Los personajes NO me pertenecen estos fueron creados por la maravillosa imaginación de Stephenie Meyer solo me adjudico la historia que salió de MI cabeza loca.
(Solo los niños y uno que otro personaje secundario son míos)
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Capítulo 10
Sorpresas
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Bella POV
Justo como lo predije las siguientes dos semanas posteriores fueron un suplicio con Alice como planeadora de fiestas, para mi fortuna contaba con Rose y Edward que prometieron que harían lo posible para que Alice no se sobrepasara, rogaba porque ella les hiciera caso.
Finalmente el tan añorado 13 de septiembre había llegado -pensé con ironía-
Desperté temprano pero no me levanté de mi cama ¿por qué? simple un pequeño de ojos chocolate preparaba una sorpresa y sólo minutos después escuché como batallaba para abrir la puerta, rápidamente fingí que dormía. Se acercó lentamente a mi cama y colocó una bandeja en la mesa de noche, subió a mi lado colocando en repetidas ocasiones besos en mi mejilla mientras me movía suavemente por los hombros.
Teatralmente y con una lentitud mayor que la de una tortuga abrí un ojo y luego el otro, cuando él vio que abrí los ojos se lanzó a mi cuello y presionó su cuerpo al mío.
— ¡Feliz cumpleaños mami! — dijo despacito y se separó un poco para verme a la cara — ¿quieres desayunar? — señaló la mesa de noche y yo asentí incapaz de formar alguna respuesta, era un niño adorable pero no era mucho de mostrar emociones muy emotivas ya que era grande.
— Gracias cielo tú siempre te luces — él se sonrojo, lo tomé en brazos y le di un sonoro beso del cual no se quejó — wow cariño como conseguiste eso — señalé con mi cabeza el delicioso pay que él sabía era mi favorito — ahora yo no lo he comprado — lo miré con los ojos entrecerrados.
Él se encogió de hombros — tía Alice — yo jadeé con premura ante la mención de la susodicha tan temprano en mi casa.
— ¿Alice? — pregunté quedito.
— Sí bueno esta vez quería yo comprarlo sin que te dieras cuenta — se sonrojó — y le dije a tía Alice que era tu favorito, lo llevó ayer al entrenamiento — lo miré confusa, no recordaba que lo llevara entre sus brazos, por su parte él me miró con picardía — estabas algo distraída cuando me lo dio — ahora fue mi turno de sonrojarme al recordar al culpable de mi distracción, Edward Cullen.
— En ese caso es más que perfecto ya que no sabía de esto — sonrió — mi bebé ya es un niño grande — rodó los ojos y yo reí.
Pero era muy cierto ya que desde que él es consciente de mi cumpleaños yo era quien compraba el pastel y él hacia lo demás.
El resto de la mañana pasó entre mimos y cariños por parte de Lex y llamadas de amigos y mis padres.
Me vestí con un lindo vestido que Alice me obligó a usar ya que según ella era perfecto para mí y por tanto fue diseñado exclusivamente para mí, era realmente hermoso de un profundo color morado el cual llegaba un poco arriba de mis rodillas y con un escote ovalado, me maquillé naturalmente y deje mi cabello suelto cayendo en suaves ondas.
Escuché una bocina sonar en la calle y como Lex me llamaba desde la planta baja. Con sumo cuidado bajé las escaleras ante la mirada apurada de Lex, tomé mi bolso y mis llaves y salimos para encontrarnos con una Alice algo impaciente al lado de Jasper que trataba de controlarla. Justo me vio se abalanzó contra mi deseándome felicidades, Jasper hizo lo mismo sólo que con más tranquilidad.
Alice le tendió la mano a su marido él cual rio y negó con la cabeza para entregarle un pequeño trozo de tela negro que sacó del bolsillo delantero de su pantalón.
— ¿Qué pretendes Alice? — traté de sonar tranquila ¡pero Demonios, era Alice!
— Tú solo confía en mí ¿sí? — dijo poniendo la mirada de cachorro en medio de la avenida.
Me resigné y deje que me guiara -todavía con los ojos abiertos- a un despampanante Camaro negro, Jasper abrió la puerta del copiloto y Alice me arrastró con ella a la parte trasera mientras Lex y obviamente Jasper se colocaban en la parte delantera.
Después de diez minutos de gozar de mi sentido de la vista Alice me hizo girarme para colocar el pañuelo, el resto del viaje fue tranquilizante gracias a la plática que sostuvieron Lex y Jasper. Sorprendentemente Alice permanecía quieta a mi lado, sólo hablando en ocasiones y riendo al igual que nosotros.
El coche giró y tomamos un camino empedrado, fue un corto tramo de cinco minutos y cuando el motor del coche quedó en silencio y mis nervios empezaron a aparecer.
— Llegamos Bella — Alice aplaudió y saltó en su lugar, las puertas fueron abiertas y me ayudó a salir — debes confiar en mí — me volvió a repetir cuando ya estábamos afuera del coche.
— Alice olvidas que me has quitado un sentido — dije cuando ella literalmente arrastraba — si con mis cinco sentidos me caigo cada tres pasos… — dije irónicamente dejando la oración al aire y ella disminuyó la velocidad.
— Lo siento — dijo con voz de disculpa y a paso lento hasta que nos detuvimos.
— ¿Preparada? — preguntó y podía asegurar que se mecía en su lugar de un lado a otro ya que sentí como una brisa era creada.
— Sí —dije y solté el aire.
Pronto los dedos de Alice estaban tratando de deshacer el nudo.
Me quedé sorprendida con la vista, sujeto a dos árboles estaba un colgante que decía "Feliz cumpleaños Bella", había serpentines, globos y en medio de los arboles estaba una gran mesa alargada, en la superficie de esta estaba un pastel lo suficientemente grande y algunos regalos.
Volteé a ver a mi alrededor donde estaban los Cullen, y también reconocí a Ángela y Ben -su prometido-, Andrea, Heidi y algunos amigos más. Las primeras que corrieron a felicitarme fueron las mellizas.
— ¡Feliz cumpleaños tía Bells! — gritaron ambas niñas mientras yo me agachaba a recibir sus abrazos seguidos de otros dos pequeños Cullen.
— ¡Felices 25! — una voz aterciopelada sonó a mi lado cuando me reincorporaba, no me dio tiempo de reaccionar cuando ya me encontraba en sus fuertes brazos — estas hermosa — dijo en mi oído con una maldita voz seductora, un estremecimiento recorrió mi cuerpo y mis piernas flaquearon.
— No acapares a la cumpleañera — la estridente voz de Emmett resonó y en segundos los brazos de Edward fueron sustituidos o mejor dicho arrancados de mi lado para ser abrazada y levantada del suelo por el grandulón de los Cullen, con un gran agarre que impedía que el preciado aire entrara en mis pulmones.
— No..puedo….respirar — logré decir entre suspiros.
— Emmett suéltala idiota — siseó Rose poniéndose a un lado de él.
— ¡Felicidades Belly Bells! — Emmett me dedicó su sonrisa de niño.
Así cada miembro faltante de esta familia me felicitó al igual que mis amigos. Para ser mi fiesta de cumpleaños estaba muy divertida creo que hasta podía decir que era la primera vez que disfrutaba celebrarlo desde que deje de ser niña.
— Alice esto es genial — dije conteniendo las lágrimas.
— No tienes nada que agradecer — me sonrió — hubiera sido mejor si estos dos— señaló a Edward y Rose — no me hubieran monitoreado cada paso — rodó los ojos.
— Gracias — musité quedito, no sólo dedicado a ella sino también a Edward y Rose por cumplir su promesa.
Era sorprendente lo que Alice describía como sencillo, la fiesta estaba fenomenal no podía pedir más, ella no conocía la palabra evento intimo.
Durante el transcurso de la tarde vi llegar e irse a algunos de mis amigos y ex compañeros de la Universidad que tenía tiempo sin ver, al principio me había enojado porque Alice había conspirado con Lex para hacerse de mis contactos -por cualquier medio- pero después me arrepentí de reaccionar así. Era cierto, ella no tenía derecho de hacer eso pero nunca antes me había sentido tan querida y amada por alguien ajeno a mi pequeña familia.
Estando entre la tranquilidad del crepúsculo no dude un minuto en escaparme un poco y venir a contemplar la gran cantidad de agua que era el Puget Sound*, a lo lejos se distinguían las travesías de algunos ferris. El trinar de los pájaros y el golpeteó de las olas en la costa llenaban el ambiente.
— ¿Tan aburridos somos? — la aterciopelada voz de Edward sonó a mi espalda. No necesitaba voltearme para saber que era él el dueño de esa suave y a la vez varonil voz.
— Sólo estaba reflexionando — logré decir cuando me topé con dos hermosas esmeraldas observándome.
— ¿Puedo? — dijo señalando la gran roca en la que estaba recargada, no conteste y sólo me moví un poco para que él pudiera acercarse.
La plática salió sobrando, el ambiente ahora era acompañado por nuestras respiraciones acompasadas, con él el silencio nunca era incomodo, su simple presencia era como si me sintiera completa, como si todas las piezas de un gran rompecabezas estuvieran juntas y sujetas con pegamento.
— ¿Y qué es lo que estabas reflexionando? — preguntó después de un rato de silencio y con un brillo en su mirada que no supe distinguir.
— Bueno…..tenía mucho tiempo sin tener un cumpleaños sintiéndome así — saqué audiblemente el aire de mis pulmones e inspiré con calma — a decir verdad hace pocos años que no me sentía tan completa y dispuesta a celebrar en grande — lancé una pequeña risa — sé que soy rara, ¿a qué ser humano no le gusta festejar el día en que nació? — dije y él rió — realmente soy muy feliz, pero desde que Lex llegó a formar parte de mi vida diaria, otra parte de mí sufrió por lo ocurrido — hice una nueva pausa y él me miró confundido y con dolor en sus ojos — no me malinterpretes, amo a Lex con toda mi alma y jamás me arrepentiré de haberme hecho cargo de él — mi voz ya sonaba patosa y mis lágrimas amenazaban con salir, mordí mi labio inferior en un intento de controlar su inevitable salida — pero hubiera dado todo lo que tengo para que las cosas hubieran seguido el camino correcto.
Sin saber cómo y en un acto de suma velocidad yo me encontraba entre los brazos de Edward, rápidamente abracé su cintura y me aferré a él como si fuera mi último suspiro, lo que me ayudaba a salir a flote en medio del océano.
Era demasiado lo que trataba de asimilar y el recordar la llegada de Lex, mi pasado y mi nuevo presente fueron el detonante perfecto para sacar a relucir mi lado más vulnerable. Edward acariciaba amablemente mi espalda a la vez que trataba de calmarme con palabras reconfortantes, en repetidas ocasiones sentí como depositaba suaves besos en mis cabellos o recargaba su mentón en mi cabeza que se encontraba entre su cuello y hombro.
Después de unos minutos en que deje de gimotear, fui consciente que él tarareaba una canción apenas audible y la realidad me golpeó de pronto con demasiada fuerza, el estar tan cerca de Edward hacia que mis sentidos se nublaran, embriagándome con su aroma tan característico, sus manos moviéndose calmadamente en mi espalda. Un estremecimiento me recorrió la columna, sintiendo como una corriente eléctrica corría a toda velocidad para estallar en mi bajo vientre, él sintió mis repentino movimiento ya que alejó un poco su cabeza y alzó la mía colocando sus dedos índice y pulgar en mi mentón para verme directamente a los ojos.
— ¿Estás bien? — dijo quedamente.
— Sí — mi voz sonó ronca por el llanto derramado.
Tomó mi cabeza entre sus manos y con sus pulgares quitó el camino creado por mis lágrimas, poco a poco su rostro se acercó al mío y sus labios se posaron en mi mejilla izquierda haciendo lo mismo que segundos atrás hicieron sus pulgares, cerré los ojos ante su tacto mientras la corriente estaba presente cada que sus labios se posaban por mis mejillas.
Cuando vio terminada su acción apoyó su frente en la mía, soltando un suspiro que hizo que su aliento chocara contra mí. Al abrir los ojos, él me miraba fijamente, sus ojos brillaban y resplandecían con el brillo del sol al ponerse.
— Hermoso — dijo después del silencio, lo miré con confusión y sus mejillas se sonrojaron débilmente, carraspeó para seguir hablando — es hermoso — señaló con su cabeza hacia el frente a mi espalda, me giré para seguir su mirada y tenía demasiada razón. El agua reflejaba en tonos rojizos a lo lejos mientras el sol estaba a pocos segundos de ocultarse, el cielo tenía tonos rojizos y morados y más allá se veía la costa de las ciudades vecinas.
—Maravilloso — contesté mientras mi vista quedaba encandilada en el hermoso paisaje.
...
Edward POV
Después de platicar con algunos amigos de Bella caminé hacia las mesas para tomar una bebida, traté de encontrarla entre el enjambre de gente platicando y riendo pero no di con ella, giré sobre mis talones observando el agua resplandeciente a mi alrededor, cuando estaba dispuesto a marcharme divisé entre algunas rocas a la distancia una pequeña figura con cabello oscuro, sonreí ante el hecho que la había encontrado y sin perder tiempo mis piernas me obligaron a avanzar en su dirección. Ella estaba muy quieta y tenía la vista puesta en el horizonte no pude detenerme a preguntarle si le éramos aburridos pero ella sólo respondió que reflexionaba.
Al escucharla hablar tan triste me dieron ganas de meterla en una botellita de cristal y cerrarla para que nadie le hiciera daño, era una chica joven cuando tuvo a Lex, ella me afirmó que lo amaba cosa que no era necesario hacer ya que cada acción y gesto dirigido a su hijo se notaba el profundo y verdadero amor que los envolvía.
Pero todavía fue peor cuando ella se quebró a llorar, quise ser yo quien sufriera no este precioso ángel.
Su cuerpo gimoteaba bajo el mío y sentía sus lagrimas calientes mojar mi camisa, traté de reconfortarla y hacerle saber que estaba con ella para cualquier cosa. Cuando su cuerpo calmó los pequeños espasmos no pude reprimir las ganas de borrar sus lágrimas primero con mis dedos y luego con mis labios. Su olor y sabor combinado con el sabor salado de sus lágrimas me hizo perder el sentido, lo único que quería hacer era besarla y no dejarla escapar nunca más.
Traté de tranquilizarme y apoyé mi frente con la de ella dejando salir un suspiro de frustración por no poder hacer lo que quería.
Cuando sus expresivos y hermosos orbes chocolates me permitieron seguir viéndole me maravillé con la pequeña mujer que estaba junto a mí, tan perfecta inclusive con sus ojos hinchados y rojizos por el llanto que la hacían verse tan tierna y sin mi previo permiso mis labios dejaron salir un "hermoso" entré en pánico al pensar qué ella comprendiera la razón y me rechazara, levanté rápidamente mi mirada hacia el frente y patéticamente dije que el paisaje era hermoso -y sí que lo era- pero estando inclusive en un basurero con ella a mi lado seria hermoso, en fin patético.
— Maravilloso — comentó de espaldas a mí después de un buen rato contemplando el horizonte.
Me quedé idiotizado, la vista del paisaje era hermoso, no recuerdo haber visto un atardecer tan asombroso pero lo que mis ojos encontraban más fascinante era la castaña con un hermoso vestido morado frente a mí.
Poco a poco el ocaso llegó perdiéndose en el horizonte los reflejos rojizos del sol.
— ¿No crees que ya es hora de regresar? — pregunté cerca de su oído y ella se estremeció por mi cercanía, lentamente se giró hacia mí, sus ojos estaban irritados pero de nuevo tenían ese brillo característico en ellos — tal vez se pregunten donde estamos.
— Sí — contestó con una gran sonrisa que yo le devolví.
El camino de regreso fue en silencio y despacio, no teníamos prisa en llegar. Cuando subimos las escalerillas que llevaban a la casa todas las miradas se posaron en nosotros ¿acaso había pasado tanto tiempo? sinceramente no me importaba, Bella necesitaba ese momento para recomponerse.
— Por fin regresan excursionistas — bramó Emmett a cierta distancia todavía — ¿acaso estaban bendiciendo la costa?
Bella se tensó a mi lado y sus mejillas empezaron a adquirir ese maravilloso sonrojo.
— Emmett — gruñí y lo observé amenazantemente.
Él soltó un "ouch bebé" ya que Rose se había encargado de darle su merecido, le dediqué una mirada de agradecimiento a ella y a mi hermano le lancé dagas con la mirada.
Rápidamente Alice llegó a nuestro alcance y se llevó a Bella con ella y yo me encaminé hacia mis padres que platicaban con algunos amigos de Bella.
Finalmente el cielo se oscureció mostrando algunas estrellas, era extraño ver en Seattle este espectáculo debido a las constantes lloviznas las cuales se vieron rechazadas por este día. Las personas empezaron a despedirse felicitando y agradeciendo por la invitación.
— Edward.
— Sí Alice — dije en tono de fastidio sólo para molestarle, ella rodó los ojos y me sacó la lengua.
— ¿Podrías llevar a Bella y a Lex a su casa? — me mostró una gran sonrisa tipo el gato de Alice in wonderland.
— ¿Tengo elección? — pregunté divertido con una ceja alzada.
— No — giró sobre sus talones emprendiendo su camino y cuando iba algunos pasos adelantada grito sobre sus hombros — ya se lo he dicho — yo negué con la cabeza y reí.
Transcurrió cerca de una hora más después que mi hermana me ordenó llevarlos a su casa.
Observaba a Bella a la distancia mientras se despedía de Ángela y Ben, estaba absorto viendo como su cuerpo se estremecía producto de las risas y todo el dolor que reflejó horas atrás fue removido.
Finalmente cuando sus amigos se despidieron de ella me levanté del lugar que me sirvió de guarida para contemplarla y con un caminar lento pero sin quitar la mirada de su figura me lancé a su alcance. Bella sintió mi mirada porque giró su cuerpo y cuando vio que me acercaba me mostró su blanca dentadura.
— ¿Está lista la damisela para que la escolte a su casa? — pregunté a la vez que tomaba su mano y depositaba un beso en el dorso de la misma.
Mi mirada nunca dejó la suya sólo lo hizo cuando atrapó su labio inferior entre sus dientes, gruñí internamente por no ser capaz de robarle un beso ya que observé que a nuestro alrededor estaban los niños. Tal vez Anthony y Lex insistían en que fuéramos pareja pero no quería que ellos se decepcionaran si lo nuestro no funcionaba, suficiente sería con que yo sufriera su rechazo.
— No hagas eso — dije cuando no dejó su labio.
— ¿Qué? — me miró con sus ojos chocolates confundidos.
— Esto — y mi mano cobró vida propia llevándola a la altura de sus labios, con delicadeza deslicé mi pulgar y dejé en libertad a su labio hinchado.
Aún bajó la poca cantidad de luz que había en el patio de la casa logré distinguir como sus mejillas se sonrojaban, guié mi mano a una de ellas y me maravillé con la calidez que albergaba.
— Eres más hermosa cuando te sonrojas — y como todo lo que estaba ocurriendo en el día de hoy no fui consciente de las palabras hasta que salieron de mis labios.
— Gracias — dijo avergonzada — te quería agradecer personalmente que no dejarás que Alice organizara una fiesta tan grande — cambió de tema rápidamente.
— No tienes nada que agradecer, créeme conozco a Alice y te hubieras abrumado con lo que prepararía si Rose y yo no se lo hubiéramos impedido — lancé una risa y ella se unió.
— Mamá te busca la abuela Esme — dijo Lex rompiendo el momento.
Ella llevó su mirada a su hijo que se había posado junto a mí. Lex le indicó que mi madre estaba dentro de la cocina y Bella se dirigió a su encuentro.
— Me alegra que mi mamá disfrutará de su cumpleaños — menciono Lex cuando mi vista se perdía en el camino que llevaba Bella — a ella no le gusta que la festejen y que bien que tía Alice la convenciera, mi abu Renée siempre prepara sorpresas pero mamá siempre se queja — reí con él.
— Sí el día de hoy estuvo muy feliz — omití comentarle la tristeza en la que la encontré en la costa ya que sólo fue por unos breves momentos y él no tenía que preocuparse por lo que su madre trataba de asimilar — ella es muy bonita cuando está feliz.
— Ella es muy linda siempre — dijo con adoración y rápidamente levantó su mirada encontrándose con la mía — ¿Edward te gusta mi mamá?
— Mucho — las palabras salieron con sinceridad y rápido de mis labios, él sonrió con más ganas.
— A mí no me gusta que ningún hombre este junto a ella — lo miré sorprendido y pensando que tal vez él rechazará mi acercamiento a su madre — pero tú me caes muy bien y eres el papá de Anthony y él dice que eres bueno, no como los otros hombres que la ven raro — mi rostro se recompuso cuando mencionó que estaba de acuerdo con mi proximidad y agradecí que mi hijo le dijera cosas sobre mí, pero lo que me agrado en demasía fue escuchar que él no aprobaba a los hombres que la rodeaban y que me daba su visto bueno.
Antes que le pudiera responder y hacer mis propias preguntas mi padre lo llamó y él acudió a su encuentro.
Pronto la casa fue quedando vacía y cada miembro de mi familia nos encaminamos a nuestros coches, caminé a su lado el sendero que nos conducía al estacionamiento, los niños entraron precipitados a la parte trasera del vehículo, abrí su puerta haciendo que entrara al interior apresurándome para hacer lo mismo del lado contrario.
De camino a su casa casi no hablamos ya que los que llevaban la conversación eran los niños, reíamos y los reprendíamos en algunas ocasiones, otras tantas la pillé observándome mientras la veía por el rabillo del ojo mientras conducía y algunas cuantas ella me descubrió a mí cometiendo el mismo acto, finalmente llegamos a su casa y apagué el motor del auto.
— Gracias — dijo, yo negué con la cabeza y ella siguió— por estar ahí cuando lo necesite, fue de gran ayuda.
— No tienes nada que agradecer — ahora ella negó y se acercó a mí para besar mi mejilla dejando un cosquilleó en ella.
— Nos vemos el lunes Edward — dijo cuando se alejó y giró al asiento trasero — descansa Anthony.
— Adiós — dijimos mi hijo y yo al mismo tiempo.
Cuando estaba por llegar al caminillo que la llevaba a la puerta de su casa, un hombre alto salió de la nada y yo me sobresalté y entré en pánico dispuesto a defenderlos, pero cuando Bella lo vio y corrió hacia él lanzándosele al cuello y enredando sus piernas en las caderas del chico a la vez que este hacia que girasen, juró que vi rojo y un sentimiento que jamás había experimentado me invadió, encendí el motor y aceleré de golpe obligándome a no desviar mi mirada del frente.
El recorrido rumbo a casa fue una agonía y al llegar a ella mis padres me observaron con confusión por mi repentino cambio de humor, no reparé en darles una explicación y me encaminé con mi hijo en brazos a su habitación ya que se había quedado dormido.
¿Quién era ese hombre? y lo más importante ¿qué significado tenía él en la vida de Bella? fueron las preguntas que rondaron mi mente hasta que el sueño me invadió y entré en la inconsciencia, lo cual agradecí.
¡Hola chicas!
Cumpliendo con el trato aquí les traigo el capítulo 10. ¿Quién creen que sea "el hombre" del cual se cuelga Bella? Y como dice Edward ¿qué significa en su vida?
E igualmente gracias por los reviews, favoritos y alertas.
Cuídense y nos vemos en el siguiente
(*)El Puget Sound según wikipedia es una ensenada que se localiza en el estado de Washington que está formado por un sistema complejo de estuario de interconexión entre vías marítimas y cuencas a través del cual entra agua del Océano Pacífico y desembocan algunos ríos.
