Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la gran Stephenie Meyer y todo el crédito de la historia va para Red Roses ^^
Nota**Leer abajo es importante
*Capitulo 10*
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"Tentación"
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Cuatro días… cuatro putos días habían pasado desde que Bella había salido del hospital… si antes la situación estaba mal ahora era aún peor… sumamente agobiante… Anthony insistía en verla… no había pasado ningún solo día que no la mencionara y esos últimos eran más frecuentes ya que el pequeño conocía perfectamente la fecha que se acercaba dentro de 7 horas… el cumpleaños de Bella … al carajo todo. Las cosas empezaban a ahogarlo. Anthony le había mostrado un pequeño regalo que le había hecho a Bella. Era una cajita, dentro de la cual había una nota que su pequeño hijo no le dejo leer. Dijo muy seriamente que era solamente para su mama, que solo Bella la podía ver y que quería que lo llevara al hospital para llevarle su regalo. Aunque era consciente que no la podía leer ya que según él seguía dormida, esa sería la manera de demostrarle a su Mamá que él la quería mucho y que nunca olvidaría su cumpleaños. Cuando el pequeño le explico todo aquello termino con una infinita y agobiante culpa sobre sus hombros, una sensación cálida y asfixiante en el pecho, y la mandíbula en el suelo figurativamente su hijo era muy inteligente y tierno.
Orgullo. El orgullo que sentía hacia él era una sensación muy peculiar y linda. Ahora el problema se centraba en que no podía por obvias razones llevar a Anthony al hospital y ¿cómo explicarle a un pequeño ansioso por ver a su madre que no podía? Sería algo muy difícil, pero necesario, al menos hasta que Bella recuperara la memoria. Otra mentira que se sumaba a la lista. Empezaba a ser como una muy mala costumbre indeseable.
Observo al pequeño que se encontraba riendo mientras se balanceaba suavemente en un columpio. Era fascinante poder escucharlo reír, una cálida, extraña y por sobrante decir linda sensación llenaba su pecho. Junto a su hijo cada día descubría cosas nuevas que se arrepentía enormemente no haber disfrutado antes. Era un verdadero estúpido, lo admitía y eso no bastaba. Suspiro. En sus manos siempre estuvo la opción de poder vivir junto a Bella y Anthony un mejor episodio del que en ese momento vivía, pero el pasado, es pasado y esperaba, anhelaba, deseaba y quería una nueva oportunidad, y juraba que esta vez intentaría que todo fuera diferente si esta se le presentaba. Se levantó de la banca de concreto y observo esta. Aspiro con fuerza. Cuando aún era jóvenes y ningún lazo además de la amistad les unía. Después de clases, Bella le llevaba prácticamente a rastras hacia ese parque y se sentaban en esa banca, en la cual después de una ardua lucha que siempre tenían, ambos terminaban comiendo unos estúpidos dulces que la castaña compraba. En aquel entonces odiaba con fervor los dulces y aun lo hacía, pero por ella siempre terminaba ascendiendo. Negó con la cabeza.
-Idiota.- se dijo dándose cuenta de su propia estupidez, desde el inicio había sentido algo por la castaña y aunque siempre se lo quiso negar ahora todo era tan claro como el agua. Suspiro, la palabra con la que hacia un segundo se había autodenominado no era suficiente para describir lo que por miedo a sufrir había sido. Cerró los ojos y dio media vuelta sobre sus talones. Se acercó a donde estaba su hijo. Era tarde, estaba oscureciendo y empezaba a sentirse ese airecito frió que siempre se presentaba en la noche.
-Tony.- le llamo cuando estuvo a unos pasos de él. El pequeño con la carita risueña le miro. -Es tarde… es hora de irnos.- le dijo cruzándose de brazos. El infante asintió y bajo del columpio para acercarse a él, una vez enfrente le extendió su manita y Edward solamente le sonrió mientras la agarraba. Ambos se encaminaron hacia el auto.
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Bien… tal vez debió haberlo consultado con Edward porque ahora que lo pensaba no fue exactamente su mejor idea, pero, bueno no es como si lo haya hecho apropósito, no, claro que no, lo que menos quería era causarle alguna molestia a Edward, ya suficiente tenía el pobre, le había visto tan mal últimamente que por su parte ya había pagado con creses las miles lagrimas que Bella había derramado por él. Con decir que unas pequeñas, pero visibles ojeras habían empezado a formarse bajo sus ojos. Desde el día en el que él fue al hospital lo noto e incluso llego a compararlo con Thomas, del cual tenía vagos recuerdos y de quien _secretamente_ estuvo enamorada. Su muerte fue muy dura para ella, no tanto como para Edward, pero Thomas fue su primer y más puro amor. Le lloro por mucho tiempo en silencio. Solamente Bella supo de lo que sintió por él. La pequeña, pero memorable y siempre presente historia que compartieron. Estaba segura que si Thomas aun estuviera vivo el ahora sería su esposo o algo por el estilo, verdaderamente le había amado y estaba segura que él lo hizo de igual forma, siempre se lo decía.
-Thomas.- susurro su nombre con melancolía. Negó con la cabeza no era momento para ponerse así, la cuestión era que estaba en problemas y todo por hacer las cosas antes de pensarlas o analizarlas. Bella siempre le regaño por ello y aunque antes nunca le daba la razón, Joder, ahora la tenía. Se encogió de hombros en señal de derrota. Ya no había vuelta atrás. No se lo diría a Edward, primero que la partiera un rayo antes de hacerlo. Lo dejaría como una sorpresa como desde el inicio estuvo planeado. Una fabulosa y problemática sorpresa. Estaba en graves problemas.
Trago con dificultad y dejo el teléfono que antes estaba en su mano en la base del mismo. Se levantó de la cama y salió de su habitación. Ya era de noche. No tan tarde, ni tan temprano. Las nueve aproximadamente. Bella ya estaba dormida. Desde que llego al apartamento siempre se acostaba temprano. ¿Avances? Pocos. Solamente recordaba algunas cosas de la facultad de medicina. Algunas personas, pero nada verdaderamente importante. El tiempo seria vital para que ella recuperara la memoria, era muy consciente respecto a eso y al ser doctora era algo que ponía en práctica. La paciencia poco a poco se convirtió una virtud en su persona, pero esta lentamente se desvanecía con la situación que estaba viviendo, era Bella la que vivía aquello, era Edward el que cada día se hundía en la desesperanza y aun peor era Anthony el que sufría. La última vez que lo vio hacia tres días cuando por casualidad se topó con Edward y él, el pequeño le había preguntado al oído _para que su padre no escuchara_ como estaba su mama, aun recordaba con suma ternura y tristeza el modo en que se lo había preguntado. Su voz había estado cargada de tanta ansiedad que le había oprimido el pecho y había hecho que sus ojos se cristalizaran levemente.
Suspiro y se encamino a uno de los sofás, se sentó en ese. Debía dormir mucho lo tenía muy presente. Al siguiente día, para el cual solo faltaban unas escasas tres horas se debía levantar temprano, para arreglar todo para el cumpleaños de Bella. Ya lo tenía todo planeado. Alice se encargaría de mantener distraída a Bella. Compras según le había dicho. Y mientras eso sucediera Jasper, Emmett y ella arreglarían el apartamento, para que luciera todo perfecto. Pensaba hacer un pequeño experimento, había invitado a todos los amigos y conocidos de Bella, tal vez eso ayudaría a su amiga y solo esperaba que todo saliera como lo había planeado aunque ahora lo dudaba. Edward iría a la fiesta _como es obvio_ y al toparse con "el" las cosas posiblemente… muy posiblemente se podrían feas.
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Arreglo su corbata de color azul metálico y luego acomodo su saco negro. Se dio un vistazo al espejo y satisfecho con su imagen se encamino a la puerta. Paro en esta y se dio un suave golpe en la cabeza. Casi lo olvidaba. Dio media vuelta y se acercó al tocador de Bella. Agarro una cajita negra de terciopelo y la metió en el bolsillo derecho de su pantalón. No podía dejar el regalo. Se encamino nuevamente a la puerta y salió de la habitación cerrando a su espalda. Bajo rápidamente las escaleras y se acercó a la sala. Anthony se encontraba hipnotizado viendo una caricatura. Siempre era lo mismo. Es como si el pequeño se fuera otro mundo. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios mientras se dirigía a la cocina. En esta se encontraba la señora Coper, la niñera que Bella siempre contrataba cuando Alice no podía cuidar de Anthony. La señora al notar su presencia se volteó hacia él.
-¿Ya se va Edward?.- dijo con una cansada sonrisa en el rostro.
-Hn… si.- se limitó a contestar.
-Bien… pierda cuidado… yo cuidare muy bien de Tony.- dijo.
-Está bien.- contesto para después dar media vuelta sobre sus talones y regresar a la sala, se acercó al sofá donde está su hijo.
-Tony.- le llamo y el pequeño levanto la mirada hacia él.
-Papá … ¿ya te vas?- le pregunto parándose.
-Si… pero volveré temprano.- dijo seriamente. Puso una mano sobre el cabello cobrizo de su hijo y lo alboroto. El pequeño soltó una pequeña risita y él sonrió.
-Adiós.- le dijo antes de darse la vuelta y encaminarse a la salida.
-Adiós Papá.- dijo el pequeño agitando la mano, luego de un momento se sentó nuevamente en el sofá y volvió a fijar su atención en la caricatura.
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Edward se detuvo en la puerta y le miro. Sonrió nuevamente y luego salió de la casa. Se encamino hacia su auto y subió en este. Prendió el vehículo y luego de un minuto lo arranco. En menos de 20 minutos la fiesta iniciaba.
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Restregó entre si sus manos, le sudaban un poco debido al nerviosismo. No era tonta, no, se había dado cuenta de la dichosa fiesta sorpresa que Rosalie le había preparado. Era más que obvio ese hecho. Rosalie no era muy buena disimulando o es que la conocía demasiado bien. Bufo, ahora tenía que simular una cara de sorpresa, no era buena mintiendo, pero tampoco se le daba mal, así que lo haría, no quería ser tan mal agradecida.
-Bells … apúrate.- le dijo Alice, a algunos pasos frente a ella. La pelinegra se le acercó y le agarro la mano para halarla haciéndola caminar a su mismo paso. Todo el santo día se la había pasado así, de arriba hacia abajo, en el centro comercial. El carro de Alice estaba repleto de bolsas. Suspiro cuando pararon frente al elevador. La pelinegra toco el botón y sus manos perdieron el calor natural que debían tener, estaban frías. Observo por el rabillo del ojo como su amiga tecleaba en el celular y suspiro.
El ascensor se abrió y ambas entraron. Empezó a subir. Cuando finalmente llegaron al octavo piso bajaron y siendo nuevamente jaloneada se encamino evitando tropezarse con sus propios pies. Suspiro cuando pararon frente a la puerta del apartamento. Mordió su labio inferior y busco en su cartera las llaves que Rosalie le había entregado. Escucho unos suaves murmullos en el interior y sus nervios aumentaron. Introdujo la llave en la cerradura y la abrió. Saco la llave y tomo el picaporte entre su mano. Respiro profundamente preparándose para lo que venía. Una mezcla de adrenalina y nerviosismo invadía su cuerpo. Estaba segura que adentro encontraría muchas sorpresas, pero lo que la tenía aún más ansiosa es que estaba casi segura de que él se encontraba ahí… Edward estaba ahí.
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-Escóndanse.- grito Rosalie cerrando su celular. Alice le acababa de mandar un mensaje en el que decía que Bella y ella subían por el elevador. Todo estaba listo. Casi todos los invitados estaban ahí, solo faltaba él, no sabía si sentirse dicha o triste por ello, se inclinaba hacia la primera ya que la fiesta se llevaría a cabo en paz y no tendría problemas. Todos los invitados empezaron a esconderse. Escucho el sonido de los tacones resonar en el pasillo de afuera y se alarmo. Se acercó a la puerta.
-¿Listos?- pregunto.
-No… no Rose ¿Dónde me escondo?- pregunto el rubio desesperado mirando hacia todos lados.
-Busca Jazz.- dijo rápidamente-. Ahí vienen.- aviso apagando la luz. Se acercó a uno de los sofás y se puso tras de él.
-Auch.- escucho un quejido.
-Perdón.- susurro alejándose un poco de aquella persona.
-No importa.- susurro con voz lastimera Jasper sobándose la mano sobre la cual Rosalie se había parado, le dolía, Joder, le había enterrado el tacón.
-Lo siento.- susurro la rubia. El sonido de las llaves las distrajo. Dirigió su mirada a la puerta que apenas se vislumbraba. Esta lentamente se abrió. La luz se filtró. La castaña dirigió sus manos al interruptor en la pared y la prendió.
-Sorpresa.- gritaron todos saliendo de sus escondites. Bella se sobresaltó ligeramente. La verdad es que se había asustado ante tremendo grito y tal parecía que su reacción era la que todos esperaban. La mayoría de las personas se acercaron para abrazarla y desearles feliz cumpleaños, algunas, pero pocas, no las recordaba, eran como tres o cuatros dentro de las treinta que calculaba estaban ahí.
-¿Qué tal?- dijo la rubia acercándose a ella.
-Gracias.- dijo con una sonrisa, Rosalie le abrazo fuertemente.
-Feliz cumpleaños desastre.- susurro con una hermosa sonrisa. La castaña le devolvió una igual y disimuladamente empezó a observar la sala. No quería parecer una acosadora, pero no podía controlar esa ansiedad que sentía, la domaba. Se detuvo cuando lo vio. Se encontraba apoyado en la pared. Se veía muy atractivo. Sonrió levemente y sus mejillas se tiñeron. Una pequeña y casi imperceptible sonrisa se formó en el rostro de él y la suya se borró instantáneamente. Sus ojos se cristalizaron poco a poco. Edward no le sonreía a ella, le sonreía a una mujer de cabello negro que estaba frente a él, Jasper estaba a la par de la mujer. Ambos estaban de espaldas, por lo que le era imposible saber de quien se trataba. Bajo la mirada… tal vez era la novia, prometida o esposa de Edward, él pocas veces sonreía y a ella le había dedicado una sonrisa.
-Hey Bells… Bella.- dijo fuertemente la rubia haciéndola sobresaltar, levanto su mirada hacia ella.
-¿Qué pasa?- pregunto suavemente esperando que su voz no se quebrara, sentía un nudo en su garganta.
-¿Qué te pasa a ti? ¿Te sientes mal?- pregunto rápidamente.
-No… no.- susurro sonriendo con toda la naturalidad posible.
-Bien.- dijo escéptica, luego sonrió-. Vamos a donde los chicos.- le dijo agarrándole la mano. Se dejó llevar hasta que se dio cuenta de la dirección a la que iban, donde estaba Edward con aquella mujer. Quiso negarse, no se sentía preparada para verlo con otra… no aun.
-Rose … no… yo… -balbuceo sin hallar una razón justificable para evitar tan dolorosa realidad. La rubia siguió caminando sin prestarle atención. Su respiración se alteró cuando la mirada de Edward se topó con la suya, ya no había vuelta atrás, finalmente se detuvieron frente a ellos.
-¿Qué tal la están pasando chicos?- pregunto la rubia con una sonrisa.
-La fiesta está muy buena Rose.- dijo Jasper con .- dijo acercándose a la aludida, le abrazo por la espalda de manera fraternal, pero Edward le mando una mirada furtiva que la hizo soltarla y que Bella no supo interpretar. La castaña centro su atención en la mujer de cabello negro y la observo dar la vuelta.
- Bella.- dijo está acercándose a ella, la abrazo con fuerza y la castaña aun aturdida solo atino a dejarse hacer.
-Jessica.- logro articular aun sorprendida. La recordaba perfectamente fue su compañera en la universidad y estaba casada.
-¿Y Mike?- se atrevió a preguntar dudosa.
-No pudo venir, tenía una conferencia muy importante, pero me ha pedido que te de muchos saludos.- dijo alegremente, la castaña sonrió y no pudo evitar que una sensación de alivio le embargara. Desvió la mirada hacia Edward y sus mejillas se encendieron al ver la mirada de este sobre ella. Mordió su labio inferior.
-Hey chicos… acompáñenme.- dijo la rubia agarrando tanto la mano de Jasper como de Jessica, se los llevo rápidamente. Esos dos necesitaban un poco de privacidad.
-Hola Edward.- saludó la castaña tímidamente observándole a los ojos.
-Hola.- dijo él.
-Yo… Ehh… pues… me alegra verte.- susurro con una sonrisa. Edward la observo fijamente grabándose en la memoria cada gesto. Se miraba simplemente hermosa. Llevaba un vestido negro, que se amoldaba perfectamente a su cuerpo y hacia resaltar su pálida piel. Su cabello estaba suelto y algo rizado de las puntas, y su maquillaje era simple. Bella nunca lo necesito. Respiro profundamente y aparto por un momento su mirada de ella. Maldita necesidad. La castaña bajo la mirada algo cohibida por los ojos esmeraldas.
- Bella.- le llamo. Ella le observo y él le tendió la mano. La castaña tardo un segundo en reaccionar y cuando lo hizo con timidez le agarro la mano. Edward la condujo hacia una de las habitaciones, quería tener privacidad para poder darle el regalo que le había comprado. Cuando entro a la habitación cerró la puerta a su espalda y la castaña se apartó de él. Sus piernas temblaban, se sentía fría y su corazón golpeaba fuertemente su pecho. Edward la observo y se le acercó hasta pararse frente a ella. Le agarro la mano y la estiro frente a él. Metió su mano libre en el bolsillo derecho de su pantalón y saco la pequeña cajita negra. La puso sobre su palma.
-Feliz cumpleaños.- susurro con voz ronca, Bella le miro y luego observo la cajita. La abrió lentamente y observo el hermoso collar fino. El dije era una flor de cerezo con diamantes incrustados en la orilla. Sus ojos se llenaron de lágrimas y levanto la mirada hacia Edward.
-¿Es para mí?- pregunto con un poco de incredulidad. El cobrizo sonrió.
-Claro que es para ti.- le susurro agarrando la cajita, saco el collar-. Permíteme.- dijo haciéndole un ademán para que se diera media vuelta. La castaña lo hizo. Aparto su cabello. Edward pasó el collar por su cuello y luego lo abrocho.
-Ya está.- dijo dando un paso hacia atrás, la tentación lo estaba matando, ella era tentadora y sin siquiera proponérselo sensual y seductora. La castaña dio media vuelta sobre sus talones y le miro mientras una sonrisa se formaba en sus labios.
-Gracias… Edward.- dijo ella tocando suavemente el dije. Se acercó al cobrizo y le abrazo fuertemente. El cobrizo algo dudativo la apretó contra su cuerpo. Grave error. Pudo claramente sentir cada curva de su delicado cuerpo contra el suyo. Hundió su cabeza en el cuello de ella y aspiro su aroma haciéndola temblar.
-Perdón.- susurro apretándola aún más contra sí.
-¿Qué?... ¿Por qué me pides perdón?- pregunto ella luego de un momento confundido.
-Cuando recuerdes todo lo sabrás.- le dijo roncamente. Sus manos antes quietas empezaron a acariciar suavemente su cintura. Ella se estremeció. Entre sus labios succiono suavemente su piel haciéndola jadear. El calor comenzó a sofocarlo y unas terribles ganas de hacerla suya le incitaron. Bajo suavemente sus manos por sus muslos.
-Edward.- suspiro al sentir las caricias del cobrizo, eran tan placenteras, adictivas y las necesitaba. Edward al no poder soportarlo más la agarro del rostro y estampo sus labios contra los de ella apasionadamente. Sus labios se movieron con frenesí sobre los del otro. El cobrizo se abrió paso a su boca y sumergió su lengua en esta. Bella gimió y una pequeña corriente eléctrica les erizo la piel ante el contacto de sus lenguas. La mano de la castaña se hundió en su cabello cobrizo y Edward la acerco más a él mientras ladeaba la cabeza tratando de tener mayor acceso a su boca.
El cobrizo a regañadientes se separó de ella cuando la falta de oxígeno se hizo presente. Se quedaron viendo fijamente con los ojos levemente entrecerrados y oscurecidos por el deseo. Sus alientos se entremezclaban y sus labios se rozaban. Entre sus dientes agarro en labio inferior de ella y lo halo, Bella gimió y el reacciono. Lentamente y con muchísima dificultad la libero de su posesivo agarre. Ella aturdida se tambaleo un poco y Edward nuevamente la volvió a apegar a el.
-¿Estás bien?- le pregunto con preocupación.
-Si… em… yo… si.- dijo tratando de ponerse en pie cuando por fin lo logro, Edward la soltó con lentitud. La castaña le miro con las mejillas sumamente encendidas.
-Debemos salir.- dijo el seriamente. Bella bajo la mirada algo triste y decepcionada ¿porque pensó que un beso iba a cambiar algo?… era una estupidez. Se encamino a la salida de la habitación, pero antes de siquiera tocar el picaporte Edward la volvió a envolver entre sus brazos y la beso con fiereza robándole el aire. Cuando finalmente se separaron le observo incrédula y embobada. Él con su dedo pulgar limpio un rastro de saliva en su boca y le robo otro beso antes de agarrarle la mano y salir de ahí. El ambiente festivo era palpable. La música retumbaba y ya se percibía un leve olor a alcohol. Edward acerco a Bella hacia él y le acaricio la mejilla.
-No bebas… ya vuelvo.- le dijo y luego le robo un beso haciendo que sus mejillas se tornaran rojas. El cobrizo se perdió en un pasillo. Observo su alrededor. Todos estaban disfrutando. Le gustaba el ambiente festivo. Se sentía sumamente feliz en ese momento. Se apoyó en una pared y por un impulso toco sus labios. Sonrió hasta que el sonido de la puerta la distrajo. Miro a todos lados haber quien se dignaba a abrir, pero las demás personas estaban demasiado ocupadas. Suspiro y se dirigió a la puerta. La abrió y sus ojos se abrieron de par en par… era el… en serio era el… una sonrisa se formó en sus labios.
-Estaba a punto de dar media vuelta e irme.- dijo una voz varonil. La castaña sonrió de felicidad y se hizo a un lado dándole pasada. El hombre entro.
-Feliz cumpleaños.- dijo este abrazándola fuertemente. La castaña abochornada hundió su cabeza en su pecho… hacía tiempo que no lo veía, que no había sabido nada de él y era extraño verlo ahora.
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Limpio con un paño su rostro húmedo y observo su reflejo en el espejo. Tenía muy en claro que no debió haber hecho lo que hizo, pero no pudo evitar, era algo más fuerte que él. Solo esperaba que no fuera de ninguna manera perjudicial para Bella. Una sonrisa se formó en sus labios. En ningún momento Bella lo rechazo. En ningún momento lo aparto. Ella se dejó llevar y eso le hacía creer que muy en el fondo ella le recordaba como hombre y no como amigo. Suspiro y salió del baño. Se encamino por el pasillo. Se detuvo en un punto de la sala y busco a Bella por esta.
Su ceño se frunció al verla abrazada a un hombre y no cualquiera. Apretó fuertemente los puños y la ira nublo todo juicio.
¿Qué putas hacia Jacob Black abrazando a su mujer?
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Bueno Espero Que les Aya Gustado El Capi y... Les Quiero Avisar Q nose cuando vuelva a subir otro capi ya que me queda como dos dias de internet porque mi mama todavia no lo paga y creo q no lo pagara hasta la proxima semana asiiq lo siento les aviso por que no qiero q piensen q deje la historia abandonada y espero que ustedes lo entiendan y Bssttss...
Nos leemos la proxima semana ;)
PD:Gracias a todas por sus Reviews :D
¿Review?
