CAPITULO X. Errores Impertinentes
El viento vespertino y ligeramente frío se apreció tan suave como el preludio de la primavera, derritiendo la nieve de marfil o tintando el cielo, ese en el que se movían paulatinamente las perezosas y esponjosas nubes, con tenues pinceladas de vívidos tonos azafrán, violeta y rosa pálido. Además y, siendo el esplendoroso trono del astro mayor, se mostraba permisivo a que el albor de su rey se derramara y ocultase entre los inmensos edificios que colindaba la gran y nueva ciudad.
Así, pues, se marcó sobre las contundentes agujas del reloj el final de otro exhaustivo día.
En este punto, los amplios y límpidos pasillos del edificio Stohess se hallaban desolados siendo que, los versados en ciencias, comenzaban abandonar temporalmente sus lugares de trabajo. Naturalmente, el cuarto piso no fue exento de este fenómeno, en él habitando y conviviendo únicamente la inaccesible presencia de un ex mercenario y su mejor amiga, una extravagante retirada de las Fuerzas Armadas.
Y pese a que la noche pronto enmarcaría el cielo al exterior del lugar, Hanji Zoe se había tomado su tiempo en explicarle a su amigo sobre su conversación con Erwin horas atrás, en ella implicándose su invitación con el motivo de celebrar la nueva sede de su empresa. No obstante e, indiferentemente, Levi escuchaba atentamente lo que ella tenía por decir y, parpadeando lentamente hacia ella, se resignó a la idea que esta le proponía.
—Espera. Espera un momento, Cuatro Ojos—detuvo, convicto de su decisión—. En primer lugar, toma un poco de aire y, en segundo lugar, no iré a su esperada celebración—renegó y, de haberse podido cruzar de brazos, lo hubiera hecho.
—P-Pero Levi, tienes que—
—He dicho que no, gracias—cortó, chasqueando la lengua en una clara señal de fastidio al respecto—. Estoy cansado. Solo quiero llegar a mi casa, comer algo de sopa instantánea y ver alguno que otro de esos programas aburridos y repetitivos de televisión. Ustedes pueden ir y ser felices en su maravillosa celebración, par de imbéciles enamorados—añadió, encogiéndose de hombros y un sutil toque de sarcasmo adornando la entonación de sus palabras.
—Erwin es también tu amigo, Levi—replicó, componiendo una mueca—. No creo que sea lo correcto que le dejes plantado solo porque no quieres salir de tu monótona rutina—razonó a continuación, sus irises café entornándose hacia el más bajo y riñéndole en la calma de sus castañas ocultas tras los cristales de sus anteojos.
—No lo estás comprendiendo, Hanji—exhaló, enfundando su siniestra en el bolsillo izquierdo de su pantalón—. No soy el tipo de persona que guste o siquiera pueda estar rodeado de extraños. Él, siendo un tipo ridículamente pomposo, nos querrá llevar a un bonito restaurant o algún bar y yo, personalmente, no quiero arruinarles la noche con mi incomodidad. Además, así terminan por irse a la cama sin tenerme a mí como estorbo—dilucidó, finalmente.
—Jesucristo. Depresión y un carajo, lo que tienes es un fetiche con emparejar a otras personas—barbotó, dejando escapar de entre sus carnosos labios una risilla nerviosa y divertida—. ¿Qué demonios te hace pensar que me acostaré con él, eh? —inquirió, curiosa y sin sentir ápice alguno de enfado sobre las ideas que se hacía su amigo sobre su dudosa relación con el Smith.
— ¿No es obvio?—preguntó, retóricamente—. Se gustan—respondió, casi con inocencia y despertando en la más alta su espíritu burlesco, quien peligraba con estallar en carcajadas en cualquier instante.
—No me lo puedo creer—se carcajeó al fin, pareciéndole potencialmente risible la respuesta del otro—. ¿Es eso lo que piensas?—soltó, sin cesar su gracia.
— ¿Acaso debería haber otra razón?—devolvió, frunciendo el ceño y componiendo sus labios en una fina línea, entrecerrado sus orbes color plata hacia la fémina en una cierta mueca que exponía su confusión.
—Tú en verdad no conoces el amor, ¿cierto?—cuestionó, la nostalgia brotando de su voz y cesando, en el acto, sus risas—. El sexo no lo es todo en una relación y, más allá de ello, es un vínculo mucho más íntimo de lo que se piensa—explicó, enseriándose—. El sexo solo será sexo si no hay sentimiento o cortejo alguno de por medio—concretó.
El otro, en respuesta a las palabras de Zoe, se mantuvo en expectante silencio al verse intrigado sobre eso que desconocía y era objeto de su honesta curiosidad. Eso era, ineludiblemente, sentimientos como el amor que le fue desprovisto durante toda su vida. Era ignorante de esa enfermedad que en sus víctimas sembraba la felicidad y el dolor, el altruismo y el egoísmo. Lo que provocaba el amor en las personas, para él, era un completo misterio.
—Yo no quiero tener sexo con Erwin—no pasándole desapercibido el interés de su amigo, optó por continuar—, lo que quiero es hacer el amor con él… sentir su amor emocional y físicamente—confesó, abrazándose a sí misma conforme esbozaba una tímida sonrisa—. Está bien si crees que le intereso, mas eso implica más que verme como mujer porque, de qué podría servirme su interés si desconozco su aceptación sobre lo que concierne a mi pasado o si desconozco sus aspiraciones a un futuro. ¿Acaso aspira al matrimonio, a tener una familia, a tener… un hogar?
Dicho esto, su voz amenazó con quebrarse cuan cristal, temblando al reparar en el amargo sabor de la incertidumbre que llenaba su paladar unísono la inseguridad sacudía las esquinas de su corazón, sabiendo que podía ofrecer el universo mismo si así el magnate lo quisiera, pero no podía ofrecerle una familia ni mucho menos un corazón sin grietas. Moblit fue el gran amor de su vida, y eso nadie podría cambiarlo y, más probablemente, nadie podría aceptarlo tan fácilmente.
—No tienes por qué continuar—intervino Levi, su intención no siendo el que su alegre amiga se hiriese más a sí misma con sus propias palabras o se hundiese en la tristeza que comenzaba a manifestar.
—Como sea—sonrió, restándole importancia a sus aflicciones con un simple ademán—. Estoy en una etapa de mi vida en la que no puedo ni quiero acostarme con alguien que no sea con quien deseo rehacer mi vida, ¿lo entiendes?—suspiró, aun sosteniendo el gesto taciturno sobre sus labios—. Más que sexo ocasional, quiero recibir palabras mimosas, brazos fuertes rodeando mi cuerpo o dedos encajando con mis dedos un domingo—concluyó, y la austera declaración pareció anonadar al más bajo, un inexperto por excelencia en el tópico.
—Creo entenderlo—dijo—, pero no comprendo por qué desconfías de Erwin. Él jamás te utilizaría a ti, en su momento su amiga más íntima, para su propio goce. Si se ha interesado en ti, habrá asumido de antemano que eres una mujer con experiencias de mierda que le han dejado más de una cicatriz con la que él debe lidiar—expresó, sin embargo—. Él no es un tipo cualquiera. Es Erwin Smith.
—Siempre hemos sido amigos. Nunca nos conocimos como personas destinadas a una relación y esa es la diferencia—respondió con simpleza, su tono asemejándose al de una madre que instruye a su hijo sobre un determinado tema—. Como amigo es excepcional pero, como pareja, no tengo ni la más mínima o remota idea—alegó.
—Entonces encárgate de descubrirlo esta noche—animó, colocando sus ojos en blanco, siendo este un intento fallido por fingir desinterés.
[…]
Antes de marchar de su oficina, se colocó en un rápido amago su largo abrigo y, del mismo modo, resopló al advertir sus hombros pesándole casi tanto como sus párpados, el sueño y el cansancio inyectándose peligrosamente en su sistema. Así, su figura emergió de su despacho y se deslizó hasta la sala de espera a un paso lento, enfrentándose a una preocupada Petra Ral quien, aún detrás de su escritorio, parecía esperarle impaciente.
— ¡E-Eren!—se sobresaltó al verle salir, enseguida colocándose en pie y llamando inevitablemente su atención—. He olvidado decirle que le han llamado durante su sesión con el señor Ackerman—informó, cruzándose de brazos y mostrándole un par de orbes inquietadas a su jefe.
— ¿Quién?—consultó, extrañado y entrecerrando sus Alejandrita hacia la pelirroja.
—El señor Smith—se apresuró en responder, nerviosa por algún motivo que incluso ella desconocía—. Primeramente y, más importante, ha dicho que cancela su cita de esta noche debido a que tiene otro asunto que atender—comenzó, y nuevamente tomó lugar en su asiento.
— ¿Y qué más ha dicho?—apuró, curioso. Asimismo, no le sorprendió la noticia de su amante, púes poco se veían últimamente siendo que la relación de este y Hanji comenzaba a progresar a pasos agigantados mientras que, en su caso, su atención la ocupaba Levi Ackerman.
—Escuchó el escándalo que tú y el señor Ackerman perpetraron esta tarde. Preguntó qué sucedía y me vi en la obligación de explicarle—relató—. Me ha dicho que luego hablará contigo sobre ello—finalizó, las esmeraldas del de piel trigueña agrandándose como dos platos, casi horrorizado de lo que su secretaria había dicho.
—Mierda—masculló—. La he liado. Joder. ¿Qué excusa puedo utilizar?—deliberó, farfullando lo suficientemente audible para que alcanzase los oídos de su única acompañante. Luego de muchos años junto a Erwin, Eren sabía que el ojiazul era un hombre estricto y serio que, sabiendo esto, le sermonearía y cuestionaría su profesionalismo en lo que compete a la situación de Levi.
— ¿Qué demonios estás tramando, Eren Jaeger?—cuestionó, casi en una amonestación, la pequeña fémina de mirada ámbar que, desde un primer instante, le habían recordado a su difunta madre.
—Nada. No te preocupes—restó importancia, reparando en que estuvo reflexionando en voz alta desde un principio. Acto seguido, en un intento por zanjar el tema de conversación, preguntó—: ¿No irás a casa? Normalmente eres tú la primera en marcharse.
—No, aún tengo que terminar su agenda para el día de mañana. De cualquier modo, mi esposo me recogerá en la entrada—reveló, volviendo a su labor y despidiéndose brevemente del otro, no pecando de ignorancia sobre las artimañas del mayor por hacerle dejar a un lado la espina que comenzaba a puyar sus pensamientos.
En ese sentido, dio por concluida su discusión y la pospuso para otro momento ya que, más allá de ser la secretaria de Eren, era también su amiga y, por ende, creía tener el derecho y la autoridad necesaria para conocer cuáles eran las verdaderas intenciones o motivos del mencionado con su paciente más destacado y cuyo caso era, conjeturó, el más difícil de tratar. Pero, de cualquier modo, era evidente que la atracción que su superior sentía hacia Levi era incontrolable, irreversible e inherente.
Y es que pese a que el muchacho era consciente de que su relación con el otro no debía ir más allá de la de un profesional y su paciente, le resultaba inevitable acercarse al ojiplata como hombre y no como un diplomado. Podía negarlo cuantas veces hiciera falta, podía negarlo en voz alta y en la calma de su pensamiento, pero esa era la realidad de la que aún nadie sospechaba. La atracción que sentía era abstracta y auténtica, fuerte como el acero e inexperimentada como el primer amor.
[…]
Cuando cruzó la pesada puerta de cristal laminado, mantuvo su mirada gacha y la expectativa de no encontrarse con nada ni mucho menos con nadie. Y a través de los amplios ventanales, los tonos agridulces del atardecer se infiltraban y enaltecían su atlética figura, creando así maravillosos contrastes sobre su piel bendecida por el astro rey unísono sus Alejandrita desplazaban su color esmeralda por dorado.
Para quien le contemplase, él parecería un dios del engaño, un cruel ángel que iba en busca de un alma que pudiese capturar y enfermar de lujuria. Quizá desconocía este hecho por sí mismo, pero él era exactamente eso; un excelso ángel de belleza común y, por ello, exótico e irresistible para todo mortal que en la oscuridad de su alma conservase el hambre o deseo carnal.
Eren Jaeger solo era un alto y delgado joven de piel canela, su cabello revoltoso como el chocolate siempre lucía desordenado, y ostentaba de rasgos delicados que no deterioraban su aspecto varonil. Largas pestañas y pobladas cejas, heredadas por su madre, exaltaban en él maravillosamente sus almendrados ojos esmeraldas. La sonrisa que era capaz de dibujar sobre su rostro era simplemente estremecedora, de alineadas y brillantes perlitas blancas. Todo esto haciendo de su existencia, en sí misma, una abrumadora presencia.
Ahora y, pensando en ello detenidamente, a lo mejor no se trataba de ningún cruel ángel o dios del engaño. Tal vez solo era un gitano, uno que era capaz de corromper inclusive al inquisidor más devoto a su religión si así él lo quisiese. Sí, probablemente esa era la descripción más acertada para lo que el chico transmitía naturalmente. En realidad, poco le importaba despertar la tentación en otros, pero le era difícil deshacerse de la imagen innata y peligrosamente atractiva que siempre había emanado.
De tal manera, el castaño se movió sobre sus elegantes pasos a través de las inmaculadas baldosas del suelo, alzando su precioso rostro y enfrentando la imagen de la única persona que, aparentemente, era impávida ante sus encantos congénitos. Allí, a una distancia considerable, permanecía la pequeña figura del hombre que robaba sus pensamientos, pero aún no sus suspiros. Fue de ese modo en la que su atención fue atrapada de forma inmediata por aquel mártir de la vida misma.
Le observó, sin saberlo, como la luna que tanto admiraba por las noches. Apreció silenciosa y minuciosamente cómo el hombre mayor se apoyó en la refinada empuñadura de su fuerte bastón, deduciendo al instante que, seguramente, el otro buscaba descansar su pierna izquierda mientras esperaba pacientemente a que el elevador arribase el lugar. Admiró, en el acto y en la lejanía, la belleza singular de aquel personaje cautivante y enigmático.
Pensó en que Levi era muy distinto a él físicamente. El ya mencionado era poseedor de una piel tan pálida como la porcelana y de cabello tan negro como la noche más solitaria de un invierno. En este punto y, a medida que menor era la distancia que compartían entre sí, sus irises menos se veían imposibilitados de contemplar el perfil de aquel pequeño hombre que le superaba por quince años y, entonces, comenzó a encontrar cada rasgo especialmente atractivo en ese ángulo.
Su cabello corto y listo recaía cuan cascada sobre su pequeña frente. Las delgadas cejas negras enmarcaban un par de tenaces ojos rasgados de abstracto tono, pareciendo que en ellos se vertiese la estela etérea de las estrellas. La fina y griega nariz que poseía contrastaba a la perfección con sus finos labios gentilmente rosa, sus altos pómulos, su cincelada mandíbula capaz de cortarle y esa delicada barbilla que siempre mantenía firme y bien en lo alto.
En ese momento, el ojiverde supo que sentía una mínima atracción física a su paciente y, santa mierda, ¿qué demonios sucedía con él?
— ¿L-Levi?—saludó una vez a su lado, sus conclusiones afectándole hasta hacerle tambalear y exponer su gesto casi como una pregunta—. ¿Qué haces aún aquí? Creí que te habías ido ya, ¿en dónde está la señorita Hanji?—quiso saber, extrañado y recuperando su confianza en un carraspeo, ahuyentando cualquier pensamiento sugerente en lo que concernía al aspecto del ojiplata.
— ¿Hah?—dejó salir, volviendo su rostro hacia su repentino acompañante, entornando sus grises irises hacia él—. Se dice: «hola», niño—corrigió, en forma de broma.
—Qué curioso que seas tú quien busque cultivar los modales en tipos como yo—sucedió, en un timbre que se antojó sardónico y, acto seguido, su dulce risa floja flotó en el sepulcral espacio.
—Si no lo hace el tipo malhablado, quién más lo haría, ¿no?—continuó, encogiéndose de hombros y, finalmente, las puertas metálicas del elevador se deslizaron, permitiéndoles el acceso a la pequeña cabina del mismo—. Como sea. En cuanto a tus preguntas, estoy aquí porque le pedí a Hanji que se fuera. Ya sabes, tiene una cita con el Capitán América—desentrañó, acomodándose al interior del reducido lugar.
— ¿Y qué hay de ti?—rio, siguiendo al pelinegro, precipitándose en alargar uno de sus brazos y presionar con su dedo índice el botón que le era asignado a planta baja—. ¿No tienes una importante cita con la Viuda Negra o la Bruja Escarlata?—añadió, las puertas cerrándose y el suelo remeciendo en síntoma de que el ascensor había comenzado a moverse en seguimiento a su dictamen.
—En realidad, tengo una cita con el sofá y un paquete de sopa instantánea—respondió, moviendo sus hombros e inclinando su rostro en un amago casi imperceptible—. Eso es un progreso en mi vida amorosa—bromeó, escuchando nuevamente ese dulce retintineo sobresalir de los labios de Eren.
—En ese caso, deberías apresurarte y no perder tu cita. Como buen samaritano, me ofrezco a llevarte—sugirió incauto, su barítono impostado y mesurado.
—Oh—musitó, encarándole—, ¿me darías ese honor, mocoso mimado?—consultó, burlón.
—Por supuesto, pero antes de ello, tendría que llevarte por algo de comida real—aseguró, y una taimada sonrisa curvó la comisura de sus labios, luciendo así su perfecta dentadura. Simultáneamente, se preguntó por qué invitaba a salir al otro sabiendo las consecuencias de sus actos. ¿Por qué insistía tanto en acercársele? ¿Qué podría conseguir con—?
— ¿Y luego qué, me llevarás a un costoso hotel o a tu casa?—inquirió, sus delgados labios componiéndose en una discreta mueca que el otro no fue capaz de ver.
—Lo que surja, amigo mío—se encogió de hombros, riendo. ¿Acaso estaba coqueteando descaradamente con un hombre que, en su momento, pudo ser capaz de asesinarle porque sí?
—Vamos Eren, ¿en serio me estás invitando a salir entre coqueteos?—dudó, enarcando una de sus finas cejas hacia él—. No sé si eso es muy listo o muy tonto.
Sí, no cabía duda… estaba coqueteando con Levi "Fucking Face" Ackerman.
[…]
—Disculpa por el desorden. En ocasiones duermo fuera de casa y debo cambiarme en el auto, u otras veces me retraso lo suficiente para tener que desayunar dentro—se disculpó, las puertas de su vehículo súper-deportivo elevándose y mostrando a su invitado un montón de ropa aquí y allá, envoltorios de comida rápida y botanas acompañando el hecatombe en el que, no quiso pensar, hubiera insectos.
—Estás loco, Jaeger—espetó—. No entraré allí a menos que limpies tu desastre. ¿Acaso no te da repelús siquiera pensar en que pueden haber cucarachas allí dentro, incluso ratas?—se asqueó, y dedicó un despreciativo miramiento al interior del auto, sintiéndose nervioso de siquiera pensar en la posibilidad de roedores allí dentro.
—No seas exagerado, Levi—replicó—. Puedo asumir que mi desastre es el festín de los insectos, pero no de las ratas o ratones. ¿Cómo podrían—?
—Existe algo que llamaron Teoría de Generación Espontánea, ¿acaso no te enseñaron sobre eso en la escuela, niño?—interrumpió, frunciendo sus cejas hacia su entrecejo y componiendo en una fina y tensa línea sus labios, la presión que ejerció en ellos siendo tal que se volvieron pálidos como su nívea piel.
—Eh, que limpié el coche hace una semana—
— ¡¿Hace una semana?! Jesucristo, no quiero ni imaginarme cómo será tu departamento—increpó, escandalizado y dedicando una mirada al más alto, quien colocó sus ojos en blanco en respuesta a su queja—. No subiré allí. Me largo a casa—sentenció, girándose con mínima dificultad sobre sus pasos en disposición a marcharse.
— ¡No!—se alarmó, apresurándose en alcanzar al hombre y encerrar los dedos de su diestra en uno de los fuertes brazos del primero, impresionándose sutilmente al sentir los tonificados músculos del mismo bajo la tela de su prenda—. L-Lo limpiaré—fue lo primero que dijo, liberándole de su agarre—. En serio. Solo siéntate y yo limpiaré todo—discernió, desviando sus fascinantes ojos del Ackerman, quien dedujo que se sentía avergonzado.
—Bien—accedió, suspirando resignado—. Tan solo apresúrate—condicionó, por algún motivo sintiéndose conmovido de la expresión del muchacho que, de un momento a otro, lucía como un joven quinceañero, tímido y apenado que despertó en él una diminuta y cálida flama en su pecho.
— ¡S-Sí!
Sorpresivamente, Eren Jaeger no era bueno únicamente transformando en un basurero personal su auto de tan solo dos asientos, sino que también lo era limpiando. En un tiempo mínimo a veinte minutos, el chico se había esmerado en reunir cada envoltura olvidada en el alfombrado del lujoso Lamborghini y la había desechado en el bote de basura más cercano. Prosiguió, posteriormente, en hacerse de su abrigo y en él depositar cada prenda desperdigada al interior del medio, reuniéndola y envolviéndola en la gabardina como si de un paquete se tratase.
Levi, al situarse irremediablemente en el asiento co-piloto, había verificado muy de cerca el proceso y le hubo dado el visto bueno una vez dada por terminada la tarea. De tal modo, el chico no se demoró mucho en ubicarse detrás del volante y dar la orden de cerrar las puertas del súper-deportivo, no titubeando en insertar la llave en el conmutador de arranque y, ulteriormente, pisando el acelerador con el único propósito de escuchar la excitante melodía del motor rugir cuan mordaz bestia.
—Mimado—bufó su acompañante, en modo de broma y sucedido esto.
— ¿Celoso?—esbozó una amplia sonrisa, una genuina risilla entre dientes flotando y llenando sus oídos en ese pequeño compartimiento, donde solo eran ellos dos y sus sosegados latidos.
—Ya quisieras, Eren Smith—resopló, y la menta de un par de orbes se entornaron agitadas hacia él, luciendo inquisidoras—. Conservas una botella de perfume aquí—dispuso en explicar, toda intriga que pudo haber despertado la reacción del menor siendo empujada a un lugar recóndito de su pensamiento—. Erwin es exactamente igual. Parece que no puede vivir sin tener cerca algo con lo que perfumarse. Si eso no es ser metrosexual, no sé qué lo sea—concluyó.
—Oh, ya veo—musitó, relajándose notablemente, acción que no pasó desapercibida para su compañero—. Estás siendo dramático—rio, casi en una suave exhalación.
—No, no lo estoy—aseveró, sin embargo—. Él en serio se esfuerza por cuidar su apariencia. Busca el mejor shampoo, utiliza cremas y demás productos para que esté suave y brillante. Lo peor del asunto es que hace exactamente lo mismo con sus cejas—relató—. ¿Has visto sus cejas, Eren?
—Sí, son… peculiares—cabeceó, dubitativo.
—Dan miedo, Eren. Sé honesto—determinó, pequeñas risas comenzando a brotar del más joven—. A veces pienso que sus cejas volarán de su frente y me asaltarán. ¿Me imaginas con sus cejas, niño? Por supuesto que no. Yo estoy bien con mis cejas, van de acuerdo a mi rostro. Quiero decir—
De repente, detuvo sus palabras al reparar en que su psicólogo se había vuelto hacia la ventanita aledaña a su respectivo lugar, cubriendo sus labios con una de sus manos y reprimiendo, en el acto, un par de carcajadas. Era innegable, púes la respiración del chico se atisbaba entrecortada y sus hombros vibraban levemente. Se estaba riendo. Sí, definitivamente lo estaba haciendo.
—Te estás riendo—no fue una pregunta, sino una afirmación—. ¿De qué te estás riendo, eh?—inquirió seguidamente, frunciendo el ceño, sintiéndose desorientado y confundido.
— ¿Qué? No, yo no me estoy riendo—mintió, girándose hacia el mayor, su expresión delatándole—. Es solo que…—intentó explicar, pero la diversión había sido suficiente para hacerle reír estrepitosamente, perdiendo cualquier ápice de autocontrol.
Eren sabía lo cierto que era el que su amante fuese tan meticuloso con respecto a su propio aspecto. Incontables habían sido las ocasiones en las que, en el baño de este, había encontrado productos para el cuidado del cabello, la piel e inclusive cera para la depilación. Por si esto no fuera suficiente, en él no ayudaba el imaginarse a Levi con las cejas del rubicundo, siendo acompañado de ese permanente ceño fruncido.
—Tu sentido del humor ha de ser pésimo para poder reírte de mí—indicó, suavizando su semblante malhumorado y descansando sus hombros en el respaldar de su acolchado asiento, su mirada perseverando hacia el frente y sopesando que eso estaba mal. Que Eren le invitase a salir, que le sonriese tan brillantemente, el que su risa le pareciese una melodía digna de la admiración de Bethoveen o Franz Liszt, el que también riese de lo que él dijese estaba mal. Muy mal.
—Eren—instó, luego de un fugaz momento de mutismo en el que el ya mencionado recuperaba el aliento y normalizaba su respiración tras haberse carcajeado como poco solía hacerlo—, sabes que esto está mal, ¿cierto?—quiso comprobar, con la mirada al frente y, en su corazón, coexistiendo un cambio.
—Lo sé—asintió, su rostro sereno e incluso afable.
Respuestas a los comentarios.
Millyana:
¡Hola, cariño! :D
¡Oh sí! He regresado 3 JAJAJA esas son preguntas que no me dejan dormir por las ;n; JAJAJA Sta Madre Naturaleza y su desmadre :c
JAJAJA Tienes toda la razón, querida Pieck. Nuestro gatito gruñón — ¿quién te conoce, Plisetsky?— ha dejado a un lado su actitud defensiva, abriendo su corazoncito a nuestro sensual adicto al cereal. Ay Dios mío, debería ser ilegal que me encorazonen tanto (9TuT)9
Exactamente, (¬u¬) Su relación es lenta, de ello no cabe duda. Sin embargo, ha cambiado; poco, pero lo ha hecho ;u; Levi, pese a sospechar el resentimiento que tiene Eren hacia su labor en el pasado, confía en el chico e inconscientemente busca que asuma que nada puede cambiar el pasado 3
¡Exacto! Eren entiende que todos cometemos errores y comprende, además, que Levi no tuvo opción pero, para él, es imperdonable que una persona asesine a otra por dinero. Aunque él lo comprenda, sus ideales luchan contra la razón y la sensatez. Básicamente, él tiene una lucha interna entre aceptar el pasado de Levi o resignarse a él.
Hanji es preciosa. La amo. ¡Que el mundo entero lo sepa! ¡Amo a Mamá Hanji, carajo! —huye antes de que Erwin le pegue—. Lo cierto es que Hanji se enamoró, pero está insegura porque no es una jovencita de dieciocho o veinte años que tiene una vida por delante. Ella es una mujer de cuarenta años, viuda, estéril y con una vida muy dura a sus espaldas.
Ella, pese a su actitud siempre alegre, tiene miedo de amar a Erwin y perderlo, como también tiene miedo de que este le rechace o, de establecer una relación, no puedan sobrellevar sus cicatrices ni saber complementarse. ¡Agh! Amo tanto la relación de este par. Tanto en el fanon como en el manga. ¡Aiuda!
JAJAJA me alegra muchísimo, cariño 3 Levi estaba preguntándose por qué demonios había accedido a asistir a ese psicólogo que, seguramente, estaba más loco que él XD #RelacionesBienVergas. JAJAJA momentos tiernos de Levi: cuando llama a Hanji como su mamá luchona. Amén 3
Eren tenía que aprender algo del malévolo y calculador Armin, ¿no? (r7u7)r
Baia baia. Escenas candentes en el consultorio… ¡Fuera impulso de idiotez! D: Jaja, pero sí, Papá Erwin tampoco es tonto y, aunque su atención esté muy centrada en su precioso interés amoroso, se dará cuenta poco a poco de lo que sucede en su entorno. Esto es, querida Pieck, un pinche desmadre XD
(PD, acabo de recordar que, en la historia, Zeke y Pieck están casados :O)
JAJAJA lo más gracioso es que Erwin se parece muchísimo en ese aspecto a Hanji, siempre busca avergonzar a su niño como buen padre que es 3 En cambio, con Eren, es sobre-protector cuan hermano. Jesucristo. ¡Hanji, es tu alma gemela, carajo! JAJAJA ¡te entiendo! A mí también me da muchísima gracia imaginarlos. Ah, necesito a esos padres juntos (¬n¬)
Ah, el arco de las Noches —inserte voz del narrador x2—. La verdad es que amé todos los arcos del anime —a excepción de los arcos de relleno, claro está. Creo que el único arco de este tipo que me encantó fue el de las Zanpakuto. Muramasa ;-; —. La verdad es que yo emparejaba a Ichigo con todo lo que se moviera.
Emparejé a la fresita muchísimo con Rukia —tanto que yo deseaba que terminasen juntos siendo que, a mi parecer, tuvieron más desarrollo—, con Inoue también lo emparejaba —poco, pero lo hacía. Aunque amaba UlquiHime—, también lo emparejé con Tatsuki. Con hombres, bueno, lo emparejé con casi medio casting: Grimmjow, Byakuya, Aizen, Renji, Uryuu, Shirosaki, Zangetsu, Tensa, Kokuto, etc. Dios santo. Qué terror XD
Agh, te entiendo. La verdad, no me hubiera molestado que la historia hubiese acabado con Ichigo e Inoue juntos pero, carajo, ¿mucho costaba cerrar todos los huecos argumentales que quedaron? ;-; Tite quiso terminar Bleach tal y como Naruto, algo que definitivamente no quedaba. Pero, qué podemos hacerle. ¡Isayama, en ti confío, caray! —aunque, siendo sincera, Shingeki No Kyojin parece más un seinen que un shonen—.
JAJAJA sí, creo que la arena se concentró tanto en las ships hetero que las homo valieron madres y, púes, vivimos en paz y armonía. Qué tiempos ;u; JAJAJA yo siempre me salté esa parte. Ah, Ulquiorra /3 Amaba a ese cara de piedra. En serio. Me robó el corazón —lo que es irónico—… no me duele. ¡Me quema, me lastima!
Te entiendo completamente. Es realmente molesto cuando comienzan a sobre-explotar una historia —por ejemplo, yo pienso que Bleach hubiera terminado bien con el final del anime o, mejor, con el final del arco de Karakura y, de ser franca, mi headcanon era que la historia terminase con Grimmjow e Ichigo reencontrándose y luchando como se habían prometido—.
Jaja, yo también ando ocupada con Shingeki No Kyojin. La historia me atrapó desde un primer momento y tengo mis expectativas en lo alto con Isayama 3 Hombre hermoso, hombre malévolo (9*YuY)9 JAJAJA todo anime deportivo tiene algo de gay. Jamás terminé de ver Haikyuu siendo que, normalmente, este tipo de series me aburre —no tengo ni la menor idea de cómo terminé Free y, en el caso de Yuri On Ice, debo confesar que quien me enamoró fue Yuri con sus problemas existenciales (/.\*)—.
R.I.P Franz ;-; Ste Isayama. Él luce como una persona serena, inocente e incapaz de matar a una mosca pero, cuando lees su manga, reparas en que no es así. Es malévolo. ¡Malévolo digo! ;n; Same, querida Pieck. Marco se ganó nuestros corazones y, siendo objetivas, sabemos lo importante que fue él para el desarrollo de personaje de Jean y los guerreros. Así que, si me dicen que el pecoso esponjoso era un bueno para nada, púes hay tabla de hierro I:c
JAJAJA yo debo admitir que lloré terriblemente con esos capítulos. La verdad es que aún no he superado su muerte y ni mucho menos he superado la promesa de Levi. No me duele, ¡me quema, me lastima! (9TnT)9 Un minuto de silencio por el Cejotas que, en mejor vida, sacrificará hasta a los ángeles ;-;
Púes aquí te esperaré, querida Pieck (r¬u¬)r ¡Espero que te recuperes! 3 JAJAJA somos una pareja explosiva y no necesitamos la aprobación de Mare (r7u7)r
JAJAJA, púes nos leeremos pronto, cariño. ¡Cuídate mucho! 3
Nameless:
¡Hola, cariño! :D
JAJAJA lo siento, es que me he acostumbrado a las biografías de amor-yaoí. Allí la gran mayoría de biografías son extensas 3
¡Cuídate mucho! 3
Selene:
¡Hola, cariño! :D
Muchísimas gracias, linda. Realmente me hace muy feliz saberlo 3 Ow, muchas gracias. Es que Erwin y Hanji son preciosos juntos (UuU*) Necesito más de ellos, caray (/.\*)
Nos leeremos entonces, cariño. ¡Cuídate mucho! 3
PD, ¡viva el RiRen! Amén porque la Llama haya creado a dos personajes tan preciosos —física y psicológicamente— 3
Ingrid Astrid:
¡Hola, cariño! :D
JAJAJA tú en plan de: púes, ¿sabes qué? Me vale madres ser bien pinche grosera y malhablada. En más. Me. Vale. Verga. Soy un hombre camionero encerrado en el cuerpo de una sensual mujer XD
Ah, yo siempre siendo pendeja, ¿no? (/n\) Aunque, la verdad, no suelo ser grosera delante de mis padres. A pesar de todo, los respeto y por ello me incomoda siquiera pensar en la posibilidad de expresarme como realmente lo hago con ellos. Así que, para ellos, soy bien pinche señorita. La cosa es que, cuando estoy con mis amigos, ya me ves siendo una camionera :v
Así no se pinches puede. Así no :c
Ow, en serio que saber eso me llena de felicidad (/u\*) Es lo más inspirador y romántico que alguien podría decirme en la laif x2. Si quieres, puedo enviarte el documento por MP c(UuUc)
¡Lo sé! Son preciosos. Los amo un montón. Los amo tanto que son mi bro-otepé hetero en Shingeki No Kyojin —ya que, como bien sabes, el AruMika es mi otepé hetero—. Es realmente bonito compartir ships, wé. En serio. A veces siento que las personas se enfocan tanto en el EruRi que dejan de lado la hermosa relación que tenía Hanji con Erwin o incluso Mike y Erwin.
(PD, Mike necesita más amor, carajo ;n; El hecho de que él fuera uno de los primeros en sospechar de las verdaderas intenciones de Erwin dice mucho.)
Eso no se pinches hace D: Está bien que la página sea de una ship en específico, pero no sea mamón y traduzca todo :C Pero, personalmente, creo que Erwin era importante para Hanji porque él era un hombre digno de admirar —fue el símbolo de la libertad. Fue un hombre de muchos avances—. Ella le tenía un gran respeto y admiración —he de suponer—. Al fin y al cabo, ambos no eran tan distintos entre sí.
No intento menospreciar las demás ships que involucren a este par, pero siento que la relación de Erwin y Hanji era preciosa. De hecho, ella fue quien estuvo más cerca de él durante el arco de la insurrección —oh sí. Se nos vienen los EruHan y EreRi/RiRen feels en la tercera temporada—. Tengo el headcanon de que ellos pudieron sentarse hablar sobre una cantidad extraordinaria de temas, conociendo a través de sus propias reflexiones y debatiendo entre un tema y otro. [Cries in spanish]
Se me hace una pareja muy madura e inteligente. No lo sé. Pienso que pueden complementarse el uno al otro sin problema alguno. Y qué decir de ese arte oficial en el que Erwin coloca su mano sobre la de Hanji mientras esta le sirve, deduzco ha de ser whiskey, con una sonrisa unánime él conversa con Levi. Dios santo. Cómo amo ese arte, aunque no hay mucha información sobre él.
(PD, no he encontrado mucha información ni en el fandom en inglés, ni en el de español. De hecho, en el de español solo encontré dos post. Uno en el que buscaba mermar la arena que había, ya que las EruHan habían comenzado a decir que su pareja era canon a partir de este arte, y otro que se titulaba: ¿EruHan canon? En tus sueños.)
JAJAJA ¡Exactamente, preciosa Ingrid! Así veo su relación. Aunque, nunca he pasado por ese tipo de situaciones —sobre todo porque mis amistades más cercanas no beben alcohol y yo, aunque me encante la bebida, no suelo embriagarme. Podría decirse que tengo muy buena resistencia—. Pero, ahora que lo menciones, me has recordado este dato en el que Isayama decía que cuando Hanji estaba sucia, Levi la bañaba personalmente XD Ya hasta se parece a mí, caray.
#FunFact: cuando era niña tenía una aguda obsesión por la higiene al punto que, de tocar el suelo o algo que yo creyese sucio, me lavaba las manos tres veces. La cosa es que, en ese tiempo, solía pasar mucho tiempo con mi prima y ella era… normal. Sucede que, en muchísimas ocasiones, yo le enviaba a lavarse las manos o ducharse cuando sospechaba que estaba sucia porque, el que lo estuviera, implicaba que también ensuciaría mis juguetes.
Ah, qué pinches recuerdos :)
¡Yay! Los amo tanto c(UuU*c) Finalmente comienzan a tener un acercamiento y, por el amor de todo lo que es santo, creo que todo New York sospecha que esos dos terminarán juntos XD Esa actitud sí se puede ver (r¬u¬)r Lo cierto es que, en mi corazón, ellos dos están casados y tienen hijos. ¿Cómo? No me preguntes, solo sé que tienen hijos 3
JAJAJA ya ves, preciosa, el cereal puede unir vidas en sagrado matrimonio XD Si quieres enamorar a alguien, tan solo dale un poco de tu cereal favorito. #ComprobadoPorErenJaegerExpertoEnSeducciónConSuSensualYGordoTrasero.
JAJAJA ¡apruebo esa táctica! Podría decirte que yo haría lo mismo, pero no vivo con mi hermano y ese niño come más que mi propia madre —literalmente, esa mujer come tres platos de comida y no se llena. Lo más chistoso es que no pinches engorda D: —. Y ahora que lo pienso… esa táctica funcionaría conmigo porque, caray, soy la única en la familia que no come ;-; Pinches desórdenes alimenticios, :v
Ow, muchísimas gracias, linda. Me alegra muchísimo que te haya gustado (/u\*) ¡Nos leemos, cuídate mucho! 3
