Como dije, voy a empezar a postear algunos updates seguidos, este capítulo es extenso, pero lo considere necesario. No se aburran. Abrazos y cualquiera que sean sus opiniones me encantaría leerlas.
Los personajes son de Cassandra Clare.
Al Hospital
Isabelle finalmente logró levantarse temprano el sábado en la mañana, había dormido nuevamente en casa de Maia, se quitó la camiseta de Simon y se dio un baño, Maia no se había levantado aun, así que puso a hacer café para ella. Iglesia ni abrió los ojos cuando Isabelle entró en el Instituto, sin embargo ella le acarició la cabeza con cariño y luego se fue a la cocina para desayunar, su madre ya estaba allí. - ¿Decidida a no dormir en el Instituto Isabelle? – preguntó molesta.
- Lo siento. – Respondió. – No quiero hacerte enfadar.
- Lo sé. ¿desayunaste? Isabelle negó con la cabeza y su madre puso dos crossaints en frente de ella. - ¿Qué vas a hacer más tarde?
- Ir a la sala de entrenamiento a patear sacos de box.
- Vale. ¿Qué te parece si cocinamos juntas la comida? ¿aceptas el reto?
Isabelle sonrió. – Acepto.
Jace se le unió en la sala de entrenamiento y sostuvo amablemente los sacos de box, una y otra vez, mientras Isabelle repartía patadas y puños – Jace, ¿Cuándo vamos a salir nuevamente a cazar?
- No he escuchado de demonios en los últimos días. Pronto supongo.
- Que molesto.
- ¿estás segura de la decisión que tomaste Iz? Yo no podría vivir sin Clary.
- Gracias por recordarme que tengo que vivir sin él. – Contestó y golpeó el saco con una patada. No iba a llorar. - Cazar me distrae lo sabes.
- Lo sé, pero Alec tiene miedo que te hagas matar por eso.
- Hay suficiente espacio en tu departamento de la irresponsabilidad para mí, supongo.
- No no hay espacio para ti, y no tienes que dejar la obsesión por cazar
- Lo dudo.
Un baño después y Maryse e Izzy estaban en la cocina para preparar la comida.
- No estoy seguro de esto. – Dijo Jace entrando a la cocina con una sonrisa, no se había bañado.
- ¡Callate Herondale! – Dijo Isabelle.
- Ouch. Mala. – Isabelle le hizo una mueca.
- Tú y yo en una lucha con espadas Ligthwood.
- Basta los dos, ella no es suficientemente buena con la espada y lo sabes. ¡Ahora a cocinar! Lo primero que debes entender de la cocina es que requiere paciencia ok.
- ¿paciencia?
- Sí y mucha. No puedes aventar los ingredientes a la olla y pretender que sepa bien Isabelle. Repite conmigo: Paciencia
- Paciencia. – Jace pasó por detrás de Maryse y empezó a hacerle muecas a Isabelle.
- Jace, te estoy viendo. – Dijo Maryse con una sonrisa.
- No entiendo porque quiere cocinar, no lo necesita es una cazadora de sombras
- Déjala.
- ¿Qué vamos a preparar?
- Pasta. Pon agua a calentar. Jace, ¡Lava y quítale la cascara a los tomates?
- ¿Yo?
- ¿No te crees muy experto con cuchillos?
Quien hizo una mueca esta vez fue Isabelle.
- Lista el agua.
- Ok. Cuando esté caliente, no antes, cuando esté caliente echas la pasta.
Izzy se puso a mirar el agua fría mientras hacia un sonido molesto tamborileando con los dedos en la mesa.
- No va a lograrlo, es muy impaciente. – Dijo Jace.
- ¿te lavaste las manos verdad?
- ¡Claro!
- Mientras esperas coge cebollas y ajos. Y pon en un sartén una cucharada de aceite, luego lo pones a fuego lento. Jace pon los tomates en el agua
- ¿Puedo echar la pasta ya? – Preguntó Isabelle.
- ¿ya está caliente?
- No.
Jace soltó una carcajada que se oyó en todo el instituto, Iglesia entró por la puerta seguida por Clary.
- ¿Qué es tan divertido? ¡Oh no!, Isabelle está cocinando. Tal vez llegué muy temprano.
- ¡Tú te quedas a comer Clary! – Dijo Isabelle
- Continuemos. Quítale la cascara a las cebollas y a los ajos luego las pones en el picador. Es posible que el agua este caliente ya.
Isabelle hizo todo lo que su madre le pidió mientras Jace y Clary abandonaban la cocina sonriendo. – Pon los ajos y la cebolla en el sartén.
- ¿así?
- No eres una causa perdida después de todo.
- Tener paciencia es difícil.
- Las mejores cosas requieren paciencia. – 10 minutos después su hija ya empezaba a impacientarse - Saca los tomates del agua caliente con el cucharon y mételos en el picador también y luego van al sartén.
Maryse había atrapado una bolsa llena de carne molida y un frasco con condimentos.
- ¿esto realmente va a funcionar?
- Me dices al final. No te preocupes. Pon una cucharada pequeña de condimento y dos cucharadas de sal. Luego una pequeña taza de agua y lo tapas.
- Ok. – Isabelle siguió la instrucción a la perfección.
- ¿Por qué estás haciendo esto Izzy?
- Odio que todos digan que soy mala, y si te vas a Idris terminan pidiendo comida china siempre.
- Eres competitiva. Te pareces a mí.
- Eso es lo que siempre dicen. ¡Todos!
- Bueno, ahora vamos a hacer bolitas de carne molida y las ponemos a cocinar en la salsa. En 10 minutos bajamos la pasta.
- Lo cierto es que… la primera vez que Simon vino al Instituto tomó 3 tazas de una sopa horrible que yo había preparado, lo hizo para impresionarme.
- Que dulce. – Respondió su madre poniendo la carne en la salsa.
- Hubiera querido que probara algo que supiera mejor. Es vergonzoso y una lástima, nunca tuve la oportunidad de cambiar esa mala primera impresión.
- Oye, no te pongas triste. Baja la pasta del fuego, y ponla en agua fría.
- Listo. ¿ahora qué?
- Esperamos a que la salsa y la carne estén listas.
- Fantastico, esperar.
- Iz, sé que usualmente los nefilim nos enamoramos una vez en la vida, pero eres muy joven.
- No hablemos de eso.
- Vas a encontrar a alguien. Eres lista, fuerte, hermosa.
- Lo dices porque eres mi madre. Los chicos no me toman enserio.
Isabelle cumplió la cita fallida con Clary ese sábado en la tarde, no tenía ganas de asistir a una boda aunque se sentía culpable por no ser capaz a veces de celebrar la felicidad de otros, la boda sería el siguiente viernes y estaban atrasadas con el asunto del vestido.
- Gracias por hacerme compañía anoche, fueron muy amables tú y Maia.
- De nada. Izzy, sabes que puedes contar conmigo.
- Es extraño, la mayoría de mujeres de mi edad que conocí no han sido muy agradables.
- Es porque te tienen envidia. - Respondió Clary con una sonrisa, mientras comparaba si el color de un suéter el quedaba bien. - Yo te tuve envidia cuando te vi. Eres despampanante.
- No es cierto. ¿Tú me tuviste envidia?- Respondió Izzy.
- ¡Claro que lo hice! Era difícil no hacerlo.
- Siempre fui consciente del efecto que tenía en los chicos, pero nunca creí que esa era la razón por la que las chicas reaccionaban así, creí que había algo malo en mí.
- Eso es estúpido.
- Oye Clary, yo nunca creí poder confiar en alguien aparte de Jace o Alec para ser mi parabatai. Pero tú has sido una buena amiga. ¿podrías pensarlo?
- ¿me estas pidiendo que sea tu parabatai?
- Es algo que se me acaba de ocurrir, no tienes que responder ya. Pero ¿podrías pensarlo?
- Wow Izzy, que me lo pidas es un gran honor y claro, claro que voy a pensarlo.
- ¿por qué decidiste comprar el vestido, creí que lo ibas a mandar a hacer?
- No queremos usar nada de que lo que íbamos a usar antes, no queremos invocar malos recuerdos. - ¿Vas a comprar uno tú verdad?
- Hay algo que me gustaba hacer antes, creo que servirá en este caso.
- ¿Que era?
- Diseñar mi propia. Voy a usar uno de los vestidos que diseñé y mandé a hacer, siempre considere que era demasiado para usarlo como algo cotidiano.
- ¿Hacías tu propia ropa? oh por Dios, Isabelle. ¡Es increíble!
- La mayoría de ropa que tengo la he diseñado yo. Hay una mujer en Idris que la hacía por mí. Mi madre solía llevarle los diseños cuando iba. Fue mucho antes de Sebastian. Max me ayudaba a colorearlos.
- ¿Quién iba a decir que tenías algo de artista en ti? Es sorprendente
- El oficio de ser cazadores de sombras es muy absorbente, nadie imaginaría que Jace puede tocar el piano como lo hace o que mamá es tan buena cocinando como lo es.
- Había estado pensando justo en eso. No he sido capaz de dibujar mucho últimamente.
- No dejes que se pierda tu talento en medio de la cacería. ¡Oye! ¿Qué tal ese vestido? ¡te quedaría perfecto!
- ¿Crees que es el indicado?
- Definitivamente es el indicado. - Observándola con el vestido puesto. - Tengo que comprar unos zapatos que combinen con mi vestido y reponer dos pares de botas que arruiné. ¿me acompañas?
- No creí que te hicieran falta botas. - Dijo Clary e Isabelle le devolvió una mirada llena de picardía. Claro que nunca le hacían falta zapatos, pero eso no la esgrimía de querer comprarlos.
Isabelle acababa de pagar el tercer par de zapatos cuando recibió un mensaje de su madre: El tutor está aquí, se buena no llegues tarde.
- Parece que tu tutor de runas ha llegado.
Maryse estaba sentada en la biblioteca leyendo documentación sobre los acuerdos cuando la figura de Robert apareció y saludo con cordialidad.
- Finalmente han elegido al tutor, es experto en runas como lo pediste.
- ¿Edad?
- 28
- ¿No tiene que ver con lo que me dijiste de Izzy? porque no me agrada la idea.
- No lo sé.
- Robert, deja de meterte en la vida amorosa de tus hijos ó ¿acaso olvidaste cuando estábamos jóvenes y salíamos con quien queríamos? ¿Cuál es el nombre del tutor en todo caso?
- Leo Gladstone. Va a estar allá en unas horas. Se cordial.
- Ya veo. ¡Luego no me digas que no sabes nada! Tu madre era una Gladstone.
- Nos veremos en la boda Maryse.
La imagen de Robert desapareció.
Alec y Maryse recibieron al tutor, era un muchacho agradable, de piel blanca y cabello castaño claro, de hombros y brazos anchos, era casi de la misma estatura de Alec y hablaba con acento inglés, había estado en la batalla de la Citadela como pero ni Jace ni Clary parecían recordarlo. Isabelle no le prestó mucha atención cuando los acompañó a la hora de la cena, aunque Leo se esforzó por ser demasiado cordial con ella, Maryse se sintió especialmente curiosa al respecto.
- Sé que solicitaron un tutor especialista en runas, y creo que he aprendido mucho, aunque no dudo que Clary será quien me enseñe. - Dijo con una sonrisa. - Espero aprender mucho de ustedes. Son una familia admirable.
- Gracias Leo. - Dijo Alec, quien consideró que era atractivo, Isabelle hubiera considerado lo mismo si hubiera levantado la cabeza de su plato alguna vez. A Jace no le agradó mucho, pero no era una novedad que a él no le agradaran personas nuevas.
- Isabelle, ¿Tal vez podrías enseñarme a utilizar ese látigo?
- Muchos considerarían que es un arma para mujeres. - Respondió Jace.
- Yo no lo creo. - Contestó Leo sin apartar la mirada de Isabelle.
- Podríamos encontrar el tiempo. Creo. - Respondió ella aburrida.
- Tal vez deberías usar tu tiempo para intentar mejorar con la espada Izzy. - Dijo Jace sobreprotector. - Yo seré tu maestro obviamente
- ¿Qué? soy buena con la espada.
- No lo suficiente hermana.
- Estoy de acuerdo. - Dijo Alec e Isabelle finalmente levantó la mirada del plato para darles una mirada asesina a ambos, los dos estaban sonriendo, Jace le hizo una de sus muecas.
- Deberíamos poner Wi-Fi en el instituto. - En Londres hallaron una manera de que funcionara sin afectar las protecciones del Instituto.
- Wi-Fi. ¿Qué es? - Preguntó Maryse.
- Internet. - Contestó Izzy. - Podríamos tener computadores y smartphones ¿por qué no?
- Yo traje una computadora.
- ¿Cómo sabes de eso? - Preguntó Jace.
- A Simon le gustaba usar internet a menudo. Clary lo hace también
- ¿Hablan del vampiro?
- Era vampiro.- Respondió Izzy.- Con permiso. - Añadió y se levantó de la mesa. A lo lejos escuchó a Leo explicándoles como el internet les ayudaría en investigación y a estar más conectados con otros institutos.
- Es encantador. - Dijo Maryse y fue lo último que Izzy escuchó.
Maia no se sorprendió cuando la puerta sonó casi a medianoche, casi sabía que iba a suceder.
- Hola.
- ¿Puedo dormir aquí esta noche? Por favor.
- Sigue Isabelle, pero nada de tequila hoy.
- Gracias. - Respondió y se acostó en la cama que había sido de Simon, el olor la golpeó nuevamente, aunque estaba empezando a desvanecerse, la almohada se llenó de lágrimas.
Un domingo en la tarde, Clary y Simon hubieran ido por cafe y luego visitarían la tienda de comics buscando alguno nuevo. Izzy tomó el lugar de él y aceptó ir a tomar cafe con Clary, Jace se les unió después.
- ¿Qué tal te parece la idea del Wi-Fi?
- Necesaria, creo que se han tardado en implementarla honestamente. - Dijo Clary.
- Leo dice que mañana estaría funcionando. Pero no tenemos dispositivos
- Deberíamos ir de compras. - dijo Isabelle.
- Te dije que acabaríamos en bancarrota.
- No vamos a estar en banca rota. - Respondió Jace. -Además, pronto voy a ser legalmente un Herondale y no era una familia pobre tampoco.
- Otra vez al centro comercial entonces. - Izzy sonrió.
Una hora después Isabelle había comprado un ordenador portátil para su madre. Jace había decidido saltar el asunto, si iba a gastar dinero lo haría en armas. Isabelle se separó de ellos entonces.
- No no no, Isabelle, hoy vamos a salir. - Dijo Maia cuando la vio llegar.
- ¿A dónde?
- Hospital, donde trabaja Catarina Loss.
- No traje mi equipo. - Izzy abrió los brazos como si quisiera enfatizar en el asunto. Llevaba zapatos con punta y tacon negros y un vestido más bien corto color verde oscuro, sobre él llevaba un sueter color verde manzana.
- Tienes tu latigo ¿no?
- siempre lo tengo
- Vamos nefilim
Maia condujo la camioneta que Bat le había prestado en silencio. Isabelle admiró las calles prácticamente vacías. – Hey. ¡Anímate un poco!
- ¿no extrañas a Jordan?
- No tanto, estuvimos juntos las últimas semanas pero habíamos estado separados varios años, me había acostumbrado a estar sin él
- Espero que llegue el día en que también me acostumbre.
- Lo hará, puede que creas que vas a morir, con el tiempo podrás seguir con tu vida, aunque el dolor de la perdida nunca se va.
- Gracias. Muy alentadora.
Maia aparcó y ambas salieron, el estacionamiento era oscuro, Isabelle estuvo a punto de usar la luz mágica que llevaba en el bolsillo pero Maia negó con la cabeza, la figura de Catarina apareció pronto. Estaba usando un glamour, aunque las dos pudieron ver su piel azul.
- ¿Creí que serías tú sola no que traerías a la Clave contigo?
- ¿están ocultándole algo a la Clave?
Catarina le dio una mirada acusadora a Maia.
- Vamos, entremos.
Isabelle creyó que las llevaría dentro del hospital, pero la bruja se desvió por un sendero angosto que había a la derecha muy oscuro, Isabelle se esforzó para ver, luego divisó un edificio de no más de tres pisos, había un aviso apagado que decía "anfiteatro" algunas luces estaban encendidas. Catarina usó una llave-tarjeta para entrar.
El olor de la muerte era fuerte, a muerte y a líquido para limpieza, Catarina ascendió por la escalera, Maia e Isabelle la siguieron. Luego entró a una habitación con varios cubículos que tenían puertas de metal, el lugar donde guardaban los cuerpos. Se puso guantes y abrió uno de los cubículos. Era el cadáver de un jovencito de 16 años, de cabellos rubios. Izzy se estremeció, estaba acostumbrada a ver muertos, pero no era algo que le agradara. Caterina le dio una mirada y luego volteó el cuello del muchacho, tenía una mordida de vampiro.
- Le drenaron toda la sangre.
- ¿Lily ya fue notificada?
- Sí. Están buscando dice que no fue ninguno de los residentes del Hotel.
- Un nuevo vampiro. ¿Cuántos cuerpos han llegado?
- 3 esta semana. Mira la marca en su brazo.
Era un tatuaje, una estrella de cinco puntas
- ¿estaba en un culto?
- O una pandilla humana, los humanos suelen usar símbolos que no entienden con frecuencia.
- ¿Por qué la Clave no ha sido notificada?
- ¿Queremos tener la oportunidad de encontrarlo antes de que ustedes lo asesinen?
Respondió la vampira acercándose sigilosa, Izzy no la había sentido llegar. Recientemente se debatía entre si odiaba o amaba los vampiros.
- ¿Quién podría ser?
- No lo sabemos. Seguidor de Maureen podemos suponer.
- No es un vampiro. – Dijo Catarina. – O no es solo un vampiro
- ¿Por qué no?
- Creo que están tratando de desviar la atención. Es la razón por la cual no lo he notificado.
- ¿Quién es entonces? Catarina di tu teoría.
- Están invocando demonios, es alguien que sabe de brujería.
- ¿Cómo lo sabes?
- Demasiados demonios en NY como si se hubieran colado y demasiada sangre, todos tenían estrellas dibujadas. Mira las marcas en sus brazos, de agujas y la mordida no está hecha en la vena, además fue mordido después de morir, mira la coagulación, los vampiros odian morder muertos.
Izzy se acercó para observar. Era cierto, ella lo sabía porque había sido mordida una vez.
- Eres buena. Es cierto. – Dijo Isabelle tocándose como un reflejo el lugar donde Simon la había mordido una vez.
- Alguien le drenó la sangre y luego quiso inculpar a un vampiro. O el vampiro trabaja con él.
- Valentine lo hizo una vez. Intentar inculpar a los hijos de la noche.
- No me agrada. – Dijo Lily pensativa.
- Creo que hay que notificarlo, por el bien de los acuerdos, son frágiles en estos días.
- Yo estoy de acuerdo también.- Dijo Maia.
- Amiga de nefilims. – Dijo Lily
- Tranquila. – Respondió Isabelle. – Somos aliadas aquí
- Creí que no te interesaban los vampiros ahora que el daylighter es humano otra vez.
Isabelle se volvió para mirarla, era más alta que la vampira y en un momento lució bastante intimidante.
- Espero que no estén observándolo de más.
- ¿Cómo tú? Relájate nefilim, nadie va a tocarlo, no queremos problemas con ustedes y menos con el que le hizo eso.
Isabelle estuvo a punto de desenrollar su látigo pero agredir a la jefe del clan de NY no era sabio, imaginó la cara de su madre y se contuvo.
- Lo notificaré esta noche. - Dijo apretando los dientes y luego salió del lugar, necesitaba respirar.
