Holaaaaaaaaaaaaaaa!!! Aquí cho-chan dando lata de nuevo con otro drabble, gracias por su seguimiento y su apoyo, la verdad nos hace felices, muy felices T_T
Esta idea surgió mientras jugábamos un juego de rol Yaoi *0*
¿Descubiertos?
¿Qué podrían tener en común Allen Walker y Yu Kanda?
A simple vista…absolutamente nada…
Uno era el exorcista más dulce, alegre y simpático, era servicial, atento, siempre veía por el bien de los demás antes que el suyo propio…toda una dulzura…y la fantasía (nada santa) de más de uno.
El otro era, por decirlo de una manera sutil…el exorcista mas amargado, seco, frio, apático, antisocial, gruñón, que prefería que sus compañeros murieran antes de ayudarlos...
Eran como el agua y el aceite, como el día y la noche.
Cada vez que se encontraban juntos en la misma sala se insultaban, peleaban y terminaban casi a punto de matarse. Cualquiera que los viese podría jurar que se odiaban a muerte. Y si, se odiaban, pero…
¿Es que acaso no han escuchado el dicho "del odio al amor hay solo un paso"?
Pues en este caso, les había quedado como anillo al dedo.
Nadie lo sabía y aunque lo supieran, no sabrían como fue que paso, ni ellos mismos sabían el cómo o el porqué habían terminado así.
Ahora mismo, cualquiera que los viese creería que se trata de una broma o de un mal chiste.
Y es que ambos se encontraban besándose apasionadamente por uno de los pasillos de la orden.
El menor de los exorcistas recién acababa de regresar de una misión que había durado una semana, eran altas horas de la madrugada y lo único que quería era descansar un poco. Se dirigía a su habitación, pero en uno de los pasillos noto al japonés recargado en la pared con los brazos cruzados y con los ojos cerrados.
-Kanda ¿Qué es lo que haces aquí?- pregunto extrañado
El japonés abrió un ojo y le miro, bajo los brazos y se acerco lentamente hacia él.
-Kanda ¿qué?…- no pudo terminar ya que el otro le había arrinconado contra la pared besándole con extremada lujuria.
Se separo del albino dejando un hilillo de saliva mientras le miraba de manera lasciva.
-quiero comer moyashi…no lo he comido en una semana- dijo seductoramente mientras le mordía el lóbulo de la oreja.
-anghhh…no Kanda alguien podría…vernos…-
-no hay nadie a estas horas- continuo besándole, ahora en el cuello mientras metía una de sus manos bajo el pantalón del menor estimulando su miembro
-espera…yo…estoy cansado…y…ahhh…no…aquí no…-
El mayor sonrió y de un solo golpe bajo el pantalón y la ropa interior del albino, continuando con la estimulación al miembro del otro.
Desabrocho la playera del albino con su mano libre…
- Lavi que Allen-kun no haría eso- se escucho una voz conocida aproximándose. El menor se paralizo al reconocerla
-vamos Lenalee ¿quieres apostar a que si lo ha hecho?- se escucho la otra voz
Se había olvidado de que el conejo y Lenalee también habían regresado de una misión.
Miro la cara de pánico que el otro tenia. Miro a su alrededor analizando que hacer para no ser descubiertos. Noto una puerta cercana y arrastro consigo al otro rogando que esta estuviera abierta. Giro la perilla y la puerta se abrió.
Las voces se escuchaban cada vez más cerca y, en un ataque de pánico el albino se metió rápidamente a aquella habitación jalando consigo al mayor dándole la espalda, entraron a aquel pequeño lugar.
Estarían a salvo por el momento y no sería descubiertos pero…no contaban con que el albino resbalaría cayendo boca abajo y que, el japonés también caería, pero sobre la espalda del menor.
-oye ¿escuchaste eso?- se escucho preguntar a la chica
-sí parece ser que algo se cayó de ahí dentro- se escucharon los paso acercarse a la puerta
Ambos se quedaron estáticos en la posición en la que estaban, serian descubiertos haciendo "eso". La puerta se abrió lentamente. El albino comenzó a rezar en todos los idiomas posibles y el japonés maldecía en su interior a ese par. Estaban expuestos y los verían en esa posición tan vergonzosa.
Los recién llegados estaban a punto de mirar pero….
-¡Lavi! ¡Lenalee! –Se escucho una tercera voz –Komui los está buscando, dice que es urgente-
-está bien, iremos enseguida- contesto la china –vamos Lavi- se alejo aun sin mirar dentro de aquel lugar.
Allen agradeció mentalmente a Komui, ahora solo faltaba Lavi.
El pelirrojo miro dentro del lugar –está muy oscuro y alguien ha dejado su capa de exorcista- dijo para si antes de cerrar la puerta e irse.
Kanda y Allen suspiraron aliviados. No había sido descubiertos gracias a la oscuridad del lugar.
Esa había sido una valiosa lección para Allen Walker y no quería repetirla nunca.
No se podría decir lo mismo de Yu Kanda quien agarro un extraño gusto al peligro de ser descubiertos al hacerlo en lugares públicos…
Notas:Bueno aquí esta, dejen reviews para estas pobres y locas autoras n_n
