Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama es de mi creación.
Capítulo 10: Huida
–Si… –respondí nerviosa. –Estaba huyendo de un chico. –admití. –Será mejor que me vaya… entré sin permiso aquí. –le dije y Carlisle se movió de la puerta.
No sabía que me pasaba, mi cabeza decía que me fuera, pero mi cuerpo decía que me quedara. Carlisle se acercó un poco más a donde estaba yo y vi que su expresión estaba levemente triste.
–Lamento… me siento mal por… haberte preguntado que era lo que tenías en las muñecas. –me dijo nervioso. –Estoy preocupado por ti. –exclamó. –Quiero ayudarte. –miré a otro lado, evitando su mirada de lastima.
–No vale la pena Carlisle, no me ayudaras en nada. –sentí como Carlisle se acercaba más y me tomó las manos.
–Claro que si. –puso su mano en mi mentón y me hizo mirarlo. –Eres parte de esta familia y me importas. –dijo serio. –Déjame ayudarte.
–Ya estoy recibiendo ayuda Carlisle. –admití sin dejar de mirarlo. –Estoy mejorando.
–Entonces cuéntame que es lo que tienes. –me alejé de él y me senté en la cama.
–Disculpa que me siente en tu cama, los pies me están matando. –solté un semi bufido-risa.
–No tengo problema con eso. –sonrió. Se acercó a la cama también y se sentó a mi lado.
–Te voy a ser sincera. No tengo ánimos en hablar del tema. –admití. –Los malos recuerdos hacen que me den ataques de ansiedad. –respiré hondo y expulsé el aire. –La razón por la que vine aquí, fue porque me hicieron algo muy malo en California y esto me creo un trauma, sufro pesadillas por esto. Por lo tanto necesitaba un cambio de aires. –inhalé y exhalé. –Ese es un problema, el otro es que como forma de descargar toda mi rabia y rechazo porque no soy aceptada por la gente, tiendo hacer esto. –le enseñé de forma nerviosa mis muñecas. –La peor fue esta. –le señalé una cicatriz gigante y profunda en medio de la muñeca, justamente encima de la vena. Lo miré, su rostro mostraba una mezcla de tristeza y rabia. –Estoy tratándome, ambas. El auto-flagelo ya ha disminuido… en comparación a como era antes. –diciendo esto ultimo en susurros, luego suspiré de tristeza. Vi como el doctor Cullen se levantó de la cama y me ofreció su mano, yo lo miré confundida.
–¿Me harías el honor de bailar conmigo?–ofreciéndome con una sonrisa. Yo lo seguía mirándolo todavía confundida.–Vi que eres buena bailando. –reí ante su observación. Escuché que la música había cambiado a una suave, no supe identificar que canción era.
–Por supuesto. – Cogí su fría mano y empezamos a bailar.
Carlisle bailaba mejor que yo… mucho mejor que yo, a su lado me sentí torpe y muuuuy pequeña. De una canción que bailamos, se convirtieron en tres, cuatro, cinco… ya ni sé, pero logró que nuestra incomoda y triste conversación de lo que tenía fuera pasado, e hizo que mi humor mejorara enormemente. Me sentía demasiado cómoda a su lado, como si ya nos hubiéramos conocido desde muchísimo antes.
–Ya estoy cansada y necesito agua. –informé mientras me sentaba en la cama para ponerme las plataformas y buscar algo de beber.
–Quédate aquí –ordenó Carlisle de manera amable. –, yo te buscaré…
–Agua por favor. –pedí.
–Enseguida vuelvo. –con esto, salió de la habitación.
Mientras esperaba, empecé a detallar su habitación. Era bastante espaciosa al igual que la habitación de Edward, tenía una pequeña biblioteca a una esquina de su habitación, un sofá de cuero marrón para tres personas, la cama era de esas antiguas con postes y cortinas (me gustaba la cama), había otra puerta lo que supuse que ahí estaba el armario y el baño, y para finalizar toda una pared se llevaba la ventana dando como vista el infinito bosque. Me asomé a la ventana y vi que estaba nublado, también pude ver el patio de la casa, todavía los graduados disfrutaban de la fiesta.
Ojalá Alex fuera así como Carlisle…
Carlisle es muy guapo, compasivo, educado, le gusta leer y es doctor… Pero es muchísimo mayor que yo…
Ojala yo tuviera al menos veintiuno o veinticinco…
Maldición… Carlisle era perfecto novio que quería desde que tengo memoria. Quería un novio así de buena persona, que le guste ayudar y educado, que fuera igual pero opuesto a mí y que su compañía no fuera incomoda, sea en silencio o mantener una conversación por horas.
–Aquí está su agua señorita. –esto me hizo sobresaltar. Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me di cuenta que había entrado a la habitación. –Discúlpame por asustarte.
–No te preocupes, andaba pensando. –cogí el agua y empecé a beber.
–¿Qué pensabas? Si puedo saber por supuesto. –preguntó curioso.
–Cosas… que ya quiero graduarme ya. –sonreí antes de beber agua.
–Ya solo te falta un año y estás lista. –comentó con una sonrisa. – ¿Haz pensado que vas a estudiar? –preguntó.
–Algún idioma comercial probablemente. –le conté. –Pero creo que mi promedio escolar no serviría para ese tipo de carreras, es muy bajo. –admití.
–Puedo hacer unos arreglos…–le interrumpí preocupada.
–No gracias. No tiene que hacer eso por mí, todavía tengo tiempo. –le dije rápido. Bajé mi vista y sin darme cuenta había puesto mis manos en su pecho, me alejé de él como si quemara. Él me miró preocupado, casi con dolor. –En serio no tiene que hacerlo. –le dije calmada.
–Quiero hacerlo. –insistió y se acercó más a mí. –Te ves hermosa con ese sonrojo brillante que tienes. –dijo con una sonrisa. Si fuera un chico cualquiera, me asustaría y gritaría por auxilio, pero en este caso era diferente.
Ambos nos miramos a los ojos de manera intensa. Sentía que entre nosotros había una extraña tensión… tensión no… era atracción… una que hacía que en mi estomago revolotearan las mariposas.
Carlisle estaba demasiado cerca de mí y no me sentía incomoda por esto, solo me quedé mirándolo y gritándole con la mirada que me besara, así sea un roce con sus labios.
Esperé y esperé…
Al ver que no pasaba nada, decidí mirar a otro lado y alejarme de él. No tenía el valor de besarlo, además de que era muy alto para poder yo darle un beso.
–Será mejor que baje, pueden pensar que estoy desaparecida. –informé.
Me senté en su cama y me coloqué las plataformas, finalmente me levanté y me dirigí a la puerta, antes de salir miré a Carlisle y él se encontraba mirándome de manera intensa desde la ventana. Se veía bastante guapo con esa chaqueta y pantalón gris, junto con su camisa blanca desabotonada en el primer botón cerca de su cuello. Lo vuelvo a repetir, Carlisle parece modelo de revistas que doctor. Me giré para salir…
–Angel. –me llamó Carlisle y me giré hacia su llamado. Este tenía las manos en los bolsillos de su pantalón, se veía que se debatía en hacer algo.
–¿Si?
–Al demonio…–le escuché susurrar. Él caminó rápido hacia mí, acunó mi rostro con sus manos y me besó.
Sus labios eran fríos y duros, pero al mismo tiempo eran suaves y provocaba ser besados. Su toque en mis mejillas hacía que me sintiera en las nubes y me volviera de gelatina al mismo tiempo.
Mi cuerpo entero estaba completamente quieto y relajado, todos mis sentidos se enfocaban en los movimientos de mis labios en los suyos. Me olvide de todo lo lógico y racional, de la diferencia de edad… de todo. Mi mente estaba en blanco, solo sabía que los labios de Carlisle estaban sobre los míos y era una sensación indescriptible.
Luego de… ya ni siquiera sabía si habían pasado horas o años, se separó de mí y me miró con esa intensidad, yo no sabía que decir o hacer, solo necesitaba aire. Mi mente le costaba procesar todo.
Miré a Carlisle y este me miraba con una sonrisa bastante deslumbrante, mi reacción fue colocar mi mano en la manilla de la puerta para abrirla y huir de él. Lo último que vi de él fue su rostro de decepción.
Caminé lo más rápido que pude hasta el piso de abajo, hasta que alguien coge mi brazo. Me giré asustada y vi que era Alice, como si yo quemara ella me soltó el brazo y habló.
–¿Pasó algo? –preguntó preocupada. Lo que hice fue negar la cabeza. –Tu rostro me dice otra cosa… –como pude encontré mi voz.
–Estoy bien Alice… solo quiero ir a casa, estoy muy cansada. –Alice lo que hizo fue asentir. Se notaba que no se creía lo que le había dicho. –¿Qué hora es? –ella vio su reloj y me miró.
–La 1:03 de la mañana. –respondió.
–Con razón estoy tan cansada. –fingí.
–Si, ya varios se están yendo.
–¿Puedes llevarme a casa Alice? –le pedí.
–Te voy a llevar a casa. Si me lo permites por supuesto. –la voz de Carlisle me paralizó. No era capaz de mirarlo.
–Yo la llevaré Carlisle, debes de estar muy cansado. –respondió Alice. Había algo raro en su tono de voz.
De refilón miré a Carlisle y este tenía la mirada triste. Por alguna extraña razón, me dolía verlo así.
–Vamos Angie. –cogió mi mano y me guió lejos de él.
Ambas fuimos a buscar a Bella para yo poder despedirme de ella. Ya estando en la sala, me fijé que gran parte de los graduados se habían ido, los amigos de Bella se encontraban despidiéndose de ella. Al verlos me despedí de ellos de igual manera, diciéndoles que los extrañaría. Algunos de los Cullen no los veía, seguro andarán por ahí recogiendo el desastre… o durmiendo.
Me fui a donde estaba Bella, anunciándole que me iba.
–Alice me llevará a casa. –Bella miró a Alice y en la mirada de mi prima había algo extraño que no supe que era.
–Está bien ¿Mañana vas a California? –preguntó y sentí la mirada intensa de alguien a mis espaldas. Seguro era Carlisle.
–Si, el vuelo es a las diez de la mañana. –le afirmé. Me acerqué para abrazarla y le susurré en su oído. –Cuando vuelva hablaremos. –me separé de ella y asintió. – ¡Adiós! –despidiéndome de todos con la mano, respondiendo mi despedida.
Una vez en el auto de Carlisle, ella encendió el motor y se dirigió a mi casa.
–¿Vas a California mañana? –preguntó Alice.
–Si, voy de vacaciones. –le conté. –Tal vez, me encuentre allá mi mejor amigo William.
–Que bien. –dijo respondió alegre.
–Ya extraño un poco de sol, oler el mar y bañarme en el. –hablé con añoranza.
–Te lo dije, es una consecuencia de venir aquí. –ella tenía razón.
–Lo sé, pero cuando esté allá, voy a extrañar el clima frío y la lluvia de Forks. –reí un poco.
–¿Quién te entiende? –dijo en tono de burla.
Ya cuando habíamos llegado a casa, me quité el cinturón y me despedí de Alice con un beso en la mejilla.
–Adiós Angie, que te vaya bien en el viaje y que disfrutes tus vacaciones. –nos abrazamos y salí del auto.
Caminé hasta la casa y una vez que abrí la puerta, me giré hacia el auto y me despedí de ella con la mano, al cerrar la puerta escuché el motor del auto irse.
Después de quitarme la ropa y bañarme, me introduje en mi querida cama, apenas la toqué me quedé dormida…
…Me violaban… una y otra y otra vez, hasta las chicas participaban en la violación… un hombre se acercó y golpeo a todos los chicos… este hombre se acercó y me abrigó con una chaqueta, al verlo vi que era Carlisle…
La cama se hunde a mi lado… un roce frío toca mis mejillas… y un beso en mi cabeza… me sentía tan cómoda que al mínimo movimiento arruinaría todo.
*grita de la emoción*
Como no actualicé la semana pasada aquí les dejo estos dos capítulos.
Como ven, Angie ya ha cogido más confianza, pero aún así desconfía de la gente; con Will... lo que les puedo decir que puede que haya más de una escenita *sonríe*. La parte que todas andaban esperando, Carlisle besa a Angie... pero lamentablemente, por el mismo shock y su desconfianza se asustó (no la asesinen por esto y menos a mí).
En mi blog (el link está en mi perfil), dejé las fotos de la vestimenta de Angie en la Fiesta de Graduación.
¡Hasta la proxima chicas!
