El siguiente capítulo de BROTP:


Capítulo 10.

"El incendio fue apagado y el villano está bajo custodia" Explicaba Aizawa quién casi a media noche había llegado en defensa de su alumno al hospital, varias horas después, en la madrugada, por fin había llegado a un acuerdo con las autoridades. Katsuki se encontraba sentado bastante reclinado en una cama de hospital pues su heridas, aunque él no lo quisiese admitir, habían sido bastante severas "Ahora quiero que escuches con atención" el tono del profesor se volvió estricto y lúgubre en un instante "la única razón por la que no te pusieron bajo arresto fue por tus heridas. Quiero que entiendas esto, Bakugou, ellos creían que eras el villano" Enfatizó con clara molestia el azabache "tus acciones fueron más allá esta noche, creaste más pánico colectivo que los mismos villanos, dejaste que el villano real ejecutara su plan, causaste daños en esa joyería por más de 850.000 yenes y lo que es peor de todo, heriste gravemente a una de tus compañeras" Cada punto no hacía más que atravesar dolorosamente el cuerpo del rubio, este tenía la mirada gacha mirando sus manos, su cara distorsionada con la mezcla de emociones que sentía, frustración, desesperación, ira, desosiego, derrota, infinita molestia… consigo mismo…

Se negaba a mirar a Aizawa, le tenía demasiado respeto. El hombre había arriesgado su vida muchísimas veces por él y todos los demás. Le debía al menos el quedarse callado ante su presencia. El sensei se pasó la mano por la cara como por enésima vez esa madrugada.

"No llamaré a tus padres sino hasta mañana, lamentablemente la Yuei seguramente ya se enteró de lo ocurrido, hablaré para ver qué puedo hacer para aminorar tu sanción, aunque no creo poder hacer mucho" Aizawa prendió un cigarrillo, le gustaba fumar cuando estaba muy estresado. No era la primera vez que el rubio lo veía hacerlo. Teniendo en cuenta que era prohibido fumar dentro de un hospital, tampoco es que él fuera a decir nada "Es increíble que Midnight tuviera que llegar al lugar para calmarte" Inhaló profundamente de su tabaco antes de soltar el humo, recordando como la heroína profesional le había explicado que tuvo que utilizar su quirk en su alumno para poderlo trasladar a donde se encontraba en ese momento "Obviamente ni tu ni Yaoyorozu dejaran este hospital pronto, aún con la intervención de Recovery Girl" ¿Recovery Girl había estado allí? Eso explicaría que su torso ya no le doliera tanto, después de todo había caído inconsciente antes de ser trasladado gracias a Midnight "Antes de irme quiero que pienses en algo" Mencionó Aizawa lanzando lo que quedaba de su cigarro por la ventana para borrar toda evidencia, luego se dirigió a la puerta pero antes de salir finalizó "Yaoyorozu se despertó por unos breves momentos de lucidez hace una hora, lo único que pudo articular en su estado fue un pregunta, '¿cómo está Katsuki?' antes de volver a desmayarse" La revelación de su sensei hizo que Bakugou por fin levantara la mirada y mirara con estupor. Pero él ya había cerrado la puerta dejando solo al de ojos rojos con sus emociones encontradas.

Al día siguiente, recibió demasiadas visitas para su gusto, su tolerancia era cero, pero sus inútiles compañeros habían decidido visitarlo de todas formas. Primero había llegado el grupo de siempre, la rosada, el bastardo eléctrico, Kirishima y el de la cara plana.

Uno de esos imbéciles, muy posiblemente el bastardo eléctrico, había dejado una estúpida revista pornográfica en su mesa de noche, una de las enfermeras la había encontrado y le había dado el sermón de su vida por una mierda que ni siquiera era suya. Luego habían llegado sus padres, su madre gritona como siempre le había dicho de todo, al final le tuvieron que suspender su visita porque alteraban a todos los demás pacientes.

Incluso All Might había llegado a visitarlo, le había soltado unas 'palabras de consuelo' o algo así, al ser el héroe que había sido, había sido la única visita en la que no había gritado o soltado maldiciones. Le dieron de alta bastante tarde, a una hora en la que no era muy común que lo dejaran ir, creía que algo tenía que ver su reputación pues incluso los médicos lo miraban con sospecha y desconfianza.

Caminó holgazanamente hasta la recepción del primer piso, por fin podía irse del hospital, pero había algo que tenía que hacer primero.

"Di-Dígame" Intentó ser amable la mujer de la recepción reconociéndolo de inmediato.

"Yaoyorozu Momo, ¿cuál es su habitación?" Preguntó intentando no demostrar lo mucho que ya la odiaba por ni siquiera conocerlo y ya tenerle miedo.

"Disculpe, pero las horas de visitas ya terminaron, si pudiera venir maña-" su explicación fue interrumpida por el escalofrió que recorrió su espalda al estar bajo la atroz mirada que le dirigía el rubio. Este la miraba como un cazador veía a su indefensa presa "Ha-Habitación 204" Murmuró sabiendo perfectamente que rompía las reglas pero, a su vez, temiendo por su propia seguridad.

Mientras se alejaba, no pudo evitar escuchar el susurro de la mujer 'miedo' es lo que había expresado que sentía por él.

Indeciso, llegó al piso destinado y se plantó frente a la habitación de la pelinegra. Ni siquiera sabía porque estaba ahí, él no lo había planeado. ¿Qué haría? ¿Qué le diría? ¿Estaría si quiera despierta?

Recordó como se había sentido cuando la había encontrado, como se sintió cuando Aizawa le había revelado aquel dato que, aunque él no quisiera, lo había tenido pensando toda la madrugada. Como se sentía en ese momento.

Empujó la puerta sin darse cuenta, asomó la cabeza tímidamente, lo que era muy impropio de él. Cuando divisó a la chica su corazón dio un vuelco que ni siquiera sabía que podía soportar.

Postrada sobre su cama, llena de vendajes que se escondían en su mayoría bajo las blancas sábanas. Parecía tan… sin vida.

Caminó a paso cansado sin saber qué hacer en esas situaciones, recordaba haber visitado a algunos compañeros en el pasado, en contra de su voluntad. El problema es que las veces anteriores había sido arrastrado, prácticamente, en una habitación llena de gente en donde su presencia no se remarcaba. En este momento, sin embargo, estando fuera de las horas de visita, solo era él y ella en aquella fría habitación.

El ambiente que se apreciaba dentro de la habitación de Momo era muy diferente al de él. Iniciando por la montaña de obsequios que tenía la joven a los costados de su cama, un enorme arreglo floral que parecía más bien un arreglo fúnebre destacaba orgulloso de entre los presentes. Bakugou se inclinó instintivamente para leer al remitente ¿quién habría sido tan imbécil como para traerle flores para difunto?, 'Todoroki Shoto' decía la inscripción rodó los ojos en cuanto vio el nombre, solo él podía equivocarse de ocasión tan desvergonzadamente. Al menos le daba crédito por haberlo intentando.

Sintió como se movía ligeramente frente a él, posó su mirada en la piel que se dejaba ver bajo los vendajes, estaba pálida pero podía ver rastros de quemaduras sobre la piel que rodeaban los vendajes. Apretó la mandíbula pues solo podía imaginarse sus propias explosiones envolviendo la delicada piel de ella. Acercó una silla para acomodarse mejor, justo al lado de Momo, su mano reposaba conectada a una máquina de pulsaciones. Bakugou tragó duro cuando la vio removerse más bruscamente que antes, aguantó la respiración por unos segundos hasta que fue inevitable y la vio abrir los ojos por fin. Su mirada se posó en la de él, cansada y sorprendida a la vez.

"Katsuki" Articulo débilmente volviendo a cerrar los ojos debido al malestar. Él sintió otra punzada atravesarlo, desde el día anterior se había estado preguntando a que se deberían, la respuesta yacía llamándolo en aquel cuarto de hospital "¿cómo estás?" Preguntó luego de incorporarse suavemente. Este se mordió la lengua, ¿qué 'cómo estaba'? ¿A quién mierdas le importaba cómo estaba él? Se cuestionó internamente.

"Mierda, ¿por qué eres así?" Interrogó el rubio en un murmuró aguantándose las ganas de salir del lugar pues sentía sus ojos arder y se negaba rotundamente a que lo vieran llorar otra vez, sea quien fuere.

Ella guardo silencio unos minutos, analizando a su compañero. Sabía perfectamente que si le estaba hablando en susurros y no a gritos, había algo terriblemente mal. Vio sus ojos empezar a enrojecerse. Había soñado con lo ocurrido, ¿cómo no? Recordaba perfectamente estarse preparando para someter al villano cuando la explosión la había tomado por sorpresa, a sus espaldas. Como heroína que era, o que pretendía ser algún día, sabía que el riesgo siempre estaba presente. Entendía, a su vez, que el actuar de Bakugou había estado mal. Pero lo aceptaba en pro de un bien mayor.

"No es tu culpa" Susurro tan alto como su cansada garganta se lo permitió.

"Eso no es lo que dice todo el mundo" Intentaba tranquilizarse pero su voz empezaba a demostrar el huracán de sentimientos que se estaba reservando "Todos creen que yo soy el villano, que te hice esto apropósito" Sus ojos se volvieron irremediablemente vidriosos con cada palabra y pensamiento "Es mi culpa, solo sirvo para destruir" Lo que había estado pensando durante mucho tiempo por fin salió de sus propios labios "Todos tenían razón" Su mirada se agachó patéticamente, como odiaba sentirse así, pero en está ocasión se lo tenía bien merecido.

La delicada mano que se posó sobre su mejilla lo sacó del estado en el que estaba, abrió los ojos y miró a Yaoyorozu quién lo mirada con decisión.

"Tú no eres un villano" le dijo increíblemente seria "Eres un héroe" Soltó "Sí, te equivocaste, todos nos equivocamos" Aseguró sin un apiste de duda en su voz "Tu eres quién tu decidas ser, Katsuki" Inquirió al fin. La mano que se posaba sobre su mejilla estaba fría por la pérdida de sangre, pero se sentía tan cálida como sus explosiones.

"No soy una mala persona" Logró murmurar antes de que la primera lágrima encontrara por fin su camino sobre su mejilla "Yo no tengo la culpa de que mi quirk sea este, solo quiero ser un héroe" Colocó una de sus manos sobre la de Momo y la apretó contra su rostro mientras más lágrimas surcaban su tez, en una silenciosa disculpa sin querer soltar su mano.

Y Bakugou, por primera vez, se había mostrado voluntariamente débil frente a otra persona, aceptando su error. Y estaba perfectamente bien con aquello.

Ya luego la amenazaría con no decirle a nadie de lo ocurrido, pero eso a su tiempo.


Espero que les hay gustado, dejen sus comentario sí así fue. ¡Besos!