No comprendía la emoción de todas esas personas ante una estupida boda. A ella no le gustaba ni un poco. El ver a la persona a la cual ¿Amas? Comprometerse con alguien que no era ella la deprimía de mil formas distintas.

Rachel estaba hermosa, eso no lo podía negar. Ese gran vestido blanco y ese ligero maquillaje que la morena tenía aumentaban aun más su belleza, pero el hecho de verla ahí, en el altar, sosteniendo las manos de el hermano de Harmony y sonriéndole tiernamente simplemente le molestaba.

No estaba prestando atención a la ceremonia. No quería prestar atención a la ceremonia.

Miró a su izquierda, Harmony limpiaba sus lagrimas con un pañuelo, sollozando de vez en cuando, al lado de esta Catalina, su rostro no transmitía emoción alguna, simplemente estaba ahí, calentando el asiento.

Calentar la banca. Gracioso. Debía decírselo a Santana.

Giró hacía la derecha solo para encontrarse con Santana. Llorando.

¿Era enserio? Santana, su amante, su mejor amiga, llorando en la boda de la chica de la cual se enamoró. Eso era como una traición.

Dio un codazo a la latina para llamar su atención.

S: ¿Qué? Es muy emotivo, no me mires así.-Dijo al darse cuenta de la mirada acusadora de la rubia.

En ese momento la iglesia se llenó de aplausos. La pareja estaba compartiendo su primer beso como matrimonio.

Q: Ugg, como quisiera estar muerta.-Susurró.

S: Te podría ayudar con eso, pero Catalina dice que asesinar personas no es de señoritas.-Dijo haciendo reír a la rubia.

H: Quinn, vamos.-Interrumpió.

Q: ¡Por fin acabó esta tortura!

H: Eh, aun no, tienes que darles tu bendición.-Dijo nerviosa

Q: ¿Qué? Pero si eso lo tiene que hacer mi esposo en una ceremonia aparte.

H: Mi hermano tiene que partir hoy mismo, tienes que hacerlo tu.

Q: Pero Harmony…

C: ¿Por qué demoras tanto Quinn?.-Interrumpió.

Q: Por nada duquesa, estaba a punto de ir.-Dijo dándose por vencida.

Dio un largo suspiro y en cuanto se puso de pie todos guardaron silencio. Caminó lentamente hacía el altar, con Harmony y Santana detrás de ella.

Sus piernas temblaban a cada paso que daba, no quería hacer eso, pero la sonrisa de Rachel tenía en el rostro al verla acercarse la hizo continuar.

Se detuvo frente a la pareja, quienes esperaban que hablara.

R: Quinn ¿Estás bien?.-Preguntó preocupada al ver como la ojiverde tambaleaba un poco.

Q: Si, si, no te preocupes.-Le quitó importancia.-Finnegan Devereux-Knollys, Rachel Barbra Berry, la corona aprueba y bendice este enlace matrimonial, esperando que cumplan con sus deberes se les asigna desde hoy el titulo de Duque y Duquesa de la corte Real.-Finalizó.

Todos estallaron en vítores y aplausos ante aquel acto.

Quinn se acercó a la morena para abrazarla.

Q: Felicidades, Rachel.-Susurró

R: Gracias Quinn pero, siéndote sincera, quisiera que en lugar de el.-Dijo refiriéndose a su ahora esposo.-estuvieras tu.

Rachel no recibió respuesta alguna, solo sintió como el peso de Quinn caía sobre ella.


Pestañeaba rápidamente, tratando de acostumbrarse a la luz.

-¡Despertó! Vamos, llamen a la Duquesa.-Escuchó que alguien decía.

Unos pasos y el sonido de una puerta cerrándose la devolvieron a la realidad.

Q: Que ¿Qué ha pasado?.-Preguntó incorporándose lentamente y recargando su espalda en el cabecero de la cama.

-Se ha desmallado, su majestad.-Dijo una chica que permanecía al pie de la cama.-Justo al terminar de dar su bendición a los nuevos duques.

Q: Oh, si, ya recordé.-Dijo avergonzada.

-Eh, bueno, f-felicidades su majestad.-Dijo con un ligero rubor.

Q: ¿Eh? Felicidades p…

No pudo resolver su duda ya que la puerta se abrió dejando entrar a la Duquesa Catalina que, por lo que se veía, no estaba nada contenta.

C: Fuera.-Ordenó a la muchacha que a paso rápido y con la mirada fija en el suelo salió dejándolas solas.

Catalina paseaba por la habitación, masajeado sus sienes y murmurando cosas que Quinn no pudo comprender. Finalmente, después de un gran suspiro, se dirigió a Quinn.

C: ¿Cuándo pensabas decirme que ya habías copulado con tu esposo?

Quinn abrió la boca tratando de decir algo pero no podía.

Q: ¿C-como…

C: ¿Cómo se? Estas embarazada, el doctor lo acaba de comprobar. No comprendo como puedes ocultar algo de esa magnitud Quinn, ¿No ves la seriedad del asunto? Pudieron haberte removido del trono y humillarte como mujer, bueno, aun mas que ahora, pero ¿Por qué no dijiste nada? ¿Tenías miedo? ¿de que? Enserio, no logro comprender bien tus motivos, pero bueno, ahora tenemos que hacer llegar la noticia a tu esposo y al pueblo, así la voz se extenderá mas rápido y por fin estarán todos con…

Embarazada.

¡Estaba embarazada! ¡Por fin! ¿Pero como? Bueno si, es obvio el como, pero estaba sorprendida, tanto que no escuchaba palabra alguna de lo que Catalina estaba diciendo, solo la miraba caminando de un lado a otro, haciendo ademanes y moviendo los labios a gran velocidad.

Ahora tenía que corregir su vida, ir por el buen camino, ser lo que todos esperaban de ella, su hijo no merecía que ella siguiera con esa vida, no durante su embarazo. Por suerte tenía a Harmony, Santana y Rachel para ayudarla.

Oh Dios. Rachel.

Tenía que decirle de inmediato, tenía que enterarse de que cumplió su promesa.

Hizo el ademán de levantarse de la cama pero, al parecer, no le agradó a Catalina.

C: ¿Que diablos haces?

Q: Ah, ¿Levantarme?.-Obvió.

C: No. Tu vas a quedarte en cama, todo el día si es necesario, que digo todo el día, los nueve meses de tu embarazo. Tenemos que garantizar que ese bebe salga perfecto de ahí.-Dijo señalando su abdomen.-Ahora será mejor que me vaya para que descanses.

Quinn se quedó ahí, con una ceja enarcada y con las sabanas aun en sus manos mientras veía como Catalina cerraba la puerta tras ella.

¿Qué diablos le pasaba? Primero se comportaba como una bruja para después ser la señora "Mejor me voy para que descanses"

Dejó caer su cabeza sobre las almohadas y emitió un gritito de felicidad.


Despertó 2 horas después, aún con la sonrisa en su rostro. Estiró los brazos para después dejarlos caer a sus costados.

-Auch.-Alguien se quejó a su lado.

Q: Pero que…¿Rachel?.-Preguntó viendo como la morena sobaba su frente.

R: Vale que estés mal, pero eso no te da derecho a golpear a las personas.-Bromeó.

Q: Lo siento, no sabía que estabas ahí, por cierto, ¿Qué haces aquí?

R: Bueno, solo quise asegurarme de que estabas bien, y que mejor forma de hacerlo que quedarme aquí, contigo.

Q: Bien, muchas gracias por preocuparte por mi, y en verdad, siento mucho haberte golpeado.-Se disculpó besando la frente de la morocha.-¿Mejor?

R: Si, mucho mejor. ¿Y tu? ¿Cómo te encuentras?

Q: Muy bien, muy, muy, muy bien.-Dijo subiendo a horcajadas sobre la morena.-Y te tengo una sorpresa.

R: Déjame adivinar. Umm ¿Compraste todo el chocolate del mundo?.-Quinn negó.-¿Despediste a Catalina?

Q: Eso es prácticamente imposible.

R: Puedo soñar. ¿Vamos a huir para vivir nuestro épico amor?

Q: Que mas quisiera.

R: Entonces…Ya se, estás embarazada.-Afirmó acariciando el vientre de la rubia.

Q: No puede se, ya lo sabías ¿Cómo?.-Preguntó sorprendida.

R: Cuando estabas inconciente Catalina me interrogó, a Santana y a Harmony también. Quería saber si alguna de nosotras te encubríamos. Fue la peor hora de mi vida, Casi me hace llorar.

Q: Lo siento tanto.-Dijo inclinándose para besarla.-Se lo insoportable que puede llegar a ser.

R: No importa, la que se llevó el peor trago fue Santana, ya sabes, no se llevan muy bien, pero en fin. ¿Cómo te sientes?

Q: Bien, terriblemente bien, tan en paz que creo que estoy muerta. Rachel, ¡Voy a tener un hijo!

R: Estoy muy feliz por ti, Quinn.

La ojiverde se inclinó otra vez pero Rachel la detuvo.

R: Quinn ¿Qué somos? O bueno ¿Qué soy de ti?

Q: Eres mi amante ¿No?.-Dijo confundida.

R: Tu amante, vale.-Dijo con una mueca.

Y Quinn lo notó. Esa mueca que tenía en el rostro era de total desilusión.

Q: Rachel, mírame, por favor.-Pidió.-Estas casada, yo estoy casada, y por mas que odie decirlo, no podemos ser nada mas. Y lo lamento tanto, porque estoy casada con alguien a quien no amo ni amaré nunca. En cambio tu Rachel, desde la primera vez que te vi supe que debía tenerte a mi lado. Le rogué a Catalina un mes entero para que te trajeran y como no accedió despedí a la mayor parte de mis damas. Y cuando Catalina te presentó como dama de alcoba ¡Dios! Quería morir de felicidad en ese instante. Te veías tan hermosa, con ese cuerpo tan pequeño y manos tan delicadas que me volviste loca al primer rose de tu piel contra la mía. Después, en la aldea, las despedí porque estaba celosa.-Admitió ante el asombro de Rachel.-Celosa de que Harmony estaba tan cerca de tu rostro y tu parecías tan feliz con eso. No pude contenerme. ¡Por Dios, Rachel! No se que me has hecho, pero puedo asegurarte ahora mismo, y sin titubeos que estoy enamorada de tu sonrisa, de tus ojos, de tus manos, de esa forma en la que me tranquilizas en mis momentos de angustia, de tu inteligencia, de esa manía que tienes de morder tus uñas o fruncir la nariz cuando crees que nadie te ve… Rachel Berry, estoy perdidamente enamorada de ti.

Sabía que su rostro estaba completamente rojo al pronunciar las ultimas palabras, y no era para menos, acababa de declararle su amor a Rachel.

Q: Y ni Teresa o Santana se pueden comparar contigo Rachel, no creo que exista un ser humano que se acerque a todo lo que tu eres, Rachel.

Los labios de Rachel se estrellaban contra los suyos tan rápidamente que sintió un poco de dolor. La besaba con fuerza, incluso podía sentir el sabor de la sangre sobre su lengua.

La manos de la morocha apretaban su trasero mientras intentaba quitar el camisón del cuerpo de Quinn, cosa que la rubia hizo mas rápido al separarse de l morocha para deshacerse de la prenda.

Rachel se tomó un momento para admirar el cuerpo de la ojiverde. Era tan perfecto que nunca se cansaría de verla así.

S: Rubia! ¡Enana! Dejen de follar y abran la puerta.-Gritó golpeando la puerta.

H: Santana, no creo que sea conveniente gritar eso en medio del pasillo.-Reprochó.

S: Como si alguien estuviera escuchándome. ¡Abran ya la maldita puerta!

Quinn suspiró levantándose para colocarse el camisón de nuevo.

Q: Ya voy Santana, no tienes por que gritar, con un gentil toque en la puerta te abriría.

S: ¡No me interesa y lo sabes!

R: Recuéstate.-Dijo deteniendo a la ojiverde.-Yo abro, amante mía.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Quinn mientras veía como la morocha ya abría la puerta.

S: Quiero, no, EXIJO saber todos los detalles de tu embarazo, Fabray, ¿Cómo puedes ocultarle algo así a todo el mundo?

Q: Buenas tardes Santana, es un gran placer verte. Me encuentro muy bien, por cierto.-La morena rodó los ojos.-Y no se lo oculté a todo el mundo, Rachel lo sabía.

S: ¿Qué tu que, enanan? ¿Lo sabías y no dijiste nada? Tuve que soportar a Catalina gritandome en la cara mientras tu sabías todo. ¿Sabes que voy a hacer tu vida miserable desde ahora?.-Dijo intimidando a la morena.

Q: ¡Santana!.-Reprochó ya recostada sobre las mullidas almohadas.-Ni se te ocurra tocarle un solo cabello.

S: No te tengo miedo, Quinn, ¿Qué vas a hacerme? ¿Golpearme con tu gran barriga? ¿Ahogarme con leche?

H: Ew. Asco. ¿Es eso posible?.-Dijo con una mueca de desagrado.

Q: Lo haré posible si es necesario. No lo dudes.

S: Está bien, no tocaré a Rachel. ¡Pero tienes que contarme todo, Quinn!.-Exclamó desesperada.

Q: Y lo haré, Santana, pero no ahora. Ahora solo quiero que mis amigas y mi amada.-Dijo mirando a Rachel.-Vengan y se acuesten a mi lado dándome un gran abrazo para felicitarme.

Las tres (si, Santana también) sonrieron ante sus palabras y corrieron hacia la cama para dejarse caer junto a la rubia y colocar una mano sobre el vientre de esta.

Y así, entre risas y especulaciones de cómo sería el futuro/a hijo/a de Quinn todas cayeron dormidas.

R: Te quiero, Quinn.-Susurró antes de cerrar los ojos.


Tanto tiempo sin actualizar. Prometo hacerlo mas seguido.

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