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Capítulo IX: Obstáculos de la vida
Las vueltas del destino nos traen pequeños obstáculos y situaciones que jamás imaginamos.
Resonaban fuertes ruidos y gritos eufóricos de los espectadores que fueron a ver este partido tan esperado. La mayoría de las tribunas estaban llenas. Esto se debía a una razón muy simple, uno de los equipos que jugaba era la secundaria Raimon, campeones del torneo Holy Road del año pasado y tres de sus jugadores fueron representantes de Inazuma Japan como también de la Tierra. Pero eso es otra historia.
Gassan Kunimitsu tampoco se quedaba atrás, era un fuerte equipo y últimamente había ganado varios partidos. También tenían a su delantero estrella que era muy popular entre las jóvenes.
-¡Yay! ¡Por fin aquí estamos!-exclamo ruidosamente Tenma, observando su alrededor con estrellitas en los ojos.
- El futbol se siente en el aire, Tenma- apoyo su fiel amigo, Shinsuke.
Había pasado un año desde que no tenían un encuentro tan serio como este, a esto se debía la gran emoción del dúo maniático del futbol.
-Tenma, Shinsuke, compórtense- reprocho Shindou, al ver como ellos soltaban chillidos molestos y se movían de un lado al otro. Provocando que las personas a su alrededor los miraran como si fueran bichos raros.
-Cállense y dejen de moverse, son molestos- agrego cortante Tsurugi.
Tenma y Shinsuke sintieron como una flecha se les clavaba en su corazón y los rodeo una gran aura deprimente.
-H-Hai- lloriquearon.
-Pareces de mal humor, Tsurugi- comento Kirino, mirándolo con expresión interrogante.
El chico aparto la mirada, frunciendo el seño- No es nada. Solo que no me gustan las multitudes- respondió indiferente.
A penas puso el pie adentro del estadio las chicas comenzaron a chillar, principalmente al ver a Shindou, Tenma, Tsurugi y Kirino. Al ser un chico tranquilo y amante del silencio, esto lo molesto de gran manera.
Por otro lado, Haruna, trataba de detener al Endou de que saliera corriendo por todo el estadio, se encontraba en el mismo estado hiperactivo que Tenma.
-Endou-san, tranquilícese que pronto comenzara el partido- suspiro pesadamente.
-P-Pero…- protesto, mientras hacía pucheros
-Nada de peros se supone que eres el entrenador del equipo. Tienes que dar el ejemplo- reprocho Haruna, cruzándose de brazos.
- ¡Bien! Además no veo a Goenji por ningún lado- dijo Endou, observando hacia los alrededores de las tribunas -¡¿A dónde se ha metido ese mal amigo?!-
Endou aun estaba molesto con Goenji por lo que había sucedido hace varios días. Tuvo que comer toda la comida que preparaba Natsumi por toda una semana.
-Tal vez venga más tarde, Endou-san. Goenji-san es la clase de personas que vienen a último momento- le dijo Haruna, tratando de calmar su enojo.
–Siempre tratándose de hacerse el genial y misterioso- gruño, haciendo pucheros - Pero ¡Jamás superara mi corazón puro y futbolero!- sonrió orgulloso.
Haruna le salió una gota de sudor.
-Ahora comprendo cómo se debe haber sentido Oni-chan- pensó.
-Parece que somos el primer equipo en llegar- comento despreocupado, Hamano.
A su lado Hayami asintió –Kassan Kunimitsu no se ha presentado aun- agrego acomodándose los lentes.
-No se confíen, no sabemos que traen entre manos- señalo sabiamente Shindou. Recordando lo que antes Haruna les había avisado.
Hace unas horas el equipo de Raimon se encontraba en la sala del club, preparando las tácticas y estrategias para el encuentro. Haruna les conto sobre la información que había recolectado.
-Los últimos partidos de la secundaria Gassan Kunimitsu terminaron todos en victorias. Han demostrado ser un equipo que se enfoca más en su ataque que en la defensa. Su fortaleza se debe a los goles que anota su delantero estrella, Minamisawa Atsushi-kun- señalo Haruna, Kurama soltó un bufido y se cruzo de brazos- Las órdenes y estrategias de su capitán, Hyoudou Tsukasa-kun- mostro una imagen de ambos jugadores –Sin embargo esas mejoras se debe también a otro jugador. Hay algunos rumores de que un nuevo jugador ha entrado este año en su equipo. Un portero para ser más específicos-
Esto último trajo la sorpresa de todos.
-¿Un segundo portero?- pregunto Shinsuke. Haruna asintió.
-Sí y uno bastante talentoso. Las mayorías de esas victorias se deben a él- respondió.
-¿Quién es, Otonashi-sensei?- pregunto esta vez Tenma.
- No pude encontrar información sobre él, al parecer se han encargado de que sus habilidades queden ocultas para que no se han vistas por equipos rivales- respondió Haruna, suspirando frustrada.
-Así que a eso se refería con "sorpresa", ese imbécil-pensó Kurama.
-Escuchen, chicos. Por la información que reunió Haruna, Gassan Kunimitsu ha mejorado bastante. Tanto en la parte ofensiva y defensiva. Den su mejor esfuerzo y no se confíen ¿Entendido?- exclamo Endou con determinación.
-¡Hai!-
-De alguna manera esto me da un mal presentimiento- pensó Shindou.
-¡Minna! ¡Vamos a cambiarnos!- aviso el capitán, Tenma. Los demás asintieron y se dirigieron hacia los vestuarios
Mientras tanto las managers junto con el entrenador y Haruna se sentaron en los bancos. Esperando que los chicos volvieran.
Akane se les resbalo una de las botellas de agua de las manos. Pero antes de que callera, Midori la tomo a tiempo.
-¿Qué te pasa? Estas así de distraída desde que llegamos al estadio- reprocho su amiga.
La joven bajo la mirada y jugueteo nerviosamente con su cámara rosada.
Lo que había sucedido ayer con Shin-sama aun estaba fresco en sus pensamientos, sin que se diera cuenta había dado un gran paso y ahora su enamorado la llamaba por su nombre de pila. Pero aun se le hacía difícil mirarlo a los ojos sin ponerse nerviosa o colorada. Tampoco se animaba a decirles a sus amigas, le daba mucha vergüenza.
-N-No es nada, Midori-chan-tartamudeo evitando los ojos verdes de su amiga- Me la pase leyendo mangas románticos toda la noche y no pude dormir bien-
Midori soltó un suspiro.
-No tienes remedio-
Poco después los chicos salieron con los uniformes puestos. El partido estaba por comenzar pero el equipo contrario no había aparecido.
-Si ellos no vienen, entonces el partido se cancelara- murmuro Hayami.
-No puede ser ¡Con todo el trabajo que nos tomo llegar aquí!- se quejo Hamano.
El solo pensar en eso, los deprimía cada vez más.
-¡¿A dónde se ha metido ese imbécil?!- grito Kurama, irritado.
-No pensé que me extrañabas tanto, Nori-chan- se burlo una voz.
Los chillidos y gritos, sobretodos femeninos no se hicieron esperar. El equipo de Gassan Kunimitsu había llegado.
Kurama se dio media vuelta, encontrándose frente a frente con Minamisawa Atsushi, delantero estrellada y, lamentablemente, su mejor amigo.
-Pensé que te habías acobardado, Minamisawa ¡Y Te dije que no me llamaras Nori-chan!- chillo indignado.
La sonrisa de Minamisawa se hizo más grande.
-Parece que no has cambiado para nada, tu estatura tampoco. Sigues tan enano como la última vez que te vi-se burlo. Una gran aura negra comenzó a rodear a su amigo.
-Tú te lo ganaste, imbécil. Me encargare de hacer pedazos esa cara de playboy que tienes- gruño Kurama. Pero antes de que pudiera tomar represarías Kirino y Tsurugi lo tomaron de los hombros, deteniéndolo.
-Kurama, cálmate ¿Si? Minamisawa solo bromeaba- lo consoló Kirino, tratando de disipar su enojo.
-Bien- susurro, apretando los puños.
A lo lejos Hamano, Kariya y Hikaru trataban de retener sus carcajadas con el miedo de que Kurama los escuche.
-Parece que en cualquier momento, Kurama se le va a tirar enzima- susurro Midori, con una pequeña gota de sudor.
-Eso parece- agrego Aoi, de la misma manera.
En cambio, Akane observaba toda la escena con estrellitas en los ojos.
-La relación entre los chicos están maravillosa- pensó.
-Minamisawa, una palabra más y terminaras en el banco sin jugar ¿Entiendes?- declaro mordazmente el capitán del equipo de Kassan, Tsukasa Hyoudou.
-Haii- respondió de forma despreocupada Minamisawa.
-Me alegro volverlos a enfrentarlos, Raimon- añadió Tsukasa.
Tenma asintió con una gran sonrisa.
-Lo mismo digo, Tsukasa-san-
Poco a poco los miembros se fueron saludando. Sin embargo, Shindou noto que algo estaba fuera de lugar.
-Tsukasa-san, he notado que no traes puesto el uniforme de portero ¿Me equivoco?- cuestiono astutamente Shindou.
Una pequeña sonrisa casi como una mueca se curvo en sus labios.
-Como se espera de Shindou. Fuiste el primero en notarlo- respondió Tsukasa –Respondiendo a tu preguntas, si en este partido no jugare como portero del equipo. Si no como Medio campista-
Esta respuesta, tomo por sorpresa a todos.
-¡¿Heh?!¿Por qué?- chillo Tenma.
Antes de que pudiera responder, unos gritos llamaron la atención de todos los presentes.
A lo lejos de podía ver a una chica y un chico, discutiendo. Ella lo tomó de la camisa del uniforme, zarandeándolo, demostrando que a pesar de ser bajita de apariencia frágil poseía gran fuerza. Mientras que el joven, mucho más alto que ella, trataba de zafarse de ese agarre mortal.
-¡Es tu maldita culpa, idiota! Ese era mi refresco ¡¿Cómo me lo vas a pagar ahora?!-grito furiosa la joven.
-¡¿Y cómo piensas que voy a saber?! Ese bebida no tenía tu feo nombre en el. Es tu culpa por dejar las cosas por cualquier lado- replicó de igual manera el chico.
-¡¿A quién le dices fea, maldito bastardo?!- exigió la joven, apretando más su agarre. El chico soltó un bufido -¿Vez a alguien más con el rostro tan feo como el tuyo?- señaló irónico.
La delicada ceja de la joven se movió. El aura que la rodeaba se volvió más oscura. Pero antes de que pudieran decir algo más.
Tsukasa se les acerco y los separó. Dándole un golpe en la cabeza al chico.
-Duele ¿Qué he hecho, capitán?- lloriqueo.
Tsukasa lo fulmino con su mirada. -Saben muy bien lo que has hecho. Tu también- miro hacia la chica- Les dije que dejen de actuar como niños en público. Nadie está interesado en escuchar sus molestas discusiones, así que cállense- declaro fríamente.
Ambos chicos asintieron, apartando la mirada hacia otra dirección.
-Pero Tsukasa-San a mi me divierten sus discusiones- añadió Minamisawa sonriendo descaradamente.
Pero la mirada fulminante que le mandó su capitán, lo hizo callar.
Tenma, Aoi, Tsurugi y Shindou reconocieron de inmediato a ese par.
-¡Ibuki!- dijeron al mismo tiempo, Tenma y Shindou.
-¡Minori-chan!- exclamó Aoi.
Los orbes morados de Ibuki se ampliaron al verlos. Mientras que Minori los observó con una expresión en blanco.
-¡¿Q-Que están haciendo aquí?!- preguntó estúpidamente Ibuki.
-Ellos pertenecen a la Secundaria Raimon, el equipo que tenemos que enfrentar hoy- aclaró Tsukasa.
-¡¿Den serio?!¿Por qué no me lo dijeron?- protesto indignado.
- Lo hicimos pero te dormiste en medio de la reunión- respondió un aburrido Minamisawa
-Idiota- añadió Minori.
La ceja blanca de Ibuki tembló.
-Parece que se conocen. Raimon les presentó al nuevo portero de Gassan Kunimitsu, segundo año, Ibuki Munemasa y a mánager de equipo, del mismo año, Minori Mizukawa- presento con voz firme Tsukasa.
Akane inclino la cabeza, confundida.
-Ese chico se me hace familiar- reflexiono, mientras miraba a Ibuki. Pero al no dormir bien ayer a la noche por obvias razones. Estaba cansada, no podía pensar con claridad.
Aoi se acercó hacia Minori, dándole un cariñoso abrazo para disgusto de esta última. Shindou y Tenma tenian una conversación amistosa con Ibuki. Mientras que Tsurugi los escuchaba.
Kurama y Minamisawa comenzaron otra discusión infantil, por supuesto con Tamaño y Hayami a su lado. Evitando las agresiones físicas de parte del más bajito. Tsukasa y el resto del equipo de Gassan estaban descansando en los bancos.
Endou y Haruna buscaban en las tribunas algún rastro de Goenji.
Midori y Akane preparaban las botellas y las toallas. El árbitro, aviso a ambos equipos que el partido comenzaba en treinta minutos.
Sin embargo algo llamó la atención de Ibuki.
-¡¿Sensei?!- exclamó al ver a Akane. Esto tomo en sorpresa a todos.
-¡¿Sensei?!- gritaron todos, excepto Tsurugi, Minamisawa, Minori y Tsukasa.
-¿Lo conoces, Akane?- pregunto Midori.
Akane lo observó con más detenimiento. Algo hizo clic en su mente.
-Ibuki-kun- murmuró, una pequeña sonrisa se curvo en sus labios.
-Es un honor volverla a ver de nuevo, sensei- dijo Ibuki haciendo una reverencia.
-También me alegro verte Ibuki-kun- respondió alegre, Akane- No sabía que habías dejado de jugar básquet- agregó inclinando la cabeza confusa.
El chico se tocó la nuca con timidez- Pasaron muchas cosas y bueno aquí estoy ahora. Me había olvidado de que Sensei era una de las managers de Raimon- añadió.
-Ya veo. Entonces tengamos un buen enfrentamiento ¿Si?-propuso Akane.
El chico asintió, obediente.
-¡¿Qué es esta situación?!- pensaron todos, al ver el aura de armonía que rodeaba a ese extraño par.
Shindou frunció el seño. No pudo evitar sentir un poco de incomodidad al verlos juntos. Kirino se dio cuenta de eso.
-Idiota-pensó.
Por otro lado Tsurugi observó con gran indiferencia lo sucedido. Notando también la expresión de incomodidad de Shindou.
-Idiota- murmuró.
Por otro lado Hikaru estaba más que asustado al ver a Kariya, sonriendo entretenido. La misma expresión que tenía cuando planeaba una de sus bromas macabras.
-Akane-san ¿De dónde conoces a Ibuki-kun?- se animó a preguntar a Aoi.
La joven se sonrojo un poco al darse cuenta que la mayoría de los presentes la miraban.
- A-Ayude a Ibuki-Kun en las vacaciones dándole clases suplementarias- respondio tímidamente.
Midori soltó un suspiro-Así que era eso-
En ese entonces, Akane había gastado todos los rollos de su cámara de fotos y como no quería molestar a sus padres. Decidió volverse tutora para conseguir el dinero suficiente para un nuevo rollo. Uno de sus estudiantes fue Ibuki.
-El partido está por comenzar. Se les pide a todos los jugadores de ambos equipos se acerquen al campo-aviso el árbitro.
Poco a poco los jugadores se acercaron a la campo.
-Sensei, voy a encargarme de detener todos los goles que tratará de meter Raimon como una muestra de aprecio de mi parte- declaró orgulloso Ibuki, dirigiéndose al campo.
La joven se puso pálida-¿Q-Que?- tartamudeo.
-No te preocupes, Akane. Me encargaré de que no pueda detener ni un sólo gol- declaro Shindou con una brillante sonrisa.
-Shin-sama- susurro con corazones en los ojos. Tomando le una foto.
Kirino se acercó, poniéndole una mano amistosa en el hombro de Shindou
-Entonces daré mi mejor esfuerzo para defender la portería por Akane-chan- dijo divertido.
-Yo también… Todo sea por, Akane-sempai- sonrió con malicia, Kariya. Provocando un escalofrío de Hikaru. Tsurugi entrecerró los ojos
-¡Yosh! ¡Minna, vamos a ganar el partido por Akane-san!- chillo emocionado, Tenma.
-¡Hai!- apoyo Shinsuke.
A estas alturas, Akane había adquirido un tono más oscuro de rojo, al borde del desmayo.
-¡Les daré mi mejor ánimo a los chicos en honor a Akane-san!- se unio Aoi con estrellitas en los ojos.
-No apoyes a esos idiotas- se quejo Midori, suspirando frustrada.
-Estoy orgullosa de ti, Akane-san. Estas formando tu propio Harem-pensó Haruna.
Akane, Midori, Aoi y Minori observaban el partido desde los bancos.
-Por cierto, Minori-chan ¿Cómo es que entraste a Gassan Kunimitsu?- pregunto Aoi, curiosa.
La joven, clavo sus penetrantes ojos verdes en el campo de juego.
No recordaba nada. No era que no quería recordar si no que no podía hacerlo. Sus memorias después de que se despertara fueron completamente borradas. Sin dejar rastro alguno y por más que quisiera, no había forma de que volvieran.
Ella estaba muy enojada, tanto que era incapaz de disimularlo. Pero también sabía que aquel suceso la había salvado de aquello que ni los médicos podían solucionar. Estar el resto de su vida en coma, sin poder hacer nada y sobretodo de que jamás volvería a ver a sus padres.
Con el tiempo había tomado una decisión.
Empezar de nuevo. Empezar de cero.
Pasaría de ser la poderosa "Minotauro" de la Secundaria Iwashiro a ser una estudiante común y corriente.
Para lograrlo necesitaba ir a un lugar que no conociera a nadie y que nadie la conociera a ella. Así que decidió entrar a la secundaria Gassan Kunimitsu.
Sin embargo no todo lo que planeamos sale como uno quiere.
-¡Tu! ¡¿Qué rayos haces aquí?!- grito indignada.
Si solo "el" no hubiera aparecido, si no hubiera encontrado a ese maldito "obstáculo", todo habría sido un éxito.
-Unos meses después de encontrarme con ese idiota. Me volví manager del equipo-termino de explicar Minori –No hay un solo día que no me arrepienta por haber tomado esa estúpida decisión- una aura negra la rodeo al decir esto último.
Aoi, Akane y Midori les salió una gota de sudor.
Hasta ahora el resultado era 2-1, a favor de Gassan Kunimitsu , había bastante presión en el campo y ningún equipo parecía ceder.
-¡Ah! ¡Maldita sea! esta presión me pone nerviosa- exclamo Midori, apretando los puños.
-Quedan solo 10 minutos para que finalice el partido y Raimon esta en desventaja -señalo Aoi, igual de nerviosa que su amiga.
-Eso parece…Tengo que admitir que Raimon es fuerte- comento Minori sin apartar la mirada del campo-Pero el resultado ya está decidido. Gassan Kunimitsu tendrá la victoria- declaro firmemente.
-¡¿Hah?!¡¿Qué quieres decir con eso?!- chillo Midori.
Minori la ignoro -Nuestro equipo se enfoca en la ofensiva. Eso vuelve la defensa débil y al ataque más potente. Mientras que Raimon trata de equilibrar tanto la defensa como la ofensa. Cuando una falla es difícil retomar el equilibrio y actualmente su defensa se ve muy debil ¿Me equivoco?- señalo Minori de forma arrogante.
-T-Tiene razón. Después de que Amagi-sempai y Kuramada-sempai se graduaron el año pasado, la defensa se ha vuelto frágil - suspiro Aoi.
-Esto me molesta ¡Muévanse, idiotas!-gritó Midori perdiendo la paciencia.
Aoi y Akane les salió una gotita de sudor.
Minori se cruzó de brazos, dirigiendo su mirada hacia la portería, donde Ibuki estaba.
- Ese imbécil está emocionado por volver a enfrentarse a Shindou. No hay nadie que lo pueda parar ahora- pensó fastidiada.
Akane sólo dirigió su mirada hacia el campo de juego con aire ausente. Recordando un vago recuerdo.
¿Fue una buena idea unirme al club? Esa es la pregunta que siempre se hacía Akane.
La personalidad dulce y comprensiva de Aoi, era perfecta para apoyar al equipo. Lo mismo con Minori. Apesar de saltearse el trabajo, siempre sabía decir las palabras indicadas para alentar a los demás.
Sin embargo ella no poseía nada de eso. Sólo se había metido al club para admirar a su amado Shin-sama. Estar cerca de él y conocerlo más. No sabía nada de fútbol y lo único que servía era para tomar buenas fotos. De sólo pensar en eso la avergonzada.
-Tal vez sería mejor...- susurro.
Salió de su ensoñación al sentir como algo rodo hacia una de sus piernas. Un balón.
- ¿Podrías alcanzármelo?- cuestionó una suave voz.
Las mejillas de Akane se tuvieron de rojizo al darse cuenta que Shindou le estaba hablando. Akane asintió tímidamente y le dio el balón.
Shindou le agradeció con una pequeña sonrisa y se fue a donde estaban los demás. La joven pudo notar el brillo que poseían sus orbes marrones a la hora de practicar fútbol.
-Shin-sama ama el futbol- pensó una vez.
Akane que siempre había sido pésima en los deportes por su gran timidez y el miedo de ser juzgada por los demás, jamás se animó a entrar a un club. Pasando horas encerrada en la biblioteca. Akane amaba los libros pero no dejaba de mirar con anhelo, aquellas personas que eran parte de clubes.
Cuando Akane vio por primera vez un partido de Raimon, sus orbes se maravillaron. Pudo ver la pasión que Shindou y los demás tenían hacia dicho deporte.
Pensó que si el Futbol, los hacía tan felices entonces ella también deseaba serlo.
-Ibuki-kun es fuerte y el resto de su equipo también- empezó a decir Akane con los ojos fijo en el campo de juego- Pero… Minori-chan no subestimes a Raimon- declaró con determinación. Sorprendiendo a las tres chicas.
-Heh… Parece que tienes algunas agallas- una sonrisa maliciosa se formo en los labios de Minori- ¿Qué tal si hacemos una apuesta?- propuso.
-¿U-Una apuesta?- cuestiono insegura.
-Sí, una apuesta- Afirmo la joven, mirando distraídamente sus uñas-Si estas tan segura de que tu equipo gane, entonces no abra ningún un problema ¿No?-
-Akane no confíes en ella, no sabes cual son sus intenciones- trato de hacerla razonar Midori. No le daba buena espina que Akane aceptara propuesta de una chica como ella.
-Vamos, no exageres, pelirroja. Es solo una pequeña e inofensiva apuesta- se burlo Minori. Provocando el enojo de Midori, antes de que pudiera tomar represarías. Akane hablo.
-Está bien, acepto tu propuesta- acepto.
La sonrisa de Minori se hizo más grande.
-Bien. Si tu equipo gana, en voz alta para que todos escuchen. Confesare mis sentimientos a la persona que estoy interesada, -declaro.
-¡¿Qué?!¡¿Minori-chan tiene a alguien que le guste?!- cuestiono Aoi, asombrada.
Minori se escogió de hombros, restándole importancia.
-Por supuesto ¿Piensas que me voy a quedar virgen toda la vida?- respondió cortante.
Aoi, Midori y Akane se sonrojaron.
- ¡Tu…! ¡¿Cómo puedes decir eso tan a la ligera?!- chillo Midori, avergonzada.
Minori la ignoro de nuevo- Volviendo a la a puesta, si mi equipo gana, entonces…tendrás que declarar tu amor a la persona que te gusta- desafío Minori.
Akane se puso pálida.
-¡¿Decirle mi amor a Shin-sama?!- pensó, sonrojándose fuertemente.
-¿Pensaste que no notaria eso? Eres demasiado evidente- agrego Minori, ocasionando que Akane se ponga más nerviosa.
Aoi al notar esto, trato de intervenir.
-M-Minori-chan ¿No sería mejor si no realizan esa apuesta? No está bien que pongan sus sentimientos en juego de esa forma- señalo.
-Cierto, Akane. No le hagas caso a lo que dice esta muñeca sin corazón- añadió Midori, dándole algunas palmadas en la espalda para animarla.
Sin embargo Akane, no quería rechazar esa apuesta. A pesar de que sabía que no se debe jugar con el amor de esa manera. Confiaba en su equipo y en Shin-sama. Así que no debía dudar de sus sentimientos.
-Está bien, Minori-chan. Lo haré- declaro finalmente.
La chica asintió, cruzándose de brazos.
-Las cosas se volvieron interesantes- pensó divertida.
Quedaban cinco minutos para que el encuentro terminara. La presión que había en el todo el campo era asfixiante.
Nishiki le pasó el balón a Shindou que se lo pasó a su delantero estrella, Tsurugi. De inmediato se dirigió hacia la portería. Donde Ibuki los esperaba con una arrogante sonrisa.
-No tengo nada contra ti, Tsurugi. No hay manera que deje que metas un gol-
-Lo mismo dijiste cuando ibas a detener el tiro de Shindou-san- señalo con indiferencia, Tsurugi.
La ceja e Ibuki se tembló -¡Oye, eso es diferente yo…!-
Tsurugi aprovecho su distracción y busco una abertura.
-¿No te dijeron que no debes distraerte en un partido?- declaro irónico para luego patear con fuerza el balón. Ibuki trato de detenerlo pero ya era demasiado tarde.
-¡Gol de parte de Raimon!- grito el comentarista.
El silbato sonó, dando por finalizado el partido. Dos a dos, un empate.
-Bueno fue un buen partido ¿No lo cree, Endou-san?- sonrió Haruna, observando a lo lejos la interacción amistosa que tenían los jugadores de Raimon con los de Gassan Kunimitsu.
Endou asintió, sonriendo orgulloso.
-¡Estuvieron geniales! ¡Como se esperaba de mis estudiantes!- respondió con brillo en sus orbes marro nados y un aura brillante a su alrededor.
Haruna le salió una gotita de sudor. Pero luego su relajada expresión se volvió en una mas seria.
-Pero…al igual que Gassan Kunimitsu, otros equipo también habrán mejorado ¿Estarán listos para enfrentarlos?- reflexiono preocupada.
-No pierdan las esperanzas tan rápido. Ellos lo lograran, son el equipo de Raimon, después de todo- declaro una nueva voz.
Una gran sonrisa se curvo en los labios finos de Haruna al reconocerlo.
-¡Tu…!- chillo Endou.
-¡Goenji-san!- exclamo alegre, la joven.
El aludido sonrió, levantando su mano derecha como saludo.
-Es bueno verlos de nuevo, Haruna, Endou- respondió de forma despreocupada.
-¡No es nada "bueno", Goenji! ¡Aun no me he olvidado lo que me hiciste, mal amigo! ¡Pude haber muerto!- lloriqueo Endou.
Sin embargo, Goenji solo lo ignoro, dirigiéndose hacia Haruna.
-Lamento llegar tarde. Toramaru me atraso porque no quería volver a su casa solo. Al parecer hizo algo que enfureció a Tae-san- explico el chico, suspirando con pesadez.
Una vez que terminara todo el trabajo, Goenji tenía pensado ir al estadio y ver el partido de Raimon contra Kassan Kunimitsu como había prometido. Pero sus planes se estropearon al ser interceptado por Toramaru, rogándole que no lo dejara ir solo a casa. Su madre se había enojado con él, por haber cancelado la cita que tenia con Nozomi.
-¡Okaa-sama no me comprende! Aun no estoy preparado para ese tipo de compromisos. He prometido dedicarle mi amor y mi vida a Goenji-san- declaro orgulloso Toramaru a su ídolo.
La ceja de Goenji, tembló.
-Yo no quiero eso, Toramaru- dijo, frotándose las sienes.
A pesar de que estaba a punto de lanzarle un balonazo en la cara por su moleta insistencia. Al final termino cediendo.
-Parece que pasaste un mal momento, Goenji-san- se compadeció Haruna.
-Si…es algo no quiero volver a recordar- respondió.
-Me están ignorando- pensó miserablemente, Endou. Hace rato que se habían olvidado de que aun seguía ahí.
-Dejando de lado ese tema. Endou tengo algo que decirte de gran importancia- dijo Goenji, seriamente.
La expresión de Endou, cambio a una más seria y presto atención a lo que quería decirle.
-¿Qué sucede, Goenji?- cuestiono.
-El campeonato Holy Road será en un mes- anuncio.
Tanto Endou como Haruna abrieron los ojos sorprendidos ante tal noticia.
-¡¿En un mes?!¡¿No era que iba ser dentro de tres meses?!- exclamo alarmado Endou.
-Así lo iban hacer en un principio. Sin embargo, los Altos Mandos de la Asociación Mundial de Futbol, sin motivo alguno, decidieron adelantarlo. Apenas supe la noticia vine a decírtelo- respondió Goenji.
Endou asintió, revolviéndose sus cabellos marrones con nerviosismo.
-No tengo la menor idea de lo que está pasando por la cabeza de esos tipos- suspiro frustrado- De todas maneras, gracias, Goenji-
Goenji solo asintió como respuesta.
-Endou-san ¿Qué vamos hacer? Aun no nos preparamos para las Holy Road. Nos falta entrenamiento y este año nos faltan algunos jugadores para el equipo- expreso su gran preocupación Haruna.
Endou miro hacia el campo, perdido en sus pensamientos. Antes de que pudiera contestarle con sus típicas palabras de ánimo. Goenji volvió a hablar.
-No se preocupen. Una de las razones por las que vine de vuelta a Japón fue para apoyar al equipo Raimon. Así que contaran con mi ayuda de ahora en adelante- anuncio.
-¡¿De verdad?!- exclamo Endou, incrédulo – ¡Gracias, Goenji! ¡Eres un gran amigo! - se acerco hacia Goenji, abrazándolo.
-Ahora soy un "buen" amigo ¿Heh?- pensó Goenji, mientras trataba de escapar de su abrazo asfixiante.
-Endou-san y Goenji-san hacen una adorable pareja- pensó Haruna con estrellitas en los ojos- Si solo tuviera una cámara…-
-Una cosa más, he llamado a dos personas que podrían ser de gran ayuda para Raimon. Vendrán en unos días-añadió Goenji.
Endou y Haruna lo observaron interrogantes.
- ¿Quienes, Goenji-san?- pregunto Haruna, inclinando la cabeza en confusión.
Una pequeña sonrisa se curvo en sus labios.
-Pronto lo sabran-
Exactamente en otro lugar, Kidou Yuuto sintió un escalofrió.
-¿Qué sucede, Kidou? Estas pálido- pregunto su fiel amigo Sakuma.
-No es nada, solo que tengo un mal presentimiento- respondió misteriosamente.
El tiempo había demostrado que jamás desconfíen del sexto sentido de Kidou.
-Midori-chan, no tardes mucho. Los demás nos están esperando- señalo Akane, mientras se recostaba en la pared cerca de la puerta de los baños de damas.
-Hai, Hai- respondió vagamente su amiga- Solo tengo que cambiarme esta camisa que el imbécil de Ryouma mancho con su refresco- gruño al recordarlo.
Hace unos minutos antes, Midori como siempre tenía una pequeña discusión infantil con Nishiki. Sin embargo esta vez termino peor que otras veces. Ella le arrebato de improvisto la bebida que tenía el chico, pero al sacudirla. Ocasiono que se mojara toda la camisa de su uniforme. Akane con sus reflejos ninjas, seco con una toalla la parte mojada. Evitando que se transparentara y se viera la ropa interior de pandas de Midori. Antes de que su amiga tomara represarías contra Ryouma este cayo desmayado por una hemorragia nasal.
Un momento bastante cómico pero que tanto Midori como Nishiki no quisieran volver a recordar nunca más. Por distintas razones.
Sin embargo aun las palabras de Minori permanecían en sus pensamientos.
Aoi y Minori fueron a felicitar a los chicos. A pesar de que no ganaron como prometieron, las chicas estaban orgullosas. Akane iba a seguirlas pero una mano en su muñeca la detuvo.
-¿Qué sucede, Minori-chan?-cuestiono.
Minori la soltó y se puso de pie, cruzándose de brazos.
-No pensé que terminaría en un empate. No haremos la apuesta, ya que ningún equipo gano- señalo, Akane suspiro aliviada- La dejaremos para el próximo partido, si nos llegamos a enfrentar en las Holy Road, veremos quién de las dos confesara sus secretos ¿Tu o yo?- declaro en tono misterioso para luego retirarse de ahí.
-¿En qué me he metido?- pensó Akane, frustrada.
Akane para no aburrirse, decidió ojear las fotos que había tomado hoy. Esperando encontrar una maravillosa toma de Shin-sama para su colección.
Cuando estaba en la decima imagen, unos murmullos interrumpieron su concentración.
-Me pregunto que será…- pensó, su lado curioso salió a flote.
Se adentro un poco más al pasillo para escuchar mejor. La mayoría de los espectadores ya se habían retirado y solo quedaban unos pocos.
-E-Espera…acá no…nos podría ver- tartamudeo una voz femenina.
-¿Qué importa? Tú fuiste la que quiso hacer esto en un lugar público- dijo esta vez una voz masculina.
Los orbes de Akane se ampliaron. De alguna manera esa última voz le parecía familiar.
-P-Pero…si alguien nos ve-volvió a tartamudear aquella chica.
Se pudo escuchar una leve carcajada de aquel chico.
-¿Preocupada? Es demasiado tarde para eso- declaro de fríamente.
Akane llego hasta el final del pasillo, donde provenían aquellas voces. Se asomo para ver quiénes eran. Pero inmediatamente se arrepintió de hacerlo.
Sus pálidas mejillas se tiñeron de rojo. Al ver como Minamisawa-san tomaba del rostro de una joven que jamás vio en su vida y juntaba sus labios con los de ella. Compartiendo un apasionante beso.
Omake- Yamana-sensei
Ibuki no le gustaba estudiar. Siempre fue un pésimo estudiante y los profesores lo tomaban como un alborotador. Este se debía a su llamativo cabello blanco, su intimidante estatura y sus ojos morados afilados.
Por todas esas razones odiaba el estudio. Prefiriendo mil veces, practicar fútbol o básquet que leer algún libro. Sin embargo cuando sus notas empezaron a decaer, sus padres lo obligaron a tomar clases suplementarias. Así que le consiguieron un tutor.
Ibuki se removió incómodo en su asiento. El timbre sonó y su hermana mayor, Arisa, fue a atender.
- Pasa- indicó Arisa con una pequeña sonrisa.
En ese momento, todas las esperanzas de Ibuki se esfumaron.
Una chica- pensó.
Bajita, cabello castaño claro, amarrado en una trenza de costado y ojos lilas. Parecía alrededor de su edad y se veía inofensiva.
-No, Ibuki. No te confíes lo mismo pensamos cuando conocimos a Nozaki- volvió a reflexionar.
Lo que el tiempo le había enseñado es que las mujeres que parecían tiernas e inofensivas podrían llegar a ser despiadados demonios. Como su madre, Arisa o Nozaki, incluso como aquella chica que fue managers junto con Sorano.
Cuando representaban Inazuma Japan. Parecía tranquila y delicada pero terminó ahorcándolo antes de que llegaran a la Tierra.
- El es Ibuki, mi hermanito, y el que necesita que le enseñes- indico su hermana -Ibuki, ella es tu tutora, Yamana Akane-chan-
-E-Es un placer conocerlos- tartamudeo Akane, haciendo una pequeña reverencia.
-Lo mismo digo- respondió Ibuki, cortante.
-¡Muy bien! Estaré en la cocina si necesitan algo. Compórtate, Ibuki- amanezo Arisa, mandándole una mirada de advertencia.
Ibuki asintió con rapidez. Una vez que Arisa se retiró. Akane tomó asiento enfrente de el
-I-Ibuki-kun ¿En que necesitas que te ayude?- pregunto con timidez.
El chico como respuesta le entregó un libro de matemáticas.
-Ya veo- dijo Akane, mientras ojeaba el libro- Parece ser que los problemas matemáticos es lo que te va mal ¿Quieres que empezamos por eso?- propuso amablemente.
-Por mi está bien- respondió, escogiéndose de hombros.
Akane asintió y comenzó a anotar algunos ejercicios del libro. Pasaron varios minutos. El ambiente de la sala era pesado e incómodo.
-Parece que no le caigo bien- pensó la joven.
Una vez que terminó de escribir. Akane se los dio a Ibuki para que los resolviera. De esa manera, podía ver en qué parte era donde se le complicaba.
-Listo- anunció el chico unos minutos después, dándole la hoja.
Akane los inspeccionó en silencio. Ibuki apoyo su mejilla en la mesa. Esperando que en cualquier momento, lo mirará de mala manera y lo llamaría un "idiota" por haberse equivocado en algo tan "simple".
- Todo el procedimiento está bien pero el resultado final está mal- señaló sabiamente la joven- Sin embargo, Ibuki-kun tiene una buena memoria y comprendes rápido. Con un poco de práctica. Todos los resultados te saldrán bien- declaró, dándole una dulce sonrisa para animarlo.
El corazón de Ibuki empezó a latir con fuerza y sus mejillas enrojecieron. Jamás en su vida había sido tratado tan bien por una chica sin que esta lo golpeara o lo insultara.
-G-Gracias, Sensei- lloriqueo Ibuki, las lágrimas caían por sus mejillas como cascadas.
– ¡Ibuki-kun!- chillo alarmada.
Y así fue como Akane se volvió Yamana-sensei.
N/A: ¡Listo! ¡Espero que lo hayan disfrutado! Pido mis más sinceras disculpar por haber tardado mucho en actualizar ¡Lo siento mucho!
Me encargue de hacer el capitulo un poco más largo.
Nuevos personas han aparecido que serán importantes para el desarrollo de este fic.
Como siempre les digo todo lo que sucede desencadena otros sucesos más.
También felicito a Maria Violet por a ver adivinado que Ibuki era uno de esos nuevos personajes ¡El próximo cap. agregare mas a Haruna y Goenji!
¿Quiénes serán esas dos personas que vendrán a Raimon? Pronto lo sabrán.
Como siempre, agradezco sus review ¡Me alegro que tantas personas les hayan gustado mi fic! Pido nuevamente disculpas por el retraso. Sobretodo a Rosih que se que estuvo esperando este capitulo. También agradezco a Annie Luna por sus adorables comentarios. A todos mis lectores ¡Muchas gracias! Que tengas un hermoso día.
Próximo capítulo: Falso amor Actualización 9/ 2/16
