Watashi no Kokoro no Yami.
2ª Saga: Juntos.
Una muestra de poder.
Ace y Marco tardaron en reaccionar pero con un asentimiento de cabeza salieron detrás de la chica dispuestos a enseñarle el barco.
Ino's POV.
El barco era realmente grande, incluso más de lo que parecía. Podría decirse que el comedor era tan grande como el Merry entero. Y allí era dónde nos encontrábamos, ya era hora de la comida, por lo que los chicos me llevaron allí para que conociera un poco más a la tripulación. Entramos por la gran puerta de madera y abrí los ojos como platos, Ace no mentía en la comparación con el Merry, ese comedor era gigantesco.
—¡Hey, chicos!, ¡aquí!—Un tupé se alzó entre las cabezas, inmediatamente pude distinguir a Sacchi entre la multitud, su pelo era demasiado peculiar como para pasar desaparecido. Nos sentamos en una mesa donde al parecer solo comían los comandantes.
—¡Hola, chicos!—Exclamó Ace, alegre. Tomó asiento al lado de un hombre grande y fornido, Jozu, creo recordar que se llamaba. Marco se sentó a su otro lado y yo no tenía ni idea de con quién sentarme. Al otro lado de la mesa vi a Sacchi haciéndome señas con la mano para que me sentara a su lado.
—Aquí hay un sitio libre, preciosa—. Suspiré cansada, ni las miradas matadoras de Ace ni las frías de Marco amedrentarían a Sa… un segundo. ¿Marco también estaba molesto? Lo miré levantando una ceja y él me respondió de igual manera, estaba claro que no ganaría esa guerra de miradas.
Me senté a un lado de Sacchi, justo en el final de la mesa y observé a todos comer. Esto era exactamente igual que en el Merry: gritos, peleas por comida, discusiones, charlas acaloradas y risas estridentes, ya estaba acostumbrada.
—Será mejor que te apresures si no quieres acabar sin comida—. Me habló un hombre alto, con un sombrero de copa sobre su cabeza que estaba sentado al lado de Sacchi.
—Esto ya me lo sé… Tenía que convivir con el hermano de este tragón, ¿sabes? Son iguales—Dije alegre mientras observaba a Ace comer histérico antes de que Jozu le quitara su comida e iniciaran una pelea.
Dirigí mi vista al plato y lo miré con detenimiento, ¿qué diablos sería aquello? Esto no se comparaba con la cocina exquisita de Sanji, de ninguna manera. Me llevé un trozo del pescado que fuera ese a la boca junto con una… ¿patata?, ¿zanahoria? No sabría decir. Mastiqué y tragué con algo de dificultad, la mesa calló de repente y me observó expectante.
—Tam-tampoco está tan mal…—Los demás me miraron una vez más y volvieron a hacer lo que estaban haciendo antes, nada.
—Oye, Ino ¿dónde te harás el tatuaje?—Me preguntó Sacchi, con doble sentido. Yo no le respondí, tan solo lo miré. Nuevamente en la mesa volvía a reinar el silencio—. Podrías hacértelo aquí—señaló su pecho—, o tal vez aquí atrás…—esta vez señaló el trasero—. Y luego nos enseñas qué tal te ha quedado.
Ahora no era la mesa, sino todo el comedor el que había callado, todos me miraban. Sentí mi cara enrojecer ante las provocaciones de Sacchi, yo pensaba que sería como tratar con Sanji, pero esto era mucho peor. La ira y la vergüenza se agolpaban en mi garganta ante tal humillación. No hablé, sabía que mi voz saldría quebrada.
Me levanté como pude y salí corriendo, mi primer día allí y ya me humillaban… esto era horrible. Noté las miradas de los demás piratas, algunas preocupadas –casi ninguna- otras superiores y la gran mayoría deseosa y socarrona.
Abrí las grandes puertas de una y cerré de un portazo, después corrí sin rumbo fijo por el barco.
Fin Ino's POV.
—¿Pero qué demonios te pasa?—Gritó un muy cabreado Ace mientras se levantaba con fuerza, tambaleando todo objeto que se encontrara encima de la mesa. Soltó un bufido exasperado y salió furioso por la puerta dando un portazo más fuerte incluso que el de Ino.
—Has obrado mal, Thatch—Sacchi se tensó, Marco solo lo llamaba por su nombre cuando estaba realmente cabreado—. ¿Piensas que puedes ir por ahí humillando a las mujeres?
—Pero… ¡si no he hecho nada malo!, solo me he comportado como siempre…
—Exacto, con ella no puedes comportarte como siempre, al menos, no por ahora—le cortó Marco—. Ella sufrió mucho de niña por hombres como tú, Sacchi.
—¿Qué?
—Antes de que nosotros atacáramos su pueblo ella no tenía amigas, ni amigos… y ella fue…—Marco cayó unos momentos, parecía como si le costara hablar—ella fue… violada… en su infancia.
Todos callaron nuevamente, nadie se atrevía a mover un pelo. ¿La hija de Yamanaka Inoichi, el cazarrecompensas más buscado del mundo… violada? Aquello parecía una broma, pero la cara de Marco no daba lugar a comentarios.
—Quiero que me escuchéis todos. Si alguien hace cualquier comentario acerca de esto o le hace sentir inferior físicamente… que sepa que iré a hacerle una visita—. Marco no era de las personas que actuaban sin pensar pero realmente apreciaba a aquella mujer y no dejaría que nadie la dañase. Dicho esto se levantó y salió de la estancia cerrando con cuidado la puerta, siempre manteniendo su pose entre estirada, fría, sosa y aburrida. Nadie habló más durante la comida.
Ino's POV.
Corría sin saber a dónde ir, tan solo quería alejarme de aquel comedor, de aquellos recuerdos que nublaban mi mente, que se agolpaban en mi vista, luchando por salir en forma de lágrimas. Nunca me había gustado llorar, lo consideraba una debilidad de la que los demás podrían aprovecharse… Necesitaba calmarme. Y solo había una cosa que me calmara…
Me acerqué a la barandilla al tiempo que escuchaba unos pasos que se dirigían apresurados hacía dónde me encontraba. No me lo pensé dos veces, ahora no podía encararlos, no tenía las fuerzas necesarias. Di un salto y me aventé sobre la barandilla…
Fin Ino's POV.
—¡Ace!, ¡espera, demonios!—La voz grave de un hombre resonó en los pasillos del gran e imponente Moby Dick, deteniendo al otro que corría un poco más adelantado.
—Teníamos que habérselo contado… así no hubiera abierto la boca de más—. Habló el segundo comandante, intentando controlarse.
—Ya está, ya lo he hecho yo.
—Gracias… aquello… aquello la marco de por vida, ¿sabes? Me lo contó unos años antes de marcharme cuando yo tenía quince y ella trece. En ese momento no supe cómo reaccionar a parte de matar al hombre que osó hacerle aquello… pero ahora entiendo que eso no mejoró las cosas.
—Será mejor que la sigamos buscando, Ace—. Comentó Marco, comenzando a caminar fuera de los pasillos.
—Tienes razón…—Ace detuvo su caminar un momento—. ¿Ha escuchado eso?
—¿Um?—El primer comandante agudizó el oído y también lo sintió. Cerca de ellos se escuchaban pasos apresurados, como de alguien corriendo—. Seguro que es ella, vamos.
Justo cuando llegaron fuera vieron como su silueta desaparecía en el abismo. Después un pájaro de gran envergadura se alzó sobre el barco, a continuación, echó a volar. El Moby Dick se tambaleó un poco debido al viento dirigido por el gran ave, pero pronto volvió a la normalidad mientras el fénix desaparecía en el horizonte.
—¿Se ha marchado?—Inquirió Marco, acercándose a la barandilla del barco.
—No… desde pequeña lo único que puede calmarla es el mar. Hay algo en el que la sosiega, como si fuera una canción lenta que amansa a una fiera, es lo mismo. Por ahora dejémosla, necesita su espacio. Cuando realmente se encuentre bien volverá, no lo dudes.
—Está bien… —Los dos hombres entraron de nuevo al interior del barco y se perdieron en la inmensidad de los pasillos.
Horas después…
—Ya han pasado cuatro horas, ¿dónde está?—Inquirió un hombre con tupé a sus dos compañeros. Los tres estaban sentados en el mascarón del barco esperando a que un pájaro de fuego apareciera en el horizonte, per hacía una hora que esperaban y nada aparecía.
—Tenedle paciencia, después de todo, tú eres el causante de todo esto, Sacchi.
—Pronto se hará de noche, tiene que haber vuelto para ese entonces, sino saldré a buscarla—. Habló un determinado Ace.
—Pronto llegaremos a una isla, tal vez esté allí—. Razonó Marco mientras volteaba a ver a los dos comandantes y después volvía su vista al horizonte. Pero algo pareció llamar su atención—. Un barco…—Marco entornó los ojos para intentar divisar la bandera—. Mierda… es la marina. Iré a avisar a Padre, avisad a los hombres, pronto entraremos en batalla.
Marco salió corriendo seguido de Ace y Sacchi, en un cruce los tres se separaron y los dos últimos se pusieron a dar gritos y órdenes a todo aquel que tuvieran por delante. Pronto Marco llegó al camarote de Barbablanca y le explicó todo lo sucedido.
—¡Gurarara! Que los hombres se preparen, hace tiempo que estaba aburrido, y una batalla contra un capitán… ¡Gurarara!
—¿Qué hacemos con Ino?
—Si ella es lista sabrá encontrar el barco, pero si se ha perdido… me temo que tendremos que buscarla más tarde. ¡Ahora aparta de mi camino Marco!—Barbablanca estaba emocionado, él se había percatado de la presencia del ave vigilando el barco hacía una hora, ella quería mostrarles su poder, no el de la bestia que dormía dentro de ella.
Rápidos y excitados por la nueva batalla todos los piratas se presentaron en cubierta. El barco estaba cada vez más cerca y ya podía observarse que estaba cada vez más cerca… y que no estaba solo. Una flota de cinco barcos grandes como el Moby Dick se acercaban rápidos y silenciosos, como tiburones acechando a su presa. Pero el silencio no duró mucho, pronto los cañones enemigos resonaron furiosos, expulsando auténticos titanes de metal que se acercaban con peligrosa velocidad a la flota de Barbablanca.
—Padre, ¿qué hacemos?—Preguntó Marco, preocupado por la cercanía de los barcos y de los cañonazos que estaban recibiendo. Cada vez se acercaban más y más… Una iba directa hacia Newgate.
—Nada—. Dijo él, sin preocuparse.
La bala de cañón iba impactar de un momento a otro contra Barbablanca, éste ni intentó protegerse, no hizo absolutamente nada, tan solo se quedó quieto en el sitio. Cuando la bala estuvo a un metro y todos los presentes temieron por la vida de su capitán un gran pájaro de fuego detuvo la bala con su cuerpo. Después las llamas desaparecieron y la figura de la conocida Yamanaka apareció frente a Barbablanca mientras caía al suelo con elegancia junto a el polvo de la pulverizada bala de cañón.
—¡Ino!—Exclamaron a coro los comandantes. Ella no les contestó, solo les dedicó una mirada de advertencia. Todos la entendieron y la comprendieron, ella se encargaría sola de la Marina.
Ino se acercó a la barandilla del barco y de un salto se subió encima. Divisó con pose altiva a la flota atacante y ni se inmutó; permaneció allí el tiempo en el que los barcos tardaron en llegar, después, atacó. Levantó una de sus manos y murmuró unas palabras que nadie entendió salvo ella. Parecía que nada había pasado pero un corte apareció de repente en las aguas, rebanado dos barcos de una y lanzando al mar a todos sus tripulantes. Ella repitió el proceso una vez más, eliminando todos los barcos menos el primero, el más grande de todos.
—Ino… ¿por qué no terminas con ese también?—Preguntó Ace mientras se acercaba a ella, pero pronto supo que Ino no le contestaría, ella tenía el Kuroi Me activado y miraba absorta el barco que había quedado en pié, después, como un soplo de viento, desapareció.
Todos contuvieron el aliento, ¿dónde estaba la chica?, ¿cómo habría desaparecido tan rápido? Todas estas preguntas y muchas más se aglomeraban en la mente de todos los piratas presentes. Barbablanca suspiró, victorioso, contando con un veredicto al fin. Un estallido los devolvió a todos a la realidad. El barco del capitán estaba en llamas y, en el cielo, Ino y un hombre vestido de con un abrigo blanco y verdoso rodeado de humo, peleaban. Parecía que la pelea estuco reñida, hasta que Ino se convirtió en fénix y empezó a alejarse del barco en llamas, estaba claro que iba a explotar.
—A ver si me coges, Smoker—. Exclamó ella con una risita mientras el hombre la perseguía por el cielo. Ino hizo desaparecer las llamas de nuevo y tan solo lo atacó con fuego, no utilizó el vacío… ni la oscuridad.
—¿Por qué demonios está jugando con él?, ¿no va a matarlo?—Habló uno de los piratas subordinados de Ace sin mucha importancia.
—Ella tiene un pelea pendiente con él desde LogueTown. Al parecer, Dragón El Revolucionario los salvó de un aprieto con Smoker, pero ella aún quiere batirse en duelo con él. Es gracioso como se lleva como el gato y perro con él, pero es más gracioso aún si lo observas de cerca…—Contestó Ace, con una sonrisa maliciosa.
Un poco más lejos Ino y Smoker discutían sobre quién era el más fuerte y sobre Luffy. Ino alegaba que nunca le dejaría tocar a su hermano y Smoker le decía que lo cogería aún muriendo en el intento, los dos tozudos como mulas. Pero pronto Ino se cansó del juego y brazos de oscuridad empezaron a salir del mar. Unos atraparon a Smoker y los demás alzaron los barcos en el aire como si fueran lo más liviano del mundo y empezaron a sacudirlos. Como eran barcos oficiales tenían mucho dinero en el interior, sobre todo el barco del capitán.
El dinero caía en un saco de oscuridad e Ino reía ante los intentos de escape de Smoker. Cuando terminó con los barcos los juntó todos, estampándolos entre sí y depositó a Smoker en el centro mientras se despedía con una burla. El capitán suspiró, derrotado, él sabía que en alta mar no podría hacer nada sin riesgo de caer al océano y morir, y menos si empezaba a llevarse tan bien con la Yamanaka.
El gran saco de oscuridad apareció de pronto sobre el barco y desapareció, dejando caer todo su contenido. Ino también estaba allí, sentada como si nada en la barandilla del Moby Dick.
—Impresionante…—Habló Sacchi, anonadado por la cantidad de beris, oro y joyas había sobre la cubierta del barco.
—Con esto doy por terminado mi regalo por dejarme pertenecer a esta tripulación—. Exclamó ella, cerrando los ojos con alegría y sonriendo—. Hay una parte para cada uno… y para el barco—. Esta vez usó un tono más apenado, pero siguió sonriendo—. ¿Que no os habéis dado cuenta?
Ino señaló el mascarón y a todos se les calló la cara al suelo, un corte cercenaba la cabeza del Moby de lado a lado, pero todavía colgaba allí.
—Yo diría que le recogiésemos antes de que acabe en el mar… Kurai Buki*—De nuevo los brazos de oscuridad aparecieron y soltaron la cabeza cercenada que colgaba con claras intenciones de caerse y la colocó en la popa de otro de los barcos—. Listo, ahora solo debemos dirigirnos a Water 7 a que la arreglen…
Todos la miraban con intenciones homicidas, aunque ya hubiera puesto la cabeza a salvo Padre tendría la última palabra y si era negativa…
—¡Gurararara! Hacía años que no me divertía tanto. Nadie se había atrevido nunca a tocar al Moby, ¿sabes, pequeña insolente? ¡Gurararara!
Todos suspiraron ante las despreocupadas palabras de su capitán. Ino sonrió divertida, ese barco nunca sería tan divertido como el Merry, pero te hacía pasar buenos ratos.
—Pero…—todos enmudecieron—. Veo que tienes potencial, y no te quedarás de holgazana todos los días, por lo que… serás la ayudante de alguno de mis comandantes. Tú eliges.
—¡YO, yo, yo!—Exclamaron Ace y Sacchi a la vez—. ¡Escógeme a mí!, ¡no me repitas! ¡Ella me escogerá a mí, so tarado!—Pronto terminaron liándose a golpes y a todos les salió una gotita en la nuca.
—Si no escoges rápido lo haré yo por ti—. Barbablanca vio que ella no contestaba por lo que él decidió con quien la mandaría—. Desde hoy y hasta nuevo aviso serás la ayudante del comandante Marco.
—¿Qué?—Exclamaron patidifusos el segundo y cuarto comandante desde el suelo. Sacchi tenía una mano tirando de la boca de Ace y éste tenía las suyas enredadas en el cuello de Sacchi— ¡No es justo!, ¡el siempre se queda con lo mejor!—Pero pronto se dieron cuenta que alguien los repetía y se miraron con rayitos en los ojos—. ¡Qué no me repitas!—Y, al instante iniciaron otra pelea.
—Marco, ahora tienes a tu disposición a Ino, todo el trabajo que no quieras podrás encargárselo a ella—. Y todos comprendieron a Barblanca, Marco no dejaba nunca trabajo, él era su más leal trabajador y… a todos les salió una gotita más grande aún en la nuca. Shirohige nunca cambiaría, ya se había encariñado con su nueva hija y no quería que lo pasara mal siendo acosada por los pervertidos de Sacchi y Ace.
Pero lo que nadie sabía es que Ino sí tendría que trabajar, y mucho. En realidad el primer comandante era el que más trabajo tenía pues tenía que revisar, supervisar, firmar y controlar a su división como a los demás comandantes, por eso, Marco era el que más necesitaba a Ino.
En todo ese tiempo Ino iba de aquí para allá, cargando y firmando papeles, intercediendo en peleas absurdas y siendo portavoz del primer comandante cuando la situación lo requiriera. Todo esto tuvo que compaginarlo con el entrenamiento, que no era poco, pues, según ella le había prometido al espadachín de pelo verde de los Mugiwara, la próxima vez que se vieran combatirían para ver quién era el más fuerte. Y, según las noticias que le habían llegado, ahora Zoro era capaz de cortar el metal, por lo que ella tenía que aprender a cortar… el vacío.
Y, aparte de todo el trabajo y entrenamiento, en la rutina de nuestra ayudante también estaban incluidos los abordajes, el robo y, muchas veces, el recorrer islas enteras para defender a los piratas de ShiroHige de la Marina.
Pero siempre había un momento de descanso, que eran pocos, pero muy bien recibidos. Siempre comía en la misma mesa, con las mismas personas hacían que la relación de Ino con los comandantes se fortaleciera cada vez más, para al final terminar siendo grandes amigos y compañeros de batalla.
Transcurridos estos meses en los que Water 7 parecía tan lejana, Ino fue haciéndose más y más fuerte, gracias a los exhaustivos entrenamientos y batallas con los comandantes y piratas. Ella desarrolló sus habilidades a un nivel casi rozando el máximo, pero siempre había algo que le faltaba. Ella aún no era capaz de cortar… el vacío.
Esto siempre acomplejaba su joven mente y la obligaba a entrenar y entrenar, para, al final, terminar enferma en su camarote durante días por el sobreesfuerzo. Ino y Marco se llevaban extremadamente bien, pareciéndole extraño a gente que solo los veía como jefe y ayudante. Pero para los que miraban desde dentro -dándole mucha rabia a Ace por ello- Marco e Ino, iban acercándose cada vez más, y como si no hubiera cosa en el mundo capaz de separarlos, ellos terminaron siendo el objeto de las constantes indirectas que la tripulación les mandaba para terminar juntándolos.
Ino comenzó a llegar al límite de sus habilidades cuando Water 7 estaba a un paso de hormiga para el gran barco. A los oídos de los comandantes llegó el rumor de que la Yamanaka había creado una técnica a partir del Gear Third, pero manteniéndola en secreto para todos los demás hasta terminarla, Ino no se la mostró a nadie, ni siquiera al capitán o al primer comandante.
Y, fue en una noche en la que el clima en el Grand Line era extremadamente cálido cuando todo se desató, cuando se desató la tormenta en el corazón de Ino, cuando la lluvia no cesaba y los truenos no faltaban, cuando ni ella misma sabía quién era y, mucho menos, porqué seguía estando en esa tripulación. Pero pronto un nuevo puesto captó su atención, esta vez, para siempre…
