Día 76: Era hora.

-¿Qué demonios estabas pensando Lea Michele?

La discusión se tornaba acalorada de momento a momento. Dianna caminaba por el pasillo como si fuera el padre de un niño a punto de nacer. No podría decir que alguna vez fue fumadora, como mucho una "social" si es que eso existe, pero ahora mismo habría dado lo que fuera por saber si era cierto eso de que tenía un efecto sedativo. Apoyó las manos en los bordes exteriores del marco de la puerta y deseo poder traspasarla sin llamar la atención. Ser inmaterial y rodear a Lea para que la sintiera con ella. Poder robársela de allí sin temer por las consecuencias.

Ryan les había gritado y prácticamente maltratado. Exigió tener una conversación a solas con Lea y aunque Dianna se opuso la morena no le permitió entrar. "Yo empecé esto, yo debo terminarlo". Y puso esa mirada que significaba necesitó que confíes en mí. ¿Qué iba a hacer? Devanarse los sesos mientras los escuchaba gritarse intermitentemente. Como Ryan intentaba socavar los recién nacidos cimientos de su relación o bien convencer a Lea de renovar su contrato. O ambas malditas cosas. Eso y a Lea negándose a todo, incluso a dar explicaciones.

-Es mi vida Ryan… no tiene nada que ver con mi profesión…

-Tiene todo que ver con tu profesión, Lea…

No estaba tan fuera de lugar en realidad. Dianna tenía claro que la fotografía que les tomaron, algo que Ryan les mostró inmediato salieron del show, se había viralizado a la velocidad de la luz. El número de notificaciones de Twitter e Instagram decía +9.999, algo que nunca le había pasado anteriormente. Doce llamadas pérdidas de su hermano y cinco de su madre. Tres de la oficina de imagen y dos mails de Thor Bradwell, su representante.

El primero que tenía en como asunto "¿Es cierto?" decía entre sus líneas "no tiene importancia para tu vida profesional en sí misma, y sabes que no me opondría, no trabajamos así. Pero podrías habernos dicho para manejar las cosas de otra forma…". El segundo hablaba sobre dar una rueda de prensa para desmentir o confirmar de acuerdo a lo que Dianna y Lea quisieran. Ahora mismo Dianna no tenía tiempo para pensar en la prensa, ni siquiera podía pensar en aclararle a Jason o a su madre nada.

Solo podía concentrarse en lo que pasaba detrás de esa puerta. Donde los sonidos se habían apagado después del "todo tiene que ver con tu profesión". Se oía la voz de Ryan muy silenciosa pero nada más. ¿No sería que Lea había caído en su trampa otra vez? Ella juró que jamás la dejaría ir por su carrera. Se lo dijo en muchas ocasiones de hecho. ¿No estaría arrepintiéndose verdad?

Le dio un golpe a la pared que fue imperceptible para las personas dentro y sé rasco la cabeza de la ansiedad. Mediana fue su sorpresa cuando una mano se apoyó en su espalda. Dio un leve brinco y los rostros serios de Naya y Heather la saludaron con una mueca silenciosa. Las tres se apartaron de la puerta.

-¿Cómo estás? ¿Y Lea? – quiso saber Naya.

-Está ahí dentro – la rubia se detuvo a mirar la madera de la puerta más de lo habitual hasta que se volvió hacia las otras chicas - yo no sé… estoy bien supongo y preocupada al mismo tempo – dijo simplemente Dianna.

-¿Por qué no estás con ella? – inquirió Heather.

-Porque me pidió que la dejará hacer esto sola…

Dianna habría querido explicar pero Naya la cortó de inmediato - ¿y la dejas enfrentar al loco Murphy sola? – Replicó con la voz mucho más aguda de lo normal - ¿es qué estas tonta?

-Yo…

-Mueve el maldito trasero ahí dentro y saca a la enana de las garras de ese estúpido – Dianna pestañeó al escuchar las palabras de Naya – dijiste que la querías…

-Y la amó – se defendió la rubia.

-Entonces ve a por ella – le espetó la latina – ve y protégela – dio un paso al frente y le susurró – no dejes – hizo una pausa y miró el suelo mientras sopesaba las palabras que iba a decir – no dejes que cosas sucedan, cosas que luego serán tan importante que no podrás volver atrás – Dianna leyó la nostalgia y la resignación en los ojos de su amiga, descubrió como sus ojos se inquietaban y su cuerpo se tensaba al notar la presencia de Heather detrás suyo mirándola inquisitivamente.

-¿Tú…? – susurró.

-Yo ya perdí mi oportunidad – la interrumpió cortante – tú deberías aprovechar mejor la tuya.

Dianna la entendió sin palabras y asintió – tienes razón – expuso – gracias…

Se giró sobre los talones y entró en la oficina sin mirar atrás. Heather se acercó a su amiga.

-¿Qué quisiste decir? – Le preguntó – con lo de que perdiste tu oportunidad.

Naya suspiró y se giró a verla sosteniéndole la mirada – nada – sonrió de medio lado – nada que pueda importar ahora – afirmó quitándole importancia.

Ryan y Lea giraron sus miradas hacia la intromisión inesperada alertados por el sonido de la puerta cerrándose con fuerza. Dianna Agron estaba dentro de aquella habitación con la mirada profundamente segura y observando el intercambio.

-¿Qué demonios haces aquí Dianna? – Ryan levantó la voz y se acercó dispuesto a sacarla de la improvisada oficina - ¡Este asunto no te compete en absoluto! Es un problema mío y de Lea… ¡márchate, no me obligues a expulsarte que ganas no me faltan! – la amenazó.

Pero Dianna estaba totalmente decidida – no me iré sin Lea – le aseguró – si tiene que ver con mi novia tiene que ver conmigo también.

Ryan se río sarcásticamente - ¡Ja! – Espetó – su novia dice, su novia… cuando tu novia vea lo malo que será este escándalo para ella no dudará en hacerte a un lado – la desafió – te estoy salvando de algo peor Dianna, ¿acaso no recuerdas lo que pasó la última vez que los rumores se salieron de curso? – Ryan miraba a Dianna pero ella solo podía mirar a la morena mientras procesaba las palabras del productor con una mueca de disgusto, pero más le preocupaba los ojos inexpresivos de Lea – ¿acaso no te dejo para irse con Cory…?

-¡LAS COSAS NO SUCEDIERON ASI! – Dianna prácticamente gritó esa frase pero no sabía si le gritaba a Ryan o a Lea para que reaccionará – ella no me haría eso – replicó al productor y no puedo evitar acercarse a la otra chica, se arrodilló en el sitio donde estaba sentada – tú no me harías eso ¿verdad? – no podía decir si afirmaba o suplicaba en realidad, sentía el corazón palpitando tan agresivamente que no podía oír su propia voz – sea lo que sea que te haya dicho este hombre Lea te prometo que no es verdad, nada podría ser tan malo como alejarnos.

Lea finalmente sonrió suavemente y se acercó su rostro con lentitud – lo sé – dijo antes de besarla en los labios – lo sé, nada de lo que pudiera decir va a hacerme cambiar mi opinión – acarició su rostro con cariño – le estaba dejando hablar porque necesita desahogarse y estaba calculando cuanto tardarías en venir a por mí…

Dianna sonrió con tranquilidad – Menos mal…

-¿Acaso te olvidas que jamás interpondría mi carrera a lo nuestro? – la recriminó pero con una sonrisa comprensiva y se puso de pie - ¿vamos?

Pero Ryan no piensa dejarlo pasar - ¡no te vas a ningún sitio! Tienes un contrato conmigo Lea Michele…

-Un contrato que termina en 7 días y con el que solo nos une la actividad profesional – expresó la morena con cansancio – en cuanto a tus sugerencias sobre mi vida personal, las consideré y no las aceptó… eso es todo…

Trataron de salir pero Ryan se apuró a cortarles el paso – No te vas de aquí… no puedes hacerme esto… eres lo que eres gracias a mí…

Dianna se cansó de tanta prepotencia – sería mucho más si no fuera por tu causa – le reclamó – la obligas a actuar solo en tus obras, crees que la ayudas pero Lea sería mucho más exitosa en el teatro que contigo durante estos años, es más, estoy segura de que pronto la verás triunfar mucho más – Lea apretó el agarre en señal de agradecimiento.

-Eso quisiera verlo – comentó con ironía el hombre.

Lea suspiró – y lo verás, puedes creer que cuando levanté el Tony se lo dedicaré al hombre que creía que no podía hacerlo.

Se marcharon sin preocuparse por las amenazas de Ryan. Cuando la puerta se cerró a sus espaldas ambas soltaron un suspiro.

-No puedo creer que creyeras que no te elegiría – rezongó dulcemente Lea – pero no te culpo por eso.

-Lo siento – Dianna acarició la mano de Lea – me moriría si te perdiera y lo sabes.

-Lo sé – dijo Lea con simpleza – me pasa lo mismo.

Dianna caminó a la salida agradecida de que todo estuviera cambiando para bien y al mismo tiempo ansiosa por ver que era lo siguiente – supongo que no habrá extensión de la gira ¿verdad?

-No para mí al menos – aseveró Lea Michelle encendiendo su móvil y asombrándose por todo lo que pitaba ni bien consiguió señal - ¿qué está pasando?

Dianna se rio en voz alta – oh… no creerás todo lo que ha pasado con esa foto.

-Ya veo… ¡oh! mi madre – explicó Lea mientras abría un mensaje de voz. Las chicas se detuvieron para oírlo mientras la morena lo apostaba entre ambas.

La voz de Edith surgió alegre y emocionada: "¡OH DIOS MIO LEA! ¡YA ERA HORA!"