Disclaimer: ¿Cómo era que dijo M? ¡Cierto! Nada es mío no importa cuanto lo intente. ;)
Enfermedad y Caballos Rápidos
"Ada, está empeorando." Dijo Estel volteándose hacía su padre, quien estaba elaborando un preparado un brebaje para la fiebre.
"Lo sé Estel. No podemos hacer mucho hasta que tus hermanos regresen. Debemos lidiar con sus síntomas, y darle cualquier fortaleza que podamos mentalmente. Solo espero que no sea demasiado tarde para entonces." Dijo Elrond pasando el líquido a una taza y dándosela a Estel. Los gemelos se habían ido hacía tres días, durante el día ella parecía estar bien, pero a la noche su temperatura se alzaba llevándole hasta la incoherencia.
Legolas levantó a Atavus dejando que Estel intentara pasar el líquido por su garganta. "Atavus, debes beberlo. La fiebre es demasiado alta." Susurró Legolas en su oído. Los ojos de Atavus se abrieron de golpe y se inclinó al frente para llevar la taza a sus labios. Desafortunadamente, no tenía el suficiente control de su cuerpo y se atragantó con el líquido. "Tómalo con calma, mellon-nîn." Le advirtió Legolas dándole palmaditas en la espalda. Entonces lo probo otra vez, y esta vez el líquido hizo su camino por su seca garganta. Después le ayudo a recostarse sobre la almohada.
"¿Qué está pasando, Legolas? No lo entiendo," preguntó ella con una mirada de confusión en sus ojos negros. Ella había hecho esa pregunta cada noche desde que los gemelos salieron. Cuando la fiebre la tenía en su control ella no podía recordar lo que había pasado.
Legolas le dio la misma respuesta que le había dado cada noche. "Estás muy enferma, Atavus. Los gemelos han viajado a la Ciudad del Lago para recoger algo que Elrond necesita para ayudarte a sanar."
"Pero Legolas, yo nunca me enfermo, y ni siquiera le agrado a los gemelos." Él sabía que algunas veces ella regresaba a los tiempos antes de Dol Guldur mientras estaba bajo los efectos de la fiebre.
"Si, tú puedes enfermarte, y los gemelos te aman como a una hermana, mellon-nîn. Es la fiebre la que te a hecho olvidar." Dijo Legolas intentando tranquilizarla.
La mirada de confusión que le dio le hizo desear que pudiese probar sus palabras. Pero no podía. "Duerme ahora. Te sentirás mejor cuando baje la fiebre." Dijo besando su afiebrada frente.
Estel estaba observando desde el pie de la cama. "¿Qué se espera para los próximos días, Ada?"
Elrond suspiro mientras se sentaba cerca de la cama, inclinándose hacía delante con su frente entre sus manos. Eso era lo más cerca de estar realmente estresado que Estel había visto a su padre. "Las fiebres durarán más. Y ella se confundirá más, puede que no nos reconozca más. Pero debemos seguir hablándole. Ella debe oír voces queridas. Mientras nosotros hablamos su cuerpo trabaja para producir más sangre elfica, pero es un proceso lento, demasiado lento... Ella necesita de nuestra ayuda."
"¿Qué podemos hacer por ella?" Preguntó Estel.
"Por ahora, solo hablar con ella. Solo oír vuestras voces puede ayudar." Respondió Elrond mirando a su hijo menor.
"Puede ayudar, pero eso no puede curarla, ¿verdad?" dijo Estel entendiendo sus palabras con demasiada claridad.
"No, no puede. Por eso debemos esperar." El Señor Elfo sabía que su hijo menor tenía muy poca paciencia, y los días que vendrían serían muy difíciles para él.
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"¿Por qué las querría tu padre? No pueden ser usadas con elfos." Le dijo el sanador humano a Elladan mientras le alcanzaba una caja cuadrada, la cual contenían las cosas por las que habían sido enviados.
"Tenemos una amiga que no es una elfa que las necesita." Era la única respuesta que podía darle al sanador.
"Bueno, le deseo buena suerte a tu amiga. Asegúrate de no tocarlas, no se llevan bien con los elfos." El sanador llamo a la puerta mientras los gemelos montaban su caballos. Ellos habían hecho el viaje en tiempo record, acortando el viaje a tres días hasta allá y planeaban vencer ese en su viaje a casa.
Mientras se detenían más tarde ese día para dar agua a sus caballos, Elrohir abrió la caja que Elladan había atado a su caballo. La caja no era excesivamente larga, pero lo que vio dentro hizo que sus cejas se alzaran por la sorpresa. "Espero que Ada sepa que va a hacer con estás."
Elladan se dirigió hacía donde estaba su hermano e hizo una cara graciosa mientras veía dentro de la caja. Él nunca había oído de esas cosas por las que les había enviado su padre. "Estoy seguro de que los sanadores no nos gastarían una broma. ¿Pero porque Ada querría esas cosas?"
"No lo sé, pero no quiero desperdiciar el tiempo que nos tomaría regresar y preguntar." Respondió Elrohir montando su caballo nuevamente.
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Mientras pasaban los siguientes tres días, dos elfos y un humano miraban como la mujer a la que tanto querían se deterioraba ante sus ojos. Ahora Atavus ya no tenía más que breves momentos de lucidez. Legolas y Estel tomaban turnos para hablarle. Le hablaban de todo, de cualquier cosa, solo para dejarle saber que estaban ahí. Y aún Elrond le hablaba a menudo, algunas veces leyéndole alguno de sus libros favoritos de la biblioteca.
Legolas estaba sentado en la cama junto a ella sosteniendo su mano. Sus ojos se habían abierto un momento antes y estaban observándole. "¿Cómo te encuentras hoy, mellon-nîn?"
Ella no le respondió inmediatamente. Miro alrededor suyo y a las tres personas en la habitación. "¿Dónde estoy? ¿Quiénes son?" pregunto con sus ojos mostrando nuevamente la confusión que sentía.
Legolas se encogió ante sus palabras. "¿Lord elrond?" dijo con la voz tensa.
"Todo está bien Legolas, te advertí sobre esto. La fiebre esta jugando con su mente. Solo tranquilízala." Dijo Elrond colocando una fuerte mano en el hombro del joven elfo.
Él asintió y se volteó hacía Atavus. "Atavus, tú sabes donde estás. Estás en Rivendel. Y sabes quien soy, soy tu amigo, Legolas. Y Estel también está aquí, como Lord Elrond."
"Yo siempre he soñado con ver Rivendel, pero esto no puede ser real." Dijo ella mirando hacía fuera de la puerta del balcón, a la preciosa vista de los jardines que podía distinguir en la distancia.
"Si, lo es. Estás enferma y la fiebre juega con tu mente. Hace que olvides donde deberías guardar el cariño en tu corazón. No dejes que te controle." Dijo Legolas acariciando su mejilla, deseando tanto que ella pudiese recordar.
"¿Cómo llegue aquí? Lo último que recuerdo es que estaba alistándome para abandonar Ithilien con la gente de Galen. Espera. Te recuerdo. Tú estabas con Galen cuando vino a decirme que se iban." Ella recordaba al elfo de cabellos dorados al que había apuntado con su arco.
"¡Oh, Atavus! Eso fue hace casi dos años y medio. A pasado tanto desde entonces..." sonrió Legolas como si estuviese intentando explicarle algo muy complicado a un niño.
"¡Dos años y medio! ¿Pero como puede ser?" dijo ella con el miedo haciéndose notar en su voz.
"No tengas miedo, Atavus. Estás entre aquellos que te aman más que a nada en este mundo. No dejaremos que nada te lastime." Dijo Estel sentándose al otro lado de la cama. Él había oído la conversación que estaban teniendo y quería ayudar a Legolas a tranquilizarla.
"¿Amor? ¿A que se refieren? Nadie me a amado nunca," dijo ella indignada.
"Estás equivocada, mellon-nîn. En los últimos dos años y medio te has ganado una familia que te ama profundamente. Has salvado la vida de ambos, has enfrentado valientemente a muchos adversarios y también has encontrado un lugar en los corazones de los elfos de Imladris." Dijo Estel deseando que ella le creyese.
Ella no sabía si debería creerle o no. Pero una cosa estaba atrapada en su mente. Él la había lleamdo mellon-nîn. Sabía que esa palabra significaba 'mi amigo' en élfico, pero ignoraba como lo sabía. Ella no hablaba élfico. A menos de que alguien le hubiese enseñado... Su cabeza empezaba a dar vueltas. "Creo que necesito dormir," dijo cerrando sus ojos para ellos. No le costó mucho caer dormida.
"Ada, ¿cuánto va a durar su perdida de memoria?" pregunto Estel sosteniendo la mano de ella y acariciándola suavemente.
"Eso es difícil de decir, Estel. Puede que recuerde todo la próxima vez que despierte. O puede que su mente regrese a Mordor la próxima vez. Nadie puede decirlo." Respondió Lord Elrond.
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No fue hasta después del mediodía del sexto día que Lord Elrond revisó su brazo nuevamente. La herida no se veía peor que esa mañana. Empezó a pensar que talvez su cuerpo habría podido producir suficiente sangre élfica para empezar el proceso curativo nuevamente. Ese era un buen signo. Y haría mucho más fácil lo que planeaba hacer para ayudarle. Él sabía que si la dejaba el tiempo suficiente su cuerpo se equilibraría y curaría solo, pero entre más durasen las fiebres más oportunidades tendrían de que su mente no fuese la misma cuando estuviese curada. Él planeaba apurar el proceso de otra manera. Sabía que si recuperaba el balance de su sangre ella se curaría en cuestión de días.
Oyó la conmoción viniendo desde el recibidor y se paro en el marco de la puerta. Para su sorpresa sus hijos gemelos estaban viniendo hacía él llevando una caja. "Ada, espero que esto sea lo que deseabas." Dijo Elrohir acercando la caja a su padre.
"¿Cómo lograron hacer ese viaje tan rápido?" preguntó Elrond, aún sorprendido de que ya estuviesen de vuelta.
"Te sorprendería ver lo que un caballo puede hacer cuando le das el suficiente Miruvor." Respondió Elladan. Su padre nunca hubiera pensado en darle a un caballo el vitalizador cordial de los elfos.
"Entren. Descansen mientras inspecciono lo que trajeron." Dijo Elrond sonriendo por primera vez en varios días.
"El sanador humano nos advirtió de que no deben ser tocadas por elfos, Ada." Señalo Elladan.
"Si, lo sé. Estel tendrá que usarlas." Señalo Elrond mientras caminaba de vuelta al cuarto de Atavus.
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Un poco del interminable "blablabla" de su dichosa traductora:
Hola, hola, hola... Que horror con ustedes, ¿eh? Pero bueno, a las que adivinaron y tengo el mail les pasare el boceto tan pronto como lo pase a la compu, lo que probablemente será hoy. ¿Qué les parece el plan?
Bueno, regresando al fic. ¿Alguna vez han tenido fiebre tan fuerte que olvidan a la gente o a la situación que viven en esos momentos? Solo imaginar lo que están pasando los chicos da pena...
Pero, que opinan de los gemelos... ¿A que son encantadores cuando se lo proponen? Jajaja, hoy intentare sacar un dibujo de ellos, son fascinantes y si saco uno de ellos más adelante sacare uno de Elrond y de Arwen... Todo dependerá del tiempo con el que cuente.
Les comento que este sábado me voy al Festival "Quito: Música del Sol" que hacen acá en Quito este fin de semana, ¿qué les parece? Van ocho músicos ecuatorianos y ocho más extranjeros. Estas vacaciones he tomado costumbre de leer el periódico y ahí decían que van a entregar un premio (El Quinde de oro, Quinde porque es un pájaro representativo de la ciudad), dicen que esperan llegar a ser como el Festival de Villa del Mar. Un amigo me contó que a Sin Bandera les pagarán algo así como 80.000$ es una bestialidad y él intentará ir como staff de un músico ecuatoriano... Es una bestialidad, ¿eh?
Bueno, por otro lado, si alguien no a adivinado aún que contiene la dichosa cajita tienen hasta la próxima semana para intentarlo, espero a ver que tal les va.
Gracias por todos sus reviews, hasta la próxima actualización!
Namarië
Ghani
PS.: Ojalá les guste el boceto de Ata, espero sus opiniones... Y no más es aviso, esta en estilo manga.
