Hipnosis Fatal

By Piink Cat

.

.

.

Rumiko es súper dueña de mi queridísimo Inu — ¿Ahora es súperman? — Nah, solo súperInu— Eso es estúpido ¿Lo sabías? — Solo estás celoso — Claro que no estoy celoso— uhm, hablando de celos… Hoy en este capítulo habrá algo parecido a los celos— Exacto, a pedido del público—Bueno A leer.

.

.

.


Capítulo 10: Entre coqueteos y palabrerías

La familia Taisho es un poco complicada, y esa noche que ellos llegaron a mi casa pude comprender a InuYasha. Su hermano Sesshomaru era todo un muchacho interesado de diecinueve años, siempre andaba molestándolo y hasta podría decir que su relación era tan igual a la mía con Kikyo. —Lo juro, las miradas mortales que se daban eran para matarse—. Su padre era un señor demasiado amable, pero también una figura imponente que tiene su carácter cuando anda molesto, muy opuesto a la señora Izayoi, un amor de verdad.

La cena esa noche fue pizza que el mismo Inu No ordenó, y bueno… él es el gobernador, alcalde o lo que sea de este pueblo y casi todos están a su disposición. ¿Podría haber algo más?, mm, bueno ahora que lo recuerdo Inu No mencionó algo de 'El pueblo está en alerta roja', y creo que es por los niños que van desapareciendo y nos recomendó que tuviéramos cuatro ojos sobre Sota… Pero lo que más me molestó es que no comentó nada más. ¿Qué diablos?, fue lo primero que me dije, y luego PUM… el tema cambió radicalmente en cuanto llegó Sango.

Aquí pasa algo muy malo… Niños secuestrados más gente extraña es igual a ¿?.

--*

—Cuál elegirás Kagome— Sango tomó entre sus manos un disfraz algo anticuado. —Espero que no sea este…— Hizo una mueca y lanzó por ahí el disfraz, empezando a inspeccionar otro.

Suspiré, sintiendo que me asfixiaba entre tantas personas.

—Elige cualquiera y vámonos…— Le dije hastiada, observando de soslayo como Kikyo se peleaba con una anciana por un par de botas de cuero blancas. ¿Podría ser un poquito más ridícula?, es decir, ¿Cómo es posible que peleara con una tierna anciana por unas botas?, eso sí es estúpido.

—Qué humor, Kag— Sango me codeó y yo por instinto le devolví el golpe, obvio que ligeramente. —Ouch, me dolió.

Rolé los ojos, siguiendo cada uno de sus pasos apresurados.

—Sango en serio, quiero irme… esto me aburre. —Comenté, haciendo una pequeña mueca.

Ella se detuvo, quedando a algunos pasos de un gran perchero de varios disfraces colgados y envueltos en una bolsa plástica. Observé cada lado de esta arrinconada tienda, divisando puras ancianas y algunas chicas que iban de un lado para el otro, rebuscando en cada aparador del lugar. Y Kikyo que seguía discutiendo con la anciana, explicándole el hecho de qué a ella le quedarían mejor.

—Kagome… ¿No irás a la fiesta de disfraces? — Sango volteó su rostro, mirándome a penas para luego seguir rebuscando entre el perchero. —No quieres ningún disfraz… Te advierto que si no es hoy no encontrarás nada y tendrás que disfrazarte de payasa eh.

Me crucé de brazos. A mí no me importaba en nada eso de los disfraces y no es que no me guste, sino que por ahora no tenía ánimos de andar revolviendo y revolviendo, probándome y renegando con cada tela; solo quería ir a sentarme a la gran cafetería y tomar un jugo de naranja híper helado. ¿Estaba mal?, claro que no.

—Encontraré algo… pero ahora no—Puntualicé.

—Bueno, eres un caso perdido— Ella se giró, poniendo sus brazos en forma de jarra. —Ok Kagome, tú ganas ¿Qué quieres hacer?

—Ir a la cafetería— Respondí casi de inmediato, algo distraída en cómo Kikyo pagaba las botas de cuero y la anciana la miraba como si le estuviera echando maldiciones por los ojos. —Pero solas… Sin Kikyo

—Bueno, pero… ve adelantándote— Sango largó un gran y sonoro suspiro. —Yo tardo solo diez minutos en ver algo que me guste y disparo hasta allá. —Hizo una seña y luego me guiñó un ojo.

Yo le sonreí y asentí.

—Entonces cuando llegues me cuentas qué tal tu cita. — Me volteé, escuchando los balbuceos tontos de Sango para negar que eso no fue una cita. Reí apenas, y salí de esa pequeña tienda.

Cuando iba a girar en una esquina, alguien que venía corriendo en sentido contrario se estampó contra mi menudo cuerpo. Pensé que caía dolorosamente sobre la acera, pero los reflejos de esa persona fueron ágiles y me sostuvo con sus dos manos, encarcelando mi cintura y casi atrayéndome como oso a su cuerpo.

—Oh, Kag… Lo siento no me fijé— Los ojos azules de Koga quemaron mis retinas, y tuve que parpadear varias veces para comprender la situación. — ¿Estás bien?

Me alejé de él, como si fuera fuego.

—Oh sí… Gracias— Tartamudeé, alisando parte de mi polo. En realidad solo quería distraerme en algo diferente a mirar a Koga de frente. 'Por favor, tierra trágame'.

—Ey, por fin te encontré… Llevo buscándote desde qué…—

Oh Mou, ahora mismo planeaba darme media vuelta e ir detrás de Sango y escabullirme detrás de ella, como una indefensa criatura.

'Piensa en otra cosa, piensa en otra cosa'

¿Hay gatos rosas?

— ¿Kagome? — La voz ronca de Koga hizo que pegara un brinco. — ¿Estás bien?, porque parece que tienes fiebre.

El tacto cálido de su mano rozó una de mis mejillas, enarcándola después con parte de su palma. ¿Había mencionado que sus manos eran gigantes?, mm, recién notaba eso.

—Yo…— Aspiré todo el aire que pude, alejando mi rostro de su palma. —Ahora estoy un poco…

— ¿Por qué no vamos a la cafetería? — Me interrumpió. Molesta elevé mi rostro, enfrentándolo si era posible con la mirada, pero me sorprendí que su mirada azulenca no esté posada sobre mí, sino, en algo o alguien que estaba detrás de mí. Giré mi rostro lo suficiente como para seguir su mirada, y casi al instante encontré a InuYasha. — ¿Qué dices Kagome? — InuYasha estaba en la entrada de alguna tienda, riendo como todo galán con su amiguita que trabajaba en la cafetería. La rubia que se estremeció con su mirada, Ajáp, y ahora ella solo lo miraba con cara de inocencia, como si lo estuviera analizando antes de saltar a comer.

—No lo sé…— Aseguré algo molesta.

—Eso lo tomaré como un sí. — Me interrumpió Koga, tomando delicadamente mi mano y casi arrastrándome hasta la cafetería; la cual estaba a la vuelta.

Perdí de vista a InuYasha y su amiguita, para ver el casi desolado lugar de la cafetería, pero no llegamos a entrar porque mis pies tomaron vida propia y se detuvieron, Koga intentó seguir jalándome pero yo volví a quedarme quieta y así no me arrastró ni un centímetro más.

—Lo de la fiesta no tuvo que pasar… Yo estaba muy embriagada y tampoco quería que pasara— Expliqué rápidamente, soltando el agarre dócil que tenía la mano de Koga con la mía. —No quiero que lo malinterpretes ¿Sí?

—Oh… — Sus ojos azules me estudiaron por un rato y luego empezó a reír a carcajada limpia. —Vamos Kag, no lo niegues… sé que te gusto. — Se acercó lo suficiente como para que nuestros pechos rozaran y sus brazos se envolvieron en mi cintura.

— ¿Perdón? — Mis cejas se elevaron y mi quijada cayó al cuelo. — ¿Quién miércoles te dijo eso? — Musité molesta, removiéndome entre sus brazos hasta que me soltó.

—Já, InuYasha me lo comentó… — Hizo su buen alarme, mostrando sus dientes en una muy orgullosa sonrisa. —Espero que no te moleste pero…

Antes de que él terminara su discurso, yo ya había volteado la esquina, buscando con ojos asesinos al idiota de InuYasha. Lo encontré en el mismo lugar, esta vez estaba coqueteando con la muchacha, muy cerca de ella y casi devorándola con la mirada. Rugí muy molesta, y atravesé la calle con las manos echas puño. ¡Hoy habría sangre en la carretera!, El mismo InuYasha podría ir corriendo por su vida ¡Ahora mismo!

—InuYasha, idiota— Lancé molesta, acercándome a la pareja y agarrando al susodicho de un mechón de su liso y negrísimo cabello. La gringa chilló, mientras que InuYasha solo me observó algo pavoroso, acercándose a su mechón porque de seguro le empezaba a doler. — ¿Qué le has dicho a Koga?, ¿Qué yo qué?

Sus ojos dorados brillaron con sorna, y pronto una sonrisa retorcida apareció entre sus labios. ¡Genial!, eso hizo que mi humor decayera de manera radical.

—Oh bueno… Perdón por decirle la verdad— Sus manos tomaron rudamente mis muñecas, y casi instantáneamente solté su mechón pero aún seguía intentando matarlo con la mirada. —Es obvio que te mueres por él ¿No?

—NO— Chillé, y la muchacha de mi lado se alejó, internándose en no sé donde, pero tampoco me importó. —NO ME GUSTA— Grité, empezando a batallar contra la fuerza de InuYasha.

Él dejó de sonreír, enarcando una ceja.

— ¿En serio? —

Ambos volteamos y nos encontramos con el rostro molesto de Koga. Sus cejas estaban casi juntas, y sus labios fruncidos. Parecía un niño haciendo un estúpido capricho, manteniendo su mirada en cada uno, como si fuéramos los malos de la película, o pongámoslo así… Yo ahora era la mala.

—Koga en serio… InuYasha necesita atención— Me solté del rudo agarre de InuYasha, observando fijamente al caprichoso. —Habla por hablar… Ya sabes. — Rolé los ojos, colocando el dedo índice de mi mano izquierda cerca de mi sien, girándolo por breves segundos.

—Ey, tonta… estoy a tu lado— Me musitó él, pero lo obvié.

—Bueno, no importa…— Koga suspiró, y luego de una pequeñísima pausa elevó su mirada y la clavó en mí como si fuera un chocolate delicioso. — Entonces nos veremos otro día preciosa… y no acepto un no por respuesta.

Asentí apenas, y cuando él se giró para irse me volteé rápidamente para encarar a InuYasha.

—Todo es tu culpa… ¡Por qué le dijiste eso! — lo interrogué, sintiéndome una villana.

InuYasha me observó ceñudo.

—No te importa, niña— Se irguió, cruzándose de brazos. —Ahora sí me permites, iré por mi chica— Presumió, casi restregándome el hecho en la cara.

Mis nervios colapsaron y de un momento a otro quise tener un revolver en mano y disparar sin piedad, dejarlo como Bob esponja no sonaba tan mal, derrepente así y se le pasaba lo arrogante que era. ¿Por qué no me di cuenta que el muy estúpido solo intentaba seducirme?, Já… se arrepentiría.

—Claro, sigue con tu presa … Animal— Le grité y casi todas las personas que rodeaban la pista, que para explicar no sobrepasaban el número de diez, empezaron a reír entre dientes y luego de un gran segundo se componían, empezando a disimular la risa con algunos muy fingidos carraspeos.

InuYasha se detuvo, dándome la espalda aún. Luego, poco a poco se giró y pude ver que en su expresión no había ningún gesto de broma o burla como lo había anteriormente. Debía admitirlo que me intimidó, además ese brillo rencoroso y poco pasivo no lo obtenía cualquiera, y más como sus cejas casi se juntaban y los labios sumamente apretados, formando una línea recta.

¿Era mi sangre la que correría hoy? ¡Al diablo!, el había empezado y yo como buena chica la terminaría.

— ¿Te has molestado? ¡Jo! … Es la gran verdad, eres un gran bruto, animal— Me regocijé insultándolo, crispando mis manos por pura cólera. — ¡Solo un bruto le diría semejante tontería a Koga! ¿Qué tenías…

—Oh Higurashi… empiezas a correr o te juro que te dejo calva— Rugió él, y yo intimidada retrocedí un paso.

'Tonta, muéstrate firme'

— ¿Crees que me asustas? — Le pregunté una vez que mi cordura volvió, además él no se movía de su sitio por nada. —Desde que llegué no haces nada más que martirizarme con tus encantos, Taisho ¿Crees que seguiré dejándome como estúpida?, ¡Te lo advierto!, a mi no me tomas el pelo, idiota.

Y él fue muy caballero para dejarme terminar, porque en cuanto lo hice, dio un paso para adelante, seguido de otro más y otro, hasta que sus pasos se volvieron zancadas y su expresión estaba muy resuelta. ¡Vaya!, no me sorprendería que ahora mismo se lanzara sobre mí y me empezara a devorar. No sé qué pasó con mi cuerpo, si fue por impulso o fue recomendable por la situación, pero en instantes retrocedí tan rápido que en un momento a otro ya estaba corriendo por las casi vacías calles del pueblo de Port Welley, y detrás de mí venía InuYasha con aires de querer matarme de por sí.

Siempre fui pésima corriendo, pero ahora no podía dejar de reírme, mientras sentía como mis pasos se adherían al cemento, y mi cabello se revolvía a causa del viento que chocaba contra todo mi rostro. InuYasha detrás empezaba a apresurar el paso y yo me giré tratando de despistarlo, claro que fue peor. Pasé por la tienda de disfraces que antes estaba con Sango. Kikyo justo estaba en la entrada con miles de bolsas. Apresuré el paso, sintiendo como empezaba a agitarme, y estampé a Kikyo, dejando su disfraz regado por casi toda la calle, y a ella con el trasero arriba sobre ellas.

Reí con más ganas, y pude escuchar que InuYasha atrás también lo hacía; aún así nadie se detuvo.

Corrí unas calles más, hasta que mis piernas aflojaron y tuve que detenerme. Eché un vistazo hacia atrás y fue un verdadero milagro encontrar toda la calle vacía. InuYasha ya no estaba detrás de mí, pero aún así debía mantenerme alerta.

¿Qué diablos era todo esto?, ¿Un juego?, porque a mí me había gustado tanto que no me disgustaba la idea de seguir haciéndolo, pero ahora InuYasha no daba señales de vida y para empeorar la situación, no sabía dónde miércoles estaba. Solo eran casas que parecían abandonadas, pero aún así muy bonitas y despintadas. La calle seguía y justo más allá podía divisar algo verde. ¿Árboles?, ¿Un parque? … Me quedé algunos minutos parada, tranquilizando mi respiración y en parte también mis latidos.

Quise avanzar, pero unos brazos me sujetaron. Fue todo tan rápido que ni siquiera me di cuenta cómo acabé sostenida como un saco. Estaba muy incómoda en esa posición, y aunque reconocí la fragancia cara de InuYasha, empecé a revolverme, golpear su espalda y patalear como una niña.

—Deja de moverte— Su voz fue demasiado ronca además de ruda. —Eh dicho que te dejaré calva ¿No?

— ¿Qué harás, cobarde? — Le rugí, aún moviéndome como serpiente entre su hombro. —Me sueltas ahora InuYasha o te juro que te arrepentirás de haberme conocido. — Grité luego, dándome cuenta que los esfuerzos que hacía eran inútiles, así que opté por dejarme de mover y solo amenazarlo, derrepente así me llegará a soltar.

— ¡Feh! No soy un cobarde, nena— Rió él, aflojando su agarre y luego casi arrojarme sobre el asfalto, podría decir que caí sobre mi trasero y bueno, fue algo así ya que mi mano también recibió algo del golpe, pero no dolió tanto como mi parte trasera. —Solo haré que te retractes…

Resentida me sobé mi trasero, y luego lo observé como si fuera una cucaracha.

'Buen juego ¿No Kag?'

—Esfúmate, patético intento de hombre— Casi escupí las palabras. ¿Y qué puedo decir?, estaba muy resentida.

—Pongámoslo así, tú también eres un intento de mujer— Me devolvió el insulto, entrecerrando sus ojos. —Qué pena que lo atractivo se lo llevó tu hermana ¿No?

Mis aletas de la nariz se expandieron. Pude sentir como la sangre empezaba a irse a mi rostro. ¡Estaba indignada!, ¿Él?, qué me dijo que Kikyo era simpática y yo única… Si él mismo, solo estaba mintiendo. ¡Idiota!, no tenía que restregarme en mi cara algo que era tan cierto. ¡Oh!, pero no dejaría que el muy maldito se saliera con la suya.

—Solo estás herido por lo de animal ¿Verdad? — Recriminé mientras me levantaba, aún sintiendo el incómodo dolor en mis partes traseras. —Vamos InuYasha, seamos sinceros… Tú eres un animal retrasado. — Aullé y eso a él no le pareció nada gracioso.

Él avanzó y rudamente me tomó de las muñecas, empujándome contra la pared despintada de la entrada de alguna casa. El impacto me dolió, y aún más aquel poderoso agarre que InuYasha mantenía sobre mis muñecas. Estaba apretujada contra la pared y él, casi devorándonos con la mirada, observando los ojos del otro, endureciendo nuestras expresiones y todo lo demás.

'Esto se describe como pasión'

¿Qué mierda?, esto no es pasión estúpida… Esto es la declaración de una guerra.

—No soy un animal, bebé— Ironizó él, apretujando mis brazos contra la pared, a cada lada de mi rostro. —Solo lo dices porque te molestó lo de Koga— Explicó aún con la misma mirada, y yo me quedé grogui al poder disfrutar de su cálido aliento que abarcó mi rostro.

Fueron segundos en los cuales me mantuve callada, pero después de auto convencerme de que tenía que sacar mis artimañas y no dejar vencerme, logré articular palabra de manera fluida. ¡Bravo por mí!, mis palabras salieron firmes, aunque mi corazón temblara como hoja al viento.

—No, lo digo porque es cierto— Le sonreí cínica, y pude acercar aún más mi rostro para poder enfrentarlo. —Ahora suéltame o empezaré a llamarte bestia.

Sus ojos rugieron, intimidándome con el fuego ardiente que se asomaba por ellos. Parecía que le disgustaba que lo llamaran así, derrepente se ponía de mal humor. Solo me mantuve firme, y él pareció dudar por unos instantes, pero luego toda esa furia se disipó y el brillo titilante de diversión volvió aparecer entre sus ojos.

— ¿Bestia eh? — Me dijo, y luego su mirada se concentró en mis labios. Reaccioné nerviosa y me revolví entre su prisión, pero su agarre se mantenía tan rudo como desde un principio. Se acercó un milímetro más y sus labios rozaron con los míos, permitiendo que volviera a experimentar esa electricidad, junto con aquella maldita sensación en el estomago. Decidí no sopesar el asunto y ladeé el rostro, quedando los labios de InuYasha sobre mi mejilla. —Difícil… antes eras…

Un rodillazo entre medio de sus partes hizo que me soltara, y yo triunfal corrí en dirección al verde que se veía desde lo lejos. InuYasha se quejaba y maldecía mi nombre en voz alta, yo solo reí entre cada intervalo de segundo, sintiéndome orgullosa por mi gran y astuto golpe. En algunos instantes logré divisar que era un muy bonito parque, y me dirigí resuelta hacía allá. Cuando llegué a pisar el césped natural y divisar los caminitos que contenían a los lados algunas sillas blancas, algo se estampó contra mí y por aquello los dos caímos rudamente sobre el pasto, quedando yo abajo como tapete y él arriba.

—No te librarás fácilmente— Estaba muy enojado, y no podía pedir más… Casi lo dejo sin pelotas. — ¿Sabes?, mejor te quedas quieta y así me apiadare de ti.

—Ya te gané… ¡Mal perdedor! — Me revolví, pero demasiado rápido InuYasha me sujetó de nuevo las adoloridas muñecas y las colocó sobre el húmedo pasto. ¡Vamos!, ya sentía la humedad gélida en casi toda mi espalda.

—Oh no… Aún no— Murmuró él. —Estamos entre muchos coqueteos y palabrerías, Kagome… ¿Por qué no dejas de jugar un rato y me dejas demostrarte lo bestia que puedo llegar a ser? … No creo que Koga te muestre eso…

Aquello sonó… interesante.

Los labios de InuYasha se fundieron con los míos, pero fue un buen segundo ya que al siguiente sus dientes ya andaban mordiendo rudamente mi labio inferior, y de por sí no faltó mi grito ahogado que al segundo fue interrumpido de nuevo por el beso demasiado salvaje que me ofreció InuYasha. Aún me dolía, pero a la vez eso me gustó… el beso… no lo mordedura. ¿Acaso se vengó?, pues bien porque aún me seguía latiendo, durante ese largo y estremecedor momento.

¡Maldito InuYasha!

'muchos coqueteos y palabrerías'

Continuará…


Todo el público está en shock.

—Sin comentarios— Cat se muestra indiferente. —Este capítulo… bueno dije que se quedarían con la boca abierta ¿No? … Ok, mátenme si desean pero les advierto que no habrá continuación.

—Qué ruda— Coraje ríe— Bueno entonces yo comentaré. ¡Qué furia entre esos!, ¿no? ¡Wau!, ahora empiezan a pelear y pues a decir verdad yo no leí muchos celos.

—Oye mi querido perro cobarde— Cat se abanica la cara. — ¿No te diste cuenta que Kagome se puso celosa?

—A veces me digo que eres toda una retrasada. — Coraje se pasa una mano por la cara. —EL público pedía celos de parte de InuYasha…

— ¡Oh! ¿Y por qué no me lo dijiste antes? — Cat lo mira mal. —Además por ahora InuYasha solo está jugando… como lo habrán leído… ya un poquito más adelante todo se pone muy serio.

—Estamos hablando de los celos— interrumpe Coraje, escondiendo un florero detrás de su espalda. — ¿Sabes qué Cat? Yo creo que necesitas ayudita para poder pensar bien

— ¿De qué hablas? — Cat parpadea inocente.

Coraje le hace una seña para que se acerque, pero cuando iba a golpearla, aparece Justo y golpea a Coraje y luego se va, dejándolo con pajaritos en la cabeza.

—Oh eso fue muy extraño— Cat ría nerviosa. —Bueno, ahora agradecimientos.

Serana Tsukino de chiba

Kiara Taisho-Sama

Mariposa Mental (Hey Rro, gracias por pasarte. ¡Saludos!, ya sabes Coraje les envía saludos :D)

SerenaDulceStar (Muy pronto habrá una Kagome muy sexy :D)

Sango24

Setsuna17

Paulaa (Ahora le tocan los celos a Kagome, después a nuestro querido InuYasha)

Celeste Hikari. (Habrán muchos más celos, más adelante ;)

Crazzalice (Wouw eso es sorprendente, no encuentro muchos peruanas que les guste InuYasha… a la mayoría les aburre ¡tontas! De lo que se pierden. Bueno ahora en mi perfil voy a subir mi correo, date una vuelta y me agregas, así hablamos ;)

Yera-chan

Angellasttrue (¡Exacto!, uno está bien emocionada porque habrá un beso y justo lo cortan. ¡Qué mal! Hay que demandar a Rumiko xD. Tranquila, lo de los niños empezara a aflorar dentro de unos capis más… mm bueno, el próximo tendrá toda esa información… pero será una sorpresa.)

¡Las Adoroo!, son tan lindas.

—Bueno, para el próximo capítulo les aviso que no será Kagome la que relata— Cat se hace la misteriosa. —InuYasha nos dará su punto de vista así que no se lo pierdan… Ya saben, él tiene el misterio y con sus pensamientos todo se aclara.

—Mejor diles de qué trata el capítulo— Coraje se cruza de brazos. —Se supone que yo digo los agradecimientos ¡NO ME PAGAN lo suficiente como para estar aquí!

—Haz lo que quieras… pero no te daré nada— Cat le saca la lengua. —Bueno, nos leemos mi querido público, hasta la próxima.

Próximo Capítulo: Puntos en contra.

¡Baeh!