El Camino de Entrada
Por Kimberjingle
Capítulo 7: Sueños del Futuro, Encontrando un Hogar Nuestro, las Preguntas de Hermione
Parte I
Draco gateó en el sofá, haciendo que Harry se recostara chato contra el cuero negro. Draco recostó su cuerpo en el de Harry.
- Este es mi lugar favorito –dijo Draco recostado en su amante.
- ¿Estás cómodo entonces? –preguntó Harry poniendo sus brazos alrededor del de arriba. Harry notó la tristeza de Draco, así que lo movió para que su cabeza se apoyara en su pecho, mientras sus brazos lo abrazaban para mayor comodidad. Harry frotó su mejilla contra la parte de arriba de la cabeza de Draco, sintiendo la suavidad de su cabello por más de una hora.
- Te amo tanto –susurró Draco con los ojos cerrados-. Harry, no sabes cuánto te amo.
- Si está cerca de lo mucho que yo te amo a ti, entonces es un montonazo –dijo Harry.
- Tú eres todo para mí –dijo Draco con un diminuto sollozo que Harry oyó, y atrajo a Draco y lo dejó que llorara silenciosamente.
- Siempre estaré aquí para ti, Draco –dijo Harry tratando de aligerar las lágrimas de Draco-. Tendremos el resto de nuestras vidas juntos –dijo Harry mirando pensativamente a la nada-. Iremos a Nueva Zelanda a ver las costas… y las adorables y coloridas flores de allí… y nadaremos en las profundas aguas azules cerca de del arrecife… y caminaremos por la arena al atardecer tomados de la mano… y haremos el amor en una playa aislada… -Harry se detuvo para imaginarse tales maravillosas cosas siendo compartidas con aquel que amaba más que a nadie-. Tal vez visitemos París en época de Navidad y tú puedas mostrarme las luces de la ciudad del amor. –Harry se pausó para pensar en tan adorable vista-. Y tal vez incluso vayamos a un crucero por el Caribe y nos bronceemos bajo el cálido sol mientras miramos los delfines… tendremos un bungalow aislado en algún lugar privado donde nadie podrá llegar y podremos simplemente estar juntos… ¿no suena maravilloso? –preguntó Harry suavemente.
- Sí –susurró Draco con un sollozo-. Dime más de lo que podríamos hacer.
- Y podemos hacer cosas juntos. Tal vez podríamos… aprender a surfear en las olas del océano. Podríamos comprar un bote… un bote grande… un yate incluso, para poder ir a donde queramos… seríamos sólo tú y yo juntos en el mar abierto… -Harry se detuvo a pensar en el yate y otras cosas-. Podríamos acostarnos en la cubierta y hacer el amor bajo el cálido sol en el medio del océano… eso sería tan lindo… y luego podríamos sumergirnos en el agua y refrescarnos… y cuando terminemos con nuestra navegación, podemos ir a América del Sur si quieres. Podríamos ver los bosques y… podríamos vivir en una pequeña choza por un tiempo, entre los árboles… aislados de todo… y luego podríamos ir a grandes ciudades en del Día de Año Nuevo, como Nueva York, Roma o Tokio… y celebraremos grandes fiestas con champaña y buenos atuendos que tú elegirás para nosotros… y bailaremos entre el movimiento y la música… pero después de todas esas fiestas, cuando el baile haya terminado y los ánimos se hayan calmado… te llevaré en mis brazos cada noche y abrazaré y te diré cuánto te amo… haré eso cada noche.
- Eso suena tan perfecto –susurró Draco con una sonrisa a través de sus lágrimas.
- Será perfecto. –Harry sonrió-. Quiero que tengamos todo juntos... y hay mucho que podemos hacer. Renunciaré a mi trabajo y… podemos viajar y… tener al mundo al alcance de la mano. Lo que sea que queramos lo tendremos. Y… todavía te cocinaré si eso quieres. –Harry rió suavemente entre dientes-. En el desayuno compartiremos el periódico como siempre hacemos… y sacaremos porno al menos una vez a la semana… bueno, hasta que lo hayamos visto todo. –Harry rió otra vez-. Y veremos lugares famosos como museos y… galerías de arte… visitaremos la Gran Muralla de China y las Pirámides… veremos Australia y los canguros… asistiremos a la ópera de Sydney y escucharemos música fina de grandes compositores… y luego, todavía, cada noche cuando el mundo duerme te tendré conmigo… abrazándote… amándote cada momento… y continuaremos encontrando cosas mientras envejecemos juntos y… y encontramos un hogar que compartir… e invitaremos a los hijos de Ron y Hermione para consentirlos. –Harry rió suavemente-. Probablemente habrá muchos ya que los Weasley suelen tener muchos hijos. Pero los invitaremos en el verano… y yo haré helado casero para todos… y podemos sentarnos bajo la sombra de algún gran árbol y… recordaremos cómo solíamos pelear en Hogwarts muchos años atrás… y reiremos y… y seremos muy felices de que nuestras vidas finalmente se hayan encontrado… y estaremos contentos juntos para siempre en nuestra felicidad… y cada noche te tomaré en mis brazos así… y yo… te diré cuánto te amo y lo perfectamente feliz que soy contigo cada momento en mi vida.
- Estás lleno de mierda, Potter. –Draco rió suavemente. Harry se le unió.
- Lo estoy¿verdad? –preguntó Harry-. Ah, bueno. Haré todo eso y te arrastraré conmigo pataleando y gritando. ¿Cómo está eso?
- Mucho más real –dijo Draco-. Pero olvidaste mencionar que yo te hubiese arrojado del bote tratando de ahogar tu lastimero culo. Y luego habría estado ebrio en la fiesta de Año Nuevo y me habría caído al piso hecho un asco, al quien alguien habría amenazado. Luego me reiría de él y él me golpearía en el estómago y yo le vomitaría en su fea cara y luego el infierno se desataría. –Harry rió por la versión de Draco de la historia-. Hablo en serio. ¿Y los niños Weasley¿Estás loco? Probablemente haya al menos diez. Los maldeciría a todos en quince minutos. –Harry rió más fuerte-. Y me niego a vivir en una choza sin agua. –Harry casi cayó del sofá por reírse ante la vana naturaleza de Draco por no tener inodoro.
- Está bien. Nos quedaremos en el hotel más lujoso de América del Sur. ¿Eso está mejor? –preguntó Harry.
- Sí. Mejor. –Draco sonrió-. Si vivimos tanto.
- No digas eso –dijo Harry-. Estaremos bien. No planeo morir pronto –dijo Harry. Se quedaron en silencio por un largo rato con el otro, sólo abrazándose mutuamente en la quietud del oscuro apartamento. Sólo las velas de la mesa del comedor parpadeaban, dándole una luz romántica a la vista.
- Estoy tan cansado –dijo Draco.
- Apenas acaban de pasar de las nueve –dijo Harry-. Pero podemos ir a la cama si quieres.
- Sí. Sí, vamos a la cama –dijo Draco. Draco fue al dormitorio mientras Harry apagaba las luces y trababa la puerta. Cuando Harry entró al dormitorio, Draco estaba trepando a la cama y se estremecía.
- Draco¿estás seguro de que estás bien? Pareces estar… adolorido o algo –dijo Harry.
- No, yo... estoy bien. Sólo un poco cansado –dijo Draco-. Ven a la cama conmigo. –Harry asintió, pero un Legeremántico reconocía una mentira cuando la oía. Harry se cambió a su pijama y se deslizó bajo las sábanas. Draco se volteó para abrazarlo-. Te amo.
- Yo también te amo –dijo Harry-. Buenas noches.
- Buenas noches –susurró Draco, y casi de inmediato se durmió. Harry se quedó en la oscuridad y pensó en el día. Había sido completo, pero no sumamente extenuante. Draco no había hecho mucha actividad física en el día… ¿pero por qué estaba adolorido¿Y por qué parecía que estaba tan cansado? Y… comía bien, pero… parecía que estaba perdiendo peso… Harry se recostó con esos pensamientos en mente por casi dos horas, hasta que tuvo que usar el baño. Harry se deslizó gentilmente fuera de la cama y fue al baño, donde encontró la varita de Draco. ¿En el baño? Harry frunció el ceño y luego miró para ver si Draco seguía dormido. ¿Sería deshonesto ver cuál había sido el último hechizo que había conjurado con la varita? Harry lo pensó por varios momentos y luego recogió la varita.
- Priori Incantato –susurró Harry-. ¿Un encantamiento de ocultación¿Ocultación para qué? –preguntó Harry-. ¿Qué tiene que esconder? –Harry volvió a mirar a Draco, que seguía profundamente dormido. Harry apoyó la varita de Draco cuidadosamente donde había estado y caminó hacia la cama. Si Draco había conjurado un encantamiento de ocultación en sí mismo, escondería cualquier marca de la piel. Con indecisión y aprensión, Harry movió su mano gentilmente y la sábana se retiró. Harry se paseó por un momento con inseguridad. Con las manos en la cadera y un sentimiento de intranquilidad por posiblemente descubrir algo que no debería, Harry se enderezó y movió la mano encima de la dormida figura de Draco, quitándole los encantamientos de ocultación o cualquier otro hechizo del cuerpo.
Harry inhaló entrecortadamente y cubrió su boca por lo que vio. Magulladuras. Por todas partes. Los pantalones del pijama de Draco escondían sus piernas, pero... sus brazos, pecho y cuello estaban… cubiertos de moretones púrpuras, negros y verdes-. ¿Qué demonios…? –susurró Harry mientras caminaba alrededor de la cama para ver todos los ángulos del cuerpo de Draco-. ¿Por qué no me dijo de eso¿Qué está causándolo? –Harry se acercó un poco para ver las marcas de sus propias manos en los brazos de Draco, hechas mientras hacían el amor-. Ay dios… -Harry se sentó livianamente en la cama y trató de pensar en cualquier cosa. Un millón de cosas corrían por la mente de Harry y aún así no podía pensar en nada, mientras miraba cada magulladura y se recordaba en cada punto-. Yo hice esas magulladuras… -susurró Harry para sí mismo, y sintió una onda de horrenda culpabilidad-. ¿Podría estar relacionado a su… su dolor? Y… su fatiga y... pérdida de peso... –Harry siguió pensando y vinculando cosas-. Ya está enfermo con eso… y es peor… -Con una rápida idea, Harry se paró, movió sus manos por encima de Draco para poner de regreso el encantamiento de ocultación y puso la sábana encima de él. Harry caminó hacia el living.
- Hola, Harry –contestó Albus-. ¿Qué pasa?
- Yo... no lo sé –dijo Harry tranquilamente, sin querer revelarle a Albus exactamente lo que sabía-. Es Draco. Hay… algo. Tiene magulladuras en el cuerpo... y... sé de dónde son. Solemos ser un poco... bruscos entre nosotros a veces, pero... las tiene escondidas con encantamientos ocultadores.
- No sería sorprendente de Draco hacer tal cosa –dijo Albus-. Sabes que es algo vano… y ese es parte de su atractivo para ti, creo.
- Sí, lo es. –Harry sonrió suavemente pero preocupado-. Pero… hay más, creo. Él está… él quiso irse a la cama y dormir a las nueve y media. Nunca nos vamos a la cama al menos hasta las once o doce. Y… está muy cansado. Y su peso. Siempre ha sido delgado, pero... come bien, supongo, pero... ha perdido algo de peso desde que está aquí.
- Estoy seguro de que el estrés en Draco ahora mismo es bastante fuerte, Harry –dijo Albus-. Dejó todo para venir a quedarse contigo y no regresó en absoluto al mundo mágico aún. Es un hombre buscado por Xavier y su vida está en peligro. El estrés puede hacer que esté un poco fatigado y no coma adecuadamente.
- Tal vez tienes razón –dijo Harry-. Lo único es que… muchas veces esta semana él… es como si tuviera algún tipo de dolor. Y se lo pregunté y al principio dijo que era una jaqueca. Le di un hechizo, y dijo que funcionó, pero… soy un Legeremántico. Sé que está mintiendo. Es algún dolor que tiene y… no me dice nada al respecto. ¿Cómo puedo hacer que me admita qué le está causando dolor?
- Todos solemos tener algún dolor de vez en cuando –dijo Albus-. El estrés severo puede agarrotar los músculos y esas cosas. Sé que estás preocupado por él, y es natural que te sientas así por el que amas. Toma nota de cualquier otra cosa que notes y veremos si podemos averiguar si Draco te está ocultando algo o sólo es algo relacionado al estrés.
- Gracias –dijo Harry-. Me siento mucho mejor. Encontré su varita en el baño y su último conjuro era un hechizo de ocultación para sus magulladuras. Me siento horrible por ponerle esos moretones.
- Estoy seguro de que en el momento en el que fueron hechas te sentiste diferente –dijo Albus. Harry sonrió un poco-. Tal vez Draco sólo te las está ocultando para evitar que te preocupes por eso. No querría parecer débil ante ti.
- Tienes razón –dijo Harry calmadamente-. Él no querría que me preocupara por lastimarlo físicamente. Es bastante fuerte para su tamaño. Y… sé que él no querría ser visto con unas magulladuras así.
- Ten presente que el linaje Malfoy tiene piel pálida –dijo Albus-. Es de mi comprensión que Lucius Malfoy era muy anémico y Draco lo es también.
- Lo es –dijo Harry-. Y... ¿ser parte Veela tendrá algo que ver con tal condición?
- Estoy enterado de la herencia parte Veela de Draco. Conocía a su tatara, tatara abuela bastante bien –dijo Albus-. Los rasgos Veela que tiene es el color de sus ojos y su pelo, como estoy seguro que sabes, pero… no estoy enterado de cualquier enfermedad o condición que haría que esas magulladuras fueran resultado de tener sangre Veela.
- Ya veo –dijo Harry suavemente-. Tal vez sólo estoy siendo estúpido, pero… cuando vi esos moretones, yo… entré en pánico. Pensé que tal vez estaba enfermo o… ay dios… yo sólo… yo sólo me moriría si algo le ocurriese. Pero tú me has hecho sentir mucho mejor. Muchas gracias por escuchar mis quejas.
- Tonterías –dijo Albus-. A veces me despierto a las tres de la mañana preguntándome si tú vendrás en la mitad de la noche y dejarás migajas de galleta en mi cama. –Harry rió suavemente-. Pero luego me doy cuenta de que… extraño eso, Harry. Tú siempre fuiste mi niño especial.
- Eso lo sé. Y tú eres como un padre para mí –dijo Harry-. Siempre lo hemos sabido. Y… tal vez me aparezca una noche con galletas. Nunca se sabe. –Albus rió por el maguífono-. Te quiero.
- Yo también te quiero. Buenas noches –dijo Albus. Ambos apagaron sus maguífonos. Harry se sentó en el oscuro living por un largo rato antes de regresar a la cama. Se deslizó bajo las sábanas y se enroscó cuidadosamente alrededor de aquél que amaba tanto.
- Te amo, Draco –susurró Harry mientras caía dormido con su dragón.
La mano de Harry golpeó la cabecera con un sonido de sordo y abrió los ojos para encontrar una cama vacía. Harry oyó el agua corriendo en el baño así que miró el reloj. Cinco de la mañana. Harry recordó la situación con Draco la noche anterior… las magulladuras. Saltó de la cama y fue a echar un vistazo por la puerta, para encontrar a Draco sujetando una toalla ensangrentada contra su nariz.
- ¿Draco? –preguntó Harry. Draco saltó y se volteó rápidamente para esconderse.
- Harry¿qué estás haciendo? Estoy bien –dijo Draco rápidamente.
- ¿Qué estás haciendo¿Estás... estás sangrando? –preguntó Harry mientras ponía una mano en el hombro de Draco para darle la vuelta.
- Sólo... sólo me sangra la nariz. No es nada –dijo Draco-. Me pasa a veces. –Harry no sintió engaño en el comentario, así que se relajó.
- ¿Quieres que lo cure para ti? –preguntó Harry-. Puedo hacerlo fácilmente.
- Um... no. Está bien –dijo Draco-. Es mejor que la sangre coagule naturalmente. –Harry ya sabía eso por tener clases de Medicina Avanzada en Hogwarts, años atrás.
- Bueno... ¿necesitas algo? –preguntó Harry-. Tengo... iodo y...
- No, está bien –dijo Draco desechando la toalla en el lavabo. Otro camino de sangre roja caía de su nariz, y Harry se retorció ante la vista.
- Draco, sé... sé que tu padre era anémico –dijo Harry. Draco asintió.
- Yo también soy anémico –dijo Draco. Harry sintió la verdad-. A mí sólo… me sangra la nariz a veces. No te preocupes por eso, Harry. Estaré bien. –Ligero engaño.
- Draco, por favor. Dime qué pasa –dijo Harry con la voz más preocupada, tratando de inclinarse para atrapar la mirada de Draco, que él seguía evitando-. No puedo evitar pensar que estás enfermo o algo.
- No es nada –dijo Draco firmemente-. Sólo… regresa a la cama, Harry. Yo arreglaré esto. Por favor, sólo… sólo vete –dijo Draco suavemente. Harry le dio a Draco un suave beso en la mejilla antes de cerrar la puerta con calma. Ligero engaño. Inmerso en sus pensamientos, se sentó de golpe en su lado de la cama pensando en lo que estaba sucediendo. Cerveza. Harry se paró y caminó hacia la cocina. Abrió el refrigerador y tomó una cerveza. Con una sacudida, la tapa salió de la botella y se tomó casi la mitad de una vez y arrojó la tapa hacia la papelera, donde rebotó al piso. Harry la dejó ahí y caminó hacia el living, donde se sentó en el posabrazos del sofá pensativa y preocupadamente, con la cerveza. Unas palmas cálidas deslizándose por su espalda le anunciaron al suyo.
- ¿Qué estás haciendo? Deberías estar en la cama, estúpido Gryffindor –susurró Draco contra su cuello.
- No soy un Gryffindor, por si se te olvida –dijo Harry.
- Sí, lo eres –dijo Draco-. Tienes esa cosa estúpida e irritante de la nobleza. Por no mencionar esa porquería de la valentía. ¿Qué tiene eso de bueno? –Harry no pudo evitar una sonrisa triste.
- Estás loco. No tengo eso. –Harry puso su brazo encima del de Draco, que estaba enroscado alrededor de su pecho, mientras tomaba otro sorbo de cerveza fría. Harry se la extendió y Draco la tomó para bajarse el resto de la botella.
- Estás tomando un poco temprano¿no es así¿Te estás volviendo alcohólico? –preguntó Draco en broma. Harry rió suavemente.
- Sí. Soy un alcohólico –dijo Harry en sarcasmo-. Tenía sed.
- Había jugo, refrescos, té, agua... –enlistó Draco en humor-. ¿Y elegiste cerveza a las cinco de la mañana?
- Ya sé, ya sé –dijo Harry mientras atraía a Draco a que se parara frente a él. Harry envolvió sus brazos alrededor de Draco y apoyó su cabeza en su pecho para abrazarlo. Draco pasó sus dedos por el desordenado cabello de Harry y se sintió glorioso.
- Volvamos a la cama –susurró Draco-. Tú necesitas tu descanso y… yo también.
- Está bien –dijo Harry incorporándose antes de darle a Draco un suave beso. Harry llevó la botella de cerveza a la cocina. Recogió la tapa que había errado antes y tiró ambas cosas a la papelera. Ambos volvieron a arrastrarse a la cama y asumieron la posición de cucharita, con Draco dándole la espalda. Después de un largo rato de silencio tenso, ambos finalmente pudieron volverse a dormir.
Una cálida lengua en la parte de abajo de su espalda trajo una sonrisa soñolienta a los labios de Harry. Esa talentosa lengua hizo su camino hacia arriba por la piel bronceada, recorriendo la columna. Una juguetona pero fuerte mordida en su hombro le dijo su intención.
- Estoy siendo comido vivo por un dragón –dijo Harry con una pequeña carcajada de ambos.
- Sí, es cierto –dijo Draco moviendo la cadera. Harry movió una mano y encendió el reproductor de CD, y los sonidos de Santana llegaron. La naturaleza bailarina de Draco entró en acción y movió su cadera y cuerpo al ritmo de la música, mientras Harry cantaba las frases suavemente. Las manos y boca de Draco se movieron juntas en la espalda de Harry, hasta que Draco le quitó los pantalones del pijama. El dragón asumió la posición previa y la piel contra la piel era una sensación erótica. Draco estaba preparado, y deslizó un dedo lubricado en el cuerpo de Harry, y fue recompensado con un gemido por más.
- Creo que planeaste esto. –Harry sonrió.
- ¿Qué te dio la idea? –preguntó Draco con un gemido por empujar sus dedos en el culo de Harry.
- Joder, sí. –Harry respiró, suplicando por más de su llamada de despertar. Draco empujó otro dedo-. Ay dios… sí… hazlo… -Draco soltó un gemido gutural por los escurridizos movimientos dentro y fuera del cuerpo de Harry-. Dámelo…
- No eres digno –bromeó Draco con una sonrisa. Harry rió suavemente a través de la necesidad.
- Por favor... Por favor dámelo... –intentó Harry con una sonrisa.
- Todavía no digno –bromeó Draco nuevamente. Harry mordió su labio con necesidad de sentir a su amante dentro de él en vez de esos dedos que lo estaban volviendo loco del deseo.
- No soy nada... te suplico, mi sagrado dragón… por favor cógeme antes de que muera por necesitarte… -suplicó Harry con una sonrisa y un gimoteo por su necesidad creciente.
- Estás casi cerca de ser digno –dijo Draco mientras llevaba sus dedos más adentro del cuerpo que anhelaba reclamar y tocar ese punto especial y hacer que su amante se retorciera de la emoción. Harry lloró falsamente con una sonrisa de placer.
- Te suplico, mi más sagrado y hermoso amante perfecto... ten piedad de mí como tu bajo esclavo… deja que mis llantos de súplica sean oídos y termina esta dulce tortura… -rogó Harry.
- Recompensaré eso. –Draco rió con Harry-. Te deseo tanto. –Draco deslizó su pene en la estrechez del perfecto cuerpo bajo él y empezó a moverse al ritmo de la música mientras se sostenía con los hombros de Harry y se empujaba más profundo con cada embestida. Gemidos de deseo mezclados con suspiros a cada punto de completa unión de su cuerpo impulsaban y alentaban más y más y más.
- Ay dios, sí... Draco, te amo... sí... oh dios… tómame… -Harry respiró con más dificultad siendo inundado con esos sentimientos en su mente y cuerpo. Tomado por su amante y reclamado como una parte de él.
- Te sientes tan bien... mierda, sí… ahh… oh dios… me encanta follarte… te amo, Harry… siempre te amaré… ay sí… ahh… ahhh… -Draco continuó sus embestidas en la suave carne bajo él, que tragaba su polla a cada empujón. Draco puso su brazo debajo de Harry y lo empujó para que se pusiera en cuatro, antes tomar la erección de Harry en su mano.
- Joder, sí –dijo Harry a lo alto por sentir la mano de Draco en su polla y la abrumadora sensación de tener a su dragón follándole con movimientos perfectamente sincronizados. Cuando eso no pudo ponerse mejor, Draco tomó esa piel dorada entre sus dientes y fortaleció sus embestidas. Harry soltó un diminuto jadeo de dolor-. Oh dios… ay sí… mierda, haz eso… eso es jodidamente increíble… no pares… -Draco le dio más mordidas a la piel mientras continuaba todos los movimientos de su cuerpo contra el de abajo.
- Tan bueno... tan malditamente bueno... mierda… sí, haz eso… tírate contra mí… hazlo más fuerte… -pidió Draco, mientras Harry se empujaba hacia atrás a cada embestida de Draco. Draco aceleró un poco el paso de su mano en la polla de Harry mientras continuaba jalándolo hacia atrás con una mano en su hombro. La música resonaba en sus cabezas alejando cualquier pensamiento coherente excepto el de deseo.
- Ay sí, cógeme... te necesito... por favor más… hazlo… dame más… -lloriqueó Harry mientras su cuerpo era invadido una y otra vez con lo que él más deseaba. Su amante continuó dándole y dándole más de lo que ambos necesitaban. La fricción en los puntos más sensibles de cada uno creó calor entre ellos y los movimientos continuaron.
- ¿Quieres más? Yo te daré más… -Draco pasó su mano por la espalda de Harry mientras continuaba embistiéndolo al ritmo de la música. La mano de Draco siguió subiendo para entrelazarse en su cabello y lo empujó más y más fuerte hacia atrás mientras lo embestía y empezaba a gruñir ligeramente cada vez. Los gimoteos de necesidad de Harry se hicieron más fuertes siendo complacido.
- Soy tuyo... tómame... tómame, Draco... me entrego completamente a ti… -Harry estaba jadeando pesadamente con los gimoteos y lloriqueos de necesidad por lo que Draco seguía dándole.
- Joder, sí... eres mío... te reclamo por siempre... me perteneces… -Draco gruñó a través de dientes apretados, forzándose cada vez a la estrechez del suyo.
- Mi perfecto amante... mi dragón... soy tuyo… sí… oh dios… oh sí… -Los ojos de Harry estaban firmemente cerrados por su cuerpo siendo tomado una y otra vez por aquél que lo reclamaba por siempre. El agarre de su cabello lo empujaba más y más fuerte, empalando su cuerpo en la polla que hacía que su mente ardiera. El dragón soltó gemidos guturales en su necesidad de deseo de liberación de su propia carne.
- Sí... sí... vamos, Harry... toma esto... ¡oh dios! –Draco golpeó fuertemente su cuerpo contra el culo de Harry, liberando el premio de líquido caliente.
- ¡Mierda, sí! –El rostro de Harry estaba torcido en una súplica de dulce piedad mientras su propio cuerpo escupía su semilla a las sábanas. Cada cuerpo se estremeció y tembló por la fuerza de las ondas resonando en su mente. El calor de sus orgasmos los inundó a ambos mientras su pesada respiración continuaba. La mano de Draco cubierta de semen subió a un costado de Harry y la otra mano soltó gentilmente su cabello. Draco movió ambas manos encima de la espalda de Harry, apreciando su brillo dorado y suave sensación. Harry dejó caer su cabeza en su antebrazo para descansar.
- Eres simplemente magnífico –dijo Draco entre pesados jadeos, mientras sus dedos jugaban con la piel de Harry-. Harry, mi deseo es sólo hacerte el amor por el restante de mis días.
- No tengo la fuerza ni el deseo de negarte nada, mi dragón –susurró Harry mientras sus propios jadeos cesaban. Draco salió del cuerpo de Harry y ambos se enroscaron lentamente en su estado de satisfacción-. ¿Me despertarás así todas las mañanas? –Harry sonrió.
- No. Tú tendrás que despertarme así la mitad de las veces. –Draco parpadeó y luego bostezó-. Me agotas. –Draco parecía cansado.
- Me esfuerzo –dijo Harry suavemente-. Tú eres el amante más increíble. Nunca querría nada más de lo que tú me das.
- ¿Y cómo podría haber algo más de lo que tú me das a mí? –preguntó Draco, y luego cerró los ojos con una mueca de dolor y otra.
- ¿Qué¿Qué pasa? –preguntó Harry preocupado.
- Nada... es sólo... no es nada –dijo Draco-. Sólo una molestia. Estoy viejo. –Draco sonrió. Harry no.
- Draco, por favor. Dime porqué tienes ese dolor. –Harry frunció el ceño-. ¿Qué es¿Qué puedo hacer?
- Nada –dijo Draco. Harry sintió la verdad-. Tomemos una ducha y... luego puedes hacer... algo de desayuno. –Harry notó el extraño cambio de tema de Draco y el hecho de que él aún no había recuperado completo control de su respiración como Harry. Harry lo acercó más y besó sus párpados.
- Descansa si lo necesitas –dijo Harry-. Yo estaré aquí contigo.
- No. Yo... Tenemos que bañarnos y... levantarnos y comer –dijo Draco-. Ya pasaron de las… diez y media.
- No dejaré que te levantes –dijo Harry mientras enroscaba sus piernas alrededor de las de Draco.
- Pero... necesito comer. Tengo hambre –dijo Draco. Escuchando a Draco decir que necesitaba comer, Harry cambió de parecer.
- Está bien. ¿Qué puedo hacerte esta mañana? Lo que quieras –ofreció Harry.
- Sólo... una tostada y jugo está bien –dijo Draco.
- No, déjame cocinar algo para ti. ¿Qué tal tostadas francesas, tocino y huevos? –ofreció Harry.
- No creo... no creo poder comer todo eso –dijo Draco-. Pero… si eso es lo que quieres.
- Lo haré y tú puedes comer tanto como quieras. Haré más si quieres más –dijo Harry. Draco asintió con una sonrisa. Harry le dio a Draco un rápido beso y se deslizó fuera de la cama para recoger el pantalón de su pijama. Harry le pasó el suyo a Draco antes de deslizarse en su propio y dirigirse a la cocina. Draco soltó varios suspiros largos mientras se recostaba en la cama, exhausto por la primera actividad de la mañana.
- Este será un largo día –dijo Draco para sí mismo, antes de soltar un diminuto tosido y sentarse para ponerse los pantalones del pijama. Draco caminó por el pasillo hacia la cocina, donde Harry se había servido un vaso de leche fría. Harry estaba guardando la caja, pero Draco levantó el vaso de Harry y bebió la mitad. Harry negó con la cabeza por los modales de Draco, pero luego tomó el cartón y volvió a llenar el vaso. Draco le dio un rápido beso en la mejilla, tomó el vaso de leche y fue a recostarse al sofá. Harry sostuvo el cartón y lo vio irse.
Las tostadas francesas fueron hechas a la perfección, al igual que los huevos y el tocino, justo como prefería Draco. La mesa fue puesta, pero Draco estaba durmiendo en el sofá. Harry estuvo indeciso un momento sobre despertarlo o dejarle descansar.
- Draco –susurró Harry-. Levántate, dormilón. El desayuno está listo.
- Ah, lo siento. Yo sólo... me volví a dormir. –Draco se paró y caminó a la mesa para ver su desayuno. Harry recogió el periódico de la mañana y comieron y leyeron juntos como era costumbre. Harry notó que Draco comió bien. No había planes para el día todavía.
- ¿Qué te parece si hueveamos todo el día y miramos televisión? –preguntó Harry.
- Harry, no. No tenemos que hacer eso. Estoy bien. Vayamos a algún lado –dijo Draco-. El banquete no es hasta la noche y tenemos todo el día. Hay sol y calor… -Harry asintió lentamente-. Potter, domínate.
- Dominaré tu garganta si no empiezas a hablarme y contarme qué mierda te está pasando –dijo Harry.
- Soy anémico –dijo Draco-. Sucede. Creí que ya lo sabías.
- Albus y yo hablamos de eso –dijo Harry.
- ¿Hablaste con Albus? –preguntó Draco frunciendo el ceño. Harry asintió con culpa.
- Hablamos brevemente –dijo Harry-. Hablamos por la noche. Eso lo sabes. –Draco asintió, pero sospechaba más. Draco estaba determinado.
- Bueno, hagamos algo divertido hoy –dijo Draco livianamente.
- ¿Cómo qué? –preguntó Harry livianamente, pero no sintiéndolo en absoluto.
- No lo sé. Tú eres el muggle aquí –dijo Draco arrastrando las palabras-. Tú dime. –Harry abrió el periódico en la sección de eventos y miró los listados.
- Bueno, hay un partido de béisbol en el parque, una feria de ciencia y tecnología en el centro de exhibiciones, y la Cooperativa de Arte Merilynn tiene una presentación de arte de un artista cuyo nombre no puedo pronunciar. –Harry sonrió.
- La feria de ciencia y tecnología suena interesante. ¿Qué es eso exactamente? –preguntó Draco. Harry leyó la reseña del periódico, contando de lo último en automovilística, agricultura, biología y equipamiento de laboratorios científicos. Harry sabía-. Ah, vayamos a ver la presentación del laboratorio.
- Está bien. Eso suena a... bueno, algo que tú disfrutarías. –Harry rió entre dientes-. Pero a mí también me gustará. Creo que estarán los últimos prototipos de vehículos allí. Debe ser interesante. –El par tomó una ducha muy rápida, se vistieron y pronto estuvieron fuera de la puerta.
Con un poco de problemas al encontrar lugar para estacionarse, ya que Harry quería algo tan cerca como fuera posible, el auto fue estacionado y ellos entraron a la exhibición tomados de la mano. El centro era mucho más grande de lo que ninguno de los dos había anticipado. Cada cabina y presentación la discutían al pasar a su lado. Al llegar a la presentación biológica, química y científica en general, Harry soltó la mano de Draco para que él pudiera acercarse a cada vial, tubo y cada enorme equipo. Harry vio el entusiasmo de Draco por el equipamiento de Pociones. Draco habló con el asistente de los equipos científicos, que buscaba vender la mercadería a individuos o compañías que lo necesitaran.
- ¿Quieres eso? –preguntó Harry de los suministros y confundidores tubos en forma de espiral.
- No. ¿Por qué? –preguntó Draco-. ¿Qué demonios haría con eso?
- Empezar un laboratorio propio –dijo Harry-. Sé cómo te emocionas con todo lo que tenga que ver con Pociones. Si quieres ese… lo que sea que es, te lo compraré.
- ¿Ni siquiera sabes lo que es? –preguntó Draco con una sonrisa de diversión-. ¿Y estás dispuesto a comprarlo?
- Sí. Asumo que tú sabes qué es. –Harry sonrió con una pequeña carcajada-. Pero nos mudaremos a una casa con sótano para que puedas tener tu propio laboratorio en las mazmorras. Si quiere esa… monstruosidad creadora de pociones, entonces sí. Te la compraré. –Draco miró anhelantemente al equipo y pasó su mano sobre algunos tubos con deseo en los ojos y mordiéndose el labio con anticipación. El rostro de Draco cambió a una mueca de tristeza y dio lentamente un paso hacia atrás.
- No. No lo necesito. No... No lo quiero –dijo Draco. Obvia mentira.
- ¿Cuántas veces tengo que recordarte que soy un Legeremántico? –preguntó Harry-. Compraré esa maldita cosa. Sólo dime su nombre para no sonar como un idiota.
- No, Harry. No la compres. –Draco negó con la cabeza-. No la necesito.
- Pero la quieres –dijo Harry.
- No, no la quiero –dijo Draco. Mentira.
- Mentiroso –dijo Harry-. Sé que la quieres. ¿Por qué no me dejas comprarte esta... cosa de aspecto gracioso?
- Porque yo... yo... –Draco tragó saliva y lo pensó un momento-. No. No la quiero. Sólo déjalo. –Draco le dio la espalda a la cabina y se alejó, dejando a Harry mirando la presentación. Draco caminó a un lado de una larga fila de presentaciones y se detuvo en varias cabinas antes de que Harry lo alcanzara.
- Draco, por favor háblame –dijo Harry tomando su mano y volteándolo para que estuvieran enfrentándose-. Algo está mal y tú no me dices qué. Por favor. Por favor dime.
- No es nada –dijo Draco con esa mirada que significaba que no iba a decirlo-. Harry, te amo. Por favor no hagas esto. ¿Vale? –Draco le dio una mirada suplicante, al igual que Harry.
- Pero yo... –empezó Harry. Harry lo pensó un momento y luego asintió, cediendo a la privacidad de Draco.
- Compremos una bebida. –Draco hizo un gesto al vendedor de bebidas y allí fueron. Dos limonadas con hielo fueron compradas y se sentaron cerca en un banco mientras bebían y descansaban.
- Sé que te gusta el apartamento –dijo Harry-. Pero… estaba considerando comprar una casa hace unos meses. ¿Qué te parece la idea?
- Lo has mencionado muchas veces –dijo Draco-. Si quieres una casa, entonces… bien. Compra una.
- Quiero saber qué quieres tú –dijo Harry-. Si quieres quedarte en el apartamento, nos quedaremos.
- Harry, si quieres una casa, entonces yo también quiero una –dijo Draco-. Compremos una maldita casa. –Harry sonrió.
- Bueno, si realmente quieres, lo haremos –bromeó Harry-. Pero sólo porque tú quieres. No que yo tenga nada que ver.
- Estás tan lleno de mierda. –Draco rió-. ¿Qué tipo de casa¿Grande¿Chica?
- No como la Mansión Malfoy, pero más… más moderna y… un poco más grande que la de Ron y Hermione –dijo Harry-. Eso sería… cómodo y espacioso, supongo.
- Bien. Eso suena genial –dijo Draco-. Así que… ¿dónde se venden las casas aquí? Hablas de quedarnos en Londres¿verdad?
- Bueno... supongo. A menos que tú quieras mudarte a otro lugar –dijo Harry.
- No, Londres está bien. Bien –dijo Draco-. Los cruces entre las sociedades muggle y mágicas están en Londres en su mayoría. Yo creería que tú necesitas eso para tu trabajo de todos modos.
- Bueno, tal vez renuncie a mi trabajo –dijo Harry tímidamente.
- ¿Qué? –preguntó Draco con los ojos muy abiertos por la incredulidad-. Pero… te encanta tu trabajo.
- No lo es todo –dijo Harry como un insulto-. Ni siquiera tengo que trabajar.
- Sí, tienes –dijo Draco-. Tienes que trabajar. No que necesites el salario, pero... necesitas esa… disciplina de despertar e ir tras los tipos malos. Ese es quien eres, Harry.
- No, no lo es –trató de negar Harry. Draco le dio una mirada severa-. Bueno, lo es, pero puedo hacer otras cosas. Puedo ser un detective privado en vez de tener que trabajar diez horas al día en la estación.
- Harry, no pienses a reorganizar toda tu vida porque yo estoy aquí –dijo Draco-. Tú haz lo que tengas que hacer y yo sólo te seguiré. ¿Vale? No quiero que hagas un montón de cambios a tu vida. –La admisión tomó a Harry con la guardia un poco baja y lo golpeó de lleno en el pecho. Harry desvió la vista hacia la presentación de cabinas por un momento y se dio cuenta de que Draco tenía razón de todos modos.
- Todavía planeo comprar una casa. –Harry sonrió. Draco rodó los ojos.
- Eres tan generoso –dijo Draco tranquilamente-. Nunca conocí a una persona que dé tanto como tú. Y… a mí también me gustaría tener una casa. Una casa real. Un hogar nuestro. Tú y yo. –Nada en el planeta se pudo haber sentido mejor.
- Bien. Podemos echarle un vistazo al periódico cuando lleguemos a casa, y… conozco a una agente inmobiliaria. Ella me ayudó a encontrar mi apartamento –dijo Harry-. Es muy amable, pero… se viste algo extraño.
- No puedo esperar a ver cómo crees que una mujer se viste extraño –dijo Draco-. Me sorprendí cuando oí que sabías lo que era chignon cuando le estabas diciendo a Hermione cómo arreglar su cabello.
- Ah, no sé qué es eso. Leí sus pensamientos y se los devolví –admitió Harry, y Draco rió fuerte-. ¿Qué es eso? –Draco le explicó el cabello de las mujeres, o intentó explicarle, a alguien que tenía cabello desordenado a cada momento. Draco notó dos damas mirando en su dirección.
- Harry, parece que tú y yo tenemos admiradoras a lo lejos –dijo Draco-. Hay dos mujeres viéndonos. ¿Qué deberíamos hacer al respecto?
- No tengo idea –dijo Harry-. Dejaré que tú lo decidas. –Draco se inclinó para tomar el rostro de Harry entre sus manos y le dio un gran y largo beso de puro amor. Harry dejó que sus brazos serpentearan alrededor para empujar ligeramente a Draco hacia él. Cuando se separaron, las mujeres fueron olvidadas. Cada uno estaba perdido en los ojos del otro-. Estoy tan enamorado de ti que sufro por dentro deseándote a cada segundo.
- Dime que siempre me amarás –susurró Draco contra los labios de Harry, con una pequeña súplica en sus ojos.
- Siempre te amaré, mi dragón –dijo Harry con toda la verdad, dando lo que le habían pedido. Draco le dio otro beso casto al labio de Harry mientras se alejaba lentamente.
- Y yo te amaré hasta que suelte mi último suspiro –susurró Draco contra los labios de Harry-. Me llenas con un sentimiento tal que… ahora entiendo qué es el amor. –Draco sonrió, llenando el corazón de Harry y obligándolo a abalanzarse sobre su amante, besándolo una y otra vez. Draco se separó del beso con una mano en la mejilla de Harry, que tocó gentilmente hasta deslizarse a su mano.
- Parece que debí haberme quitado la capa de invisibilidad en tu cuarto alguna vez¿no? –bromeó Harry. Draco rió alegremente.
- Vamos a ver más exhibiciones –dijo Draco-. Serpiente. –El par caminó hasta que se hizo la tarde y ambos tenían un poco de hambre. Había un puesto de hamburguesas, así que ambos compraron una hamburguesa, papas fritas y un batido. De fresa para Draco, como siempre. Disfrutaron su comida en el exterior, y pronto regresaron al auto.
En el camino de regreso al apartamento, Harry se detuvo inesperadamente en la casa de la agente inmobiliaria. Él y Draco entraron y encontraron a una dama con ropas de escándalo. Draco entendió lo que Harry había querido decir. La mujer era muy amable. Harry y Draco dieron sus sugerencias el hogar ideal para ellos y ella tomó notas y les mostró muchas fotos de casas, que ya estaban enlistadas. De las treinta casas, dos estaban muy cerca de lo que ellos querían. Harry le dijo a la agente que él y Draco estarían interesados en ver esas casas, y que la llamaría en algunos días para arreglar el momento de verlas.
- Vi lo que quisiste decir sobre la ropa –dijo Draco, y Harry rió entre dientes mientras manejaba de regreso al apartamento. Todavía faltaban dos horas hasta prepararse para irse.
- ¿Por qué no tomamos una rápida siesta? –preguntó Harry.
- Harry, maldición. Estoy bien –dijo Draco irritado por la preocupación de Harry.
- Pero... realmente quería una siesta. –Harry sonrió. Draco estaba avergonzado.
- Está bien –dijo Draco. Arrojaron su ropa y treparon a la fresca cama, desnudos bajo las sábanas. Harry puso la alarma para una hora y media. Ambos se enroscaron al otro y después de un rato, Draco estaba durmiendo profundamente y Harry lo miraba dormir. Harry tenía un abrumador impulso de besar cada centímetro de la piel de Draco, pero… sabiendo que Draco necesitaba descansar, desistió y cerró los ojos. Después de un rato más, Harry también se durmió.
Las alarmas deberían ser clasificadas como Imperdonables. Harry le dio un golpe al irritante sonido y afortunadamente se detuvo rápidamente. Harry casi rió por la posición de Draco en la cama. Brazos y piernas desparramados por todos lados mientras dormía sobre su espalda. Harry se movió para besar su ombligo y subió con un pequeño camino de besos y lamidas sobre su suave piel de alabastro. Draco murmuró con placer mientras disfrutaba los toques. Harry, quien casi había tomado el consejo de Draco de habitar en la base de su cuello, llegó a casa en ese punto, para llenarlo de besos en la pálida carne allí.
- ¿Estamos tarde? –preguntó Draco en su estado somnoliento.
- No, llegaremos a tiempo –dijo Harry-. Bueno, a menos que continúe haciendo esto. –Harry siguió besando toda la piel que podía alcanzar.
- Lleguemos tarde. –Draco sonrió antes de abrir los ojos para ver dos penetrantes ojos esmeraldas en los suyos perezosos.
- No me tientes –dijo Harry-. ¿Qué estoy diciendo? Me estabas tentando cuando estabas dormido. –Draco rió entre dientes.
- Bañémonos y aprontémonos. –Draco se movió perezosamente a un lado de la cama y ambos se pararon. La ducha caliente se sintió maravillosa en ellos, y se lavaron mutuamente y rieron en el agua. Después de que ambos se hubiesen tomado un tiempo generoso con los artículos de tocador, se vistieron con sus smokings. Draco ayudó a Harry.
- Tienes tantas dificultades con la moda –dijo Draco con una sonrisa, mientras arreglaba la corbata de Harry a la perfección-. Nunca lo lograrías en una familia de sangre pura. Estarías usando cosas así todo el tiempo.
- Soy un primera generación de sangre pura –dijo Harry. Draco le dio una mirada extrañada a Harry-. Albus me lo dijo. Mi madre era una bruja y mi padre era un mago. Así que… soy primera generación. Eso está bien¿no? –Draco seguía dándole esa mirada, pero asintió-. ¿Qué pasa?
- Es sólo... nunca me di cuenta de eso –dijo Draco con la más pequeña de las sonrisas-. Eres un primer gen.
- Sí –dijo Harry mirando su smoking. Draco seguía con esa mirada-. Estás empezando a asustarme. ¿Por qué me estás mirando así?
- No... no lo sé. –Draco rió suavemente-. Estoy loco, supongo. Es sólo que nunca consideré que eras un sangre pura. El hecho me sacudió por un momento.
- Sigo siendo sólo yo –dijo Harry en esa forma dulce e inocente que tenía. Draco lo besó rápidamente.
- Sí, lo eres –dijo Draco arrastrando las palabras-. Desafortunadamente. Pero te ves bien en ese smoking. Por favor sé cuidadoso con él y trata de no desarreglarlo. –Harry tuvo una mirada rara por un momento y luego se encogió de hombros-. Hablo en serio. No arruines ese smoking, Harry.
- Me esforzaré –dijo Harry en esa forma que Draco sospechaba.
- ¿Qué vas a hacer esta noche? –preguntó Draco con los ojos apretados. Harry suspiró largamente y colgó la cabeza.
- Todavía no estoy seguro –dijo Harry-. Creo que lo sé, pero… mi plan gira alrededor de las acciones de los otros. Tendrás que esperar para ver. Sólo recuerda todo lo que tienes que hacer como yo. ¿Lo tienes? –Draco asintió y Harry se lo regresó.
- ¿Estamos listos? –preguntó Draco.
- No, necesitaré una túnica si seré tú. Tú siempre usas una maldita túnica –insultó Harry, y Draco sonrió con arrogancia. Harry sacó una túnica completamente exquisita, negro sólido de terciopelo del armario-. ¿Esto estará bien?
- Brillante –dijo Draco-. Me encanta. ¿La hizo Madame Malkin? Parece trabajo suyo.
- Sí. La mandé a hacer para otro banquete hace dos años –dijo Harry-. ¿Puedes ayudarme con ella? –Draco lo ayudó a adjuntar la túnica correctamente y acomodarla bien.
- Ay dios, te ves tan bien con una túnica. –Draco sonrió brillantemente-. Harry, eso se ve tan bien. Deberías usar túnicas de mago todo el tiempo.
- Absolutamente no –dijo Harry-. Te dejaré las túnicas a ti. De esa forma puedo desvestirte y dejar la túnica en el piso. Muy sexy.
- Por supuesto. Me dejaría desnudo –dijo Draco.
- Por favor no digas desnudo ahora –dijo Harry-. Eres tan espléndido, Draco. Maldición.
- Tú también te ves bastante delicioso –dijo Draco-. Bésame antes de cambiar. –Harry lo hizo, y el largo y sensual beso los dejó un poco ruborizados y sin aliento. Con las cabezas girando.
- Puta mierda –dijo Harry-. Ojalá no tuviéramos que irnos. Pero… esta noche es demasiado importante para perdérnosla. –Harry tenía ese reflejo de tristeza otra vez.
- Lo estás haciendo otra vez –dijo Draco-. Hablo en serio. Me estás asustando.
- Lo siento –dijo Harry amablemente-. No me pongas atención. ¿Estás listo para tener la maldición de ser yo? –Draco asintió. Harry sacudió la cabeza y ambos se transformaron en el otro-. Ahí tienes. Y… ey, no me veo tan mal.
- Potter, por favor –dijo Draco arrastrando las palabras-. Tu pelo es… oh demonios, olvídalo. No tengo tanto tiempo. Bueno, eso es todo. Hagamos esto.
- Me encantaría hacértelo ahora mismo. –Harry gruñó.
- Endurécete. O... quiero decir... no te endurezcas. –Draco rió-. Tómame y llévame a donde tengo que estar.
- Me encantaría tomarte ahora mismo –dijo Harry ojeando a su amante, que estaba transformado en él mismo.
- Deja de demorarte. Vamos –dijo Draco como Harry.
- Necesito tu varita –dijo Harry como Draco. Los ojos de Draco, como Harry, se abrieron como platos.
- ¿Por qué¿Qué haré si la necesito? –dijo Draco como Harry.
- ¿Te importaría ser famoso¿Te gustaría ser tan famoso como yo? –preguntó Harry.
- Um... bueno, yo... supongo. ¿Por qué? –le preguntó Draco a un sonriente Harry, que era Draco.
- Tal vez lo seas. Necesito tu varita, y no te preocupes por eso –dijo Harry como Draco. Draco le entregó la varita a Harry, pero tímidamente. Harry se la puso en la túnica-. Bien. Vamos. –Harry los apareció fuera, en un área escondida del callejón-. Ya. Esto es Hilligan's. Albus está dentro ahora, pero Ron y Hermione todavía no están aquí. Quédate a un lado de Albus en todo momento hasta que tengas que ir a la mesa frontal. Te amo. Sé cuidadoso y sólo... bueno, ve tus cosas.
- ¿Ver mis cosas¿Este es tu plan? –preguntó Draco en pavor. Harry lo besó amable pero rápidamente.
- Ve. Me verás después –dijo Harry como Draco. Draco como Harry se fue y caminó dentro de Hilligan's.
¡Wajú! Se siente TAN genial actualizar dos días seguidos. Madre mía, lo había extrañado MUCHÍSIMO!
Bien, ayer me equivoqué, todavía me queda un parcial más, así que vuelvan a desearme suerte! xD
Volviendo al fic… ¡CHAN CHAN CHAN! Finalmente llegó el banquete y yo se los corté¿no soy una bastarda? Ni modo, así tendrán que amarme xD
¡MUCHAS gracias por los reviews! Los amo de formas enfermizas en este fic. Así que por favor, si estás leyendo esto¿haces clic en Go? Con una palabrilla de aliento me dejarás feliz y asegurarás que el fic no muera. Poooor fiiiiii. /los apunta con un revólver/
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¡Review! Poooor faaaaaa xD
