'¿Cómo ves esto?' Dijo Fili girándose y enseñando a su hermano la nueva túnica que se había puesto.

'¿No es un poco demasiado para cenar?' Dijo Kili desde la cama. Iba vestido con una sencilla vestimenta, pues nunca había compartido la pasión por los adornos y las vestimentas estrambóticas. Lo único que resaltaba en él era el cinturón de plata y la pulsera de mithril que le había hecho su hermano hacía dos años.

'Es una cena formal. Creo que un poco de esto.' Dijo señalando la dorada túnica. 'Esta bien para la ocasión.'

'Como veas, pero yo creo que es demasiado.'

'¿En qué? Si se puede saber, nanadith'

'Pues en que pareces un sol.'

'¿Te ciega mi belleza?' Dijo Fili burlándose de la cara que había puesto su hermano a la hora de describirle.

'En el mal sentido. Haz lo que quieras, pero yo me pondría la roja. Va mejor con tu pelo.'

Fili le miró, se giró, se vio en el espejo y decidió que Kili tenía razón. Era demasiado dorado todo.

Bilbo había decido que cenasen en el comedor privado del rey. Era una sala lo suficientemente grande como para sentar a unos veinte invitados, pero al mismo tiempo tenía una energía que la hacía íntima. También los rayos de la luna la iluminaban de una forma que a Bilbo le encantaba. Cada vez que celebraban una comida la antigua compañía de Thorin la celebraban ahí.

Para la ocasión tenía en el ciervo que Kili había cazado, ciervo del cual la familia real se sentía muy orgullosa. No era fácil cazar en el Bosque de los Elfos, pues los animales se habían acostumbrado a esconderse de los depredadores. Aún así Kili era un gran cazador y no era de los que se daban por vencido.

No tardaron mucho en encontrarse sentados a la mesa Thorin, Fili, Kili, Dís, Bard, Legolas y Bilbo. Al principio la cena era un poco formal y muy tensa, hasta que naturalmente Kili solucionó el problema del silencio con su particular forma de romper el hielo.

'Bilbo no me ha dicho el motivo de tu visita, príncipe Legolas.'

Legolas miró a Kili como sorprendido de que le hubiese dirigido la palabra.

'No es que sea una mala sorpresa, no me refiero a eso. Simplemente que no nos vemos desde…'

'Desde el Tratado de Alimentos del año pasado.' Ayudó Fili mordiendo parte de la pata.

'Exacto.' Kili miró a Legolas de esa forma en la que su cara era como la de un cachorro al que uno no le es capaz de negar nada. Thorin sonrió para sus adentros, sabía que el elfo no había ido a visitar a Bard sin motivo. Estaba de viaje por orden de su padre y si era así Thorin quería saber el porqué. Conocía lo suficiente a los elfos para saber que si estos no querían contestar una pregunta no lo harían, pero también conocía a su sobrino y sus miradas.

'La verdad es que mi paso por Erebor ha sido casual. Estaba de camino a Dale para saber que sucedía con el suministro de bebida.'

'¿Y has viajado solo por eso?' Dijo Kili sirviéndose más patatas asadas.

'Kili.' Dijo su madre con un pequeño tono de reproche. 'Estoy segura de que el príncipe Legolas no esta de viaje solo por eso y aunque así fuera servir a su reino es motivo más que necesario.'

'No digo lo contrario, pero si Thorin me mandase viajar dos semanas por un asunto como ese…'

'Pues irías.' Dijo Thorin dejando claro que su palabra era la que importaba.

'Claro.' Se apresuró a decir Kili. 'Pero sería una putada.' Comentó por lo bajo a su hermano y este rió.

'No estas del todo desencaminado.' Dijo Legolas al fin. 'Me apetecía salir un poco del Bosque y ver que sucedía en los alrededores.'

'Puedes informar a tu padre de que seguimos vivos y Erebor sigue en pie. Y que va a seguir así durante muchos años.' Dijo Thorin dando un trago a la copa.

'Thorin.' Susurró Bilbo por lo bajo.

'No veo que tiene que ver mi padre con esto.' Dijo Legolas intentado alejar el tema.

'Nada. Nada.' Se apresuró a decir Bilbo, pues lo último que quería era otra discusión.

'Tener la osadía de venir a mi reino sin ser invitado es una jugada lo suficientemente arriesgada para no tentar más tu suerte. La parte en la que me mientes a la cara en mi propia mesa delante de mi familia, la dejas para otro día.'

El silencio que hubo después de que Thorin dijese esas palabras era tanto que se podían oír las respiraciones.

'Pido perdón.' Dijo Legolas atreviéndose a hablar ante la penetrante mirada del Rey Enano. 'Es verdad, no solo estoy aquí por el tema del suministro de mi reino, sino porque mi padre quería saber cómo iban las cosas por estos lados. No lo he comentado dado que no quería causar tensiones. El único interés que tiene mi rey por tu reino es saber si todo sigue bien. No hay segundas intenciones, simplemente desea mantenerse al tanto de lo que sucede en el reino vecino al suyo, dado que la comunicación entre ambos es casi nula.'

'¿Y la mejor manera de arreglar dicha comunicación es mandándote como espía?' Dijo Thorin con un tono de voz menos amenazante, pero igual de serio.

'No podrás negar que es la única forma que tiene mi reino de saber que sucede en el tuyo.' Contraatacó Legolas cansándose de la actitud de Thorin. 'Nos hemos pasado muchos años viviendo a las puertas con el dragón, y cuando por fin la situación cambia queremos saber como se desarrolla la Montaña, pues su desarrollo influye en nuestro Bosque. Sé que no hemos tenido la mejor ni la más saludable relación, pero estamos dispuestos a que eso cambie. Sé que la relación que tenéis con mi padre y rey no va a cambiar, al menos no en corto plazo, y sí, estoy aquí como sus ojos y oídos, pero también porque quiero estar aquí.'

'Comprendo tu situación y la curiosidad de Thranduil por el saber de mi reino, pero he de decirte que si lo que busca es restablecer la comunicación, una carta hubiese sido un gesto un tanto más reconciliador que mandar a su hijo a mirar por los resquicios de las puertas.'

'Siento si me he expresado mal. Mi padre tiene el mismo interés que vos en restablecer la comunicación, y si por él fuera nunca más os hablaría, como creo que es también vuestro caso. Soy yo quién quiero que la situación cambie.'

'¿Se puede saber el porqué?' Preguntó Bilbo un tanto sorprendido.

'Nuestros árboles están cambiando, ya no poseen el veneno de antaño. Los animales están regresando al Bosque, como se puede ver en esta cena. El Bosque esta recuperando su esplendor desde que los enanos volvieron a la Montaña y eso es algo que valoro inmensamente. La salud de mi Bosque me es muy importante y muchos años he tenido que ver como se marchitaba día tras día sin poder hacer nada. Muchos años me he sentido impotente ante la oscuridad que se cernía sobre el y ahora dicha oscuridad se está disipando. Y si el motivo de dicha desaparición tiene que ver con este reino entonces yo estaré agradecido y haré lo que esté en mi mano para que nunca más vuelva a esconderse el sol en el reino de mi padre.'

Thorin miró a Legolas con una nueva luz. Su opinión sobre él no había cambiado, bien sabía Mahal que sus criaturas era cabezotas y no dadas a cambios de opiniones, aún así reconocía el sentimiento de querer proteger y cuidar el reino de uno. Thranduil hacía ya bastantes décadas que se había retirado a vivir dentro de sus dominios sin importarle lo que sucedía en el exterior y Thorin hubiese hecho lo mismo si nunca hubiese tenido que dejar la Montaña, pero había vivido el suficiente tiempo entre otras razas como para saber que el desarrollo de una influía en el de la otra.

Thorin no quería a Legolas como amigo ni aliado, de hecho le quería lo más lejos posible de su Montaña, pero Bilbo podía tener razón, había algo en él distinto a su padre. Quizás podía utilizar eso en su favor. Y como solía decir su abuelo al enemigo contra más cerca mejor.

'Es un sentimiento muy noble.' Comentó Thorin. 'Y comprendo que sientas interés en mi reino, pero la próxima vez no hace falta que vengas con excusas baratas. Si lo que quieres es ver como le va a mi gente te invito a que nos acompañes el próximo mes en el cumpleaños de mi sobrino.'

Todos miraron dejaron de comer y miraron a Thorin. Bilbo no sabía que pensar. Había mandado las invitaciones hacía un mes a todos menos a los Elfos del Bosque por orden expresa de Thorin.

"Una cosa es que venga Elrond y otra muy distinta que mi reino se convierta en un punto de encuentro de elfos." Le había dicho Thorin el día que había sacado el tema. Bilbo no había querido presionar. Bard había sido invitado junto con su familia y los acompañantes que quisiera traer, al igual que el Señor de la Ciudad del Lago, el cual ya había mandado su negativa.

Iba a ser una fiesta muy importante. No era un mero cumpleaños, se celebraba la mayoría de Kili y por consiguiente su entrada a ser Príncipe Heredero de la Corona, en el caso de que algo le pasase a Fili. No era como si la gente considerase a Kili un niño, pues había probado su valía en contadas ocasiones durante la aventura, pero las leyes de los Enanos decían claramente que a los ochenta años de edad era cuando el infante enano dejaba de ser un niño y se convertía en parte de la sociedad adulta. Era una ley más escrita que puesta en práctica, aún así era un ocasión perfecta para una gran fiesta ahora que Erebor volvía a brillar como antaño.

'Si a mi sobrino le parece bien.' Dijo Thorin mirando a Kili.

Kili miró a su tío sin saber muy bien que decir durante unos segundos, pero se recompuso rápidamente.

'Será un placer.' Dijo con una sonrisa mirando al elfo.

Legolas no podía creerse lo que estaba viviendo. No podía esperar a ver la reacción de su padre cuando se enterase de que habían sido invitados a Erebor oficialmente.

'El placer será mío.' Dijo Legolas con una ligera inclinación de cabeza. 'Muchas gracias. Se lo haré saber a mi rey nada más volver.'

'He debido de ser yo el que no me he expresado bien esta vez.' Dijo Thorin con… ¿una sonrisa? Bilbo no estaba creyéndose la cena que estaban teniendo. ¿Thorin sonriendo a un elfo? 'La invitación es personal. Puedes traer dos acompañantes si así lo deseas, pero no abarca a tu padre.'

En ese momento Bilbo deseo que todo fuese una mala pesadilla y que Thorin no acabase de decir lo que acababa de escuchar.

'¿Se puede saber a que ha venido eso?' Dijo Bilbo nada más Thorin cerró la puerta de sus aposentos.

'Pensé que estarías contento. He acercado posturas con el elfo.'

'No, Thorin. No. No has acercado posturas. ¡Has declarado una guerra!' Bilbo estaba empezando a perder el control otra vez. "¡Malditos enanos!" pensó para adentro.

'No he hecho nada por el estilo. Tu me pediste que diese una oportunidad a los Elfos del Bosque Negro y yo se la he dado. Creo que he sido bastante generoso invitándole al cumpleaños de Kili después de que viniese a mi reino a espiar.'

Bilbo le miró seriamente sin poder creerse lo que oía. ¿Era posible que Thorin no se diese cuenta de que al invitar a Legolas y no invitar a Thranduil había creado un problema muy gordo? ¿No se daba cuenta de que así no era como se hacían las cosas? No sabía como decirle todo esto, por lo que acabó gritándoselo mientras se peleaba con los botones del chaleco.

'No me insultes, Bilbo. Soy perfectamente consciente de la reacción que mis palabras van a tener en Thranduil. Si hay algo con lo que ese elfo disfrute aparte de hacer mi vida más difícil es con las fiestas. Sé que no invitarle va a ocasionar que se enoje, pero también veré si las palabras de Legolas son ciertas y si puedo contar con él o si es solo un espía de su padre.'

Bilbo suspiró. El hecho de saber que Thorin era consciente de lo que había provocado le dolió más que el pensar que era otra de sus meteduras de pata. Thorin vio como Bilbo se desinflaba y se acercó a él.

'Olvidas que me crié entre intrigas palaciegas. Es cierto que he pasado gran parte de mi vida exiliado y que en los últimos años he tenido que usar más mi fuerza que mi ingenio, pero no olvides que fui educado en el arte de la política y sus triquiñuelas.'

Thorin dijo esto con una voz más suave. Bilbo se giró y subió la cabeza para mirar los azules ojos de su esposo.

'Puede que tengas razón, al fin y al cabo, qué sé yo de todo esto.' Dijo Bilbo apoyando la cabeza en el amplio pecho de Thorin. 'A veces se me olvida que no estoy en la Comarca, olvido que las cosas aquí son diferentes. Donde yo vengo es impensable hacer lo que tu has hecho, pero nosotros no somos reyes ni príncipes midiendo fuerzas y amistades. Somos simples hobbits invitándonos a tomar el té y pastel. No hay lugar allí para política ni intrigas ni alianzas.' Bilbo respiró dejándose invadir por el aroma de Thorin. Olía a tierra, fuego y metal, y algo propiamente suyo. Era un olor que le reconfortaba. 'A veces pienso que no valgo para ser tu Consorte, que hubiese sido mejor si me hubiese quedado al margen.'

Thorin cogió de las manos a Bilbo haciéndole mirarle a los ojos.

'Ojalá esto fuese como en tu hogar, donde la única preocupación es cuantas porciones de tarta puedes ofrecer a tus invitados, pero no lo es. Comprendo que no entiendas algunas de mis acciones, pues no están en tu naturaleza, pero ni por un segundo pienses que tu presencia y papel como mi Consorte es equivocada. Cuando te pedí que lo fueras no lo hice para demostrarle a todo el mundo que eras mío, pues para eso solo hay que mirar cuenta que adorna tu única trenza, ni lo hice para demostrarte mi deseo de pasar el resto de mis días a tu lado, pues no hacía falta que te convirtieras en mi Consorte para ello, lo hice por mi reino y por mi. Fue una acción puramente egoísta y, ¿sabes por qué?' Preguntó Thorin. Bilbo negó con la cabeza. En todos los años que habían estado juntos Bilbo creía que Thorin se lo había pedido porque era lo correcto. En la Comarca cuando dos personas enamoradas querían vivir juntos y formar una familia se casaban, era lo normal. No esta bien visto que viviesen sin haber formalizado la situación. Pero parecía que eso no pasaba con los Enanos.

'Me casé contigo y te convertí en mi Consorte porque tienes una forma de ver el mundo que ni yo, ni ninguno de mis consejeros tiene. Eres mi más valioso tesoro, sanâzyung, pues gracias a ti soy capaz de ver el mundo con otros ojos y no encerrarme en mi pasado. No pienses que tu forma de ser y tu forma de interactuar con los que te rodean no es lo que necesito yo o mi reino, pues no podría estar más lejos de la realidad.' Thorin besó la frente de Bilbo. 'Siento que la situación te ponga nervioso, y la evitaría si pudiera, pero no es así. Aún así espero que me apoyes cuando llegue el momento de enfrentarse a Thranduil.'

Bilbo no sabía que decir. Estaba a punto de llorar. Muy pocas veces Thorin le abría su corazón y cada vez que lo hacía Bilbo pensaba que estaba viviendo un momento único y precioso. Era en momentos como esos los que atesoraba en su pequeño corazón más que cualquier otra cosa en el mundo, pues sabía que eran como las rosas en invierno, casi imposibles pero a la ver las más hermosas.

'Siempre tendrás mi apoyo, Thorin. Siempre estaré ahí para ti.'

Thorin sonrió. Era una sonrisa cálida y llena de amor. Estuvieron un rato en silencio, como solían estar casi siempre, disfrutando de la compañía del otro, hasta que Bilbo rompió el momento.

'¿Eres consciente de que has hablado ahora más que todo lo que has hablado a lo largo del mes?'

'Y es lo máximo que voy a hablar seguido en todo el año, me temo.'

'Una pena.' Dijo Bilbo con una triste sonrisa. 'Adoro el sonido de tu voz.'

'No es cierto lo que dices.' Dijo Thranduil girándose rápidamente y haciendo que su capa diese un toque más dramático al momento.

'Es cierto, ada. Thorin me ha invitado al cumpleaños de su sobrino, a mi y a dos acompañantes, pero ha dejado muy claro que era una invitación personal.'

'Lógicamente te habrás negado.' Dijo Thranduil dirigiéndose a la mesa donde tenía la botella de vino.

'Pensé que querías información sobre cómo le iban las cosas y ¿qué mejor manera que viendo los progresos con mis propios ojos?'

Thranduil se giró con la copa en la mano. Su cara que solía ser un cuadro de inexpresividad ahora demostraba el odio que tenía hacia el enano.

'Has aceptado. Has aceptado la invitación aún sabiendo que su único motivo para invitarte es enfurecerme. ¿Por qué?'

'Porque pensé que querías saber qué ocurría en su reino y porque aún siendo una forma de enfurecerte es una oportunidad para acercar posiciones.'

'No hay nada que acercar.'

'Ada, en algún momento tendrás que hablar con él. Es nuestro vecino, nos guste o no y por lo que veo afuera está haciendo un gran favor al Bosque.'

Thranduil se giró a su hijo, en su cara había enfado y un poco de decepción.

'Si lo que quieres es ir y ver su reino no te lo prohibiré, pero no esperes que lo apruebe o que cambie mi forma de actuar hacia él. Conozco a su familia desde hace siglos y sé que el linaje de Durin no es de fiar. Cometí el error de ofrecerles mi amistad una vez. No volverá a pasar.'

Y con esto dio por finalizada la conversación.