Llegamos lo antes posible al hospital al que Chris nos hizo ir. Apenas Thomas cortó la conexión, nos vestimos y condujimos hasta el mismo hospital en que Chris hacía su turno. Thomas me explicó la situación brevemente, pero aún quedaba el veredicto de Chris. Hasta ahora ambos estábamos muy confundidos. ¿Robert le habría disparado únicamente por una escena de celos? No era que desconfiáramos de Chris, pero no nos podíamos tomar a la ligera un tema como ese. ¿Dispararle a alguien sin un motivo alguno? ¿Qué tan mala podía ser la rivalidad entre Robert y un ex novio de Chris? Quizás tenían un final peor de lo esperado o había algo que haría de un encuentro un verdadero peligro para ambos… Pero sólo se habrían juntado para charlar, no le veo el gran problema a eso. ¿Cabía la posibilidad de que Robert hubiese estado borracho? O quizás solo muy molesto. No sé, simplemente no se me ocurría nada pero daba las gracias de que no hubiese sido Chris quien recibiera el disparo.

Entramos apresurados a emergencias y vimos a Chris sentado en el pasillo apoyado en la pared y la cabeza gacha. Se veía devastado, con los ojos rojos y llorosos. Realmente se notaba que estaba afectado por lo sucedido, no había duda alguna de eso. Se sujetaba la cabeza con ambas manos y se restregaba la cara. Nos acercamos a él y nos agachamos al ver que no se puso de pie.

-Cariño, ¿quieres hablar?- Le preguntó Thomas preocupado.

Chris negó con la cabeza y se apoyó en el hombro de Thomas. Sinceramente yo no sabía qué hacer en una situación como esa. Es decir, Thomas podía controlar situaciones de todo tipo, pero ¿y yo? ¡Ni si quiera se me ocurría qué preguntar!

-Chris- Dije dirigiéndome a él. Él levantó la cabeza y me quedó mirando- ¿Cómo está él?

-No sé, le ha dado en la pierna-suspiró intentando no llorar otra vez- pero está bien ahora.

-Tranquilo, ¿sí? Nosotros estamos aquí contigo- Sonreí acariciando su mejilla. Me costó poder sonreír para calmarlo, pero lo hice.

-Gracias- Respondió respirando fuerte para deshacer el nudo en su garganta- Pero no sé qué vaya a pasar ahora…

-¿Quieres hablar?-Preguntó Tom.

Le estiré la mano a Chris, él la tomó y se puso de pie. Nos sentamos en una banca cercana, él se sentó al medio de nosotros. Thomas me miró con compasión.

-Puedes contarnos, Chris, pero si se te hace muy difícil hablar recuerda que no estamos obligándote. Es para ayudarte- Le dije tomando su mano.

Chris asintió con la cabeza y suspiró débilmente. Bajó la cabeza y la apoyó entre sus manos, con los codos punzándole las piernas.

-Quedé con él aquí ignorando el hecho de que Robert podía seguir mis llamadas. No pensé que aún lo hacía, ¿sabes? Hace tiempo no nos hablamos y yo daba por hecho que ya no le importaba, no pensé que se molestaría en revisar mi registro de llamadas o con quién me viera. Quedé con Lucas para tomarnos un café y charlar, saber qué había sido de nuestras vidas y quién sabe qué más podía pasar después… Yo no tenía nada malo en mis planes, lo juro-Sollozó él.

Ambos asentimos, lo escuchamos con atención.

-No sé en qué momento llegó Robert, pero cuando fui a encontrar a Lucas en la entrada él apareció de repente y nos sorprendió estando bastante molesto, en realidad no sabría decirles si estaba o no borracho, porque eso no es una anomalía en él… Borracho o no, hace las mismas tonterías… Bueno, Lucas me saludó y nos quedamos de pie en la entrada, hasta que él apareció y nos bloqueó la salida. Lucas se le enfrentó y le preguntó si tenía algún problema con nosotros… Robert le dijo que era mi novio y que se mantuviera alejado de mí…

-¿Y luego qué pasó, cariño?- Preguntó Tom.

-Lucas le dijo… que no me merecía… - Respondió.

Ambos guardamos silencio.

-Y tenía razón. Nunca debí dejarlo por Robert. Me siento la peor persona del mundo- Dijo Chris. Chris rompió en llanto y se cubrió la cara con ambas manos. Guardó silencio, luego continuó- no tenía motivos para dejarlo… él me amaba y lo he dejado sin más, a pesar de que intentó recuperarme… ¡Y ahora por culpa mía está adentro con una bala en la pierna!

-Cariño, no te sientas mal… -Dijo Tom.

-No puede no sentirse mal, Tom- Le susurré.

-Ya sé, pero son cosas que hay que decir. Es un ciclo- Me susurró de vuelta.

-¿Quieres que vaya por una botella de agua? ¿Un café?-Le pregunté a Chris.

-Agua estaría bien- Dijo secándose las lágrimas.

-Todo estará bien, cariño- Le dije dándole un beso en la frente y poniéndome de pie para ir a las máquinas expendedoras.

Caminé rápidamente y metí tres dólares en la ranura para el dinero, retiré una botella de agua y me dio cincuenta centavos de cambio. Sigo pensando en que el precio del agua embotellada es una abominación. ¡Menos cuesta una cerveza promedio!

Volví a donde Chris y Thomas y le entregué la botella. Él la destapó y bebió un sorbo. Apoyé mi mano en su rodilla y Tom hizo lo mismo.

-Gracias por venir-dijo él – a los dos. No sabía a quién más recurrir, no quería molestarlos esta noche- se lamentó.

-Oye, no digas tonterías, siempre vamos a estar para ayudarte-le corregí.

Tom sonrió.

-No me gusta ser una molestia, pero resulta que lo termino siendo siempre de todos modos.

-No lo eres, Chris-dijo Tom.

Una enfermera se acercó a nosotros y se paró frente a Chris cubriéndose la cara con su tablero.

-Chris, ya puedes pasar a verlo-dijo ella.

-Gracias-respondió Chris.

-Pero sólo puedes entrar tú, ¿sí?- agregó ella.

-Claro-dijo él mirándonos- ¿Me dan un minuto?-Preguntó bajando la mirada.

-Tómate todo el tiempo que necesites, cariño, estaremos aquí afuera esperándote.

Chris asintió y entró a la habitación. Nos paramos afuera de la puerta y me apoyé en la pared.

-¿Por qué a Chris siempre tienen que pasarle cosas malas?-Me lamenté.

-Lleva una vida complicada-respondió Tom.

-¡Es que Chris es tan bueno, y siempre le suceden cosas que no merece! No sé qué más podríamos hacer nosotros para ayudarlo, y ni quiero detenerme a pensar en qué pasara luego con Robert.

-Lo acompañaremos a donde él-dijo Tom- no puede ir sólo.

Asentí.

-Esto le hará empeorar, de seguro- Se lamentó Tom cubriéndose la frente y los ojos con una mano, finalizando con un largo suspiro.

Ladee la cabeza. -¿Respecto a qué?-Pregunté.

-Cariño, ¿es que no te has dado cuenta? Chris apenas venía saliendo de un cuadro depresivo cuando comenzó a salir con Robert, él le hizo recaer. Y si no lo ha dejado, pues es porque yo no puedo obligarlo, ¿sabes? Esa es la razón por la cual Chris toma malas decisiones y es así de frágil y sensible.

-Por eso lo tratas así.

-No podemos dejarlo solo ahora. ¿Has notado cómo es que siempre pretende estar bien y sonriendo? Después de un tiempo puedes notar en sus ojos cómo se está sintiendo realmente. Eso es algo que nadie nunca olvida de él, que siempre está sonriendo. Pero nadie sabe realmente que su sonrisa no es más que un escudo para que la gente no le pregunte qué sucede. No le gusta preocupar a nadie, ¿sabes? Él odia ser una carga…

Me detuve a pensarlo por un minuto. Mientras más conocía a Chris, lo admiraba más, y me parecía increíble cada vez que descubría lo mucho que ha tenido que sufrir a lo largo de su vida. ¡Y no tiene con quién coño compartirlo! Me hace tan feliz el hecho de que Thomas vele por él, pero sé que hay cosas que Chris no puede contarle, y quisiera poder hacer algo al respecto. Los ojos se me tornaron llorosos, lo seguí escuchando.

-Siempre se ha preocupado de que yo sea el que esté bien, y se lo voy a estar agradeciendo toda la vida, Chris- Tom comenzó a sonar angustiado y hablaba más agudo de lo normal, su tono de voz tiritó por un segundo, seguido de un sollozo- pero él no se da cuenta del daño que se hace a sí mismo con ocultarse las cosas…

-Aún sigo sin entender qué es lo que le hace seguir al lado de Robert-suspiré sin esperar respuesta.

-No puede dejarlo, Chris. Ha estado viviendo con él desde hace tres años, pagó lo que debía de la universidad y le arregló malos entendidos con algunas personas. Es como si le debiera la vida, cariño, además de que él conoce todas sus debilidades y puede encontrarlo donde sea. Chris tiene miedo.

-¿Deberíamos intervenir?

-Sí, eso es lo que haremos.- Dijo Tom- Primero que nada, tenemos que alejar a Chris de Lucas, al menos hasta que arreglemos lo de Robert. No debemos involucrar a más personas. ¿Sí?

-Vale-asentí.

Guardamos silencio y entonces escuchamos que Chris hablaba dentro de la habitación. Me entró la curiosidad y presté atención a lo que decía.

-Quizás no me quieras volver a ver después de esto, lo sé, pero tengo que intentarlo al menos, ¿sí? Tan solo escúchame, Lucas, escúchame.

-Chris…

-Lo siento, y sé que no basta con un lo siento, porque ya te he hecho demasiado daño. Entonces… joder, lo siento. Lo siento por todo, y sobre todo ahora por lo que te hecho pasar… Si no te hubiese hablado cuando te vi esta mañana, tú estarías bien esta noche, y podrías estar fuera con cualquier persona, o podrías estar en casa. ¡Quién sabe qué podrías estar haciendo! Y no lo estás haciendo por mi culpa… Lo siento… -Gritaba Chris con la voz empapada en su propio llanto.

-Chris, no ha sido tu culpa- respondía él intentando calmarlo.

-¡Si lo ha sido! ¡Todo lo que te ha pasado ha sido mi culpa y lo sabes!

-Chris, vamos a hablar con calma, ¿sí? Siéntate y quédate quieto por un segundo, te lo ruego.

-¡No, necesito que me escuches!

-Vale, te escucharé-Dijo él rendido.

-No sé qué pasará cuando me enfrente a Robert, ni que pasará mañana o cuando te den de alta de aquí, pero no quiero arriesgarme de nuevo, no puedo darme el lujo de hacer eso. He quedado contigo para charlar, pero me he dado cuenta esta mañana de lo mucho que significó para mí verte después de tanto tiempo… Y es que no he podido olvidarte, Lucas… Y si te tengo que ser sincero, lo he intentado, porque pensar en ti me ha traído bastantes líos y aún no me deja mejorar bien…

-¡¿Aún no mejoras?!-Interrumpió.

-Calla. La cosa es que, a pesar de que he intentado superar esto, la culpa me ha estado atormentando durante los últimos tres años. He estado preguntándome qué hubiese sucedido si yo no hubiese sido un cretino…

-Tú no has sido un…-Chris volvió a interrumpir.

-¡Deja de hablar de mí como si fuera una gran persona, Lucas! La he cagado, sí, y no puedo volver el tiempo atrás lamentablemente, nunca voy a poder revertir lo que te hice, porque lo he hecho sin pensar… Ha sido la peor decisión que pude haber tomado, y me ha pesado todos los días desde que la última vez que te vi. Y no tienes idea de cómo duele eso…

-Chris, ¿vas a dejarme hablar?- Reprochó Lucas.

-No ahora, déjame terminar, por favor…

-Ya, pero deja de gritar, estoy bien, ¿sí? Vamos a tener una conversación normal. Siéntate.

Oí silencio en la habitación. No sabía si susurraban, o si de verdad permanecían callados. Thomas escuchaba tan atentamente como yo. Era como si nos hubiésemos olvidado uno del otro y nos estuviéramos concentrando por completo en la situación de Chris y Lucas. Ellos volvieron a hablar.

-Ya, iba al punto de que me preguntaba qué habría pasado. Me he perdido.- Suspiró Chris- Me he preguntado todos los días, ¿qué sería de nosotros ahora, Lucas? ¿Estaríamos aún juntos? ¿Estaríamos siendo felices igual que antes, como cuando nos íbamos a beber un trago a Dimitri's los viernes por la noche y luego pasábamos las largas y frías horas uno al lado de otro, en una habitación inhumana porque no teníamos donde caernos muertos?… abrazados uno al otro, susurrándonos al oído que nos amaríamos por siempre, que cuando saliéramos de esa mala pasada, compraríamos una casa en Singapur y tendríamos un perro llamado Toby. Pensando cada mañana uno en el otro, pasando cada segundo útil uno lejos del otro en un trabajo de mierda, para llegar por la noche a amarnos con la locura y desesperación que íbamos acumulando a lo largo del día. Me he detenido a pensar en que si hubiese elegido seguir contigo, lo más probable habría sido seguir en esa aura de felicidad que tú creabas para mí, surgiendo juntos… ¿Y estaríamos donde estamos ahora?

-Chris, yo jamás he dejado de pensar todo eso…

-Y ahora es cuando me dices algo, cariño… Ahora es cuando después de mi gran discurso, tú lloras conmigo, me besas despacio en los labios y me susurras que me amas. ¿Lo recuerdas? – Chris sonaba peor que antes, su voz se escuchaba temblorosa y forzada.

-Chris, acércate. No importa lo que haya pasado ni lo que vaya a pasar después, ni si sigues con ese tipo, o si aún no sabes por quién decidir; yo aún te amo y lo seguiré haciendo hasta que tu vengas y me ordenes que ya no lo haga. ¿Lo has entendido?

-Yo te lo he dicho cuando me he marchado-Sollozó Chris.

-Y lo estabas haciendo sin pensar, amor, ¿tienes idea de cómo suenas cuando mientes?-Rió entre sollozos Lucas.

-¿Y qué vamos a hacer ahora?-Preguntó Chris- ¿Me vas a dar tiempo para arreglar todo este desastre?

Mientras escuchábamos, la misma enfermera se acercó y puso su mano en la perilla de la puerta para abrirla.

-No, ¡no lo hagas!-Gritamos Thomas y yo.

-¿Por qué?-Se extraño ella.

-Espera… espera un segundo.

Ella se detuvo a mirarme, esperando a ver qué daba como excusa. Thomas me guiñó el ojo.

-Vale, es que me da un poco de vergüenza. Tú conoces a Chris, ¿no?-Dije siguiéndole la corriente a Tom.

Ella asintió.

-Ya, entonces eso me da un poco más de confianza. Es que tengo un dolor extraño, ¿podrías revisarme y me dices si debería ir o no con un doctor?

-Ya, ¿y dónde te duele?- Preguntó ella llevándose una de sus manos a la mejilla, en señal de impaciencia.

-Es que no puedo mostrártelo aquí-Dije rodeándola con mi brazo. Thomas se echó a reír.

-Ya, quizás más tarde- Chilló ella sonrojándose y abriendo la puerta.

Chris estaba sentado al lado de Lucas, Lucas tenía la pierna inmovilizada y estaban tomados de la mano. No se me había ocurrido imaginar cómo lucía él. Sólo había escuchado decir que tenía un tatuaje y ya.

Tenía el cabello oscuro y peinado hacia atrás, su frente era algo cuadrada y llevaba barba. Tenía los ojos cafés y el mentón bien pronunciado. Era bastante apuesto, en realidad, pero su apariencia era bastante sencilla.

-Ya ha terminado la hora de visitas, Chris- Dijo la enfermera.

-Ya, está bien-Respondió Chris soltando despacio la mano de Lucas.

Lucas sonrió.

Chris se alejó de él con una sonrisa melancólica y se paró en la puerta junto a nosotros. Estiró la mano para que le diera la botella con agua que yo sostenía. Se la di, él la destapó y bebió un sorbo mientras Thomas cerraba la puerta.

-¿Y?- Le preguntó Thomas a Chris. -¿Qué ha pasado?

-Le he pedido perdón-contestó Chris.

-¿Ya y luego?-Lo apresuró Thomas frunciendo el ceño.

-Podrá irse el lunes, así que supongo que cuando vea que hacer con Robert volveremos a vernos…

-¿Quieres que vayamos a lo de Robert ahora?-Pregunté yo.

-Quizás sea mejor hacerlo rápido, cariño, porque no queremos que sigas aguantando estar al lado de ese tipo…- Dijo Tom.

-¿Y qué pasa si sale mal?-Preguntó Chris asustado.

-Estaremos contigo, cariño-respondí yo.

-Y tenemos a Chris, sabes que Chris le puede sacar la madre-rió Thomas.

Chris rió de vuelta, ambos lo abrazamos y plantamos un pequeño besito en su cabello.

Subimos al auto de Thomas, ambos nos fuimos sentados en el asiento trasero para que ninguno tuviese que ir solo en el trayecto del hospital a la casa de Robert y Chris. Thomas cogió el mismo camino de la última vez, de esa noche en el bar cuando fuimos a dejar a Chris a casa. Era pasado la media noche, todo estaría completamente oscuro de no ser por los miles de faros que había a lo largo de la autopista. La noche estaba cálida, pero caía esa ligera llovizna que moja como un rociador de plantas, de esos que usan los botánicos para regar con cuidado sus pequeños brotes. Creo que la gente normal riega sus plantas con lo que encuentre y cuando ha recordado de pronto que tiene plantas en casa, la comparación apenas se me ha ocurrido.

Entramos en la avenida y Thomas entró. Me fijé nuevamente en los cientos de casas iguales, y me pregunté cuál sería la de Chris. Luego de dar vueltas entre curvas y pasajes con nombres de presidentes, detuvo el auto y puso el freno de mano, soltó el embriague y quitó las llaves.

-Vamos, bajaremos los tres. ¿Están las luces de su cuarto encendidas?-Preguntó Thomas

Chris asintió.

-¿Y tienes tus llaves contigo?-Preguntó de nuevo.

-Claro, si Robert nunca me abre la puerta-se lamentó Chris.

-Vale, vamos a entrar. Cariño- Dijo Tom dirigiéndose a mí- ¿Aún te duele el cuerpo?

-No, se me ha quitado con tu masaje de milisegundos… -sonreí- puedo golpearlo en caso de.

-Joder, ¿los he interrumpido?-Preguntó Chris mientras entrábamos por el portón y sacaba las llaves.

-No, descuida-le respondí.

-Por eso se han tardado cuando los he llamado… ¿estaban jodiendo?-rió él.

-Casi-refunfuñé- pero descuida, esto era importante…

-Vale, disculpen- Dijo abriendo la puerta. Thomas me miró con cara de "ya, nos ha pillado, gracias". Levanté los hombros en respuesta.

Entramos a la casa y todo estaba silencioso, al parecer estaría en el segundo piso, ya que la única luz encendida era la de su habitación. Chris no cerró la puerta.

-¡Robert!- Gritó Thomas por las escaleras.

Chris empalideció, al parecer fue en ese momento cuando se percató de lo que estaba pasando en realidad. Chris se escondió detrás de mí como un reflejo.

-Chris, ¿ya has llegado a casa? ¡Ya vas a ver, pendejo de mierda!-Gritaba Robert mientras bajaba la escalera.

-Ha venido con nosotros-Dijo Thomas.

-Ya, ¿y ustedes qué están haciendo aquí? ¿Será que vienen a contarme que han terminado y que se llevaran a esta prostituta de mi casa?

-¿Y a quién llamas prostituta?-le gritó Tom.

-¡Pues a tu amigo!-Dijo parándose frente a él y ahora dirigiéndose a Chris- ¡Y deja de esconderte, marica! ¿Qué no le has contado a tu mejor amigo que has quedado con tu ex novio? Y yo que creía que los mejores amigos no se ocultaban cosas, ¿qué va, te estás acostando con Chris y él también?

-A ver, Robert, yo no sé qué coño te creas, pero nosotros sabemos muy bien qué clase de vida llevas tú, y no eres la persona indicada para darnos una clase de buena moral, además, Chris ha quedado con él solo para charlar…-Tom se acercó a él al punto en que sólo unos centímetros los separaban de sus caras. Nunca había escuchado a Thomas gritar, el simplemente cuando se molesta, pues protesta en silencio y todo vuelve a su estado normal. Pero esta vez, él gritaba con furia, sin importar mantener la compostura.

-Sí, charlar le llamas, pero bien se traía entre manos que le diera por el culo toda la noche mientras yo me quedaba aquí en casa-Respondió Robert.

-¡Eso es lo que tú haces, hipócrita!-Gritó Thomas.

-Ya, Chris, ¿tú no vas a decir nada? ¿O será que te da miedo que abra la boca?-Dijo Robert dirigiéndose a mí.

-Yo no te tengo miedo, marica- Le dije molesto. La sangre se me subió a la cabeza, sentí cómo la adrenalina hacía que me entraran ganas de partirle la cara y cómo se me aceleraba el pulso hasta no poder más.

-Vale… vale… Qué valientes, ¿no? Han tenido que venir los tres para encararme, ¿es que no te atrevías a venir solo, cariño?-Le dijo a Chris- Los problemas de dos, se resuelven de a dos también, ¿no crees? ¿Por qué tenías que traer a tus amiguitos? ¿O crees que te servirán de algo?

-Robert, tenemos que hablar sobre esto- Dijo Chris poniéndose de pie frente a él.

-¿Y hablar de qué? Todo está claro aquí. Has quedado con otro; y no sólo con otro, sino que con tu ex novio, del que todavía sigues enamorado y el hará lo que sea por alejarte de mí. Has quedado con él para quizás qué, y no me importa, ¿sabes? A estas alturas no me importa. No te necesito a ti, ni a Thomas. Y si no lo ha hecho para arrebatarme de ti, ¿pues qué importa? ¡Lo ha logrado de todos modos, así que te largas de aquí, Chris! ¡Te largas!

-Ya, ¿y me corres de tu casa así como así, siendo que el que ha disparado has sido tú? ¡¿En qué coño estabas pensando?!

-Pues en que no permito que nadie me traicione, Christopher. Menos tú. Tú no eres nadie para traicionarme.

-¿Y si no soy nadie entonces por qué coño te importa tanto?-Gritó Chris.

-Pues porque tú no eres la excepción a la regla, mocoso, nadie lo es, y si no lo es nadie pues menos lo serás tú. ¿Has entendido? Así que sube por tus cosas, y te largas de aquí ahora mismo. No creo que tardes demasiado, sólo debes llevarte tu ropa y tus juguetes.

Antes de que Chris pudiera decir algo, Thomas le dijo con una sola mirada que estaba bien y subiera por sus cosas. Nosotros haríamos el resto por él. Esto significaba un final, al menos por ahora.

En resumen, Chris empacó sus cosas en menos de una hora y se quedó en casa de Tom. Por ahora, sería algo temporal hasta que supiera qué hacer, aunque siempre estuviera de turno en el hospital y ni pisara su casa más que para comer algo una vez al día. Era una persona muy comprometida con su trabajo.

En casa de Tom, Chris dejó sus cosas en una habitación pequeña que Tom usaba para que alojara algún invitado- la cual yo usaba para guardar porquerías-, y volvió con nosotros que permanecíamos sentados en el sofá, algo preocupados aún.

-No sé qué pasará ahora-dijo Chris.

-Ni yo-respondió Thomas- sólo sé que esto no ha terminado, así que no puedes ir y correr donde Lucas, ¿vale? Por ahora te quedarás aquí, pero no quiero ni enterarme de que te has pasado la noche fuera.

-Vale, Tom- Dijo Chris.-¿Puedes creerlo? Él todavía me quiere…

-¿Y cómo puedes estar seguro de que es verdad, cariño?-Le cuestioné.

-Bueno, yo pienso que es verdad… ¿Por qué preguntas algo así?

Thomas me miró molesto desde su lado del sillón, con esa mirada silenciadora que me dedicaba cuando mi comportamiento le parecía inadecuado.

-Ya, es que los hombres mentimos, ¿no? Nosotros deberíamos saberlo mejor que nadie-Respondí.

-Es verdad-dijo Thomas.

-Pero yo lo conozco demasiado, Chris, sería difícil dejarme engañar por él, sobre todo si he sido yo quien le ha dejado…

-Vale, pero yo lo aprobaré cuando esto de Robert se termine bien, ¿sí?-Le dije sonriendo.

-Claro, eso lo entiendo.

-Ya, ¿y desde cuando necesita tu aprobación? ¡Sólo necesita la mía!-Rió Thomas de vuelta.

-Joder, no, yo soy el nuevo en este grupo, a mí nadie me lo ha preguntado nunca, ¿no? Tú ya lo conocías de antes. ¡Incluso sabías que tiene un tatuaje y yo no le he visto nada!

-Es que no es un tatuaje que esté a simple vista-respondió Thomas.

-Ya, lo he entendido-reí- ¿pasaremos la noche aquí?

-No, ¿y a ti quién te ha invitado…?- Dijo Thomas poniéndose de pie y yendo hasta la cocina por una cerveza para mí. Las compraba y dejaba en el refrigerador siempre, sin embargo él jamás las bebía.

Bajé la cabeza como resignado pero sin dejar de reír, Chris puso su mano en mi hombro y sonrió también.

-¿Y si Chris nos escucha?-dijo Tom al volver con la botella.

-No sé, ¿y quién te dijo que tú y yo íbamos a joder?-bromeé de vuelta.

-Con que estamos con esas, eh… -Dijo Thomas acercándose a mí despacio y con un tono provocativo.

-Ya, no se pongan pesados porque estoy yo aquí-dijo Chris cubriéndose la cara- me voy a la cama, no voy a salir a menos que me den ganas de ir al baño, así como por si quieren hacerlo aquí en el sofá…- Rió caminando hasta la habitación. Desde la puerta gritó:- ¡Me pondré los auriculares de todas formas!

Thomas se echó a reír, a pesar de la porquería que estaba sucediendo, no era del todo un mal día. Se sentó sobre mi regazo mirándome de frente y me besó los labios despacio, luego hundió su cara entre mi cuello y mi hombro.

-Estoy algo cansado-le dije.

-Bueno, yo aún tengo algo de energía-respondió mirándome a los ojos.

Lo quedé mirando en silencio, con los ojos brillosos de cansancio, mientras le pasaba ambas manos despacio por la espalda.

-Ya, ya sé lo que quieres, pervertido- dijo él poniéndose de pie y arrodillándose delante de mí.

-¡Joder, pero si yo no he dicho nada!-Carcajeé.

-Con que me digas que estás cansado es suficiente, porque nada me costaba estar arriba, ¿no?-dijo desabrochando mis pantalones.

-Vale, no me voy a negar-dije poniendo las manos detrás de mi nuca.

-Ya, ¿y te estás acomodando y todo? ¡Eres un puerco!-Rió mientras hábilmente bajaba mi ropa interior.

-A callar, ya no puedes hablar más. Te has ofrecido para hacer los honores-Dije sonando engreído. Me mordió en respuesta. –Eres un maldito- le susurré riendo.

-Pero me amas…- Dijo haciendo una pausa.

-Maldito o no, te amo igual, Thomo.