata para rematar.

-Me alegro de tu respuesta, Rein-chan.- sonrió cogiendo el bolso café de la mesa.- Si puede ser, no me esperes despierta.

Ding… dong…

-Oh mira ya vino.- miro para la puerta de salida.- Ya me voy, adiós.

Acto seguido marcho por la puerta pegando un portazo para que su prima saliera de su asombro, lo cual funciono puesto que Reinforce al momento salió disparada para la cocina en busca de un trapo mojado para lavar aquella mancha.

Ya fuera de la casa y de las posibles miradas de la peli plateada de ojos carmesí.

-Eeeeoooo ¿Carim?- pasó su mano por delante de la cara de la rubia, que reacciono al momento.

-Lo-Lo siento… es que… estas hermosa.- se rascaba el cogote mientras lo decía.

Hayate sonrió ante tan enternecedora reacción de su novia, para así después coger el rostro de su amada entre sus manos y robarle un beso, lento y seductor, mientras lo disfrutaba como nunca.

Tras separarse unos centímetros, el rostro acalorado de Hayate cambio por uno pícaro y para nada inocente.

-Me alegra que no te puedas contener pero…- bajo su mirada a ver por donde posaban las manos de Carim.-… ¿en medio de la calle?- alzó una ceja muy divertidamente.

-¡Hayate!- reclamó Carim sacando sus manos del trasero de la castaña.

-Vámonos.- ordeno caminando en frente de Carim, sin desaprovechar la oportunidad de seducir a la loba.

-"Gata traviesa."- pensó corriendo al lado de su amada.


Casa Bunnings…

En la cocina de la planta baja.

Nadie paraba en aquella cocina; por una banda estaba Hans, quien estaba preparando 4 platos al mismo tiempo; Aya, con su traje del trabajo, ayudaba parando la mesa; y por otro lado estaba Arisa vestida con su traje del trabajo al igual que la peli plateada, llevando los platos de comida de 10 en 10 como podía.

-Arisa ¿estás segura de que no quieres que te ayudemos?- pregunto en un casi grito Subaru, observando como a la rubia testaruda corría con platos llenos de comida de un lado a otro.

-Segurísima, ya estoy acostumbrada a estas cosas.- volvía a entrar a la cocina a por 10 platos más.

-Arisa esta es la última tanda.- grito Hans desde la cocina.

Ding… dong…

-Mejor sí.- saco la cabeza por la puerta de la cocina.- Vayan a abrir por mí por favor.- pidió volviendo para dentro.

El perro de pelaje azul asintió en respuesta y marchó escaleras para arriba.

-Hola de nuevo.- saludo Subaru a las dos chicas de enfrente.- En unos momentos estará la comida. Procuren estar lo más lejos de la mesa principal si no quieren acabar peor que un cerdo embarrado.- bromeo haciéndolas pasar para dentro de la casa.

-Me alegra que vuelvas con estas energías.- contestó Suzuka.- ¿Dónde están todos?

-Bajando por aquella escalera a la derecha, hazme caso y no te perderás.

La peli morado le dio las gracias y se dirigió para bajo, dejándolas a solas.

-Hola.- saludo Teana en un susurro, haciendo que Subaru ensanchara su sonrisa.

-Sabes que luces muy bonita.- comento el perro posando una mano en su mentón como si estuviera pensando.

Para esta ocasión Teana se había puesto un bonito vestido de fiesta color naranja, cual le llegaba hasta los muslos y muy ajustado a su cuerpo.

-Te lo agradezco…- musito agachando la cabeza para después elevarla abruptamente y caminar en la dirección, donde se había ido su amiga la oji lavanda.- Tu tampoco te quedas atrás.- contestó la peli naranja con tsunderismo.

-Oh mira Carim…- grito Hayate desde la puerta haciendo que Teana parara sus pasos, más no se volteó a verla.-… esa reacción es típica de una Tsundere.- señalo con el dedo a la víctima.

-¿Tsundere?- preguntaron a coro Carim y Subaru.

-En nuestro mundo se le llama así a la gente que muestra un carácter frio y hostil, pero con el tiempo muestra su lado cálido, sensible y amigable.- explico dejando a ambos cánidos asintiendo a la vez a modo de entenderlo.

-No le hagan caso, solo es su forma friki de molestarme.- dijo la peli naranja golpeándose la frente mientras empezaba a bajar por las escaleras.

Tanto Carim como Subaru sonrieron siguiendo a la joven escaleras abajo.

-Subaru.- le llamo Carim antes de entrar al comedor subterráneo.

-Dime.- volteo a encararla de frente con las manos en los bolsillos.

-"Deja de hacer el gilipollas y ve a conquistar a tu diosa."- le aconsejo una vez hubo estado a la altura del perro azulado.

-…-…-…-…-

-Nee… Nanoha.- la llamo Miyuki echando un vistazo por encima de la revista que estaba leyendo.- Como no pares de caminar en círculos vas a conseguir que se rompa el suelo.

-Enserio ¿cómo estoy?

-Por decimocuarta vez… Te ves hermosa y si esa tal Testarossa no lo aprecia mand…

Ding… dong…

Al segundo la matriarca de la casa salió de la cocina para ir abrir la puerta. Al otro lado se encontró con la rubia oji carmesí en un estado de shock.

-¿Nanoha no le comentaste sobre el parecido que tenéis mama y tú?- dijo Kyouya desde la puerta de salida.

-Hey! Yo también quiero ver quién es.- una vez se hubo parado delante de Fate, quien pudo conseguir salir de su asombro tras lo dicho por el mayor de los hermanos.

-Buenas tardes.- saludo con un poco de vergüenza.- Me llamo Fate Testarossa, es un placer.

Acabada su presentación cogió una de las manos de Momoko y la beso, e hizo lo mismo con Miyuki.

-Ara… El placer es mío, Fate-san. Me llamo Momoko Takamachi pero puedes llamarme Momoko.- sonrió posando una mano en su mejilla, encantada con la educación de la loba.

-Se lo agradezco Momoko-san.- hizo una reverencia para acabar de tranquilizarse.- ¿Se encuentra Nanoha en casa?- pregunto tontamente, pues ya sabía la respuesta.

-No.- se escuchó la voz de la cobriza por alguno de los pasillos de la casa.

-Disculpa me un momento ¿eh?- intervino Miyuki corriendo escaleras para arriba, dejando a la pobre hanyõ perdida en el asunto junto a la otra cobriza.

-Bien y… ¿dónde piensas llevar a mi hija?- pregunta que hizo que tragara pesado.

-Tenía pensado…

Después de unos minutos de charla entre ellas dos, por fin la joven de ojos jade consiguió sacar a Nanoha de su habitación para así llevarla delante de su pareja.

-… solo es mi consejo de madre.

-Lo tendré en cu…- más no pudo acabar, pues se había quedado embelesada con las vistas que tenía enfrente.

Nanoha se había puesto un hermoso vestido color carmín con escote y abierto por la espalda; por la parte superior estaba ajustado mientras que, de cintura para abajo se encontraba un poco más holgado pero no dejaba de delinear la hermosa figura de la joven de ojos violáceos. A conjunto un pequeño bolso colgado en su hombro, unos tacones de aguja, de igual color que el vestido; para su cita, se había repasado los labios ligeramente para que se vieran un poco más rosados… y porque no decirlo, gustosos para la líder; su cabello cobrizo libre de aquella coleta ladeada, cayendo por su espalda.

-Ves cómo te dije que se quedaría sin palabras.- Miyuki le guiño un ojo para después empujarla directa a los brazos de la persona que le empezaba a agradar como cuñada, y no solo por su belleza o por lo educada que había sido, si no por el brillo en aquellos carmesí dirigidos a su hermana pequeña.

-Fate-san, si no te importa me gustaría que vinierais antes de que anocheciera. Ya sabes, lo digo por los incidentes que hay últimamente.

-Está bien, gracias por todo Momoko-san.- se despidió Fate girando a la derecha tomada de la mano de Nanoha.


Casa Bunnings…

Acabados los preparativos de la comida/fiesta, todos los presentes se dirigieron a sus respectivos sitios entre empujones y tirones; a pesar de eso, no tocaron comida alguna.

Rápidamente Arisa se fue escaleras arriba a cambiarse de ropa o al menos a quitarse un par de prendas.

Ya cambiada con una camisa de botones blanca con las mangas doblada hasta los codos, encima un chaleco negro abierto y unos pantalones pitillo rojos; bajo para encontrarse con una espectacular guerra en la que uno se había de espabilar si quería hincarle los colmillos alguna pieza comida.

-Wow.- pronuncio la rubia oji verde caminando en dirección a la mesa alejada, donde la comida era más moderada.- A eso le llamo yo tener apetito.

-Son una panda de cerdos.- comento Carim llevándose a la boca un buen cacho de filete.

En eso Arisa rio por lo bajo y se sentó entre Tsukimura y Hans.


Las dos jóvenes caminaban a la par al lado del largo y ancho mar que se extendía a su lado, separado por la fina arena de la playa y el muro del paseo.

-Bien y ahora dime.- dijo Nanoha colgándose del brazo de la rubia.- ¿Qué tienes pensado para esta "cita"?- tuvo que contenerse de sonreír bobamente al notar el cosquilleo en sus labios por decir aquella simple palabra.

-Tengo unas cuantas ideas…- miro al cielo como si estuviera meditando algo.-… pero es mejor que esperemos un poco más.- viro a verla.- ¿Quieres hacer algo de mientras?

-Puede.- contestó mirando aquel pequeño agujero en la oreja de la rubia.- No te vendría mal cubrir este agujero con algún pendiente o algo.

-Ah esto.- se tocó la oreja izquierda.- Culpa a mi prima y sus desbaratadas ideas que tenía a los 19.

-¿Arf-san?

-Si.- asintió entrecerrando los ojos.- Se emperro en que debía tener una imagen más dura y así fue, sin darme cuenta ya la tenía encima de mí con una gran aguja esterilizada perforando mi pobre lóbulo.

-Nyahaha, sí que era mala Arf-san.- rio al imaginarse la escena enfrente de sí.- Entonces ya sé dónde ir.- acabo tirando del brazo de Fate a un lugar en concreto.

Poco después de unos minutos de desorientación por parte de la líder cánida, llegaron a un salón muy conocido por cierta cobriza.

El tintinar de la campana al entrar a aquel salón, advirtió a la joven detrás del mostrador que habían llegado nuevos clientes a la tienda.

-Nanoha-chan.- alzó la voz al ver a la hermana de su mejor amiga.

Una joven de unos 24 años de edad, de pelo largo ondulado, de color rojizo atado en una cola alta, ojos violeta un tanto intensos y de buena figura para cualquiera que la viera.

-Hola Rika-chan.- saludo muy familiarmente.

-Oh y a quien tenemos aquí.- pronuncio Rika al notar la presencia de la oji carmesí.

-Fate Testarossa, encantada.- se presentó Fate con una reverencia.

-Claro, Testarossa yo soy Rika Yamamoto.- apartó su mano que con anterioridad había estado puesta en su mentón.- ¿Y a qué viene esta inesperada visita de la hermanita de mi mejor amiga?

Nanoha solo señalo el pequeño agujero que tenía Fate en el lóbulo, haciéndole entender a lo que venía.

-Ya veo, venid por aquí.- pidió Yamamoto guiándolas a un mostrador repleto de piercings y pendientes entro otras cosas que hacían estremecer a la líder.- ¿Tienes algo en específico Nanoha-chan?

La aludida pareció meditarlo un poco antes de responder.

-Creo que algún piercing de aro le vendría bien, si puede ser que no sea muy exagerado Rika-chan.- miro a Fate en busca de alguna respuesta negativa pero no la recibió, en su lugar consiguió un leve asentimiento lleno de miedo.

En eso la mujer peli roja sacó un par de ellos; encima del cristal reposaron un montón de diferentes tipos más uno llamo la atención de la cobriza nada más verlo.

Ese piercing consistía en un aro negro grueso con un dibujo de un zarpazo rojizo.

-¿Qué te parece a ti Fate-chan?- volteo a verla, apartando por un momento la vista de aquella pieza que tanto le llamó la atención.

-Hmm… Ninguno en particular.- miro la mesa intentando ver donde había fijado su mirada antes la cobriza dando con lo que quería.- ¿Y tú?- alzó una ceja con diversión.

-Bueno… pensé en cogerte aquel de allí.- señalo el aro y confirmando las sospechas de la rubia.

-Bien pues ese será.- confirmó Fate sacando la cartera.

-Espera un momento.- la detuvo Nanoha al instante.- Si… Si no te gusta no tienes porque… además si en verdad te gusta, me gustaría pagarlo yo.

Rika miraba a la parejita con una sonrisa de oreja a oreja.

-Tienes buen gusto Nanoha-chan.- se apoyó en el mostrador de cristal.- Por ser tú te lo voy a rebajar de precio.- cogió el piercing para meterlo en una pequeña bolsa de papel y se lo entregó a la cobriza.

-No tienes porque…

-Claro que si, además…- miro a la rubia que miraba con palidez las dilataciones más extremas en uno de los aparadores de la tienda.-… se que todo lo que venga de ti le va a gustar a tu pareja.

-Gracias Rika-chan.- dijo la joven con un pequeño rubor.

-Ve y diviértete, estas hermosa.

Tras aquellas palabras Nanoha camino al lado de la rubia para salir de la tienda.

-Enserio, quiero pagarlo yo.- insistió Fate una vez fuera de la tienda.

-Nop, tómalo como mi regalo para esta cita.- paro su andar para sacar el objeto de la bolsita.- Ahora quédate quieta.- ordeno tirando de la oreja de la loba, quien hizo caso con resignación y paso una mano por sus hebras para apartarlas.

-Vale ya está.- anunció una satisfecha cobriza, notando lo bonita que se veía su pareja con uno de sus mechones detrás de la oreja.

-Ahora es mi turno.- declaró Fate cogiendo de la mano a la joven de ojos violáceos para llevarla a otra tienda.


Ya acabando de comer.

Carim y Aya se aproximaron a unos grandes altavoces que había en un rincón apartado de la sala.

-Wow… increíblemente grandes.

-Espérate y veras cuando los pongamos en funcionamiento.- incitó Aya acerándose a la mesa de mezclas.

-¡Carim!- la llamó Hayate con la mano alzada, después de haber ayudado a recoger la mesa en la que comían.

La aludida la miro queriendo estar con ella, pero el estar con la oji marrón se lo impedía algo que le apeno enormemente.

-Ve Carim ya me encargo yo de los últimos retoques.

-¿Segura?- la peli plateada asintió con seguridad con una sonrisa encantadoramente mona, recibiendo una silenciosa disculpa de la rubia.

Mientras hacia sus pequeños retoques en la mesa de mezclas alguien del aula se le empezó a acercar sin que se diera cuenta.

-Bonita casa.- alabó la joven detrás de la chica.

El zorro plateado volteo a ver quién era que le hablaba, dando así con unos orbes amarillentos cuales miraban con mucho interés aquella extraordinaria mesa de mezclas.

-Nagoya-san.- bajo la mirada nerviosa de vuelta a la tabla.

La nombrada traía una camiseta naranja con estampado rojo, unos jeans azules doblados por los extremos hasta los tobillos, unas vans negras y para adornar un bonito collar de cadena de plata con un pequeño corazón del mismo material colgando de esta.

-Puedes llamarme Rin si así lo prefieres.- sonrió de medio lado a pesar de que la joven de enfrente no la miraba.

-En-Entonces tu puedes llamarme Aya.- tomo una bocanada de aire para calmar aquellos nervios que ni sabía de dónde venían al igual que aquel palpitar tan desenfrenado que emitía su corazón cuando estaba cerca de aquella pantera.- La casa en si es de Arisa, pero casi que si que también es mía, gracias.- aclaro mirándola de reojos.

-¿Puedo ayudar en algo?

-Si no es un problema… Me gustaría ir a preparar la terraza que hay subiendo por aquellas escaleras.- señalo con el índice a su izquierda.

-Ok, ¿vamos?- pregunta que contestó Aya con un asentimiento de cabeza.


-"Vamos Arisa-chan no pongas esa cara."- Suzuka estrecho el abrazo al cuello de la nombrada.

-"Que cara."- se hizo la desentendida mientras pasaba sus manos por la cintura de Tsukimura.

-"La de celos cuando ves a tu hermanita junto a Rin-san."

-"N-n-no, no es verdad."- viro a encararla con el rostro sonrojado.

-"Nee… ¿No te basta con estar conmigo?"- sofoco Suzuka con el rostro afligido.

-"Me basta y me sobra. ¿Por favor como puedes siquiera pensar en ello?"- la miro con la boca abierta dándole una oportunidad de oro a la chica de enfrente para robarle un beso.

-"Me alegro, ahora calla y profundízalo."

Sonrió con picardía mientras juntaba su rostro al de la oji verde para acabar con un beso.

La batalla por quien conseguía dominar a quien empezó en las bocas de las dos chicas y las pequeñas caricias siguieron sin previo aviso. Arisa pego a la peli morado a su cuerpo dejando que las manos de Suzuka viajaran a su abdomen bien formado y parando en el cinturón no queriendo ir más lejos; ambas eran conscientes de donde se encontraban pero algo dentro de ellas empezaba a florecer llevándoles al borde del autocontrol.

Por otro lado Carim y Hayate no eran muy diferentes, ya que estas habían conseguido escabullirse a una esquina del salón y allí las caricias se habían vuelto un poco más… picantes.

Tras separarse del largo y sensual beso se miraron por unos instantes con un brillo indescriptible lleno de mucho deseo; y aunque no lo pareciese ambas en el fondo, muy en el fondo, sentían un miedo que iba creciendo a una rapidez alarmante.

-¡Ey! Arisa, siento interrumpir enserio pero… devuélveme mi querida Desert Eagle.- extendió la mano exigiendo que la quería ya de vuelta.

-Idiota.- murmuro por lo bajo, pulsando un par de botones en una pantalla mágica a su lado.

-Te he oído.- Hans entrecerró los ojos amenazadoramente.

-Bien por ti.- contesto con frustración, notando como la chica entra sus brazos se apoyaba en ella para ocultar toda la gracia que le hacia el asunto.

Al segundo la pantalla desapareció teletransportando el arma a la mano derecha del zorro anaranjado, cual le entrego sin demora alguna junto con una mirada de súplica de que se fuera y que no la volviera a molestar.

-"Solo tengan cuidado, aun son muy jóvenes para tener que cuidar de alguien más."- pincho mentalmente Hans a la oji verde.

-"¡Ya! lárgate viejales."


Saliendo de una joyería un tanto elegante; y porque no decirlo, cara.

-Fate-chan te dije que no hacía falta mou~… ahora tendré que pensar en cómo devolverte el favor.- se quejo Nanoha mirando aquella preciosa pulsera de plata, con sus iníciales y las de Fate con pequeños diamantes incrustados en las letras.

-Tranquila ¿quieres? Este es mi regalo para la cita.

-Pero es que…

-Tenía un montón de dinero ahorrado y no sabía qué hacer con él así que ahí se fueron.

-Está bien, esta vez lo aceptare.- desistió Nanoha aferrándose al brazo de la loba.- Solo prométeme que no lo volverás a hacer, si no sufrirás las consecuencias.- eso ultimo lo dijo señalando el mismo suelo que pisaban.

-Ok, ok ya lo entendí ahora volvamos a disfrutar de la cita ¿vale?- la miro un tanto asustada por la pequeña amenaza.

Nanoha sonrió triunfante para después emprender de nuevo el paseo.

El sol comenzó a caer dando paso a la luna. Ambas chicas ascendían por una pequeña colina, un poco más arriba de donde se hallaba el mirador de la ciudad.

-Fate-chan me vas a decir ya a donde vamos.- replico Nanoha sintiendo el cansancio en los pies por culpa de los tacones que se había puesto para la ocasión.

-Ya casi estamos…- la nombrada giro a ver como la cobriza miraba a un lado y se abrazaba a sí misma.

Al segundo ya se encontraba bajando el pequeño tramo que las distanciaba, se paró detrás de la joven de ojos violáceos y se quitó la americana para posarla en los hombros de esta, la cual volteo la cabeza algo sorprendida.

-Ya decía yo que ibas muy ligera de ropa.- dijo inocentemente.

-No es mi culpa que no me avisaras.- respondió pasando sus brazos por las mangas de la pieza de ropa.

-Venga que de seguro que te va a encantar.- hizo una zancada al frente para luego girar sobre su eje y alargarle la mano.

Algo que le pareció hermoso de ver; la rubia tendiéndole la mano a modo de príncipe, bajo la luz de la luna, junto una brisa fresca acariciando sus hebras doradas y con una voz realmente harmoniosa incitándola a aceptar su mano para llevarla a la misma perdición.

Con un asentimiento lleno de embobamiento acepto, posando delicadamente su mano en la de su amiga canida.


Rin iba esquivando cada trasto que conseguía percibir en aquella oscura habitación donde se había metido, intentando seguir el rastro de la peli plateada de enfrente.

-¿Estás segura que esto es una terraza?- inquirió sabes apartando un par de cajas que le barraban el paso.

-Sí, solo espera un segundito.- Aya dio una pequeña zancada para acabar al lado de una especie de botón rojo.- Ya está.

En eso, el techo se abrió dejando que la luz del sol incidiera dentro del cuarto polvoroso y a la vez cejando por unos instantes a la pantera, cual se cubrió con el antebrazo en un acto reflejo.

-Este lugar está envuelto por un campo de invisibilidad a ojos de un humano, así podrán hacer el animal todo lo que quieran sin que nadie externo se entere.- explico apilando un par de cajas.

La espadachín abrió la boca en un gran 'oh' para dar a saber que lo había captado a la primera y comenzó a hacer lo mismo para despejar el lugar; más tarde ya se encargarían de dejarlo todo bien limpio.

Media hora de trabajo después ambas ya habían acabado de dejar despejado la terraza, ahora solo les faltaba limpiar el suelo y adornarlo un poco.

Sin darse cuenta, durante todo el transcurso de limpieza, ambas hanyõ se habían cruzado las miradas y se habían sonreído en más de una ocasión.

-Muy bien.- murmuro Rin con la fregona en mano secándose el poco sudor de la frente con el antebrazo.- Aya, ¿algo más?

-¿Ves esas lámparas que tienen forma de óvalos?

-Sip, ¿qué pasa con ellas?- respondió acercándose a estas.

-Si no es problema pedirías poner una en cada esquina por favor.

-Claro.

En menos de un cuarto de hora ya estaba todo preparado y listo para la larga noche que les esperaba en aquella casa.

Satisfechas de su gran trabajo, se miraron y se dedicaron una gran sonrisa par después sentarse en una de las hamacas que había limpiado la oji marrón.

-Me impresionaste.- pronuncio de la nada Rin con las manos entrelazadas en el cogote.

Aya giro a verla extrañada.

-Te seré sincera.- hizo una pausa para ordenar rápidamente su mente para que todo saliera con coherencia.- Cuando te vi pensé que eras una niña mimada que siempre necesitaba protección.- declaración que hizo que la aludida frunciera el ceño.- Pero como dije… me impresionaste. Se ha de tener mucho valor para querer… como decirlo… valerte por ti misma por así decirlo.

-Bueno, pues ya que nos ponemos sinceras…- aparto la mirada de la joven de su lado dando a entender que se había picado.- Pensé que eras una persona seria, demasiado para ser exactos, estricta, inalcanzable y poco sociable.- Rin la miraba muy divertida.

-Eso antes ¿y ahora?

Aya alzó la mirada al cielo en busca de una respuesta.

-Creo que tampoco eres tan inalcanzable después de todo.- la miro sin querer decir nada más.

-¿Eh? Solo eso.- dramatizó sentándose de lado en la hamaca.- Pues yo pienso que eres una persona increíble, muy amable y que te esfuerzas por no preocupar a los demás.- sonrió de lado, haciendo que la chica volteara con un semblante asombrado teñido de un rojo leve.

-Gr-gracias.

-Me debes un baile.- jugo la peli negra levantándose del asiento llevando sus manos a los bolsillos del pantalón.

-Sigue soñando.- contestó Aya, levantándose rápidamente de su sitio para darle un ligero beso en la mejilla para después salir corriendo escaleras abajo.

Rin acaricio aquel sitio con la yema de su dedo índice y dedo corazón, ensanchando su sonrisa aún más.


Cierta peli azul, se encontraba recargada en una de las paredes mirando el techo, con la misma frase repitiéndose una y otra vez en su mente.

-"Deja de hacer el gilipollas y ve a conquistar a tu diosa."- suspiro, pero aun así no dejo de mirar al techo.- Lo haría si pudiera.- musito entristecida.

-Anímate, que tú no eres así.- Ginga poso una de sus manos en la cabeza de su hermana para alborotarle el pelo, por consiguiente Subaru tuvo que verse obligada a agachar la cabeza y cerrar un ojo en el proceso.

-Gin-nee.

-Estoy aquí para lo que desees hermanita.- dijo Ginga guiñándole un ojo.

-Tranquila, no es nada.- negó alzando un poco la cabeza para sentir la tranquilizadora mano de Ginga.

-No mientas, te conozco demasiado.- su semblante cambio a uno un tanto más serio pero sin dejar de ser amable y cálido.- Vayamos a la terraza.

Ambas hermanas caminaron para arriba cruzándose en el camino con cierta peli negra, la cual hizo un ademan para que pasaran.

-Bien cuéntame ahora.- dijo la mayor de las hermanas sentándose en la hamaca de la izquierda.

Antes de responder el perro se sentó en la hamaca del lado, junto sus manos delante suyo y se apoyó en sus piernas.

-El caso es que…- paro un momento para tomar aire.-… conseguí controlar por unos momentos mi fase instintiva.

Ginga la miro incrédula.- No entiendo adónde quieres llegar. Es decir en cierta manera es bueno para ti ¿no?

-Sí pero también hubo un momento que sentí que la oscuridad volvía a invadirme y con ello el miedo de volver a dañar a alguien.

-Ven aquí.- pidió Ginga acercándose a su hermanita para abrazarla.- Ya sabes que te perdone hace mucho.- acaricio la cabeza de la joven.- Subaru ¿por casualidad tiene algo que ver con la chica peli naranja, cuál es tu amiga?

-No quiero perderla.- confesó sintiendo las lágrimas en sus ojos.- Si la perdiera no sería capaz de volver a salir de ese sitio. Si me paro a pensar… no… No puedo pensar en ello.

-Dime una cosa Subaru.- pronuncio Ginga con delicadeza y dulzura.- Que preferirías ¿perder una guerra habiendo luchado, o perder sin haber movido ni un dedo sabiendo que podías haber hecho algo?

-Está claro ¿no?- se apartó unos centímetros de la mayor de los Nakajima.- Eso ya lo sabía solo que…

Cuando fue a continuar fue parada por Ginga.

-Sé que no te gusta profundizar mucho en el pasado pero… papa me dijo una vez "El pasado es historia, el futuro es misterio, y el hoy es un regalo. Por eso se llama presente."- hizo una pausa despegándose por completo de Subaru.- Te dejo que tienes compañía.- dicho eso caminando hacia la única salida y entrada de la terraza, dejando al perro que tenía por hermana reflexionando.

Una vez estuvo a la altura de la chica parada en la entrada, le sonrió de forma amigable y marcho escaleras abajo.

-Tea.- llamo Subaru sin moverse ni un ápice de su sitio.

La susodicha se acercó y se sentó a su lado a la espera que dijese algo más.

-Dime. Si tuvieras que utilizar una palabra para definirme, ¿cuál sería?- pregunto mirando para el cielo.

-Perspicaz.- delibero sin titubear haciendo que la canida la mirara con asombro.- Te ocultas bajo tu personalidad despistada y alegre. Pretendes que nos creamos que no te interesa ni lo más mínimo tu alrededor, pero por dentro sabes más que una persona aguda como es Hayate.- acabo apoyándose en el hombro de la persona de su lado y con la mirada fija en mueble de enfrente.

-No sé a qué te refieres.- Mentira. Si lo sabía pero no iba a dejárselo en bandeja.

-Ves. Ni tú te crees lo que dices, mientes. Sabes a lo que me refiero.- se podía nota cierta molestia en todas aquellas palabras seguidas de un bufido lleno de frustración.- No mienta…- le suplico enterrando la cara entre el hombro y el cuello de Subaru.-… eres muy importante para mí.

En ese momento Teana sintió la cara arder de ahí que escondiera su rostro en el cuello de la hanyõ.

-Perdóname. Tú también eres muy importante para mí.

Ambas quedaron en la misma posición, viendo como el sol caía dando paso a la noche; aliviadas de haberse sacado un pequeño peso de encima.


-Cayó la noche y con ello llego la hora de cantar, bailar y beber hasta reventar.- gritó el DJ desde detrás de la mesa de mezclas.

Todos los hanyõ lo corroboraron eufóricos con silbidos, aullidos y demás.

-Eso es lo que me gusta escuchar, aunque sepa que pueden armar mucho más jaleo.- se mofo con un giño.- Por favor… Que alguien me dé un buen aullido/rugido.- dijo alargando el micro a la multitud, sabiendo quienes contestarían aquel reto.

En eso Carim se separó unos centímetros pidiéndole a Hayate con la mirada que no se asustara para después mirar a Signum, la cual asintió con una mirada cómplice.

AAAAAAAAAAAAUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!

GGGGGGRRRRRRROOOOOOAAAAAARRRRRRR!

Ambos sonidos hicieron que muchos se taparan las orejas con fascinación.

-Ah eso es lo que me refería.- declaro el DJ satisfecho con ello.- Y para empezar con ello… Carim deléitanos con tu pedazo voz.

La nombrada sonrió de buena gana e ir para allá, no sin antes besar a su novia y pedirle permiso, cual fue concedido al instante.

-Okey. Vamos a ello.- tomo el micrófono a la espera de que sonara la música.

Let em know that we're still Rock'n Roll...

Carim camino para dentro del público para después girar sobre sí y así quedar mirando en la dirección de la castaña.

I don't care about my makeup
I like it better with my jeans all ripped up
Don't know how to keep my mouth shut
You say 'so what' (what)

I don' t care if I'm misfit
I like it better than the hipster of all shit
I am a mother fucking princess
You still love me

Sin pensárselo dos veces se acercó a un grupo de chicas que conocía a la perfección, les giño un ojo, y se fue de nuevo para dentro de la multitud.

Some some how
It's a little different when
I'm with you
You know what I really am
On the phone
You know how it really goes...
Some some way
We'll be getting out of this
Time one day
You're the only that I
Want with me
You know how the story goes...

Desde la lejanía Carim, con una mirada llena de seducción, apunto a Hayate y después se apuntó a ella misma.

When it's you and me
We don't need no one to tell us who to be
We'll keep turning up the radio
When it's you and I
Just put up a middle finger to the sky
Let them know we're still Rock'n Roll

En eso se aproximó a Hayate pegando pequeños saltos para cantarle solamente a la joven de ojos azul rey.

Rock'n Roll
Hey hey hey
Rock'n Roll
Hey Hey Hey

Don't get a bad attitude dude
I'm never going to cover up that tattoo
I might have a couple issues
You say 'me too' (yeah)
Don't care about a reputation
Must be living in the wrong generation
This is your invitation
Let's get wasted

La rubia se la llevo de la mano para dentro de la pista a bailar junto a todos.

Some some how
It's a little different when
I'm with you
You know what I really am
On the phone
You know how the story goes

When it's you and me
We don't need no one to tell us who to be
We'll keep turning up the radio
When it's you and I
Just put up a middle finger to the sky
Let them know we're still Rock'n Roll

Alargó el aparato inalámbrico de sus manos para que todos cantaran junto a ella, por consiguiente muchos rieron y de otros le empezaron a dar palmadas en la espalda de Carim haciendo que esta sonriera junto a su castaña.

Rock'n Roll
Hey hey hey
Rock'n Roll
Hey hey hey

When it's you and me
We don't need no one to tell us who to be
We'll keep turning up the radio

When it's you and I
Just put up a middle finger to the sky
Let them know we're still Rock 'n Roll

When it's you and me
We don't need no one to tell us who to be
We'll keep turning up the radio

La pareja de tórtolas canto a coro; por una parte Carim señalo el techo con un dedo, dando a entender que estaba señalando el cielo mismo y Hayate daba brincos de la emoción.

When it's you and I
Just put up a middle finger to the sky
Let them know we're still Rock'n Roll

Rock'n Roll
Hey hey hey
Rock'n Roll
Hey hey hey...

-Wow, increíblemente asombroso ¿no les parece?- todos gritaron eufóricos por ello.- Dadle un fuerte aplauso a nuestra alférez.- no solo aplaudieron, sino que también gritaron algún que otro improperio a modo de broma como era costumbre cuando ocurrían tales eventos.- Bien no se vayan porque la noche apenas ha empezado.

-¡Cierra el pico idiota!- se escuchó a un par de jóvenes gritar a coro.

-Yo también os amo chicos.- soltó el aludido.

Tras contestar a aquella broma siguió con la siguiente canción.


Nanoha andaba sin rumbo seguro, seguida muy de cerca por Fate, quien después de salir del pequeño bosque donde se habían metido señalo al frente, dejando a la cobriza con la palabra en la boca.

Con un giro de 180 grados acabo encarada con el segundo mejor panorama de toda su vida.

-Ten cuidado no caigas.- advirtió Fate envuelta en un halo invisible de garbo y ternura.

Al frente se extendía todos los edificios de Uminari, sumidos en la oscura noche, junto con las luces centelleantes de los autos y demás. Una vista que parecía el mismo cielo adornado con millones y millones de estrellas solo concentradas en ese punto.

Fate sonrió y se colocó al lado de Nanoha.

-Si esto te fascino solo mira ahí.

Nanoha paseo la mirada a donde apuntaba su compañera, entendiendo al instante a lo que se refería.

El lago de Uminari, de cristalinas aguas donde se reflejaba la luz de la luna tiñendo y alumbrando el lugar en el que se encontraban de un azul aguamarino muy débil.

-Es hermoso.- pronuncio sin dejar de mirar a su alrededor.

-Lo es.- le dio la razón.- En mis primeros años aquí, nos cómo empezó a huir de casa constantemente. ¿Raro en mí, verdad?- explico jactándose de ella misma.

Nanoha asintió un tanto intrigada.

-No entendía porque me tenía que quedar aquí, cuando mi mundo natal era mucho más hermoso.- paro y cerró los ojos, sintiendo todo como si hubiera sido ayer mismo.- Todo cambio cuando en unas de mis huidas, sin saber cómo, acabe en este mismo lugar.

-No me hago a la idea de ello.- comento Nanoha mirándola de reojos.

Eso hizo reír a Fate, quien negó divertidamente.

-Cuando me pare a observar, no pude ver más allá de pedruscos y gente hipócrita caminando de un lado a otro. No entendía porque debían existir los humanos. Supongo que estas ideas me surgieron de mi lado demoniaco.- Fate se sentó en el pasto incitando a la cobriza que hiciera lo mismo.- No lo supe entender hasta que vi una niña de unos 9 años llena de vida corriendo y saltando por esta montaña seguida de dos adultos y dos adolescentes, cargando cestas de lo que parecía comida.

Nanoha abrió los ojos como platos al recordar algo. Ella a los nueve años hizo un picnic a la falda de esta montaña pero… ellas desde su posición podían ver a duras penas el lugar.

-Creo recordar, que erais tú y tu familia Nanoha. Cambiaste mucho sabes.- sonrió de lado, más siguió con la mirada fija en el pasto.

-Entonces quieres decir que nuestro encuentro…- agacho la cabeza con desilusión.

-No. Recién me di cuenta que eras tú. Tenía mis sospechas cuando te empecé a conocer y el hecho de conocer a tu madre me lo confirmo todo.

-Dime una cosa Fate-chan.

La loba hizo un ademan para que siguiera.

-¿Cuántos años tienes?

-16.

-Para los humanos. ¿Pero en edad de hanyõ?

-1600 años. La mortalidad de nuestra especie esta en los 3500 años. Muchos mueren en guerra, muy pocos por vejez.- cuando se iba a estirar en el césped cayó en algo.- Ah perdón no debería sacar estas cosas en nuestra primera cita.

-Nada de eso. Me alegra que me lo hayas contado.- se apoyó en el hombro de la rubia.-"Enserio Fate-chan… me alegra mucho."- repito en su mente como adolescente enamoradiza que era.

-Te lo agradezco Nanoha.- susurro Fate recargando su mejilla en la cabeza de la cobriza.


Rin Nagoya se recargó en la barra del bar observando con atenta atención las diferentes caras que le eran desconocidas. A su lado derecho Subaru bajaba junto a Teana para unirse al jaleo de en medio de la sala.

A lo lejos pudo ver a su primo ligando con toda chica que se encontraba por el camino al igual que Hiroki con su educación y elegancia.

-¿Te apetece algo Nagoya?- pregunto Hans desde detrás de la barra vestido de bartender.

-No estoy bien con ello.

-Como quieras, Aya estará aquí en breve.- desistió el hombre.

-Entonces será mejor que me vaya cuanto antes.

-¿Tanto la detestas?- enarco una ceja en confusión.

-Aunque lo quisiese no podría. Le debo un baile y no me acorde de decirle que soy un fiasco.

-Jajaja, si es por eso no te preocupes Aya también es un desastre.

-Hmm… Me di cuenta, es encantadora.- rio junto a Hans.

-¡Hans! ¡Rin-san!

-Llegó tu tumba Nagoya.

-Me asegurare personalmente de que me acompañes y te quedes conmigo.

Hans, antes de dirigirse a la peli plateada le entrego un pequeño vaso lleno de Vodka rojo.- Invita la casa, espero que seas tolerante al alcohol.- acto seguido fue a donde se encontraba el zorro plateado a conversar un poco.

La peli negra se quedó un rato mirando aquel líquido transparente como si fuera de otro mundo. Nunca se sintió atraída por ese tipo de cosas a pesar de que en muchas ocasiones intento probar al final siempre acababa rechazándolo.

Tomo el vaso de cristal de enfrente, lo puso a contra luz y de un trago se bebió la mitad del vaso. Sintió como el líquido bajaba por su garganta, dejando en el camino un regusto indescriptible, seguido de un ardor liviano que tardo en marchar.

Se sintió un tanto extraña y pensando en que se le pasaría bebió la otra mitad; gran error pues el ardor que le había dejado el vodka no desapareció, por otro lado por alguna razón que desconocía quería más.

Bajo su cabeza, dejando que su flequillo cayera, tapando sus ojos amarillentos que resaltaban en la oscuridad.

-¿Hans se puede saber que le diste?- inquirió Aya bastante alarmada, corriendo al lado de la pantera.

-Vamos un poco de Vodka Rojo no le hace daño a nadie.- replico el castaño aproximándose.

-Recuerdas a Arisa.

-No cuenta.

-Takeru.

-Es débil y solo le di vino.

-Y qué me dices de Kota o su gemela Mana. Que yo recuerde ellos eran tolerantes al alcohol.

-Fue hace mucho.

-¿Cuánto le diste?

Con cada pregunta de la peli plateada, Hans se sentía más y más arrinconado hasta el punto de decir lo primero que se le pasaba por la cabeza.

-La capacidad que tiene ese vaso de enfrente.- señalo el objeto al que se refería.

-Te pasaste, sobre todo si es su primera vez.- miro el vaso de estatura media con el ceño fruncido.

-Vale, vale. Llévala para arriba.

La peli plateada hizo que uno de los brazos de la pantera pasara por encima de sus hombros y antes de irse le enseño la lengua al bartender.

Cuando ya estaban subiendo por las escaleras Rin parecía haber recobrado un poco el conocimiento, haciendo que la pequeña distancia que les faltaba, no se le hiciera tan pesado a la oji marrón.

Una vez hubo recostado en la cama la miro desde su posición, un tono rojizo invadía las mejillas y dos orbes amarillos la miraban somnolientos.

-Duerme un poco. Mañana estarás como nueva.

-No puedo. No sin antes bailar contigo.- intento reincorporarse en la cama pero las manos de Hakase la empujaron con gentileza por los hombros.

El zorro bajo la cabeza, acercando sus labios hasta posarlos en un tierno beso en la frente de Nagoya.- No importa ya será en otra ocasión.- sonrió escondiendo la poca tristeza que le causaba eso.

-Lo hare si me prometes que me pedirás algo a cambio.- condicionó a duras penas, sintiendo los parpados pesarle.

-Aja. Lo haré.


-No creo que seas tan mala bailando.- alentó Subaru con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué no? Tú flipas. Eso lo dices porque no me has visto.- Arisa se cruzo de brazos con cierto fastidio por tener que revelar algo negativo.

-Sí creo que tienes razón.- Subaru hizo una pausa.- Se te da mejor darle a la lengü…

-¡Subaru!- grito Teana tapándole la boca, viendo como sus dos amigas restantes se escandalizaban.

-¡Válgame!- aulló Arf, aproximándose a ellas.- Nunca pensé que fueras capaz de tal hazaña.

-Las mata callando.- murmuro Teana apartando las manos de la boca.

Pequeñas carcajadas escaparon por la boca de la aludida en un tono bastante irónico. Las luces de la pista de baile se iban turnando en la cara consiguiendo que los ojos de Subaru tomaran distintas tonalidades.

-Recuérdame quien me dijo que fuera sincera.- le reclamo cruzándose de brazos indignada.

-A divertirse se ha dicho.- grito alguien entre la multitud, al parecer ebrio.

Volteando a ver quién era la dueña de aquel grito. Se encontraron con ni más ni menos que con Ginga. Sosteniendo un vaso vacío de alcohol encima de la barra del bar de Hans y preparándose para saltar al vacío, lo cual alarmo a las chicas menos a una en específico.

-Ainsh… Hoy vuelven solas a casa ¿ok?- suspiro Arf dirigiéndose a coger a la mayor de las Nakajima.

-Bien.- respondió Subaru asintiendo lentamente mientras observaba como Arf cogía a su hermana y la golpeaba bien fuerte en la cabeza para dejarla inconsciente, y así llevársela de vuelta al bloque.- Por otro lado…- volteo a encararlas.- ¿Saben dónde se metieron ese par de empalagosas?

-Ahí mismo…- señalo Suzuka al par besuqueándose en una esquina.

-¡BÚSQUENSE UNA HABITACIÓN!-gritó, Arisa sacó la lengua cual niño le hablan por primera vez de tener a su mejor amiga como futura esposa.

¡PLASH!

-Ouch.- se sobo la cabeza.- ¡Suzuka!- replico en un tono lastimero.

-¡DAME LAS LLAVES Y LO HARÉ!- se oía desde la otra punta de la discoteca improvisada.

-¡NO HAY LLAVES IDIOTA!- contestó la oji esmeralda en otro grito.

¡PLASH!

-¡Suzuka!- se quejó de nuevo.

-¡PARA IDIOTA TU CULO!

De lejos se podía ver como cierta rubia oji azul reía a más no poder.

Indignada renuncio a responder, pues la peli morado que tenía por novia ya había levantado la mano para otro buen golpe. Resignada solo pudo murmurar un montón de improperios hacia Carim.

¡PLASH!

-¿Y ahora qué?

-Por idiota.- contestó Carim a su lado junto con Hayate.

-Maldita teletransportación.- murmuro para sus adentros.- Haz algo productivo y vete a freír espárragos.

¡PLASH!

-¡Que ya entendí conche!

¡PLASH!

-Pero seréis…

¡PLASH!

-Parad y…

¡PLASH!

-¡Dejadlo ya!

¡PLASH!

Un último golpe que acabo por dejarla tendida en el suelo con un chichón de barios centímetros sobresaliéndole.

-Carim.- riño Hayate tirándole de la oreja.

-¡Eh! Ay que me haces daño… Arrgh.- se quejó siguiendo a la castaña donde fuera que iba.

La joven oji azul rey, después de despedirse de sus amigas se llevó a la rubia que tenía por novia, bien lejos de ese lugar, un lugar donde no las pudieran molestar y/o interrumpir.

-Que alguien me diga que acaba de pasar.- dijo Teana confusa.

-No sé pero esta se ha quedado frita en el suelo.- comentó Subaru ayudando a Suzuka a alzar a la oji verde para llevarla a una habitación.- Wepa…- murmuro volviendo a coger estabilidad para no caer al suelo.

Después de encontrar la habitación de Arisa. La acomodaron y cerraron la puerta con cuidado para no despertarla.

-Creo que ya va siendo hora de ir recogiendo.- anuncio Subaru.- ¿Bueno si queréis claro?- las miró a la espera de una respuesta.

-¡Ah es verdad!- exclamó Teana mirando el reloj de pulsera de Suzuka, el cual marcaba las 12 p.m.- Tendría que estar en casa dentro de media hora.

Después de bajar a por los abrigos de ambas chicas, salieron del edificio, la primera a quien dejaron fue Suzuka quien se despidió y les propino una limusina de su chofer Sebastián para que las llevara para casa.

Con una risa nerviosa y una gota en la frente se dejaron llevar por el chofer de la mansión Tsukimura.


El clic del pestillo siendo posicionado en horizontal. No vio lo que se le avecinaba hasta que fue jalada por un último tirón que la llevó al frente de la cama. En un intento de réplica, Carim giro sobre su eje sintiendo de nuevo los labios suaves de su chica presionando sobre los suyos. Los pequeños brazos la rodearon por el cuello lanzándola encima del la cama mientras que ella, a una velocidad extremadamente lenta, tomó la cremallera de la castaña y la fue bajando, dejando al descubierto la piel morena.

Hayate tampoco perdió tiempo, deshizo el abrazo del cuello y, con una mano, acabó de desnudar el nudo de la corbata y prosiguió a desabrochar los primeros tres botones de la blanca camiseta. Necesitando aire se separó apenas milímetros de la rubia sintiendo el aliento de ésta mezclarse con el suyo.

-¿No crees que nos estamos apresurando?- Carim giro dejando a Hayate entre su cuerpo y la cama.

-No imagino una vida sin ti, quiero que me hagas tuya.- Llevando una mano a la mejilla de Carim sonrió con sinceridad

Acortando aquella pequeña distancia entre sus rostros volvieron a besarse. Aquel beso no fue como los otros que demostraban deseo u necesidad, no. Aquel significaba amor, promesa y por encima de todo confianza.


Ambas chicas paseaban por las solitarias calles de Uminari sin prisa alguna. Disfrutando del silencio, de la brisa y de la luz de la luna y los fanales alumbrando la acera.

De fondo se podía escuchar un saxo siendo tocado por alguien muy a lo lejos.

Llegaron delante del portal de la cobriza, esa sería el fin de su primera cita. Ambas se miraron a los ojos, quedaron embelesadas la una de la otra.

La puerta fue abierta por Shiro, el patriarca de la casa, el cual se dirigía a tirar la basura. Se las quedo mirando un tiempo, en concreto a cierta rubia, no la miraba con hostilidad pero tampoco con emoción.

-¿Tu… eres Fate Testarossa?- su semblante serio típico de un jefe de policía hizo que la oji carmesí se estremeciera y tragara pesado.

-Sí, señor.- le hizo una reverencia ocultando todo haz de nerviosismo.

-¿Ya llegaron?- pregunto la mujer de detrás del castaño.

-Así es mama.- contesto la cobriza.

Shiro miro al cielo como si estuviera debatiendo algo en su mente.

-Es muy tarde.- deliberó Momoko.- Fate-san ¿te gustaría quedarte a pasar la noche?

-No sé si debería…

-Insisto.- continuó Shiro lo que su esposa había empezado.- Últimamente han habido muchos incidentes a estas horas.- añadió en un intento por convencerla.

En eso Fate miro a Nanoha en busca de un atisbo de contrariedad hacia sus padres, mas no lo encontró, solo recibió un leve asentimiento.

-Si no es ningún problema… tomare el ofrecimiento, gracias.

Una vez hubieron acabado de cenar ambas chicas subieron a la habitación de Nanoha para seguir hablando. Ya con la puerta cerrada, Nanoha fue a sacar un pijama de su armario con la intención de cambiarse en el baño.

-Fate-chan, ¿Quieres que te preste algún pijama de Onii-chan?- preguntó Nanoha abriendo la puerta.

-No tranquila, estoy bien.- rio por lo gracioso que se oía a la cobriza llamar a Kyouya.

Dicho eso la joven marchó al baño, dejando a la oji carmesí plantada en medio del cuarto. Encima del escritorio reposaba el libro tocho que con anterioridad cierto rubio oji verde se lo había entregado. Curiosa, se aproximó a él y llevo dos dedos a la tapa de este. Era un libro rojo con símbolos y dibujos en toda la tapa, de aspecto bastante viejo, pues en las páginas se podía notar que ya estaban un poco deterioradas. Conocía a la perfección aquellos símbolos en la tapa, eran letras arcanas, junto con los dibujos de lo que parecía una especie de licántropo y la figura de un ser humano sosteniendo la joya triangular entre los dos. Miró atentamente aquella joya que sobre salía del libro. Sus dedos que posaban en la parte alta del libro, fueron bajando hasta dar con el pequeño triangulo. No pasaron ni tres segundos cuando Fate soltó un quejido al aire, al instante de apartar rápidamente la mano.

-Una barrera.- musito con la vista aun en el libro.

Se miró la mano. De ella emanaba una especie de humo blanco que se desvaneció minutos después.

Al levantar la cabeza con el propósito de volver a observar aquel objeto, un pequeño rayo rojizo impacto en medio de su pecho, consiguiendo que la joven hanyõ cayera al suelo de espaldas.

Después de eso, un símbolo carmesí comenzó a parpadear en el pecho de la rubia, causándole un estremecimiento por todo el cuerpo, más cuando la cobriza llegó al escenario de los hechos, aquel símbolo desapareció de igual forma que apareció.

Fate se sentó sobándose la cabeza. Fuera lo que fuera que había ocurrido la dejo intrigada, pero al parecer aquello la quería bien lejos. Guio la mirada a la cobriza que se arrodillaba a su lado con preocupación.

-Ese libro…

Nanoha miró por encima de su hombro dando con el mencionado. A pesar de haberse involucrado en todo aquel embrollo no había ni puesto un dedo en aquel tocho que podía dejar fuera de juego a cualquiera.

-Ven que te ayudo.- La joven de ojos violáceos le tendió la mano. Takamachi lucia con su típico pijama rosa pastel con los dos botones desabrochados, dejando un bonito escote, tentador para la loba y el collar de plata.

Fate se mordió los labios con disimulo mientras pasaba al lado de Nanoha tras pegar un salto al ser alzada. Volteo a verla quedando pegada a las puertas del armario mirando el cielo oscuro de la noche.

-¿Paso algo hija?- Shiro asomo la cabeza por la puerta virando por toda la habitación algo fuera de lo común.- Es que se escuchó un estruendo y vine a ver.

-Fate-chan se tropezó y cayó al suelo.

-Bien… err… no os vayáis muy tarde a dormir.- pronuncio el jefe de policía.

Nanoha se despidió de el con una sonrisa y fue a sentarse en su respectivo lecho, dejando a la rubia que se quitara la americana y la cola baja que se había hecho.

-Bonita habitación.- Fate se estiro en un bostezó y se entró en la silla del escritorio quedando en el lado opuesto a Takamachi.- Pero bien… cuéntame algo de ti que no sepa.

Meditando las cosas que podría soltar. Ladeo la cabeza y poso su dedo índice en el mentón.

-Bueno no tengo una vida tan… interesante y ajetreada como la tuya.- rió al rememorar todo lo sucedido hasta ahora.- Pero de vez en cuando me gusta ir a correr por las mañanas, me gusta la repostería y más o menos soy buena en los deportes.

-Interesante… ya me gustaría que fuera un poco más normal, como la tuya. Descuidarme de todo, salir como algún humano normal inconsciente de las amenazas en otros mundos… vamos lo normal en vuestra vida cuotidiana.- los orbes carmesí brillaron con más intensidad al explicar aquello.

-¿Tu crees? Al menos no tenéis exámenes y profesores que os jodan todo el rato. Tenéis habilidades envidiables.- replicó con un puchero de indignación.- Peeeeroooo… Supongo que uno valora las cosas que no tiene ¿no?

Una sonrisa sincera, delineo los labios de la joven chica. Los ojos de Testarossa se abrieron de par en par, una sensación de calidez y confianza la invadió, sintiendo su pulso acelerarse seguido de un leve ardor en sus mejillas. Soltando un ligero 'Ya…' miro a un lado y poso una mano en su cogote con cierto nerviosismo.

La noche termino entre charlas más ligeras. Ambas estaban felices de haber tenido aquella maravillosa primera cita, no se arrepentían de nada inclusive Fate, la veía como algo especial e irremplazable.


N/A: WooooW Largo tiempo ¿Verdad? Ya perdí la cuenta de cuantas cosas he prometido y no he hecho, por ello me disculpo. Pero espero que les haya gustado este largo, largo, largo y bien largo Capítulo de… 14.000 words (Menudo record… para mi vagancia). Bueno gracias a los nuevos seguidores y al los review. Enserio quería actualizar pero por más que hacía no conseguía acabarlo.

Otra cosa, Yeep si otra espera… dejen que acabe Mientras dure el verano y me pongo a acabar esta, solo eso, yap *-*.

En especial agradezco a Luna Testarossa, por meterme prisas. Si no lo hubiera hecho… creo que un año bien largo hubiera pasado (Sorry).