Capítulo 9
Dos semanas. ¡DOS SEMANAS! Ya estaba perdiendo las esperanzas. Nunca podría anular el hechizo y Sam quedaría bajo sus órdenes y con esas ansias irrefrenables de hacer algo incestuoso y pecaminoso a cada rato, aunque igual no era tan mala condena. Pero aún así, ese no era SU Sam, su hermanito tiernucho, ojitos de cachorrito, intelectual y decoroso, que se sonrojaba y lo mandaba a callar cada vez que intentaba describirle alguno de sus polvos con la camarera de turno.
Claro que no. Este era una bestia manipuladora y provocativa que trataba de hacerlo siempre caer en tentación. Vamos que él no era de hierro, así que no pudo evitar meterle mano algunas veces, aunque nunca pasaron más allá de nuevo, no con LAS palabras aún martilleándole en la mente. Y lo peor, esa bestia la había creado él mismo, él y su estúpida decisión de jugar a las brujas sin saber ni una mierda y confiándole su hermano a una, él con sus putos deseos pecaminosos e incestuosos que se reflejaban en su hermano.
Se pasó la mano por la cara frustrado. Ni siquiera podía pedir ayuda a Bobby ¿qué le diría? ¡Hey! Bobby, necesito tu ayuda, le he dado una salsa embrujada a Sam y ahora necesito arreglarlo porque me anda inchando para que lo folle. Eso no libraría su culo de las patadas del viejo cazador.
Se sentía una mierda, gracias.
Ya era de noche y este era otro día perdido en el que no averiguó nada sobre el paradero de la sucia pelirroja. Caminaba de vuelta al motel desde la tienda que, ya era seguro, no tenía nada que ver con las mujeres. De pronto se sintió extraño y se detuvo. Miró a todos lados, calle solitaria y mal iluminada, nadie más que él la recorría. Sintió un impulso desbordarle y le indicaba que caminara. Obedeció sin poder evitarlo y cuando divisó frente suya un opaco callejón, supo que ese era su destino. Al penetrar en él y ser absorbido por la negrura se quedó quieto, sus espontáneos deseos habían sido cumplidos. De pronto, vio una sombra a su lado y sin pensarlo dos veces empuñó su cuchilla y la acorraló contra la pared poniéndosela en la garganta.
-¿Quién eres? -preguntó con ronca voz.
- Dean… tranquilo, soy yo.
La sombra deslizó su capucha hacia atrás dejando ver un pálido rostro que hacía resaltar los rizos colorines que la rodeaban. Era la bruja.
- ¡Tú! - le dijo acusador apretando un poco más la navaja contra su cuello- te he estado buscando, maldita traidora.
- ¿qué? Sí sé que me has buscado, porque tienes problemas, lo he visto en mi bola de cristal y por eso me he dejado aparecer, pero no entiendo por qué me tratas de esta forma.
- ¡¿no entiendes?… me engañaste con lo de la salsa de chocolate, no era lo que me dijiste… y luego desapareces…
- no es mi culpa. Primero déjame ponerte al tanto. ¿Me sueltas?- Dean no vaciló- por favor…
- ¡no! ¿Por qué desapareciste?
- Me hubiera gustado poder contactarme contigo en cuanto supe que la salsa te había traído problemas, pero para nuestra desgracia debemos mantenernos ocultas y encubiertas al máximo, porque un ángel anda tras nuestras cabezas. No sé quién ni el por qué, si no hemos hecho nada malo…
¿Castiel? ¿Por Castiel la chica había desaparecido todo ese tiempo?
- Mierda… ya anda metiendo sus narices donde no debe ese plumífero…
- Dean, no tengo mucho tiempo… un momento ¿le conoces?
- sí, tranquila… yo se los quito de encima
- ¡oh, muchas gracias!
- no me agradezcas, quiero eliminarlas con mis propias manos - para reafirmar sus palabras presionó más el filo sobre su garganta y vio como salía un hilillo de sangre y la mujer lo miraba asustada
- ¿por qué? ¿Qué te he hecho?
El rubio rio sin gracia y luego contestó.
- no te hagas la inocente, la salsa que me vendiste no era un sedante para la verdad… necesito el antídoto o algo así para volver a la normalidad a Sam…
- ¿espera?… ¡¿le diste la salsa a tu propio hermano?…- el silenció aprobó- joder… ya sabe uno que los hermanitos Winchester son únicos, pero uno no sabe cuánto de extraños hasta que los conoce…
- ¡Yo no sabía que esa puta salsa haría que Sam se me echara encima!
- ¡¿Q-QUÉ?… - la chica sonrió perturbada- que demonios… jodidos Winchester sí que son extraños…
Dean estaba confundido.
- ¿de qué hablas?
- Dean… ¿tienes alguna puta idea de que mierda es la jodida salsa, tio?…
- como si fuera difícil notarlo… me diste alguna poción que hizo que Sam me obedeciera en todo lo que yo quisiera…
La colorina lo miró con una graciosa mueca de confusión en el rostro. Algo así como con cara de wtf.
- ¡¿de dónde has sacado eso? - le espetó como si se tratara de una madre reprendiendo a su hijo pequeño- no sé cómo has llegado a tal conclusión, pero en serio estás alucinando. Dime ¿qué decía en el envase cuando decidiste llevarla?
- decía que revelaría cualquier sentimiento o verdad de quien la bebiera…
- es así, en efecto, pero si te hubieras dedicado a averiguar más y leer un poquito más abajo en el envase, hubieras sabido que el chocolate es un afrodisíaco y que la salsa en realidad revelará sentimientos y deseos SEXUALES de quien la bebe, en otras palabras, tu hermano debió haber andado bien cachondo y pervertido.
- n-no puede ser… sí ha andado bien pervertido últimamente, pero…
- ¿Qué pasa? - la bruja fue liberada por su opresor que parecía estar perdido en su cabeza, y le miró preocupada.
- nosotros… nos… nos… acostamos- susurró tan bajito que la mujer pensó que se lo había imaginado- se supone que Sam no lo quería…
Ya le parecía extraña la relación entre los hermanos por lo que el que hubieran tenido relaciones sexuales era hasta de esperase, por eso simplemente prosiguió así:
- Dean, querido- habló con una compasión - debo decirte que la salsa no crea sentimientos… sólo los incita a aflorar… tu hermano… de verdad quiso follar contigo y no es culpa de la salsa…
- pero es que… -aún hablaba bastante bajo y tenía la mirada perdida en el suelo.
- ¿Qué cosa?
- cuando… terminó vi que estaba llorando y estaba muy dolido… no encaja para nada aquí…
- mmm… dame el artículo…
- no lo tengo… desapareció cuando pensé en devolvértelo y solucionar este problema y no lo he vuelto a encontrar…
- Demonios… sí, suele suceder… estas cosas mágicas como que tienen vida propia y cuando se ven amenazados desaparecen… lo peligroso es que después se dejan ver por cualquier inocente que no tiene idea de lo que es y lo utiliza… pero bueno… que le vamos a hacer… otra cosa, no tengo la más mínima idea de cómo curar a Sam.
- ¿qué?… ¡PERO SI ERES UNA BRUJA!… ¡Además tú me vendiste esa cosa, deberías tener un antídoto o algo!.
- no lo tengo…
- mierda… en el lío que me he metido… ¿ahora qué haré?…
-¡ah! ¡Ya sé!… entre las brujas hay secretos universales sobre hechizos y como este es un hechizo amoroso, supongo que servirá uno que sé. Dice: "para los hechizos de amor, seguir los deseos del corazón, es la solución".
- bien… ¿y eso que significa?
- no lo sé…- se quejó frustrada la colorina.
- que pésima bruja eres…
- no seas malo… estoy recién aprendiendo… supongo que deberás cumplir el deseo del corazón de Sam…
- eso es algo…
Hubo un silencio en el que Dean aún no se podía quitar la reacción de su hermano de la cabeza. Dio un brinquito cuando la colorina exclamó:
- ¡ahora lo entiendo! ¡Ya sé por qué Sam reaccionó de esa forma! Los artículos mágicos reaccionan cuando están en peligro de perder su efecto como, por ejemplo, desaparecen… tal vez, al saberse, la salsa, cerca de que el deseo del corazón de Sam se cumpliera y por consecuencia perdiera su poder sobre él, no reaccionó ella, sino que hizo reaccionar a tu hermano y por eso fue que te hizo creer que no te quería, cuando en realidad lo que hicieron es una pista para saber en qué dirección está orientado el deseo del corazón de Sam…
Dean la miró expectante, más bien suplicante de algo que la colorina supo exactamente y dijo:
- no es que Sam no te quiera, Dean… es que la salsa trató de hacértelo creer para que la dejaras seguir manipulándolo.
Ante los ojos de la bruja, el mayor exhaló gran cantidad de aire y apoyo la espalda en la pared, cerrando los ojos, en un claro signo de que un gran peso sostenido sobre sus hombros desaparecía. El rubio sonrió con la sonrisa más feliz y deslumbrante que había visto en una persona, casi podía afirmar que alumbró un poco el oscuro callejón.
Luego de unos minutos volvió a hablar evidentemente dispuesto a terminar con el hechizo de la estúpida salsa.
- entonces ahora lo que debo hacer cumplir el deseo del corazón de Sam…
- exacto. Averígualo y ahí vemos que hacer.
- ¿cómo te encontraré?
- je-je -rió macabra la colorina, lo que le hizo gracia- ¡pon atención que conocerás mi nueva técnica! - "esta tia está un poco loca" pensaba el Winchester - … lo único que debes hacer es empañar cualquier espejo y escribir forobrujasS&D_81...
Definitivamente la chica no era normal.
-ya… claro…
- nos vemos.
Luego la chica desapareció en una cortina de humo color rosa.
Por su parte volvió al motel. ¡Dios! Ahora tenía que averiguar cual era el deseo del corazón de Sam… sonrió… al menos ahora sabía que su hermano de verdad lo quería, podría decirle adiós al remordimiento.
Continuara...
