Love You Both

Disclaimer: Free! y sus personajes son propiedad de Koji Oji, Kyoto Animation y Animation Do. Esta historia se escribe sin fines de lucro y con el único motivo de amar las relaciones poliamorosas.

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Hola, he vuelto más rápido de lo que pensaba, pero más lento de lo que creía. El tiempo se me ha pasado tan rápido este año, aunque ojala pudiera saltarme todas las clases hasta las vacaciones.

Como sea, gracias a las personas que se mantienen ahí pacientes esperando por las actu, y además comentan, agregan a favoritos o dan follow, espero sigan siendo pacientes y comprensivxs como han sido.

Advertencias: Lemon, sí, eso es lo más importante XD

Ahora, ¡disfruten la lectura!

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Love You Both

Capítulo 10. En las nubes.

La expresión "estar en las nubes" nunca había tenido mucho sentido para Sousuke. Él siempre había sido una persona seria y centrada, consiente de las cosas y honesto consigo mismo, aunque a veces no lo pareciera.

Pero en ese momento, recordando la suave presión de dos pares de labios diferentes sobre los suyos, dos pares de labios que solían besarse entre sí, estaba incluso más allá de las nubes.

Una nueva patada por debajo de la mesa le hizo pegar un brinco tan aparatoso que le ganó las miradas del salón completo.

—Yamazaki-kun, ¿está usted bien?— le preguntó el profesor del curso de arte, y no era rara su consternación porque él nunca había estado en la nubes, ni solía llamar la atención.

—Sí profesor, disculpe la interrupción— murmuró avergonzado, encogiéndose en su asiento.

Empezaba a odiar esa sensación, ese cosquilleo que bullía en su interior cada vez que recordaba ese rostro de ángel y piel caramelo a una distancia inexistente de su rostro, o cuando veía a ese chico de ojos extremadamente azules y una piel pálida como la nieve, subiendo hasta que lo único que veía eran esos dos pozos estoicos y calmos que tenía por ojos. Empezaba a odiarla, pero al mismo tiempo comenzaba a gustarle tener esos bellos momentos para recordar, en especial cuando su vida caía lentamente en un abismo… de nuevo.

Estaba aterrado por la operación- ya confirmada- ni siquiera había podido llamarle a sus progenitores sin soltarse a llorar. Estaba realmente aterrado, y nada podía calmarlo. Pero curiosamente el recordar esos roces tan íntimos con Haruka y Makoto, en lugar de causarle un absceso de culpabilidad- como debería- se calmaba tanto que podía pensar con claridad sobre los pros que podrían traerle la cirugía.

Cuando la clase terminó, recogió sus cosas con una expresión totalmente dispersa; en ese momento pensaba en todo y en nada, y su cuerpo se movía por voluntad propia. Por lo mismo no notó la mano que se agitaba frente su rostro hasta que esta se estampo en su frente. Aun con el pequeño dolor, solo atino a mirar con confusión.

—Cielos, ni siquiera en la nubes estás, eso es demasiado cerca— se quejó el pequeño Momota— al menos dime si debería preocuparme.

—Ah, hola Momo, no te había visto— menciono pausadamente Sousuke, recibiendo una mirada ofendida del pelipurpura.

—Llevamos siendo compañeros en esta clase por unos tres meses y aún no sabes que estoy aquí— lo acusó haciendo sonreír a Sousuke— Te odio, eres el peor amigo de la vida.

—Lo siento, pero al menos me consideras un amigo, eso me alegra— susurró melancólicamente, con los ojos cristalizándosele, el que Momo le llamé amigo había activado una fibra sensible, de esas que últimamente parecían constituirle parcialmente.

—Hey, ¿qué pasa?— preguntó el pequeño acercándose al más alto, al notar su cambio— ¿Te sientes mal? No, no creo que sea eso, tú no llorarías por algo tan simple. Sousuke, por favor dime que pasa, no me asustes así.

Sousuke lo miró por unos cuantos segundos, notando la mirada afligida de los grandes ojos púrpura, el puchero preocupado y el ceño fruncido por la ansiedad. Entonces se preguntó cómo era posible que ese chico le considerara su amigo si no sabía nada de él porque nunca le había dicho nada.

Decidió contarle todo.

—La verdad estoy aterrado por la operación que me harán en el hombro— le dijo, abriéndose como nunca antes lo había hecho con alguien a quien conocía tan poco… bueno excluyendo a ciertos chicos que lo tenían en otro mundo.

—¿Operación?— preguntó Momota confundido.

Entonces Sousuke empezó a contarle todo lo que había pasado dos años atrás hasta ese momento, excluyendo- claramente no se podía cambiar en un instante- todo lo relativo a sus sentimientos más profundos y su casi suicidio. Claramente tampoco menciono los besos, eso incluiría demasiados sentimientos que aún no estaba listo para explorar.

No fue una conversación corta, incluso se saltaron las clases siguientes, pero ni Sousuke pensó en detenerse, ni Momota pensó en abandonarlo cuando presentía que lo necesitaba tanto. Tampoco fue una conversación calmada, Sousuke lloró, Kotarou también, incluso el personal de la cafetería que tenían un oído agudo para las conversaciones ajenas, derramaron algunas lagrimillas.

Ese día fue un desastre de principio a fin, pero Sousuke terminó con el corazón más tranquilo, y una relación innegablemente estrecha con su pequeño, ya no solo compañero sino, amigo.

Hubiera deseado pisar tierra después de esa conversación, pero continuo "en las nubes", además que había empezado a tener sueños extraños relacionados con lo que había pasado ese día. A veces soñaba que volvía a besar a Makoto y Haruka llegaba y lo descubría, a veces soñaba lo contrario. A veces, cuando lo sueños se volvían pesadillas, terminaba partido a la mitad literalmente y cada uno- Haruka y Makoto- colgaban la parte del cuerpo que tomaron como un adorno en su sala. Por suerte ese sueño solo se había presentado una vez, porque no quería volver a despertarse a punto de vomitar para tener que salir corriendo al baño. Otra vez había soñado con que Haruka y Makoto terminaban por él y le obligaban a elegir con cual quería estar. Este último sueño fue básicamente una pesadilla porque ni siquiera sabía si alguno de ellos le gustaba (en el sentido romántico de la palabra) mucho menos sabía cómo elegir entre ellos.

No hace falta decir que después de ese sueño, había tenido dolor de cabeza por varios días seguidos, y una extraña opresión en su pecho. Había quedado tan traumado que incluso se había puesto a pensar si, efectivamente, alguno de ellos le gustaba, pero después de unos segundos en lo que lo único que se le pasó por la mente fueron los besos, desistió sintiendo que su jaqueca empeoraría si insistía.

Lo peor es que estaba empezando a deprimirse y todo porque desde ese día, ya hacía cinco días, no había recibido ningún tipo de llamada o mensaje de Haruka o Makoto, tampoco los había visto aunque fuera de pasada, y su mente retorcida y odiosa había empezado a formular escenarios en que ambos confesaban lo que hicieron y para no separarse lo culpaban a él, o peor, habían terminado y estaban deprimidos encerrados en sus propios hogares.

Y esa había sido su vida, hasta que un sábado por la mañana recibió una llamada del celular de Makoto.

Sousuke, hola— dijo el castaño apenas contestó el receptor, sin imaginarse los nervios que bullían en el interior de Sousuke— Estás en altavoz, vamos Haru, salúdalo.

Se produjo un silencio, luego una risita y la vocecilla risueña de Makoto diciéndole a Haru que no podía solo mover la cabeza porque Sousuke no lo veía. Sousuke los imagino y no pudo evitar sonreír.

Hola— murmuró la voz de Haru entonces, tan explicitó como siempre.

Hola chicos, ¿todo bien?— cuando le llegó su turno de hablar, Sousuke se sintió nervioso inmediatamente, por eso lo brillante de su saludo.

Perdona que no te hayamos contactado durante todos estos días— continuó Makoto sin responder la pregunta, dando la impresión que esa llamada tenía un objetivo demasiado especifico.

Tranquilos, supongo que estuvieron ocupados— le restó importancia, sintiéndose cada vez más incómodo— No deben disculparse.

Quiéramos hacerlo— dijo Haruka de improviso, y se quedó callado tan rápido como habló.

Haru tiene razón, queríamos disculparnos por haberte abandonado después de lo mal que estuviste aquel día— explicó Makoto y Sousuke pensó que hubo un temblor en su voz al decir "aquel día"— Dijimos que te acompañaríamos y ayudaríamos en lo que necesitara, no queremos que pienses que eran solamente palabras vacías.

En serio, está bien— rio suavemente Sousuke— los conozco y nunca hubiera pensado eso de ustedes.

Al terminar de hablar se produjo un silencio bastante incómodo, de ambos lados de la línea. Realmente ninguno de los tres sabía que decir, pero ya era notoria la incomodidad, y solo era cuestión de tiempo que alguno estallará.

¿Quieres desayunar con nosotros?— preguntó Haruka, pero su voz no parecía ni nerviosa, ni entusiasta, más bien parecía fastidiada y Sousuke casi pudo verlo rodando los ojos hacia Makoto.

Pero después de ese lapso adorable de Haruka siendo Haruka, se quedó callado pensando. Aun sentía su cabeza en otra parte debido a esos dos chicos, no se imaginaba compartiendo con ellos tan pronto, y menos aún con sus nervios tan destrozados por la preocupación de la operación.

Oh, en realidad no puedo hoy, mis padres vendrán para hablar con el sensei y… bueno, no puedo dejarles solo—se excusó patéticamente, cruzando los dedos por sonar convincente.

Ah, está bien— murmuró Makoto, evidentemente desilusionado— Quizás otro día… podamos hacerlo.

Sousuke, queremos hablar contigo—cortó Haruka la sarta de excusas que ambos daban— Si no quieres hoy está bien, pero en algún momento lo haremos. Adiós.

Y después de una pequeña disputa del otro lado de la línea la conexión se interrumpió. Sousuke miró el teléfono entre extrañado y asustado; no tenía idea de que querrían hablar ese par con él, pero muy en el fondo presentía que no quería saberlo.


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El día después de la competencia, cuando Haruka llegó a su casa, encontró a Makoto tratando de cocinar en su cocina. No era extraño que el castaño confundiera la sal con el azúcar o el miso con té verde, lo extraño era que no cometiera ningún error, y justamente eso es lo que tenía enfrente.

Al principio no lo notó, estaba demasiado concentrado en lo que había pasado en la piscina, y no, no se refería a la competencia. Aún no entendía porque había besado a Sousuke, es decir, el chico era indudablemente atractivo, y ya no le caía tan mal como antes, es más hasta sentía una especie de deseo de protegerlo desde que se lo había encontrado en la universidad, pero de ahí a tener el impulso de besarlo había demasiado camino. Sinceramente aún no comprendía muy bien que había pasado, solo supo que cuando miró los ojos de Sousuke, similares al océano en una tormenta soleada, el deseo de consumirse en ellos fue incontenible, y se levantó hasta tener su cara lo más cercano posible de esos ojos, pero para ese punto sus labios ya estaban sobre los otros. Y cuando se dio esa conexión se le olvido el océano frente a él, únicamente cerró los ojos y se dejó llevar.

En ese instante, tiempo presente, allí frente a Makoto, pensó que quizá tenía una obsesión con él agua más grave de lo que imaginaba.

—Ha-Haru— murmuró Makoto, sonrojándose sin motivo— ¿Todo bien en el camino?

Asintió quitándose el bolso y los zapatos- sí, aún no había pasado del genkan- y se dirigió a Makoto, lo abrazó y enterró el rostro en el pecho del otro, restregándose justo como lo haría un gatito mimoso.

—Makoto, creo que hice una tontería con Sousuke— susurró usando tantas palabras como le era posible para tratar de explicarse— No creo que quiera volver a hablarnos.

—Lo besaste— afirmó sin ningún tipo de acusación en su voz—Pues yo también hice la misma tontería.

Ambos se echaron a reír, no era la primera vez que coincidían en gustos románticos y como no tenían problemas con relaciones más abiertas, nunca tenían miedo a decir lo que hacían con otras personas, al fin y al cabo, siempre eran las mismas personas para ambos.

—Somos unos idiotas, no hemos aprendido nada— maldijo el castaño con una risilla, pero se acabó apenas pensó en Sousuke— seguramente él estará sintiéndose culpable, pensando que nos separaremos o algo así.

—Tal vez debamos disculparnos — sugirió Haruka, alzándose en puntillas para dejar un pequeño beso en los labios de Makoto— ¿Al menos tú entiendes por qué lo hiciste?

—Bueno, Sousuke es muy lindo— sopesó Makoto, acariciando las mejillas de Haru— pero la primer vez fue solo para que dejara de llorar.

—¿Cuántos?— preguntó Haruka en tono jovial.

—S-solo dos, pero el segundo no lo entiendo.

—Debería nivelar el asuntó— bromeó Haruka con poca malicia.

Después, aprovechando que Makoto había estado nervioso pensando en cómo iniciar la conversación, cenaron un buen curry verde, delicioso gracias al estrés. Hablaron bastante de Sousuke, y de las personas que estuvieron antes de él. Ninguno tenía claro que los había impulsado a besarlo, y tampoco sabían cómo remediarlo. No todo el mundo pensaba tan libremente, y la monogamia era muy hegemónica. Ambos tenían miedo que Sousuke los rechazara por elegir algo distinto.

Cuando terminaron de comer ambos se sentían algo vacíos y no precisamente de alimento. Haruka se levantó de la silla y se trasladó al regazo de Makoto, no perdiendo tiempo en besarlo, y obviamente Makoto no perdió tiempo en responderle.

A partir de ahí todo se volvió vaporoso, las prendas de ropa prontamente fueron desarregladas- aunque no completamente retiradas- y las caricias no se hicieron esperar. Besos, chupetones, mordiscos continuaron marcando ambas pieles, constantemente.

En algún momento se trasladaron al desayunador donde continuaron lo suyo. La química entre ambos siempre había estado presente desde que se conocieron, y la física la descubrieron más tarde pero era igual de buena.

—Makoto, hazlo— ordenó el pelinegro entre jadeos y el castaño entró en él con rapidez.

Las embestidas no esperaron mayor tiempo para empezar, y desde el principio fueron fuertes y profundas, algo bruscas, pero al fin y al cabo, a Haru le encantaba el sexo rudo.

—A-h ah— gimió Makoto agachándose hasta la oreja de Haruka para mordisquearla— Siempre se siente tan bien.

—Nnngggghhh, Ma-Mako…to— jadeó el ojiazul con voz aguda— no pare-eh-ssssss.

Makoto, obediente y extasiado, se movió más rápido. El sonido de las pieles sudorosas y chocando, inundo todo el departamento, incluso estuvieron seguros que las paredes no fueron suficiente para contener los sonidos, pero ellos estaban en su burbuja de placer, y no les importaba nada en ese momento.

—M-me vengo— chilló el ojiolivo, besando- mejor dicho metiéndoles la lengua hasta la garganta- a Haruka.

Y dicho y hecho, se corrió intensamente en el interior del más bajo sintiendo su abdomen mancharse por el semen del pequeño. Ambos se miraron plagados de deseo y plenitud, pero no estaban solos en la mente del contrario, pensaban en cierta persona que estaba entrando en sus vidas de una forma demasiado peculiar.

Al día siguiente ambos estaban cansados, pero indudablemente felices y relajados. El episodio del beso no perturbaba en absoluto su humor, e incluso contribuía en el buen sentido, para ellos ese contacto había sido algo extraño pero satisfactorio, y lo único que les preocupaba era como podría estar sintiéndose Sousuke.

—Tal vez deberíamos llamarlo para vernos— propuso Makoto y Haruka asintió.

Pero la llamada no se produjo ese día, ni el siguiente, ni el siguiente, y faltaba un par para que reunieran el valor suficiente. El sábado al fin se decidieron a realizar la llamada, con el objetivo de ver a Sousuke- invitándolo a desayunar- y aclarar las cosas.

Sousuke, hola— habló Makoto apenas descolgaron del otro lado de la línea, tratando de mantener un tono animado en la voz y no evidenciar sus nervios— Estás en altavoz, vamos Haru, salúdalo.

Haru asintió olvidando, por la ansiedad, que Sousuke no podía verlo, y causándole risa a Makoto por lo tierno que era.

—Haru, recuerda que estamos hablando por teléfono, Sousuke no puede verte.

Haruka lo miró un poco distraído, y ligeramente sonrojado saludó.

Hola— murmuró entonces, no diciendo más de lo necesario.

Hola chicos, ¿todo bien?— preguntó la voz de Sousuke, sintiéndose un poco fría.

Rápidamente Makoto entró en pánico y trató de disculparse por lo primero que se le ocurrió

Perdona que no te hayamos contactado durante todos estos días— explicó Makoto, tratando de calmarse lo suficiente para no olvidar el propósito de la llamada.

Tranquilos, supongo que estuvieron ocupados— lo retuvo Sousuke, con voz ligeramente incomoda— No deben disculparse.

Quiéramos hacerlo— dijo Haruka de improviso, cansado y asustado de la evasiones del pelinegro.

Haru tiene razón— se apresuró a respaldarlo el castaño— queríamos disculparnos por haberte abandonado después de lo mal que estuviste aquel día— la voz le tembló un poco e intento pasarlo desapercibido— Dijimos que te acompañaríamos y ayudaríamos en lo que necesitara, no queremos que pienses que eran solamente palabras vacías.

En serio, está bien— rio suavemente Sousuke, pero cada vez lo sentían más lejano a ellos— los conozco y nunca hubiera pensado eso de ustedes.

Cuando el de orbes aguamarina menciono esto, se produjo un silencio bastante incómodo, de ambos lados de la línea. Haruka y Makoto se miraban nerviosos, eso no estaba saliendo para nada como querían, y notaban como Sousuke no quería alargar demasiado la conversación. Entonces hartó y estresado, apresuró sus palabras.

¿Quieres desayunar con nosotros?— preguntó con fastidió mientras rodaba los ojos hacia el teléfono.

Pero Sousuke no respondió, y entendieron que estaba tratando de buscar una excusa para rechazar la invitación. Ambos se sintieron mal por estar perdiendo a alguien a quien apenas empezaban a tener cerca, y más sabiendo que tenían la culpa.

Oh, en realidad no puedo hoy, mis padres vendrán para hablar con el sensei y… bueno— se excusó el otro, justo como pensaron que haría, y siendo demasiado evidente— no puedo dejarles solos.

Ah, está bien— murmuró Makoto, sin preocuparse por esconder su desilusión— Quizás otro día… podamos hacerlo— intentó una última vez, con los labios fruncidos en un puchero triste.

Sousuke, queremos hablar contigo—cortó Haruka la sarta de excusas que ambos daban, molestó por la actitud de Sousuke, y preocupado por ver a Makoto tan triste— Si no quieres hoy está bien, pero en algún momento lo haremos. Adiós.

Entonces le arrebató el teléfono al castaño y cortó. No mencionaron nada ni se miraron, solo se quedaron en un silencio depresivo.

—No te preocupes Makoto, las cosas no quedaran así.

Entonces se abrazaron con fuerza, pensando en que, efectivamente, no dejarían las cosas así.


Espero les haya gustado el capítulo, como dije no se ni dónde estoy parada, yo también ando en las nubes, así que no sé cuándo podré actualizar de nuevo, aun así espero que quieran saber cómo continuara esta historia, apenas va empezando lo bueno.

Ahora respondiendo los reviews:

emizzz94: Hola, gracias por el review, me alegra que te gusten los personajes y la narración, es genial saber que hago un buen trabajo. Con Rin, aunque falte, ya se van dando pistillas. Espero te haya gustado el capítulo y muchos saludos.

Momoocch: Aw, ¿en serio? Cómo dijiste eso obtienes lemmon gratis. Saludines.

karla-eli-chan: Jajaja, muy cierto, a quien no le gustan los tríos? Me alegra que te haya gustado el capi, y gracias por la comprensión, espero no se te agote nunca. Saludotes.

MikiPerver: Hola, que suerte que el capítulo anterior haya compensado mi desaparición. Que dicha que te guste la relación del SouHaru, siempre me han parecido bastante compatibles. Espero te haya gustado el capítulo, muchos saludos.

Por cierto casi llegamos a 2000 leidas, que alegría que haya apertura para ships diferentes y les haya gustado mi trabajo.

Nos leemos.