Hola a todos/as!! Como están?? Espero que bien, muchísimas gracias por sus reviews de apoyo para con mi historia, de verdad que los aprecio millón!! Fue tan emocionante!! Que no pude evitar escribir este capi en un solo día (ayer) jajaja!!! Espero que les guste de verdad y si no lo hace pues échenle la culpa a…. no se XD!!! A que lo hice en un solo día??? Tal vez!! Pero en si, espero que les agrade!! Ya estamos llegando al climax de la historia, de aquí se viene el drama.

Espero que les guste el capi y espero ansiosa sus comentarios.

Les prometo que lo iba a subir ayer a las 12 am como siempre pero no lo acabe, apenas lo hice a las 3 am y pues cuando iba a hacerlo me quede dormida con el ordenador en la cama. Pero lo importante es que aquí esta, un poco tarde pero esta!!

No los interrumpo más y los dejo con la lectura esperando con ansias sus reviews!! Disfruten…


Capítulo X: Sexto Mes: Fiesta y Muchas Sorpresas.

Hikari no sabía que hacer. Por un lado si se iba con Daisuke le ahorraría problemas al rubio ¿Por qué le preocupa meter en problemas al joven? Si debería estar enfadada, molesta porque osó robarle un beso pero por alguna extraña razón no estaba molesta. Poso sus ojos castaños en ambos jóvenes, se mataban con la mirada tanto los azules como los castaños, estaba segura que en cualquier momento saltarían el uno contra el otro. ¿Qué debía hacer?

-Tú…-Comenzó a caminar Daisuke en dirección al rubio.

-¿Yo?-Preguntó el rubio menor.

-¿Cómo pudiste?-Empezó a decir el castaño-¿Cómo fuiste capaz de besarla? ¡Es mi chica!-Grito para luego colocarse más cerca del rubio con la única y clara intención de romperle la carita de niño lindo que tenía.

Observo como Takeru se ponía en guardia y listo para pelear, ella no podía permitir eso.

-¡Basta!-Grito cansada de la actitud de los dos jóvenes.-Primero que nada Daisuke yo no soy tu chica.-Le recordó señalándole con el dedo.-Y segundo no vas a armar un escándalo aquí por esto, nos vamos a casa.-Sentenció la castaña.

-No tienes que irte si no quieres Hikari.-Le explico Takeru.-Solo tendríamos que arreglar este pequeño malentendido de hombre a hombre.-Exclamo viendo con enfado a Daisuke.

-Quiero irme.-Anuncio la castaña con la cabeza gacha.-Vámonos Daisuke, no hay que causar más alboroto.

-Si…

Ambos castaños salieron del establecimiento el joven delante de la chica para que ni siquiera la vea de espaldas. Aparentemente el joven estaba tranquilo, peor con los puños blancos de la fuerza que ejercía sobre ellos para evitar ir y golpear al castaño ese con el cabello en punta. Aún le dolía el golpe que le atino el castaño, sonrió de medio lado. Sea como sea había valido la pena porque había besado los labios de la brujita, suspiro resignado de verdad que quería volver a besar esos dulces labios; maldito Daisuke.

Ni modo, cogió su leva y se la puso quedando elegante nuevamente había alguien con el que tenia que aclarar ciertos puntos.

Ken Ichijouji tenía mucho que explicarle…


Nuevamente se hallaba trabajando, le extrañaba que Takeru no este a su lado como normalmente lo está. Suspiro resignada y poso sus manos en su abultado vientre de seis meses de gestación. Por Dios esta enorme a veces pensaba que saldrían cinco bebés de ahí en vez de uno. Solo podía usar vestidos porque los pantalones eran muy incómodos y con eso de que va al servicio cada quince minutos sería una lata estar en esas.

Estaba aburrida, muy aburrida no hay nada que hacer además que Takeru no está y siempre es él quien suele animarla o ayudarla. Hasta su pequeño Yamato estaba durmiendo cómodamente. Hablando de Yamato ¿Qué estará haciendo su esposo en estos momentos? Desde hace una semana que descubrió que estaba enamorada de su marido y le urgía saber que hacia todo el tiempo.

Desde que estaba con los antojos había sido muy atento y tolerante aunque hay una cosa que quisiera pero no puede pedírsela. Duerme tan sola a veces quisiera que él estuviera a su lado, que al despertar lo primero que viera fueran sus orbes azules y mejor si fuera luego de hacer el a…. Se ruborizo instantáneamente ante esos pensamientos tan pecaminosos que tenía con respecto a su marido y sacudió la cabeza recobrando la cordura ¿Quién querría dormir a lado de una ballena como ella? ¡Nadie! Menos Yamato si no la había tocado en todos estos meses cuando apenas se notaba su estado menos ahora que está enorme. No es que fuera una pervertida pero últimamente sentía esa necesidad de sentirse querida y mimada, quería sentirse amada por su esposo. El hombre al que ella ama.

Pero eso no podía ser, Yamato solo estaba con ella por el bebé que esperaba y a pesar de seguir casados una vez que este nazca no habrá sentimientos de por medio o por lo menos no será correspondida. Una solitaria lágrima rodo por su mejilla diablos que esto de la sensibilidad es una lata, llora por todo, se enfada por todo. En un momento está feliz y al otro esta deprimida.

Intento buscar oficio para disipar esos pensamientos que tenía tomo un cartón de leche achocolatada que saco de su nevera y empezó a tomar poco a poco. Encontró la agenda de Izumi y empezó a chequear a ve si encontraba algún pendiente que pueda hacer, para variar no había nada para ese día así que decidió ojear la agenda de todo el mes encontrando algo que la sorprendió totalmente. En tres semanas exactamente seria el cumpleaños de Yamato ¿Por qué no le habrá comentado nada? ¿Será que se le olvido? ¿Qué le regalaría?

De pronto la idea se cruzo por su mente como si de un rayo se tratara. Si Yamato había olvidado su cumpleaños ella podría darle una fiesta sorpresa. Invitaría a todos sus amigos más cercanos, nada extravagante. Pero su plan no resultaría si es que Yamato si recuerda su cumpleaños. Decidió averiguarlo sutilmente se paro con dificultades de el asiento sosteniendo su vientre como si en cualquier momento se le desprendiera de su cuerpo, de verdad que estaba enorme y se encamino a la oficina de su esposo.

Toco la puerta con dos suaves movimientos.

-Pase.-Escucho decir a su esposo.

-¿Estás ocupado?-Pregunto tímidamente a su marido entrando en la oficina para verlo analizando unos papeles sobre su escritorio de manera muy concentrada.

-¿Qué sucede?-Pregunto sin despegar la vista de su importante trabajo.

-¿Estás ocupado?-Repitió la pregunta Mimi.

-Si un poco.-Contestó el rubio.-Tengo que arreglar estos papeles y entregar un informe a los socios.

-¿Para cuando?-Inquirió la castaña sentándose frente de su escritorio.

-Mañana.-Contestó el rubio sin ver a su esposa.

-¿Yamato?

-Dime.

-¿En este mes ocurre algo importante?-Pregunto tratando de sonar casual.

El rubio lo medito unos instantes sin quitar la vista de sus papeles.

-Además de que entras al sexto mes de embarazo no recuerdo nada de importancia.-Le contesto aún sin verla-¿Por qué?

-Nada en especial.-Dijo de manera indiferente.

Mimi sonrió de manera dulce, la enternecía el hecho de que recuerde en que mes de gestación está y al parecer no recordaba nada acerca de su cumpleaños lo que podría dar rienda suelta a su plan. Por otro lado le entristecía que ni siquiera alzara la cabeza para mirarla al contestar, malditas hormonas y su alboroto que ahora tenía unas inmensas ganas de tirarse a llorar al ser ignorada por su esposo. Se levanto antes de que su marido notara que las lágrimas se estaban acumulando en su rostro.

-Si te molesto me voy.-Dijo seria y sin poder evitar que la voz se le quebrara y empezó a caminar hacia la puerta tan rápido como su figura le permitía.

Yamato alzo la vista de sus importantes papeles luego de notar la voz quebrada de su joven esposa, lo cual le extraño. Para cuando quito la vista de su trabajo ya la joven estaba caminando con dirección a la salida y podía jurar que estaba sollozando.

-Mimi.-La llamo obteniendo como resultado que su mujer se quede quieta más aún no volteo-¿Te pasa algo?-Pregunto preocupado el joven rubio.

La joven inhalo mucho aire para calmar el tono de su voz y así evitar que su marido detecte que estuvo llorando.

-No me pasa na… ¡Auch!-De pronto sintió una punzada en el vientre ¿Seria? Poso su mano en el lugar donde sintió el golpe ¿Acaso…?

-¡¿Mimi estás bien?! ¿Qué te duele? ¿Qué paso?-Preguntó su marido desesperado cuando dos segundos después de haber emitido el sonido de dolor ya se encontraba a lado de su mujer.

Mimi aún no podía decir nada con exactitud, estaba anonadada y emocionada a la vez. No podía hablar sus ojos que ya estaban cristalinos y apunto de brotar lágrimas de ellos no encontraron mejor escusa para hacerlo.

-¡Yamato!-Exclamo abrazándose al cuello de su marido.

-¿Qué pasa?-Pregunto el rubio perplejo por la reacción de la castaña.

-Se ha movido.-Exclamaba la castaña entre sollozos.-Nuestro bebé ha pateado, se hace presente.-Dijo Mimi olvidando completamente la pena que sentía al notar el estrés por el que pasaba su esposo. Cuando sintió a su pequeño bebé hacerle saber que está ahí presente con ella fue una sensación tan linda y tierna. Observo los orbes azules de su esposo que la miraban incrédulo.

-¿En serio?-Pregunto Yamato sin creerlo del todo, como respuesta tuvo un asentimiento de su joven esposa y como ella delicadamente poso su mano a un costado de su abultado vientre donde espero pacientemente hasta que…-¡Oh por Dios! Se ha movido, ha pateado.-Exclamo el rubio eufórico.

Rápidamente arrastro a su esposa a las sillas en frente de su escritorio y la sentó cómodamente, él se sentó en la otra silla aun con las manos sobre la barriga de su esposa. Su bebé pateaba con mucha fuerza tanto que sorprendía a los futuros padres que solo quedaban maravillados por aquel suceso que estaban presenciando.

-Hola pequeño.-Empezó a hablar Mimi sobándose el vientre-¿Cómo estás?-Pregunto aún sabiendo que no obtendría respuesta alguna, o al menos ninguna verbal ya que su pequeño le pateaba sutilmente como respuesta.-Soy yo, tu mami y estoy muy feliz de sentirte conmigo.-Dijo lo último dejando escapar varias lágrimas al hacerlo. Su hijo era el motivo por el cual seguía en pié a pesar de todo lo que tenía que vivir. Observo a su marido que la miraba incrédulo y expectante.-Háblale.-Sugirió Mimi a su esposo que solo trago en seco.-El bebé te escucha, si le hablas con frecuencia reconocerá tu voz al momento de nacer.-Le explico tiernamente.

-No se…-Se aclaro la garganta para hablar.-No sé qué decirle.-Se sincero sonriendo como un tonto de la vergüenza.

-Di lo primero que se te venga a la mente.-Aconsejo Mimi.-Lo que estas pensando en este momento.

-Estoy pensando que… estoy muy feliz.-Dijo sinceramente.-Soy tu papá pequeño o pequeña y… estoy muy feliz de saber que en unos meses podre conocerte, cuidarte y protegerte.-Las palabras eran torpes pero se estaba esforzando.-Si eres niño jugaremos a los indios y a lo que quieras, si eres niña igual pero ningún chico se te acercara eso tenlo por seguro.-Advirtió el rubio logrando hacer reír a su mujer.-Y lo más importante, nunca olvides que te quiero.-Sorprendió a la castaña cuando de un impulso beso delicadamente el vientre de su esposa, una muestra de afecto que delante de otras personas jamás haría pero con ella si podía hacerlo.

Mimi emanaba más y más lágrimas pero ahora era enternecida por las cariñosas palabras que le regalaba el rubio a su bebé, dolía pero al mismo tiempo emocionaba. Le dolía recordar que el motivo de todo este falso matrimonio feliz era solo el pequeño ser que crecía dentro de ella, también le dolía saber que aunque se esté muriendo de amor por su marido este solo la vea como la madre de su hijo. Si alguien le hubiera dicho que esto terminaría así desde luego que hubiera rechazado la oferta de matrimonio.

Ambos se quedaron ahí quien sabe cuánto tiempo, expectantes ante los movimientos de su bebé, el cual se movía como si estuviese en un partido de soccer.

-¿Vamos a almorzar?-Pregunto el rubio.

-¿Y tú trabajo?-Pregunto Mimi recordando el motivo por el cual iba a salir de la habitacion.

-Hay cosas más importantes.-Recordó el rubio-¿Qué dices?

-Vamos a almorzar.-Asintió contenta.

La joven pareja estaba saliendo de la oficina, Mimi iba con las manos en su vientre sintiendo como su bebé se movía alocadamente cuando alcanzaron a divisar a un molesto rubio que se dirigía hacia ellos con cara de pocos amigos.

-¿Dónde está Ichijouji?-Pregunto molesto.

-En su oficina me imagino.-Respondió Yamato algo incrédulo y notando que su hermanito se tapaba la mejilla-¿Qué te paso ahí?

-Nada.-Respondió de manera seca.

-¿Takeru puedo hablar contigo luego?-Pregunto Mimi de manera inocente.

-Claro, luego.-Respondió él aun molesto dirigiéndose a la oficina de su amigo.

-¿Qué tienes que hablar con mi hermano?-Pregunto Yamato.

-Es un secreto.-Contestó la joven futura madre sencillamente.-Vamos a comer que muero de hambre.

Yamato simplemente asintió con la cabeza y rodeo su brazo por su ya inexistente cintura, en serio se estaba acostumbrando más de lo que debía a su esposa. Sentía que no la quería dejar ir, que no viera a nadie más. Suficiente compartirla con el gato, en momentos como este olvidaba que la única razón por la cual Mimi está con él es por el bebé que en unos meses nacerá.


Iba a golpearle, de veras que iba a estampar la perfecta cara de Ken Ichijouji en el piso o la pared, pero primero iba a pasar por su puño. Entro sin preguntar a la elegante oficina de su amigo.

-¿Qué demonios pasa contigo?-Pregunto bruscamente entrando en la oficina.

-Buenas tardes Takeru, si puedes pasar.-Exclamo el moreno queriendo recalcar que el rubio entro sin pedir permiso y sin saludar-¿Qué se te ofrece?

-¿Por qué diablos me citaste en ese mendigo lugar si no ibas a ir?

-¿Era hoy?-Pregunto restándole importancia y haciéndose el desentendido.

-¡Si, era hoy!-Exclamo el menor rojo de la furia.

-Lo siento pero tu hermano me puso a trabajar y lo olvide por completo.-Explico Ken al joven-¿Por qué? ¿Te encontraste con alguien?-Pregunto pícaramente-¿Qué te paso en la mejilla?-Inquirió el moreno.

-Nada.-Arrastro las palabras al decirlas y salió de la oficina aún molesto.

Ken solo se quedo observando a su amigo salir con aquel mal humor ¿Habrán salido mal las cosas? Lo mejor seria preguntarle a Miyako para asegurarse.


Hikari estaba demasiado molesta, quería golpear a alguien y quien mejor que Daisuke para eso. Desde que la fue a dejar en su casa hecho el buen ciudadano no le dirigía la palabra, ni planeaba hacerlo. Sus pensamientos eran cada vez más tormentosos, solo de recordar que el rubio depravado la había besado un escalofrío recorría su columna. ¿Por qué ella se lo permitió? Cuando los labios del rubio reclamaron los suyos sin ningún permiso ella se desarmo totalmente entregándose a aquella muestra de cariño.

Eso le daba rabia también, no haberse podido deshacer del rubio en el momento indicado. Fue una muñeca de trapo en sus manos o mejor dicho en sus labios y ahora estaba ahí desquitándose con su pobre cuerpo que no tiene la culpa de nada ingiriendo caloría tras caloría del gran pote de helado de chocolate.

-Engordaras.-Exclamo una voz masculina entrando en la sala del departamento llamando la atención de la castaña que volteo a ver de quien se trataba.

-Hermano…-Dijo de mala manera.-No me molestes.

-Que genio…-Exclamo Taichi molesto por la actitud de su hermana menor.

-Lo dice aquel que estuvo insoportable por más de un mes.-Le recordó Hikari.-Por lo menos yo tengo un motivo.-Soltó sin siquiera pensar a quien le decía eso.

-¿Qué motivo?-Inquirió el mayor de los hermanos pillando desprevenida a la menor.

-Es por…-Piensa Hikari piensa.-Por la regla, si, estoy en pleno periodo.-Mintió la joven castaña.

-Eso lo explica todo, que pesado ser mujer.-Comento Taichi dirigiéndose a su recamara.

Si, que pesado es ser mujer concordó Hikari ante el pensamiento de su hermano. Lo cierto es que Taichi había estado raro por mucho tiempo pero por más que intento e intento no le dijo nada del porque de su comportamiento así que decidió dejarlo de lado. Taichi podría llegar a ser tan cerrado y terco como Takeru.

Takeru… nuevamente los pensamientos sobre el rubio cuñado de su amiga invadieron su mente, especialmente aquel beso que le dio. Suspiro pesadamente queriendo dejar de pensar de una vez por todas en eso, pero no podía hacerlo.

¿Qué demonios estaba sintiendo por el rubio pervertido ese?

Entre sus pensamientos su celular sonó y procedió a contestarlo luego de tragarse más helado.

-Diga.-Dijo hablando de manera dificultosa con helado en su boca.-Si, ¡claro!-Exclamo eufórica la joven.-Con mucho gusto.


-¿Entonces quieres que te ayude?-Pregunto una voz masculina.

-Si, pero Yamato no puede enterarse.-Respondió la voz femenina-¿Qué dices?

-Cuenta conmigo.-Exclamo el joven animado.-Mi hermano es tan tonto que ha olvidado su propio cumpleaños.

-¡Takeru!-Reprendió Mimi a su cuñado.-Lo que pasa es que trabaja mucho.

-Si claro.-Comento el rubio con burla.-Me pregunto si a nuestro pequeño amiguito también le harás fiesta de cumpleaños.-Soltó acariciando al pequeño felino que dormía plácidamente en sus piernas.

-Claro, ¿Por qué no?-Acotó la castaña a modo de burla.

Ambos se rieron a la par, Mimi le platico a Takeru sobre la idea de hacerle la fiesta a Yamato y este encantado se presto para ayudar en la organización y preparativos.

-Takeru ¿Qué tienes aquí?-Inquirió Mimi acercando su dedo a una mancha morada que parecía haber sido cubierta con polvo facial.

-¿Dónde? ¡Auch!-Exclamo el rubio ante la presión que ejercía el dedo de Mimi sobre su golpe.

-Por Dios ¿Quién te golpeo?-Pregunto Mimi preocupada.

-Nadie, me golpee solo.-Trato de convencerla el joven.-En serio.-Acotó ante la incrédula mirada de la castaña.

-Takeru ven a mi oficina ahora.-Anuncio Yamato asomándose por el pasillo para llamar a su hermanito.

-Enseguida.-Contesto el rubio más animado de lo normal debido a que se salvo de explicarle las cosas a la castaña.

Se dirigió a la oficina de su hermano encontrándose a Ken y Sora que al parecer estaban platicando con Yamato sobre algo de la empresa.

-Buenos días Ken.-Saludo al moreno.-Y… cosa.-Dijo fastidiando a la pelirroja.

-Por lo menos yo si trabajo.-Se defendió Sora.

-Yo también.-Contraataco Takeru.

-¿Si? Desde cuando ser perro guardián es un trabajo.-Trato de fastidiarlo Sora.

-Cuando alguien quiere mucho a otra persona es natural que se preocupe por su seguridad, más cuando hay muchas víboras cerca.-Soltó para fastidiarla.

-¡Silencio los dos!-Ordeno Yamato.-Sora por favor retírate.-Pidió el rubio mayor.

La pelirroja se levanto de la silla enfadada y regreso a ver al rubio menor, el mismo que la miraba con burla por haber ganado otro enfrentamiento contra la joven.

Takeru ante la molesta vista de la joven simplemente la hizo un ademan con la mano de despedida y se rió de verla enfadada como siempre. Una vez que la joven se fue procedió a mirar seriamente a su hermano mayor.

-¿Qué pasa?-Inquirió despreocupado.

-Necesito un favor.-Dijo Yamato sinceramente.

-Sabes que si podremos, lo haremos.-Le recordó Ken.

-Si.-Concordó Takeru.

-Gracias.-Agradeció el rubio mayor.-Lo que pasa es que compre una casa.

-¿Una casa?-Exclamaron ambos al unísono.

-Si, una casa.-Aclaro el joven.-Un departamento en un décimo no es lo más adecuado para criar un bebé.-Explico el rubio.

-Tienes razón.-Concordó Ken.

-Pero ¿Para qué nos necesitas?-Inquirió Takeru sin saber porque estaba ahí.

-La casa esta comprada y en su mayoría amoblada, esta a las afueras de la ciudad tiene un gran patio, con alberca y es muy cómoda.-Explicaba Yamato.-Para amoblar la casa se me hizo fácil, lo compre todo por catalogo.

-¿Y? Para que somos buenos nosotros.

-Necesito que compren las cosas para el bebé.-Soltó rápidamente el joven.-Por favor.

-¿Quieres que compremos cosas para tu bebé?-Pregunto Takeru incrédulo.

-Si ¿Algún problema?-Pregunto Yamato.

-¿Por qué no lo haces tú?

-Porque Mimi no sabe nada de esto, he comprado las cosas por catalogo para evitar que se entere y que sea sorpresa. Pero las cosas del bebé es mejor compararlas personalmente.-Comenzó a explicar.-Si, yo me desaparezco por una tarde ella lo notara y con el alboroto que son sus hormonas actualmente puede pensar cualquier cosa que no es.

-Buen punto.-Aclaro Ken.-Cuenta conmigo.

-Y conmigo.-Aclaro Takeru con pesadez-¿Acaso soy el hada madrina de tu matrimonio? Dios nunca había trabajado tanto.

-Gracias a los dos.-Aclaro Yamato.-Y Takeru, tú no trabajas.-Le recordó Yamato.

-Como sea.-Suspiro el menor virando el rostro quedando frente a la vista de su hermano la parte con el cardenal que le había hecho el castaño, el tal Daisuke.

-¿Qué te paso ahí?-Interrogo Yamato a su hermano menor.

-Nada.-Dijo rápidamente el rubio menor volteando el rostro al lado contrario.

-A mi no me parece nada.-Acotó ahora el Ichijouji que tenía la vista clara del golpe.

Takeru se levanto molesto y se dirigió a la salida de la oficina para evitar contestar a las preguntas de su hermano y su amigo.

-¡Que no te vuelva a pegar una niña!-Grito Yamato a su hermano el cual le respondió con una señal obscena con su dedo medio.-Por cierto le he pedido que los ayuden y asesoren a las amigas de Mimi, Miyako y Hikari ¿No creo que haya algun problema?

-Ninguno.-Contesto el moreno con una sonrisa divertida.


Mimi se hallaba ocupada haciendo la lista de cosas que había que comprar y organizar, trataba de mantener todo en secreto. Había hablado con las esposas de los socios de su marido y ellas habían accedido encantadas con la idea. Solo le quedaba pensar ¿Cómo iba a comprar todo sin que el rubio de su marido se entere? Con lo sobre protector que era. Se lo diria a Takeru pero justo faltando una semana para el gran evento le sale con que tiene que hacer algo de suma urgencia y no podía ir a comprar, solo con Takeru su marido la dejaría ir tranquilamente o con Hikari y Miyako pero ellas también estaban ocupadas misteriosamente.

-¿Por qué tan concentrada princesa?

Mimi alzo la vista para encontrarse con la que creía seria su salvación, Michael estaba parado frente a ella con una amistosa sonrisa.

-¡Michael!-Exclamo eufórica la pre mamá.

-Si me recibes así vendré más seguido, eso y que tu guardián no este.-Dijo a modo de broma logrando hacer reír a la joven.

-Necesito un favor.-Dijo Mimi directamente.

-Lo que sea princesa.-Exclamo el rubio de manera amistosa.

-Acompáñame de compras.-Pidió la joven con carita de borrego a medio morir.-Sabes que en una semana será el cumpleaños de Yamato y estoy organizándole una fiesta sorpresa.

-Ya veo.-Exclamo Michael fingiendo emoción.

-¿Podrías acompañarme a hacer las compras?-Pidió Mimi con un hilo de voz que nadie podría decir que no.

-Claro princesa.-Dijo Michael.-Pero ¿Cómo sacas permiso?-Le dijo a modo de broma.

-Yo me encargo.-Dijo sonriente y desapareció con dirección a la oficina de Yamato regresando a los cinco minutos con una gran sonrisa.-Listo.-Dijo tomando su bolso.

-¿Dijo que si? ¿Así sin más?

-Si, cuando esta trabajando apenas y me escucha así que he aprovechado.-Dijo sonriente.-Vámonos antes que se de cuenta.

Michael sonrió y se apresuro a seguir a la castaña que estaba feliz aunque su felicidad no era una alegría para él.

-¡Yamato!-Exclamo Mimi recordando a su minino y llevándolo consigo.

Eso era lo que le faltaba, que el mendigo gato que se llamaba igual que su primo y que lo odiaba los acompañara.


Yamato estaba concentrado con sus negocios. Mimi había ido a decirle algo y él había dicho que si ¿Qué era? De seguro no era nada de importancia. Mierda esto iba para largo, decidió que lo mejor sería llamar a su molesto primo para que lo ayudara. Marco el numero de la oficina del susodicho y no le contestaba ¿Dónde carajo estaba? Decidió llamar a su esposa para que ella intente y nadie tampoco respondía ¿Qué significaba eso?

Un viento frío le calo en los huesos recordando el porque de la visita de su mujer, Mimi había ido a decirle que saldría de compras con Michael y él había dicho que si. ¡Que tonto! Michael estaba por ahí solo con su mujer y él les había dado permiso. ¿Qué clase de idiota era? Lo peor del caso es que ni siquiera le había preguntado ¿Dónde iba o por cuanto tiempo? Solo le quedaba esperar y no era una persona conocida precisamente por su paciencia.

Demonios ya ni siquiera podía trabajar solo de imaginar a Michael cerca de su esposa la sangre le hervía inevitablemente.

Maldito Michael…


Cuatro jóvenes se hallaban en el gran almacén de cosas para bebés, pero un aura tensa había entre dos de ellos. El rubio y la castaña no se dirigían la palabra, ella por la vergüenza y él porque no sabía que decir. Cosa que ponía en una posición muy incomoda para la joven de cabellos morados y el moreno.

-Bueno.-Comenzó la joven de lentes.-Creo que tenemos que comprar ¿verdad?

-Si.-Dijeron los dos al unísono volteando a verse por este hecho y luego apartaron los rostros ruborizados.

Miyako suspiro ante este hecho.

-Bueno a trabajar.-Dijo con voz autoritaria.

Ambos jóvenes empezaron a cargar los carritos, Takeru iba con Miyako y en su carro solo llevaba ropa y juguetes en tonalidades rosa, lila y amarillo mientras que Hikari la cual era ayudada por Ken solo llevaba cosas azules, verdes y rojas. Ambos jóvenes se percataron de este hecho y se quedaron viendo desafiantes.

-¿Por qué llevas todo rosa?-Pregunto la castaña con mala cara.

-¿Por qué llevas todo azul?-Cuestionó el rubio.

-Porque el bebé será niño lógicamente.-Respondió de manera ególatra causando la risa del rubio-¿Qué es lo gracioso?

-Que mi sobrina será niña.-Aseveró el rubio.

-¡Niño!

-¡Niña!

-Sé que será niño.-Anuncio Hikari segura.

-Yo sé que será niña.-Aseguró el rubio

-¿Y en qué te basas?-Le cuestiono Hikari

-Mi instinto de tío me lo dice.-Anuncio claramente.

-Entonces mi instinto de tía me dice que será niño.

-¡Copiona!-Le acusó el rubio.-Ni siquiera eres su tía biológica, yo sí.

-¡Paren lo dos!-Grito Miyako al borde de un colapso y llamando la atención de toda la tienda.-Primero que todo ¡No existe el instinto de tío!-Hikari le saco la lengua a Takeru el cual se enojo.-Ni tampoco el de tía.-Ahora Takeru le sacaba la lengua a Hikari.-Segundo ¿Pueden dejar de pelear?-Dijo mirándolos severamente.-Y tercero ¡Maduren!

Ambos jóvenes se sintieron como si su madre los reprendiera, agacharon la cabeza, incapaces de verla a los ojos.

-Perdón.-Dijeron los dos a la vez con la cabeza gacha.

-De acuerdo, pero compórtense de acuerdo a su edad.-Siguió reprendiendo a los jóvenes.-Aún no sabemos que tendrá Mimi así que por el momento compren ambos, cada quien para niña y niño.

-Yamato dijo que lo hagamos así, que la habitación era lo suficientemente grande para dos ya que aún no sabemos si será un nene o una nena.-Hablo Ken, quien se había mantenido al margen de la situación hasta ahora.

Los jóvenes asintieron y procedieron a comprar en paz, en lo posible. Cada quien compraba cosas para niño y niña: las cunas, una azul y una rosa. Todo se compraba así, uno azul uno rosa. La ropa siquiera hasta cuando el bebé cumpla cinco años o más. Al final luego de pasar tres horas comprando, encargaron que lleven las compras a la que sería la nueva residencia de los Ishida. Compraron desde las cunas hasta los pañales de tela obviamente en rosa y en azul.


Mimi y Michael recorrían el supermercado comprando todo lo necesario para la fiesta, globos, desechables, los ingredientes para la comida. Fueron a hacer el trato con quien les haría la torta y los bocadillos. Al parecer Mimi ya tenía todo fríamente calculado para celebrar los veintiséis años de su esposo.

Lo único que le faltaba era la ropa que ella se pondría, se dirigieron a un local especial de vestidos para mujeres embarazadas y Mimi procedió a probarse uno y otro vestido mientras Michael la esperaba pacientemente. Uno tras otro Mimi los desechaba hasta que dio con el ideal. Un vestido negro amarrado al cuello, el escote era profundo dejando ver sus crecidos senos con la división debajo de ellos para su abultado vientre y un fajín en la parte del medio muslo para que el vestido sea tipo bombacho.

-¿Qué tal este?-Pregunto saliendo para que Michael la viera.

El rubio se quedo sin palabras, se veía hermosa, más que eso… perfecta.

-Prefecta.-Alcanzo a decir ruborizado

-Entonces me lo llevo.-Asintió feliz.-Con todos los otros decías: hermosa o bella. Solo con este has dicho perfecta.-Dijo Mimi.-Sea como sea luciré como una ballena así que mejor el negro que adelgaza ¿verdad?

-No pareces una ballena.-Aseguró el rubio con una sonrisa.

-¿Crees que le guste a Yamato?

En ese momento el semblante del rubio cambio, desde que habían salido ella no paraba de hablar con respecto a Yamato. Que Yamato esto o Yamato aquello. Cuando decía su nombre sus ojitos le brillaban y más cuando se refería al bebé que pronto nacerá y que seria de ambos. Mimi hablaba por Yamato, los demás podrían irse al demonio si es que a su primo le parecía correcto.

Mimi se había enamorado de Yamato con eso convirtiendo su peor pesadilla en realidad.

-¿Michael?-Pregunto preocupada al notar como el rubio de ojos verdes se había ido por unos instantes.

-Si, disculpa.-Dijo torpemente.-Claro que le encantara, estoy seguro.

Mimi sonrió entusiasmada con la idea y compro el vestido sin dudar.

-Muchas gracias por acompañarme Michael.-Agradeció Mimi.-Si hay algo que puedo hacer por ti, no dudes en pedirlo.

-Mimi ¿Puedo preguntarte algo?

-Pregunta.-Dijo alegremente.

-¿Estas enamorada de Yamato?

A la castaña la pregunta la pillo desprevenida, no sabía que contestar a ella. Michael quería saber la verdad y ella…

-Si.-Respondió sinceramente.-Me di cuenta hace poco, lamentablemente me he enamorado de mi esposo.

Su corazón se partió en dos si no fue en más pero lo supo disimular muy bien, sentía mucho eso ya que cuando la joven se entere de la verdad será más duro que antes y sufriría. Por eso él estaría cerca cuando eso pase y prestaría sus hombros para secar las lágrimas de la joven. Su primo no se la merecía.

Él se encargaría que la joven quedara para él.


Yamato se estaba comiendo las uñas literalmente desesperado por la desaparición de su esposa. No había podido trabajar después de eso. Llamaba al celular de Michael pero el muy desgraciado primero lo dejo timbrar y luego le mandaba la operadora. Había apagado el celular.

-¿Por qué esa cara?-Pregunto Takeru llegando recién al lugar de los hechos.

-Mimi no está.-Dijo Yamato.-Se fue con Michael.

-¿Dónde?

-No sé, si lo supiera crees que estaría aquí.-Dijo al borde de la histeria.

-No, no lo estarías.-Aseguro Takeru.

-¿Dónde pueden estar?

En eso la puerta del ascensor se abrió dejando ver a una mujer embarazada cargando a un gato y a un rubio de ojos verdes con ella. La joven vio a su esposo y a su cuñado en el escritorio que le pertenecía y sonrió animadamente. Mientras que el rubio que la acompañaba solo se reía y negaba con la cabeza.

-¿Dónde estaban?-Pregunto el rubio mayor.

-Fuimos a comer algo.-Mintió Mimi inocentemente.-Sabes que suelo tener hambre a todas horas.

-Pero podías habérmelo dicho a mí, yo te llevaba.-Aclaro el rubio jalándola para alejarla de su primo y aprisionando a la joven entre sus brazos.

-Pero estabas ocupado, trabajando.-Se justifico la joven sintiéndose cómoda entre los brazos de su marido.-Además tú mismo me diste permiso.

-No importa, la próxima me avisas ¿vale?-Le pidió tiernamente al sentirse completo por fin ahora que la joven está entre sus brazos.

-No la iba a secuestrar primo.-Dijo Michael a Yamato, el mismo que lo quedo viendo de mala manera.-Yo solo decía.

Yamato no contesto simplemente apretó más a Mimi contra si mismo sintiendo algo nuevamente sobre su vientre. Observo a su esposa esperando que ella confirme los que él sintió.

-Si, ha pateado.-Le dijo con una sonrisa.

Inmediatamente como si de un imán se tratara dos manos más se posaron sobre el abultado vientre de la joven esperando que el bebé se hiciera presente. Cosa que ocurrió al poco tiempo maravillando a los tres rubios. Mientras que la castaña se sentía atracción de circo al notar como todas esas manos la tocaban.

-Me ha pateado.-Exclamo Takeru.

-No, a mi me ha pateado.-Dijo Michael con la mano en otra parte del vientre de la castaña.

-A mí.-Dijo el de los ojos azules.

-A mí.-Le peleo el de los ojos verdes.

-Recuerden que un bebé tiene dos pies, pudo haberlos pateado a ambos.-Les recordó Yamato.

Estuvieron así por un tiempo, hasta que al mayor le empezó a molestar.

-Bueno si no quieren que les cobre por tocar el vientre de mi esposa, váyanse a trabajar.-Ordeno el rubio mayor.

Los dos jóvenes se separaron, bueno Takeru se quedo en el escritorio de Mimi y Michael si se retiro a su oficina.

-Nos vemos luego.-Dijo Yamato dándole un fugaz beso en los labios a su mujer y retirándose a su oficina, claro que solo hizo esto cuando se aseguro que Michael se encontraba a tres pisos de distancia.

Takeru observo como era su hermano con Mimi y por Dios que bien es el dicho del que juega con fuego se acaba quemando. Podría jurar por la memoria de sus padres que aunque Yamato lo niegue estaba enamorado de Mimi Tachikawa. Y por lo sonrojada que estaba ella juraba que ella sentía igual.


Michael caminaba desviándose del camino hacia su oficina y entrando casualmente a la de la joven Sora Takenouchi diseñadora de la empresa.

-Takenouchi.-Llamo el joven rubio.

-¿Qué quieres Takaishi?

-Vengo a contarte algo interesante.-Propuso Michael.-Algo que te puede servir.

-No tengo idea de que información que me puedas dar tú me pueda servir a mí.-Le dijo Sora tajante.

-¿Quieres saber por qué Yamato se casó con Mimi?

Sora dejo lo que estaba haciendo para poner en atención a las palabras dichas por el primo de su ex novio. ¿Qué quería decir por el por qué?

-No te entiendo, todos deducimos que se casó con ella por el bebé que esperan.-Dijo Sora.

-No solo es por eso.-Dijo Michael tratando de intrigar más a Sora-¿Quieres saber?

Sora se mordió el labio inferior dudosa, claro que quiere saber. La curiosidad la mataría si no se entera. Pero el hecho que sabe que eso podría causarle más problemas con Taichi la hacía dudar.

-¿Por qué?-Pregunto Sora tratando de restarle importancia.

-Veras, el caso es que existe una herencia…


El día señalado llego rápidamente, todos los invitados estaban presentes esperando que llegue el homenajeado. Había pasado una semana y Yamato ni siquiera recordaba que aquel día hace veintiséis años había llegado al mundo. En la casa estaban los pocos invitados que tenían, pero eso si eran los amigos más cercanos a Yamato.

Los Uchiha, los Taisho, los Tsukiyomi, los Kasami y los Kiryuu. Todos habían dejado encargados a sus hijos para acudir a celebrar el cumpleaños de su buen amigo Yamato. Por otro lado también estaban Taichi y Hikari, Miyako y Daisuke. Takeru llevaría a Yamato en exactamente cinco minutos, solo era cuestión de tiempo hasta que llegara.

Sostuvo su vientre con delicadeza tras su hermoso vestido negro que compro aquel día, escucho como la manija de la puerta giraba y todos tomaban sus posiciones para felicitar al homenajeado.


No entendía el ¿Por qué? Del apuro de Takeru, primero lo saca a rastras de la oficina con la escusa de beber unas copas para hablar sobre asuntos banales. Luego lo saca a rastras del bar para llevarlo a su casa acotando que "ya era tarde" ¿Tarde para qué?

Como sea incrusto la llave en la manija y procedió a abrir la puerta. Sorprendiéndose de la oscuridad en la que se hallaba su departamento si se suponía que Mimi estaba en casa. Llego al interruptor y a lo que encendió la luz.

-¡Sorpresa!-Gritaron alrededor de veinte personas al mismo tiempo.

Yamato observo a todos sus amigos reunidos en su casa, había una gran pancarta que decía "Feliz cumpleaños Yamato". Por Dios si hoy era su cumpleaños y lo había olvidado por completo. Todos sus amigos estaban ahí reunidos. Se volteo a su hermano mirándolo acusadoramente culpándolo por la fiesta sorpresa pero este negó con la cabeza y señalo a una persona en especial en el centro de la casa.

Lo que observo lo dejo maravillado, era Mimi, su esposa, su mujer. Envuelta en un sensual vestido negro el cual resaltaba su embarazo, era negro y elegantemente sencillo. Lo más tentador para él, era el saber que fácil se le haría retirar la prenda de su esposa y hacerla suya nuevamente. La miraba con ojos deseosos como un león mira a su presa y acercándose rápidamente hacia ella. Tomándola con delicadeza y posesividad y capturando sus labios con ternura y pasión al mismo tiempo.

Ella no mostro rechazo alguno más bien se dejo llevar por el beso de su esposo dándole permiso para explorar con su lengua dentro de su boca y porque no ¿ella hacer lo mismo?

-Podrías dejar de devorar a tú esposa y prestar un poco de atención, no están solos aún.-Exclamo con sorna y burla Ikuto Tsukiyomi a su amigo logrando que el joven del cumpleaños se separara de su mujer totalmente ruborizado, pero no tanto como ella.

-¡Ikuto!-Le reprendió su esposa.

Yamato se volvió a todos sus amigos que estaban compartiendo con él aquel momento tan especial.

-Feliz cumpleaños Yamato.-Susurro Mimi dándole un beso en la mejilla a su esposo.

-Gracias.-Le susurro primero solo para ella.-Gracias a todos por venir y hacer esto.-Dijo Yamato recibiendo una copa entregada por un mesero.

-Propongo un brindis por mi hermano.-Empezó a hablar Takeru.-Por qué cumplas muchos años más y porque mi sobrinita.-Sintió la mirada matadora de Hikari a sus espaldas.-O sobrinito nazcan pronto muy sano y fuerte, salud.

-Salud.-Respondieron todos al unísono.

La música no se hizo esperar y Yamato muy galantemente extendió su mano a su joven esposa y la llevo al centro de la pista a demostrar sus dotes bailarinas. Bailando suave y delicadamente tal como en el día de su boda volvió a besar sus labios lo que ocasionó nuevamente aplausos para con el público y poco a poco las parejas seguían el ejemplo de los anfitriones.

Takeru se dirigió hacía la joven castaña que estaba a un lado esperando ser invitada a bailar con alguien. Se acerco a ella delicadamente y esta vez no pregunto simplemente la arrastro hasta la pista y la obligo a bailar con él, claro que ella no opuso resistencia alguna.

-¿Por qué hiciste eso?-Preguntó Hikari.

-Porque quería bailar contigo y no volvería a ser rechazado.-Le contesto de manera simple mientras se desplazaba por la pista con la joven de cabellos castaños que llevaba un sencillo vestido vaporoso en color celeste. Y claro ante la enfurecida mirada de cierto castaño.-Además que me lo debes por el cardenal que con el que tuve que cargar por culpa de tú amigo.

Hikari no dijo nada y siguió bailando con él rubio, después de todo no le molestaba.

Miyako y Ken bailaban juntos observando el ambiente, muy complacidos consigo mismo.

-Creo que las cosas se están dando bien por fin.-Exclamo la joven de lentes observando a ambas parejas de rubios y castañas.

-Si, y solo con un poco de ayuda.-Le dijo el moreno y ambos se sonrieron cómplices.


Michael se hallaba bebiendo algo en la cocina, le platico todo a Takenouchi con un solo motivo. Que ella le diga o insinúe algo a Mimi haciendo que la duda se haga presente. De pronto la futura madre entro a la cocina a recoger más bocadillos y lo encontró solo y pensativo.

-¿Michael? ¿Qué sucede?-Preguntó al primo de su esposo.

-Nada, solo pensaba.

-¿En qué? O ¿En quién?-Cuestionó Mimi de manera picara.

-Nada especial.-Mintió Michael con una falsa sonrisa.

-Mimi ¿Por qué tardas tanto?-Preguntó Yamato entrando a la cocina para encontrarse con Michael ahí con su mujer así que se dirigió a ella y puso sus manos sobre sus hombros-¿Vamos?

Mimi salió primero dejando a los rubios solos.

-¿Sabías que eres un celoso sin remedio?-Le dijo Michael a modo de burla.

-Aléjate de ella.-Amenazo Yamato.

-¿Sabes quién la acompaño por ese hermoso vestido?-Al notar que su primo se tensaba y el hecho de saber que lo estaba provocando.-Yo.

En un momento sintió como su nariz emanaba un líquido caliente y un gran dolor venía acompañado de eso. Se hallaba en el piso luego de ser golpeado por su primo, alcanzo a observarlo y a retarlo con la mirada.

-No te le acerques.-Amenazo acomodándose el puño de la camisa.


-Vámonos.-Dijo Yamato a Mimi en un momento a otro.

-¿Qué? ¿Dónde?-Cuestionó Mimi incrédula.

-Solo ven conmigo.-Dijo el rubio robándose a su esposa.

-Pero los invitados…

-Ellos entenderán, ven…

El rubio condujo a su esposa al estacionamiento y la introdujo en el vehículo, encendiéndolo y llevándola a un lugar desconocido para ella a unos quince minutos de distancia.

-¿Dónde vamos?-Pregunto Mimi un poco asustada.

-Cierra los ojos.-Pidió Yamato pero notó que la joven lo miraba con duda y temerosa.-Confía en mí.-Pidió el joven.

Mimi obedeció y luego de unos minutos, justo antes de caer dormida sintió que el coche frenaba y que Yamato descendía del automotor para proceder a abrirle la puerta. La ayudo a salir y la hizo caminar un poco.

-Bienvenida a tú nuevo hogar princesa.-Susurro en su oído de manera ronca, la joven castaña abrió los ojos quedándose maravillada con la vista que estos le ofrecían.

Era una inmensa y hermosa mansión. ¿Qué significaba esto?

-¿Qué es esto?-Pregunto Mimi incrédula.

-Nuestro nuevo hogar, no pensaras que vivir en un décimo con un bebé es lo más recomendable ¿verdad?

-No pero…-Mimi aún no podía creer lo que sus ojos veían.

-Ven, vamos dentro.

Yamato la introdujo dentro de la vivienda para empezar a recorrerla y que la joven pueda apreciarla, quedando maravillada con la hermosa vista que le ofrecía el elegante inmueble. La sala, la cocina y los patios. Todo con acabados de primera y muy hermosos. Yamato la ayudo a subir las escaleras para ir al segundo piso, no vieron el cuarto principal. Simplemente pasaron a otro cuarto para el cual Yamato le cubrió los ojos a su mujer antes de introducirla en el cuarto.

-Sorpresa.-Susurro en su oído descubriendo su vista.

Mimi no podía creer lo que veía, era el cuarto de su bebé, inmenso. La mitad en rosa y la mitad en azul. Las paredes pintadas con ángeles y muchos ositos y animalitos, el piso alfombrado en caso de cualquier accidente. Todo estaba listo, solo faltaba el bebé. Era tan hermoso.

-¿Por qué dos de cada cosa?

-No sabemos que será así que mande a comprar como por si fuera niña o niño.-Explico Yamato.

-Yo, no sé qué decir.-Exclamo Mimi con lágrimas en sus ojos.

-No tienes que decir nada, es un regalo.-Le dijo el rubio.

-Pero se supone que tú eres el cumpleañero, él que recibe regalos no él que los da.-Dijo Mimi.-Y yo no tengo nada que darte.

-Me hiciste esa fiesta sorpresa, recordaste mi cumpleaños algo que ni yo había hecho. Con eso me basta.

-¿Seguro?-Pregunto incrédula.

-Seguro.-Sonrió Yamato a la joven.-Aunque quiero algo que puedes darme.

-Dime.-Respondió Mimi alegre de poder retribuirle en algo lo que él hizo.

Yamato no le dijo nada simplemente se acerco a ella y reclamo sus labios con ansias y desesperación, incitando a la joven que respondía a los besos con fervor. Exploro cada parte de su boca con su lengua intrusa y su esposa le respondía y le permitía hacer lo que él quisiera. Sus manos expertas recorrieron el cuerpo de su mujer acariciándolo suavemente hasta llegar a la tira que estaba amarrada en el cuello, sabía que de aflojar eso la prenda entera se caería sin pensarlo siquiera. Pero sería injusto así que recostó a su mujer sobre una de las cunas que se hallaban en la habitación y procedió a sacarse el saco y mientras él descendía la parte de arriba del vestido de su esposa ella desabrochaba la camisa y con un poco de ayuda retiro la pieza del cuerpo de su marido.

Yamato estaba maravillado de la vista que ofrecía el busto crecido de su mujer mientras ella se ruborizaba al sentirse demasiado observada.

-Eres hermosa.-Le susurro para proceder a besar sus pechos con devoción sabiendo exactamente qué puntos presionar.

Se quedo un largo rato en aquellas cumbres mientras que ella acariciaba el bien formado torso de su marido, sintiéndose feliz y amada por fin. Aunque sea por un momento. Yamato retiro el vestido a medida que las inexpertas manos de la castaña apenas y alcanzaron a desabrochar el pantalón del rubio culminando él con la labor. Retiro las bragas de ella y sus bóxers, se hallaba consumido por el deseo, necesitaba hacerla y sentirla suya pero esta vez sería diferente. Ambos estaban sobrios aquellas vez, ya no habría escusas ni arrepentimientos, observo las castañas orbes de su mujer esperando su permiso.

-Adelante.-Fue lo único que dijo y eso basto para que el rubio la penetrara lentamente, después de todo apenas era su segunda vez. Espero un momento hasta el cuerpo de su mujer se acostumbrara al intruso y una vez que lo hizo procedió con el movimiento de caderas lento y con cuidado debido a que no quería dañar a su pequeño que crecía inocente de todo.

Mimi se hallaba tan feliz de sentirse amada en los brazos de su marido. Lo amaba y le gustaba pensar que aunque sea por una vez él le correspondía. Ambos tocaron el cielo al mismo tiempo, sincronización perfecta, no tenía caso usar protección a estas alturas así que simplemente derramo su semilla en un vientre ya ocupado. Ambos agitados y cansados solo querían dormir. Yamato alcanzo la sabana de la cuna en la que descansaban y arropo la desnudez de ambos apretando a Mimi contra su cuerpo para sentirla cada vez más suya.

-Te amo.-Susurro la castaña antes de ser llevada por Morfeo al mundo de los sueños.

Yamato se congelo al escuchar esas dos palabras, no se lo esperaba. Lo tomo desprevenido ¿Qué sentía él por ella? Le quería eso no lo negaba, no quería que nadie se le acerque, quería hacerla suya todos los días de su vida, quería formar una familia con ella.

Y si eso no era estar enamorado de alguien ¿Qué era el amor?

Se rindió ante su gran conclusión, esa noche luego de haberla hecha suya, luego de haber tocado las estrellas junto a ella nuevamente se ha dado cuenta de algo que ¿Quién sabe desde hace cuanto tiempo sentía? Quizá se enamoro de ella en este tiempo de casados o quizá desde la primera vez que hicieron el amor, eso ya no importaba. Lo importante era que había descubierto algo aquella noche.

Amaba a su esposa, amaba a Mimi Tachikawa la quería solamente para él, suya egoístamente suya y para completar su dicha ella lo amaba lo a él…

¿Continuará…?


Notas de la Autora:

¡Hola! ¿Reviews? ¿Cómo están? Espero que bien ¿Les gusto el capítulo? Espero que si, y me lo hagan saber con sus comentarios. ¡Que vergüenza otro lemmon! Perdón por lo mal que me salen, en serio es lo que más difícil se me hace mejorar, pero con el tiempo todo se puede jajaja!! Por favor díganme que les pareció??? A mi no me convence mucho ¬¬ pero no se, después de todo es su opinión la importante. Por fin ambos aceptaron lo que sienten aunque solo Mimi lo halla admitido Yamato se dio cuenta que la quiere y eso va más allá jajaja. No les parece que Ken y Miyako nos están ocultando algo??? Bueno ¿Les gusto, no les gusto? ¿Lo dejo hasta ahí? Jajaja no soy tan mala.

Perdón por no publicar pronto, lo que pasa es que apenas llegue de mis vacaciones la idea era publicar la próxima semana. Pero un día (ayer) se me apareció la virgen y me quede completando el capitulo hasta las 3 de la mañana ¿Cómo? Ni yo lo sé n_n'. espero sus reviews haciendo saber que valieron la pena las desveladas. Gracias a todos por sus buenos deseos para con mis vacaciones que si fueron buenas, lo malo fue de lo que nos enteramos al llegar vv'.

Agradezco de corazón a aquellos que leen y especialmente a aquellos que se toman un tiempo y dejan sus bellos reviews, los cuales siempre tengo en cuenta. Gracias a:

Hana Echizen; digimon4ever99; Mizori95; Nailea; -yume-takaishi-yagami-; Shinxei; CaintlinJeanne; Valerii Hyuga; l0v3nist; Taishou; Meems Tachikawa; Ann070490; Adrit126; Mejo G; XANHEX; MimI-CulLen; MitsuChaan; sweetcarmen; anitikis; Meems-ishikawa.

Anisol (X2).-Aniiii!! Jajaja mira que si lo termine. Y de quien mas podría ser el lemmon?? Jajaja espero que te guste amiga y espero tu comentario!! Te quiero!!

Guille.-Amigote!! Gracias por tu RR y por hacerme saber que no fueron en vano las trasnochadas, sabes a que hora me dormi ayer?? 3 de la mañana!!! XD!! Pero lo acabe!! Eso es lo importante. Solo espero que guste… vv'. Espero tu comentario, cuidate!!

Mega.-Megaaaaa!!! Me alegra que te haya gustado el capitulo, en serio!! Me quería matar cuando llegue y lei tu review me fui directo a youtube a ver el video y por dios ansiosa espero el 30 de junio!!! Me alegra que te haya gustado. Mi lemmon no es algo de expectativas n_n aun asI espero tú comentario. Gracias por el apoyo. Besos!!

Melisa.-Hola Meli!! Todas contra Catalina siii!!! Y por supuesto que Takeru volverá a ser como antes, solo es cuestión de tiempo jijiji!! Y pues Si, espero que te guste el capi!! pues la verdad no eres pervertida, lo normal en una fan del Mimato XD!! Jajaja yo también espero poder hablar pronto contigo, te cuidas y espero tu comentario del capitulo! Besitos ciao!

Bueno gracias a todos/as!! Termine el capi a las 3 am así que si ven alguna falta perdón pero me moria de sueño!! XD!! Espero que les guste y espero ansiosa sus comentarios. Para el próximo más Takari!! XD!

Proximo capitulo: Verdad.

Conste que os adverti que se ponía la cosa fea…

Os quiero mucho y espero que les guste, ya saben que hacer para que nos leamos pronto!! Siii Reviews!!! Las espero ansiosa.

Se despide con un beso y recordando que dejen RR:

Sakura Tachikawa!!!