¡Buenas a todos! ¿Cómo van esas navidades? Bueno, me alegra saber que os está gustando mucho la historia, y aquí os dejo el siguiente capítulo. ¡Disfrutadlo!

La mujer camina a buen ritmo hasta situarse en una pared cercana a la base. Hay algo de movimiento, pero no lo suficiente para que la descubran. Llevar tantos años en esto te otorga experiencia y saber estar. Coge aire unos segundos y asoma un poco la cabeza. No hay nadie por los alrededores. Echa un rápido vistazo a la estructura.

La mejor forma de acceder al interior es a través de una ventana abierta en el segundo piso. Apunta con su garfio al quicio y aprieta el gatillo. El gancho se queda fijo. La mujer sonríe y se eleva en el aire hasta atravesar la ventana. Da un giro en el suelo y se oculta tras una mesa de inmediato.

Permanece en silencio unos segundos. No se escucha absolutamente nada. Parece que los malos se han retirado… de momento. La ocasión perfecta para echar un vistazo y pillar alguna que otra cosa. Su contacto no fue demasiado explícito con la información que le proporcionó.

Su único objetivo es conseguir información sobre lo que trama este grupo que se ha instalado allí. Lo más seguro es que sea su base de operaciones, desde donde lo controlan absolutamente todo. Puede que tengan contactos con el mercado negro o algún otro grupo. Sólo hay una forma de saberlo.

Se alza con lentitud cogiendo su pistola con fuerza. Se apoya de nuevo contra la pared y permanece atenta. Se alegra mucho de haber elegido un vestido tan ágil y que le permite moverse con total seguridad y discreción. Es uno de sus antiguos vestidos de fiesta rojos que ha recuperado exclusivamente para esa misión suicida.

Suicida… Por no llamarla de otra manera.

Tiene la suficiente información como para saber que esa gente tiene unos contactos bastante poderosos. Son sólo suposiciones, pero sus sospechas casi siempre se han convertido en realidad. Si tan sólo pudiera acceder a la base de datos… Lo más seguro es que tengan una por aquí. La cuestión es… encontrarla.

Agarra el pomo y lo gira lentamente, sin hacer ni un ruido. Todo sigue en silencio. Perfecto. Hay un pasillo enorme iluminado por varias luces fluorescentes. Una de ellas parpadea. Bien, hora de ir probando una a una las puertas. La primera está a pocos metros a la derecha. Intenta abrirla, pero está bien cerrada.

Cuando hacen falta un juego de ganzúas nunca las tienes a mano…

Si le dispara a la cerradura hará mucho ruido. Será mejor buscar otro camino. Vuelve sus pasos en el momento en el que escucha unas voces. Maldición. Se pega contra la pared y contiene la respiración. Si vienen hacia allí es mujer muerta.

-Me hubiera gustado ver la cara de esos mequetrefes al ver el vídeo –comenta una de las voces en portugués.

-El miedo se lo hemos metido. Eso está claro –responde otra vez en la misma tesitura, riendo a carcajada limpia.

Se alejan. La infiltrada asoma brevemente la cabeza. No hay rastro de esos tipos. Quizá sea buena idea registrar el lugar de donde han salido. Camina con lentitud viendo la puerta metálica. Permanece unos instantes en silencio. No se escucha a nadie. Puede que haya alguien dentro, y si es así…

Merece la pena arriesgarse. Abre la puerta casi de un tirón apuntando con su pistola de un lado a otro. No hay nadie… pero si varias terminales de ordenador que muestran diferentes partes del edificio.

-Oh… qué educados son –comenta acercándose un poco más a las pantallas y echando un vistazo rápido -. Me dejan hasta un regalo de bienvenida.

La mayoría de las pantallas muestran a los terroristas en diferentes puntos de la instalación, tanto del interior como del exterior. Hora de pillar datos. Introduce un pen que le pasó su contacto para evitar todos los cortafuegos y contraseñas. Es muy posible que toda la información secreta esté bien guardada.

Empieza a mirar por todas las carpetas que encuentra, y hay una que le llama especialmente la atención. Es una carpeta creada en el día de ayer. Debe ser algo muy importante. Hay un informe y varias imágenes. Se queda de piedra al ver la foto de un hombre de pelo rubio con ojos azules que mira a la cámara serio, desafiante.

-Leon… -murmura sin poder evitar la sorpresa -. Parece que los problemas vuelven a perseguirte de nuevo… -observa a una chica que hay tumbada en una camilla, inconsciente. Hay varias. La reconoce de inmediato -. Y parece que Redfield también está en el ajo… ¿Qué demonios ha pasado aquí?

Abre el informe. El tiempo vuela. No sabe de cuánto tiempo dispone hasta que esos tipos decidan volver. Desde luego que ha sido una auténtica irresponsabilidad dejar una sala tan importante sin vigilancia. Se enfrasca en la lectura sin saber muy bien qué va a encontrar.

Operación renacer:

Las muestras están en nuestro poder. El T-Abbys B puede ser una gran arma en las manos correctas. Nuestro comerciante nos ha asegurado que es una mejora sustantiva del T-Abbys. Me pregunto cómo llegó a sus manos. Nos ha propuesto además unirse a nosotros, luchar por nuestra causa. No confío mucho en ella, pero habrá que darle una oportunidad…

La humanidad sufre diariamente las consecuencias de unos políticos desastrosos, de unas condiciones infrahumanas. Queremos que todo el mundo tenga las mismas oportunidades, que nos tiendan su mano en la nueva senda. Nuestra vendedora nos ha ofrecido la posibilidad de probarla.

Hemos capturado a dos sujetos por petición de nuestra intermediaria: un hombre y una mujer estadounidenses. Son jóvenes, perfectos para el inicio de nuestro proyecto. Serán los padres del nuevo mundo.

Se queda unos instantes asimilando lo que acaba de leer. Es breve, pero intenso. Mucha información para asimilar. Lo que está claro es que Leon y Claire han sido víctimas de algún tipo de experimento. Han sido elegidos a conciencia. ¿Por qué? ¿Hay algo que se le esté escapando?

Se da cuenta de que también hay dos vídeos. Reproduce el primero. Claire está tumbada en una camilla. Parece inconsciente. Un médico maneja una jeringa y una probeta. Después se ve cómo introduce algo por la vagina de la pelirroja. La asiática observa la escena perpleja.

-Me da que habéis sido los conejillos de indias en este juego, chicos… Algo me dice que Redfield está gestando algo en su interior… Dios… Es una locura.

El siguiente vídeo es el que grabaron en el granero, donde mostraban al mundo lo que estaban haciendo con Claire. Pero lo más sorprendente es cuando ve que han contaminado toda el agua de la ciudad. Se queda boquiabierta. Es muy posible que a estas horas más de la mitad de la población esté contaminada.

-Los problemas se multiplican… -murmura guardando toda la información -. Habrá que hacer algo al respecto.

Se pone a buscar en las cámaras para ver si los localiza. Está convencida de que tienen que estar por algún lado de la instalación. Tarda poco más de diez segundos en ver a Leon caminando por un pasillo escoltado por dos militares que lo apuntan con sus armas. Redfield se encuentra en una celda, apoyada contra una pared y con los brazos cruzados.

No vendría mal que les echaran una mano. Ve un interruptor rojo bastante sospechoso en el panel. Está bastante segura de que, si lo pulsa, se activará alguna especie de alarma… y eso les dará algo de tiempo. Conoce a Leon lo suficiente para saber que se ha hecho de hierro, y que la suerte siempre está de su lado.

Con una sonrisa pícara, pulsa el interruptor y una alarma empieza a inundar sus oídos. Recupera el pen y coge su pistola preparada para salir de allí.

Leon ya está harto de tantas idas y venidas. No sabe si es una táctica para desestabilizarle o para joderle un poco más. El tiempo se va agotando. No sabe cuánto tiempo más lo tendrán allí antes de que decidan quitarlo de en medio. El plan es sencillo, pero no encuentra el momento apropiado.

Siempre hay más de un tipo vigilándole. Es como si supieran que, de un momento a otro, está dispuesto a actuar. Desde luego que son un grupo muy bien organizado. Y allí están otra vez, llevándolo hacia algún lugar. No ha tenido mucho tiempo para investigar la zona, pero lo cierto es que una parte le recuerda a los bosques que rodeaban Amparo, el pueblo de Javier Hidalgo, el narco.

La densa vegetación y los terrenos boscosos son muy parecidos. No le cabe ninguna duda de que se encuentra en algún lugar de Brasil dada la condición de los soldados. Si al menos pudiera obtener algo más de información…

Los tipos charlan animadamente, riéndose de vez en cuando. Leon no tiene ni idea de lo que están hablando, pero seguro que debe ser un chiste de lo más divertido. De pronto, suena una alarma muy potente. Todos se detienen. El agente mira de un lado a otro en busca de la procedencia del sonido. Sus escoltas también.

-¡Maldita sea! –exclama en portugués uno de ellos agitando con furia su arma.

Están distraídos. Es la oportunidad perfecta. Leon se abalanza contra el que está más cerca de él y le da un codazo en las costillas. El tipo se queda aturdido. Coge su arma y apunta al otro tipo, que no tiene tiempo para reaccionar. Le acribilla a balazos. Eleva la culata de su arma y le da en la cabeza al otro terrorista. Cae desplomado. Leon respira entrecortadamente. El corazón le va a mil.

¿Y ahora qué?

No sabe cuánto tiempo aguantará el otro tipo inconsciente. Lo mejor será moverse e ir eliminando uno a uno a todos los que hay allí. Es una locura, un suicidio. Pero ha pasado por situaciones mucho peores. Además, quizá hasta le pueda servir para saber qué es lo que trama exactamente el grupo y qué tiene que ver él en todo esto.

Comprueba que el rifle tiene el cargador casi completo. Es hora de volver al campo de batalla. Abre la puerta metálica que tiene a su derecha, y el corazón le da un vuelco al ver allí parte de su equipo: la radio, su ropa, la PDA… De lo que no hay rastro es de su pistola.

Leon comprueba la radio. Hay interferencias. La señal no es nada estable; tal vez en el exterior haya mejor cobertura. Lo mismo ocurre con la PDA… No recibe ningún tipo de señal. Definitivamente tiene que salir al exterior y ponerse en contacto con alguien lo antes posible. Puede ocurrir una auténtica catástrofe.


Mmm como siempre nuestra mujer de rojo metida en todos los embrollos relacionados con virus... ¡Si es que no puede estarse quieta!

Gracias a todos por leer. ¡Nos vemos la próxima semana!