Contestación a los reviews:
Mar91: Jajaja ese es el plan pero tardará en llegar. Lupín será un gran aliado y Neville será un gran amigo no sólo un aliado. Besos de chocolate :)
Alma de Demonio: Muchas gracias! Me alero de que te guste. Gracias por comentar. Besos de chocolate :)
Capítulo 10
Harry se levantó a la mañana siguiente a la hora de todos los días. El día anterior se la había pasado entero entrenando y practicando en la Sala del Descendiente. Ya casi dominaba su forma animaga... No necesitaba desnudarse aunque le cansaba un poco.
Se acercó a la cama de Neville y le zarandeó.
- Neville... Neville.
- ¿Qué?
- Vamos, levántate. Hay que entrenar.
- Harry son las seis de la mañana.
- Exacto. La hora perfecta. Te despejas, tienes un largo día por delante y no hay chicas alrededor que te miren como bobas.
Neville se rió.
- Claro, pero yo no tengo un club de fans.
- ¡Vamos! Vístete con algo cómodo.
Una vez vestidos, se fueron a correr. Neville solo pudo hacer la mitad del recorrido, pero era normal, nunca lo había hecho, así que Harry le dijo que podía descansar pero que no se fuera porque todavía no había terminado.
En vez de hacer flexiones, le hizo hacer abdominales, que eran más fáciles. Harry hizo flexiones.
- No valgo para nada- se lamentó Neville de camino a la torre de Gryffindor.
- No es cierto. Lo has hecho muy bien. Yo también empecé como tú... ¿O es que acaso crees que empecé como lo hago ahora?¡No! Irás subiendo de intensidad poco a poco. Como todo el mundo. Venga, vamos a ducharnos y a desayunar que tengo hambre.
- Sí, yo también.
Y así lo hicieron. Se ducharon y bajaron al Gran Comedor a desayunar.
- ¿Terminaste ayer los deberes, Neville?
- No. Lo siento.
- No te preocupes. Mira yo tengo una cosa importante que hacer, pero cuando venga podemos seguir entrenando y practicando. Mientras puedes terminar los deberes.
- Me parece genial.
- Bien, si necesitas ayuda en alegro lo dejas y yo te ayudo después.
- Vale. Gracias, Harry.
Harry le sonrió. Neville era muy bueno y él lo ayudaría en lo que fuera.
- Neville, no le puedes decir a nadie que sabes que tengo hacer algo. Ni siquiera a Ron o Hermione.
- Claro, no te preocupes que no diré nada.
- Buenos días.
- Buenos días.
Ginny y Ron se sentaron enfrente de ellos y Hermione al lado de Harry.
- ¿Hoy también tienes cosas que hacer, Harry?
- Sí.
- Vaya, sí que tienes cosas que hacer- dijo Ron.
- Así es. Bueno yo me voy. Nos vemos luego.
- Adiós.
Harry se acercó al pasadizo de Honeydukes, verificó que no había nadie por ahí y entró. Tiempo después salía por la puerta de la tienda y se iba derecho a Las Tres Escobas. En cuanto entró localizo a Remus sentado solo con una cerveza de mantequilla delante. Harry pidió otra a Madame Rosmerta y cuando la tuvo se dirigió a su tío.
- Hola Remus.
-¡Harry! ¿Cómo estás?- Remus se levantó y le dio un gran abrazo. Harry se le devolvió.
- Bien Remus. ¿Y tú?
- Yo también estoy bien.
Harry le notó más cansado y supuso que la luna llena estaría cerca. Tendría que echar un vistazo al calendario lunar.
- Bueno, Harry. ¿Qué querías pedirme? Tengo curiosidad por saberlo.
- Pues verás, soy menos de edad todavía Remus. Así que necesito a un adulto para que vaya en mi nombre al Ministerio.
- ¿Para que quieres ir al Ministerio?
- Para que me dejen de robar y recuperar lo que me han robado.
- ¿Qué? ?A qué te refieres?
Harry le explicó todo. Desde las herencias hasta quién y cuánto le estaban robando, aunque omitió lo de la casa de Sirius, el fénix y lo de la Sala del Descendiente, eso ya se lo diría en otra ocasión.
- ¡Qué hijos de puta!
- Lo sé. Por eso necesito ir al Ministerio, ya he escrito a Gringotts y mis cuentas ya estarán paralizadas de esas acciones. Pero esto no se quedará así. Si hace falta te pongo tutor... Si tú quieres, claro.
- Me encantaría Harry. Pero no van a aceptar.
- ¿Por qué?
- Porque soy un hombre lobo.
- Eso es una tontería.
- Lo sé. Pero es lo que hay. Ahora entiendo porque Albus me prohibió verte hasta tu tercer año y porqué el Ministerio me negó tu tutela.
- ¿Eso hicieron?
- Sí, aunque me dijeron que era para protegerte.
- ¿Protegerme? ¡Y una mierda! Lo que querían era robarme sin ningún obstáculo.
- Lo sé, ahora lo sé. De todas formas, Harry, no podrás hacer nada. No mientras que el Ministro sea Fudge... Tendrás que esperar.
- Bien. Si no me queda otra... Oye, Remus. ¿Dónde estás viviendo?
- En la casa de mis padres, es un poco vieja, pero algo es algo.
- ¿Por qué no te vas a una de mis casas?
- ¡¿Qué?!
- Eso. A mi no me importa y eres mi tío. Pero que no sea la de Grimmauld Place, tengo la del Valle de Godric y la de Hogsmeade.
- La del Valle de Godric está destruída.
- Lo sé, será la de Hogsmeade. Si tú quieres, claro.
- Harry no lo puedo aceptar.
- Claro que puedes. Y ya te he dicho que puedes elegir la que quieras.
- Bien, si tú insistes. Iré a la de Hogsmeade.
- Perfecto. ¡Ah, sí! Esa casa la estoy usando yo, así que si no te importa me tendrás de visita por ahí.
- Claro que no, es tu casa. ¿Desde cuándo la usas?
- Desde este verano- Harry le contó todo lo referente a la casa y sus entrenamientos.
- Me parece perfecto. Has hecho bien, Harry.
- Gracias. Bueno, Remus. Me tengo que ir. Aquí tienes la llave. Y las bebidas corren de mi cuenta.
- Pero...
- Pero nada- le interrumpió- venga que tienes que hacer una mudanza. Y recuerda no se lo digas a nadie, ni invites a nadie hasta que se sepa de verdad si es de confianza.
- Por supuesto Harry. No te preocupes.
Harry se despidió de Remus y se marchó a Hogwarts.
