Disclaimer: Sip, aquí es donde debería decir algo como:Yo no inventé Harry Potter ni nada como eso, solo me gusta usar los personajes del libro para crear mis propias historias. Por favor, no me demanden.


'El príncipe de las Serpientes'

Por Blackwell


Capítulo 10

El Príncipe de las Serpientes


Callaron un momento, y todas las serpientes en el lugar del nido parecieron aguardar expectantes en silencio.

Harry no podía hacer otra cosa más que echar una mirada furtiva a Yalei, quién también miraba a Los grandes con ojos brillantes sin prestar atención a los intentos del pequeño para llamar su atención.

-¡Parselmouth Harry Potter! –dijo Sim.

-¡Es ahora y en un futuro, sin importar lo que suceda! –siguió Tlha.

-¡El amo indiscutible! –exclamó Xern.

Y el mundo de Harry se detuvo.


¿Eh?

¿Qué fue lo que dijo?

Le pareció oír que la serpiente decía que… Neee.

Dios, en verdad que tenía una gran imaginación.

No. Era imposible. Simplemente no podía ser. Seguro que había escuchado mal ¿o no?

Puesto que había escuchado mal, Harry no supo que turbó a la multitud de serpientes, que ahora hablaban eufóricas y excitadas entre ellas. Había tanto barullo que Harry no entendía nada de lo que decían.

Hemos tomado la decisión! –habló de nuevo Sim.

-¡La decisión ha sido expresada! –dijo Tlha.

La decisión es! –concluyó Xern

Y sin más, se acercaron a Harry de forma pausada y errante, haciendo una sumisa reverencia.

-Nos veremos en unos días, Señor amo Harry Potter, Y'Alunej te tomará a su cuidado –dijo Sim.

-Nuestra situación nos impide acompañarte más tiempo Señor, debemos volver al descanso, amo Harry Potter – aseguró Tlha.

-Descuidad amo, estaremos aquí el Día de las Palabras, Señor amo Harry Potter –terminó Xern. Y luego, las tres serpientes dieron media vuelta y desaparecieron detrás de las grandes rocas, en la oscuridad.

'De acuerdo' pensó el niño.

Ahora Harry estaba seguro de que no había oído mal. Los grandes lo habían llamado 'Amo' cuatro veces seguidas.

Los grandes lo habían nombrado su amo.

Lo habían nombrado Amo 'Indiscutible' de todas las serpientes del lugar.

Vaya.

'Er… esto es nuevo' pensó Harry.

Esta sería la primera vez que estuviese a cargo de algo con vida (excluyendo las rosas del jardín de su tía).

¡Es que acaso esas serpientes estaban locas?.

¡En que rayos estaban pensando al nombrarlo su amo así nada más?.

Debía de ser un juego ¿Cierto?

Nadie podía nombrar a un niño, él, Harry, amo de nada.

Asustado y confundido, buscó el apoyo de Alunej y Yalei, esperando que le dijesen que todo era una broma, que tod era un producto de su imaginación. Pero Alunej parecía encontrarse en algún mundo interior, tenía una expresión grave y solemne. Yalei, se encontraba con una expresión embobada y sonriente en el rostro.

'Esto esta mal, muy mal' pensó Harry angustiado.

La multitud de serpientes siguió cuchicheando excitadamente hasta que unos momento después Alunej se acercó a donde antes habían estado Los grandes, de frente a la multitud de serpientes y pidió silencio.

Y cuando siguió el ruido (aunque ya había disminuido en intensidad), chasqueó la lengua impacientemente y golpeó la roca con su larga cola. Todo sonido se detuvo inmediatamente.

Ya han oído la decisión de Los Grandes!. ¡Saben que es inapelable y segura en 'todo' aspecto que ustedes puedan llegar a imaginar! –dijo Alunej a la multitud, su voz resonando fuertemente en todo el Lugar del Nido.

- ¡Saben que es la verdad. Saben que es lo que debe ser hecho!. ¡Saben que es! –les dijo– ¡Hoy recordaremos este día donde Harry Potter ha demostrado ser!. ¡Él es!

El silencio de la multitud se quebró de pronto. Las serpientes habían comenzado a sisear fuertemente. A Harry le pareció que decían "Nómbralo".

Señor amo Harry Potter! –exclamó Alunej y las serpientes hicieran mas ruido que la vez anterior.

Con una risita nerviosa, un preocupado Harry se acercó y habló a Alunej en voz baja. Las serpientes no les prestaban mucha atención, parecían estar cantando.

-Er… ¿Alunej?

-¿Señor?

Yo… no puedo ser su amo!

-¿Acaso no te agradamos, amo?

-¿Qué.–exclamó el niño sorprendido, no esperando esa respuesta.

-Siempre podemos cambiar si tú lo deseas, Señor.

Harry se preguntó a donde había ido a parar aquella imponente serpiente que a pesar de ser ciega era capaz de intimidar a la multitud entera del Lugar del nido, ahora se mostraba más sumisa que un cachorro recién nacido.

-No, claro que no quiero que cambien. Ustedes me caen muy bien. Es solo que yo no puedo ser su amo. No podría ser el amo de nadie. ¡Ni siquiera puedo cuidar una planta! –concluyó Harry realmente perdido.

-Mi Señor amo ¿Esta acaso preocupado por su juventud?

-¿Qué?

-Señor, debe saber que en ningún momento estará solo cuando deba decidir lo mejor para el Lugar del nido, a menos que el Señor amo así lo prefiera. Yo seré su consejero y guía. Cualquier pequeña duda puede consultarla conmigo y trataré de responderla lo mejor que pueda.

Harry se encontró pensando inconscientemente en que no había nada que le impidiera aceptar el cargo de ser el amo de esas serpientes. Pero, aún había algo que le molestaba.

-¿Porque yo Alunej? Es decir, no soy nadie importante ni tengo nada en especial. No hago nada bien.

Alunej parecía haber acabado de recibir un golpe. Aunque uno no muy fuerte al parecer, pues se recuperó rápidamente.

-Señor –dijo suavemente– ¡Eres un Parselmouth!

De nuevo Harry no sabía de lo que hablaba. ¿Qué rayos significaba esa palabra? Frunció el ceño intentando no parecer estúpido por su ignorancia del significado de la palabra en cuestión. ¿Por qué sería tan importante que lo supiera?

-Mi Señor –habló Alunej de nuevo- un Parselmouth, es un humano capaz de hablar nuestra lengua. Alguien capaz de hablar y entenderse con nosotros. Es un don muy extraño entre los hombres…

Así que eso era. Con razón Yalei se había sorprendido tanto cuando Harry habló con ella por primera vez en casa de los Dursley.

-Pero –dijo Harry- eso no sería razón suficiente como para nombrarme su amo. Quiero decir ¿Qué cosa buena podrían aprender de mí?. ¿Qué podría enseñarles yo?

-Señor amo, no te subestimes. Aún no sabes lo que vendrá.

-Pero…

-Señor, un Parselmouth es muy preciado entre nosotros. No solo por el hecho de que puede hacer cosas que nosotros como serpientes no podemos, sino que puede comunicarnos con el mundo de los humanos, claro, si el Parselmouth así lo desea. Solo imagine las posibilidades, podría ayudarnos cuando estemos en peligro como lo hizo con Yalei, dudo mucho que ella hubiera podido regresar a salvo sin su ayuda.

Bueno, eso era un punto a favor.

-…Puede ayudarnos de formas tan increíbles, podría hacer tantas cosas buenas por nosotros…

-…Los grandes tomaron la decisión basados no solo en las tradiciones que exigen lealtad a los Parselmouth. También pensaron en usted, bueno, lo que vieron de usted. Los grandes pueden sentir el alma de cualquier ser viviente, eso es lo que los hace tan especiales, y vieron algo muy bueno en usted, algo que los impresionó…

Eso debía merecerse otros dos puntos, hasta casi lo había hecho sonrojarse. ¿Es que eso de ser el amo no tenía nada de malo?

-… han negado antes a otros la posición de amo, si se la han dado a usted es porque es lo correcto –concluyó Alunej, completamente convencido de sus palabras.

¿A que Parselmouth habrían negado la posición de amo?

-Yo creo en ti Harry Potter. No se que pueda ser, pero, hay algo dentro de ti que me hace desear estar junto a ti- dijo Alunej seriamente.

Harry no supo que decir.

'Por Dios, lo estaba convenciendo' Pensó.

Una palabra más y se doblegaría.

-Por favor –dijo Alunej e inclinó su cabeza delicadamente contra el pecho del niño.

Y Harry asintió a sus palabras con un suspiro de derrota.

Sería el amo.

De pronto, se percató que las serpientes habían dejado de armar barullo. Ahora solo cuchicheaban entre ellas y espiaban su conversación con Alunej.

Alunej pareció darse cuenta también porque gritó.

Basta!

Es la ley, será nuestro amo!- proclamó con un tono definitivo, que claramente prohibía cualquier protesta a su decisión. No que alguna de las serpientes se hubiese opuesto hasta el momento.

Fue el silencio más largo que Harry hubiese presenciado en su corta vida. Todas las serpientes del lugar parecían haberse quedado mudas, debatiendo entre abalanzarse hacia la roca y besar los pies de Harry o permanecer en donde estaban. Siguió así por casi un minuto hasta que alguien rompió el silencio con un grito eufórico.

Viva el nuevo amo!- exclamó Yalei, quien había estado pendiente de su conversación con Alunej, seguramente sabiendo que la serpiente no tardaría en convencerlo de que aceptase el cargo.

Asentimientos de pequeñas cabezas, movimientos de colas, danzas en círculos, felices siseos, incluso gritos eufóricos se escucharon entre la multitud. Parecían apunto de explotar de la felicidad.

-Pero, Alunej…- protestó Harry.

-¿Si? Señor amo.

-Es que, yo, este, veras…pues yo…mhmm…

Ordéne, Señor amo Harry Potter y obedeceremos!- dijo Alunej al momento que dócilmente hacía lo que a Harry le pareció una exagerada reverencia. Y después, todas las serpientes del lugar seguían su ejemplo mientras murmuraban Señor amo Harry Potter .

Harry alzó los ojos al cielo, al parecer eso no sería fácil. ¿Cómo podría él hacerlas comprender que no deseaba ser llamado con un título tan dominante como 'amo' sin ofender a las serpientes?

-Ejem, pues…verás…este, yo, este…

-¿Si?

-Yo…

Alunej permaneció en silencio por unos momentos.

-¿Acaso desea el Señor amo Harry Potter que tomemos su venganza?

No sabiendo a que se refería, Harry solo fue capaz de ladear su cabeza unos cuantos centímetros a la derecha y mirar de forma interrogativa a la serpiente frente a él.

-Lo que Alunej quiso decir- explicó Yalei -fue si el amo desea que tomemos medidas en contra de los humanos y su cría. Aquellos humanos con los que el amo vivía.

Las preguntas comenzaron a amontonarse en la mente de Harry. ¿Hablaban de los Dursley¿Qué querían decir con eso de tomar medidas y venganza?

¿Acaso…?

No, no podía ser. Simplemente no creía que pudiesen estar hablando de tomar venganza en contra de los Dursley ¿o si?

Harry dirigió una mirada evaluativa a las serpientes, sus ahora autoproclamadas servidoras. Asombrosas y amenazantes serían sus palabras para describirlas. Pero…

Venganza. Harry saboreó la palabra. ¿Sería la venganza contra los Dursley algo justo? Antes de pensarlo ya estaba midiendo los pros y los contras.

¿Qué tenían de bueno los Dursley?

Los Dursley lo habían cuidado en esos años (si a lo que hacían con el se le puede llamar cuidar).

Lo habían vestido (con ropas viejas y usadas de Dudley).

Lo habían alimentado (¿eran las sobras dar alimento?).

Le habían dado un techo donde dormir (si eso era una alacena sucia y pequeña debajo de las escaleras).

Lo habían educado (si la escuela es para tenerlo menos tiempo en casa).

Lo habían querido (si ignorar es querer).

Les había importado (si el que te importe alguien es golpearlo cuando no limpia bien un sartén).

Lo habían protegido (si eso es dejarlo fuera de una tienda para que no te vean con el).

Se quedaron con él cuando sus padres murieron en aquel accidente.

Se quedaron con él y no fue a un orfanato, como sus tíos solían recordarle continuamente.

Se quedaron con él, y le dieron unos años de vida que estarían con él en sus más oscuras pesadillas.

Si quedaron con él, y eso, fue lo único que hicieron.

Venganza.

Que palabra tan extraña. Una palabra que puede abarcar tantas cosas.

Un sentimiento, que podría llevarlo pronto al odio. Un odio que no quería sentir. Un odio como el que tenían los Dursley por aquello que interrumpiese su vida normal.

El odio que sentían hacia el, su sobrino, su pariente.

Su propia sangre.

¿Venganza? Es así como lo llaman.

¿Tomar venganza? Por esos horribles años.

¿Debería tomar venganza? Odiando como ellos odian.

Odiar igual que ellos es rebajarse a su nivel. Rebajarse sería ser como ellos. Él no quería parecerse a ellos. No quería ser como ellos. Él, sería mejor que cualquier otro, todos lo recordarían, y siempre, sabrían como deberían ser.

Siempre buscaría ser mejor.

'Pero tal vez, no hoy' pensó Harry con una pícara sonrisa.

-Bueno- dijo un sonriente Harry a Alunej –tal vez, un pequeño susto no les iría nada mal.

-¿Tiene algo en mente el Señor amo Harry Potter?

-Sí, eso creo. Solo unas cuantas ideas.

Algunas serpientes comenzaron a dar vueltas en pequeños círculos, excitadas por la idea de tomar la venganza de su joven nuevo amo.

Harry tuvo la impresión de que si les pedía que saltaran de un puente en ese momento, las serpientes lo harían y sólo preguntarían desde que puente quería que saltaran.

-¿Cuándo quiere el Señor amo Harry Potter que tomemos su venganza de aquellos con quienes vivía?- quiso saber Alunej.

- Pues…

Un momento.

Alto. Alto. Alto.

Hay algo que… Ya estuvo, se había perdido en alguna parte de la conversación. ¿Que fue lo que dijo¿Vivía? Eso ya lo había dicho antes¿no? Como que ¿Con quienes vivía? Que rayos…

-Ejem… ¿Alunej?

-¿? Mi Señor amo Harry Potter.

- Eh… Hace un momento, cuando dijiste vivía ¿A que te referías?

La serpiente se irguió solemnemente.

-A la tradición Señor amo.

'Y de nuevo con las tradiciones' pensó. Con no poco más de esfuerzo Harry hizo la temible pregunta.

-¿Qué tradición?

-Yo creí (perdone mi audacia al pensarlo), que usted no deseaba seguir viviendo con aquellos humanos. De la forma en que habló de ellos creí haber entendido que el Señor amo Harry Potter no deseaba estar ahí…

Harry no hizo ningún movimiento o comentario, continuó de pie, expectante por escuchar lo que Alunej quería decirle.

- …Y dado que la tradición es que el Señor amo resida en nuestro Lugar del nido o si el Señor amo así lo prefiere, cualquier otro lugar cercano del agrado del Señor amo. ¿Acaso desea el Señor amo seguir viviendo con los humanos?

¿Qué si deseaba seguir con los Dursley? No, eso sí que no necesitaba pensárselo dos veces.

Pero¿Dejar a los Dursley para entrar en un nido de serpientes, literalmente hablando?

Por tercera vez aquella noche, Harry dirigió su mirada a todas las serpientes que se extendían en todo el Lugar del nido, examinándolas detenidamente.

Dejar a los Dursley y vivir con las serpientes. Un panorama que jamás en sueños habría imaginado. Sus sueños. Todo huérfano siempre soñó siempre lo mismo. Padres. Unos padres que volvían, que decían que siempre lo quisieron, que lo buscaron incansablemente, que nunca lo olvidaron y que aun lo quieren.

En su caso, unos padres que vuelven a la vida. Unos padres que le ofrecen no una casa, un hogar.

Pero Harry sabía que sus padres estaban muertos.

Nunca volverían.

Con los Dursley nunca tuvo un hogar, ellos simplemente no lo permitieron.

Las serpientes que había conocido hasta ahora no lo trataban como basura, como lo hacían los Dursley, incluso Alunej había mostrado más gratitud y armonía hacia el que todos los tres Dursley juntos.

'Estas serpientes' pensó 'Estas serpientes le ofrecían lo que nunca tuvo y siempre quiso, un hogar, un lugar donde todas ellas estaban ansiosas de que se quedara. Estaban sumamente deseosas de que su nuevo amo, Harry Potter, viviera entre ellas. Estaban deseosas de servirle, incluso parecían dispuestas a dejar que Harry caminara sobre ellas.'

Sí.

Viviría con ellas.

Dejaría a los Dursley, dejaría la escuela.

Nadie lo extrañaría de todas formas.

Bueno, tal vez Lupin y los demás Profesores se darían cuenta que no estaba, pero seguro que no lo extrañarían.

Y dudaba, además, de que incluso la policía lo encontraría ahí, con las serpientes.

Viviría entre ellas y se alegraría por eso.

Aunque, ya era hora de que fuera haciendo algo con eso de "Señor amo Harry Potter", sus futuras mejores amigas no debían tratarlo como si fueran inferiores a el.

En verdad, no creía que debiese haber amo y sirviente, aunque, pensándolo bien, seguro Alunej, Los grandes y todas las serpientes del Lugar del nido se horrorizarían si les mencionara la idea. Tenía ese pequeño presentimiento.

Así que por ahora, solo intentaría cambiar el título que le habían asignado.

Con sus ideas bien claras, el Señor amo Harry Potter sonrió distantemente a una expectante Alunej (aunque esta no pudiese saberlo) e hizo saber su decisión final.

-Si no hay ningún problema, me gustaría quedarme con ustedes.

Harry lo sintió.

Una ligera brisa de aire salida de dios sabe donde removió el cabello que caís suavemente sobre su rostro.

Eso había sido como el sello de su destino. Y su destino, hacía que se sintiera bien y seguro.

De todo esto sólo podían resultar cosas buenas, estaba seguro.

A Harry le pareció ver una pequeña sonrisa en Alunej, mas tan rápido como la vió, desapareció.

-Por supuesto que no habrá ningún problema, Señor amo Harry Potter.

-Ah, y ¿Alunej?

-¿Si? Señor amo.

-¿Es en verdad necesario que me llamen de ese modo?

La serpiente pareció no comprender, Harry se apresuró a explicarse.

-Lo que quiero decir es… este… si es que ¿es en verdad necesario que me llamen Señor amo Harry Potter? Esto, pues, no es necesario, digo, con que me llamen por mi nombre estaría bien. Solamente, Harry.

Señor amo¡Nosotros, no, no podríamos! Las tradiciones especifican…- chilló Alunej escandalizada.

'Ahora si lo había echado a perder' pensó Harry con suma tristeza. Ya no querrían que se quedara.

Excitados murmullos se escucharon entre las serpientes del bosque. Harry no podía entender completamente lo que decían, solo captaba algunas palabras y frases sueltas "Nunca en toda…", "La primera vez…", "¡Importamos!", "En toda mi vida…", "Recuerden", "El otro solo…".

El niño dio un suspiro de alivio.

Entre tantas voces, Harry no era capaz de entender lo que decían. Pero al menos, estaba seguro de que no se habían enfadado. Tal vez no tendría que volver con los Dursley después de todo.

Alunej silenció los murmullos con un amenazante siseo. Y se dirigió a su Señor.

-Señor amo…

-Alunej, no creo que el uso de un…eh… ¿apelativo?, como Señor amo Harry Potter sea necesario. Es decir, es muy largo. Solo Harry, estaría bien. Sería más fácil ¿no?

-Bueno, yo, nosotros nunca habíamos pasado por una situación así- exclamó desorientada la serpiente –todas las tradiciones dicen que así debes ser llamado Señor o bueno, al menos, tal vez si lo prefiere ¿otro titulo adecuado para su posición?

Harry comenzó a medir las posibilidades.

Esta era su oportunidad para que lo dejasen de llamar de esa forma. Sería extraño, no digamos molesto, el vivir en un lugar donde se dirigiesen a el como Señor.

¡Dios, si solo tenía siete años! (Bueno, casi ocho)

El que alguien le llamara Señor era algo incómodo.

Pensó en otro título.

¿Otro nombre?. ¿Otro título? Jefe. Líder. Dirigente. Presidente. Rey…

Cuando la palabra Dios vino a su mente, Harry se dio cuenta de las pocas opciones que tenía a mano. Decidió pedir ayuda.

-¿Alguna idea Alunej?

-Pues, tendría que ser algo que expresase su importancia Señor.

-El rey de…- murmuró Harry.

Rey!. ¿Serás nuestro Rey?- quiso saber Yalei, quien sin que Harry se diera cuenta se había acercado hasta posarse a su derecha, mientras Alunej estaba a su izquierda.

-Pero soy muy joven para ser un rey- dijo Harry frunciendo el ceño. No quiso decir que no se sentía tan importante como para que le dijeran rey.

-Entonces, ¿Príncipe? Señor amo –Sugirió Alunej.

Príncipe Harry!- exclamo Yalei encantada.

¿Príncipe? pensó el niñoPríncipe Harry. El Príncipe Harry. Harry, el príncipe del Lugar del Nido. ¡Eso sonaba espectacular! Obviamente, mucho mejor que eso de Señor amo Harry Potter'

-¿Serás entonces nuestro Príncipe? –preguntó Yalei inocentemente, deseosa de que su amigo se quedara por siempre junto a ella.

-Claro, Yalei- dijo Harry con una pequeña sonrisa innecesaria. Sus ojos lo decían todo.

Estaba feliz.

Después de lo que parecío una eternidad, un pequeño niño al fin había cumplido su deseo.

'Este será mi hogar' pensó Harry.

Si!.¡Si!.¡Si!.¡Viva el Príncipe!.¡Nuestro Príncipe! –exclamó Yalei.

Las serpientes del Lugar del nido siguieron su ejemplo. Y gritando con todas sus fuerzas dijeron:

Hurra!", "¡Viva!", "¡Príncipe Harry!" ,"¡Viva el Príncipe Harry!"


Príncipe Harry!" Exclamaron a voces las serpientes, y Harry supo que ya nada en su vida sería igual.
Una vez estuve perdido y asustado,

Ya no más.

Mi corazón palpita,

Mis ojos brillan,

Mis labios asoman una sonrisa.

Ya tengo la palabra,

Ya tengo el lugar,

Tengo mi familia,

Tengo un hogar.


No quería subir esto porque nada más son 14 hojas, pero creo que es mejor así porque me parece un buen capítulo aunque corto. En lo personal, me gustó la rima final, no se ustedes.
Sábado, 4 de febrero del 2006. 1: 27 a.m.