( Buuufff... Me dá algo de pereza ponerme a escribir. Pero, ¿sabeis qué? Lo voy a hacer 8D
*Aplausos de ánimo* (?) xD DIOS. El ligero lemmon del capítulo anterior me quedó un poco cutre / raro ¿verdad? ¿VERDAD? xDDD En fín, ya mejoraré ya e/e Es que dá algo de corte (?) y perdonad por el fallo maldito que se sucedió en el anterior capi D: Me hice un lío con la ropa de Reiko u_u... xD Muchas gracias por los comentarios :'3 En especial a Nanaa, [Sé que sólo tu hermana te llama así, pero no recuerdo tu Nick tal cual D: ] que vaya, ya escribo pensando en tu opinión :3 Muchas gracias ^_^ Oooh! Por cierto, ya llego a los dos dígitos! Bieeeeeen!
:D )
*Capítulo 10* ''Esto queda entre tú y yo, ¿Entendido?" (Sí, a veces pngo títuloxD):
Bajamos en busca del origen del estruendo y culpable de la detención del momento que Sanji y yo estábamos viviendo. La verdada es que nos interrumpían demasiado.
Una vez bajamos al primer piso del barco y nos dirigimos a dónde se encontraban todos guiándonos por Zoro, que estaba en la puerta apoyado en el marco.
- ¿Qué pasa? - Preguntó Sanji. - Qué odioso. ¿Por qué haceis tanto ruido? - acusó molesto. Zoro no se dignó a mirarle. Por lo que Sanji se enfadó más. - Te he preguntado algo, idiota.
Pero Zoro no dijo nada. Finalmente nos miró.
- Tú sí que eres odioso, cocinero estúpido. - Nos miró y abrió más lo ojos. Luego frunció el ceño. - Qué pintas llevais. - Dicho esto, pasó a nuestro lado sin decir nada más y entró en su habitación.
Sanji y yo nos miramos y nos ruborizamos a la vez. Dejando eso a un lado, lo normal hubiese sido que comenzaran a discutir como dos hermanos que tratan de pincharse.
Me dirigí a la puerta y entré...
...Pero la imagen me sorprendió y me paré casi en la puerta.
Dentro estaban todos a excepción de Zoro que acababa de irse.
Robin, Chopper y Usuff observaban a Nami y a Luffy. Éste tenía una mano en su mejilla que estaba enrojecida.
- Luffy...-farfullé. Ambos nos miramos.
Entonces tanto Sanji como yo nos dimos cuenta de lo que había sucedido.
La seria expresión del capitán, el aura enfadada (casi desesperada) de Nami y la sorpresa en los rostros de los otros tres, que no se atrevían a pronunciar palabra... Pero...
¿Por qué la navegante había golpeado a Luffy?
Miré a Sanji en busca de una explicación, pero él se veía tan desconcertado como yo.
- Nami... - empezó Luffy. Pero Nami le interrumpió.
- Calla... Lo siento... -dijo, aún que se la veía enojada. O eso parecía...
Yo la encontraba triste. - Fuera... -murmuró.
- Nami-san... -comenzó Sanji. Ella le miró con lágrimas en los ojos.
- ¡Dije FUERA! -Exclamó.
Sanji se sorprendió ante la respuesta de la pelirroja. Pero se resignó a obedecer.
- Vamos... - me dijo al oído. Yo asentí y volteé una última vez la mirada para obsevar a Nami...
Sanji me cogió de la mano y tiró con dulzura de mí. Y en ese instante noté claramente como la mirada de la chica pasaba de furia a una gran tristeza.
Todos salimos.
Y Nami cerró la puerta enseguida.
Nos quedamos unos segundos en la puerta, atónitos...
- ¿¡Qué le has hecho, idiota! - exclamó Sanji zarandeando a Luffy.
- ¡Yo no hice nada! - se defendió el sombrero de paja.
- Dijiste que desde que llegó Reiko Sanji está mucho más feliz. - Recordó Robin, cruzándose de brazos y cerrando los ojos. - Y entonces Nami te pegó.
Sanji dejó de zarandear a Luffy y ambos reflexionaro sobre lo que había dicho Robin.
- ¿Y eso qué quiere decir? - Preguntaron a la vez Luffy, Usuff, Chopper y Sanji.
Robin y yo nos miramos. Nosotras dos sí que sabíamos bien lo que quería decir eso...
Entonces... Nami... ¿Nami sí que estaba enamorada de... Sanji?
De pronto un mundo enterio se me echó encima. ¿Y esto que querría decir para mí?
¿Qué pasaría si...? Un montón de miedo acosaron mi mente. Es decir...
Por lo que sabía, hasta ahora Nami siempre había rechazado a Sanji.
No tenía ningún sentido.
¿Por qué se mosqueaba ahora?
[A la mañana siguiente] :
Estaba sentada en la mesa de la cocina vestida con una camisa de manga sisa y un pantalón de pijama negro. No había dormido muy bien porque había tenido otra pesadilla. Me había despertado gritando, pero Luffy no se había inmutado. Oh, sí.
Esa noche me había escapado al cuarto de Luffy para dormir. Fue algo muy chachi, ya que cuando me disponía a ir a su cuarto me lo encontré por los pasillos del navío. Se había levantado para venir a buscarme... ¡Qué lindo era!
Removí el tazón de cereales con la cuchara mientras apoyaba la cabeza en la mano. Tenía los ojos entrecerrados mientras pensaba. Me estaba durmiendo mientras recordaba la noche anterior.
*Flaaashbaack~~* (Los flashbacks los escribo en cursiva :3 );
- Luffy... -susurré. Ya que era bien tarde. La luna nos iluminaba desde el cielo atravesando la ventana. Estaba apoyada sobre el pecho desnudo del joven pirata, que me abrazaba con un brazo. La habitación estaba en penumbra y el silencio era total. Por alguna razón no escuchaba el sonido de las olas contra el casco del navío... Lo único que oía eran los tranquilos latidos del corazón del pelinegro. Él me miró. - ¿Estás molesto con Nami por golpearte? - pregunté.
- No. - Respondió sin problemas. Regresó la vista al techo. - Estoy seguro de que tenía sus razones, aún que no lo comprenda. Además, me pidió perdón.
- Pero se la veía triste... - Recordé. Luffy suspiró.
- Bah. Mañana se le habrá pasado. - Dijo. - Seguro que sí. No te preocupes. - Me consoló.
- Eso espero... - Respondí. Y Luego estuvimos en silencio un rato.
Me sentía culpable y, a la vez, preocupada.
Tenía miedo de perder a Sanji... ¿Qué haría entonces?
Temblaba solamente con pensarlo y mis ojos se llenaban hasta arriba de lágrimas. Me esforcé por no sollozar y me limpié las lágrimas disimuladamente.
¿Cómo podía haberme enamorado tantísimo en tan poco tiempo?
Tal vez sí existiera el destino...
- Antes de que Nami se enojara, me dijo que mañana llegaremos a una Isla pasado el mediodía más o menos. - Comentó Luffy. - Allí podremos encontrar una brújula eterna a Shiro. Seguro.
¡Ay! ¡Lo había olvidado!
Shiro... Allí me esperaba Kenshi... Recordé como hace unos días me vi obligada a escuchar a aquel chico... Ace.
Me pregunté dónde estaría ahora. Tenía ganas de volver a verle, aún que nuestro primer encuentro no fuera muy afortunado.
Me limité a asentir sobre su torso. Seguía obcecada en no ir al encuentro con hermano. Pero Luffy estaba deseando darle una paliza. Y en eso Sanji también se sumaba...
Negué con la cabeza sutilmente para dejar de pensar en eso.
- Luffy... - comencé mientras se notaba en mi voz la tristeza y desesperación de lo que pensaba. - Si... ¿Crees que Sanji ama a Nami? Y... Si es así... Yo... - Las lágrimas calleron sobre el pecho de Luffy.
- ... -El capitán se incorporó y se sentó de piernas cruzadas. Observó cómo lloraba y, en un rápido movimiento, me atrajo de nuevo hacia su pecho y me abrazó con fuerza. Me acunó ahí, intentando tranquilizarme.
- ¿Quieres mucho a Sanji? - preguntó con voz algo extraña.
- Le quiero muchísimo... - respondí. ¿Para qué negarlo? Aún que algo en mi interior se sintió mal al confesarselo a Luffy... Y me puso algo más triste. ¿Qué sentimiento sería ese hacia él? Me extrañó...
Luffy pensó un rato.
- No llores por eso... No me gusta que llores. Me dan ganas de de llorar a mí también. - Dijo. - Si Sanji te cambiara por Nami, no tendrías por qué llorar. - Relató mientras yo le escuchaba. - ¡Siempre...Siempre me tendrías a mí, Rei! - Exclamó feliz.
Una temblorosa sonrisa surgió sin que pudiese evitarlo. Decididamente quería con locura a este chico. Le devolví el abrazó.
[ Fin del flashbaaaack~~ ]*
- Reiko... Reiko! - escuché cómo con eco desde la inconsciencia. Poco a poco abrí los ojos.
¿Me había dormido...? Me incorporé de golpe en la silla.
- ¡Lo siento! - me disculpé. Sanji parpadeó un par de veces. Luego me sonrió.
- No pasa nada Reiko~chan...- dijo. - ¿Dormiste mal?
- Bueno, más o menos... - comenté con un tic en el ojo. Suspiré. - ¿Dónde están todos? - pregunté mirando al rededor.
- Hace rato que terminaron el desayuno y se fueron... - contó. - Nami explicó que sucedió ayer. Pero tú ya estabas dormida.
Fruncí el ceño. ¿Y por qué no me habían despertado?
Terminé los cereales que ya estaban fríos y fui a vestirme a mi cuarto.
Una vez allí cerré la puerta y abrí el armario, pensativa. Totalmente sumergida en mis cavilaciones...
Abrí ambas puertas.
- AAaaaaaah! - grité y di un salto hacie atrás.
- ¡Shsssss! - me urgió Luffy.
Luffy estaba dentro de MI armario hecho un ovillo con cara inexpresiva.
Una imagen sinceramenre alarmante. Parecía un iluminado o algo de eso.
- ¡PERO QUÉ DIABLOS HACES, IDIOTA! -Le chillé, muerta del susto. - ¡Casi me muero de un paro cardíaco! - Acusé llorando cómicamente.
- ¡Shsss! - Repitió escupiendo al chistar. (Eso me ha pasado hoy de verdad D: *Miro mal a mi hermano* ¬,¬...)
- Luffy, fuera, de, mi armario. - Dije despacio y con un tic en la ceja. - ¿Qué haces ahí, para empezar?
- Me escondo.
- ¿Estás jugando al escondite?
- No.
...
- ¿ENTONCES? - Exijí.
- ¡Me escondo! - repitió con un ligero enojo. Como si fuera a mí a la que le costara entender las cosas.
- ... Nadie juega contigo al escondite, ¿Verdad?
Un aura marginal inundó a Luffy.
Regresaba a la cocina. Me había puesto unos baqueros cortos con una camisa blanca y unas sandalías similares a las del chico de goma. Había tardado más de la cuenta ya que había decidido en el último momento ducharme.
Antes de llegar, mientras subía las escaleras, me encontré a Zoro y a Usuff que hablaban en voz baja. En cuento me acerqué cesaron su conversación.
- ¿Qué pasa? - pregunté. Extrañada.
- ¿Pasar? ¿Qué va a pasar? ¡Aquí no pasa nada! ¿Verdad, Zoro? - dijo Usuff dádole una palmada en el hombro al espadachín.
Zoro miró de forma asesina a Usuff y este desapareció enseguida didicendo algo de arreglar una puerta. (Nota: La puerta de Luffy seguía sin pomo 8D ).
Zoro y yo nos quedamos solos.
- Voy a la cocina...
- ¿Con Sanji? - dijo él y puso los ojos en blanco. - ¿Estais saliendo? - preguntó.
Yo me ruboricé y miré a otro lado.
- ¿Q-Qué? No te he oido... Poooor cieertooo, ¡Qué buen día hace hoy!
- Lloverá. - Dijo de pronto Nami, que pasaba por allí. Enseguida desapareció tras una puerta.
- Ah...ahahaha... - Reí tontamente. Entonces me decidí por la retirada. Me di la vuelta y me dispuse a salir corriendo.
Entonces sucedió algo demasiado rápido.
Luffy había salido de la nada y se me había tirado encima que, a su vez, me hizo caer sobre el peliverde...
Además de que chafó mi genial estrategia de huida(?) D:
- Pero, ¿qué haces! - exclamó Zoro mientras intentaba apartarme haciendo un amago. Intentó colocar las manos en mi cintura, pero enseguida las retiró de ahí, con un ligero rubor.
- ¡Me he caído! No me grites! - dije, mirándole mal. - ¡Luffyy!
- ¡Pero te quieres quitar de ahí! - gritó Zoro!
- Díselo a él! - le reñí.
- No estés tristee! - dijo de pronto Luffy. Yo me sonrojé todavía más.
- ¿Qué es todo este...? - Sanji salió de la cociná y dirigió la mirada al suelo. Le miramos.
- ...
- ...
- ¿¡QUÉ estás haciendo MARIMÔ! - Exclamó, levantando la piernas en afán de darle una patada.
- ¡CÁLLATE y quítamela de encima!
- ¡Que es Luffy! - aclaré mientras cerraba los ojos, avergonzada. - ¡Y aparta las katanas Zoro!
- No estés tristeee! - repetía Luffy, haciendo un caos aún mayor.
- ¡Luffy! - exclamamos los tres. Ellos enfadados y yo desesperada (xD)
( Fiiiinitto! :3 Hoy ando con horribles dolores y además las ideas se me escapan xD
Así que lo dejaré en ese bonito momento y esa bonita imagen en sus mentes (?) xDD
Porfaaaaaaaa dejen comentarios! Y digan qué tal, a ver si me dan alguna idea :D
Muchas gracias a todos :D Un beso! ^ _^ ~ ).
