Disclaimer: Los personajes le pertenecen a la escritora Stephenie Meyer, y la historia mía prohibida usarla en otras páginas sin mi permiso

POV Bella:

Aquí estaba, en la puerta de uno de los restaurantes más lujosos de Seattle, junto con Jacob, que no sé cómo rayos me convenció para venir a hablar con mi "padre".

—Lista, Belly —me susurró en el oído.

—La verdad no, pero no tengo escapatoria, ¿verdad?

—Ja, ja, como siempre tan sabia, pequeña —me dijo Jacob con una gran sonrisa.

—Jacob —le dije llamando su atención.

—Mande, hermanita.

Solo pude rodar los ojos ante la palabra hermanita. — ¿Dónde se quedó Allie? —pregunté curiosa por mi hija.

—No te preocupes, se quedó con la mejor niñera del mundo —me contestó.

— ¿Por mejor niñera te refieres a Alice? —le pregunté en tono paranoico en la voz.

—Exacto, Belly, no tiene por qué preocuparte.

—Santo Dios, Jake, ¿quieres que no me preocupe por mi hija y la dejas con una mujer que con trabajo se cuida a ella sola y es una loca por las compras? —le dije con tono de frustración.

—Igual que tu hija —dijo Jacob riéndose.

— ¡Jacob! —grité un poco frustrada.

—Tranquila, Belly, inhala exhala, inhala exhala, ya verás que ella la cuida bien.

—Más te vale, Jacob Black, porque si no vete despidiendo de la ilusión de llegar a ser padre, porque ese día jamás llagará.

—Ok, Belly, tranquilízate —me dijo Jacob, un poco descompuesto por mi amenaza.

—Disculpen, jóvenes —nos dijo un hombre de mediana edad con traje muy elegante, en el cual tenía una placa donde remarcaba el nombre de José—. Hoy seré su mesero, les llevaré a su mesa donde les esperan sus acompañantes, síganme por favor.

Jacob y yo nos dimos una mirada rápida y seguimos al hombre.

Cuando llegamos a la mesa Charlie no estaba solo, tenía compañía. Rayos, ahora no solo tengo que aguantar a Charlie, sino también a su acompañante, sí que la velada mejoraba, pensé con sarcasmo.

Jacob saludó con un "Buenas noches", y yo solo les dediqué una sonrisa forzada a los dos individuos sentados en la mesa.

—Buenas noches —dijo Charlie, después se levantó y me retiró la silla, me senté en la dichosa silla y Jacob se sentó en la que estaba justo a mi lado.

—Bueno, Isabella, quiero presentarte a mi novia Esme.

—Mucho gusto —dijo la señora alta, de pelo chino hasta la cintura color cobrizo y de piel blanca como la nieve.

—Ni tanto —repliqué en voz baja.

— ¿Disculpa? —dijo ella.

—Nada, que el gusto es mío —contesté con la sonrisa forzada.

Justo en ese momento apareció José y nos dio la carta, nos dijo las especialidades y se alejó para que pudiéramos elegir.

Pero yo no estaba dispuesta a tolerar tanto tiempo estar aquí, así que fui al punto, bajé la carta a la mesa y le dije a Charlie—: Bueno, Charlie, ¿y qué querías hablar conmigo después de todos estos años?

—Hija mía, bue...

Comenzó diciendo, pero lo interrumpí antes de que siguiera—: Charlie, solo quería dejar en claro que no soy tu hija, yo tengo a otros padres. Ahora sí, sabiendo esto, puedes seguir con tu discurso —dije en un tono un poco grosero.

Esme y Jacob se me quedaron viendo feo, pero qué más me daba, yo solo dije la verdad.

—Bueno, Bella —continuó Charlie—, solo quería pedirte que me perdonaras por todo el mal que te hice, de verdad estoy muy arrepentido, y si algo yo te enseñé fue a perdonar siempre. Así que por favor perdóname, todos cometemos errores, por desgracia el mío fue grande y siempre me arrepentiré, pero rayos, Bella, deja de ser tan cabezona y déjame entrar en tu vida de nuevo, conocer a mi nieta. —Iba a hablar, pero levantó el dedo en señal de que lo dejara continuar, así que lo hice—. Déjame conocerte a ti, apoyarte, no guardes rencor en tu corazón, ese es un sentimiento muy feo, Bella, que no te deja crecer como persona y te empequeñece. No te digo que me dejes ser de nuevo tu padre, pero sí te pido que veas en mí a una persona con la que puedas contar en algún problema. Bueno, Bella, qué piensas de esto que te digo, ¿sí me darás la oportunidad? —me preguntó esperanzado.

—Mira, Charlie, yo ya hice mi vida, no ocupo a alguien que me ayude con mis problemas, para eso ya cuento con unos padres muy buenos que me apoyan en todo. Tú perdiste tu oportunidad y no te guardo rencor, es más ya estás perdonado, pero por favor aléjate de mí y déjame en paz con mi hija, no te necesitamos más. Sí, te necesité, pero ese tiempo ya pasó, y no estoy dispuesta a que te aparezcas un día así como así en la puerta de mi casa, diciéndome perdóname por un daño ya ocasionado y luego pretendas meterte en mi vida como si nada hubiera pasado. —Dicho esto me levanté echando maldiciones, sabía que todo esto saldría mal—. Jacob, ya vámonos —le dije mientras tomaba mi bolsa.

Jacob inmediatamente, al ver mi estado de furia, se levantó, tomó sus cosas y les dijo—: Que tengan una bonita noche y que disfruten de su cena.

Me encaminé a la puerta del restaurante casi corriendo, quería alejarme cuanto antes de ese lugar y de Charlie.

Jacob me seguía el paso y me detuvo poniéndome la mano en el brazo, haciendo que volteara a verle.

—Bella, no te puedes ir así, todavía no has escuchado todo lo que te tiene que decir —dijo Jacob con un poco de enojo en la voz.

—Es que no entiendes tú, ¡no quiero hablar con él! —le dije gritando—. No comprendes que me duelen sus palabras.

—Y tú no entiendes, Bella, que yo quiero lo mejor para ti, ¡te quiero!, y no como una hermana, sino como un hombre que ama a una mujer y te intento ayudar para que dejes de sufrir. Incluso te he dicho que vayas y hables con Cullen, a pesar del dolor que yo pueda sentir. Rayos, Bella, mejor dejemos esto aquí y subamos al carro —dijo más calmado.

—No, nada de eso, Jacob, me tienes que explicar todo esto que me acabas de decir, no pienses que me voy a quedar sin una explicación.

—No era mi intención decir eso, Bella, por favor olvídalo, no ha pasado nada, sigamos adelante con nuestras vidas, sigamos siendo amigos, todos felices y contentos como siempre —dijo Jacob, dirigiéndose al estacionamiento donde estaba el coche.

—Es que no entiendes, Jacob —dije furiosa—. No puedes decirme te quiero y pretender que siga mi vida como si nada estuviera pasando, como si no me hubieras dicho nada. ¡Rayos, Jacob, detente y escúchame que quiero hablar contigo! —grité.

—No, Bella, volvamos a casa, y sigamos nuestra vida normal —dijo abriendo el coche para montarse.

Yo abrí la puerta del copiloto.

— ¡Por qué eres tan cabezota! —grité frustrada.

—No soy cabezota, Bella, soy realista, tú amarás a Cullen siempre y yo por más que me esfuerce siempre seré el tonto amigo que se enamoró de ti y listo.

Esas palabras me dejaron sin contestación, ¿realmente yo era así de tonta, como para seguir amando a un hombre que no me amaba o solo era un capricho? El resto del camino pasó en silencio, él no habló, yo no hablé, y así llegué a casa, pensando que mi visión se cumplió, yo misma dije hoy no va a ser una gran noche y así fue.


MIL Disculpas toda la culpa de que este capitulo no fuera publicado antes es MIA yo ya tenia el capitulo desde hace 3 semanas ero no he tenido tiempo de mandarselo a mi Beta Yanina que por cierto muchas gracias así que MIL disculpas