Sorpresas y peticiones.
"Cuando alguien te quiere no tiene que decirlo. Se sabe por la forma en te trata"
***SS***
-Dios, estoy nervioso-dijo Emmett- este partido tiene que salir impresionantemente bien.
-Tranquilo hermano, ganaremos y lo otro igual nos saldrá bien… Somos Cullen, ¿Desde cuándo nos ponemos nerviosos?
-Tienes toda la razón Eddie, somos unos jodidos campeones, en el juego y en el amor-dijo Emmett sonriendo ampliamente- ¿Quién lo diría? Si hace un año me hubieran dicho que nosotros haríamos esto, me reiría y no lo creería.
-Yo tampoco lo creería, pero ahora date cuenta de las vueltas que da lo vida.
-¡Y que vueltas!
-Pero no me arrepiento de lo que haré, estoy muy seguro.
-Y yo también.
Edward y Emmett se abrazaron y entraron a la cancha. Hoy era el primer partido de fútbol y tenían que ganar. No había otra opción. Y los hermanos entraron con esa mentalidad.
Alice animaba el partido junto a las demás porristas, estaba impecable con su traje color blanco y azul, que estaba perfectamente planchado. Jasper estaba muy cerca observándola, y ella le sonreía cada vez que se encontraban con las miradas.
Toda la escuela estaba ahí, incluyendo Bella y Rosalie que fueron a ver a los chicos. Cuando Emmett vio a Rosalie, le lanzó muchos besos, causando que todas las chicas alrededor suspiraran por los detalles amorosos que recibía la rubia. Edward sonrió cuando vio a Bella, pero cuando miró hacia las primeras gradas, su rostro se transformó en confusión. Ahí sentada, como si quisiera pasar desapercibida, estaba la misma mujer que había visto en la fiesta de Halloween de los Vulturi, lo miraba con tristeza y él empezó a sentirse incómodo. Por lo que decidió alejarse lo máximo posible de ahí.
Después de casi dos horas de partido, el equipo de St. Smith, ganó por los puntos anotados por Emmett, Edward y para la mala suerte de ellos, Garrett. La gente los aplaudía y ellos celebraban. Eso hasta que el entrenador tomó el micrófono e hizo callar a todo el mundo.
-¡Por favor démosle un aplauso a las estrellas de este equipo! ¡Los hermanos Cullen y Garrett Abraham!
Todos aplaudían, gritaban y tocaban el bombo y las trompetas. Pero todos empezaron a calmarse cuando Emmett le quitó el micrófono al entrenador.
-¡Gracias, gracias! ¡Yo y mi hermanito Eddie le queremos dedicar este triunfo a las mujeres que robaron nuestros corazones! ¡Rosalie Hale y Isabella Swan!
Todos aplaudían y silbaban, las chicas se sonrojaron a morir, ante la declaración de los hermanos Cullen.
-¡Elegimos nuestros números de camisetas por ellas!-dijo Edward cuando su hermano le pasó el micrófono- ¡Yo elegí el ocho, porque es la cantidad de letras que tiene el nombre de Isabella!
-¡Y yo hice lo mismo con mi Rosie, por eso elegí el siete! ¡Chicas, les queremos decir serán las futuras señoras Cullen!
-¡Pelearemos por sus corazones!
Mientras todos aplaudían, celebraran y las mujeres suspiraban por aquella demostración de amor, Isabella miró hasta las primeras filas de las gradas, y encontró a una mujer, de unos conocidos ojos verdes, mirándola fijamente. La asustó, la miraba con tristeza, como si quisiera pedirle ayuda. Nunca antes la había visto antes, decidió no darle importancia, y concentrarse en lo maravilloso que se sentía, el que Edward Cullen se le declarara en frente de toda la escuela.
***SS***
-¿Entonces me dirás para que me trajiste aquí? Digo la comida es buena, pero estamos en la misma mesa que nuestra primera cita.
Jasper había invitado a Alice al restaurant donde habían tenido su primera cita. Le dijo que tenía algo muy importante que decirle, ella pensó lo peor, creía que le diría que necesitaba espacio, tiempo, o esas cosas que dice la gente cuando quiere terminar algo, pero no se atreven. Bueno en este caso no había mucho que terminar, eran amigos, pero la química y la atracción entre ellos era indudable. Alice se sentía extremadamente cómoda con Jasper, a pesar de ser tan diferentes, y poco a poco, ella había empezado a conocer la verdadera personalidad de él, esa que se escondía detrás de un muro de penas y timidez.
-Quería hablar contigo de algo muy importante.
-¿De qué?-le preguntó Alice preocupada.
-Pequeña yo… ay Dios esto es tan difícil… no es como decirlo…
-Jasper… si quieres que nos alejemos, solo dímelo- Él la miró sorprendido y después soltó una pequeña risa- ¿De qué te ríes? No es gracioso.
-¿De verdad creías que te iba a traer hasta aquí, para decirte que quiero que nos alejemos?
-¿No?
-Por supuesto que no Alice… yo quería hablar contigo de otra cosa.
Ella soltó el aire que tenía retenido en sus pulmones y se sintió más relajada- Entonces, tú dirás.
-Pequeña yo te quiero mucho.
-¿Me quieres?
-Por supuesto-él le tomó la mano y la miró fijamente- Te quiero mucho.
-Yo también te quiero Jazz.
-¿En serio?-preguntó emocionado.
-Sí-le respondió tímidamente, agachando la cabeza- estaba tan nerviosa porque creía que me querías lejos de ti.
-Eso nunca pasará pequeña.
-Eso espero… ¿Eso era lo que me querías decir?
-Bueno en parte si… Ali quiero que sepas que esto es difícil para mí.
-¿Difícil? ¿A qué te refieres?
-Yo nunca he tenido una novia, he tenido cosas en el pasado no te lo negaré… pero desde que pasó el accidente… yo no soy la misma persona.
-Jazz… yo te quiero como eres, con tus defectos y virtudes, y bueno tengo que confesarte algo.
-¿Qué cosa?
-¿Recuerdas esa noche que nos quedamos encerrados en el baño? ¿El día de la fiesta de inicio de año?
-Claro que lo recuerdo, aunque me sorprende que tú te acuerdes-dijo divertido- Estabas demasiado borracha.
-¡No estaba borracha! Estaba un poco mareada por el alcohol… son dos cosas completamente diferentes.
-¡Es lo mismo!
-¡Por supuesto que no!
-Bueno en fin… ¿Qué pasa con eso?
-Después que jugamos a las veinte preguntas, y tú me contaste lo de tu accidente… me hice una nueva meta en mi vida.
-¿Qué meta?
-Hacerte sonreír.
Jasper la miró emocionado y sonrió ampliamente. Sin duda Alice era mucho mejor de lo que él pensaba, su madre tenía razón, ella era una buena chica, de esas que no se consiguen fácilmente. Acercó las manos de ellas a sus labios y las besó tiernamente.
-Eres increíble-le dijo sonriendo.
-Sigo queriendo hacerte sonreír Jazz… si tan solo me dejas, haré lo posible para hacerte muy feliz, lo prometo.
-Pequeña… ya me haces feliz.
-¿En serio?
-Por supuesto… me encanta estar contigo y por lo mismo quiero pedirte algo.
-¿Qué cosa?
-Ali yo sé que soy una persona complicada… estoy lleno de miedos y traumas, me cuesta confiar en las personas… si al principio estaba reacio a tal vez estar cerca de ti, es porque tenía miedo.
-¿Miedo? ¿Miedo de mí?
-En parte si Ali… yo nunca pensé que estaría con alguien después de mi accidente, mis cicatrices son horribles, cualquiera se asustaría con solo verlas, pueden dar asco. Tenía miedo de ilusionarme contigo y que después te alejaras de mí por eso.
-¡No digas eso Jazz! Ya te lo he dicho, no me importan tus cicatrices, no me importa como sean… nunca harán que me aleje de ti.
-¿Estas segura de eso?
-Mil porciento segura-ella se acercó a él y le acarició la mejilla- por favor confía en mí, te prometo que no te decepcionaré.
-Al principio tenía mis dudas… pero después hable con mi madre y ella me ayudó.
-¿Tu madre te ayudo?... ¿Le hablaste de mí?-preguntó sorprendida, ella conocía a los Señores Hale, pero no en el plan de querer estar cerca de Jasper amorosamente.
-Sí, le hablé de ti. Creo que te ama-le respondió divertido- ella me dijo que tenía que darme la oportunidad de ser feliz.
-Tu madre es una mujer sabia-le dijo sonriendo.
-Siempre lo ha sido… bueno pero por lo mismo, decidí hacerle caso y escucharla. Voy a ser feliz y tú eres una de las personas que me alegran los días.
-¿En serio lo soy?
-Por supuesto… por lo mismo pequeña-dijo nervioso y tomando una bocanada de aire- te quería preguntar…. ¿Quieres ser mi novia?
Alice lo miró con los ojos abiertos, y su boca se abrió sorprendida, se acercó a él y lo besó, lenta y tiernamente, disfrutando del roce del que ahora era su novio. Se separó de él para dejarlos respirar y luego volvió a besarlo, una y otra vez, para el encanto de Jasper, que se sentía embriagado con el aroma a vainilla de ella y sus labios que según él, sabían a menta mezclada con vainilla.
-¿Eso es un sí?-le preguntó cuando se separaron.
-¡Por supuesto que sí!-le respondió y lo volvió a besar- Aunque creo que tenemos un problema.
-¿Cuál?
-Hay que decirle a mis hermanos.
-Diablos… Emmett me matará… Aunque no debería ya se le declaró a mi hermana enfrente de toda la escuela.
-Supongo que están a mano, por lo menos con Emmett, no con Edward.
-Maldita sea, Edward si me matará.
***SS***
Bella estaba tan cansada cuando llegó al edificio donde vivía, que saludó con pereza al portero y casi se quedó dormida en el ascensor. Cuando Zafrina, la cocinera de la casa la vio entrar, le ofreció el pastel de nueces que a ella tanto le gustaba, pero lo rechazó. Aún estaba triste, aún sentía la ausencia de su madre, el pastel de nueces le recordaba a ella. Reneé Swan una vez por semana se encargaba de que Bella tuviera una rebanada de pastel y ahora, solo Zafrina podía ofrecérselo.
Pasó por la habitación de Vanessa y la vio recostada escuchando música. Se acercó a ella y la besó en la frente. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que su hermana aún no volvía a la pintura. La entristecía eso, Nessie era extremadamente talentosa, y el hecho de que lo haya dejado después de la muerte de su madre, hacía pensar a Bella que estaba desperdiciando su talento.
-¿Volverás a pintar?
-¿Qué dices?-le preguntó Vanessa sacándose los audífonos.
-¿Volverás a pintar?
-No lo sé Bella… no insistas.
-Nessie…
-Sabes que odio ese apodo-le dijo cortante.
-Bueno Vanessa… no desperdicies el talento que tienes... a mamá no le gustaría.
-Detente, no quiero hablar de eso.
Bella suspiró y decidió no seguir con el tema- Bueno ratoncita, no insistiré más.
-¿Ratoncita? Hace tiempo no me llamabas así.
Bella se sentó en la cama de Vanessa y esta apoyó su cabeza en las piernas de su hermana mayor, quien empezó a acariciarle el cabello, como lo hacía cada vez que estaba triste, tratando de reconfortarla.
-Siempre serás mi ratoncita, mi hermana menor… eso nunca cambiará.
-¿Lo prometes?
-Por supuesto, siempre estaremos juntas, pase lo que pase. Por eso quiero que confíes en mí, cuando estés triste o por cualquier cosa.
A Nessie se le hizo un nudo en la garganta. Siempre había confiado en su hermana, pero con lo que había pasado últimamente, y sobre todo con la muerte de su madre, no se había atrevido a contarle lo de Jacob y lo de su embarazo. No se sentía preparada, tenía miedo de desilusionarla, a ella y a su padre.
-¿Confías en mi Vanessa?
-Por supuesto que sí.
-Entonces creo que me dirás lo que sucede con Alec.
-¿A qué te refieres?-le preguntó extrañada.
-Vamos ratoncita… hace unos días se han vuelto inseparables, están juntos en la escuela, te he visto cómo te viene a dejar un par de veces.
-Somos amigos.
-Tal vez tú, pero él no quiere ser tu amigo.
-Bella no quiero hablar de eso…
-Ness...
-No me gusta ese apodo.
-Lo siento-le dijo suspirando- espero que no ocupes a Alec para vengarte de Seth, él es un bueno chico.
-No lo estoy utilizando Bella… es mi amigo, ha estado conmigo acompañándome, solo eso.
-¿Te gusta?
-No lo sé… quiero decir es un buen chico y todo lo demás, pero no quiero pensar en eso por ahora.
-¿No quieres pensar en chicos?
-No, no quiero, no por ahora.
-Debes ser la única adolescente de dieciséis años que no quiere pensar en chicos.
-Tal vez tú, a tus diecisiete años, pienses diferente-le dijo Nessie con una mirada y una sonrisa divertida y un tanto misteriosa.
-¿A qué te refieres?-le preguntó Bella frunciendo el ceño, sabía que su hermana escondía algo.
-Creo que deberías ir a tu habitación.
-¿A mi habitación?
-Sólo ve Bells, no preguntes nada más.
Bella asintió y se paró de la cama, cuando abrió la puerta del baño, para ir a su habitación, la voz de su hermana menor la detuvo.
-Bells…
-¿Dime?-le preguntó volteándose.
-Tú… ¿Me seguirás queriendo a pesar de todo, cierto?
-Por supuesto ratoncita, eres mi hermana, ¿Por qué lo dices?
-No por nada… no te preocupes… cierra la puerta y buena suerte.
-¿Buena suerte?
-Ya lo verás.
Bella obedeció a su hermana y cerró la puerta que daba a su baño compartido. Antes de ir a su habitación se miró en el gran espejo y luego abrió la puerta. Su corazón se detuvo al ver su cama llena de flores de colores rosados, morados y celestes, así como una gran cantidad de globos, de todos los colores posibles. En el centro de su habitación, un papel colgaba de unos de los globos, se acercó y lo tomó para leer lo que contenía.
Prometo ayudarte a sanar, solo tienes que confiar en mí.
Automáticamente recordó a Edward, eso era lo que le dijo cuándo fue a verla a su habitación hace unas semanas. Sus ojos se llenaron de lágrimas y un carraspeo a su espalda la sorprendió.
-Y… ¿Confiarás en mí?
Bella se volteó y vio a Edward, extremadamente guapo, en unos jeans negros y una camisa azul marino. Estaba con un ramo de flores en la mano y le sonreía ampliamente, mientras esperaba su respuesta.
-Por supuesto que confío en ti.
-¡Qué bueno! No tenía un plan B si me decías que no-le dijo divertido mientras se acercaba a ella para besarla- Te prometo que te ayudaré a limpiar el desorden que hice en tu habitación.
-¿Cómo hiciste esto?-le preguntó Bella abrazada a él, cuando se separaron después del beso- Esta hermoso.
-En realidad… Vanessa me ayudó.
-¿Vanessa te ayudó?- Edward asintió sonriendo-con razón quería que viniera a mi habitación.
-Tengo que hacer algo para agradecerle- murmuró para sí mismo- también vine a otra cosa.
-¿Qué cosa?
-Creo que después de besarte todos estos días y declararte mi amor delante de todo el St. Smith, merezco algo más… ¿No crees?
-¿A qué te refieres?
-Isabella Marie Swan-le dijo alejándose de ella y entregándole el ramo de flores- ya no quiero tener una relación donde pueda besarte sin tener que llamarte mi novia… por lo mismo, ¿me harías el extraordinario honor de ser mi novia?
Bella le sonrió y se acercó a él para besarlo-Por-beso-supuesto-otro beso- que sí.
Edward le acercó más a su cuerpo y la siguió besando. Ahora que eran novios, todo estaba en su lugar, no importaba lo que pasara. Serian Cullen Swan contra el mundo.
***SS***
Vanessa estaba en matemáticas, aburrida hasta el infinito. Odiaba esa clase, odiaba al profesor. Lo único que quería era irse, poder irse a su casa y dormir. Los últimos días habían sido los peores de su vida, estaba exhausta tanto física, como psicológicamente. Sin la ayuda de Alec no podría haberlo hecho. Le debía tanto, él se había quedado a su lado sin juzgarla y eso fue exactamente lo que necesitaba en esos momentos.
Cuando el timbre sonó, se tarde más de lo inusual en guardar sus cosas. Salió de las últimas del salón y apenas puso un pie en el pasillo de la escuela, todos, literalmente todos los estudiantes se voltearon a verla y empezaron a murmurar. Ella no entendía lo que pasaba, hasta que miró que todas las paredes, estaban empapeladas con algo que no supo saber que era, hasta que se acercó y tomó uno de los papeles.
No puede ser-pensó- se supone que esto es confidencial… ¡¿Cómo demonios pudo pasar esto?!
En sus manos tenia los informes médicos que demostraban el aborto que se había realizado. Sí, ahora toda la escuela sabía que ella había abortado. Sintió sus ojos humedecerse y comenzó a temblar, la gente a su alrededor siguió murmurando y por un momento no supo que hacer, sus piernas le empezaron a temblar y no podía moverse.
-¡Vanessa!
La voz de Alec fue una salvación, camino hacia ella y la acercó a su pecho, abrazándola. Él tampoco sabía lo que había pasado, apenas salió de química, vio lo que había pegado en las paredes, estaba por toda la escuela. Corrió a buscar a Vanessa y la vio con uno de los papeles en las manos, se veía tan indefensa, tan triste y él la iba a salvar de esto.
-¡Muévanse!-les gritó a todos que estaban observando- ¡¿No tienen otras cosas que hacer?! ¡Muévanse antes que les patee el trasero a todos, hijos de puta!
Todos empezaron a moverse, unos chocaban con otros y trataron de alejarse lo más posible de ahí. Alec se caracterizaba por ser tranquilo, así que cuando explotó, todos se asustaron y trataron de irse por miedo al mellizo Vulturi.
-¿Estas bien? ¿Vanessa?
-¿Cómo pasó esto? Alec… ¿Qué pasó?
-No lo sé cariño, no lo sé… pero te prometo que averiguaré que demonios pasó y la persona que lo hizo, se va a arrepentir, te lo prometo.
-Alec-Vanessa ya no aguantó y comenzó a llorar amargamente- ¿Qué voy a hacer?
-No te preocupes bonita, no te preocupes, yo te ayudaré…
-Señorita Swan-la voz del director de la escuela los alarmò- creo que tenemos que hablar.
-Señor Hudson yo…
-En mi oficina, ahora.
-Yo iré con ella.
-Señor Vulturi, usted no està implicado en este asunto, por lo que no necesito de su presencia.
-Tengo mucho que ver Señor Hudson, así que si no me deja acompañar a Vanessa, tendré que hablar con mi padre, sobre la cantidad de donaciones que hace a esta escuela.
El director lo miró sorprendido, las amenazas de ese tipo, eran generalmente cosa de Jane, no de él- Esta bien señor Vulturi, vamos.
Los tres empezaron a caminar a la oficina del director, mientras pasaban por fuera de la sala de baile, Seth y Jacob miraron a Nessie, ambos tenían los papeles en sus manos. Seth la miraba con confusión y un poco de rabia. Jacob la miraba triste, sin entender nada, con la mirada le exigía una explicación, pero Vanessa desvió la mirada y enterró la cara en el pecho de Alec, que fulminó con la mirada a los mejores amigos.
-Todo estará bien Vanessa-le susurraba- te lo prometo, todo estará bien.
***SS**
Hola, espero que les haya gustado el capítulo, les agradecería que dejaran un comentario por favor y nos vemos el Jueves.
Saludos.
